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lunes, 1 de febrero de 2021

ALEGRÍA Y BUEN HUMOR



                                            SER ALEGRES...  



Nuestra vida es, o debe ser, una lucha por llegar a ser aquello que estamos "llamados a ser": nuestra mejor versión. Y está muy relacionada con los demás. 

El que no lucha y se deja vencer de la horizontal ya ha perdido... Y la ilusión es primordial para no envejecer el alma. Decía Van Gogh: "Jamás hay que dejar apagar el fuego de tu alma, sino avivarlo".



Tener sueños y metas concretas que cumplir, y estrellas que orienten e iluminen nuestro camino...🌟 💫💫💫💫💫 Y esa lucha por dar lo mejor de uno mismo nos hace la vida entusiasmante y nos torna alegres, porque no damos las cosas por perdidas. Como expresa Juan José Javaloyes, y lo ha plasmado bien con su vida, la alegría es el trasfondo de todas las actividades...


Por otro lado, considerando a los clásicos, lo más alto que podemos alcanzar, y lo más trascendente, es la verdad y el bien, muy relacionados con la belleza. Y la alegría es señal de esa verdad, y de ese bien, que rezuman belleza. Aunque a veces cueste y haya que esforzarse por vivirlo. 



Más bien, cuando uno se esfuerza por ideales nobles, valora más las cosas, y como consecuencia está contento y agradecido. Las buenas acciones dan contenido que enriquece la vida, y nos hacen sentir dichosos. Las personas generosas que se preocupan por los demás siempre tienen algo que arrastra a intentar imitarles en eso..., y son alegres. Quizá esa alegría provenga de "olvidarse" un poco de sí mismas para atender a los demás. Como muestra, un pensamiento de Marie Curie:




La alegría está muy relacionada con el optimismo y el buen humor. Muchas veces tiene sus raíces en forma de sacrificio gustoso por quienes amamos. Y no solo es un sentimiento, también una actitud: uno se puede entrenar en pequeñas cosas, como sonreír, ver lo bueno de una situación, ser amable...





Muchas veces, la alegría es consecuencia de una vida plena, con sentido, por ese intentar adquirir las virtudes que nos ayuden a ser de veras lo que queremos ser. Por ejemplo, ser atentos, empáticos, serviciales, generosos, trabajadores, leales..., y otras que dejo a tu imaginación. 

Las verdaderas virtudes no son tristes, ni pesadas, ni algo antiguo o arduo, sino amablemente alegre... Son "fuerza", que eso significan, en nuestro caminar. Y la alegría debe ser parte integrante de ese camino. Anima, hace ver la vida en positivo, y aporta una personalidad atrayente.





Entrenarnos en una lucha alegre y deportiva. Mucho más, en estas circunstancias en las que se echa de menos el cariño de las personas cercanas, de amigos, de las relaciones personales. Porque, el cariño nos protege y reconforta, y nos torna alegres al sentirnos queridos.

Hay que inventar nuevas formas de demostrar el cariño, y de alegrar a los demás, puesto que cada persona necesita ese cariño para ser ella misma, y así poder mejorar. Además, lo propio de la persona es amar: para eso ha sido creada. Y en ello encuentra la felicidad, como señalan tantos humanistas. Por ejemplo, con palabras de Tomás Melendo, la felicidad, y la alegría tan relacionada, "es directamente proporcional a la capacidad de amar de cada persona". El pensar en los demás siempre es motivador y da sentido.


Tener una visión más trascendente, porque todo repercute en los demás, ayuda a estar alegres, incluso en medio de las dificultades de la vida. Porque, la alegría es algo hondo, que llega a las profundidades del ser, a la esencia de la persona, aunque en la superficie haya contrariedades, sufrimiento, y a veces tempestades...


Cada hogar, cada familia, debe ser un remanso de paz en el que, por encima de esas contrariedades, se perciba un cariño hondo que da ánimo y seguridad a cualquier edad. Y es fruto de esa visión con más perspectiva y relieve, que aporta un sentido profundo a la vida.


Por eso, poner cabeza y corazón en ello. Pensar qué metas y objetivos concretos nos podemos plantear, alcanzables, que nos animen en la lucha. Con ilusión, y buscando buenos motivos por los que pelear. Ver con el corazón, con la calidez que aporta, y contar con la fuerza de los sentimientos cuando vayan en la dirección que queremos. Una energía adicional que ayuda a volar más alto, o a retomar el vuelo después de cada caída... 

El que lucha ¡está alegre!: no da las batallas por perdidas. Siempre hay esperanza, como pone Tolkien en boca de Aragorn cuando comienza la batalla del abismo de Helm, o, en la última batalla por la Tierra Media que aparentemente estaba perdida.






Necesitamos una actitud optimista, de comenzar y recomenzar, para convertir imposibles en posibles, para dar lo mejor de cada uno pensando en alegrar a los demás.

Aprovechar para hacer buen ambiente querer a los otros: en círculos concéntricos, desde los más cercanos. Incluso entrenarse en tener una visión más trascendente.  Porque, como apunta Gustave Thibon, todo lo que no tenga ecos de eternidad es tiempo perdido...


Saber ver lo bueno, tanto de las personas como de las circunstancias, esponja el alma, facilita las relaciones personales, y anima a los demás. Y nos hace buenos amigos, optimistas y alegres. Mucho más en el trato en pareja..., origen de todo lo demás. 

El optimismo es una visión luminosa de la vida. Dejo aquí unas ideas, que puedes elegir, y hacer un plan de acción concreto que te sirva en tus circunstancias personales. 😉




                                
Me viene a la cabeza un autor, C. S. Lewis, que ya hemos tratado en diversos post con referencia al sufrimiento, pero, también es muy significativo respecto a la alegría. En su libro: "Cautivado por la alegría", que te recomiendo, cuenta su vida desde niño, sus luchas por la búsqueda de la belleza, y cómo encuentra esa alegría indescriptible que sana el corazón. 

Tubo la primera experiencia de belleza cuando jugaba con su hermano en el desván de casa, porque crearon en una pequeña lata un mundo bello con musgo, algo de hierba y piedras... Eso le hizo percibir ese anhelo de belleza que no logra descubrir del todo, pero que estaba en su alma.

También habla de la serenidad que le transmitía la familia de su madre, pues eran de carácter más constante, con una alegría profunda. Y de los altibajos de de la familia de su padre, pue eran muy emotivos y poco constantes. 

Pero, su madre falleció cuando era pequeño, y toda esa serenidad se fue a pique. Llegó a tener un poco de recelo respecto a las emociones, con sus propios vaivenes menos controlables. Su corazón quedó lesionado con tanto dolor. Añoraba el cariño alegre y sereno de su madre. Desapareció de su vida la felicidad estable, la seguridad. Luego tendría "ráfagas" de alegría, como él las llamaba, pero no esa antigua serenidad que le sustentaba y alegraba.

Se preguntaba: ¿cómo lograr esa alegría, sentir esas ráfagas de nuevo? Y buscaba rehacer esas circunstancias, pero no daba resultado. ¿Sería mejor buscar su causa? Sentía en su interior un anhelo insaciable que no le abandonaba. Pensó que la alegría sería consecuencia de algo distinto, y es lo que tenía que buscar... 







Más adelante, conoció a una escritora y poetisa americana, Helen Joy Gresham, muy sensible y aguda, que sabía muy bien sus escritos, y se enamoró de ella. Le enseñó a querer, a poner el corazón en las personas, aunque pudiera sufrir...; a tener en cuenta los sentimientos, a dejarse querer a pesar de exponerse a sufrir. Al poco tiempo se casaron, corría el año 1956, pero, pronto llegó de nuevo el dolor... Te lo cuento en otro post: "Tierras de penumbra" que enlazo abajo.



En la vida siempre podemos descubrir y paladear las alegrías sencillas que nos salen al encuentro. La alegría de vivir, el trabajo bien hecho, el servicio atento a los demás, el amor sincero, la vida familiar, la amistad, la belleza que expresa la naturaleza... Son pequeños disfrutes que alegran la vida: la nuestra y la de los demás. Mirar las cosas con una mirada optimista y alegre para verlas con todo su relieve.




También intentar conquistar algunas virtudes relacionadas, como la serenidad, la paciencia, la delicadeza y elegancia, la finura de espíritu... Todas ellas dan armonía a la personalidad, y hacen ambiente optimista y alegre donde es más fácil luchar por dar lo mejor de cada uno. Sobre todo en familia, donde se forja cada persona. Así poder transmitirlo a los demás.   




Eso es lo que nos hace de veras felices: esa lucha esforzada por lograr lo mejor de cada uno, aunque suponga sacrificio. Las dificultades de la vida, que nos "acrisolan", también son ingredientes de la felicidad. El dolor nos enseña el amor: la otra cara de la "moneda". Te lo cuento en el post: el amor y el dolor.



Y, como relajante y complemento, el buen humor, para no tomarse demasiado en serio a uno mismo; para quitar hierro a asuntos peliagudos..., amortiguar golpes o, consolar con una broma. Un poco de humildad nos ayuda a ser sencillos y a disfrutar de la vida. 

Dejo una cita del gran doctor V. Frankl, que plasma la importancia de la risa y el buen humor, incluso en problemas de salud: "En el momento en el que el paciente se ríe, aunque tan solo sea internamente, habrá ganado el juego. Porque esa risa, como todo sentido del humor, crea distanciamiento, hace que se distancie de su neurosis".

Nunca nada está perdido... Siempre se puede volver a intentar. ¡Nunca te rindas! Hay esperanza. Te lo cuento en ese post.






Es el momento de apuntar alto y retomar el vuelo. Tenemos muchas personas que nos quieren, y debemos hacerles la vida más agradable, con un poco de ilusión y optimismo. El trabajo realizado, el amor dado, los sufrimientos con valentía...: todo suma y apuesta por una vida lograda.




Acabo con un pensamiento simpático de Dostoievski: "La alegría de un hombre es su rasgo más revelador". Si quieres conocer a una persona, mira cómo ríe... Su carácter se despliega en la risa franca. Incluso, si ha desarrollado bien su carácter posee esa alegría comunicativa. 





Continuará...


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Gracias por difundir. Ser alegre ¡siempre compensa!: sembrarás paz y alegría a tu alrededor... 😉✌💫💚



                                                      Mª José Calvo
                                           Optimistas Educando y Amando
                                                      @Mariajoseopt



Dejo algunos enlaces relacionados:



Sembrar-alegría (II parte)



Fomentar-el-optimismo con ideas de Tolkien






*"¿Cómo enfocar-el-dolor?" con ideas de Lewis



Nuestro-mejor-proyecto (de pareja)

Un proyecto familiar                                                               

              


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/01/alegria-y-buen-humor.html
                                                                 

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