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martes, 20 de diciembre de 2016

¿QUÉ SIGNIFICA LA NAVIDAD...?



                    ¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO AUTÉNTICO DE LA NAVIDAD...?


          Unos esposos buscan posada..., un Niño nace en Belén, en una noche estrellada, unos Ángeles anuncian su llegada, unos pastores van a adorarlo..., unos Magos de Oriente emprenden un viaje... No es algo que sucede con frecuencia. Podemos pararnos un momento para repensar la Navidad, para sorprendernos, para disfrutar, mirándolo con ojos "nuevos", con ojos de niño...

   

     

                          EL BELÉN QUE PUSO DIOS...


            Ya queda menos para la Navidad, y lo propio de esta espera es ir montando el Belén. Podemos  aprovechar su fuerza para estar pendientes de los demás, para mejorar las relaciones familiares. Es un tiempo especial dedicado a pensar en los otros, para alegrarles la vida, para tener detalles de cariño. No es imprescindible gastar mucho dinero, sino gastar ilusión, sorprender con imaginación y cariño, especialmente con los que más queremos. También con los que sufren en muchos sitios...


                  Pensar que siempre estamos formando a nuestros hijos: nos están mirando todo el día. Vamos dejando una huella, y marcando la senda por donde ellos podrán pasar… Vamos a enseñarles algo trascendentealgo valioso, que no pasa con las modas, ni con los tiempos, y que siempre recordarán. De esta forma pasará de generación en generación.



          Para empezar, podemos aprender de ellos a ver las cosas con ilusión, sabiendo sorprendernos de lo importante y de lo bello. Podemos intentar poner el Belén entre toda la familia. Es algo divertido, estimulante, enriquecedor, creativo: hace falta traer unas piedrecitas, un poco de hierba, unas ramas, unas hojas secas, pajas,  cortezas de árbol,  lo que se nos ocurra. Y unas figuritas; también pueden ser de plastelina, o de arcilla… Podemos recortar estrellas de cartulina, o de papel charol, ríos de plata, caminitos de serrín… Así pasar un rato entrañable y divertido haciendo algo muy importante.









         Cuando ya lo tengamos montado, podemos hacer un “juego” con nuestros hijos, y transformarnos  en un personaje de aquella época. Escondernos en el portal, ir con los pastores a ver al Niño, llevarle un queso, un tarro de miel, algo de ropita, o cantarle una canción. Imaginarnos que podemos estar con su Madre, o que hablamos con San José… ¿Qué les diríamos?






      Con nuestra inteligencia, creatividad, e imaginación, podemos traspasar los límites del tiempo y del espacio, y crear nuestra propia historia. Cada uno, la nuestra, o ir toda la familia visitar al Niño. Podemos hablar con el Niño, contarle nuestras preocupaciones, alegrías..., y luego escucharle, pues habla directo al corazón.


       Pensar cómo se tratarían María y José, con qué cariño, con cuantos detalles, aunque no tuvieran nada material... pero sí un espíritu entregado, generoso, alegre, animante. Con cuánto amor cuidarían al Hijo de Dios hecho hombre… Le prepararían una cuna confortable, calentita, le besarían, le mirarían, le sonreirían, le cantarían, le bailarían, ¡no saldrían de su asombro!



                    Por un lado, podemos hablar con ellos, en la imaginación, en la realidad, ¿qué diferencia hay? Para Dios todo es posible. El Belén es como una “app que nos enseña a rezar” sólo con mirarlo, o una "máquina especial", que nos transporta a otro mundo..., que nos ayuda a meternos en el portal, en sus vidas reales.

                 Y aprendemos de ellos un sinfín de cosas: a valorar lo importante, a no ser caprichosos, a pensar primero en los demás, a disfrutar de la alegría del Recién Nacido..., en medio de la pobreza.

        Podemos enseñar a nuestros hijos a esconderse en el Belén y hablar con esos personajes.... También, ayudarles a querer al Niño, a tener detalles con Él, a ser muy amigos suyos, a pedirle cosas, a darle las gracias, a decirle frases cariñosas, a cantarle..., por vía afectiva, que es como mejor lo entienden. 




               Y por otro lado, allí tenemos, hecho Hombre, al mismo Dios. Toda la grandeza, hecha algo muy pequeño, toda la belleza que nos podamos imaginar, condensada en un niño..., y todo el esplendor de lo verdadero y bueno. 





             Nos puede servir de modelo para intentar mejorar como personas, para parecernos un poco a Él, para aprender a amar, a ser buenos esposos y procurar ser buenos modelos de nuestros hijos. También para pedirle ayuda ante nuestra "poquedad", y a su Madre, y a su padre San José.






                    "El Belén que puso Dios" también es el título de un precioso libro de Enrique Monasterio, de Ed. Palabra, que comienza con el Big-Bang..., y nos cuenta la historia de cada personaje del belén. Puede ser bonito para leer estos días.




                   Dejo un link de un vídeo sobre los preparativos navideños, el tiempo, y el mejor regalo...

https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=169629370171053&id=100013719733348


                 Y saber disfrutar de la alegría inmensa de estar todos juntos, en familia, en esta fecha tan entrañable.



                      Os deseamos de todo corazón, una

                                       ¡¡MUY FELIZ NAVIDAD!! 





         Os dejo un Niño con "historia...", y un vídeo genial con la música de Leonard Cohen.

                                                                          
                            
video









                                                                                 Mª José Calvo
                                                                                 optimistas educando




                            

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