De aquí el concepto de "demencia digital" que acuñó el neurocientífico Manfred Spitzer, tan preocupante, si cada vez dependemos más de pantallas, y no usamos las propias capacidades cerebrales. Lo que no se usa se atrofia, y las sinapsis desaparecen, o simplemente no se forman si se trata de niños o adolescentes. Por eso, cuidar las vivencias y experiencias desde edades tempranas, junto con las relaciones personales, llenas de afecto, tan esenciales en el desarrollo de cada niño, joven, o no tan joven.
Porque, la persona se forma y se "forja" en familia, en esas interacciones personales: en las conversaciones que se crean cara a cara, en la empatía con los demás, y la ayuda consiguiente, donde puede querer y sentirse querida. Su mayor anhelo. Te cuento más ideas en "Humanos: conversación y empatía".
Recuperemos lo valioso de la vida, sin "asistentes mentales" que nos lleven donde los estímulos y algoritmos quieran, a costa de renunciar a nuestro yo singular, depender cada vez más de ello, y crear una adicción de forma tan sutil y anodina, por no pararnos a pensar "qué hacer con el tiempo que se nos ha dado"... Puedes leer más en: "Párate y piensa", o, en "El tiempo que se te ha dado".
* DESARROLLAR UNA RERESVA COGNITIVA
La mejor forma de preservar, y hacer crecer, las capacidades cognitivas es entrenar un cerebro pro-activo, porque aporta una "reserva cognitiva" que protege y previene el deterioro cognitivo.
Como acabamos de ver, se trata de usar el cerebro desde su interior, con esfuerzo e intención, con trabajo interior y entusiasmo. Así tener redes cerebrales bien asentadas. Y, ante un posible deterioro, bien sea por una lesión o enfermedad, o simplemente por la edad o falta de uso de algunas capacidades, formar circuitos alternativos que den capacidad de pensamiento y actuación. Y calidad de vida.
Para potenciar esa reserva, hay que tener en cuenta distintos factores, que conforman un estilo de vida:
El ejercicio físico, fundamental, los hábitos de vida saludables, las buenas relaciones interpersonales, el sueño nocturno reparador, los retos cotidianos, la curiosidad y ¡el entusiasmo!, aunque uno tenga cien años... Todos ellos van conformando ese estilo de vida que protege.
Vamos a estudiarlos cada uno en otro artículo, pero aquí lo hago a modo de pinceladas para no alargar mucho.
1) Ejercicio físico
El ejercicio es vital, desde que nacemos. Y si es en entornos naturales, mejor. En los bebés, en la fase sensorio-motora se forman las primeras conexiones neuronales o sinapsis. Y a partir de ahí se seguirán construyendo bases estructurales.
El movimiento y el deporte producen un factor neurotrófico en los músculos que estimula el crecimiento y la plasticidad neuronal: el BDNF. Algo que nutre el tejido cerebral, produciendo nuevas ramificaciones y sinapsis, llevando al máximo sus capacidades tan asombrosas.
El ejercicio revitaliza el organismo: aumenta la captación de glucosa, mejora la sensibilidad a la insulina, disminuye la inflamación, regula apetito... Y reduce el estrés y el cortisol, tan frecuente y nefasto para la salud.
En definitiva, se ha visto que, además de mejorar la coordinación motora, aumenta la musculatura, incluso la masa ósea, y por tanto la supervivencia, pues la masa muscular es "almacén" y proveedora de muchas sustancias beneficiosas para la salud de una persona.
Todo ejercicio es bueno, depende del estado inicial de la persona, y se puede ir avanzando progresivamente. Hasta en personas mayores: aporta mayor movilidad y fuerza para pequeñas tareas cotidianas.
2) Estilo de vida con dieta sana
El estilo de vida es fundamental, con hábitos saludables: desde ejercicio, una dieta sana, especialmente la mediterránea, baja en hidratos de carbono, el sueño reparador..., las buenas relaciones personales. Es bueno exponerse al sol de la mañana, sin gafas, pues pone en marcha el reloj interno circadiano, y libera óxido nítrico, (vasodilatador y antiagregante), que protege de problemas cardiovasculares.
3) Sueño nocturno reparador
El sueño es muy importante. En él, el cerebro trabaja activamente... Se regula el sistema inmune, se secreta la hormona del crecimiento o GH que repara sistemas, se limpian proteínas tóxicas, se regulan funciones básicas para la vida, como la temperatura, la tensión arterial, funciones respiratorias... etc.
4) Relaciones personales
Son muy importantes: nos "dan la vida" y nos hacen sentir valorados y queridos.
Hay muchos estudios sobre el envejecimento, últimamente uno en la Universidad de Harvard, en el que se llega a la conclusión de que el envejecimiento se "frena" con las buenas relaciones personales. La soledad "mata", como el sufrimiento sicológico... Sentirse comprendido por otros, siempre ayuda.
Por eso, las conversaciones son muy relevantes. Permiten comunicar lo que llevamos en nuestro interior, no estar aislados, generar confianza y empatía. Y conectar con otras personas... Enriquecerse y enriquecer.