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domingo, 26 de mayo de 2019

CONSTRUYENDO SU PERSONALIDAD III: LA VOLUNTAD




LA VOLUNTAD EN ADOLESCENTES


     Seguimos con nuestros queridos adolescentes. En esta etapa se va definiendo su personalidad, y necesita autoafirmarse. Él es el protagonista de la aventura... Quiere afirmar su independencia y su pensamiento, su modo de hacer las cosas…

           
         Hemos visto que su pensamiento se hace más abstracto, y su capacidad intelectual se desarrolla ampliamente. Van siendo capaces de pensar por cuenta propia, por eso juzgan todo..., y podemos hablar con ellos de temas más profundos, que les interesen. Por lo menos, para tomar contacto. Lego quizá podamos ayudarnos de películas con valores humanos nobles, que aborden algunos temas importantes..., para hablarlo con ellos.


          Ahora vamos con la voluntad, tan desatendida en ocasiones..., que posibilita actuar en libertad. Educar es sacar a la luz la belleza y cualidades de los hijos, despertar valores en ellos, y seducir con la belleza de vivirlos

         Vamos a ver motivos y razones para entrenar la voluntad, y cómo hacerlo, para que sean capaces de plantearse buenas metas, y acometerlas con ilusión. 




        ¿QUÉ SIGNIFICA TENER VOLUNTAD? 

          En edades preadolescentes, hemos visto que la voluntad es la capacidad de querer algo, o querer a alguien, que tiene cada persona. Esa capacidad de decisión por actos libres, para conducirse a sí misma. Y necesita luchar para lograrlo. 

           Se concreta en los hábitos y virtudes que se pueden adquirir. Y conlleva usar la libertad en una dirección que merezca la pena.  


              Aquí es muy gráfico el ejemplo de la oruga y la mariposa... No intentar facilitarles las cosas, sino enseñarles a luchar por sí mismos. Ya lo decía Pasteur.





         Para ello, ayudarles a plantearse objetivos valiosos, alcanzables, y luchar por conseguirlos. Las cosas no salen solas: hace falta esfuerzo para lograrlas. Quien no lucha y se deja vencer por la horizontal, ya ha perdido. La vida es un comenzar y recomenzar siempre nuevo. Por eso, siempre animarles en una lucha positiva y optimista. 



         Y es preciso confiar en ellos. Esa confianza procede de la aceptación y del cariño incondicional que les tenemos, en la propia familia, que les da seguridad y ánimo para ser mejores. Permite que se sientan queridos y se vean valiosos, y les da fuerza para acometer retos. 

        La confianza y el cariño son como "el horno" donde se cuece su mejor personalidad. Con exigencia comprensiva, o, comprensión exigente, según los casos, para que perseveren. 


               Podemos pensar con ellos algunos objetivos o metas. Por ejemplo, hacer un planing y organizar lo que tienen que hacer en la semana. No solo lo referente al colegio, sino también en casa, con sus encargos, atender a sus hermanos, o tener detalles con los padres, amigos, hacer deporte, salir al campo... etc. También intentar adquirir un hábito o virtud, ser más amable, cuidar a los amigos, más responsable..., según lo que se quiera desarrollar.

        El deporte también les viene bien. Incluso subidas al monte y excursiones, senderismo... etc. Aprenden a luchar y a pensar en los demás: les ayuda a tener amigos y a trabajar en equipo. Tienen que aprender a relacionarse, mostrar empatía, ayudar, desconectar un poco de pantallas… y mirar a los ojos.






         MOTIVACIÓN

     Para esta lucha es de gran ayuda la motivación: los “porqués". Para esforzarse hay que tener razones y motivos importantes que animen a la voluntad. Los valores son motivadores de por sí. También lo positivo, el decirle sus buenas cualidades para que se conozca bien, el lograr algo que le gusta..., la ilusión y el optimismo, la confianza y el cariño...


            Esa motivación les ayuda a interiorizar valores, como la generosidad y la amabilidad, la responsabilidad..., la fortaleza y la alegría, que se consolidan en hábitos y virtudes. Como decía el profesor Keating, en "el club de los poetas muertos", ¡haced de vuestra vida algo extraordinario...!



         Hay motivaciones de varios niveles: extrínsecas o materiales, del "tener", intrínsecas o del "ser", y, trascendentes. No conformarnos con cualquier motivación, sino intentar elevar motivos. Es decir, hacer las cosas no solo por una recompensa o premio material, sino por el bien que nos aporta, incluso por los demás. Aprovechar que a ellos les gusta colaborar: es uno de sus puntos fuertes, para fomentarlo. Además, cuanto más altas sean las motivaciones, nos dan más sentido a la vida. Y también nos hacen más felices...





            En muchas ocasiones, tener voluntad precisa perseverar para alcanzar cualquier reto, superar las dificultades que se presenten. También resiliencia para no quebrarse con las dificultades...
                 





         CAMBIOS CEREBRALES

       Sin embargo, en estas edades adolescentes, en las que su cerebro está en pleno cambio, la voluntad requiere más esfuerzo. Es una etapa un poco débil, cansada, y un tanto “egoísta”: el mundo pasa a ser "su" mundo... Hay que darles razonesanimarles y motivarles, para que se planteen metas y objetivos muy concretos. Primero a corto plazo, luego ir prolongando el tiempo. También con nuestro cariño, ejemplo y coherencia. 

       Por otro lado, también su ritmo del sueño ha cambiado: la melatonina, una hormona que regula y favorece el sueño, se secreta más tarde, con lo que se duermen más tarde. También pede influir el efecto vamping de las pantallas. Por eso es necesario y saludable controlarlo, en especial en las horas previas a acostarse. Y ¡deben descansar el suficiente tiempo para que su cerebro se reponga y estabilice! Para que se realicen las sinapsis adecuadas, y se formen neurotransmisores para el día siguiente...



LUCHA POR LOGRAR VIRTUDES




      La voluntad libre es el pilar fundamentar de la personalidad 

Es importante porque aporta 
capacidad de decidir 
luchar por metas valiosas 

Y es necesaria para querer a los demás




         Es preciso que se entrenen en pequeñas superaciones cotidianas, en buenos hábitos y virtudes que vayan conformando su personalidad. 




Los hábitos y virtudes van modelando el carácter,
y son como los "ladrillos" que forman
el edificio de su personalidad 





           Y todo ello se consigue con lucha por lograr lo mejor de ellos mismos: su "mejor versión"..., pero ¡la suya! 

            Por eso es tan importante descubrir y visualizar sus cualidades y fortalezas, para hacérselas notar y que las desarrollen. Y solo el cariño auténtico, incondicional, nos permitirá descubrirlas, sin remachar todo el día lo que no nos gusta... Es más eficaz y positivo centrarse en las cualidades, en sus anhelos más profundos, para desarrollarlos. Ponerse esas "gafas tintadas" que permiten descubrir y ver todo lo bueno que tienen, ¡que es mucho!, su energía y belleza interior que lucha por emerger. Y sus ansias por mejorar el mundo...


       Pero, necesitan lograr "domino de sí mismos" para ser más libres y poder encaminarse hacia metas valiosas... Y no tanto, dejarse seducir por el primer impulso que se les presente. Ese autodominio se consigue con voluntad entrenada, intentando aplazar gratificaciones, pensando en un medio-largo plazo, con buenas motivaciones. 





       Por eso es tan necesario que se entrenen en pequeños objetivos, en el ámbito que ellos quieran, o, necesiten, y darles muchas oportunidades de llevarlo a la acción. Sin remachar sus fracasos o debilidades..., insisto. Quien se aprende a vencer en lo pequeño, podrá afrontar retos más grandes... Y no es un "cada vez más difícil", sino un disfrute mayor. Ya lo decía Aristóteles.




          Por otro lado, las virtudes también son la base para unas buenas relaciones personales y de amistad. Y son ¡imprescindibles en el amor! Por ejemplo, la comprensión y la empatía, su gran corazón..., la entrega y la generosidad, la alegría, el pensar en los demás y el sacrificio gustoso por ellos... Así, las van ejercitando en las distintas circunstancias, les hacen mejores personas, y, capacitan para querer a los demás.





          
         

        VOLUNTAD Y LIBERTAD

        La libertad es la mayor facultad personal. Pero, en esta etapa, esperan una libertad entendida solo como mayor autonomía. 




       Hay que hacerles ver que la libertad conlleva responsabilidad. Son como las dos caras de la misma moneda. Y es preciso explicárselo de mil modos, y con nuestro bien hacer. La libertad les posibilita enfocarse en metas valiosas... No quedar atrapados en la inmediatez de un estímulo que les seduce... Una libertad bien orientada supone ser responsables de esas actuaciones. Por eso, como señala el profesor Oliveros f. Otero, la responsabilidad es la maduración de esa libertad.


Se podría decir que la responsabilidad es
 la maduración de la libertad:
una libertad responsable




        Por eso, debemos darles responsabilidades desde bien pequeños: encargos, tareas, funciones concretas... etc. Son como “cotas” que tienen que ir alcanzando y ganando para entrenar su comportamiento responsable. 



       Y ese logro de pequeñas metas les anima a seguir luchando en ello..., a tener en cuenta a los demás, a mostrar empatía y ayudar en lo que necesiten.








Ademásesa libertad-responsable la necesitarán para querer a sus amigos, y muy en especial, para amar a la persona que elijan y les deslumbre con su belleza..., con la que querrán compartir un proyecto de vida. Y aquí enlazamos con la afectividad y la madurez afectiva, en otra entrada.








   Espero que te haya sido útil, y que lo compartas... ¡¡Gracias!!


                                                                                                        optimistas educando
                                                                              @Mariajoseopt 
                                       



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2019/04/construyendo-su-personalidad-la-voluntad.html


viernes, 17 de mayo de 2019

UNA CARTA INÉDITA...




       LA CARTA DEL GENERAL CHARLES DE GAULLE


Queridos lectores, hoy tenemos un autor invitado, que nos escribe en su blog, "Dame tres minutos", ¡porque le importamos...! Gracias José Iribas por tu dedicación y tu blog tan interesante, lleno de buenas ideas para repensar y compartir. Y encantada de tenerte en este pequeño espacio tan familiar y "optimista"... Os dejo con él.


Estimado lector: este es un post de cierta ficción, basado -eso sí- en hechos bien reales que se entreveran con unos pocos de pura creatividad.
Reproduzco, para ti, una carta imaginaria que el general de Gaulle nunca escribió a su hija… pero pudo haberlo hecho.


Mi querida hijita Anne
Te escribo esta carta que estoy seguro entenderás desde el cielo.
Quiero repetirte esas cosas que te susurraba cuando te tenía sobre mis rodillas o -ya algo mayor- al estar a tu lado.
Y pretendo compartir contigo alguna cosa más.

Era yo aún comandante, destinado en Alemania allá por 1927, cuando tu madre me anunció con gran alegría que te esperaba. ¡Que te esperábamos!
No eras ni la primera ni la segunda de nuestros hijos, pero nuestra ilusión ante ese nuevo regalo estaba intacta. Cada vida es un milagro
Naciste en una fecha especial: el primer día de enero de 1928.
Año nuevo, vida nueva, dicen. Y, aunque tú ya vivieras en el seno materno desde nueve meses atrás, mamá acababa de darte a luz. Fue un parto duro, complejo. Con final muy feliz, muy hermoso, eso sí: ahí estabas tú, nuestra pequeña Anne.


Dicen que Dios escribe derecho sobre renglones torcidos… Aunque quizás seamos los hombres, desde nuestra limitación, los que veamos torcido lo que no lo es.
Lo cierto es que sobre esos renglones de la página de nuestras vidas… mamá y yo no tardamos demasiado tiempo en “leer”, en conocer -con dolor, con frustración y… con mucha incertidumbre- que (así nos lo confirmaron) padecías un grave retraso mental.


La noticia nos hirió como si una espada de afilada hoja nos atravesara; un sudor frío me recorrió todo el cuerpo; se me heló la sangre. Tuve miedo (y no soy, precisamente, hombre timorato). Miedo.
Las preguntas, los porqués y nuestras inseguridades brotaban a borbotones: ¿qué sería de nosotros? ¿Qué de ti, en tu fragilidad, cuando ya no estuviéramos para cuidarte? ¿Quién te atendería, quién te abrazaría?

Tu situación, diferente, nos supuso una llamada de atención también especial.
Es verdad que a todos los hijos se les quiere igual, pero de manera diversa: Philippe y Élisabeth, mayores que tú, podrían volar solos… pero tú tenías una alita rota… para siempre.
Por ello, sin duda, sacaste de mí mi mayor ternura y atención.

Ostentara el cargo que ostentara, siempre encontraba un hueco en mi agenda para lo verdaderamente importante. Y en él, te contaba cuentos, te cantaba canciones populares… dedicándote (dedicándonos), día sí, día también, un buen rato de mi escaso tiempo. Para que te sintieras querida, feliz, dichosa; porque eras tan amada…

¡Cuántas veces intentaba hacerte reír!  O, al menos, que esbozases una sonrisa más, y otra… Esa sonrisa inocente que tanto te adornaba.

Cuando rememoro esos momentos en que te miraba a los ojos con pasión de padre, en que te abrazaba, constato con claridad cómo el amor que te ofrecía volvía a mí, multiplicado exponencialmente.
¿Recuerdas esa canción, nuestra canción, la que decía “pintar al óleo es más difícil pero más bonito que a la acuarela”?


No sé en realidad qué actividad, qué pintura, es más compleja. Pero, aparentemente, esa era la que nos había tocado contigo. Y esa, precisamente esa -aunque alguna vez pareciéramos ignorarlo-, era de la máxima hermosura.

A lo largo de los años hiciste brotar lo mejor de nosotros: sacar nuestra mejor versión, los mayores y más humanos sentimientos…
Nos enseñaste a distinguir lo valioso, lo verdaderamente precioso, lo importante, entre tanta vanidad de vanidades. ¿Cuánto valía un beso tuyo? ¿Cuánto una caricia, una simple mirada? ¿Cuánto tu inocencia? ¿Y tu fragilidad?

Como le comenté a mi capellán militar en una ocasión, “para mí, Anne ha sido una gran prueba, pero también una bendición. Es mi alegría y me ha ayudado mucho a superar todos los obstáculos y todos los honores. Gracias a Anne he ido más lejos, he conseguido superarme”.*

Confesé, también, a Jean Lacouture, mi primer biógrafo (ahora quiero que lo sepas tú) cómo sin ti nunca hubiera hecho todo cuanto he podido hacer. Me diste -le subrayé- el corazón y el espíritu.

Me hiciste comprender el mundo, hijita mía. Aportaste un sentido profundo a mi vida. A nuestras vidas. Nos hiciste sentirnos felices -y agradecidos- de que el buen Dios nos hubiera escogido para ser tus padres.

Cuando -recién habías cumplido los veinte años- Él te llamó a su lado, se me cruzaron todos estos pensamientos y otros más: recuerdo cómo, al poco de darte sepultura, no pude menos que volverme a tu madre para compartir con ella que, allá en la Gloria, “ya eras como los demás”. Igual que todos. Sin distinción.

Y hago también memoria de cómo compartí, con mi buen amigo Schumann, mis sentimientos: mi amor paterno. Mi amor eterno.

Hoy, tus restos reposan en un cementerio, al pie de una sencilla cruz. Allí, donde espero que me den tierra cuando alcance el final de mis días; pegado a ti, por si cupiera contarte historias o cantarte canciones populares. Canciones como esa que dice que… la pintura más difícil es también la más hermosa. Allí espero, también, descansar un día junto a tu madre, que tanto te quiso.

Acabo ya, mi querida hijita. Y lo hago dándote cuenta de un hecho real -para mí muy significativo- que quiero que quede manuscrito aquí, de mi puño y letra; por si alguien -además de ti- un día accede a esta carta:

Era un 22 de agosto, el de 1962, cuando estuve en un tris de ser víctima mortal de un atentado.
Una bala asesina se topó entonces, justamente, con el marco de una foto tuya. La fotografía que siempre -siempre- llevaba conmigo y que ese día… había colocado justo a mi lado, en un estante posterior del vehículo en que era conducido. Hasta en eso, hasta en eso, fuiste mi ángel, mi pequeña. Un ángel de la guarda.

No lo olvides, mi querida Anne; y que no lo olvide nadie que pase por nuestro trance: La peinture à l’huile c’est plus difficile, mais c’est plus beau que la peinture à l’eau.

Eras -y eres- especial. ¡Nos liberaste hasta de la preocupación de pensar qué sería de ti cuando nosotros faltáramos!

Tengo claro ahora que Dios escribe derecho sobre renglones… derechos.

Un beso grande de tu padre que te quiere y te querrá. Siempre.
Charles

Así concluye la carta.

Y yo lo hago lanzándote una pregunta: ¿Cuántas personas frágiles (de cualquier edad), avecillas con las alitas quebradas, has visto cómo colman y dan sentido pleno a la vida de algún conocido, amigo, familiar?

Si te ha gustado esta historia, te invito a difundirla. Harás bien.

* Jonathan Fenby: «El general Charles de Gaulle y la Francia que salvó»



Mil gracias José por esta historia tan enternecedora y "real". Cada uno nos la podemos aplicar en nuestro ámbito, para luchar por dar lo mejor de nosotros al ver personas frágiles con sus "alitas rotas"..., o, no tan frágiles. La compasión hace el mundo más humano, y nos ayuda a mostrar empatía y ayudar a los demás. Que, para eso estamos en este planeta. 

Como decía un amigo, "el dolor y el amor se unen en las fronteras de la misericordia." Al final, todo se arregla, tenemos un ángel de la guarda más en el cielo, y cuánto bien se ha propagado a su alrededor.

Espero que os haya gustado, y de nuevo gracias a nuestro invitado.



Dejo algún enlace relacionado:



                                                                        Mª José Calvo
                                                                                          @Mariajoseopt


URL del post: 
https://optimistaseducando.blogspot.com/2019/05/una-carta-inedita.html

sábado, 11 de mayo de 2019

PREADOLESCENTES: AMISTAD, AMOR, VIDA, AFECTIVIDAD


               
                  PREADOLESCENTES Y AFECTIVIDAD

          ENSEÑARLES el valor de LA AMISTAD


          Este post es la segunda parte de la afectividad en preadolescentes. Forma parte de un pack sobre "Enseñarles a manejar el timón de su vida"...

           En estas edades es vital la amistad, y, es muy importante tener buenos amigos. Son los que realmente te ayudan a ser mejor persona. Además les encanta, e influye mucho en su afectividad. Especialmente en las chicas. La persona es un ser sociable por naturaleza, y necesita de los demás. 

           Deben aprender a escuchar a los demás, a mirar a los ojos y comprender, el valor de la empatía... etc. Cuidar los detalles en las relaciones personales. Y tiene mucho que ver con el corazón. (En otro post)




             Es bueno que tengan unas aficiones en las que disfruten, y amigos en los que confiar, pasar buenos ratos y también poderse prestar ayudas. 



            El deporte y otros hobbies, los clubes juveniles..., pueden ser buenas ocasiones para ello. También les ayuda a ser luchadores, fuertes, resilientes, a no ser tan blandiblug y “quejicas" en ocasiones, a ver el valor del esfuerzo en la vida… Y si está rodeado de amigos, tanto mejor. 




             Cuando quieren lograr algo, aprovechar la ocasión para explicarles que en la “cima” hay sitio para muchos. Lo importante es superarse cada uno. Se puede escalar con otras personas, ayudándoles, sin servirse de ellas para lograr un éxito. Ahí está el buen liderazgo. Para "brillar" no hace falta apagar las luces de los demás... En eso consiste la grandeza de la persona: en poder preocuparse más de los demás, que de sí misma. Y la amistad les ayudará y capacitará para aprender a querer. Algo vital en la vida.




        Habladles sobre la verdadera amistad, que la distingan del simple compañerismo, o, de la complicidad para hacer algo que no es correcto. Abajo pongo enlace más extenso.













           El valor de UN AMOR AUTÉNTICO
          
           La amistad verdadera les prepara para el amor. Les permite desarrollar la capacidad de amar, de preocuparse de los amigos, de ser serviciales, y tener detalles de atención y generosidad..., mostrar empatía y ayudar en lo que necesiten en concreto.




         Por oro lado, para ser capaces de amar a una persona, hace falta poner en juego cabeza y voluntad, ¡no solo sentimientos! 

            Los sentimientos están bien, y de hecho así suele comenzar el amor, pero son muy cambiantes, van y vienen..., no podemos depender siempre de ellos. Amar no siempre es igual a sentir. Por eso, es necesario entrenarse en pequeños retos cada día, para que adquieran autodominio personal para enfocarse en algo valioso. También hábitos y virtudes que les faciliten el obrar en esa dirección.   


       Que aprendan a no dejarse llevar de estímulos y emociones, sin antes pensar, poniendo la cabeza, pensando qué quieren y qué deben hacer. Y luego hace falta voluntad entrenada, y libre, para poder llevarlo a la acción, con sentimientos a favor o no... 

         Y con una buena dosis de generosidad, de comprensión y empatía…, para lo cual hay que entrenarse en pequeñas cosas cotidianas. 





           Es el modo de prepararles para que maduren y sean capaces de amar a otra persona. De descentrarse un poco de ellos mismos para atender y querer a la otra persona, buscando su bien. Y, como consecuencia, serán más felices.




         Como muy bien señala Juan Bautista Torelló, la madurez afectiva depende en último término de la capacidad de amar. Y es el egocentrismo, el mirarse solo a sí mismo, el que incapacita para amar. 


          Es preciso explicarles que, para madurar, es necesario aprender a tener autocontrol, a retrasar una gratificación, y no depender continuamente de lo inmediato. Y, en definitiva, aprender a pensar en los demás

       Con palabras de este autor, es preciso pasar del “vivir para mí”, al “vivir para ti”… Y la generosidad y la empatía son muy necesarias.





           Más gráfico:

           Para explicarlo más gráfico, se puede recurrir a la metáfora de la flor, con tres ideas relacionadas: gustar, elegir y amar. 

            * Si te gusta una flor, la cortas y la pones en un jarrón. Si "amas" esa flor, la cuidas y la riegas, y la mimas, para que crezca sana y bella. 


            En el amor pasa algo parecido. Puedes servirte de esa persona para tus fines particulares, con una actitud egoísta, o, puedes pensar en el bien para ella: esto es amor auténtico. 

        * Y, te pueden gustar muchas personas, pero debes elegir una para quererla por siempre..., y luego buscar su bien, que sea mejor persona, y ayudarle en ese cometido. ¡Eso es amarla!







           Hay chicos y chicas que son muy afectivos, con un gran corazón, y les resulta fácil pensar en los demás, pero, lo frecuente es que les cueste más, y les tengamos que enseñar, animar, estimular, y hacer planes concretos con ellos. También con nuestro comportamiento coherente, con la ayuda que prestamos a nuestros amigos, y muy en especial en familia, al esposo o esposa. Y nos copiarán.




         EL MISTERIO DE LA VIDA 

     A la hora de educar su afectividad, en este enseñarles a querer, hay que explicarles el misterio y la belleza de la vida humana. En su contexto preciso: el amor auténtico entre dos personas, él y ella, comprometido, en el que la dignidad de cada una lo es todo. Y como siempre, inmerso en cariño. 




        Hablar del sentido y la maravilla de la sexualidad, adaptado a su edad, en el marco de ese amor, y desde edades más tempranas, lo vemos en otro post. Porque, es distinto formar que informar. ¿Quién tiene el derecho y la obligación de formar a nuestros hijos...?


        Cualquiera puede informar de aspectos más superficiales; pero, formar, solo se debe hacer en familia, porque es el ámbito natural del amor, donde se les quiere por ellos mismos, por ser quienes son. Ese cariño incondicional prepara un ambiente de intimidad para poder hablar de algo casi sagrado..., y de vital importancia en su vida. De cómo lo hagamos dependerá su sentido, el sentido de su vida, y sus relaciones personales futuras. También su felicidad. No se puede hacer a la ligera..., ni dejarlo a la improvisación.


        Por eso es bueno hacerlo de forma personal, con cada uno/a, desde muy pequeños, con delicadeza, a pequeñas dosis, adelantándonos, resolviendo dudas…, con confianza, sin agobios ni falsos pudores. Dejo enlace abajo por si quieres ampliar el tema.  





         Es importante saber cómo es cada hijo, lo que necesita, cuáles sus puntos fuertes, para apoyarnos en ellos, y quererle tal como es. Así, ayudarle a crecer como persona, atendiendo a todas sus facultades y cualidades. En ese ambiente especialísimo de cariño e intimidad, podemos hablar con ellos, abrir nuestra intimidad, formar su corazón, y enseñarles a querer. Es un trabajo "de artesanía", una obra de arte, ¡un trabajo para la eternidad...!



     

       Aquí dejo un vídeo precioso sobre la maravilla de la vida, desde la concepción de ese nuevo ser, en el marco específico del amor de los padres, fuente y origen de cada vida humana. Y momento por excelencia de la vida de esa nueva persona, que merece ser acogida con un acto de amor auténtico y maravilloso entre sus padres.


       La grandeza de la persona
   requiere la maravilla del amor y de la familia







       Dejo para otras entradas: 

-"Educar el corazón: ensenarles a querer" y, 

-"El sentido-de-la-sexualidad" en el marco de un amor auténtico, comprometido, ¡para siempre! 


                                   
Algunos enlaces relacionados:

- "enseñarles a manejar el timón" I (el primer post de preadolescentes)

cultivar la amistad 

- liderazgo de los padres

Entrenar la voluntad (preadolescentes III)

Educar-para-la-creciente-libertad I



-4 claves-para-educar-en-el-mundo-digital 




control emocional I

Maduración cerebral en adolescentes 







         Gracias, espero que te haya sido útil. Lo puedes compartir con amigos.


                                                                                              Mª José Calvo

                                                           optimistas educando y amando
                                                                   @mariajoseopt 



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2019/05/preadolescentes-amistad-amor-vida.html