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miércoles, 26 de junio de 2013

LA FORTALEZA Y LA RESILIENCIA con plan de acción



              
                       HIJOS VALIENTES: 
                  EL VALOR DE LA FORTALEZA





Todos queremos que nuestros hijos tengan metas valiosas, y sean capaces de acometer lo que se propongan. Para eso deben entrenarse en pequeñas metas cada día...

       La fortaleza se puede concretar en varias cosas. Lo más básico es no ser quejicas, aguantar las dificultades sin protestar. El mal tiempo, el peso de la mochila, los encargos, atender a los amigos... 

       Otro paso es plantearse un pequeño objetivo, e intentar lograrlo. Por un lado, luchando y avanzando para ir ascendiendo en el logro de alguna meta valiosa. Por ejemplo, ser autónomo, preocuparse de los demás, ayudar en casa... etc. Por otro, resistiendo cuando no apetezca mucho, y haya que poner en juego la voluntad para superar las dificultades.






Ideas a la hora de ayudar a los hijos 


  • Confiar siempre en ellos, apoyarles en lo que necesiten. Las cosas no salen solas, hay que hacerlas, trabajarlas, y cuesta. Animarles a que se atrevan a construir su vida: "¡¡atrévete..., tú puedes!!"

  • Si sale mal, siempre se pede recomenzar y volver a intentarlo.

  • Dar buen ejemplo: somos sus modelos y el espejo donde se miran. Hace falta ser íntegros y coherentes con lo que pensamos o decimos. Nos están mirando todo el día...


  • Ayudar en casa con los encargos de cada uno: poner la mesa y recogerla, bañarse o ducharse sólo, según la edad que tengan, pasar la aspiradora, sacar la basura, regar las plantas, limpiar su habitación, o el polvo, comprar el pan, cuidar a un hermano pequeño, preparar la cena, organizar una invitación, atender a los abuelos, planear una excursión, contar cosas buenas de los demás en la tertulia, usar pantallas solo en momentos concretos... 

    Todo ello guiado por unas normas que tenemos en cada familia: pocas, claras, pero ¡importantes! que vayan señalando un camino, y sean un referente para ellos a la hora de actuar.
    Dejo ideas de encargos por edades, orientativas, pero vosotros podéis poner las que os parezcan mejor en cada familia, por las edades y fortalezas de los hijos.
                                                   

  • Valorar el esfuerzo más que los aparentes resultados. Animarles a ser valientes y decididos, a luchar por lo que importa de veras.




  • Estimular la resiliencia: que no se quiebren fácilmente, que sean fuertes y recios, no niños blandiblug...



  • Enseñar a decidir, en cosas poco importantes primero, para entrenarse, y luego ir ampliando...

  • Ver posibilidades en las dificultades..., como señala G. K. Chesterton, y transformarlas en retos.


  • Enseñar a afrontar esos retos con optimismo e ilusión. Nunca darnos por vencidos: ¡siempre hay algo que se puede hacer! Y, si es con una sonrisa, mejor.

  • No sobreprotegerles, porque así les impedimos ser autónomos..., crecer, tomar la iniciativa, afrontar los problemas, aprender a solucionarlos por ellos mismos, y se hacen niños inseguros, mimados, y blanditos...

  • Ser conscientes de que, ¡toda ayuda innecesaria es una limitación para quien la recibe!

  • No tener miedo de que sufran un poco... A veces nos duele más a los padres que a ellos, pero es preciso que aprendan a ser fuertes. No criar niños que se los lleva el viento. Las dificultades preparan a las personas para algo grande, cuando se saben aprovechar y afrontar con optimismo. Ya lo decía Pasteur...




  • Tener motivaciones altas para transmitirles, porque son las que dan más sentido a la vida, y es lo que mejor les anima, mueve, y ayudará a perseverar. Pasar de primer nivel, del "tener", al nivel del "ser", e incluso buscar motivos trascendentes, que son los más elevados y dan más sentido a la vida.

  • Los aparentes fracasos nos brindan nuevas oportunidades para afrontar la vida, y para crecer y superarnos. Nada suele salir a la primera..., ¡hay que luchar!





         "Plan de acción" educar en VALORES:


 ESTIMULAR LA FORTALEZA Y LA RESILIENCIA



          SITUACIÓN: una familia en concreto.

        OBJETIVO  Trabajar la fortaleza, la voluntad, y la resiliencia en familia

Que nuestros hijos sean capaces de resistir contrariedades y afrontar retos, sin quejarse, y sin miedo al esfuerzo. Hace falta fuerza de voluntad, para que no se abatan ante la primera dificultad... Que se planteen iniciativas valiosas y aprendan a ser proactivos. Para ello, nosotros debemos ir por delante... con nuestro ejemplo y coherencia.




        MEDIOS: se pueden utilizar las ocasiones del “día a día” de la vida familiar. Podemos elegir algunos de los siguientes puntos… o de otros que se nos ocurran.


  *  Hablar con respeto, y controlar el carácter: no tener malas contestaciones en familia. 

Entrenar la voluntad con pequeños objetivos, alcanzables, que nos den cierto autodominio personal.


*      Comer lo que toque, aunque no guste mucho.

*    Levantarse a la hora, hacer la cama, prepararse para el colegio y para las actividades que se tengan.

*   Hacer un horario, y lo primero, ponerse a estudiar, para luego leer, jugar, o usar pantallas, según qué momentos o días... y dependiendo de qué edades.



*  Organizar excursiones al campo, escalar montañas, hacer piragüismo, surf…, deporte... Aprender a ser más valientes. Resistir las contrariedades, el frío o el calor, sin quejarse todo el día...




*    Practicar un deporte base durante el curso para adquirir valores como la fortaleza, la amistad, la generosidad, el espíritu de ayuda, el trabajo en equipo... 



  * También se puede asistir a algún campamento en verano, por ejemplo, en un club juvenil de confianza que tenga nuestro ideario... 

* Lo que se empieza ¡se acaba...! No ceder a caprichos o falta de voluntad y perseverancia.

*  Ayudar en casa con los encargos de cada uno.
    



MOTIVACIÓN


 Hablar con cada hijo de la necesidad de ser personas fuertes, para poder hacer lo que nos planteemos en la vida, y no nos deprimamos a la menor dificultad. También para aprender a querer a los demás en todas las circunstancias de la vida...

        Y en vistas a la adolescencia de nuestros hijos, para que vayan adquiriendo cualidades, habilidades, destrezas... y autodominio que les ayuden a pilotar su vida.


Confiar en ellos sabiendo que se van a esforzar, y nosotros les ayudaremos en lo que necesiten. Darnos cuenta de que “toda ayuda innecesaria es una limitación para quien la recibe...”, y actuar en consecuencia.

      Lo que cuesta más, animar con una sonrisa y un ¡tú puedes!, y así van madurando y siendo más fuertes y resilientes.






EVOLUCIÓN


Se puede hacer una cartulina con un dibujo que les guste, y con pequeñas metas a conseguir. Es bueno que apunten lo bueno que han hecho, o que coloreen una estrella, un sol, una flor..., según las edades. O solo que lo anoten...


        Vemos cómo va el plan a lo largo de la semana, y se puede prolongar varias, para conseguir hábitos más estables. Podemos comentarlo en una tertulia después de comer o cenar. Si tenemos x logros, hacemos un plan divertido en familia, en el que participemos todos, o una excursión, y lo celebramos bien con una comida especial. Es una forma de pasarlo bien juntos, de conocernos, de ayudarnos, y de crecer juntos como familia.


                                         

        Espero que te haya servido para hacer un plan personal con los hijos, y ayudarles a ser más resilientes, empáticos... etc. Lo que te propongas. ¡Muchas gracias!



         Dejo enlaces relacionados:


lucha-personal-y-resiliencia

*colaborar con los encargos 
        

                                                                                                                                                             
                                                                                                                                                                                              Mª José Calvo
                                                                    optimistas educando

                                                                               @Mariajoseopt






URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2013/06/que-nuestros-hijos-sean-valientes.html




domingo, 16 de junio de 2013

CREAR AMBIENTE DE HOGAR...


     
                     AMBIENTE FAMILIAR

  
En la familia se nos quiere tal como somos, por quienes somos, sin tener que demostrar nada. Y ese cariño es fundamental para el buen desarrollo de cada persona que viene a este planeta, gracias al amor recíproco de sus padres. Porque, el hijo es una síntesis vital de ese amor mutuo.

       Por eso, hay algo importante que podemos hacer en familia, y lo hacemos casi sin darnos cuenta: crear un ambiente de hogar cálido, comprensivo y acogedor, confiado, motivador... para todos. Especialmente para nuestro esposo, esposa. Como expresara el profesor Víctor García Hoz, es "el factor invisible" de la familia.


        Porque, cada persona es muy sensible y vulnerable en su interior, y necesita un ambiente, y un hogar, donde sea seguro mostrarse tal como es, donde se la valore y se la quiera de veras.



                               




        1. Ambiente

      Un ambiente confiado y alegre educa por sí mismo a nuestros hijos, porque lo aprenden todo por "inmersión"... Asimismo, es mucho más eficaz fijarse en lo bueno de los demás, para agradecerlo y fomentarlo. Lo cual hace ese ambiente estimulante y alegre.






     Crear un ambiente compuesto de diversos ingredientes: alegría, tranquilidad, serenidad, paz, confianza, delicadeza, y especialmente, cariño, ¡mucho cariño!




          "A-TRA-CON DE CARIÑO..."




        Esto hará que puedan cultivarse y salir a la luz las mejores cualidades de cada uno, las más nobles, y sus talentos y puntos fuertes. Asimismo proporciona una saludable autoestimapues está basada en el cariño, no en falsas expectativas.



       Para crear buen ambiente de familia, es necesario adquirir buen tono humano, alegre y optimista, amable, con sentido del humor, que lleva a fomentar todo lo bueno de los demás. Incluso en circunstancias adversas. Es uno de los puntos clave para que los problemas no desanimen, se relativicen, o cobren su verdadero valor. Y propicia una buena convivencia, donde es fácil luchar por dar lo mejor de cada uno.



  Esto requiere poner cabeza y corazón, y nuestras mejores cualidades al servicio de los demás. También imaginación y creatividad, tan propias de la persona y de la familia: creadora de por sí. Disfrutar de la convivencia, del trato auténticamente personal, de la educación de los hijos, seducir con la belleza de los valores vividos... etc. ¡Una ciencia y un arte!


       Podemos pensar, entre los dos, qué tipo de personas queremos formar, con qué valores humanos nobles... Y luego poner pequeños objetivos, con sentido común y espíritu deportivo, para luchar por lograrlos. También es preciso intentar vivir todo eso que queremos conseguir en ellos. Saber motivar con ilusión, y nuestro ejemplo coherente. Como señalara la Madre Teresa de Calcuta, no escuchan grandes discursos, pero, ¡nos están mirando todo el día...!




      Y todo ello nos ayuda a la hora de educarles en la fortaleza, en en el servicio a los demás, en la generosidad y el optimismo… También en la cooperación en casa, logrando que tengan un horario, que vayan a dormir a su hora, que no protesten por lo que no está a su gusto, y que agradezcan los detalles y el esfuerzo de los demás. 

      Por eso, es necesario que tengan algunos encargos, para que hagan más suya la familia y el hogar, pues quien no participa no se integra. Así adquieren habilidades y aprenden a pensar en los demás. Que se planteen algunas metas, con nuestra ayuda, para adquirir responsabilidad, aprender a pensar, entrenar su voluntad... etc.


      Los padres somos sus modelos. Es importante que les ofrezcamos un modelo coherente y atractivo, optimista y bello. Que luchemos por vivir esos valores que queremos para nuestros hijos. Además, ellos descubren el mundo a través de su mirada, de su expresión, de su comportamiento... Y por la forma en cómo se tratan sus padres entre sí.



    Sin embargo, debemos ir los dos a una, formando y trabajando en equipo, siendo buenos líderes, incluso líderes transformadores. Aunque uno se encargue más de poner "de moda" unos valores, y otro, u otra, generalmente, de hacer ambiente de hogar, cálido y distendido, acogedor. También con la decoración... etc. Fomentando y aunando las diferencias entre ambos, y logrando una sinergia creciente, gracias a ellas.


   Porque, lo propio de este tipo de liderazgo es, que no solo manejamos unos recursos, sino que innovamos y creamos otros nuevos. Vemos lo mejor de los demás, y les ayudamos a lograr su mejor personalidad... Motivando, despertando valores en los hijos, y seduciendo con la belleza de hacerlos vida. También enseñándoles a interiorizarlos, mediante esas acciones que poco a poco van creando buenos hábitos y virtudes en ellos..., y que quedan registradas en su cerebro, creando sinapsis y redes neuronales. Que, por otra parte, facilitarán la vida, a cualquier edad.




     Para todo esto necesitamos formación, recabar buena información, estimular el pensamiento y la creatividad, y luego concretarlo y luchar por hacerlo vida. Porque, necesitan vernos coherentes en nuestras actuaciones, sobre todo en la adolescencia, en la cual se están planteando las mismas preguntas que nosotros, y deben construir su identidad y personalidad... ¡Necesitan modelos auténticos!






   2. El amor familiar

  El amor debe notarse y plasmarse en el día a día. El más importante, origen y fuente de todos ellos, es el amor de pareja, porque de él surge toda la familia. Y es necesario que todos se sientan queridos de veras. No sólo que los queramos, sino que se sientan entrañablemente queridos. Decírselo muchas veces, a solas, en familia..., de todas las formas: con palabras, con besos y apretujones, con la mirada, confiando, y, con nuestra mejor sonrisa a la hora de pedir un esfuerzo extra.



     * Explicarles el valor de la generosidad, que es dar con alegría, de la empatía y la comprensión, de la amistad, la resiliencia, la constancia, el estudio, los encargos, donde se pone el cariño que tenemos a todos en la familia... También el sentido del sufrimiento, que es "la otra cara del amor", porque no hay amor sin dolor, y no hay dolor que no se pueda sobrellevar, si se ama de veras. Lo aprenderán al ver cómo nos manejamos los padres en esas situaciones más difíciles...



* Alegrarse, incluso felicitar en algunas ocasiones por todo lo que hagan bien. Somos un espejo donde se miran o se escuchan: ven su autoimagen. Fijarnos en lo positivo que tienen o hacen, y hacérselo notar. Descubrir sus cualidades especiales, con las que nos alegran la vida; su esfuerzo y su lucha..., y valorarlo. También descubrir lo bueno de los demás, para que aprendan a pensar, no solo en ellos mismos, sino en alegrar la vida a los que tienen cerca.



* Usar la autoridad, que es un servicio para ayudarles en su crecimiento como personas. Para que obedezcan antes debemos explicarles los motivos, el porqué de lo que tienen que hacer, lo que queremos conseguir, y que lo entiendan bien. Con una sonrisa y un "¡tú puedes!" E ir dando libertad, encaminándolos en una buena dirección, enseñándoles a pensar por cuenta propia, haciéndolos responsables, según cada edad...





      Para decir algo importante, mirar a los ojos, a su altura, y utilizar un "prólogo" para desbloquear los filtros de atención. Y si es más costoso o difícil, con una sonrisa mayor, para animarles a luchar por conseguirlo. 


      Deben sentirse libres al entender y asumir lo que les pedimos: que no actúen como "autómatas", sin pensar y quererlo por ellos mismos...



* Tratar a cada hijo como si fuera un poquito mejor. Las razones verdaderas, y el cariño, motivan a la voluntad a la hora de hacer un esfuerzo para conseguirlo. Como señalara Goethe, si tratas a una persona como es, seguirá siendo así; si la tratas un poco mejor de lo que es, ¡lo logrará!





      * Pensar “en futuro”, para realizar un proyecto personal, y ponerlo en práctica mediante pequeños "planes de acción", con una buena motivación, y teniendo constancia para llevarlos a cabo.


* Hablar con cada hijo, con frecuencia, de lo que le gusta, de sus intereses. Es bueno tener con cada uno el “momento de oro” cuando vienen del colegio, mirándole a los ojos, comprendiendo, con empatía, sabiendo si necesita hablar, si lo pasa mal, o, necesita nuestro cariño, nuestra sonrisa, un abrazo… Si tiene que pensar y preocuparse más de los demás... Y luego tener momentos a solas con cada uno.





                                                       * * * 

Para lograr todo esto nos podemos apoyar en cortes de buenas películas. Por ejemplo, "Mujercitas""El Señor de los Anillos"..., de New Line Cinema, en la que se ve muy bien ese ambiente, donde crecen las personas: ¡optimista y alegre! Dejo un corte.


                                       




Dejamos para otro post la segunda parte...

Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. ¡Muchas gracias!


Dejo enlaces relacionados, por si te interesa algún tema: 


*Dirección y liderazgo en la familia



                                




  

                                                                                               

                                                                                                         Mª José Calvo
                                                                optimistas educando y amando
                                                                            @Mariajoseopt



URL:
http://optimistaseducando.blogspot.com/2020/03/crear-ambiente-de-hogar-ii.html

sábado, 8 de junio de 2013

DIRECCIÓN FAMILIAR, CREATIVIDAD Y MOTIVACIÓN II/III



    "UNA FAMILIA EXCELENTE"


DIRECCIÓN FAMILIAR Y CREATIVIDAD (II)





La familia es lo más grande que tenemos y que podamos imaginar. Donde cada persona se construye, y se siente querida. Y a su vez, puede querer a los demás. 
Ya vimos que su primera originalidad es poseer dos líderes (enlace) al mismo nivel. La madre, que puede ser la directora del hogar, y, el padre, que podríamos llamarle el líder de esta institución natural. Permite "construirse" a cada persona, en un ambiente de cariño y libertad, donde se siente muy querida.

Una cita del genial G. K. Chesterton: “Si en otros siglos los aventureros conquistaban un pedazo de tierra para reyes, hoy, el descubrimiento consiste en cerrar la puerta, y con zapatillas o sin ellas, como a uno le de la real gana, poner la bandera en la sala de estar o en la cocina, y quedarse dentro”. “¿Quién me impide a mí convertir mi hogar en un lugar delicioso, donde se está deseando volver, para respirar el oxígeno de la libertad?"



La segunda originalidad de la familia es que se puede poner creatividad en su dirección, puesto que la familia es creadora en sí misma... Y el lugar específico donde es posible desarrollar la creatividad de cada persona.

 Podríamos compararlo con el trabajo de un artista. El creativo ha de ofrecer en su obra de arte lo mejor de sí mismo. Los directores de la familia también han de poner el alma en ese trabajo tan apasionante y maravilloso. Un trabajo para la eternidad, que además forma personas, y nos hace de veras felices, aunque no falten dificultades. 

         Hablando del trabajo de un artista, en las cartas de Rainer María Rilke a un joven poeta, anota: "Una obra de arte es buena si ha nacido a impulso de una íntima necesidad. Precisamente en este su modo de engendrarse radica y estriba el único criterio válido para su enjuiciamiento: no hay ningún otro. Por eso, muy estimado señor, no ha sabido darle otro consejo que éste: adentrase en sí mismo y explorar las profundidades de donde mana su vida". 






         Y, ¿cuál es la finalidad de un trabajo creativo? 
Sorprender con la belleza. Con la belleza de una sonrisa, del trabajo bien hecho, de los detalles, de la generosidad..., del perdón, de atender a los demás, de alegrarles la vida. Descubrir y seducir con la belleza de los valores, que intentamos personificar. Hay que saber descubrir la belleza en las relaciones personales, en la preocupación por los demás, en mirar a los ojos, en la propia familia, con amigos, o en otros ámbitos...




     También es preciso saber elevar la mirada de los que tenemos cerca: pasar de lo bueno, a lo mejor. Lo óptimo es lo excelente. Apuntar a metas altas, poniendo el corazón, para movilizar energías... Aunque nos equivoquemos, siempre podemos rectificar y volver a intentarlo, con ilusión renovada y optimismo. Se trata de tener una meta valiosa, clara en el horizonte, e ir a por ella. 

         Para esto, hace falta pararse a pensar, entre los dos, qué tipo de personas queremos formar, qué cualidades nos gustaría que tuvieran, partiendo de su singularidad, qué tipo de familia vamos a construir, en qué valores y principios nos vamos a guiar, qué enunciado de misión podemos tener... etc. Y luego, intentar hacerlo vida en la convivencia diaria.



       Pensar y decidir "qué hacer con el tiempo que se nos ha dado". Enfocar el esfuerzo de la dirección familiar en el servicio a los demás. No tanto en darles todo solucionado, sino enseñándoles a pilotar su vida,pensar por cuenta propia, a decidir, a actuar con libertad, a poner cariño en los encargos, a preocuparse de las personas... Y a luchar por superar los problemas y dificultades que puedan surgir. 


        Así promovemos la mejora de nuestros hijos como personas, como seres "de aportaciones", como seres "efusivos" y creativos, capaces incluso, y sobre todo, de amar... Porque lo propio de la persona es pensar en los demás: dar cariño, sembrar alegría. Y en ello encuentra su plenitud como persona.






El creativo transmite valores de la mejor forma posible: personificándolos. Es decir, viviendo esos valores: transformándolos en actitudes y virtudes, que dan facilidad de acción en ese sentido, y un disfrute cada vez mayor. Así, van conformando la personalidad. Y seducen con su belleza, con la fuerza de una vida coherente, motivando y animando. Y con palabras cuando sea necesario...

        Los padres somos "acercadores" de valores, si actuamos coherentemente. Si lo que decimos es conforme a lo que pensamos; si hacemos lo que decimos; si pensamos lo correcto... Con un "sistema de guiado" que indique el norte real para no perdernos o acabar a la deriva.



        Esto hay que cuidarlo, sobre todo en la adolescencia, que es cuando nuestros hijos necesitan mucho más esta virtud: la coherencia de sus padres. Porque están poniendo las bases para su personalidad, y están re-pensando todo lo que ven y oyen. No escuchan grandes discursos, pero nos miran todo el tiempo, y a veces, con espíritu muy crítico. Están buscando razones y valores para reconstruir su vida, su persona, y descubrir su identidad. Y nos ponen a prueba tantas veces para comprobarlo.



      Es importante transmitirles valores auténticos, que no pasen de moda, porque están anclados en principios universales. Especialmente, los valores de sentido": por ejemplo la libertad, (que va unida a la responsabilidad, y es necesaria para amar), el trabajo bien hecho, (y la belleza que encierra), el amor auténtico, (que consiste en pensar en el otro, y en querer su bien, más que en uno mismo...), etc. Son los que nos dan más sentido a la vida, y lo que nos sustenta en los momentos difíciles, en los que se ve todo oscuro.





Motivos...

       Para todo ello es fundamental tener motivos valiosos, y, saber motivar. Seducir con la belleza de esos valores vividos. Aquí la creatividad, tan propia de la familia, es de gran ayuda. 




         Motivo es el descubrimiento de un valor. Cuando vemos una persona valiosa, que tiene un atractivo que nos seduce..., y nos gustaría parecernos a ella en ese aspecto. Porque lo vive. 

          También motiva lo positivo, la gratitud, el optimismo, el pensar y ver lo mejor de los demás. Otro campo de motivos son las emociones, que nos mueven a la acción..., y el amor, que es ¡el gran motivador!


      Los padres creativos intentan que sea divertido convivir y trabajar en su familia. Saben ver lo bueno, intentan animar y motivar a los demás. Seducir y arrastrar con la belleza de lo valioso, porque lo sabe hacer atractivo... Demuestra ¡que es posible lograrlo! Cada uno, con sus cualidades y fortalezas.


Formas de motivar
  • 1- Fijándose en lo bueno y lo positivo de nuestros hijos, o en la propia pareja..., en sus cualidades y puntos fuerte. Y hacérselos notar, para que los desarrolle. Sacar partido a los talentos de cada uno, para fomentarlos. Sin fijarse tanto en los defectos.  




  •    2-Con sorpresas, ilusiónoptimismo, poniendo creatividad.
  •    3-Integrando a todos en la familia: permitiendo que participen, con su lista de encargos, preguntando su opinión, y, que puedan tomar decisiones dependiendo de la edad. También, organizando tertulias agradables, en las que disfruten y aprendan un montón de cosas, se sientan acogidos, valorados y queridos... Introduciéndolos en nuestra vida, haciéndoles partícipes de nuestras ilusiones, proyectos, también dificultades..., cuando son algo mayores. 



  •    4-Proponiendo objetivos mejores, optimistas de óptimos. Dar confianza, hablarles con serenidad y cariño… Y se pueden hacer "planes de acción" con cartulinas coloreadas y dibujos bonitos que les atraigan, con pequeños objetivos. Luego, comentar los resultados en una tertulia, en la sobremesa...
  •     5- Crear un ambiente de hogar alegre y delicado, con tono humano, saturado de cariño..., donde es fácil luchar por dar lo mejor de cada uno.  


   6- Saber contagiar entusiasmo por cosas importantes y valiosas, como la lectura, la formación, el sentido crítico, el propio pensamiento, el aprendizaje y la cultura.

  •   7- Con el logro de un objetivo, o, el aprender a solucionar un problema. Que aporten ideas suyas para "hacer equipo" y ayudar en familia.


  •  8- La gratitud es motivadora de por sí. Agradecer los pequeños detalles de cada día, todo lo que tenemos y somos.


  •  9- Saber disfrutar de lo bello, como una excursión por el campo, una puesta de sol, un paisaje de montaña, la nieve, el firmamento, las estrellas... También el rostro de una persona, la paz y ternura que transmiten los hijos, el detalle del esposo/a... Sorprenderse de todo ello, y agradecerlo. Es la forma de fomentarlo.

  • 10- El trabajo bien hecho, que es una la obra de arte. Enseñarles a hacerlo bien, a esforzarse por acabar lo que empiezan, con ese detalle que lo mejora...



  • 11- Contar cuentosleer en voz alta una poesía, un chiste, disfrutar de buena música, del arte que encierra belleza, películas o vídeos de dibujos bonitos, y adecuados a su edad, libros que alimenten el pensamiento y den calor al corazón... 

  • Y, ¿qué hacer con las pantallas?
Debemos ser cuidadosos en el uso de la tecnología, especialmente en los más pequeños, cuyo cerebro está en pleno desarrollo. Pueden alterar sus ritmos naturales, su atención pausada, el buen crecimiento y maduración neurológica... Asimismo dificultar la creatividad y el propio pensamiento, y favorecen problemas de atención. Por eso, es preciso hacer un uso saludable  y responsable de la misma, más en estas edades.

       Las personas se forman, aprenden y mejoran, con el trato personal, mirando a los ojos, mostrando empatía. También con experiencias ricas sensoriales, experimentando, percibiendo con todos los sentidos..., descubriendo la naturaleza. Y no tanto con medios artificiales como las pantallas.



       Lo importante en estas edades sucede en la familia, y es donde se aprende lo más relevante de la vida. Una pantalla tampoco transmite sentimientos ni calidez humana. La tecnología es útil, y nos facilita mucho la vida, pero no para edades tempranas... Dejo un post sobre tecnología y familia, con ideas sobre desarrollo cerebral, por si quieres ampliar. 
                                                      
     Por ejemplo, cuando estamos en modo multitarea, disminuye la atención y la concentración en cada cosa concreta. Va cambiando la atención de una cosa a otra: se pasa a una alternancia continuada, usando más la memoria de trabajo. Pero, disminuye la memoria a largo plazo... Y esto no favorece el pensamiento, ni el aprendizaje, ni la creatividad o la imaginación. Para los niños es más preocupante. Dejo una info con buenas ideas para hacer ambiente familiar alegre.






Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. ¡Gracias!


                                                                                                            Mª José Calvo
                                                                  optimistas educando y amando
                                                                             @Mariajoseopt



Dejo enlaces relacionados:

Dirección familiar I

El liderazgo en la familia III

- La imaginación, la creatividad y los sueños


* ¿Conciliar...?: "si-quieres-¡puedes!", y además logras sinergia






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