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miércoles, 26 de junio de 2013

LA FORTALEZA Y LA RESILIENCIA con plan de acción



              
                       HIJOS VALIENTES: 
                  EL VALOR DE LA FORTALEZA





Todos queremos que nuestros hijos tengan metas valiosas, y sean capaces de acometer lo que se propongan. Para eso deben entrenarse en pequeñas metas cada día...

       La fortaleza se puede concretar en varias cosas. Lo más básico es no ser quejicas, aguantar las dificultades sin protestar. El mal tiempo, el peso de la mochila, los encargos, atender a los amigos... 

       Otro paso es plantearse un pequeño objetivo, e intentar lograrlo. Por un lado, luchando y avanzando para ir ascendiendo en el logro de alguna meta valiosa. Por ejemplo, ser autónomo, preocuparse de los demás, ayudar en casa... etc. Por otro, resistiendo cuando no apetezca mucho, y haya que poner en juego la voluntad para superar las dificultades.






Ideas a la hora de ayudar a los hijos 


  • Confiar siempre en ellos, apoyarles en lo que necesiten. Las cosas no salen solas, hay que hacerlas, trabajarlas, y cuesta. Animarles a que se atrevan a construir su vida: "¡¡atrévete..., tú puedes!!"

  • Si sale mal, siempre se pede recomenzar y volver a intentarlo.

  • Dar buen ejemplo: somos sus modelos y el espejo donde se miran. Hace falta ser íntegros y coherentes con lo que pensamos o decimos. Nos están mirando todo el día...


  • Ayudar en casa con los encargos de cada uno: poner la mesa y recogerla, bañarse o ducharse sólo, según la edad que tengan, pasar la aspiradora, sacar la basura, regar las plantas, limpiar su habitación, o el polvo, comprar el pan, cuidar a un hermano pequeño, preparar la cena, organizar una invitación, atender a los abuelos, planear una excursión, contar cosas buenas de los demás en la tertulia, usar pantallas solo en momentos concretos... 

    Todo ello guiado por unas normas que tenemos en cada familia: pocas, claras, pero ¡importantes! que vayan señalando un camino, y sean un referente para ellos a la hora de actuar.
    Dejo ideas de encargos por edades, orientativas, pero vosotros podéis poner las que os parezcan mejor en cada familia, por las edades y fortalezas de los hijos.
                                                   

  • Valorar el esfuerzo más que los aparentes resultados. Animarles a ser valientes y decididos, a luchar por lo que importa de veras.



  • Estimular la resiliencia: que no se quiebren fácilmente, que sean fuertes y recios, no niños blandiblug...



  • Enseñar a decidir, en cosas poco importantes primero, para entrenarse, y luego ir ampliando...

  • Ver posibilidades en las dificultades..., como señala G. K. Chesterton, y transformarlas en retos.


  • Enseñar a afrontar esos retos con optimismo e ilusión. Nunca darnos por vencidos: ¡siempre hay algo que se puede hacer! Y, si es con una sonrisa, mejor.

  • No sobreprotegerles, porque así les impedimos ser autónomos..., crecer, tomar la iniciativa, afrontar los problemas, aprender a solucionarlos por ellos mismos, y se hacen niños inseguros, mimados, y blanditos...

  • Ser conscientes de que, ¡toda ayuda innecesaria es una limitación para quien la recibe!

  • No tener miedo de que sufran un poco... A veces nos duele más a los padres que a ellos, pero es preciso que aprendan a ser fuertes. No criar niños que se los lleva el viento. Las dificultades preparan a las personas para algo grande, cuando se saben aprovechar y afrontar con optimismo. Ya lo decía Pasteur...




  • Tener motivaciones altas para transmitirles, porque son las que dan más sentido a la vida, y es lo que mejor les anima, mueve, y ayudará a perseverar. Pasar de primer nivel, del "tener", al nivel del "ser", e incluso buscar motivos trascendentes, que son los más elevados y dan más sentido a la vida.

  • Los aparentes fracasos nos brindan nuevas oportunidades para afrontar la vida, y para crecer y superarnos. Nada suele salir a la primera..., ¡hay que luchar!





         "Plan de acción" educar en VALORES:


 ESTIMULAR LA FORTALEZA Y LA RESILIENCIA



          SITUACIÓN: una familia en concreto.

        OBJETIVO  Trabajar la fortaleza, la voluntad, y la resiliencia en familia

Que nuestros hijos sean capaces de resistir contrariedades y afrontar retos, sin quejarse, y sin miedo al esfuerzo. Hace falta fuerza de voluntad, para que no se abatan ante la primera dificultad... Que se planteen iniciativas valiosas y aprendan a ser proactivos. Para ello, nosotros debemos ir por delante... con nuestro ejemplo y coherencia.




        MEDIOS: se pueden utilizar las ocasiones del “día a día” de la vida familiar. Podemos elegir algunos de los siguientes puntos… o de otros que se nos ocurran.


  *  Hablar con respeto, y controlar el carácter: no tener malas contestaciones en familia. 

Entrenar la voluntad con pequeños objetivos, alcanzables, que nos den cierto autodominio personal.


*      Comer lo que toque, aunque no guste mucho.

*    Levantarse a la hora, hacer la cama, prepararse para el colegio y para las actividades que se tengan.

*   Hacer un horario, y lo primero, ponerse a estudiar, para luego leer, jugar, o usar pantallas, según qué momentos o días... y dependiendo de qué edades.



*  Organizar excursiones al campo, escalar montañas, hacer piragüismo, surf…, deporte... Aprender a ser más valientes. Resistir las contrariedades, el frío o el calor, sin quejarse todo el día...




*    Practicar un deporte base durante el curso para adquirir valores como la fortaleza, la amistad, la generosidad, el espíritu de ayuda, el trabajo en equipo... 



  * También se puede asistir a algún campamento en verano, por ejemplo, en un club juvenil de confianza que tenga nuestro ideario... 

* Lo que se empieza ¡se acaba...! No ceder a caprichos o falta de voluntad y perseverancia.

*  Ayudar en casa con los encargos de cada uno.
    



MOTIVACIÓN


 Hablar con cada hijo de la necesidad de ser personas fuertes, para poder hacer lo que nos planteemos en la vida, y no nos deprimamos a la menor dificultad. También para aprender a querer a los demás en todas las circunstancias de la vida...

        Y en vistas a la adolescencia de nuestros hijos, para que vayan adquiriendo cualidades, habilidades, destrezas... y autodominio que les ayuden a pilotar su vida.


Confiar en ellos sabiendo que se van a esforzar, y nosotros les ayudaremos en lo que necesiten. Darnos cuenta de que “toda ayuda innecesaria es una limitación para quien la recibe...”, y actuar en consecuencia.

      Lo que cuesta más, animar con una sonrisa y un ¡tú puedes!, y así van madurando y siendo más fuertes y resilientes.






EVOLUCIÓN


Se puede hacer una cartulina con un dibujo que les guste, y con pequeñas metas a conseguir. Es bueno que apunten lo bueno que han hecho, o que coloreen una estrella, un sol, una flor..., según las edades. O solo que lo anoten...


        Vemos cómo va el plan a lo largo de la semana, y se puede prolongar varias, para conseguir hábitos más estables. Podemos comentarlo en una tertulia después de comer o cenar. Si tenemos x logros, hacemos un plan divertido en familia, en el que participemos todos, o una excursión, y lo celebramos bien con una comida especial. Es una forma de pasarlo bien juntos, de conocernos, de ayudarnos, y de crecer juntos como familia.


                                         

        Espero que te haya servido para hacer un plan personal con los hijos, y ayudarles a ser más resilientes, empáticos... etc. Lo que te propongas. ¡Muchas gracias!



         Dejo enlaces relacionados:


lucha-personal-y-resiliencia

*colaborar con los encargos 
        

                                                                                                                                                             
                                                                                                                                                                                              Mª José Calvo
                                                                    optimistas educando

                                                                               @Mariajoseopt






URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2013/06/que-nuestros-hijos-sean-valientes.html




domingo, 16 de junio de 2013

CREAR AMBIENTE DE HOGAR...


     
                     AMBIENTE FAMILIAR

  
En la familia se nos quiere tal como somos, por quienes somos, sin tener que demostrar nada. Y ese cariño es fundamental para el buen desarrollo de cada persona que viene a este planeta, gracias al amor recíproco de sus padres. Porque, el hijo es una síntesis vital de ese amor mutuo.

       Por eso, hay algo importante que podemos hacer en familia, y lo hacemos casi sin darnos cuenta: crear un ambiente de hogar cálido, comprensivo y acogedor, confiado, motivador... para todos. Especialmente para nuestro esposo, esposa. Como expresa Víctor García Hoz, es "el factor invisible" de la familia.


        Porque, cada persona es muy sensible y vulnerable en su interior, y necesita un ambiente, y un hogar, donde sea seguro mostrarse tal como es, donde se la valore y se la quiera de veras.



               





        1. Ambiente


El ambiente confiado y alegre educa por sí mismo a nuestros hijos, porque lo aprenden todo por "inmersión"... Asimismo, es mucho más eficaz fijarse en lo bueno de los demás, para agradecerlo y fomentarlo. Lo cual hace ese ambiente estimulante y alegre.






     Crear un ambiente compuesto de diversos ingredientes: alegría, tranquilidad, serenidad, paz, confianza, delicadeza, y especialmente, cariño, ¡mucho cariño!




          "A-TRA-CON DE CARIÑO..."




        Esto hará que puedan cultivarse y salir a la luz las mejores cualidades de cada uno, las más nobles, y sus talentos y puntos fuertes. Asimismo proporciona una saludable autoestimapues está basada en el cariño, no en falsas expectativas.



       Para hacer ambiente de familia, es necesario adquirir buen tono humano, alegre y optimista, amable, con sentido del humor, que lleva a fomentar todo lo bueno de los demás. Incluso en circunstancias adversas. Es uno de los puntos clave para que los problemas no desanimen, se relativicen, o cobren su verdadero valor, y propicia una buena convivencia donde es fácil luchar por dar lo mejor de cada uno.



  Esto requiere poner cabeza y corazón, y nuestras mejores cualidades al servicio de la familia. También imaginación y creatividad, tan propias de la persona y de la familia: creadora de por sí. Disfrutar de la convivencia, del trato personal, de la educación de los hijos, seducir con la belleza de los valores vividos... etc. Una ciencia y un arte. 


       Podemos pensar, entre los dos, qué tipo de personas queremos formar, con qué valores humanos nobles... Y luego poner pequeños objetivos, con sentido común y espíritu deportivo, para luchar por lograrlos. También es preciso intentar vivir eso que queremos conseguir en ellos. Saber motivar con ilusión, y nuestro ejemplo coherente. Como señala la Madre Teresa de Calcuta, no escuchan grandes discursos, pero, ¡nos están mirando todo el día...!




      Y todo ello nos ayuda a la hora de educarles en la fortaleza, en en el servicio a los demás, en la generosidad y el optimismo… También en la cooperación en casa, logrando que tengan un horario, que vayan a dormir a su hora, que no protesten por lo que no está a su gusto, y que agradezcan los detalles y el esfuerzo de los demás. Por eso, es necesario que tengan algunos encargos, para que hagan más suya la familia y el hogar, pues quien no participa no se integra. Así adquieren habilidades y aprenden a pensar en los demás. Que se planteen algunas metas, con nuestra ayuda, para adquirir responsabilidad, aprender a pensar, entrenar su voluntad... etc.


      Los padres somos sus modelos. Es importante que les ofrezcamos un modelo coherente y atractivo, optimista y bello. Que luchemos por vivir esos valores que queremos para nuestros hijos. Además, ellos descubren el mundo a través de nuestra mirada, de nuestra expresión, de nuestro comportamiento... Y por la forma en cómo se tratan los padres entre sí.



    Sin embargo, debemos ir los dos a una, formando y trabajando en equipo, siendo buenos líderes, incluso líderes transformadores. Aunque uno se encargue más de poner "de moda" unos valores, y otro, u otra, generalmente, de hacer ambiente de hogar, cálido y distendido, acogedor. También con la decoración... Fomentando y aunando las diferencias entre ambos, y logrando una sinergia creciente, gracias a ellas.


   Porque, lo propio de este tipo de liderazgo es, que no solo manejamos unos recursos, sino que innovamos y creamos otros nuevos. Vemos lo mejor de los demás, y les ayudamos a lograr su mejor personalidad... Motivando, despertando valores en los hijos, y seduciendo con la belleza de hacerlos vida. También enseñándoles a interiorizarlos, mediante esas acciones que poco a poco van creando buenos hábitos en ellos..., y que quedan registradas en su cerebro, creando sinapsis y redes neuronales. Que, por otra parte, les facilitarán la vida, a cualquier edad.




     Para todo esto necesitamos formación, recabar buena información, estimular el pensamiento y la creatividad, y luego concretarlo y luchar por hacerlo vida. Porque, necesitan vernos coherentes en nuestras actuaciones, sobre todo en la adolescencia, en la cual se están planteando las mismas preguntas que nosotros, y deben construir su identidad... ¡Necesitan modelos auténticos!







   2. El amor familiar

  Debe notarse y plasmarse en el día a día. El más importante, origen y fuente de todos ellos, es el amor de pareja, porque de él surge toda la familia. Y es necesario que todos se sientan queridos de veras. No sólo que los queramos, sino que se sientan entrañablemente queridos. Decírselo muchas veces, a solas, en familia..., de todas las formas: con palabras, con besos y apretujones, con la mirada, confiando, y con nuestra mejor sonrisa..., a la hora de pedir un esfuerzo extra.



     * Explicarles el valor de la generosidad, que es dar con alegría, de la empatía y la comprensión, de la amistad, la resiliencia, la constancia, el estudio, los encargos, donde se pone el cariño que tenemos a todos en la familia... También el sentido del sufrimiento, que es "la otra cara del amor", porque no hay amor sin dolor, y no hay dolor que no se pueda sobrellevar, si se ama de veras. Lo aprenderán al ver cómo nos manejamos los padres en esas situaciones más difíciles...



* Alegrarse, incluso felicitar en algunas ocasiones por todo lo que hagan bien. Somos un espejo donde se miran o se escuchan: ven su autoimagen. Fijarnos en lo positivo y bueno que tienen o hacen, y hacérselo notar. Descubrir sus cualidades especiales, con las que nos alegran la vida; su esfuerzo y su lucha..., y valorarlo. También descubrir lo bueno de los demás, para que aprendan a pensar, no solo en ellos mismos, sino en alegrar la vida a los que tienen cerca.



* Usar la autoridad, que es un servicio para ayudarles en su crecimiento como personas. Para que obedezcan antes debemos explicarles los motivos, el porqué de lo que tienen que hacer, lo que queremos conseguir, y que lo entiendan bien. Con una sonrisa y un "¡tú puedes!" E ir dando libertad, encaminándolos en una buena dirección, enseñándoles a pensar por cuenta propia, según cada edad...






      Para decir algo importante, mirar a los ojos, a su altura, y utilizar un "prólogo" para desbloquear los filtros de atención. Y si es más difícil, con una sonrisa mayor, para animarles a luchar por conseguirlo. 


      Deben sentirse libres al entender y asumir lo que les pedimos: que no actúen como "autómatas", sin pensar y quererlo por ellos mismos...



* Tratar a cada hijo como si fuera un poquito mejor. Las razones verdaderas, y el cariño, motivan a la voluntad a la hora de hacer un esfuerzo para conseguirlo. Como señala Goethe, si tratas a una persona como es, seguirá siendo así; si la tratas un poco mejor de lo que es, ¡lo logrará!






      * Pensar “en futuro”, para realizar un proyecto personal, y ponerlo en práctica mediante pequeños "planes de acción", con una buena motivación, y teniendo constancia para llevarlos a cabo.



* Hablar con cada uno, con frecuencia, de lo que le gusta, de sus intereses. Es bueno tener con cada uno el “momento de oro” cuando vienen del colegio, mirándole a los ojos, a su altura, comprendiendo, con empatía, sabiendo si necesita hablar, si lo pasa mal, o necesita nuestro cariño, o nuestra sonrisa, o un abrazo… O si tiene que pensar y preocuparse más de los demás... Y luego tener momentos a solas con cada uno.





                                                       * * * 

Para lograr todo esto nos podemos apoyar en cortes de buenas películas. Por ejemplo, "Mujercitas", o, "El Señor de los Anillos", de New Line Cinema, en la que se ve muy bien ese ambiente, donde crecen las personas: ¡optimista y alegre! Dejo un corte.


                                       




Dejamos para otro post la segunda parte...

Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. ¡Muchas gracias!


Dejo enlaces relacionados, por si te interesa algún tema: 


*Dirección y liderazgo en la familia



                                




  

                                                                                               

                                                                                                         Mª José Calvo
                                                                optimistas educando y amando
                                                                            @Mariajoseopt



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2013/06/ambiente-y-educacion-familiar.html