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Etapa infantil




                          MARCO DE DESARROLLO ANTROPOLÓGICO 

                                   ETAPA INFANTIL (de 0 a 6 años)


          Para lograr un desarrollo armónico e integral de nuestros hijos, en las primeras etapas, debemos atender a todos los marcos de desarrollo personales, de forma simultánea e integrada. El primero que hemos visto es el marco familiar, donde se "construye" cada persona, gracias al amor que recibe de sus padres. Es donde se le quiere de forma incondicional, por quien es. En él se engloban los demás aspectos. Por ejemplo, el antropológico, el neurológico, el pedagógico y psicológico... etc.



             Hoy vamos a ver cómo es el aprendizaje y maduración de un niño, y cómo desarrollarlo desde el punto de vista antropológico, de la persona humana como tal.



         Para ello es vital el cariño que recibe desde que nace, y muy necesaria la figura de apego: la madre o el padre. Acoger al bebé, acariciarle, sonreírle, acunarle, mimarle, quererle... Que se encuentre muy a gusto en casa. Atenderle en sus llantos, porque muchas veces lloran por algo, que no saben expresar, pero que les agobia..., a pesar de que podamos estar muy cansados. 





            Los niños aprenden todo de las personas que les quieren: sus padres. Y lo hacen gracias al sentirse valorados y queridos. Además, la formación del sistema nervioso está en pleno desarrollo en esas edades tan tempranas. El primer año es esencial para formar estructuras anatómicas y sinapsis neuronales que usará toda su vida. Aprenden a vivir y a desarrollarse para ser autónomos. Los padres debemos guiarles en ello, y darles todo nuestro apoyo y cariño.




           Como ya señalara Tomás de Aquino, la curiosidad y el asombro que sienten los niños es el principal motor de su aprendizaje. Y es algo que nace desde su interior. Se cuestionan todo. Miran con una mirada nueva. Por eso es bueno dejar que los niños vean, admiren, toquen, huelan, oigan, observen... el mundo que les rodea, para que salga a la luz esa curiosidad, y les permita investigar, experimentar, percibir, pensar, comprender el mundo con esos ojos nuevos... Y es importante que vean la naturaleza, el campo, un amanecer, un bosque, las estrellas, las hojas en otoño, el crepitar de la nieve, una granja de animales... etc. Todo ello es conocimiento perceptivo experiencial. Lo que abre y despierta su atención.









         El aprendizaje humano va con la naturaleza de la persona, en la que existen unos "periodos ventana" en los que se aprende con suma facilidad unas funciones innatas, y unos valores humanos, de forma que el niño disfruta cuando lo hace. La naturaleza es muy sabia.





        

           El aprendizaje oportuno se realiza con los estímulos de la vida del niño, en un ambiente de familia, rico y sereno. Y esa curiosidad innata facilita la atención, porque le atrae y emociona, y disfruta con ello. Además, debe haber un modelo adecuado para fijarse, y que pueda realizar esa acción, hasta que la asimila. El modelo somos los padres: hay que ser conscientes de que los niños están todo el día mirándonos, y nos copiarán. Por eso necesitan oportunidades de acción en familia, para aprender ciertas habilidades, poder ser autónomos, seguir su curiosidad y sus periodos más sensibles, adquirir hábitos saludables, libertad de movimiento, posibilidad de decidir... etc.

    



Existen unos "periodos críticos" o sensitivos, que son periodos naturales con una predisposición al aprendizaje de determinadas acciones, algunas de las cuales traslucen unos valores, con un esfuerzo mínimo, porque el niño y su cerebro están preparados para ello. 

         Por ejemplo, la marcha, el habla, el equilibrio, el orden, prácticamente desde que nacen hasta los 3,5 años, con esos hábitos antropológicos de sueño, comidas, paseos, higiene..., el movimiento, desde los 18 meses a los 4 años, la sensibilidad fina, entre 1 y 2 años, el control de esfínteres a los 2-4 años, 
 el lenguaje, de 0 a 6 años, la socialización de 3 a 6 años, la lectura y escritura, de 3 a 5 años, el conocimiento de la naturaleza... etc.


        Se nota que el niño está en esa fase concreta porque se concentra en algo, y le gusta repetirlo hasta que lo hace suyo. Para ello debemos crear un ambiente donde esté a gusto, alegre y sereno, con libertad de elegir y hacer algo que más le guste...




            Estas acciones se pueden clasificar por su relación con las distintas facultades:

1.- Movimientos motores como la marcha (entre los 10-15 meses), y el equilibrio (3-5 años).

2.- Relacionado con la inteligencia: por ejemplo el habla, de 0 a 6 años, o el aprendizaje de nuevos idiomas (primeros años), la música (embarazo-4-6 años), las matemáticas (4-6-7 años )… Es preciso hablar con ellos, observarles, escucharles, y enseñarles lo importante de la vida, a la luz del cariño.



            Por ejemplo, el conocimiento del “yo”, se desarrolla más o menos de 2 a 4 años. Es cuando se dan cuenta de que son independientes y distintos de los demás. Por eso, a los 3 años suele ser la edad del "no", porque quieren reafirmarse ante ellos mismos, y ante los demás.   


  

3.- Con la voluntad: referentes al comportamiento, y para vivir algunos valores como: 

           El orden, desde que nacen prácticamente hasta los 4 años, lo aprenden con mucha facilidad. Luego hay que seguir en ello. Además es lo que les da seguridad y estabilidad a la vida.

           La sinceridad hay que trabajarla antes de los 9 años: es la edad ideal para hacer atractiva esa virtud. Además si somos buen modelo, si hay un ambiente en casa propicio, lo verán más claro y no les costará apenas. Y luego seguir con ello.

           La obediencia: el niño necesita que le guiemos. No es un capricho.  Necesita sentirse seguro. Lo que les pedimos es por su bien, se lo explicamos a su nivel, les damos razones y motivos según la edad. También para enseñarles algunas cosas importantes. Por eso es necesario tener unas normas claras, pocas, pero importantes, para que sepan lo que está bien o no, para aprender a ser autónomos, para ponerse en el lugar del otro, para comprender y ayudar... etc. Todo razonado, para que actúen con inteligencia y criterio, pensando antes de hacer algo... La obediencia se va conjugando con una gradual libertad en cuanto son capaces de pensar un poco y de ser autónomos.

          Otras habilidades y cualidades como la generosidad, la gratitud, la empatía, la laboriosidad, el esfuerzo, la resiliencia, el agradecimiento, el trabajo en equipo... etc. Todo ello lo verán en nuestras actuaciones coherentes.





           El juego, con sus diversas etapas y modos (mágico, simbólico, de reglas...) Es cuando realmente vive y disfruta el niño, y donde aprende lo importante de la vida. Para él la vida es juego, y la forma de aprender cualquier cosa. Todo se transforma en juego.




4.- Con la afectividad y las nuevas sensaciones. El niño aprende al sentirse querido. Y todo lo asimila en función de ello, incluidas las nuevas sensaciones, como las salidas al campo, una puesta de sol, ver cómo llueve, pisar un charco, ver caer las hojas en otoño, rezar a su Madre del cielo, hablar con el Niño Jesús, mostrar empatía con sus hermanos y amigos, aceptar un problema o falta de salud de alguien..., el misterio de la muerte de un ser querido... y muchas más cosas que verán y podemos enseñarles. Por ejemplo, la cortesía y los buenos modales, la música y la poesía, percepciones de los sentidos... Todo ello configura su afectividad.
                          
                     


                      
        
             EL APRENDIZAJE HUMANO Y EL DESARROLLO CEREBRAL

             Desde la gestación, la formación  del cerebro es una consecuencia de formación de tejido nervioso, neuronas, células gliales, y conexiones o sinapsis entre neuronas. Los genes determinan el patrón y funcionamiento básico de circuitos cerebrales, pero el ambiente también influye mucho.









             Ya desde el embarazo, aparecen cambios según el entorno. Se llevan a cabo al recibir los estímulos adecuados en el momento oportuno. La relación con otras personas, el cariño que perciben, y hasta las propias acciones y comportamiento, van moldeando el cerebro. Ello es debido a la gran plasticidad neuronal que posee. También influyen las hormonas, sobre todo en etapas posteriores como la adolescencia, en la que hay una elevación notable. 





                                                      


           Cuando están en la cuna, con los horarios de sueño, comidas, higiene, paseos… y cuando van creciendo, con horarios también, rutinas diarias, encargos…, a base de interiorizar las acciones, las neuronas se pueden multiplicar, pero, sobre todo, crear nuevas sinapsis, permitiendo múltiples ramificaciones. Éstas se ven reforzadas con las acciones correspondientes en el momento adecuado. Los circuitos que más se usan permanecen y se afianzan.


         El periodo más importante es hasta los 6-8 años, aunque también se prolonga algún aspecto hasta los 12. Es un periodo de “explosión” o de formación de innumerables conexiones. 



          El patrón de desarrollo y maduración neuronal se realiza hasta los 18 años aproximadamente, aunque hasta los 25-30 no se finaliza. Lo primero en madurar son las zonas que coordinan el movimiento, y las zonas sensoriales. Más tarde zonas cognitiva y emocionales, con áreas de la corteza y el sistema límbico. Y lo último en madurar es la corteza prefrontal, con el pensamiento propiamente dicho, autocontrol, funciones ejecutivas, toma de decisiones, el juicio...: lo más cualificado de la persona. Esto se inicia en la adolescencia, pero tarda muchos años en madurar.

             
                                                 

 MARCO ANTROPOLÓGICO: 4 HÁBITOS BÁSICOS

             Referente a la persona humana, con toda la dignidad que implica. Cada persona es un mundo, tenga la edad que tenga. Es preciso prestar atención a lo importante: a la vida, al amor, a la felicidad, a los valores, a los sentimientos, al cariño de los padres… Valorar cada familia, escuela del más rico humanismo.

             Los hijos nacen del amor de los padres. Son una síntesis vital del cariño mutuo. Anoto un comentario del profesor Tomás Melendo sobre el ambiente de familia para un recién nacido"Pienso que es una idea profundísima, ya expuesta por Tomás de Aquino, al menos de dos formas. Por un lado, sostiene que la misma causa que ha dado origen a una realidad (en este caso, el amor mutuo de los padres), ha de ser también la causa de su desarrollo. En otro lugar, de manera más figurada: una vez que el niño deja el útero materno, necesita de otro líquido amniótico y de otro útero, que es el que forman sus padres, queriéndose entre sí." 

              Necesita sentirse inmerso en el cariño de los padres para desarrollarse bien. No solo a nivel físico, sino también emocional. Incluso, la maduración cerebral, no se realiza en ambientes carenciales, y puede acarrear grandes lesiones.



              El recién nacido necesita todo nuestro cariño, toda nuestra atención, pero tenemos que darle seguridad a base de un horario más o menos establecido para tener todo "bajo control", como en la NASA...


              Nos podemos apoyar en sus cuatro hábitos básicos. El cuidado de estos hábitos debe ser constante desde que nace el niño. Es lo que nos permite tener un mínimo de paz familiar, y lo que en definitiva hace que podamos acogerle, quererle, y formarle desde pequeño, y que se sienta realmente querido.


1.- COMIDAS

              Los recién nacidos deben tener un horario establecido de tomas. Aunque, al principio, veamos más o menos cada cuánto tienen hambre, pero suele ser cada 3 horas. Así, van adquiriendo un sentido del tiempo, del orden, del día y de la noche. 

              Además de alimentarse, se establece una profunda relación afectiva con la madre, que le va a dar seguridad y cariño durante su crecimiento. El contacto físico con ella es de primordial importancia para su buen desarrollo. Y en esto consiste la figura de apego, que le va dando confianza según va creciendo...

              La lactancia materna, a ser posible, es lo que mejor le conviene al niño. Además de contener todos los nutrieres necesarios, aporta inmunoglobulinas, en concreto la Ig A, que le ayuda contra las infecciones y fortalece su sistema inmune. También debe hacer tomas por la noche, porque no es bueno dejarle tanto tiempo sin el aporte de glucosa y nutrientes. Además, así se estimula la producción materna de leche. Dejo una infografía de la Clínica Universidad de Navarra, que me ha gustado.




              El niño un poco mayor debe comer a su hora, de todo, y en un tiempo dado. La alimentación ha de ser completa y correcta, no caprichosa. Y no tener que depender de la televisión o de pantallas para ello.

            Así se establecen las bases de la nutrición futura. Una buena proporción de principios inmediatos para una dieta equilibrada, puede ser: 50% de hidratos de carbono, 35% de grasas, y 15% de proteínas, según la edad. Y no abusar de comida rápida, sino de la rica "dieta mediterránea". Consiste en una dieta a base de legumbres, verduras, pescados, frutas, y las frituras en aceite de oliva virgen. Así tenemos su poder antioxidante, rico en fibra, reductor del colesterol, y bajas grasas saturadas. Además el aceite de oliva virgen es rico en ácidos grasos como el ácido oleico, que ayuda en el metabolismo de los lípidos. 




2.- SUEÑO

              Los bebés necesitan dormir prácticamente todo el tiempo, y más por la noche. Es bueno acostumbrarlos a tener el ambiente oscuro y en silencio por la noche, y claro por el día.

             Los niños algo mayores deben tener sus horas fijas de acostarse, de levantarse, y de siesta.

              También es importante tener su propia cama. El tiempo de sueño es importante: es cuando se sintetizan los neurotransmisores que se van a utilizar al día siguiente. Y cuando se secreta alguna hormona, como la del crecimiento: la GH.





3.- ORDEN

            El orden en los horarios es fundamental. Permite organizarnos, no dejar paso a la improvisación, y desatenderle. Además es lo que da seguridad a los niños pequeños.

En niños mayores, también es necesario, para que sepan qué tienen que hacer en cada momento, y no dependan del capricho de los adultos... 

Es importante la comida, el sueño, dar paseos por el parque, jugar con ellos… Que sepan que hay espacios y tiempo para todo.

También hay que enseñarles el respeto a las personas, y a las cosas: por este orden. Que no deben hacer o decir lo que no les gustaría que les hicieran o dijeran a ellos..., pensando en los demás.

Luego el orden se hace extensivo a otras cosas y ámbitos.



4.- HIGIENE

             Es importante mantenerlos limpios y secos: lo agradecen, lloran menos, y se acostumbran a ello.

             Empieza por el control de esfínteres, en el momento preciso, cuando madure su sistema nervioso, y continúa con el aseo personal, lavarse los dientes, bañarse...  etc.

               Y los mayores, que vayan aprendiendo a asearse, a ducharse, a lavarse, a comer de forma saludable, a hacer ejercicio y deporte al aire libre…





               Para conseguirlo, cada familia tendrá su propio estilo, pero lo mejor es empezar cuanto antes, aprovechando las oportunidades del día a día, con buen humor. Contando también con la ayuda de los hermanos "mayores".  



                 Dejo algo que puso un buen pediatra en la puerta de su consulta, para resaltar, que lo mejor no son las técnicas, sino la figura de la madre..., o del padre, su sentido común, y especialmente su cariño.





             Y saber disfrutar de la alegría de contar con cada nuevo hijo: es el mayor regalo que podemos imaginar. Cualquier esfuerzo vale la pena. Además, cuando son varios hermanos, se educan casi "solos": es mucho más fácil. Pero debemos aprender a disfrutar con ello, dejar volar el corazón, sin descuidar nunca a la persona que más queremos del planeta...




            Espero que te haya gustado, y que lo compartas con amigos. ¡¡Muchas gracias!!



Dejo enlaces relacionados: 

-desarrollo infantil: marco familiar

-marco neurológico y desarrollo cerebral desde las primeras edades

-marco psicológico 

-marco pedagógico

-Construir relaciones familiares 

-Para hacer "planes de acción" con objetivos concretos 





                       

                                                                           Mª José Calvo
                                                                 optimistas educando y amando






URL:
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