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viernes, 25 de julio de 2025

FORJAR EL CARÁCTER DE LOS HIJOS



                                                  FORJAR EL CARÁCTER 
  

     
En la educación de los hijos, los buenos hábitos que se aprenden en familia son fundamentales, y tienen mucho que ver con la plasticidad cerebral. Hemos visto en otras entradas el desarrollo y maduración cerebral, y el aprendizaje, junto con esos hábitos en edades infantiles.

Conocer los ritmos naturales en los que desarrollan determinadas capacidades y destrezas es bueno para ayudarles a crecer, sin perder de vista la singularidad de cada uno, sus cualidades y características, que debemos ayudar a fomentar.



Desde el nacimiento el cerebro está en continuo desarrollo y formación gracias a esa plasticidad suya, que permite el aprendizaje a cualquier edad. Y se traduce en formación de neuronas y conexiones o sinapsis entre ellas: nuevos caminos, circuitos y redes que conectan y amplían posibilidades y funciones. Y luego, con sus uso frecuente en forma de hábitos se van haciendo más sólidas y estables... Se afianzan. Todo esto ya lo investigó y descubrió Ramón y Cajal.



El cerebro se estimula y cambia, y por tanto aprende, desde muy pequeños, con las percepciones y vivencias, en un ambiente cálido y afectuoso en familia, con palabras amables, pensamientos y conversaciones que guardamos en la memoria y el corazón. Y más adelante con las propias acciones, decisiones, gustos... Todo influye, incluso el sueño: fundamental para todos los procesos. Te cuento algo en "plasticidad I, II..."





Dejo a modo de índice unos puntos que iremos viendo:

1- Partimos del temperamento y cualidades
2- Construir el carácter
3- En familia    

4- Un libro 
5- Afectividad y sensibilidad   
6- Preparando la adolescencia 




1) Partimos del temperamento 


En la educación de nuestros hijos partimos de las características heredadas: del temperamento de cada uno. Luego se puede modelar y trabajar para forjar su carácter y personalidad concreta, anclada en sus virtualidades, cualidades y talentos propios.   





Ante cualquier estímulo, situación, emoción, dificultad..., la respuesta depende del temperamento, pero se va configurando en la infancia con la educación y el aprendizaje.


* Analizando las vías neurológicas, la información la recibimos a través de los sentidos pasa por el tálamo hacia el cerebro más emocional: el sistema límbico o "basal", y ahí adquiere una tonalidad afectiva positiva o negativa, agradable o desagradable. Cada uno percibe la realidad de una manera un tanto singular, personal, según su afectividad. Y eso es lo que anima al aprendizaje de lo que más le "llega" dentro al niño, o al chico, junto con las motivaciones...


Aquí es importante el referente de los padres sobre lo que es bueno o malo, y la resonancia y feedback con ellos, pues en familia se aprende lo importante, en ese ambiente de cariño. De ese modo se forma el "yo" del niño, en la resonancia con un "tú". El bebé desde que nace necesita ser acogido e interpelado... De ese modo se aprende a pensar y relacionarse.




        


     

La afectividad también facilita experimentar la dicha de hacer lo correcto, y de ayudar a los demás, lo cual hace de retroalimentación positiva. 



Posteriormente, la información se integra en distintas áreas cerebrales, algunas corticales, se unifica y pondera, y se emite una respuesta adecuada en cada circunstancia. Te lo cuento en "emociones: ¿cómo respondemos?"... Pero estas zonas maduran más tarde.





2) Construir el carácter


Las respuestas del temperamento, más reflejas y primarias, se pueden modular y educar. Por ejemplo mediante el pensamiento, y, con unos buenos hábitos desde pequeños. De ese modo ser menos impulsivos, habituarse a pensar antes de actuar o responder, adquirir o fomentar cualidades, hábitos y virtudes, que dan una facilidad de acción, mediada por valores intemporales. Es lo propio de una persona, que la diferencia de los animales, y lo que va conformando su carácter. 


Porque, hacia los 7 años, el pensamiento de los niños tan imaginativo se hace más lógico y razonado, las respuestas y acciones más deliberadas, se interiorizan y van modelando su carácter. Así, los hábitos se transforman en virtudes, motivadas por el amor, y mucho más enraizadas y hechas libremente.


Pero, partiendo de los talentos y características de cada uno, para lograr virtudes concretas que dan singularidad, y aportan autodominio, con objetivos y retos a medio largo plazo. Esto facilita el actuar bien, por criterios. Así forjar el carácter y la personalidad, ¡madurar!, para en último término ser capaces de querer a los demás. 




                


Por tanto, es importante tener ideales altos, nobles, y plantearse metas en ese sentido. Y los hábitos y virtudes, que apuntan a ellos, lo facilitan. 






* Como decía, partimos de las cualidades singulares y puntos positivos de una persona, y tenemos otros apoyos como son la confianza y cariño de los padres, el "cerebro social" y el "cerebro empático", las neuronas espejo... que ayudan precisamente a un sano apego en los niños, a conectar en familia con los seres queridos, a relacionarse bien, a lo cual nos sentimos inclinados y necesitados. 


* Los hijos también necesitan para el desarrollo de su personalidad el despliegue de la creatividad, y de las tareas y encargos del hogar, que a ellos les encantan, si se lo permitimos. Es más, esto viene inscrito en los genes, junto con la tendencia a comunicar y cooperar, como ha investigado el genetista J. Bauer. Los genes no son egoístas... como decían algunos.


El niño nace con ganas de realizar tareas que le gustan y retan, con ideas de desarrollar su creatividad y habilidades. Se concentra y disfruta, y su cerebro produce neurotransmisores y sustancias mensajeras neuroplásticas como la dopamina, la oxitocina, los opiáceos endógenos… que hacen que esté muy a gusto, disfrutando y aprendiendo. Es el estado de “flow” del que tanto te hablo, tan rico para el desarrollo cerebral.





3) En familia

Pensando en nuestros hijos, muchas veces nos preocupamos de que tengan muchos conocimientos, idiomas, música, y otras actividades y habilidades, sin darnos cuenta de que vivir unos valores humanos es fundamental, e imprescindible para conducirse como personas. Y concretarlo en hábitos cotidianos. Es lo que va formando estructuras sólidas en el cerebro para asentar otras funciones y habilidades en el futuro. Y es como la base donde se sustentan otros aprendizajes.


Podemos aprovechar estos momentos más sensibles con los que nos obsequia la naturaleza, en su formación: esos "periodos críticos" del neurodesarrollo, que te explico en otros artículos. En ellos se desarrollan de la mejor forma, con un aprendizaje mayor y más eficaz. Por ejemplo, el desarrollo sensorio motor, el habla y la comunicación, tan importante para relacionarse, y las capacidades superiores, que comienzan desde pequeños, además de las bases humanas de la personalidad.


Es más, la familia es el ámbito por excelencia de las verdaderas relaciones humanas, y del amor incondicional. "Sólo" requieren tiempo y cariño, estar de veras presente: convivencia familiar. Y es precisamente lo que nos "construye" y "re-construye" día a día, al sentirnos queridos y poder querer a los demás... Lo cual nos hace más felices.           
             
    
En estas edades pueden aprender a vivir esos hábitos que ven personificados en sus padres. Podemos intentar seducir con la belleza de la alegría, de la generosidad del corazón, el agradecimiento, la sinceridad, el optimismo, la confianza y empatía, la fortaleza, ayudar a los demás... Así como la responsabilidad, el esfuerzo, la resiliencia, o la integridad y coherencia personal, en los más mayores

Es decir, convertir el hogar "en un lugar delicioso", que apunta Chesterton, para respirar el oxígeno de la libertad...






* Por tanto, para concretarlo en la vida familiar:



a) Predisposición natural, un modelo, y entrenarse


Sabemos que hay una predisposición natural en las personas para tener unas cualidades humanas, pero los hijos necesitan que se lo mostremos, y mostremos su atractivo. Y les demos muchas oportunidades de ensayar, entrenarse, experimentar y llevarlo a la acción.


De ahí la importancia de crear tiempos y ambientes en familia para conversar con los hijos de forma distendida, hacer comidas y tertulias entrañables, tener en cuenta a los demás, y alegrarles la vida con gestos y detalles llenos de cariño y ternura. ¡Convivir! De ese modo aprenden, como por ósmosis, lo más importante, y esos hábitos y virtudes que cuidamos, vivimos, y concretamos con ellos. Siempre darles ejemplo de lucha por intentar vivir eso que queremos y el corazón anhela... Animarles a esos ideales nobles, desarrollando sus talentos.





b) Ir construyendo el carácter y la personalidad

Se podría decir que, los "ladrillos" del edificio de la personalidad son las virtudes personales. Y una virtud es un valor personificado, hecho vida, que da fuerza para realizar esa acción del mejor modo, y además disfrutando.


La palabra virtud significa fuerza, y debe estar motivada por el amor. 2v El amor es el trasfondo de todas ellas.  


Son disposiciones estables necesarias para vivir con dignidad, y ayudan a controlar impulsos y emociones, más primarias, de forma inteligente, buscando el bien integral de la persona.


Esas acciones van formando circuitos neuronales, cada vez más señalados y eficientes, interconectados entre sí, formando redes, que facilitan el obrar bien: con criterios y valores. Y capacitan para ser buenas personas, con corazón atento a los demás.




 


Esta adquisición de buenos hábitos y virtudes fortalece la voluntad. De ese modo, al entrenarse en pequeñas cosas, poniendo el corazón, desarrollan su personalidad, y serán capaces de acometer retos mayores.

Además favorecen el autodominio, necesario para pensar cómo actuar, controlar respuestas emocionales reflejas, y por tanto ser más libres y responsables. Esto super importante preparando la adolescencia... Todo ello les va capacitando para poder amar: la asignatura más relevante de la vida, y la que nos hace de veras felices... pues la persona está diseñada con un corazón para querer.








4) Un libro                            


A este respecto te traigo un libro muy interesante de A. Mullins, "Educar el carácter de tu hijo", de Ed. Palabra, que te recomiendo, y dejo algunas pinceladas.


Este autor nos habla de 4 hábitos base para ir formando el carácter de cada hijo:


-Sensatez de juicio, o claridad de pensamiento

-Autocontrol


-Fortaleza

-Responsabilidad



Estos hábitos se harán virtudes..., entorno a los 7 años.



* Las dos primeras, sensatez de juicio y autocontrol, son más del interior de la persona y dan fuerza para pensar, controlar la mente y los impulsos y pasiones, buscando lo bueno, lo bello, tan relacionados.        



* Las dos siguientes, la fortaleza y la responsabilidad, son un poco hacia fuera. Permiten sobreponerse a las dificultades, y afrontar tareas y compromisos que conlleva la vida.




Así forjar una buena personalidad que sepa pensar con claridad, armonizar cabeza y corazón, y querer a los demás.








Continuará...






Espero que te haya gustado, y puedes compartir con amigos. Dejo abajo la URL.




Mª José Calvo
Médico de Familia
Optimistas Educando y Amando



Dejo enlaces relacionados:



Plasticidad-IV: hábitos y carácter 












                                              


               


                                                   


URL: 
https://optimistaseducando.blogspot.com/2025/07/forjar-el-caracter-de-los-hijos.html

lunes, 4 de mayo de 2020

UNA ESTRELLA POLAR...



                                     UNA ESTRELLA POLAR


Estos momentos difíciles que vivimos nos pueden ayudarnos a repensar algunas cosas... Ver hacia dónde nos dirigimos, pensar qué es importante, y qué queremos de veras, para "realinear" el rumbo en lo que sea preciso, apuntando a una meta valiosa. 

En las encrucijadas de la vida buscamos un referente para guiarnos, unos principios que nos den luz y claridad en nuestro actuar. Los problemas surgen cuando no se piensa y se da el mismo valor a cualquier cosa... Los porqués de las cosas apuntan a una meta, y nos dan una orientación, unas coordenadas hacia ella. 

La falta de pensamiento y de reflexión olvida y vacía los principios de contenido, y ya no nos auxilian en nuestro navegar. Acabamos a merced "del viento que sople"... Ya insistía Hanna Arendt: ¡párate y piensa!




En la vida necesitamos un referente claro, un "norte" que nos oriente e ilumine, y una "brújula" que señale el norte verdadero. Que nos ayude a construirnos como personas, desde nuestra singularidad, a ser mejores, a madurar, a alcanzar cada uno su plenitud, orientándonos con nuestra misión, que tiene mucho que ver con los demás. 
La vida se vertebra alrededor del amor, porque tenemos unas necesidades afectivas, necesitamos sentirnos amados, y ser capaces de amar. Eso es clave.

Ya lo decía el doctor Viktor Frankl, con su trayectoria vital llena de sufrimiento, pero con dignidad y gran libertad interior. Lo que más motiva en situaciones difíciles es el sentido de la vida: eso que nos da un propósito concreto y singular, que, o lo hacemos nosotros, o se quedará sin hacer. 

La búsqueda de la verdad apunta a realidades bellas que nos trascienden, que señalan a los demás, como nos transmitió Frankl. A lo trascendente, a los misterios.

La verdad es un pilar fundamental para construir relaciones personales. Hace ambiente de confianza, transmite valores auténticos, especialmente a los hijos, encaminándoles a desarrollar el sentido de lo correcto e incorrecto; ayuda a ver los propios sentimientos en verdad, desde lo que son, y a aceptar los errores... etc. Citando a Ortega, "la verdad es la única necesidad incondicional del hombre". Y la bondad, tan unida a ella.



También para orientar el talento de cada persona, esas cualidades y fortalezas que la caracterizan... Muy importante en el proyecto familiar, -te lo contaba en otro artículo-, en el cariño en pareja, en la educación de los hijos... etc.






Dejo unos puntos a modo de índice:

1) La familia
2) Cada persona
3) Una estrella polar que nos guíe
4) Nuestra vida
5) Cabeza y corazón


1) LA FAMILIA

El ámbito natural, propio de la persona, donde se puede realizar todo esto es la familia: el lugar del amor incondicional. Toda persona necesita recibir cariño para ser ella misma, para hacerse y re-hacerse cada día. Y por otro lado, también necesita amar a los demás para ser auténtica persona. Cuando ama se siente más plena y realizada, y logra lo mejor de su personalidad, sin buscarlo. Es una consecuencia de centrase en lo importante. 

La conciencia de la misión personal nos da fuerza para acometerla del mejor modo, y nos transforma en auténticos líderes. Porque, el liderazgo empieza en uno mismo. Poner cabeza y corazón, autodominio personal y señorío, apuntar a metas que nos engrandezcan como personas, pensando en los otros: poniendo el corazón.




De esta forma, seducir con la belleza de los valores hechos vida, concretados en gestos cotidianos, en un ambiente saturado de cariño, como es la familia. 

Descubrir y estimular lo mejor de cada persona, la belleza quizá oculta en ella. Así fomentarla, y que la pueda poner al servicio de los demás. Lo cual hará que se sienta más plena, porque somos seres sociales, seres relacionales: tenemos un cerebro empático y social, y necesitamos de los demás.

La familia es el lugar propio del amor, donde se da y se recibe cariño sin pasar factura. Donde la libertad y el amor florecen..., como expresa G. K. Chesterton, y donde cada uno nos sentimos de veras queridos.






        
Es preciso que cada persona se construya a sí misma, partiendo de su singularidad: de su temperamento y cualidades personales, y desarrolle lo mejor de sus posibilidades. Ir modelando el carácter, fomentar la libertad y creatividad: que conquiste lo mejor de su personalidad, pero ¡la suya! 

La persona es un misterioso arcano, y siempre puede sorprendernos, y buscar la excelencia y el optimismo de óptimos... Hasta puede ser heroica cuando tiene los motivos adecuados. Ser auténticos héroes.


Pero, a los hijos, es necesario darles todo el cariño y apoyo, y encaminarlos hacia ello. Iluminar un sendero, dar raíces fuertes y alas para que pueda volar alto y abrazar la maravilla, y el riesgo, de su libertad. Es preciso ser un buen modelo y referente, confiar, y ¡dar muchas oportunidades de hacerlo vida!





Se trata de hacer atractivos esos valores humanos nobles que no pasan de moda, personificándolos. Puesto que, las personas, como el buen vino, si luchamos por mejorar, vamos conquistando nuestra mejor personalidad. Vivir
 esos valores, hacerlos hábitos y virtudes personales, al tiempo que intentamos que todos en la familia se sientan muy queridos.





Educar no se parece en nada a domesticar, porque se trata de personas, con inteligencia y corazón, libres y creativas, llamadas a una relación de amor y felicidad con brillos de eternidad. 

No consiste en enseñar unos hábitos sin más, ni mucho menos unos pocos buenos modales, sino de enseñar a usar su inteligencia, a ser críticos, a no aceptar las cosas sin pensamiento propioa llevar el timón de su vida teniendo en cuenta a los demás... Saber comprender, que es abrazar con el corazón. Así serán auténticamente libres, y por tanto podrán amar.       




2) PERSONAS LIBRES... ¡CAPACES DE AMAR!

Formar personas capaces de quererSer libre es tener señorío sobre uno mismo. No depender de apetencias y deseos, de impulsos y necesidades, de recompensas inmediatas, ni sólo materiales, de faltas de carácter... Tampoco reaccionar según el viento que sople. 

Ser "dueños" de sí mismos para poder pilotar la vida, y orientarse hacia una meta valiosa. Cada uno la suya: su misión concreta en este planeta... Algo único por lo que luchar en el tiempo que tenemos.




A veces parece que es más libre el que tiene muchas opciones de elección. Pero en realidad, aunque sólo tenga una, si es la correcta, no se precisa más. Si nos aproximamos al objetivo es que vamos bien encaminados. Te lo contaba en "fomentar la libertad". Por eso, el para qué de la libertad, su mayor y principal fin, es poder amar. Una persona que ama se siente más plena y realizada. Dichosa. Y ¡es libre! Por eso, es necesario fomentar la libertad de los hijos en la dirección adecuada, con metas que les gusten y reten, y les hagan madurar, ¡que tomen el control de su vida!


El ser humano 
es un ser relacional, está hecho para los demás. Como expresa el profesor O. F. Otero, es "un ser de aportaciones”. Estamos diseñados para relacionarnos, para amar, para compartir esa efusividad y plenitud del ser de cada uno. También para recibir, sobre todo
 en función de poder dar más y mejor... Es lo que nos hace más felices.





Porque, la felicidad, con palabras
 de Soren Kierkegaard, es "una puerta" que se abre hacia fuera. ¡Hacia los demás!

Si intentamos perseguir esa felicidad a toda costa, como también señala Frankl, no la alcanzamos; pero, si nos olvidamos de ella y pensamos en los que nos rodean, nos viene dada. Es como una gratificación o recompensa cuando vamos en la dirección adecuada: cuando nos descentramos de nosotros mismos y de nuestro "yo", tan chato a veces, poniendo el centro de atención en los otros. La persona es tan grande, como señala T. Melendo, que "puede darse el lujo de desatenderse" para atender a los otros.




3) UNA ESTRELLA POLAR...


A la hora de encontrar un sentido y enfocarnos a la acción, podemos pensar: ¿cuál es mi misión en este planeta? ¿Cuál es mi estrella polar?Y, ¿qué "brújula" utilizar que nos sirva de norte y de guía? 


Un gran científico, Werner Heisenberg, Nobel de Física, señala un pensamiento muy relevante aplicable en la vida de cada uno:


"Donde no quedan ideales rectores que apunten al camino, la escala de valores desaparece y con ella el significado de nuestras acciones y sufrimientos, y al final sólo se extiende negación y desesperación... La religión es por eso la base de la ética y la ética la presuposición de la vida".



        

Los tres grandes valores existenciales, que ya conocían los grandes filósofos griegos: la Belleza, el Bien, la Verdad, son un referente que ilumina el camino..., y nos puede ayudar. Para así descubrir los propios talentos, y lo que estamos llamados a ser, especialmente cuando otras luces fallan.

Son tres conceptos interconectados. El modo más directo de acceder a ellos es a través de la belleza. Descubrir la belleza de lo auténtico, de lo bueno, de lo noble y valioso. Vivir en la belleza. Y no sólo detectar algo bello, sino generar cosas bellas, hermosas. Cuando se está a gusto, la bondad habla por sí misma, y nos descubre lo verdadero... Te cuento algo en: "¿La belleza nos salvará?".




Es decir, descubrir la verdad sobre nosotros mismos, lo que somos y lo que podemos llegar a ser... Quizá la clave está en ver la realidad tal como es, como señalara Aristóteles. No engañarse con apariencias y relativismos que despersonalizan y confunden, y nos desvían del rumbo. Descubrir la grandeza de cada persona, sus cualidades y su misión: personal, familiar... etc. Citando a Ortega, "la verdad es la única necesidad incondicional del hombre".


La verdad nos lleva como de la mano hacia el bien, porque el bien es su mejor forma, la más plena. Por tanto, partir de la verdad, de la realidad de cada uno, y luchar por mejorar, apoyándose en esas cualidades personales propias de cada uno. Buscar lo que "se abre" hacia los demás.

Entonces, ¿ser o hacer...? Una persona buena realiza buenas acciones; y, cuando hacemos algo bueno, nos tornamos mejores personas. Ambos aspectos se realimentan. Se trata de hacerlo real en cada ocasión que nos brinda la vida. En la relación en pareja, con los hijos, con los amigos... Eso es querer de veras.


Y como consecuencia, esa belleza que irradian ambas. Todo acto bueno es hermoso, aunque no siempre nos demos cuenta a primera vista. Hace falta cultivar la mirada, capacidad de admirar, sorprenderse de lo bello que nos sale al encuentro, y de lo que podemos crear..., para saborearlo, agradecerlo y fomentarlo. Descubrir la belleza escondida en una sonrisa, en un detalle de atención..., en un regalo, en una conversación entrañable, en un paseo con una persona querida, en un paisaje, en la lluvia fina... etc. Y generar belleza, disfrutando de ello.

Estos tres grandes valores son aspectos de la misma realidad, que van muy entrelazados. Es lo que nos puede dar luz y perspectiva. Por eso, la verdad es bella, y la bondad también, iluminan nuestro sendero, y el universo entero.

Es más, la belleza y sus manifestaciones son el camino para hacer que florezcan de nuevo la verdad y la bondad.



4) NUESTRA VIDA

En el paso del "ser", al "mejor ser", está el quid de la mejora personal, y de nuestra vida entera. Descubrir nuestra potencialidad, talentos y fortalezas, la misión personal, y las cualidades de las personas que nos rodean, para desarrollarlas

Buscando motivos que ayuden a luchar por dar lo mejor de cada uno. Esa capacidad de amar que se nos ha regalado, gracias al tesoro de la libertad personal.




Cada uno somos como "una piedra preciosa" por pulir, con unas cualidades insospechadas y diferentes a cualquier otra. Debemos descubrirlas y desarrollarlas, y hacer un mundo mejor con ellas. También ayudar a los hijos... Siendo "a fondo" quienes somos, y aceptando a cada uno como es, apuntar a lo mejor.

Cada persona es única, singular, especial, ¡irrepetible! Y alberga una luz en su interior capaz de iluminar un mundo entero. ¡No la desperdiciemos...! Hagámosla brillar, dar luz y calidez a cuantos nos rodean.



5) CABEZA Y CORAZÓN

Por otra parte, integrar cabeza y corazónPensar con claridad: sobre lo que es conveniente o no, lo verdadero o falso, lo bueno o malo. Ver lo que nos encamina a nuestra meta... Y poner el corazón: disfrutar de la dicha de hacer lo correcto..., de ser amable, generoso, alegre... sobre todo en familia con los seres queridos.

Para ello necesitamos movilizar energías, y entrenar la voluntad en pequeñas cosas. Puntos en los que luchar, que nos vayan aproximando hacia donde queremos ir: una meta. Además, cuando mejoramos en algún aspecto, otros también salen a la luz, pues todo está muy relacionado. Es el principio de armonía.


También calibrando los sentimientos: intentando fomentar los mejores, los más nobles, los que ayudan a ser más empáticos, comprensivos, serviciales. Además aportan más sentido e ilusión a la vida. Y desechar los que no merecen la pena, o nos hacen peores personas: más egoístas, iracundas, envidiosas, "gruñonas"... etc. 

Tenemos la libertad interior de elegir cómo actuar, cómo responder, cómo tratar a los demás. Con corazón.



         

Platón tenía como referencia la belleza. Descubrir la belleza escondida en las situaciones cotidianas, que nos guía a modo de estrella. Fomentar la sensibilidad para apreciar lo bueno y lo bello que se oculta tras el velo de lo cotidiano, y que nos toca a nosotros descubrir... Por eso dirá: "Cuidar el alma, si se quiere que la cabeza y el resto del cuerpo funcionen correctamente". 
     
Este clásico sostenía que, hay que diferenciar qué placeres y qué dolores convienen o no, para aceptarlos o rechazarlos, usando el pensamiento. No todo sufrimiento es estéril: al contrario. 

Por eso es tan importante la calma y la serenidad, las “islas de silencio” y la paz interior para pensar. Ese "parón" nos puede ayudar a poner orden en las prioridades, a descubrir y valorar lo que de veras importa. Ahí entran las personas queridas, la familia, los amigos..., esos principios universales inscritos en nuestro corazón, que avalan el obrar humano auténticamente humano... 






Debemos ponderar las cosas. Las dificultades, como apuntara C. S. Lewis, suelen hacer personas extraordinarias, si cada uno lucha por sacar a la luz lo mejor de sí. Si no nos "acomodamos" en el yo-me-mi, y salimos hacia el tú... Lo cual va dejando un poso de madurez y sentido.


    
Y siempre, ¡fomentando la libertad personal! Es decir, saber tomar las decisiones necesarias para orientar la vida hacia una meta valiosa. Apuntando a la cima, a esa misión personal específica, que debemos acometer en primera persona.

El hombre libre, y auténtico líder, es el que toma la iniciativa: el que hace que las cosas -importantes- sucedan. Se trata de ser proactivos, como señala Stephen Covey, de luchar por cualquier reto, meta, sueño, misión, poniendo el corazón. 





Espero que te haya gustado, y que lo compartas con amigos. ¡Muchas gracias!




Dejo algunos enlaces relacionados: 





 * Caracter y personalidad



                                                                
                                                                               Mª José Calvo
                                                                   optimistaseducando.blogspot.com
                                                                               @Mjoseeopt


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