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sábado, 20 de febrero de 2021

TOLKIEN Y SU LEGENDARIUM I

 

                            J.R.R. TOLKIEN Y SU "LEGENDARIUM"... I


       

J.R.R. Tolkien es uno de los grandes escritores, filólogo, amante de las palabras, con inmensa creatividad que descubrió un universo legendario para su querida Inglaterra. Y lo hizo a partir de las palabras, sus lenguas inventadas y su sonoridad. Para él la palabra es el punto de partida a la imaginación. Poeta, lingüista, y profesor universitario, conocido por sus obras El Silmarillion y El Señor de los Anillos. A raíz de su cumpleaños escribo este post que vengo repensando desde hace largos años... 



Voy a comentar ideas geniales, algunas de las cuales ya he mencionado en otros post, pero me parecen muy enriquecedoras y dignas de repensar y agrupar, para animar a profundizar y disfrutar del impresionante universo de Tolkien, con su belleza, y sus muchas historias, mapas, lunas, runas, razas y lenguajes inventados... Entre éstos destaca el Quenya y el Sindarin que hablan los Elfos. El Quenya lo creó desde el finés, y el Sindarin desde el galés. Él va creando su mundo dese las palabras, que esconden y despliegan historias verdaderas llenas de significado.






El texto más largo en Quenya es el conocido poema Namárië que pronuncia la Dama Galadriel en la despedida de Frodo, cuando se va la Compañía del Reino de Lothlórien. Un adiós, sabiendo que ya no lo volverá a ver. Ella le anima al ver su corazón apesadumbrado: "Ser el portador del anillo implica estar solo"... pero "lo que tú no hagas, nadie lo hará por ti". Lo veremos en la primera "pincelada" en otro post.





* Unas pinceladas 


Quiero escribir algunas pinceladas de El Señor de los Anillos, y otras sobre la belleza de su creatividad y sobre el Silmarillion, pero primero un poco de su biografía para situarnos en el ambiente y en su vida..., algo importante para entender su obra de arte. También dejo bibliografía para leer y ampliar. Para empezar un libro fantástico del que se aprende muchísimo y es una verdadera "joya": "el mago de las palabras", del profesor Eduardo Segura, en Magisterio Casals.





* Un poco de su biografía


Sus padres, Arthur y Mabel, se fueron a Sudáfrica por negocios. Se casaron y vivían allí, muy lejos de Inglaterra, por cuestiones del trabajo de Arthur en la banca. Prometía muchos beneficios. Allí nació John Ronald en 1892 y poco después Hilary. El clima casi desértico no iba muy bien al pequeño Ronald y echaban de menos el campo de su tierra. Así que en 1895 decidieron que su madre se volviera a Birmingham con los pequeños en espera de ultimar algunas cosas su marido, y se reuniera con ellos. Pero él enferma y pronto fallece inesperadamente, sin dar tiempo a que ella llegue a cuidarlo, sin familia, a miles de kilómetros.



Mucho dolor. Ella se sobrepuso y siguió hacia delante. Tenía a la familia Tolkien y a la suya que les apoyaron. Eran cristianos de la rama anglicana. Mabel, una mujer muy culta, les educó con mucho cariño y dedicación, y con las ideas claras. Sabía idiomas, latín, música, botánica, le gustaba la naturaleza y el arte. Ella misma se encargó de su formación.


Vivieron cuatro años en una casa en el campo, con escenas rurales que Tolkien recuerda con afecto y le ayudarán a crear la Comarca. Luego fueron a vivir a una zona más céntrica e industrializada, en Birmingham, que no le gustaba mucho, con trenes y ajetreo de la ciudad. Aunque jugaban entre los vagones y le cautivaba el sonido de las palabras que tenían, en idiomas desconocidos para él. 


Más tarde, Mabel busca formación para ella y sus hijos, y se cambian de casa cerca de una iglesia católica: el Oratorio que fundó el cardenal Newman. Allí encontrarían un sacerdote que les ayudó siempre: el Padre Francis Xavier Morgan.


Mabel logró que sus hijos asistieran a la King Edward School, que tenía gran prestigio, aunque con mucho esfuerzo económico. Pero su familia pronto les retira el apoyo que les prestaba. Posteriormente, por ese motivo los inscribe en la escuela del mismo Oratorio, llevada por los sacerdotes católicos. Pronto John Ronald aprende mucho y destaca, consiguiendo una beca que le permite acudir de nuevo a la King Edward School.


Caminaba bastante para coger el tren por las mañanas, y cuando venía del colegio, por la tarde-noche, su hermano Hilary le esperaba con un farol encendido... Algo que se le quedaría muy grabado, y le sirvió para dar vida a los elfos.


Su madre tenía diabetes y salud muy frágil. Entonces no había tratamiento. Cae enferma y pasa un tiempo en el hospital. Cuando se va recuperando, el Padre Francis les busca ese verano un lugar en el campo para descansar. Los niños lo pasan muy bien en plena naturaleza, arboles para trepar, un río en el que navegan montados en barriles, campos de setas, un molinero lleno de polvo blanco... Y el Padre Francis con su perro animándoles. Ahí se inventan historias y disfrutan, como en los años en los que vivían en el campo.


En otoño ella está peor y muere pronto. Era 1904. Los niños con 12 y 10 años se quedan solos. Más dolor para ellos... Se hace cargo este sacerdote amigo de la familia, párroco del Oratorio. Él era de origen español, y había apoyado a su madre tras su conversión al catolicismo pues sufrió incomprensión de familiares quedándose sin el apoyo económico. Algo que les influiría en muchas cosas.


Ella era de alma sensible y valoraba mucho la formación espiritual de sus hijos. Tenía la certeza de que todo es pasajero, que no se gana ninguna batalla de forma definitiva, pero hay que perseverar. Nunca rendirse.


Cuando estuvo enferma, el padre Francis cuidó a los pequeños. Ahora será su tutor, y se excederá en cuidados... Les ayuda y se ocupa de la formación de los dos hermanos. Fuma en pipa de cerezo, lo cual le traería buenos recuerdos a Ronald. Le enseña el español, puesto que le atraen los idiomas, y lo usaría después para crear el Naffarin, una de las primeras lenguas inventadas. Más tarde le cautivaría el Gótico por su sonoridad.



Al principio fueron a vivir con una tía, pero los niños no estaban muy a gusto. Se tuvieron que cambiar de casa varias veces, y al final a un nuevo alojamiento de una persona conocida que alquilaba habitaciones. Allí vivía otra inquilina: una chica un poco mayor que él: Edith Bratttambién sin familia. Tocaba bien el piano y animaba las reuniones. Pronto se hacen amigos y se va enamorando de ella. En 1909 se declaran su amor y comienzan un noviazgo. Eran felices y congeniaban. Ella era anglicana devota, y con el tiempo se convertiría al catolicismo.


Sin embargo, Ronald estaba disperso en sus tareas, tenía muchos frentes abiertos, y se dio cuenta el Padre Francis. Tuvo que posponer su relación tres años, hasta los 21, mayor de edad, por mandato suyo. Debía centrarse en sus estudios: tenía un examen de ingreso para Oxford y de ello dependía su futuro. Así que asintió, por el cariño hacia el padre Francis, aunque un poco desesperado. Decía que estaba deprimido y en la tiniebla. Luego lo agradecería. Con esa larga prohibición surge un amor más fuerte en el tiempo. 


Por esa época, 1911, forma un club de debate con tres amigos de la King Edward School, con los que compartía su gusto por la literatura medieval, el T. C., B. S., ya que solían tomar el té en ese local. Querían cambiar el mundo, y se propusieron hacer algo grande: iluminarlo con una luz nueva. Los cuatro juntos eran capaces de mucha imaginación y creatividad. Además, junto con G.B. Smith, eran los "poetas" de los "inmortales"...





En verano va a Suiza, y de ahí concibe la idea de las montañas nevadas, para luego imaginar el paso de Caradhras y la avalancha de nieve, pues les sucedió algo semejante en la ascensión, con unas piedras que se desprendieron. Compra unas postales en las que aparece un anciano con barba y sombrero que representa el espíritu de la montaña, y le ayudará a crear a Gandalf. 





En su vida universitaria crea otro club de debate, y en verano va a una zona costera de Cornualles que le inspira. Escribe el poema de "Viaje de Eärendel: la Estella de la Tarde". A partir de ahí en un futuro inventará más idiomas y luego historias que les den vida. Trabajará como filó-logo, es decir, amante de las palabras, en sentido inverso. 


Este tema aparecerá en El libro de los Cuentos Perdidos. Eärendil será un medio elfo que pide perdón a los Valar en nombre de Elfos y Hombres, por sus acciones deleznables del pasado. Y logra su ayuda. De él descenderán personajes importantes en el Señor de los Anillos, como el caballero Elrond, y la luz de Eärendil iluminará a Frodo en su camino...







Ronald, cuando ya había cumplido los tan esperados 21 años, escribe una carta a Edith. Pasan una tarde ilusionante juntos, y reanudan su relación a pesar de que ella había empezado a salir con otro chico. Él está entusiasmado y feliz. Esa prueba les hizo valorar y madurar su amor. 


Pero pronto estalla la Guerra Mundial y se precipitan los planes. Debe acabar sus estudios antes de acudir a la guerra, pues quiere ser profesor universitario. Y deciden casarse antes de partir: el futuro era incierto y muy peligroso. Corría el año 1916. 


Los dos tenían carácter fuerte y discutían con frecuencia. Pero fueron conscientes de que su amor debía madurar y pasar por encima de pequeñas cosas, de defectos del otro, si quería llegar a ser algo estable, duradero y real. Auténtico.







Muchos de sus mejores amigos mueren en la batalla, en concreto R.Q. Gilson, y después G.B. Smith, del T. C., B. S. Smith le escribió una carta de despedida unos días antes de su muerte, animándole a continuar lo que se propusieron si él ya no podía hacerlo. Esto le estimuló a reponerse de tanto dolor y empezar a escribir su mitología.



Era muy imaginativo y sensible, y anotaba ideas en las mismas trincheras de la guerra... Entre fuego de granadas. Año 1917. Le servía para evadirse de tanto sufrimiento... Aunque también truncó en gran parte su creación. Luego las agruparía en El libro de los Cuentos Perdidos, que sería el futuro Silmarillion editado por su hijo. 


Enfermó de fiebre de las trincheras, como muchos de los soldados, y tuvo que regresar a Inglaterra. En el hospital escribe La caída de Gondolin, que la incorporará al Silmarillion, con idiomas inventados. Se va reponiendo con Edith, aunque no se recupera del todo. Dan paseos juntos por un bosque cercano. Allí se inspira en la mayor aventura romántica de su obra: la de Lúthien y Beren que te contaré en otro post. 


La historia de Beren y Lúthien refleja su amor por Edith y los paseos por el bosque con ella. Bailes y canciones bellas, y él la dibujaba. Todo impregnado de romanticismo. Lúthien Tinúviel es una Dama élfica, hija del Rey Elwë, que se llamará Thingol, y una Maia: Melian. Renunciará a su inmortalidad para compartir su amor con Beren. Este tema de la mortalidad e inmortalidad siempre está latente en su obra. Y juntos, para poder unirse para siempre realizan una hazaña contra el Señor Oscuro: recuperan una de las joyas o Silmarils que robó Morghot, con la Luz de los Árboles de Valinor. Una joya muy preciada creada por un artista elfo: Fëanor. Aunque luego olvida que esa luz no es suya, y traerá muchas desgracias.





El trasfondo es su historia de amor con Edith, de la que estuvo enamorado siempre. Era más fuerte que solo sentimiento: era un amor verdadero, cuidado día a día con sacrificio y renuncia cuando era necesario, lo cual hizo que durara toda su vida y diera frutos. Construyen una gran familia con cuatro hijos en medio de muchas dificultades. Incluidas la muerte de seres queridos, la gran guerra y la hambruna, y las dificultades económicas que le envolvieron desde su infancia...




La guerra les deja un poso de sufrimiento y dolor grande que reflejaría en 
Mordor y "la ciénaga de los muertos". 
Pero tenía claro que la vida es un don maravilloso.

 Por eso escribió:
“El amanecer es siempre una esperanza para el hombre.”




Trabajó en la Universidad de Oxford, y luego en la de Leeds durante seis años, como lector y lexicógrafo. Y como profesor de Lengua inglesa. Más tarde vuelve a Oxford hacia 1925 y ocupa una vacante de anglosajón. Ahí nacerá su cuarta hija, Priscilla, y conocerá a su amigo Jack, C.S. Lewis, en 1926. 


En 1930 escribe el Hobbit, que en principio eran pequeñas historias para sus hijos, pero luego se irían complicando. Hasta 1937 no se publicará, gracias a diversas "casualidades"...



Más tarde acabará el Silmarillion, aunque luego lo reescribiría de nuevo porque era muy perfeccionista y su obra crecía constantemente en su mente e imaginación. Hacía muchas versiones y retoques. Pero los editores ni siquiera lo leen..., y le piden una continuación al Hobbit. Entonces escribe El Señor de los Anillos, que en realidad era continuación de El Silmarillion, que era lo que tenía en mente.





En los veranos van a un pueblecito costero, dedicando mucho tiempo en familia. Paseaba con Edith y sus pequeños. Contaba maravillosos cuentos inventados, y los ilustraba con dibujos muy elaborados. Así escribió el Hobbit. También en Navidad cuentos de Papa Noel, con mil detalles que lo convertían en "real"... Cuando se dormían escribía las historias. En alguna de sus casas, pues se cambiaron repetidas veces, bajaba al garaje, acondicionado como despacho de trabajo, y escribía, pintaba, creaba su mitología. 


Otras veces se movía con su máquina de escribir en cualquier sitio. Con Christopher en especial disfrutaba mucho de todo su mundo imaginario, porque desde pequeño estuvo delicado y estudiaba en casa con un tutor. Su padre se encargaba de enseñarle muchas cosas, entre ellas su mundo legendario. Creció inmerso en él, y también le gustaría la filología. Fue quien seleccionó y editó su mayor obra: El Silmarillion, tras la muerte de su padre junto con otros relatos inéditos.




Los Inklings


Por el año 1926 conoce a C.S. Lewis que también irá a Oxford. Ambos se harán muy amigos y se influirán decisivamente en su vida y su obra. Organizan un grupo de debate literario: Los Inklings, con otros profesores y amigos. Pasaban ratos de tertulia animada y verdadera amistad. Todos eran sencillos y allí se criticaba todo lo que exponían, para bien o para mal. Jack, como le llamaban sus amigos, le escuchaba y animaba a escribir y a publicar su obra, que en principio era solo para sus hijos. Sabía de la grandeza y luminosidad que contenía. Él fue en ocasiones su único público, que le estimulaba a seguir trabajando y mejorar continuamente su obra. Algo que Tolkien siempre agradecería.


También tenían amistad con otros profesores y escritores, como Owen Barfield, Ch. Wiliams, y el propio Christopher Tolkien, con los que compartían su amistad, lecturas de sus escritos y debates. Christopher les leía los nuevos capítulos y versiones del Señor de los Anillos. A veces daban paseos por el campo y se reunían a conversar con una cerveza o una copa de licor alrededor de una buena chimenea. Momentos de amistad entrañables. De ahí el escrito de Lewis sobre la amistad, en su libro "Los cuatro amores". El afecto los unía y los rescataba de tanto sufrimiento.



Tolkien también inventa otros cuentos para sus hijos, como Roverandom, y un personaje entrañable: Tom Bombadil, que habla en pareados y le apasiona la naturaleza: conecta y se comunica con ella mediante poesías y canciones. También lo incorporará al Señor de los Anillos. Ronald tenía la convicción de que la naturaleza está viva: realmente viva, pues tiene una sobreabundancia de ser, de belleza y plenitud que da sentido a todo. Y sus anhelos de comunicar con lo creado.




Junto a C.S. Lewis se propusieron escribir dos historias: una de viaje en el espacio, que escribió su amigo, y otra de viaje en el tiempo, que asumió él. Jack editó siete libros sobre el espacio en poco tiempo, pero a él le costaba más, quizá por su meticulosidad, además del poco tiempo que le quedaba con su familia y los compromisos del trabajo. 



Eran grandes amigos, y más tarde diría a sus hijos que tenía ideas lewisificadas... Y a Lewis le sucedería otro tanto. En este género literario de Fantasía que cultivaban coinciden con G.K. Chesterton, del que surgió el pensamiento de la "filosofía de los cuentos de hadas"..., y del que aprendieron y compartían su valoración mitopoética. Te cuento algo en otra entrada sobre ese autor: "Chesterton y el asombro". Valoraban en mucho los mitos o relatos, como los clásicos, algo más verdadero que muchas otras realidades. 


Conversaba con Jack sobre los mitos y las historias, que a los dos les unía. Dirá Lewis que el mito es "la llave maestra" para entender la realidad. Que los mitos, aunque no sean "reales", reflejan una parte de la verdad. Algo muy importante para Ronald, lo cual fue aclarando muchas cosas en la mente de su amigo, y le ayudó a discernir asuntos importantes en su vida. Y descubriría verdades fundamentales al verlas desde ese punto de vista.




Tolkien será profesor universitario de Lengua y Literatura inglesa en el Merton College de Oxford.



Chesterton tuvo influencia en los dos autores, en sus obras y a nivel personal. Tolkien leía encantado a Chesterton desde su infancia, pero C.S. Lewis lo conocería por sus libros en las trincheras de la guerra, cuando todavía era ateo. Y ayudado de las conversaciones con Ronald y Hugo Dyson, se acercaría al cristianismo quedando "cautivado por la alegría". Te lo cuento en el post "alegría y buen humor". También escribiría sobre el sufrimiento, algo que le acompañó desde bien pequeño...




                                                       * * *



Vamos hacia atrás. En 1917, en las trincheras, empieza el libro de los Cuentos Perdidos, el futuro Silmarillion, y en 1920, cuando Ronald estaba corrigiendo exámenes, anotó en una esquina de uno de ellos, que estaba en blanco, algo que le vino a la mente: "En un agujero del suelo vivía un hobbit". Así comienza la historia de una criatura pequeña y entrañable...: "El Hobbit". Pronto surgen muchas preguntas que exigen respuestas... ¿Qué es un hobbit? Y va descubriendo y desarrollando la historia, partiendo de las palabras, como buen filólogo. Y se publicaría más tarde al gustarle al hijo de un editor. Pero él no tenía la sensación de inventar nada, sino que era algo que ya estaba ahí y se le iba desvelando y creciendo en su mente...





Posteriormente seguía trabajando el Silmarillion, pero, como he comentado, la editorial ni siquiera lo leyó. Aunque sí le pidieron una continuación del Hobbit. Por lo que siguió escribiendo El Señor de los Anillos, que en realidad era más bien continuación del Silmarillion y los "Días Antiguos", de las Primeras Edades, del origen del mundo y la historia de los Hijos de Eru Ilúvatar: Elfos y Hombres, con la historia de los Silmarils de Fëanor.


Dejó apuntes, cartas, poesías, mapas, runas, lunas, dibujos, canciones... algunos sin acabar, con muchas revisiones y diversas versiones de lo que escribía según iban creciendo en su imaginación. 


Toda esa belleza tan vasta la disfrutaba con su hijo Christopher, que le estimulaba a seguir en ello. Su obra toca los corazones, ilumina y da esplendor a toda la realidad... Te animo a adentrarte en ella y disfrutar, y descubrir qué te sugiere...







Continuará...



Espero que te haya gustado. Muchas gracias.




                                                                             Mª José Calvo
                                                                            @Mariajoseopt
                                                                         optimistas educando




Dejo algunos enlaces relacionados:  


 
 



 
 * ¡No-te-rindas


Alegría-y-buen-humorcon ideas de C. S. Lewis 





 
Poema-navideno-de-Tolkien                                                                 

 
URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/02/tolkien-y-su-legendarium-i.html

viernes, 12 de febrero de 2021

QUERER EL BIEN PARA EL OTRO...

     
                   
                                          SAN VALENTÍN...
                             QUERER EL BIEN PARA EL OTRO


    
Aprovechando el día de San Valentín, podemos hacer un “parón" para mirar el amor, cada uno el suyo. Para los novios, pensar si realmente es la persona adecuada para compartir la vida y crecer juntos. Para los que estamos comprometidos, ver si estamos realizando ese proyecto conjunto, ese destello que vimos al enamorarnos. En definitiva, lo que ese amor está llamado a ser..., si se cuida y se custodia como el gran tesoro que es.




        
Y, ¿qué es enamorarse? Básicamente descubrir toda la belleza condensada en una persona singular. Ver todo lo bueno que alberga en su interior. Y deslumbrarse por ello.  Es confiar en la vida que hay en él, en ella, saber motivarle y ayudarle para que lo desarrolle y logre su mejor personalidad. Poniendo todo el corazón. Así, encontrase uno mismo en la otra persona.

         

El enamoramiento, esa emoción intensa y maravillosa que suscita admiración hacia el otro, ejerce una fuerte atracción. Y nos ayuda a ir haciendo más real ese destello... Pero, como señala Gustave Thibon, todo lo valioso lleva su tiempo. 



El núcleo más hondo del amor es la voluntad de querer al otro. Querer su bien, como dijera Aristóteles. Y eso no depende de nada, solo de uno mismo: de empeñarse de veras en quererle, en que se sienta querido. Luego, también están los sentimientos, claro, y hay que aprovechar su energía cuando vaya en la dirección de quererse más y mejor, poniendo el foco en la otra persona. Frenando al yo, tan egótico muchas veces.

El amor es algo vivo que, o lo hago crecer con ilusión cada día, o, acabará por debilitarse y morir. Para ello centrarse en manifestaciones positivas de cariño, y no tanto en las pequeñas manías o defectos que todos tenemos. Siempre mirando con buenos ojos, confiando, viendo lo bueno del otro: sus cualidades singulares y fortalezas, sus talentos... etc.





A veces requiere sacrificio por la otra persona, pero, si se hace por amor, se vuelve gustoso y nos llena el alma. Nos hace felices. El amor supera el sacrificio y se alimenta la relación. Es uno de los "pilares" del amor... Es preciso poner al ser querido en el centro, priorizar la relación. Amar es cuidar. Y ese cuidado y atención al otro hace que el corazón se entusiasme y vuele. Quien es cuidado se siente agradecido, que eso también es amar; quien cuida se siente feliz de hacer el amor, en su más propio sentido.





Por eso es bueno pensar cada día un detalle de cariño para con la otra persona, y luego ver cómo concretarlo y hacerlo vida. Así ir teniendo el hábito de pensar primero en el otro, esencia de un amor auténtico.

Como señala Tomás Melendo, la vida es la gran oportunidad de ir amando cada vez más y mejor, de agrandar las fronteras del propio corazón. Es la forma de crecer como personas, de ser más plenos. El amor cualifica a la persona. 

Y esa plenitud personal, consecuencia de amar mejor a quien tenemos que amar, resulta en un sentimiento de dicha y felicidad indescriptible. La persona es y se siente feliz.

Pero, hay veces en que uno se esfuerza en sentirse feliz, en directo, sin poner la causa, como tantas veces se pretende, y entonces no hay forma de lograrlo. La primera condición para ser feliz, como señala también el gran Viktor Frank, es no buscarla. Te lo cuento en el post sobre la alegría, con una idea de C. S. Lewis.







Siguiendo con Aristóteles, la plenitud personal debida a saber amar, es lo que nos hace felices. Y notamos esa dicha, no buscada, consecuencia de amar efectivamente.

Por eso, si amas te sentirás feliz. En cambio, si solo te buscas a ti en una relación, la infelicidad se desborda tarde o temprano...


Tenemos que buscar la gran libertad de amar a la persona que elegimos, con la que nos comprometemos en un proyecto vital conjunto. Y luego, concretar cada día algún gesto de cariño que sorprenda a esa persona y vaya construyendo. También sabiendo ver lo bueno que posee, para hacérselo notar, y ayudarle a que lo desarrolle. 

Por tanto es vital un tiempo para quererse, disfrutando. Reservar tiempos y espacios que permitan la comunicación del cariño, y se pueda disfrutar de la magia de la empatía, de pensar en hacerle feliz.





El "sí quiero" inicial del compromiso es como energía que capacita para quererse mejor, a un nivel mayor que antes. Pero luego hay que poner ilusión y empeño en hacerlo real día a día, con sentimientos exuberantes, o sin ellos; cuando sale solo, y cuando cuesta más... para hacer crecer y florecer dicho amor.

Sin embargo, la promesa incluye comprometerse a querer querer, no a tener sentimientos que nos hagan volar durante toda la vida... C. S. Lewis lo expresa así: "Una promesa debe ser hecha acerca de cosas que yo puedo hacer, acerca de actos: nadie puede prometer no volver a sufrir ningún dolor de cabeza, o tener siempre apetito". 




En definitiva, el amor comprende, disculpa, lo da todo, no busca medidas ni compensaciones, sino que pone a la otra persona en el centro del corazón. No es un simple gustar, ni siquiera querer por un tiempo...  Por eso, o se ama con todas las consecuencias, hasta el fondo del ser, o no se ama de veras. El amor es exigente, pero ahí radica su grandeza y belleza...











Te dejo con un pensamiento: 

el acto supremo de la libertad es el amor





                  Mª José Calvo
      optimistas educando y amando

                  @Mariajoseopt      


                             
Espero que te haya gustado, y gracias por compartir. ¡¡Feliz San Valentín!!


 Dejo algunos enlaces relacionados: 

       * Nuestro-mejor-proyecto (amor de pareja)

       * Para-amar-mejor 

       * Enamorarse...

 

                                                                            


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/02/querer-el-bien-para-el-otro.html