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domingo, 15 de marzo de 2026

EL PADRE Y SUS FORTALEZAS

                                  

                                      EL PADRE EN LA FAMILIA     

  


Acercándose la festividad de San José, y el día dedicado a los padres, unas ideas para refrescar y agradecer sus cualidades y fortalezas en bien de la familia, y de la humanidad entera. 


Hemos visto que la familia es algo tan original, que tiene dos líderes al mismo nivel. Para dirigir una familia, la institución natural más antigua y amable de la historia, necesitamos un padre y una madre, bien unidos, formando un solo equipo. 


Cada uno aporta su forma de ser, de interpretar la realidad, de dirigir, de relacionarse, de querer... Con unas cualidades y habilidades propias, y distintas del otro, al servicio de la familia. Y formas de educar a los hijos un poco diferentes, que se complementan en beneficio de ellos. Los hijos necesitan ver esa alteridad y diferencia, en la cual cada uno está diseñado para el otro, mostrando cariño y unión, y siendo un buen referente para ellos en todos los aspectos. 




Decíamos en otro artículo que a la madre, la "directora del hogar", le gusta y se le da muy bien hacer ambiente confiado y alegre, atendiendo a los sentimientos de cada uno, tejiendo buenas relaciones.


Y el padre, el "líder" de la familia, se le da bien señalar un camino, ser modelo de identidad. Él pone "de moda” unos valores humanos nobles que trata de personificar, para que los hijos lo vean hecho vida, y sean su referente.




En ese ambiente entrañable de la familia es donde crecen las personas, gracias al ambiente de libertad y cariño. A la mujer le gusta precisamente estar en los detalles, poner afecto: está diseñada hacia el cuidado de los demás, muy especialmente en la maternidad. Es acogedora y tiende a proteger.

En cambio es más propio del varón, del padre, dar seguridad, ser un referente que guía y arrastra, y hacer fuertes a los hijos para la vida.







* Vamos a la neurobiología y al desarrollo embrionario...


Cada nueva persona que es concebida, gracias a ese acto de amor espléndido de sus padres, en la octava semana de la gestación se diferencia, como sucede con otros órganos.



Si sigue su curso, será una niña, si se diferencia, un niño. Y cada una de las células del organismo es XX o XY, además de los caracteres sexuales primarios que conforman el sexo biológico: femenino o masculino.


Posteriormente, con el nacimiento, las niñas están muy a gusto en el ambiente femenino en la relación con su madre, con el sano apego y sus cuidados..., aunque también necesitan de la figura del padre para formar su identidad. 


Sin embargo, los niños varones necesitan esa forma de ser masculina para reconocerse en ella. Y mucho más antes de la pubertad, entorno a los 6-7 años, para formar su identidad sexual y su personalidad. Así como en la adolescencia, ambos necesitan especialmente al padre. 




*Los padres....


Respecto a la paternidad, se ha reaccionado ante formas de ser del pasado, quizá muy autoritarias o patriarcales, y ahora "se llevan" unos padres estilo madres. Es decir, cariñosos, empáticos, amables... Algo que está muy bien, y es una faceta de la masculinidad, pero poco se dice de su específica personalidad masculina, de su capacidad de fortaleza, de su autoridad y concreción de valores que señalen el camino y den seguridad a los niños.


Es propio de ellos los dos aspectos, señala Mariolina Ceriotti: la delicadeza y ternura, y la fortaleza, e importante y necesario para los hijos. Y la autoridad no es algo pasado de moda, sino la forma de guiar a los hijos en su creciente desarrollo, autonomía, y libertad. Te lo cuento en el artículo "autoridad y libertad". 



En este sentido son muy relevantes los valores que encarna el padre, y también la madre, basados en principios, y por eso no pasan de moda. Son una guía luminosa en el actuar cotidiano. Esos valores vividos "cristalizan" en hábitos y virtudes personales, que aprenden los hijos, y ennoblecen y cualifican al ser humano. El padre es para los hijos esa luz que ilumina, señala y anima a actuar con dignidad y sentido, motivando y elevando con su ejemplo vivo.


Los padres son firmes en los objetivos, pero a la vez flexibles en los modos de alcanzarlos. Son coherentes con esos valores hechos vida. Dan estabilidad emocional, además de cariño y confianza. Por eso es tan bueno que dediquen tiempo real en familia, estando presentes, sin "interferencias", construyendo familia. Tratan con delicadeza y cariño atento a su esposa, saben conversar, escuchar, conectar, también con los hijos. 


Los niños aprenden cómo se trata a las personas, especialmente a las chicas, en ese trato delicado del padre hacia su madre. Aprecia y valora la feminidad.


Y podríamos seguir...






Como señala el gran humanista Tomás Melendo, las personas mejoran y se "pulen" con el trato personal con los demás. Por eso en familia es necesario dedicar tiempo, primero en pareja, y luego a los hijos, tanto la madre como el padre: nos necesitan a ambos. Ahí se "cuece" la formación de la personalidad de cada uno. También la de los padres, que, en ese ayudar a ser... a los hijos, ponen toda su persona, sus talentos, su vida, sus anhelos, en esa misión tan trascendente con ecos de eternidad.



Siguiendo con los padres, varones, ellos lanzan a los hijos, primero jugando, luego dándoles metas y retos, fortaleza y empuje. Y más tarde los conecta con el mundo exterior de la familia: los lanza fuera. Sin su apoyo les sería más difícil salir, porque las madres tendemos a proteger, algo muy valioso al principio de la vida, pero llega un momento en el que tienen que salir del "nido", y acometer su vida. Y para ello deben entrenarse antes, donde si se caen puedan levantarse y volver a intentarlo, aunque nos duela más a nosotros...


Es decir, se trata de ir dando libertad, la que puedan asumir en ese momento según su madurez y circunstancias, para que aprendan a pensar y actuar por sí mismos. Así también aprenden a ser responsables: la otra cara de la libertad que tanto les gusta. Y aquí el padre es fundamental. De este modo podrán volar y construir su propia vida.





Por tanto, la mujer tiene un papel muy relevante a la hora de validar, admirar y apoyar a su marido, aunque muchas veces no esté totalmente de acuerdo. Algo imposible dadas las diferencias entre los dos, pero, en aras de la unidad en la familia, de hacer equipo, y hacia los hijos, que ven ese referente de unión que les da seguridad y confianza, y cariño del bueno, además de ser su guía y su punto de mira. El padre no es una figura accesoria, sino constituyente de familia. Necesario. Imprescindible. Que no nos engañen...




Él tiene sus talentos, distintos a la madre, pero las diferencias suman y unen porque somos seres recíprocos. Cada uno diseñado para el otro, y potencia y prestigia al otro, porque le quiere de veras. Y el resultado es una sinergia creciente entre los dos, en beneficio de la familia, y de los hijos, que se sienten inmersos en ese cariño que les da vida y les ayuda a desarrollarse y desplegar sus cualidades, únicas, singulares. 



                                                     



Es necesario redescubrir el valor de la masculinidad autentica, en sinergia con la mujer. Que él se sienta valorado, admirado y querido. Y ambos dotar de esa alteridad, equilibrio y cariño a los hijos

Como dice la experta María Calvo, sin olvidar lo bueno del pasado, ni las actuales circunstancias de la vida moderna, en las que la mujer suele trabajar también fuera del hogar. Pero, sin apartar al hombre, o considerarlo poco cualificado, como se hace en ciertas ideologías..., por ejemplo en la revolución de los años 60.

Ambos somos imprescindibles, distintos: en la forma de amar y formar una familia, ámbito propio de las personas y del cariño, en la dirección del hogar y la educación de los hijos... Y logramos sinergia. Y de ello depende el futuro de la humanidad.






* Algunas características de los padres hacia la educación de los hijos:



- Descubrir las cualidades de los hijos y dar autonomía: enseñarles a tomar pequeñas decisiones.


Poner de moda unos valores nobles, haciéndolos vida, para acercárselos a los hijos y mejorar como personas.


- Pensar encargos, objetivos y metas con cada hijo, según sus cualidades y forma de ser. Sabiendo que, toda ayuda innecesaria limita a quien la recibe.


- Ayudarles a confiar en sí mismos.


- Educar su voluntad: enseñarles a ser fuertes, a aplazar gratificaciones y controlar impulsos... Estimular su fortaleza con actividades y deporte.


- Dar estabilidad emocional y psicológica, y una sana autoestima, basada en el cariño.

            

- Él ayuda a pensar, a armonizar cabeza y corazón y querer a los demás. Lo más importante de la vida, fuente de plenitud y por tanto de felicidad.



De este modo los hijos van adquiriendo capacidades, habilidades, empatía, responsabilidad, y se acostumbran a pensar en los otros, con hábitos y virtudes concretas que van conformando su carácter y haciéndolos auténticas personas.




En definitiva, los padres, ambos, con nuestro cariño mutuo y buen hacer, somos ese referente puerto seguro para los hijos, al que siempre volver, recargar energía, y volver a salir a la vida... con las ideas claras y metas nobles por las que luchar.





                     

Espero que te haya gustado, te recomiendo algún libro de María Calvo: "Paternidad robada", o "La rebelión de los hombres buenos", y otro de una pediatra, Meg Meeker: "Padres fuertes, hijas felices".


Mª José Calvo                                                         
@Mjoseeopt  
                                
 

Y te dejo enlaces relacionados con el tema:

viernes, 6 de marzo de 2026

VIVIR CON SENTIDO Y PROPÓSITO

 

                              VIVIR CON SENTIDO Y PROPÓSITO 
   


Nuestra vida es un aprendizaje y una lucha continua por metas y retos que apasionan, y otros más difíciles que nos salen al camino..., y nos "forjan" como personas, con ese anhelo de querer y sentirnos queridos que todos tenemos.






Necesitamos una "estrella polar" que nos guíe en la vida, un sentido para apuntar alto y no desanimarnos con los contratiempos y tareas cotidianas...

Y una actitud optimista de comenzar y recomenzar, porque siempre hay algo que se puede hacer en cualquier situación, por mala que parezca... Así convertir imposibles en posibles, dificultades en retos que estimulen a dar lo mejor de uno mismo.

¡Qué importante es la actitud! Como señala Elisabeth Lukas, principal continuadora de Viktor Frankl: "Con una actitud positiva se puede sacar provecho hasta de la situación más amenazadora, mientras que, con una actitud negativa, hasta una estancia en el Paraíso puede resultar insoportable.”





Y contar con que muchas veces hay tropiezos, y caeremos, pero siempre podemos levantarnos con nuevos bríos, pedir perdón, y comenzar de nuevo, mirando esa estrella que arroja luz y nos ilumina el sendero...


A veces, cuando miramos hacia atrás, vemos claro el sentido de algunas dificultades, heridas y tropiezos pasados, que en ese momento no entendíamos. Pero luego quizá sí. Por eso, en adelante, si algo no vemos claro, es necesario no desanimarse y pensar que podemos aprovechar todo para avanzar, aunque cueste, aunque duela... Ya veremos qué nos deparará de bueno. Y nuestros seres queridos quizá necesiten, además de nuestro cariño, ese ejemplo y coherencia en nuestra vida para luchar sin desánimos. Puede que más adelante lo comprendamos con más hondura o vislumbremos un sentido. 


Como decía un gran sabio, muchas veces vemos nuestra vida como un tapiz por detrás... Saltan a la vista los nudos y puntadas menos vistosas que lo afean, pero algún día lo veremos por delante, y nos maravillaremos de su belleza: del cariño que sembramos, del dolor llevado con gallardía y elegancia, del intento por alegrar a otros, por crear algo hermoso, por iluminar caminos llenos de oscuridades, y en definitiva por querer a los demás.

Si pudiéramos imaginarlo antes, especialmente cuando más nos cuesta, y ver la trascendencia de lo cotidiano, seríamos más sencillos, nos enfadaríamos menos, cuidaríamos a las personas cercanas, pondríamos pequeños detalles de cariño, dedicaríamos tiempo real en familia..., con atención, sin "distractores". Viviríamos con intención y propósito, apuntando a metas que merecen la pena, alineadas con nuestra vocación, misión y sentido.


Por eso, qué necesario es pensar "qué hacer con el tiempo que se nos ha dado", como apunta "el mago de las palabras", J.R.R. Tolkien.

Anclar nuestra vida cotidiana en valores que no pasan de moda, y hacerlos vida, pues de este modo mejoramos como personas, y consecuentemente seremos más felices.
 

Pensaba con frecuencia Steve Jobs, mirándose al espejo: esto que voy a hacer hoy, ¿me acerca o me aleja de donde quiero ir?, o como quiero ser... Para enfocarnos en lo que queremos conseguir.

Y como siempre, aprender a pedir perdón si hemos fallado, y agradecer tantas cosas buenas que recibimos, o que acercamos a los demás con nuestras obras, cualidades y talentos...


Así la vida tiene sentido y propósito, aunque a veces cueste, y destellos de eternidad, por los motivos trascendentes que tenemos, por ese cariño que damos sin esperar algo a cambio..., por la generosidad y el agradecimiento que permiten hacer de la vida una "obra de arte" que ilumine y anime a otros, especialmente en la propia familia.




 


                                                           ***

Para acabar, unas ideas del doctor Viktor Frankl, que siempre ayudan, para dar sentido a las dificultades, dolores y retos de la vida. 

Hablando del campo de exterminio nazi: “Esos ejemplos ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino."


Ante una situación dura se nos abren dos caminos opuestos. Tenemos la libertad de elegir qué hacer. Podemos reaccionar sin más a esas circunstancias, y ser víctimas, o tomar el control: ser proactivos y pensar cómo queremos responder. 

Es la libertad interior propia de las personas, de su alta dignidad, a pesar de las condiciones en que nos toque vivir. El desafío de hacer algo grande con la propia vida, incluso en condiciones muy duras, o rodeados de sufrimiento.





Y es más: "El hombre puede conservar un vestigio de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en las terribles circunstancias de tensión psíquica y física... ... es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito".


Él no perdía la ilusión de reencontrarse con su mujer, viva en su imaginación, de escribir, de nuevo, su "logoterapia"...




Espero que te haya gustado, puedes compartir..., y te recomiendo su libro: "El hombre en busca de sentido".


                                              ¡¡Muchas gracias!!



Mª José Calvo                                                                     
optimistas educando                                                                         
@Mariajoseopt



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