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sábado, 20 de febrero de 2021

TOLKIEN Y SU LEGENDARIUM I

 

                            TOLKIEN Y SU "LEGENDARIUM"... I


       

J. R. R. Tolkien es uno de los grandes escritores con inmensa creatividad que inventó un universo legendario para su querida Inglaterra. Poeta, filólogo, lingüista, y profesor universitario, conocido por sus obras El Silmarillion y El Señor de los Anillos. A raíz de su cumpleaños escribo este post que vengo repensando desde hace largos años... 



Voy a comentar ideas fantásticas, algunas de las cuales ya he mencionado en otros post, pero me parecen muy enriquecedoras y dignas de repensar y agrupar, para animar a profundizar y disfrutar del impresionante universo de Tolkien, con sus muchos mapas, lunas, runas, razas, historias y lenguajes inventados... Entre éstos destaca el Quenya y el Sindarin que hablan los elfos.

El texto más largo en Quenya es el conocido poema Namárië, que pronuncia la Dama Galadriel en la despedida de Frodo cuando se va del reino de Lothlórien. Ella le anima al ver su corazón apesadumbrado: "Ser el portador del anillo implica estar solo"... "lo que tú no hagas, nadie lo hará por ti". Lo veremos en la primera pincelada.





* Unas pinceladas 


Quiero escribir algunas pinceladas de El Señor de los Anillos, pero primero un poco de su biografía para situarnos en el ambiente y en su vida... También dejo bibliografía para leer y ampliar. Para empezar un libro fantástico del que se aprende mucho: "el mago de las palabras", de Eduardo Segura, en Magisterio Casals.




* Un poco de su biografía


Sus padres, Arthur y Mabel, se fueron a Sudáfrica por negocios. Se casaron y vivían allí, muy lejos de Inglaterra, por cuestiones del trabajo de Arthur en la banca. Prometía muchos beneficios. Allí nació John Ronald en 1892, y poco después Hilary. El clima casi desértico no iba muy bien al pequeño Ronald, y echaban de menos el campo de su tierra. Así que en 1895 decidieron que su madre se volviera a Birmingham con los pequeños en espera de ultimar algunas cosas su marido, y se reuniera con ellos. Pero él enferma, y fallece inesperadamente, sin familia, a miles de kilómetros.



Ella se sobrepuso y siguió hacia delante. Tenía a la familia Tolkien y a la suya que les apoyaron. Eran cristianos de la rama anglicana. Mabel, una mujer muy culta, les educó con mucho cariño y dedicación, y con las ideas claras. Sabía idiomas, latín, música, botánica, le gustaba la naturaleza y el arte. Ella misma se encargó de su formación.


Vivieron cuatro años en una casa en el campo, con escenas rurales que Tolkien recuerda con afecto, y le ayudarán a crear la Comarca. Luego fueron a vivir a una zona más céntrica e industrializada, en Birmingham, que no le gustaba mucho, con trenes y ajetreo de la ciudad. Aunque jugaban entre los vagones y le cautivaba el sonido de las palabras que tenían, en idiomas desconocidos para él. 


Más tarde, Mabel busca formación para ella y para sus hijos, y se cambian cerca de una iglesia católica: el Oratorio que fundó el cardenal Newman. Allí encontrarían un sacerdote que les ayudó siempre: el Padre Francis Xavier Morgan.


Mabel logró que sus hijos asistieran a la King Edward School, que tenía gran prestigio, aunque con mucho esfuerzo económico. Pero su familia pronto les retira el apoyo económico. Posteriormente, por ese motivo los inscribe en la escuela del mismo Oratorio, llevada por los sacerdotes católicos. Pronto John Ronald aprende mucho y destaca, consiguiendo una beca que le permite acudir de nuevo a la King Edward School.


Caminaba para coger el tren por las mañanas, y cuando venía del colegio, por la tarde-noche, su hermano Hilary le esperaba con un farol encendido... Algo que se le quedaría muy grabado, y le sirvió para dar vida a los elfos.


Su madre tenía diabetes y salud muy frágil. Entonces no había tratamiento. Cae enferma y pasa un tiempo en el hospital. Cuando se va recuperando, el Padre Francis les busca un lugar en el campo para descansar ese verano. Los niños lo pasan muy bien en plena naturaleza, arboles para trepar, un río en el que navegan con barriles, campos de setas, un molinero lleno de polvo blanco... Y el Padre Francis con su perro animándoles. Ahí se inventan historias y disfrutan como en los años en los que vivían en el campo.


En otoño ella está peor y muere pronto. Era 1904. Los niños con 12 y 10 años se quedan solos. Se hace cargo de ellos este sacerdote amigo de la familia, párroco del Oratorio. Él era de origen español, y había apoyado a su madre tras su conversión al catolicismo, pues sufrió incomprensión de familiares, quedándose sin el apoyo económico. 


Ella era de alma sensible y valoraba mucho la formación espiritual de sus hijos. Tenía la certeza de que todo es pasajero, que no se gana ninguna batalla de forma definitiva, pero hay que perseverar. Y nunca rendirse.


Cuando estuvo enferma, el padre Francis cuidó a los pequeños. Ahora será su tutor, y se excederá en cuidados... Les ayuda y se ocupa de la formación de los dos hermanos. Fuma en pipa de cerezo, lo cual le traería buenos recuerdos a Ronald. Le enseña el español, puesto que le atraen los idiomas, y lo usaría después para crear el Naffarin, de las primeras lenguas inventadas. Luego le cautivaría el Gótico por su sonoridad.



Al principio fueron a vivir con una tía, pero los niños no eran muy felices. Se tuvieron que cambiar de casa varias veces, y al final a un nuevo alojamiento de una persona conocida. Allí vivía otra inquilina: una chica un poco mayor que él: Edith Bratttambién huérfana. Tocaba bien el piano y animaba las reuniones. Pronto se hacen amigos y se va enamorando de ella. En 1909 se declaran y comienzan un noviazgo. Eran felices y congeniaban. Ella era anglicana devota, y con el tiempo se convertiría al catolicismo.


Sin embargo, con el enamoramiento Ronald estaba disperso, y se dio cuenta el Padre Francis. Tuvo que posponer su relación tres años, hasta los 21, por mandato suyo. Debía centrarse en sus estudios: tenía un examen de ingreso para Oxford y de ello dependía su futuro. Así que asintió, aunque un poco desesperado. Decía que estaba deprimido y en la tiniebla. Luego lo agradecería. Con esa larga prohibición surge un amor más fuerte. 


Por esa época, 1911, forma un club de debate con tres amigos de la King Edward School, con los que compartía su gusto por la literatura medieval, el T. C., B. S., ya que solían tomar el té en ese local. Querían cambiar el mundo, y se propusieron hacer algo grande: iluminarlo con una luz nueva... 





En verano va a Suiza, y de ahí concibe la idea de las montañas nevadas, para luego imaginar el paso de Caradhras y la avalancha de nieve, pues les sucedió algo semejante en la ascensión, con unas piedras que se desprendieron. Compra unas postales en las que aparece un anciano con barba y sombrero, que representa el espíritu de la montaña, y le ayudará a crear a Gandalf.



En su vida universitaria crea otro club de debate, y en verano va a una zona costera de Cornualles que le inspira. Escribe el poema de "Viaje de Eärendel: la Estella de la Tarde". A partir de ahí en un futuro inventará más idiomas e historias que lo sustenten y le den vida. Trabajará como filólogo, en sentido inverso. Y aparecerá en el Silmarillion.



Ronald, cuando ya había cumplido los tan esperados 21 años, escribe una carta a Edith. Pasan una tarde entrañable juntos, y reanudan su relación. Él está entusiasmado y feliz. Esa prueba hizo madurar su amor. 


Pero, pronto estalla la I Guerra Mundial y se precipitan los planes. Quiere acabar sus estudios antes de acudir a la guerra, y deciden casarse antes de partir. Corría el año 1916. Los dos tenían carácter fuerte y discutían con frecuencia. Pero eran conscientes de que su amor debía pasar por encima de los defectos del otro, si quería llegar a ser algo estable, duradero y real.



Algunos de sus amigos mueren en la batalla, en concreto Gilson, y después Smith, del T. C., B. S. Smith le escribió una carta de despedida días anteriores a su muerte, animándole a continuar lo que se propusieron, si él ya no podía hacerlo. Esto le estimuló a reponerse del duro golpe y empezar a escribir su mitología.



Era muy imaginativo y sensible, y anotaba ideas en las mismas trincheras de la guerra... Año 1917. Luego los agruparía en El libro de los Cuentos Perdidos, que sería el futuro Silmarillion. 


Con el tiempo enfermó de fiebre de las trincheras, como muchos de los soldados, y tuvo que regresar a Inglaterra. En el hospital escribe La caída de Gondolin, con idiomas inventados. Se va reponiendo con Edith, y dan paseos juntos por un bosque cercano. Allí se inspira en la mayor aventura romántica de su obra: la de Lúthien.


En la historia de Beren y Lúthien refleja su amor por Edith, y los paseos por el bosque con ella. Bailes y canciones bellas mientras él la dibujaba. Lúthien Tinúviel es una Dama élfica, hija del Rey elfo Elwë y una Maia: Melian. Renunciará a su inmortalidad para compartir su amor con Beren. Y juntos realizan una hazaña contra el Señor Oscuro, para recuperar una de las joyas o Silmarils que robó, con la Luz de los Árboles de Valinor. El trasfondo es su historia de amor con Edith, de la que estuvo muy enamorado siempre. Era más fuerte que un sentimiento: era un amor verdadero que hizo que durara toda su vida. Juntos construyen una gran familia con cuatro hijos, en medio de muchas dificultades. Incluida la guerra.




La gran guerra les deja un poso de sufrimiento y dolor grande que reflejaría en Mordor y "la ciénaga de los muertos", pero tenía claro que

 “el amanecer es siempre una esperanza para el hombre.”




Trabajó en la Universidad de Leeds como lector y luego como profesor de Lengua inglesa. Posteriormente vuelve a Oxford: en 1925 ocupa una vacante de profesor de anglosajón. Por esa época acababa el Silmarillion, aunque luego lo reescribiría de nuevo porque era muy perfeccionista y hacía muchas versiones. También será profesor universitario de Lengua y Literatura inglesa en el Merton College.


En los veranos van a un pueblecito costero, dedicando mucho tiempo en familia. Paseaba con Edith y sus hijos. Contaba maravillosos cuentos inventados, y los ilustraba con dibujos muy elaborados. Cuando se dormían escribía las historias. En alguna de sus casas, pues se cambiaron repetidas veces, bajaba al garaje, acondicionado como despacho de trabajo, y escribía, pintaba, inventaba... Otras veces se movía con su máquina de escribir en cualquier sitio. Con Christopher en especial, disfrutaba mucho de todo su mundo imaginario, porque desde pequeño estuvo delicado y estudiaba en casa con un tutor. Su padre se encargaba de enseñarle muchas cosas, entre ellas su mundo legendario. Creció inmerso en él, y también le gustaría la filología.



Por esos años, 1926, conoce a C. S. Lewis que irá también a Oxford. Ambos se harán muy amigos y se influirán decisivamente. Organizan un grupo de debate literario: Los Inklings, con otros profesores y amigos. Pasaban ratos de tertulia animada y verdadera amistad. Todos eran sencillos y allí se criticaba todo lo que exponían, para bien o para mal. Jack, como le llamaban sus amigos, le escuchaba y animaba a escribir y a publicar su obra, que en principio escribía solo para sus hijos. Él fue en ocasiones su único público, que le estimulaba a seguir trabajando y mejorar continuamente su obra. 


También tenían amistad con otros profesores y escritores, como O. Barfield, Ch. Wiliams, y el propio Christopher Tolkien, con los que compartían su amistad, lecturas de sus escritos y debates. Christopher les leía los nuevos capítulos y versiones del Señor de los Anillos. A veces daban paseos por el campo y se reunían a conversar con una cerveza, o una copa de licor, alrededor de una buena chimenea. Momentos de amistad entrañables. De ahí el escrito de Lewis sobre la amistad, en su libro "Los cuatro amores".



También inventa cuentos para sus hijos, como Roverandom, y un personaje entrañable: Tom Bombadil, que resalta la naturaleza, que incorporará al Señor de los Anillos.



Con C. S. Lewis, se propuso escribir dos historias: una, de viaje en el espacio, que escribió su amigo, y otra, de viaje en el tiempo, que asumió él. Jack editó 7 libros sobre el espacio en poco tiempo, pero a él le costaba más, quizá por su meticulosidad, además del poco tiempo que le quedaba con su familia y los compromisos del trabajo. 



Eran grandes amigos, y más tarde diría a sus hijos que tenía ideas lewisificadas... Y a Lewis le sucedería otro tanto. En este género literario de Fantasía que cultivaban coinciden con G. K. Chesterton, del que surgió el pensamiento de la "filosofía de los cuentos de hadas"..., y del que aprendieron su valoración mitopoética. Te lo cuento en otra entrada sobre ese autor: "Chesterton y el asombro". 



Ronald conversaba con Jack sobre los mitos y las historias, que a los dos les entusiasmaba. Decía que los mitos, aunque no son reales, reflejan una verdad. Algo muy importante para Tolkien, lo cual fue aclarando muchas cosas en la mente de su amigo, y le ayudó a discernir asuntos importantes en su vida. 



Chesterton tuvo mucha influencia en los dos autores, en sus obras y a nivel personal. Tolkien leía encantado a Chesterton desde su infancia, pero C. S. Lewis lo conocería por sus libros, en las trincheras de la guerra, cuando todavía era ateo. Y ayudado de Ronald y sus conversaciones, se acercaría al cristianismo "cautivado por la alegría". Te lo cuento en el post "alegría y buen humor".




                                                       * * *



Vamos hacia atrás. En 1917, en las trincheras, empieza el futuro Silmarillion, y, en 1920, cuando Ronald estaba corrigiendo exámenes, anotó en una esquina de uno de ellos, que estaba en blanco, algo que le vino a la mente: "En un agujero del suelo vivía un hobbit". Y así comienza la historia de una criatura pequeña y entrañable...: "El Hobbit". Pronto surgen muchas preguntas que exigen respuestas... y se va desarrollando la historia, que se publicaría más tarde al gustarle al hijo de un editor. Pero él no tenía la sensación de inventar nada, sino que era algo que estaba ahí y se le iba desvelando...





Posteriormente seguía trabajando el Silmarillion, pero la editorial ni siquiera lo leyó. Aunque sí le pidieron una continuación del Hobbit. Por lo que siguió escribiendo El Señor de los Anillos, que en realidad era más bien continuación del Silmarillion y los "Días Antiguos" de las Primeras Edades.


Dejó apuntes, mapas, runas, lunas, poesías, dibujos... algunos sin acabar, con muchas revisiones y diversas versiones de lo que escribía. Y todo lo disfrutaba con su hijo Christopher, que le animaba a seguir en ello.







Continuará...



Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. Muchas gracias.




                                                                             Mª José Calvo
                                                                            @Mariajoseopt
                                                                         optimistas educando




Dejo algunos enlaces relacionados:  


 
 

  

 * ¡No-te-rindas


Alegría-y-buen-humorcon ideas de C. S. Lewis 





 
Poema-navideno-de-Tolkien                                                                 

 
URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/02/tolkien-y-su-legendarium-i.html

viernes, 12 de febrero de 2021

QUERER EL BIEN PARA EL OTRO...

     
                   
                                          SAN VALENTÍN...
                             QUERER EL BIEN PARA EL OTRO


    
Aprovechando el día de San Valentín, podemos hacer un “parón" para mirar el amor, cada uno el suyo. Para los novios, pensar si realmente es la persona adecuada para compartir la vida y crecer juntos. Para los que estamos comprometidos, ver si estamos realizando ese proyecto conjunto, ese destello que vimos al enamorarnos. En definitiva, lo que ese amor está llamado a ser..., si se cuida y se custodia como el gran tesoro que es.




        
Y, ¿qué es enamorarse? Básicamente descubrir toda la belleza condensada en una persona singular. Ver todo lo bueno que alberga en su interior. Y deslumbrarse por ello.  Es confiar en la vida que hay en él, en ella, saber motivarle y ayudarle para que lo desarrolle y logre su mejor personalidad. Poniendo todo el corazón. Así, encontrase uno mismo en la otra persona.

         

El enamoramiento, esa emoción intensa y maravillosa que suscita admiración hacia el otro, ejerce una fuerte atracción. Y nos ayuda a ir haciendo más real ese destello... Pero, como señala Gustave Thibon, todo lo valioso lleva su tiempo. 



El núcleo más hondo del amor es la voluntad de querer al otro. Querer su bien, como dijera Aristóteles. Y eso no depende de nada, solo de uno mismo: de empeñarse de veras en quererle, en que se sienta querido. Luego, también están los sentimientos, claro, y hay que aprovechar su energía cuando vaya en la dirección de quererse más y mejor, poniendo el foco en la otra persona. Frenando al yo, tan egótico muchas veces.

El amor es algo vivo que, o lo hago crecer con ilusión cada día, o, acabará por debilitarse y morir. Para ello centrarse en manifestaciones positivas de cariño, y no tanto en las pequeñas manías o defectos que todos tenemos. Siempre mirando con buenos ojos, confiando, viendo lo bueno del otro: sus cualidades singulares y fortalezas, sus talentos... etc.





A veces requiere sacrificio por la otra persona, pero, si se hace por amor, se vuelve gustoso y nos llena el alma. Nos hace felices. El amor supera el sacrificio y se alimenta la relación. Es uno de los "pilares" del amor... Es preciso poner al ser querido en el centro, priorizar la relación. Amar es cuidar. Y ese cuidado y atención al otro hace que el corazón se entusiasme y vuele. Quien es cuidado se siente agradecido, que eso también es amar; quien cuida se siente feliz de hacer el amor, en su más propio sentido.





Por eso es bueno pensar cada día un detalle de cariño para con la otra persona, y luego ver cómo concretarlo y hacerlo vida. Así ir teniendo el hábito de pensar primero en el otro, esencia de un amor auténtico.

Como señala Tomás Melendo, la vida es la gran oportunidad de ir amando cada vez más y mejor, de agrandar las fronteras del propio corazón. Es la forma de crecer como personas, de ser más plenos. El amor cualifica a la persona. 

Y esa plenitud personal, consecuencia de amar mejor a quien tenemos que amar, resulta en un sentimiento de dicha y felicidad indescriptible. La persona es y se siente feliz.

Pero, hay veces en que uno se esfuerza en sentirse feliz, en directo, sin poner la causa, como tantas veces se pretende, y entonces no hay forma de lograrlo. La primera condición para ser feliz, como señala también el gran Viktor Frank, es no buscarla. Te lo cuento en el post sobre la alegría, con una idea de C. S. Lewis.







Siguiendo con Aristóteles, la plenitud personal debida a saber amar, es lo que nos hace felices. Y notamos esa dicha, no buscada, consecuencia de amar efectivamente.

Por eso, si amas te sentirás feliz. En cambio, si solo te buscas a ti en una relación, la infelicidad se desborda tarde o temprano...


Tenemos que buscar la gran libertad de amar a la persona que elegimos, con la que nos comprometemos en un proyecto vital conjunto. Y luego, concretar cada día algún gesto de cariño que sorprenda a esa persona y vaya construyendo. También sabiendo ver lo bueno que posee, para hacérselo notar, y ayudarle a que lo desarrolle. 

Por tanto es vital un tiempo para quererse, disfrutando. Reservar tiempos y espacios que permitan la comunicación del cariño, y se pueda disfrutar de la magia de la empatía, de pensar en hacerle feliz.





El "sí quiero" inicial del compromiso es como energía que capacita para quererse mejor, a un nivel mayor que antes. Pero luego hay que poner ilusión y empeño en hacerlo real día a día, con sentimientos exuberantes, o sin ellos; cuando sale solo, y cuando cuesta más... para hacer crecer y florecer dicho amor.

Sin embargo, la promesa incluye comprometerse a querer querer, no a tener sentimientos que nos hagan volar durante toda la vida... C. S. Lewis lo expresa así: "Una promesa debe ser hecha acerca de cosas que yo puedo hacer, acerca de actos: nadie puede prometer no volver a sufrir ningún dolor de cabeza, o tener siempre apetito". 




En definitiva, el amor comprende, disculpa, lo da todo, no busca medidas ni compensaciones, sino que pone a la otra persona en el centro del corazón. No es un simple gustar, ni siquiera querer por un tiempo...  Por eso, o se ama con todas las consecuencias, hasta el fondo del ser, o no se ama de veras. El amor es exigente, pero ahí radica su grandeza y belleza...











Te dejo con un pensamiento: 

el acto supremo de la libertad es el amor





                  Mª José Calvo
      optimistas educando y amando

                  @Mariajoseopt      


                             
Espero que te haya gustado, y gracias por compartir. ¡¡Feliz San Valentín!!


 Dejo algunos enlaces relacionados: 

       * Nuestro-mejor-proyecto (amor de pareja)

       * Para-amar-mejor 

       * Enamorarse...

 

                                                                            


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/02/querer-el-bien-para-el-otro.html         

sábado, 6 de febrero de 2021

"TIPS" SOBRE AUTORIDAD-LIBERTAD


                    
                     "TIPS" EN EL USO DE LA AUTORIDAD 

      UNA FORMA DE LIDERAZGO PARA FOMENTAR SU LIBERTAD


                              
He desdoblado el post sobre la autoridad para que no se haga excesivamente largo. Dejo enlace abajo. Ahora unos "tips" más prácticos para liderar la familia y "ayudar a crecer" a los hijos en libertad, que en eso consiste la autoridad. Seducir con la belleza de los valores auténticamente humanos. Así guiarles en su proceso de maduración y desarrollo como personas. Que aprendan a usar bien su libertad.

La autoridad se podría definir como la fuerza que guía y ayuda a crecer a nuestros hijos, a desarrollarse bien, a llegar a ser las personas singulares que son, con toda su grandeza. Tarea ingente, para la que nos hemos de formar, y hacer vida la belleza de lo que queremos transmitir.

 Como señala un gran pedagogo, Juan José Javaloyes, “los padres no tienen autoridad, sino que, por ser padres, son una autoridad para sus hijos. La autoridad es una manifestación del amor y una forma de servicio. Sin el ejercicio de ésta no se puede educar”. Y educar es enseñar a amar.




    
Pero, debe ser una autoridad-servicio, no un autoritarismo, ni un permisivismo: los dos extremos, que destruyen la autoridad, y hacen familias permisivas o autoritarias. Y siempre, pensando en ellos, en su buen desarrollo, para que consigan lo mejor de su personalidad, su mejor forma de ser. Es decir, buscando su bien.  Es como si se dijera: "lo hago porque te quiero, y es lo mejor para ti". Y ayudarles a pensar por cuenta propia, para que aprendan a usar su libertad.



La autoridad innata de los padres también posibilita el buen liderazgo. Ser líder significa pensar en los demás, guiarles. También en la familia. Te lo cuento en "dirección familiar". Estar atento a lo importante, sin descuidar los detalles. Es un servicio desinteresado a los que más queremos, justo por cariño. Intentar vivir esos valores, basados en principios, que queremos transmitir a nuestros hijos. Y saber hacer una llamada a lo mejor de cada uno. 




 
En el fondo, es una guía para el desarrollo de su creciente libertad. La facultad mayor que posee la persona, que le posibilita querer a los demás. Algo que da sentido a la vida, y nos hace de veras felices.




Todo ello apuesta por una familia armónica, donde hay unas normas importantes, pocas y claras, que buscan el bien de cada uno, y luego se hace ambiente confiado de libertad, donde crecen las personas al sentirse queridas y poder a su vez querer.




         Cuando los padres no sabemos ejercer bien la autoridad, por un malentendido respeto a su libertad, por comodidad..., por el todo vale, o por carecer de principios, no podremos guiarles en su desarrollo. Y difícilmente seremos buenos modelos, o incluso buenos líderes. 



Se sentirán inseguros, no crecerán bien. Y se pone en peligro el uso correcto que los hijos puedan hacer de su libertad, pues ven que nos movemos, no por principios y valores, sino por estados de ánimo, o sentimientos cambiantes. No ven un referente claro que les ilumine y dé sentido a la vida. Y sienten que no se les quiere de veras.
  




              8 "TIPS" PARA GANAR AUTORIDAD 


1- Ambiente familiar: crear buen ambiente, confiado y alegre, con tranquilidad y confianza, delicado, saturado de cariño. Con libertad según la edad de los hijos. Fijarse en lo positivo y sonreír siempre ayuda. El cariño de los padres se derrama eficaz en los hijos... Aprenden a tratar a los demás según como se tratan entre sí. Hacer notar lo bueno del otro, prestigiarse el uno al otro.



      2- Puntos básicos: decir las cosas con calma, sin gritar, sin repetir. Aprender a motivar, y valorar el esfuerzo. Desde muy pequeños, que sepan qué les pedimos y cómo hacerlo. Cuanto más difícil, con una sonrisa mayor... También enseñándoles a pensar y a asumir consecuencias de sus actos. Y el ejemplo es vital.


3- Ante algo que está mal hecho, lo mejor es pedirles que lo hagan bien. Nada de “chapuzas”, pero sin humillar o castigar..., sino con cariño y un ¡tú puedes! A veces hay que reprender, pero para que sea algo educativo, la reprensión tiene que ser clara, concreta, sucinta, que no humille, pues si no, hace el efecto contrario. Y cambiar de tema.


4- Exigencia comprensiva en pocas cosas, pero importantes. Como hemos visto, tener unas normas que señalen el camino, y en el resto de cosas dar mucha libertad. Que aprendan a gestionarla bien, dependiendo de cada uno y de su edad.


5- Dando las razones de cada actuación, que eso es formarles, para que comprendan motivos y piensen por ellos mismos. Así se sentirán más libres y podrán entrenar su naciente libertad. La libertad no es solo capacidad de decisión y elección, sino ampliar horizontes en los hijos, cultivar el espíritu, orientarse al bien. Conlleva adquirir autonomía, habilidades, y autodominio personal.

Porque, como señala María Montessori, dejar que el niño haga lo que quiera cuando todavía no ha desarrollado la capacidad de autocontrol es traicionar la idea de libertad.


6- Reconocer el esfuerzomás que los logros. Simplemente el ponernos alegres ya es motivador; y es una forma de agradecer su esfuerzo. Ellos captan nuestra expresión y nuestros gestos en todo momento, por eso pensar cómo les alentamos a ser mejores, a pensar en los demás.


7- Cuando van creciendo, hay que ir cambiando el mandar por sugerir. Tratarles como si fueran un poco mayores, estimulando lo mejor de ellos. Así se va dando más libertad de pensamiento, y de acción, y aprenden a ser responsables. La libertad debe ir "de la mano" de la responsabilidad. Cada persona responde con sus actuaciones. Por eso, dar la libertad que creamos que pueden gestionar.


       8- Motivar y reconocer las buenas acciones. A veces es bueno reforzar una acción, pero hay que tener en cuenta el nivel de dicha acción. No recompensar el haber estudiado, o el haber cuidado a un hermano, de un nivel alto, con algo material, pues se devalúa dicha acción. Te lo cuento en el post sobre "motivos y motivaciones en familia".

       Y muchas veces, el mejor premio es la alegría de una buena acción, o, el favor que se hace a alguien. También el aprendizaje de algo nuevo... etc. Los motivos de mayor nivel dan más sentido. Por eso, intentar elevar motivos. También es bueno celebrar los encargos o metas cumplidas con una merienda especial, una película comentada, una cena fría, una excursión por el campo...







9- Siempre separando la acción de la persona. El que haya hecho algo mal no significa que sea "malo"... Todos podemos fallar, y más ellos que están aprendiéndolo todo. No etiquetar, ni hacer comparaciones… Cada uno es único y singular, con sus fortalezas y cualidades, y su forma de ser. Si ha hecho algo mal, debemos animarle a hacerlo mejor. Con un "tú puedes", sin ponerle la "etiqueta", que cosifica.




        "Planes de acción"

La ventaja de todo ello es que se puede hacer poco a poco, con “planes de acción” concretos. Descubriendo y fomentando sus cualidadespara conseguir hábitos y virtudes que den autonomía y buen hacer. Que desarrollen su personalidad. Te lo cuento en "crecimiento de los hijos".

En ellos marcar algunos objetivos a conseguir. Por ejemplo, ser responsables en sus encargos, estudiar x tiempo cada día, hacer alguna tarea en casa, o en el colegio, cuidar de un hermano pequeño, estar pendiente del abuelo, pensar en los demás, ayudarles, adquirir un hábito… etc.

Y poner unos medios adecuados para cada objetivo, luchando en puntos muy concretos. Y una buena motivación es lo principal. Todo ello en un ambiente alegre y confiado, saturado de cariño, donde es fácil luchar por lo mejor, a cualquier edad. Con optimismo. Siempre haciendo énfasis en lo positivo y en el esfuerzo por luchar, y no tanto en el resultado... Esto te lo cuento en "consiguiendo objetivos".





Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos.


                                                                     Mª José Calvo
                                                           Optimistas Educando y Amando
                                                                     @Mariajoseopt     


       


         Dejo enlaces relacionados con el tema: 

        * Autoridad-servicio





         * "Los encargos"

         Crear ambiente de hogar
       
         * Misión de la familia 


         * "Educar-la-libertad-personal" 

           Motivar-en-familia 

       
          Lucha-y-felicidad
     
      
        * Sinergia en pareja 

        * Desarrollo cerebral 

        * “Planes de acción

      
       

         URL:
           https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/02/tips-para-ganar-autoridad.html