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viernes, 24 de marzo de 2017

PROCESO DE MADURACIÓN CEREBRAL II/III, Y ADOLESCENTES



          PROCESO DE MADURACIÓN CEREBRAL II

                          NEURODESARROLLO Y ADOLESCENTES




          El desarrollo y maduración del sistema nervioso se realiza desde la concepción y gestación, y se prolonga hasta los 20-25 años, incluso hasta los 30-35, con la adquisición de unas funciones superiores y facultades personales. 

         Todo el desarrollo neurológico se hace de forma armónica y progresiva, pero en cada etapa es más específico algo concreto. Y esa maduración neurológica posibilita unas funciones determinadas a cada edad.

       Por ejemplo, desde la concepción y gestación se va formando el estrato anatómico del cerebro. Las capas más profundas y primarias, con funciones vitales. Luego otras áreas más especializadas, como zonas sensoriales, motoras, emocionales, de asociación y memoria... Otras cognitivas, de control postural y equilibrio... etc. Apareciendo redes de conexión entre ellas, que son vitales para procesar y manejar la información.


    La corteza cerebral, que es muy extensa y recubre todo, adquiere capacidades más específicas de la persona humana, como el conocimiento, junto con la capacidad de pensamiento, de integrar percepciones y sensaciones con movimiento, con capacidad afectiva... etc. Y finalmente, el poder de decisión, el juicio, el pensamiento crítico, autocontrol, empatía, planificación y organización..., gracias a la corteza frontal, y en especial la zona prefrontal.









          Lo primero en madurar a nivel cerebral son las zonas más profundas y primarias, con funciones básicas pero vitales. Por ejemplo, frecuencia cardíaca y respiratoria, control de la ingesta, sueño... En el primer año se desarrollan las zonas motoras, con la coordinación del movimiento a todos los niveles. Es la etapa de la deambulación y del movimiento. 
También algunas zonas sensoriales somáticas, y su relación con otras áreas como la auditiva, la visual, la gustativa y olfatoria, la motora y premotora... 

        Más tarde, se desarrolla la capacidad del lenguaje, como a los 3-4 años, con su parte motora, en la corteza frontal, y su parte sensitiva, en la zona temporoparietal. Y se extiende hasta los 6 años.


      Esto, unido a la comprensión del mundo que le rodea, y la adquisición progresiva de conocimientos..., hasta los 10-12 años. Y con ello, la comunicación y relación con otras personas, debido a la formación de la zona cognitiva y emocional, con la corteza cerebral y el sistema límbico, en especial la amígdala.




        ¿Cómo procesamos las percepciones y la información...?


     Los estímulos que recibimos del exterior llegan al cerebro por vías aferentes, pasan por el tálamo, centro sensitivo primario, hacia el sistema límbico (limbus), donde se captan con una tonalidad positiva o negativa; agradable o desagradable. En eso consiste la afectividad de cada persona: la forma específica de ser afectado por los acontecimientos. El tálamo y las amígdalas están relacionados con la atención y la motivaciónPor eso, los sentimientos y emociones son muy importantes: nos personifican, nos hacen singulares y también más humanos.

           De ahí -sistema límbico- hay conexiones con zonas superiores corticales más específicas, como corteza motora, sensitiva, premotora, propioceptivas, de asociación, de pensamiento... etc. Esa información se procesa, se valoran sentimientos y pensamiento, se pondera, y se emite una respuesta.







           Posteriormente, cuando la corteza prefrontal y sus conexiones con otras áreas han madurado, modulan esa respuesta, poniendo pensamiento y autocontrol a las emociones (límbico). Pero esto sucede en las etapas más tardías de la maduración cerebral.


          Así se logra la adquisición del pensamiento, la actitud analítica y crítica, el criterio, el control de impulsos, la resolución de problemas, la toma de decisiones, la planificación de tareas, el juicio… Lo más específico y característico de la persona: las funciones superiores.



          Abajo dejo un enlace sobre cómo aprovechar este conocimiento en la educación de los hijos, en esas edades tan importantes para el desarrollo y maduración.



              CEREBRO ADOLESCENTE


           En la etapa de la adolescencia el cerebro es muy inestable por los cambios tan drásticos que se producen. Todo está reestructurándose y madurando. Antes, en la etapa infantil, los circuitos eran más sencillos, porque lo que necesitaba era adquirir habilidades, movimiento coordinado, integrar percepciones de los sentidos, el habla, la comunicación... etc.


         Pero ahora es preciso que además, adquieran un pensamiento analítico con todos los datos a su alcance, un espíritu crítico, una capacidad de decisión, un autocontrol personal... etc. Y eso requiere un sustrato nuevo, una reorganización cerebral, y de redes, y unas conexiones más amplias y eficaces entre distintas zonas, incluida la emocional, que está muy exaltada por el estímulo hormonal propio de estas edades...



       En la afectividad, con el sistema límbico madurando e hiperexaltado, hay grandes cambios: pasan por fases muy excitados y otras muy abatidos en un lapso de tiempo muy corto... No saben si está tristes o contentos, si son capaces de hacer determinada cosa, o no... Y muchas veces ni se reconocen. Todo es debido a los cambios emocionales. Porque el sistema límbico es el encargado de valorar emociones, y las recompensas por actuaciones o situaciones. Y en este momento de la adolescencia está exaltado e hiperreacciona a cualquier estímulo. Por eso les gusta tanto el riesgo, porque valoran mucho la recompensa... No perciben tanto los peligros, ni se pueden autocontrolar eficazmente. Hay que hacerles ver que muchas veces les falta pensamiento, y animarles a aprender a poner un poco de autocontrol. Es necesario 
guiarles.

          En esta fase se consolida la memoria biográfica, también influenciada por el sistema límbico, que ayuda a construir su identidad y su naciente personalidad.





       Es el momento en que nace su intimidad, y por eso necesitan espacios de silencio, de pensamiento, de ponderar las cosas, de estar consigo mismos...


     Y surge el gusto por las relaciones sociales y la amistad, sobre todo en las chicas. También según las cualidades y preferencias personales. Porque la persona es un ser relacional, y necesita la interactuación con otras personas para construirse a sí misma. Por eso, amplían amistades y les gusta relacionarse con la pandilla. A los chicos les gusta más el deporte, y no tanto las relaciones sociales.









           Y lo último en madurar es la corteza prefrontal y sus conexiones con otras áreas, con la adquisición del pensamiento propiamente dicho, control de impulsos, la toma de decisiones... etc. 


          Es lo más característico y específico de la persona, y no se completa hasta los 30 años más o menos. Una vez madurado, se integra pensamiento y emociones. Porque las emociones son necesarias para tomar decisiones, para relacionarse, para preveer un comportamiento, o visualizar el impacto que tienen en los demás nuestras propias actuaciones... Es lo que determina ser emocionalmente inteligentes, y aprovechar las emociones para guiar un esfuerzo, un aprendizaje... Y tenerlas en cuenta a la hora de tomar un rumbo, ayudar a alguien, planificar una estrategia, o querer a una persona, con voluntad de querer y perseverancia...







         Se podría decir que la maduración cerebral sucede como en una onda, desde atrás, hacia adelante y hacia arriba. Desde las capas más básicas o “primarias”, -hipotálamo, tálamo-, pasando por otras intermedias, -sistema límbico-, hacia las más complejas y propias del ser humano, -corteza cerebral-, y  especialmente el cortex prefrontal.




          Además, todas las células cerebrales tienen la dotación genética de XY, o XX, según se trate de un varón o una mujer. Por eso, cualquier estímulo hormonal, o de otro tipo, influye de manera específica en ello. De hecho, desde el embarazo, a nivel fetal ya aparecen cambios cerebrales según el sexo de esa persona. Pero en la adolescencia se hacen más patentes, por el mayor influjo hormonal y desarrollo de los órganos sexuales primarios y secundarios (internos y externos), estimulado por el ascenso en sangre de esos niveles hormonales. 




               DIFERENCIAS POR SEXO


            El nivel de hormonas asciende de forma distinta en chicas y chicos. En ellas, el ascenso es más precoz, y es de carácter cíclico. En ellos sucede más tarde, y es más constante. Esto influye mucho en la maduración distinta entre ambos.


       Una característica especial dependiendo del sexo es que en las chicas se suele desarrollar y madurar antes la zona cerebral del lenguaje con sus dos zonas, motora y sensitiva, con frecuencia en el hemisferio izquierdo. Y en los chicos cobra más relevancia la zona viso-espacial, situada en lóbulo temporoparietal, generalmente del hemisferio derecho. Aunque puede haber excepciones.



     Otra característica: en las chicas, los estrógenos estimulan neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina, además de los opiáceos endógenos, que aportan bienestar y confianza respectivamente. Esto está relacionado con su gusto por la amistad y las relaciones sociales. 






            En cambio en los chicos, la testosterona, y la vasopresina, junto con la serotonina, regulan la agresividad y hacen que les guste la competitividad, y no tanto las relaciones sociales. También les atrae el riesgo, porque conceden mucha importancia a la recompensa emocional.







            ADOLESCENTES Y EDUCACIÓN

     De todas formas, el cerebro adolescente no ha terminado de madurar. El sistema límbico está hiperreactivo, pero la corteza prefrontal no ha madurado. Son todo emociones, vividas al máximo, sin el necesario pensamiento y autocontrol. Porque, el control de emociones y la toma de decisiones son todavía más "infantiles", sin la maduración del estrato neuronal con la formación de sinapsis adecuadas,
 redes neuronales, y vainas de mielina recubriendo axones....


         No podemos pedirles que se comporten como un adulto, que puede integrar emociones con pensamiento. Y por otra parte, no podemos dejarles solos frente a situaciones que les desborden… Debemos seguir acompañándoles, aunque en un segundo plano en algunos momentos, y saber decir "no" a determinados comportamientos o pretensiones... 


          Necesitan nuestra guía, aunque no lo reconozcan o crean ser "mayores" o maduros... Más tarde lo agradecerán. Y necesitan que vayamos encauzando oportunidades para que crezcan en libertad, pero en un ambiente adecuado que les permita ser responsables, e ir pilotando su vida.






       
       Por eso es bueno pensar cómo somos, cómo queremos ser, y cómo queremos que sean nuestros hijos..., porque nos miran con actitud crítica muchas veces. Se están planteando las mismas preguntas esenciales de la vida. Y debemos mostrar un referente claro que les guíe y ayude a madurar y pilotar su vida.


      Las acciones van dejando huella, establecen sinapsis, hábitos, y reestructuran el cerebro. Así se forjando el carácter. Y los hijos tienden a imitarnos: debemos ser un buen referente para ellos.





     
        Además de estimular y fomentar comportamientos adecuados, el tratarles un poco mejor de lo que son en ese momento, les ayuda a madurar y a conseguir lo mejor de sí mismos. Porque les ponemos ese ideal delante para que lo puedan lograr. 
      Si no, es como si no confiáramos, como si no los creyéramos capaces de colaborar, de tener iniciativa, de pensar, de ayudar y darse a los demás. Hay que saber motivarles con optimismo, para estimular su mejor personalidad, y confiar en ellos. Darles "alas" para volar alto..., y libertad para que lo desarrollen. Y eso es lo que les hará más felices.



       Dejo un enlace sobre:


-y cómo aprovechar este conocimiento en la educación de los hijos...

-"funcionamiento cerebral para el aprendizaje"...    
     





     Espero que te haya sido útil el post, y lo puedes compartir mediante los botones de redes, o mediante la URL. ¡Muchas gracias!




                                                                             Mª José Calvo
                                                                 optimistaseducando.blogspot.com
                                                                             @Mariajoseopt



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/03/proceso-de-maduracion-cerebral-ii.html


viernes, 17 de marzo de 2017

DESARROLLO CEREBRAL Y EDUCACIÓN I/III NEUROEDUCACIÓN

  

           
                         DESARROLLO CEREBRAL Y EDUCACIÓN I
                                                  

           El conocimiento de la maduración cerebral nos puede ayudar en la formación de nuestros hijos, puesto que es el sustrato anatómico para el aprendizaje, y por tanto para ir construyendo su carácter y personalidad, partiendo de sus cualidades singulares y temperamento. El cerebro es un órgano que no está "acabado" en el nacimiento, sino que tarda muchos años en "formarse" y madurar, y siempre está adaptándose, remodelándose, aprendiendo. 



     Desde la gestación, el desarrollo del cerebro es consecuencia de la formación de tejido nervioso, sobre todo de neuronas y células gliales. Y posteriormente, también de conexiones o sinapsis entre las neuronas. Se formarán muy especialmente en el primer año de vida, y en años sucesivos. En la adolescencia hay un aumento muy notable de nuevas sinapsis, junto con una reestructuración del cerebro para albergar unas funciones superiores de una persona adulta. 




      En las primeras etapas el cerebro aumenta de forma anatómica, en especial el tamaño y el grosor de la corteza cerebral. Más adelante se siguen formando muchas sinapsis, aunque de forma menos notable, y hay muchas conexiones formando redes neuronales. Las mayores posibilidades del aprendizaje se realizan gracias a estas conexiones. 


     A partir de la pubertad hay una reestructuración de circuitos neuronales, y crece el número de sinapsis y redes neuronales, que permitirán unas funciones superiores, como son el pensamiento crítico y analítico, la toma de decisiones, el autocontrol, el juicio, la empatía... etc.



        Los genes determinan el patrón y funcionamiento básico de circuitos cerebrales. También influyen las hormonas, sobre todo en la adolescencia, debido al súbito ascenso estimulado por la adenohipófisis. Pero, el entorno y el ambiente de cariño en familia tienen mucha influencia en el desarrollo de cada persona, en especial en estas fases tan tempranas. E interactúa con la base genética, pudiendo reforzar la maduración o retrasarla...




         Desde el embarazo aparecen cambios según el ambiente, 
el cariño de los padres, su sonrisa, su amabilidad, el vínculo de apego, la relación con los demás... Y posteriormente por las propias acciones, con un componente sensitivo, experiencial, perceptivo, motor, propioceptivo... etc., que van moldeando el cerebro gracias a la plasticidad neuronal que posee.

Esta plasticidad es la base de todo aprendizaje, y máxima en las primeras etapas. Luego va disminuyendo con la edad, excepto en la adolescencia, que se hace mucho más notable, y posibilita la maduración cerebral, el aprendizaje tan grande que poseen, y la formación de la identidad de cada persona, con su singularidad tan característica. Cada cerebro es único, como la persona.




         Aprendizaje

         El aprendizaje humano se realiza especialmente en las primeras etapas de la vida, mediante la curiosidad y el asombro del niño, que, como dijera Tomás de Aquino, son su principal "motor" de aprendizaje. También, como señala Aristóteles, con la capacidad de admiración, base para el conocimiento. Y, con los estímulos de la vida cotidiana, en un ambiente entrañable y afectuoso, sereno y rico, como es la familia. Esa admiración es como la "chispa" que enciende la atención, para enfocarse en lo que le atrae, y puede así aprender. También es vital para descubrir y comprender conocimientos en fases posteriores, y para aprender.
       
     





       
Desarrollo

     Lo primero que se desarrolla es la percepción de los sentidos: la vista, que todavía tiene que madurar, el oído, el gusto, los olores, en especial el de su madre... También la capacidad de movimiento, que irá perfeccionando poco a poco, mediante la repetición de movimientos, experimentos, como tirar un juguete para ver qué pasa, mover una silla, coger un objeto, jugar con la boca para hacer "sonidos"... etc.

           Desde que nace, el niño nos observa atentamente, y aprende intentando imitarnos en todo. Además, le gusta repetir una acción hasta asimilarla y hacerla suya. 

         Por eso es necesario que tenga un buen modelo en quien fijarse. En estas etapas necesita mucho cariño: sentirse querido de veras... Ese sentirse querido lo es todo: su desarrollo depende de ello. Se ha visto que en ambientes carenciales no se puede desarrollar, ni siquiera físicamente. También es importante seducir con la belleza de los valores auténticos, hechos vida. 

         


          Sinapsis

      Cuando está en la cuna, con los tiempos de sueño, comidas, higiene, paseos…, y cuando va creciendo, con horarios, rutinas diarias, encargos, tareas..., a base de ejecutar unas acciones, se forman múltiples ramificaciones en las neuronas, creando sinapsis entre ellas a una gran velocidad... Y éstas se ven reforzadas con los estímulos adecuados, según sus ritmos naturales, y con sus propios movimientos motores, con las percepciones sensoriales, con la capacidad de comunicarse, y el lenguaje después, y, con la relación con los demás..., especialmente guiada por el cariño y la afectividad.






          1.- Primeros años

         El periodo más importante en relación con las conexiones neuronales es los primeros años, en especial el primero: un periodo de "explosión" sináptica muy marcada.

       Más tarde, también se forman innumerables sinapsis, dependiendo de lo que el niño ve, experimenta, percibe, hace, y aprende, especialmente en su familia y entorno. Luego también en el colegio.

       Es el momento de desarrollar unas habilidades innatas, en esos periodos críticos, como la deambulación o el habla, y otras más culturales, como buenos hábitos, gracias a vivir en familia unos valores humanos nobles, como el orden, la empatía, el cariño, la alegría, la sinceridad, el esfuerzo, la responsabilidad..., el pensar en los demás. Algo tan específico de las personas.





           También ayuda a la maduración la envoltura de las fibras nerviosas, en concreto de los axones, con vainas de mielina, que aíslan esas terminaciones. De esta manera, el impulso nervioso se transmite con mucha más eficacia. Y la sustancia gris inicial pasa a ser sustancia blanca, mucho más  rápida en conducir los impulsos nerviosos, y por tanto la información, de una zonas a otras.


       En estos primeros años es vital dejarle desarrollar esa capacidad de la curiosidad y la admiración por la vida, y un ambiente de familia sereno y rico en afectividad, con estímulos adecuados, aunque no en exceso... N
o querer adelantar etapas, pues su cerebro no estará preparado para ello. 

   
   Hace falta respetar sus ritmos naturales de maduración y crecimiento, esas ventanas o periodos más sensibles en los que se aprende algo de forma natural, porque el cerebro está preparado... Apoyarnos en el cariño, en la belleza de la familia, de las personas, en la amistad..., en la naturaleza. 

     Por eso es importante en edades tempranas cuidar el exceso de estimulación sensorial con respecto a las pantallas..., porque los tiempos atenciones del niño son muy lentos. En la tecnología suele haber un exceso movimiento, de sonido y luces, que desconcierta a los pequeños, atrapando su atención y anulando su capacidad de conocer desde el interior, y poder interactuar, en especial con las personas, donde se aprende gracias a la afectividad y las emociones. 

         


También es fundamental que vaya aprendiendo a ser autónomo cuanto antes, adquiriendo habilidades y destrezas, teniendo en cuenta sus intereses, dejándole elegir, tomar pequeñas decisiones, y relacionándose con los demás. 



          2.- Etapa infantil

         Se van formando nuevas sinapsis, y se refuerzan las que más se usan. La edad de oro para el aprendizaje sucede antes de los 6-8 años. Lo que más le gusta a un niño es moverse libremente, ver, tocar, sentir. Cuantas más oportunidades de movimiento, vivencias y conocimiento experiencial tenga, mejor. Cuantos más sentidos emplee, mejor conocerá el mundo que le rodea y mejor desarrollará sus capacidades, gracias a la fase sensitiva y motora de la maduración cerebral. 

           Algo necesario e imprescindible es el juego. Mediante él puede ensayar cosas, ver lo que funciona, aprender y percibir sensaciones, ver cómo se mueven los objetos, cuánto pesan, cómo trepar y moverse... Dirigir su aprendizaje en cosas que le gustan más, en sus fortalezas, que es lo más específico suyo, y lo que le motiva a seguir aprendiendo otras cosa nuevas. También actitudes y aptitudes..., no solo conocimientos. 

         Además del ejercicio físico, y las salidas a la naturaleza, la música también favorece el buen desarrollo de las distintas zonas cerebrales.



























          Dejo un pensamiento de Santiago Ramón y Cajal muy motivador.




        


        Más tarde, gracias a la adquisición del lenguaje, hacia los 4-6 años, puede relacionarse mejor con los demás y conocer el ambiente que le rodea.

        Porque, captamos la realidad por los sentidos, pero cada uno la percibe de una forma, según su afectividad, cuya base anatómica es el sistema límbico y sus conexiones. Éste recibe la información desde vías aferentes de los sentidos externos, o internos, y procesa esa información. También conecta con otras áreas sensoriales, de asociación, premotoras y motoras de la corteza, para dar una respuesta, bien de aprendizaje o motora.





*Un pequeño inciso sobre el procesamiento de percepciones, 
base del conocimiento

     Los estímulos que recibimos del exterior llegan al cerebro por vías aferentes, se procesan, y pasan por el tálamo, centro sensitivo primario, hacia el sistema límbico (limbus), donde se captan con una tonalidad positiva o negativa; agradable o desagradable. Se tiñe de sentimientos.

        En esto consiste la afectividad de cada persona: la forma específica de ser afectado por los acontecimientos. Por eso, los sentimientos y emociones son muy importantes: nos personifican, nos hacen singulares y también más humanos.

       De ahí, se forman conexiones sinápicas con zonas superiores corticales más específicas, como motoras y premotoras, sensitivas, propioceptivas, de asociación, de pensamiento... etc. Esto permite procesar la información para elaborar respuestas personales adaptadas a cada circunstancia. 

        Posteriormente, a partir de esas experiencias perceptivas, se van formando las ideas y conceptos. Y, al engarzarlos, se va construyendo el pensamiento y el razonamiento. De ahí la importancia de las percepciones y de la imaginación en el propio pensamiento y aprendizaje.




       3.- Pubertad y adolescencia

     Posteriormente se produce una poda selectiva y un remodelado de la estructura cerebral, con una reorganización de circuitos y redes neuronales. Influenciado por el ascenso de las hormonas sexuales en sangre, por estímulo de la adenohipófisis. Todo este proceso pone en marcha la maduración cerebral, que comprende hasta los 25-30 años.


       Es típica de esta edad la gran variabilidad afectiva y emocional. Eso significa que el sistema límbico, y en concreto la amígdala, están en pleno desarrollo y muy activos. Los adolescentes son muy impresionables, y ven las emociones con gran fuerza y con miles de matices. Y tienen que aprender a estabilizarse. Para ello es bueno hablar con ellos, sobre todo escucharles, comprenderles, estimular y fomentar conductas exploradoras y comportamientos adecuados para que vayan aprendiendo a pensar, a controlarse, a reflexionar. A visuliazar su posible comportamiento en situaciones que les planteemos por ejemplo.

          Lo más característico de la adolescencia es lpoda selectiva de ramificaciones que no se utilizan, y el reforzamiento de algunos circuitos y sinapsis ya establecidos, resultando mucho más eficaces. En ello ayuda el recubrimiento de los axones con esas bandas de mielina. 


        Todo este proceso para asentar unas funciones superiores, como el pensamiento analítico y crítico, el autocontrol, las funciones ejecutivas..., la empatía. Y dependiendo de las cualidades y gustos personales, de la afectividad y emociones, que guían el aprendizaje, de intereses y motivaciones… En definitiva, según la libertad de cada persona.


            Una gran ventaja de esta etapa es que poseen gran plasticidad sináptica, que es lo que posibilita todo tipo de aprendizaje. Y hay que aprovecharla. Nunca tendrán esa capacidad tan grande, aunque siempre se pueden aprender cosas nuevas con ilusión renovada.

   Todos esos circuitos límbicos y corticales intervienen en la formación de su intimidad e identidad personal.

       





            
         4.- Marudez

         El mayor desarrollo y maduración neuronal se realiza desde los 18-20 años, hasta los 30 más o menos, acabando con el cortex frontal, y esa zona prefrontal, con las funciones específicas que hemos comentado, y que el adolescente todavía carece.

      Dejo una infografía sobre las distintas zonas, a grandes rasgos, con sus respectivas funciones. Teniendo en cuenta que, la maduración sucede como en una onda, desde zonas posteriores a anteriores, desde abajo hacia arriba..., acabando en la corteza prefrontal.




Independientemente de las cualidades y fortalezas de cada uno, todos necesitamos...


 pensar con claridad, 
 armonizar cabeza con corazón, 
y aprender a querer a los demás.



Madurar es forjar una buena personalidad. En la infancia hay mucha afectividad, todo está sumergido en cariño, pero, según van creciendo los hijos hay que potenciar el propio pensamiento, sin olvidar nunca el corazón. Desarrollar la razón y la voluntad, que nos distinguen como personas, para hacer lo de veras razonable y correcto. Que guíen al corazón y a las emociones, y sean un referente en el actuar de cada uno.



Espero que te haya gustado, y puedes compartir con amigos. Gracias.


Dejo enlace con otros post sobre el desarrollo cerebral:

-Proceso de desarrollo cerebral o "neurodesarrollo"

-"Fisiolgía" cerebral para el aprendizaje" 




Y enlaces relacionados:
La-tecnologia-y-la-familia 

Plasticidad-cerebral en primeras etapas
             
                                                           


                                                                         

                                                                              Mª José Calvo
                                                               Optimistas Educando y Amando
                                                                             @Mariajoseopt




URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/03/desarrollo-y-maduracion-cerebral.html