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miércoles, 24 de noviembre de 2021

TOLKIEN Y EL ESPEJO DE GALADRIEL



                          TOLKIEN: EL REINO DE LA DAMA GALADRIEL




Seguimos con J.R.R. Tolkien y su Legendarium. En entradas anteriores hemos tratado un poco las muchas dificultades y avatares de su vida, su amor indestructible por Edith, cuidado cada día, su trabajo y su familia, su imaginación y creatividad cuyo origen está en las palabras, y los lenguajes que tan bien conocía, e inventaba. Y algunas pinceladas de "El Señor de los Anillos" para animar a profundizar y disfrutar de la belleza de su impresionante legado. Todo un mundo mítico, verdadero, deseable, que ilumina nuestra realidad. Seguimos con ello...



En una de sus Cartas escribe: "El mío no es un mundo "imaginario", sino un momento histórico imaginario de la "Tierra Media", que es el lugar donde vivimos". Las Cartas de JRR Tolkien, Ed. Minotauro, Carta 18. 





* Otra pincelada: El Espejo de Galadriel
















Frodo, un sencillo hobbit de la Comarca, se encuentra en camino para alejar el Anillo Único de la Comarca. Va hacia Rivendel, donde acontecen muchos encuentros de personajes de varias razas, algunos Elfos de Edades antiguas... Allí se celebra el Concilio de Elrond, para pensar y deliberar qué hacer con ese objeto de Poder. Y se forma la Compañía del Anillo: nueve compañeros para proteger a Frodo, el Portador del Anillo. 

Llegado el momento, salen de ese lugar tan fascinante, y van hacia el sur, hacia el Monte del Destino, pues destruir el Anillo es la única solución. Y entran en el Bosque de los Lothlórien, donde se cree que habita una "hechicera" elfa. Van con mucho cuidado, pero son sorprendidos...

Es el reino del Señor Celeborn y la Dama del BosqueGaladriel. Su nombre significa "doncella enguirnaldada de un brillante resplandor". Galadriel es una Elfa Noldor, hija de Finarfin y Eärwen, protagonista en el Silmarillion, con gran belleza, conocimiento y poder. Aunque para los Elfos poder significa preservar la belleza de su mundo, y para ello se ayudan de los Anillos Élficos... 

Ella ya estaba allí, en la Tierra Media con los Primeros nacidos: los Elfos, para los cuales los Valar crearon las Estrellas... para que les iluminaran. En concreto Varda, o Elbereth para los elfos. 

Tolkien vincula las estrellas y la luz con la esperanza: "Estel"...

En las Primeras Edades Galadriel marcha a Beleriand, aunque no con Fëanor, el creador de los Silmarilli, y en el reino de Thingol, conoce a Celeborn. Se enamoran y se casan. Y fundarán el país de los Lothlórien, un reducto de naturaleza preservada, de gran hermosura, donde tiempo transcurre con calma.



Una cita de El Señor de los Anillos, La Comunidad del Anillo, de JRR Tolkien, Minotauro:

"En dos asientos que se apoyaban en el tronco del árbol, y bajo el palio de una rama, estaban el Señor Celeborn y Galadriel"...

"Muy altos eran, y la Dama no menos alta que el Señor, y tan hermosos y graves. Estaban vestidos de blanco, los cabellos de la Dama eran de oro y los cabellos del Señor Celeborn eran de plata, largos y brillantes; pero no había ningún signo de vejez en ellos, excepto quizás en lo profundo de los ojos, pues éstos eran penetrantes como lanzas a la luz de las estrellas y sin embargo profundos, como pozos de recuerdos".


Serán los Señores de Lothlórien, y tendrán una hija: Celebrían. Ésta se casará con el caballero Elrond, descendiente de Beren y Lúthien, y será el Señor de Rivendel, el último hogar de los elfos, que atesora la sabiduría y tradiciones de su pueblo, entorno a un hogar cálido donde crepita el fuego, y se oyen hermosas canciones y tradiciones.


Ella es la última de los Elfos de la Tierra Media que vio la luz de los dos Árboles de Valinor. Su interior y sus ojos reflejan esa hermosa luz que nunca olvidan.


Dejo un pequeño fragmento de El Silmarillion de los Días Antiguos:

"Y cuando Valinor estuvo acabada y establecidas las mansiones de los Valar, en medio de la llanura de más allá de los montes edificaron su ciudad, Valmar, la de muchas campanas. Ante el portal occidental había un montículo verde, Ezellohar, llamado también Corollairë; y Yavanna lo consagró, y se sentó allí largo tiempo sobre la hierba verde y entonó un canto de poder en el que puso todo lo que pensaba de las cosas que crecen en la tierra...

...nacieron dos esbeltos brotes; y el silencio cubría el mundo entero a esa hora y no se oía ningún otro sonido que la voz de Yavanna. Bajo su canto los brotes crecieron y se hicieron hermosos y altos, y florecieron; y de este modo despertaron en el mundo los Dos Árboles de Valinor, la más renombrada de todas las creaciones de Yavanna. En torno al destino de estos árboles se entretejen todos los relatos de los Días Antiguos". 

De J.R.R. Tolkien, El Silmarillion, Minotauro. Del Principio de los Días.





Pero ahora estamos en la Tercera Edad, en El Señor de los Anillos, en el Bosque de Oro. Una cita que nos adentra en el ambiente del Bosque: 

“...hermoso y peligroso (es el Bosque de Oro), mas sólo la maldad puede tenerle miedo con alguna razón, o aquellos que llevan alguna maldad en ellos mismos.”  Por eso algunos decían que habitaba allí una hechicera...


La Dama Galadriel es una de los personajes que poseen y guardan un Anillo Élfico. El suyo es Nenya, el Anillo Blanco o Anillo de Diamante. Fue forjado de mithril por Celebrimbor, y sus poderes son la protección: es capaz de preservar las cosas bellas, sin mancha, a pesar del paso del tiempo. 




Su poder era grande, y el tiempo parecía que no transcurría en Lorien como en otros lugares de la Tierra Media. Con él, Galadriel logra un reino exuberante en belleza, percibe cosas incluso lejanas, y le permite protegerse de las fuerzas oscuras de Sauron. Y cura las heridas del tiempo.






Después de saludar uno a uno de la Compañía del Anillo, y hablarles en su interior con el pensamiento, llama a Frodo y lo lleva hacia el Espejo, pues le considera sabio para poder mirar en él.

"—He aquí el Espejo de Galadriel —dijo—. Os he traído aquí para que miréis, si queréis hacerlo. El aire estaba muy tranquilo y el valle oscuro, y la Dama era alta y pálida.

—¿Qué buscaremos y qué veremos? —preguntó Frodo con un temor reverente.
—Puedo ordenarle al espejo que revele muchas cosas respondió ella— y a algunos puedo mostrarles lo que desean ver. Pero el espejo muestra también cosas que no se le piden y éstas son a menudo más extrañas y más provechosas que aquellas que deseamos ver. Lo que verás, si dejas en libertad al espejo, no puedo decirlo. Pues muestra cosas que fueron y cosas que son y cosas que quizá serán. Pero lo que ve, ni siquiera el más sabio puede decirlo. ¿Deseas mirar?"






"Recuerda que el espejo muestra muchas cosas y que algunas no han ocurrido aún. Algunas no ocurrirán nunca, a no ser que quienes miren las visiones se aparten del camino que lleva a prevenirlas. El espejo es peligroso como guía de conducta."


Cuando se asoma Frodo, van ocurriendo muchas cosas entrecortadas. Ve a Bilbo, nervioso, caminando, ve algo que le atrae, aunque no lo conoce todavía: el mar, ve un navío del Oeste entre los jirones de nubes, y una Ciudad blanca con dos torres..., otro navío..., pero esta vez al amanecer, y al final algo oscuro y vacío..., y al fondo un Ojo que se va haciendo más y más grande y vidrioso, y está buscando de aquí a allá. Entonces sabe que lo está buscando a él. Se asusta, y queda clavado en el suelo, pero percibe que no puede verle..., a no ser que él quiera mostrarse.


Es como un atisbo de lo que puede ocurrir, si el portador emprende su camino, su misión, y de hecho muchas cosas ocurrirán. Hay momentos agobiantes, y otros que rompen esa tensión, y Tolkien, "el mago de las palabras", como reza el librito que te recomiendo, logra ese equilibrio esperanzado, a pesar de los pesares...


Galadriel en el fondo los conoce bien a todos, y anima a cada uno de la Compañía en lo que necesita en concreto. Habla con Boromir, ve su impaciencia, con Gimli, sensible a la belleza...

Cuando se van del bosque de Lothlórien les hace un regalo a cada uno. Algo que les ayudará en su futuro. A Aragorn le regala una "piedra de elfo" con poderes curativosElessar, cuyo nombre será muy significativo para él y lo utilizará en tiempos venideros. Será sanador...

Frodo le regala la luz de Eärendil, la más preciada Estrella, refractada en el espejo y recogida en un frasquito de cristal, "¡el cristal de estrella!", con la historia que atesora desde Eärendil. Esa luz le iluminará en los lugares oscuros y pavorosos, en los que el corazón se "encoge", se aflige y apesadumbra... "Una luz cuando todas las otras luces se hayan extinguido!"


La luz y las estrellas poseen un significado importante en su obra y en su vida. Por ejemplo, Tolkien escribe en una carta a su esposa, Edith, que nada debe impedirles seguir la luz... "Creo firmemente que ningún encogimiento del corazón, ni ningún temor mundano debe apartarnos de seguir siempre la luz".







Eärendil es otro personaje del Silmarillion, descendiente de Idril -una Elfa- y Tuor, -un Hombre-, y por tanto medio Elfo medio Hombre. Se aventura a través del mar hacia Valinor para pedir perdón y ayuda a los Valar por los hechos deleznables del pasado de Elfos y Hombres. Su nombre significa "amante del mar" en Quenya. Aprendió el arte de navegar con Círdan de los Puertos, e interviene en la lucha de los Edain, -hombres-, y Elfos, contra el Señor Oscuro. Eärendil fue quien custodió ese Silmaril surcando los cielos... en su navío Vingilot, "la Flor de Espuma".






Para situarnos, Elrond, Señor de Rivendel, es hijo de Eärendil. Su nombre significa "bóbeda estellada". En el Concilio cuenta que Eärendil era su padre, que nació en Gondolin antes de la caída, y su madre era Elwing, hija de Dior, hijo de Lúthien de Doriath. Su genealogía llega a los Días Antiguos de El Silmarillion. Y continúa: "He asistido a tres épocas en el mundo del Oeste ya muchas derrotas y a muchas estériles victorias".






Y este pequeño fragmento de Galadriel en la Comunidad del Anillo, sobre el regalo de la luz de Eärendil en su despedida a Frodo:

"Y tú, Portador del Anillo —dijo la Dama, volviéndose a Frodo—; llego a ti en último término, aunque en mis pensamientos no eres el último. Para ti he preparado esto. —Alzó un frasquito de cristal, que centelleaba cuando ella lo movía, y unos rayos de luz le brotaron de la mano—. En este frasco —dijo ella— he recogido la luz de la estrella de Eärendil, tal como apareció en las aguas de mi fuente. Brillará más en la noche. Que sea para ti una luz en los sitios oscuros, cuando todas las otras luces se hayan extinguido. ¡Recuerda a Galadriel y el espejo!

Frodo tomó el frasco y la luz brilló un instante entre ellos, y él la vio de nuevo erguida como una reina, grande y hermosa, pero ya no terrible. Se inclinó, sin saber qué decir."

 

La Dama del Bosque había depositado en ese frasco de cristal la luz del Silmaril de Eärendil para guiar al Portador del Anillo en su viaje a las tierras mortecinas de Mordor. Más tarde, en la guarida de Ella-Laraña, saturada de una oscuridad densa, pavorosa, le ayudará a luchar, y a Sam en su intento de abatirla, así como en la torre de Cirith Ungol... Su luz contrarresta el poder del mal. 


Y en la despedida a Frodo, le dice Galadrieltu llegada a Lothlórien es como una campana que anuncia el final del tiempo. Una realidad que reitera mucho nuestro autor: la mortalidad del ser humano, y los anhelos de inmortalidad, de pervivir, de "permanecer". La conciencia de que el tiempo se acaba, pero esa certeza de que el ser humano no está hecho para morir...

Porque, "cualquiera que sea la suerte que la guerra nos depare"... tanto si vence Frodo en su misión, y se destruyen los Anillos, como si es vencido por el Señor Oscuro, sembrando el odio por doquier, y acabándose las canciones, las historias memorables dignas de atesorar y re-cordar... el tiempo acaba. 

Galadriel presiente que muchas bellezas y maravillas de la Tierra Media desaparecerán para siempre. Y canta el poema Namárië! Un adiós de despedida.






Con sus palabras: 

"¡Ay! ¡Como el oro caen las hojas en el viento! E innumerables como las alas de los árboles son los años. Los años han pasado como sorbos rápidos y dulces de miruvor blanco en las salas de más allá del Oeste, bajo las bóvedas azules de Varda, donde las estrellas tiemblan cuando oyen el sonido de esa voz bienaventurada y real. ¿Quién me llenará de nuevo la copa? Namarië!" ¡Adiós!

J.R.R. Tolkien, en El Señor de los Anillos. Minotauro.




* Aplicabilidad

En el "Legendarium" de Tolkien hay muchas historias. Él quería narrar relatos, que despliega a partir del significado de las palabras, en los que cada lector usara su imaginación y se "asomara" como en un espejo y viera lo que le sugería, según su pensamiento y experiencia, y no tanto como un mensaje ya dado, o prefijado, como sucede en las alegorías. Como él la denomina, es la aplicabilidad personal, basada en la libertad del lector. 

El espejo de Galadriel y toda su mitología es como un "espejo" para cada uno de nosotros que refleja la belleza del mundo creado. Un reflejo de la Tierra Media en nuestro mundo, que ilumina con su luz y su belleza, descomponiendo el sencillo Blanco (de la Verdad) en muchos matices, "continuándose sin fin en formas vivas que van de mente en mente", dice en su poema Mitopoeia.

Ese blanco puro de la Verdad que se encuentra "refractado" en las Historias míticas, gracias al Arte del buen artista, "subcreador", "el mago de las palabras", que permite atisbar algo de luz y color para nuestra vida. Y evasión, y consuelo, y sanación...







Dejo una cita del libro, del final de El Espejo, que te recomiendo su lectura pausada, y me parece preciosa para conocer a la Dama Galadriel...


"-Sé lo que viste al final -dijo ella - pues está también en mi mente. ¡No temas! Pero no pienses que el país de Lothlórien resiste y se defiende del enemigo sólo con cantos en los árboles, o con las débiles flechas de los arcos élficos. Te digo, Frodo, que aún mientras te hablo, veo al Señor Oscuro y sé lo que piensa, o al menos lo que piensa en relación con los elfos. Y él está siempre tanteando, queriendo verme y conocer mis propios pensamientos. ¡Pero la puerta está siempre cerrada!

La Dama levantó los brazos blancos y extendió las manos hacia el este en un ademán de rechazo y negativa. Eärendil, la Estrella de la Tarde, la más amada de los elfos, brillaba clara allá en lo alto. Tan brillante era que la figura de la Dama echaba una sombra débil en la hierba. Los rayos se reflejaban en un anillo que ella tenía en el dedo y allí resplandecía como oro pulido recubierto de una luz de plata, y una piedra blanca relucía en él como si la Estrella de la Tarde hubiera venido a apoyarse en la mano de la Dama Galadriel. Frodo miró el anillo con un respetuoso temor, pues de pronto le pareció que entendía.

-Sí -dijo ella adivinando los pensamientos de Frodo-, no está permitido hablar de él y Elrond tampoco pudo. Pero no es posible ocultárselo al Portador del Anillo y a alguien que ha visto el Ojo. En verdad, en el país de Lórien y en el dedo de Galadriel está uno de los Tres. Este es Nenya, el Anillo de Diamante, y yo soy quien lo guarda.

»Él lo sospecha, pero no lo sabe aún. ¿Entiendes ahora por qué tu venida era para nosotros como un primer paso en el cumplimiento del Destino? Pues si fracasas, caeremos indefensos en manos del enemigo. Pero si triunfas, nuestro poder decrecerá y Lothlórien se debilitará, y las mareas del Tiempo la borrarán de la faz de la tierra. Tenemos que partir hacia el oeste, o transformarnos en un pueblo rústico que vive en cañadas y cuevas, condenados lentamente a olvidar y a ser olvidados.

Frodo bajó la cabeza. -¿Y vos qué deseáis?

-Que se cumpla lo que ha de cumplirse -dijo ella-. El amor de los elfos por esta tierra en que viven y por las obras que llevan a cabo es más profundo que las profundidades del mar, y el dolor que ellos sienten es imperecedero y nunca se apaciguará. Sin embargo, lo abandonarán todo antes que someterse a Sauron, pues ahora lo conocen. Del destino de Lothlórien no eres responsable, pero sí del cumplimiento de tu misión. Sin embargo desearía, si sirviera de algo, que el Anillo Unico no hubiese sido forjado jamás, o que nunca hubiese sido encontrado.







-Sois prudente, intrépida y hermosa, Dama Galadriel - dijo Frodo y os daré el Anillo Unico, si vos me lo pedís. Para mí es algo demasiado grande.

Galadriel rió de pronto con una risa clara.

-La Dama Galadriel es quizá prudente -dijo-, pero ha encontrado quien la iguale en cortesía. Te has vengado gentilmente de la prueba a que sometí tu corazón en nuestro primer encuentro. Comienzas a ver claro. No niego que mi corazón ha deseado pedirte lo que ahora me ofreces. Durante muchos largos años me he preguntado qué haría si el Gran Anillo llegara alguna vez a mis manos, ¡y mira!, está ahora a mi alcance. El mal que fue planeado hace ya mucho tiempo sigue actuando de distintos modos, ya sea que Sauron resista o caiga. ¿No hubiera sido una noble acción, que aumentaría el crédito del Anillo, si se lo hubiera arrebatado a mi huésped por la fuerza o el miedo?

»Y ahora al fin llega. ¡Me darás libremente el Anillo! En el sitio del Señor Oscuro instalarás una Reina. ¡Y yo no seré oscura sino hermosa y terrible como la Mañana y la Noche! ¡Hermosa como el Mar y el Sol y la Nieve en la Montaña ¡Terrible como la Tempestad y el Relámpago! Más fuerte que los cimientos de la tierra. ¡Todos me amarán y desesperarán!

Galadriel alzó la mano y del anillo que llevaba brotó una luz que la iluminó a ella sola, dejando todo el resto en la oscuridad. Se irguió ante Frodo y pareció que tenía de pronto una altura inconmensurable y una belleza irresistible, adorable y tremenda. En seguida dejó caer la mano, y la luz se extinguió y ella rió de nuevo, y he aquí que fue otra vez una delgada mujer elfa, vestida sencillamente de blanco, de voz dulce y triste.

-He pasado la prueba -dijo-. Me iré empequeñeciendo, marcharé al oeste continuaré siendo Galadriel."


De El Señor de los Anillos, La Comunidad del Anillo, El Espejo de Galadriel. Ed. Minotauro.


Sabiduría, humildad, sencillez, belleza, superación... Y con ello se deshace la Maldición de Mandos que pendía sobre ella, por ser de los Elfos Noldor, de la estirpe de Fëanor: el artesano orfebre que logró crear los Silmarilli con la luz primigenia de los árboles de Valinor... Las joyas preciosas por las que todo se malogró, al intentar apoderarse de ellas, olvidando que esa luz no era suya.




                                                               

Aplicando este texto a nuestra propia vida, podría decirse que el singular Espejo también muestra lo que uno lleva en la cabeza y el corazón, y lo que puede conseguir con esos pensamientos, metas, talentos, misión, esfuerzo y trabajo... El pasado, el futuro, todo cambiante con la propia libertad y capacidad de luchar por esos ideales. 

No se trata tanto de lo que uno quiere ver, sino de vislumbrar horizontes y posibilidades... Porque, en ocasiones queremos mirarlo todo, saberlo todo, no perdernos nada, pero muchas veces no es ni necesario, ni provechoso. Ni se puede forzar a lo que uno quiere...

Centrarnos en lo importante, en lo que tenemos que hacer: enfocarnos en nuestra misión. Sólo tenemos el tiempo necesario para nuestro cometido: no desperdiciarlo, sacarle provecho. Pensar "qué hacer con el tiempo que se nos ha dado" aconseja Gandalf. Y lo que nosotros no hagamos, nadie más lo hará...







Espero que te haya gustado, te recomiendo "el mago de las palabras", del experto E. Segura, y lo puedes compartir con amigos. Muchas gracias.




                                                                             Mª José Calvo
                                                                            @Mjoseeopt
                                                                         optimistas educando




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 * Sentido-de-la-vida y V. Frankl




                                                                             
                                            
 
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