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lunes, 14 de julio de 2014

REFORZAR EL CARIÑO EN TIEMPO DE VACACIONES

                      


                        REFORZAR EL CARIÑO EN VACACIONES




                La familia es lo más importante que podemos tener... Es el lugar al que nuestro corazón siempre desea volver, porque se nos quiere simplemente por quienes somos. No hay que demostrar nada. Además, es el lugar del cariño, de lo creativo, de lo arriesgado y hasta de lo heroico, cuando se tienen las motivaciones adecuadas.

                En verano, y en concreto en tiempo de vacaciones, es necesario hacer un esfuerzo para organizarlo de forma adecuada y no dejarlo a la improvisación. Es tiempo de desconectar para descansar, y de poner ilsión en estrechar las relaciones familiares, en hacer más concreto ese cariño, sin prisas, sin estrés, sin agobios… 







                Para ello podemos reunirnos y organizar una tertulia, y hacer una “brainstorming” o tormenta de ideas. Cada uno dice lo que le viene a la mente, sin pensar si es acertado o no. Incluso se pueden escribir… Y luego repensarlas y quedarnos con las mejores, las que más nos gustan, o las que van mejor con nuestro estilo familiar, o por los gustos y necesidades concretas de cada familia.


                                     
             Podemos también pensar ideas sobre el lugar donde ir, sobre qué actividades, según los gustos de cada uno, sobre cómo necesitamos descansar, porque cada uno descansa de una forma, y el descanso es necesario para retomar la vida. 

           Descansar no significa no hacer nada, sino cambiar de actividad, hacer algo de menos esfuerzo que nos relaje y nos haga disfrutar, y además, aprovechando el tiempo. Y si es en compañía, tanto mejor. 





                             







              También ideas sobre cómo nos sentimos valorados y queridos cada uno, para tenerlo en cuenta y fomentar la comprensión y la empatía en las relaciones familiares. Porque, el pensar en los demás es lo que nos da más sentido y hace más felices.





               UNAS CLAVES PARA LOGRARLO


1- Organizar bien los encargos para que todos podamos disfrutar y descansar. Intentar simplificarlos, y así tenemos más tiempo para conversar, leer, pasear, hacer excursiones o ver buenas películas. 


2- Participar todos en la marcha de la familia. Es la forma en que los hijos, y en especial los adolescentes, se pueden integrar mejor: haciéndoles partícipes de algunas decisiones, y de la responsabilidad que conlleva, valonado sus ideas, agradeciéndolas… y que ayuden en lo que puedan. Porque los hijos tienen el derecho y el deber de participar en el progreso familiar, y así van adquiriendo habilidades, destrezas y responsabilidades. La familia es un en equipo.


3- Tiempo uno a uno: en pareja y con los hijos, para que se sientan queridos, escuchados, valorados, comprendidos. Para eso, primero hay que escuchar, no solo con los oídos, sino también ¡con el corazón! Es la escucha empática tan necesaria en las relaciones personales, y mucho más en familia.






4- Viendo primero lo positivo de las circunstancias, y de las personas. Destacando lo bueno que tienen y hacen, cambiando el chip si no estamos habituados a ello, porque es mucho más eficaz buscar talentos, que cazar defectos... Además se crea un ambiente positivo y alegre, donde es fácil luchar por dar lo mejor de cada uno.







5-  Cultivando la amistad en familia. Es lo que tiende lazos que unen, por donde se intercambian sentimientos de comprensión, ayuda, empatía y cariño. ¡Sin dejar de ser padres!



6- Desarrollando la inteligencia emocional. Viendo cómo se sienten, qué necesitan, qué les preocupa, comprendiendo, escuchando, para sintonizar y compartir sentimientos. Que seamos partícipes de sus alegrías y dificultades, y que sepan que siempre pueden contar con nosotros.



               En definitiva, para alegrar la vida a todos en la familia con gestos y detalles concretos. Y agradeciendo los que tengan con nosotros. Además, es una forma de motivar y estimular lo mejor de cada uno. 



               Decía Ortega: “Si quieres liderar impera sobre ti mismo”. Hace falta tener autocontrol personal para hacer la vida agradable a los demás.  Y, en eso consiste aprender a querer, con detalles de servicio pensados y concretados, para pasar unos días inolvidables junto a las personas que más queremos del planeta.

                                   






             Espero que te haya gustado el post, y puedes compartir con amigos, o en redes sociales... ¡Gracias por comentar y difundir!





















             

                                                                                                    
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                                                                                   Mª José Calvo
                                                                     optimistas educando y amando
                                                                                   @Mariajoseopt




URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2014/07/reforzar-el-carino-en-tiempo-de.html



domingo, 6 de julio de 2014

EDUCAR EN POSITIVO: CAMBIAR EL CHIP

                                                    
                                    

                                    EDUCAR EN POSITIVO


          En familia, es preciso lograr un ambiente alegre y estimulante en el que haya confianza y cariño, y podamos educar a los hijos en libertad. Por eso es necesario fijarnos primero en lo positivo de los acontecimientos, y también de las personas. Poner el énfasis en las mejores actuaciones de los demás, y en especial de los hijos. Y así poder desarrollar lo mejor de cada uno







          Vimos que la confianza y el cariño son como “el horno” donde se consigue la mejor personalidad de cada uno.


           Y, ¿ para qué se necesita la confianza? Para desarrollarse, para ser ellos mismos, para que puedan actuar con libertad responsable, y, en último término, sean capaces de amar. Porque, la responsabilidad es la maduración de la libertad. Debemos ir dando libertad, para que vayan aprendiendo a ser responsables... Siempre necesitan un mínimo de libertad para aprender a usarla. Y la confianza es imprescindible para ello.

                  Se necesita libertad para construirse cada uno, para desarrollarse como personas, y también para aprender a querer a los demás. Primero en la familia, también con los amigos, y luego a esa persona con la que querrán compartir un proyecto vital...



              Es preciso fijarse primero en lo bueno y positivo: hay que "reprogramar" el chip si estamos acostumbrados a no hacerlo… Y enseguida nos acostumbraremos, puesto que veremos su mayor eficacia. De esta forma, fomentar las cualidades singulares y fortalezas de cada persona: de los hijos, o del esposo o esposa.






                  Ver lo bueno que hacemos cada día, los detalles con los demás, esos pequeños servicios, el prestar las cosas a los hermanos, el hacer un encargo, el sonreír, el ser amable, el pensar en los demás, el cocinar su plato favorito, el regalarle lo que le gusta, el poner la casa agradable con mil y un detalle, aunque "parezca" que no se reconoce, el contar un chiste, el dar un beso, el atractivo de una mirada, esas otras cosas que cada uno hace estupendamente porque son sus puntos fuertes…, y un largo etc. 




                    Si nos fijamos en lo negativo, o en lo que hacen mal, es como si cortáramos sus alas, como si no les dejásemos volar… Además hace un efecto negativo sobre su autoestima, y serán capaces de menos logros que si les presentamos sus buenas actuaciones. O, incluso si confiamos en esa faceta en la que parece que no son tan buenos... ¡Confiar es dar alas para volar alto!

                Es importante reflejar lo bueno que hacen, o dicen, además de mostrarles nuestro cariño, para que se conozcan bien, para que lo desarrollen, para que sean capaces de tener iniciativas y de acometer nuevos proyectos confiando en sus posibilidades.



                     Para trabajar el hábito de pensar en positivo, podemos "jugar" con ellos a contar lo que nos ha pasado en el día y que nos alegró. Poniendo el énfasis en los demás. O, lo que más nos gusto de una tarde, de una excursión, de una salida, de un cumpleaños, de una tertulia en casa, de una película… Y de paso, expresar cómo nos hemos sentido, o cómo hemos hecho que los demás se alegren o se sintieran. Y de esa forma se aprende a manejar y controlar sentimientos y emociones...









                  También se pueden organizar tertulias, contando algo bueno que hicieron los demás y que pasó desapercibido…, para poder aprender y agradecerlo. Incluso "planes de acción", en positivo, para mejorar en algún punto..., apoyándonos en alguna fortaleza de esa persona.

                    O, contar ese detalle del padre, que nadie ha notado, para que se den cuenta cómo piensa en los demás…, ¡que los ayuda sin alardear...! Y, ese trabajo escondido de la madre, no solo de tareas, sino de cuidado familiar por ejemplo, de dirección y liderazgo, de preocupación por alguien, de estar en los detalles, que tan poco se valora a veces… O, ese regalo agradecido de un cliente, o un paciente, por el trabajo realizado. Ese estar pendiente de los demás, de sus gustos y preferencias… para alegrarles la vida. Centrando la atención en los demás. 



                     Por ejemplo, me viene a la memoria una escena, de "Sonrisas y lágrimas", "The sound of music", dirigida por Robert Wise, preciosa, cuando María, la nueva "institutriz", les enseña a cantar y a pensar en cosas alegres cuando están algo tristes... De esa forma, les ayuda cortar con lo que no ayuda y entristece el ambiente, y hace que todos se sientan bien, tenidos en cuenta, animados y alegres.









                  Para ello hay que tener en mente qué tipo de familia queremos tener, qué tipo de personas queremos formar, con qué cualidades, con qué valores, no solo con qué estudios, o si tendrán éxito a toda costa… 

                    Hace falta tiempo para pensar entre los dos, hacia dónde dirigir la familia, hacia qué meta queremos llegar, y enfocarnos hacia el bien de cada persona. También precisaremos retroalimentación para realinear la trayectoria, cuando las turbulencias nos saquen del camino... Porque los problemas de la vida nos pueden alterar el rumbo..., pero si tenemos un norte claro que nos oriente, y que nos guíe en las dificultades, será mucho más fácil mantener el rumbo y llegar a nuestra meta.
 Por ejemplo, unos principios universales que no pasan de moda…, que nos ayudan a descubrir lo correcto, y se concretan en unos valores que podemos hacer vida.



               Para hacer notar lo positivo, es importante el ejemplo:  no protestar por el trabajo, por el cansancio, por sacar la familia adelante, por las preocupaciones, por el tiempo, por las contrariedades… Hace falta tener actitud positiva, o por lo menos intentarlo aunque a veces fallemos. Y coherencia personal ente lo que queremos y lo que realmente hacemos.


           Esto presupone una actitud de lucha constante por dar lo mejor de cada uno. De superarse, y ser optimistas de óptimos… Porque, el enfocarnos hacia lo mejor, es lo que nos estimula y atrae. Ese optimismo, ese apuntar a lo mejor de cada uno, aporta belleza a cada persona, y hace de cada familia, el lugar al que el corazón desee volver. 




                        El optimismo permite que nuestro “estilo familiar” sea alegre, de calidad, que transmita paz. Y nos hace sentir felices. El que lucha no da las batallas por perdidas, y eso es fuente de alegría. Todo lo positivo anima, motiva, atrae, estimula, alegra, ayuda a crecer como personas. Como señala Gottman, ¡que nunca los pensamientos y 
sentimientos negativos ahoguen los positivos! 







                  Algunas ideas para mejorar el arte de ver las cosas en positivo: ponernos unas “gafas especiales” para ver lo bueno de los demás; para ver sus cualidades específicas, agradecerlas y fomentarlas. Para ayudarles a desarrollarlas. También su esfuerzo por cultivar actitudes y buenos hábitos positivos. Y esto se puede hacer con nuestra pareja, con los hijos, y con amigos... Es una forma portentosa de ayudarles  a lograr su mejor personalidad.







          ALGUNAS CLAVES PARA HACERLO VIDA:




      I- Ver primero lo positivo, hacerlo notar y agradecerlo. Es una forma de fomentarlo.




          II- Valorar lo bueno y fomentarlo. Hablar sobre todo de las cosas buenas, con toda la belleza que encierran, para "ahogar" el mal en abundancia de bien.



        III- Afrontar lo negativo con sentido positivo. Siempre hay algo positivo en cualquier circunstancia por horrible que parezca... Sobre todo, a la hora de afrontar los problemas, y también para enseñar a nuestros hijos a hacerlo. Que aprendan a solucionar las dificultades, apoyar sus ideas, fomentar su creatividad, y animarles a esforzarse en ello, a ser los protagonistas. 

        Y también para percatarse de los fallos y poder mejorar. Viendo el lado bueno de la lucha, de la mejora, que nos permite mayor control y mayor libertad, al fin y al cabo, para lograr metas superiores...



         IV- Convertir lo negativo en positivo:

         1º Ver desventajas como posibilidades. También ver problemas como oportunidades: cambiar el "chip".


            2º Gestión de conflictos. Aq lo importante no es quién tiene razón, sino la unidad familiar, o de los dos si se refiere a la pareja; conocer y valorar las diferencias para apoyarnos en ellas y lograr sinergia. Los problemas nos ayudan a mejorar las relaciones familiares, a conocernos, a hablar, a ayudarnos... verlos como retos.

             A la hora de enseñarles a resolver conflictos, lo primero serenidad. No pasa nada: toda relación humana conlleva problemas, porque, "un problema es cualquier situación a mejorar". Nos podemos aprovechar de ello para crecer personalmente, y como familia. 

          Siempre confiar en sus intenciones, en sus capacidades, para que puedan afrontar la vida, y mostrarles el cariño de forma incondicional. Esto significa que les queremos, hagan lo que hagan, o se porten como se porten… Es lo que les da seguridad para vivir y superar las adversidades. 



          Y enseñarles a usar la inteligencia emocional en las relaciones familiares. Que se pongan en lugar de los demás, que les comprendan, que sintonicen, que muestren empatía, que nos preocupemos los unos de los otros. Atentos a los detalles, a cómo se sienten los demás, para ayudarles, para quererles. Y saber ceder, que no es perder, sino ¡saber querer!





       3º Sentido del humor. Ante una situación absurda, que puede desembocar en conflicto, es bueno decirnos: ¡¡ríete!!, ¡no te lo tomes a la tremenda!…

              Es lo que nos hace sentir bien, nos esponja el alma, y nos permite no darnos tanta “importancia”. Nos da señorío sobre los acontecimientos, y sentido de la proporción, porque muchas veces nos centramos en el "yo", y no percibimos lo que sucede más allá, y el humor nos puede ayudar.



              Nos permite reírnos de nosotros mismos cuando la situación es tensa. Es como dedicarnos una mirada amable, comprensiva, cálida, ante los fallos o dificultades, que evita que nos deprimamos o desesperemos. Y nos permite pilotar la vida sin agobios, tomando las cosas un poco a la ligera en el buen sentido…


              Como escribió G. K. Chesterton: “Los Ángeles pueden volar, porque se toman a sí mismos un poco a la ligera…”




                 Aquí dejo un vídeo de Hacer Familia, con algunas ideas en la misma línea. Espero que os haya gustado el post, podéis comentar y compartir con amigos. 






        

Pongo enlaces con algún tema relacionado: 

-"fomentar el optimismo" 

-"liderar la familia con la meta clara"...








                                                                                Mª José Calvo

                                                                  optimistaseducando.blogspot.com





URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2014/07/educar-en-positivo.html