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Adolescentes


         
                ADOLESCENTES: Soltar amarras” I 
                          (de 12 a 18 años)

                   ¿Por qué se comportan así...?



        Alguien dijo en una ocasión que tener un hijo adolescente era como convivir con una persona con cierta “locura pasajera”… Pero, ¿por qué se comportan de esa manera…? ¿Qué les está sucediendo?

          Nosotros les estamos formando desde que son pequeños: vamos construyendo el "edificio" de su personalidad, a base de intentar poner buenos ladrillos... Y llega un momento en que lo destruye todo, para volver a reconstruirlo a su manera, porque es su vida: intenta ser él mismo, ella misma... Y en esta reconstrucción emplea “ladrillos” que coge del suelo, otros que le llegan de la pandilla de amigos, otros de internet, y otros que le podemos ir lanzando al comprenderle y sonreírle, al sugerirle una idea, o hacerle pensar con nuestra coherencia…, por el modelo de lo que somos. La integridad personal y la coherencia son más significativas que muchas palabras. Y nada se pierde...





       Además, su cerebro está cambiando y estructurándose de otra forma, especialmente desde la pubertad, para albergar unas funciones más complejas. Hay una gran "poda" de neuronas que no se usan, y una reorganización y reestructuración de otras zonas. Así, su cerebro se conforma para ser una persona adulta, con el pensamiento analítico y crítico, el poder de decisión, el autocontrol, el juicio..., la empatía, y todas las facultades personales más desarrolladas. Incluida la afectividad, con el sistema límbico, que está madurando, y se encuentra hiperfuncionante. 

      Todo esto va progresando en la adolescencia, pero hasta los 25-30 años no está plenamente completado. 



     Es un periodo en que se encuentran tan cambiados, que están desconcertados. No solo en lo físico, sino, y sobre todo, en lo psíquico. Y por otra parte, empiezan a descubrir su intimidad y personalidad, aunque no se reconocen bien. Quieren ser ellos mismos, pero no saben cómo... Son tremendamente inseguros y más bien pesimistas. Por eso se dice que "lo que le pasa al adolescente es que no sabe qué le pasa…"




         La adolescencia es un proceso de maduración personal: es una crisis de crecimiento. 

         Es como una pausa para repensar y reconstruir la vida, desde cada persona.


             En esta etapa es cuando nace la intimidad y la propia identidad, con una consciencia mayor de la vida interior. Por eso es tan importante. Comprende una travesía de la que no conocen la meta… Son inseguros, pero no quieren protección: quieren hacerlo por ellos mismos, y ser auténticos.

            Por eso es enormemente importante que se sientan queridos de verasTenemos que conocerles para poder comprenderles y, de esa forma, que se sientan valorados, acogidos y queridos de forma incondicional.


        Y luego estimularles a dar lo mejor de sus capacidades… Con “comprensión exigente” o “exigencia comprensiva”…, según los casos y circunstancias. Pero desde un segundo plano: ¡los protagonistas de la aventura son ellos!


               Por eso se trata de ir "soltando amarras" poco a poco, confiando en ellos, para que vayan creciendo y madurando... Que se vayan ensayando para aprender a usar bien la libertad, según vayan teniendo un comportamiento algo responsable.



            Necesitan que confiemos en ellos y que les creamos capaces de grandes retos, porque ¡lo son! Que les ayudemos en el proceso de formación de su personalidad, pero dejándoles ser “ellos mismos”, a su manera. En definitiva, que les ayudemos a madurar, respetando su naciente intimidad, sus cosas personales.

          El cariño que les brindamos es el artífice de su maduración. A mayor rebeldía, necesitan mayor cariño…, pero un cariño incondicional, pase lo que pase… Es como si nos dijeran: “si te importo, ¡préstame atención!…”, y "solo maduraré si recibo confianza y cariño..."





 


CARACTERÍSTICAS DE LA ADOLESCENCIA



Podemos ir desgranando todos estos aspectos en unos puntos:

          1.- Nace su intimidad: va descubriendo su identidad, pero todavía no se reconoce… Descubre su interioridad y la protege. Por eso necesita tranquilidad, "islas de silencio"…, para  reflexionar, conocerse, pensar cómo actuar.... y sobre todo lo referente a su vida. Piensa por cuenta propia y por eso se cuestiona nuestras ideas y valores.
No le gusta que indaguemos en su intimidad: quiere que le respetemos su autonomía, su forma de ser, sus conversaciones…, sus cosas.

Pero es preciso decirle todo lo bueno que tiene, y hace, para que lo sepa y lo desarrolle… Porque muchas veces no lo saben: solo ven lo negativo, incluso aumentado y las dificultades. ¡Decirle sus cualidades y puntos fuerte!


2.- Se define su personalidad y necesita autoafirmarse. No quiere ayudas porque quiere hacerlo él mismo…, aunque a veces no sabe cómo. Quiere poner una firma suya.
         Discute por sistema, porque quiere afirmar su independencia, su pensamiento, sus modos de hacer las cosas… Por ello se rebela contra todo: sobre todo, contra todo tipo de autoridad: la de sus padres en primer lugar... 

         Por eso hay que saber por qué se comportan así…: quieren ser ellos mismos, actuar por cuenta propia, con su pensamiento y acciones… etc. Y no debemos cortar su crecimiento, aunque sí, orientarlo con nuestro cariño y claridad de miras.



3.- Cambia su imagen. A veces crecen muy rápido y no les gusta nada el resultado. Pueden tener complejos y lo pasan muy mal. Por eso hay que decirles lo positivo que tienen, porque ellos no son muy objetivos ni conscientes…. Para que se valoren más, y para elevar un poco su autoestima. Dejo un pequeño vídeo que lo ilustra muy bien.





4.- Inestabilidad afectiva: no controlan sus sentimientos y estados de ánimo, con muchos altibajos. El sistema límbico, estrato anatómico fundamental de la afectividad, está a tope, incluso hiperfuncionante, por su elevación hormonal en sangre. Tienen gusto por emociones fuertes, por probarlo todo, por el riesgo… porque valoran mucho la recompensa emocional que les produce esas actividades.

Pero, parte de su cerebro, no ha madurado del todo: sobre todo la corteza frontal, y en concreto la zona prefrontal, que es lo último en madurar. Sede del pensamiento analítico, el autocontrol y la voluntad, el control de impulsos, la toma de decisiones, el juicio… (link maduración cerebral)





Entonces son todo emociones, vividas al máximo, sin un control que racionalice sus experiencias y vivencias. Lo mismo están efusivos, como se hunden el el más profundo abismo por algo insignificante… Pero dan primacía a las emociones: las ven con mucho colorido.

       Su cerebro está aprendiendo a manejarse, pero el control y el pensamiento no están operativos. Su afectividad está al máximo, pero sufre desajustes que no saben controlar. Tienen que ir aprendiendo a manejarse.


Por eso dan prioridad a los estímulos e impulsos, al “me apetece”, a lo instintivo, sobre lo lógico y razonable… Porque no tienen el filtro de la inteligencia, ni el autocontrol, operativos. Y debemos ayudarles, desde un segundo plano, a reflexionar y tomar decisiones...




5.- Inseguridad por todos estos cambios. Intentan demostrar, sobre todo a ellos mismos, que pueden. Ven magnificado lo negativo, y su autoestima suele ser baja. Por eso se muestran prepotentes o insolentes a veces…, o con conductas agresivas, para llamar la atención, y para que no noten esa inseguridad que tienen.

Asimismo, incertidumbre: no saben lo que quieren. Por eso necesitan nuestro cariño y confianza, y nuestra claridad de miras, para ayudarles, para ir encauzando acontecimientos hacia su madurez. Pero con delicadeza y mano izquierda...


6.- Esperan una libertad, entendida como mayor autonomía. Desean hacer lo que les apetece en cada circunstancia. No quieren saber que las acciones tienen sus consecuencias, ni saben ser responsables. Debemos explicarles que la libertad conlleva responsabilidad: va “de la mano” de la responsabilidad. Son como las dos caras de la misma moneda. Y es preciso explicárselo de mil modos, y con nuestro bien hacer.



Además, en familia debemos darles responsabilidades desde muy pequeños: encargos, tareas, funciones concretas... etc. Son como “cotas” que tienen que ir alcanzando y ganando para entrenar su comportamiento responsable. Se lo tienen que ir ganando…





Por otra parte, como la zona prefrontal no ha madurado, no podemos dejarles solos ante situaciones que les desborden, o que no pueden controlar. Se podría decir que son todo “acelerador”, y nada de “freno”…, aunque ellos no se den cuenta, o crean ser ya maduros. Debemos ayudarles a discernir, y a pensar y ensayar posibles alternativas previamente.



7.- Descubren el valor de la amistad, y por eso muchas veces la anteponen a la familia… Pero no significa que no nos valoren. Solo que ven en los amigos algo muy importante, con quienes pueden conectar, y a quienes les pasa exactamente lo mismo: ¡que nadie les comprende...! Pero ayudarles a distinguir, y ser, verdaderos amigos: los que ayudan a lograr lo mejor de los demás.







8.- La voluntad requiere más esfuerzo. Es una etapa un poco débil, cansada, “egoísta”... Hay que darles razones, animarles y motivarles, para que se planteen metas y objetivos muy concretos. Primero a corto plazo, luego ir aplazando...
          Porque, su ritmo del sueño ha cambiado: la melatonina, una hormona que regula el sueño, se secreta más tarde, con lo que se duermen más tarde. Y ¡deben descansar las suficientes horas para que su cerebro se reponga y estabilice!





En resumen, necesitan que les ayudemos a aprovechar sus enormes posibilidades para madurar y mejorar como personas. También a ver la enorme capacidad de aprendizaje que poseen, y las grandes energías que hay en su interior que luchan por salir… Y que les ayudemos a desarrollarse, fijándonos especialmente en sus fortalezas y talentos, en sus cualidades “especiales”, en lo bueno que tienen, y en el esfuerzo que ponen. Es la única forma de que lo fomenten y lo pongan al servicio de los demás, ¡que se preocupen de ayudar!, primero en casa, también en voluntariados, o a personas que lo necesiten.





esta madurez se consigue mediante su lucha personal, pero con todo nuestro cariño y apoyo… Con nuestra escucha atenta y comprensión, con nuestra coherencia y empatía. Y algunas veces, incluso con nuestro consejo. Con dejar pasar el tiempo, no se arreglan las cosas: hay que ser proactivos y hacer que “las cosas sucedan”..., como recuerda S. Covey.


           Y siempre saber, que cuanto menos lo merezca, ¡más nos necesita para remontar...!






           Dejo un enlace sobre las distintas etapas por las que deben pasar en el proceso de maduración: LAS ETAPAS DE LA ADOLESCENCIA.



           Aquí pongo un vídeo que me ha gustado, de Familias numerosas de Euskadi, centrado en lo positivo, y en el cariño incondicional de los padres hacia ellos.


                                                                             

   Y, ¿cómo "guiarles en las nuevas tecnologías"...?






Espero que te haya sido útil, y que lo compartas si te ha gustado... ¡Gracias!




                                                                              Mª José Calvo
                                                                                                        optimistas educando
                                                                              @Mariajoseopt



URL:

http://optimistaseducando.blogspot.com/p/adolescentes.html



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