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jueves, 4 de junio de 2026

CEREBRO ADOLESCENTE Y NEUROBIOLOGÍA



 CEREBRO ADOLESCENTE II:


 “TIPS” PARA SU MADURACIÓN NEUROBIOLÓGICA  




Decíamos que el cerebro adolescente está en plena explosión y cambio, con poda de neuronas y establecimiento de nuevas sinapsis, circuitos y redes. En ellos, el sistema límbico está madurando, y por tanto hiperexaltado, y la corteza prefrontal, con las capacidades superiores, todavía inmadura… Es decir: el pensamiento analítico y crítico, el poder de decisión, el autocontrol y manejo de emociones, están intentando madurar.




Sin embargo, podemos ayudarles con pequeños trucos para que se vayan entrenando en usar su cerebro de forma proactiva, (corteza prefrontal), enseñándoles a pensar por cuenta propia, desde bien pequeños, a entrenarse en esperar,protegiéndoles de lo que impida o retrase su maduración neurobiológica.




Hemos visto algunas ideas, como potenciar sus cualidades y autoestima, saber escuchar lo que quieren decir, y quizá no pueden, forjar el carácter, fomentar su libertad, y su pensamiento libre, entrenar la voluntad, hábitos saludables como el deporte y el sueño circadiano reparador... Dejo enlace abajo.



Seguimos... con potenciar la corteza prefrontal, la amistad y el amor, y los motivos más trascendentes, que dan sentido a la vida. 



     




1- La corteza prefrontal     


En esta etapa hay que potenciar esta zona del cortex cerebral. Enséñale a planificar el tiempo. Hablad con ellos de su organización, enseñando a pensar y priorizar. Que planeen sus actividades y dediquen tiempo suficiente al estudio. Usar el cerebro de forma proactiva, sin conexión a pantallas. Pensar en un medio o largo plazo en cosas concretas para que vayan utilizando y madurando ese pensamiento y esa corteza prefrontalAsí se facilitan las sinapsis neuronales en este momento clave, y van adquiriendo diversas capacidades superioresTe cuento más en "plasticidad cerebral en adolescentes". 



Aprender, como intuyó el gran doctor Ramón y Cajal, precisa nuevas conexiones entre las neuronas. Él supo, después de muchas horas de investigación al microscopio, de sus trabajos, anotaciones y dibujos detallados, que el cerebro es muy plástico, y establece nuevas sinapsis. Especialmente en los primeros años de la vida, y luego en la adolescencia: los dos momentos clave.






Sucumbir a las emociones, tan disparadas en esta etapa, a caprichos inmediatos y pantallas, que saturan el cerebro de dopamina a demanda, no les ayuda a madurar. Al contrario: debilita las capacidades de la corteza prefrontal, que se están desarrollando en este preciso momento, junto con la voluntad, que no se ejercita. De ese modo el cerebro no "trabaja", no se forman nuevas conexiones, no aprende, no se reestructura, no madura. Hay que cuidarlo. 



Es bueno tener pequeños objetivos y metas y entrenar la voluntad, el autocontrol y autodominio personal: aprender a posponer recompensas inmediatas por un bien mayor, o a más largo plazo. Es decir, aprender a tener control de sí y señorío sobre las cosas, apetencias, impulsos... 



Por tanto, es vital forjar el carácter: estudio, deporte, amigos, buena cara y no quejarse. Entrenar la voluntad con pequeños retos que animen, aprendiendo a diferir recompensas inmediatas. Es decir, no picar en tanto estímulo: apetencias, comida "rápida", compras, pantallas... Todo eso que quita la paz, fragmenta la atención, y les hace más dependientes de esa dopamina instantánea, que retarda la maduración cerebral, destruye el pensamiento, la atención, el esfuerzo por metas valiosas... y altera el sistema de recompensa cerebral.


Si uno está acostumbrados a toda esta vorágine, es necesario un poco de entrenamiento e intentar limitar esos estímulos instantáneos que secuestran el pensamiento, la capacidad de decisión...


Porque, cuantos más estímulos, más difícil es de controlar esa dinámica. La mente se acostumbra a recibir gratificaciones sin esfuerzo, y sin tener que esperar... Y, si esto nos pasa a los adultos, que tenemos el cerebro estructurado, a los adolescentes mucho más.


Lo cual provoca esa dispersión mental que comentaba en "sumergidos en ruido y distracción", así como la atención y concentración entrecortada y parcelada, la voluntad debilitada, y por tanto la conducta a merced de esos impulsos y emociones pasajeras, generando vacío, ansiedad, trastornos de la personalidad...


De ahí la importancia del autocontrol, de los "ayunos de dopamina" para cortar algunos estímulos, saber decir que no a un requerimiento que surge, para fortalecer la voluntad, y poder aplazar esas "recompensas" por un bien mayor, o con una visión a largo plazo.  



De este modo dirigir la conducta con un buen "timón": el pensamiento, la atención... la voluntad, junto con el corazón, hacia metas valiosas que uno se plantee. Así ser más libres para apuntar a sueños y anhelos que atraen, partiendo de las cualidades y vocación específica de cada uno.





Por eso son tan necesarios los tiempos de silencio para pensar algunas cosas, estar consigo mismo, ver en qué centrarse, escuchar música y explayarse, divagar y potenciar la imaginación y la creatividad..., así como leer y escribir algo que ayude y expanda la experiencia de la vida de cada uno. Usar la memoria a largo plazo, donde se consolidan los aprendizajes. No depender de pantallas, tutoriales y respuestas "empaquetadas" y frías de internet...





El cerebro se desarrolla neurobiológicamente con el propio pensamiento, y un ambiente cálido de relaciones personales. lo que más se usa, se refuerza; lo que no, se va atrofiando y perdiendo... La fisiología cerebral se puede resumir en un principio: "usa tu cerebro, o lo perderás..." Te cuento más ideas en el artículo "cerebro proactivo y reserva cognitiva".




Apuntaba el gran Cajal: "todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro". Está en nuestras manos, y aún el peor dotado es susceptible, si se cultiva, "de rendir copiosa mies"... Nunca perder la esperanza, pero sí, trabajarlo. El talento es un don, pero también conlleva un esfuerzo por desarrollar.


Además, este gran autor, respecto al estudio, al trabajo intelectual y la lectura de buenos libros, nuestros amigos, portavoces de sabiduría, señala que "nos permiten conversar con los grandes genios de la Humanidad". Se trata de aprender lo valioso de la historia con los clásicos y su legado, que ya han superado el paso del tiempo...





Cada cual puede cultivarse, y especialmente en esa etapa crucial de la adolescencia. Es preciso "cultivar aquel modo de actividad para el cual nos sentimos con vocación y aptitudes", dice Cajal. Y luego ponerse a la acción: “si hay algo divino en nosotros es la voluntad. Con ella afirmamos la personalidad, templamos el carácter, desafiamos las adversidades, reconstruimos el cerebro, y nos superamos diariamente”.


Todo muy relacionado con la corteza prefrontal y las capacidades superiores de la persona. Tener esto claro en el punto de mira siempre es bueno. Sin intención y esfuerzo, sin pensamiento y voluntad, nada se logra. Nos lo dice este gran humanista que dejó una "herencia" valiosa a la ciencia y la neurología actual..., de la que nos beneficiamos, con agradecimiento.








2- La amistad


En la adolescencia, valorar en mucho la amistad que a ellos tanto les gusta. Explícale la diferencia entre amigos, compañeros y cómplices. Los auténticos amigos son los que ayudan y engrandecen el espíritu. Los que sacan lo mejor de sí pensando en el otro, en los otros.


Es necesario que tengan muchos amigos, con valores semejantes, y que cada uno sea buen amigo de sus amigos: que busque el bien para ellos, que eso es la verdadera amistad. Te lo cuento en "el tesoro de la amistad".


Y la familia, siempre abierta a los amigos y a otras familias. Es preciso darles libertad en ambientes de confianza, con gente joven responsable. Que desplieguen sus alas donde, si se caen, no tengan un accidente mortal... 

    






     

3- Prepararse para amar


De ahí la relevancia de fomentar la libertad que puedan asumir en cada momento, según la edad y madurez de cada uno, para que puedan crecer y desarrollarse. El mejor "para qué" de la libertad es poder amar. Por tanto, entrenar la capacidad de pensar en los demás: ser empáticos y generosos, saber ayudar. 


El amor nace de la amistad, y los buenos amigos son un tesoro que cuidar. No algo que se mantenga solo. Como el amor... 



Algunas ideas para usar el pensamiento -corteza prefrontal- y controlar la emotividad: ver si hay que moderarla, o fomentarla, según las circunstancias:

 




      

Que perciban desde pequeños qué es el amor, que consiste más en pensar en el otro, que en uno mismo. Y no tanto en emociones vibrantes, sino en compromiso y decisión de querer-querer. Por eso, hay que pensar antes de dejarse llevar...


Y cuidar la intimidad y el corazón: no todo se cuenta, o se expone, ni mucho menos por las redes. El amor y la sexualidad implican a toda la persona, hasta lo más profundo del ser: el corazón. No son un juego ni un pasatiempo. Es algo radical en el ser humano, pues está en sus raíces antropológicas. Estamos creados para amar y ser amados: es nuestro mayor anhelo y felicidad.


La sexualidad en la persona es algo tan valioso que no merece menos que estar protegida por el amor. Si se saca de su "marco" específico se convierte en una trampa que atrapa, degrada, cosifica, y pasa factura. Y uno no es feliz. La felicidad tiene más que ver con la auténtica capacidad de amar, expresada en obras.







4- Con motivos altos, trascendentes...


Son los que dan más sentido y fuerza en la vida. Muy especialmente en momentos duros. Sin embargo, en los jóvenes, la falta de trascendencia es la principal causa de ansiedad, angustia existencial, y falta de sentido..Lo estamos viendo. 


Necesitan, cada vez más, luces que iluminen su camino, principios y valores que den sentido y consistencia a su vida y sus anhelos, relaciones personales llenas de auténtico afecto..., modelos de conducta atrayentes, y hábitos y virtudes que vayan construyendo su personalidad.





Por lo tanto, siempre debemos comprender sus circunstancias y vaivenes emocionales, disculpar, acoger, decirles sus cualidades y talentos, creerles capaces de cosas grandes..., porque lo son. Y siempre hay "remedio": apuntar alto, elevar miras, confiar con optimismo.


proteger su cerebro de pantallas, que retrasan su desarrollo, su propia capacidad de pensamiento y su voluntad para apuntar a metas valiosas que les ilusionen y reten: ahí estará su crecimiento y vocación. Y hábitos protectores: ejercicio, deporte, sueño reparador, limitando pantallas y redes.





                                                            ***



    En resumidas cuentas, con los adolescentes, hay que quererlos de veras, darles luz y referentes, modelos atractivos que valorar e imitar, que aprendan a reflexionar antes de actuar, a poner el filtro de la inteligencia a los sentimientos, para adquirir autodominio personal. Integrar cabeza y corazón, como ya señalaran los clásicos.


    Cuidar los espacios interiores que “construyen”, para conocerse, motivarse, plantearse metas y retos que a ellos les entusiasmen…, y tener buenos  amigos: que descubran la dicha de ayudar. 







     Espero que te haya gustado, y puedes compartir con amigos. ¡Muchas gracias!






    Mª José Calvo                                  
    optimistas educando y amando                                            
    @Mjoseeopt