"SÓLO TÚ PUEDES DECIDIR QUÉ HACER"...
¡Qué gran legado es el maravilloso legendario de J.R.R. Tolkien! Leer sus libros oxigena el alma, da ilusión y esperanza para vivir.
J.R.R. Tolkien, en su gran obra “El Señor de los Anillos”, escribió y puso en boca de Gandalf, en Bolsón Cerrado:
“Eso desean los que viven estos tiempos.
Pero no nos toca a nosotros elegir qué tiempo vivir,
sólo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado…”
Lo único que está en nuestras manos es decidir qué hacer con lo que tenemos, con la realidad de lo que somos, con nuestras cualidades, algo dado, regalado, con el tiempo, con las oportunidades, los amigos, con nuestros “talentos”…
Podemos encerrarlos, o sacarles brillo para presumir, o subir la escalera del “éxito-a-toda-costa” y acabar mirando sólo al yo-me-mí... O, utilizarlos, aunque les caiga el barro y el polvo del camino, para hacer algo grande con ellos pensando en los demás. Dejar una huella digna de ser re-cordada.
Por ejemplo, ponerlos al servicio de las personas cercanas, de la familia, de los amigos, para mejorar este mundo en el que vivimos, hacerlo más acogedor y amable, más humano, más “bello”, como hacen los Elfos, con su arte creativo, por lo menos en ese ambiente donde nos movemos cada uno. Lo cual se expandirá en círculos concéntricos... Somos artistas de la propia vida, podemos hacer las cosas bien, y sembrar alegría y esperanza. Embellecer el mundo.
Esto requiere una lucha continua por dar lo mejor de cada uno, y esfuerzo para conseguirlo. Salir un poco del "mí mismo" para pensar en los otros, para prestarles la ayuda que necesitan, para establecer relaciones cordiales de auténtica amistad…, como escribiría su gran amigo C.S. Lewis en su obra "Los cuatro amores". Así apuntar a lo mejor de cada uno.
Conquistar lo que estamos llamados a ser, si ponemos ilusión y empeño, y nuestros mejores pensamientos y cualidades cultivadas. Con optimismo en la lucha, porque nada sale solo, y quizá tampoco a la primera…
También con esperanza, que es la motivación del que se dirige a la meta…, ¡aunque requiera sacrificio! Porque, como dice el Rey Elessar a su esposa Arwen en su despedida: “Debemos partir con pena, pero no con desesperación. ¡Mira! No estamos atados para siempre a los círculos de este mundo, y más allá hay algo más que recuerdos. ¡Adiós!".
Conocía bien ese deseo de permanecer que posee el ser humano, pero veía muy de cerca la certeza de la muerte. Y esta visión la desdobla en dos razas en su legendarium: los elfos, artistas creativos, inmortales, por los que no pasa el tiempo, y los hombres, "destinados" a morir..., pero que no están atados a los círculos del mundo... Sin embargo los elfos anhelan el don de los hombres, la mortalidad, pues el tiempo para ellos resulta muy pesado..., y a veces les produce cierta melancolía o tristeza. En cambio, los hombres anhelan el don de los elfos: querrían ser inmortales.
Tolkien se cuestiona el tema de la muerte y la inmortalidad, y las preguntas esenciales de la existencia, pero les da un toque esperanzado debido a su alta formación humana y trascendente en la que su madre tuvo mucho que ver, y les dejó un valioso legado con su amor hecho vida, y una formación espiritual valiosísima, a contracorriente del ambiente.
Es consciente de que la vida es un don, un regalo que acoger. Un despliegue de sentido y belleza. Y el tiempo, algo cuasi milagroso, como también percibía G.K. Chesterton: se sorprendía de estar vivo... Y de esa sobreabundancia y riqueza interior del Profesor emerge su obra, desde las palabras y los idiomas, que tan bien conoce e inventa previamente. Asigna un lenguaje para cada pueblo, raza, linaje, cultura. Unos más arcanos, llenos de sabiduría atesorada, otros más sencillos, como la lengua común de los Hobbits.
Lo que nos hace un poco "eternos", en sentido élfico, son esas hazañas valerosas, dignas de ser re-cordadas, contadas en poemas y "canciones" que pasen a las generaciones venideras, aportando sentido y raíces a la vida de cada uno, dejando una huella en cada corazón.
Por eso, soñar y apuntar alto, y despegar de la vida fácil y cómoda de "yoísmos" que nos atrapan y empequeñecen, de la "gravedad" terrestre que paraliza y atenaza tantas veces…
Es bueno soñar, usar la imaginación, y ponerse a la acción: concretar en un plan para llevarlo a la acción sin perezas empobrecedoras… Poniendo el corazón en metas altas y nobles, para movilizar energías.
Especialmente en familia, pensar en los demás y alegrarles la vida, dar cariño a todos y que puedan forjar su mejor personalidad, pero ¡la suya!, con libertad, pues quien no es libre no podrá amar.
Porque, la persona, como acuñó un gran pedagogo, es un “ser de aportaciones”, un ser efusivo, un ser destinado a amar… Se realiza dando, y sobre todo dando cariño, ayudando a otros, así lograr su mejor personalidad. Esto, en la relación en pareja, en familia con los hijos, siguiendo con los amigos... Quien tiene un amigo ¡tiene un tesoro!
Y cuando las cosas salen bien, ¡agradecimiento! Si salen mal, tenemos el poder del perdón para hacer una pausa, rectificar, y sanar heridas, tanto al darlo como al recibirlo... ¡Y volver otra vez a la lucha esperanzada!
La vida es un comenzar y recomenzar siempre nuevo, con ilusión y optimismo, con la esperanza del final feliz de los “Cuentos de Hadas”… que dice Chesterton. Porque, la Historia está custodiada por el Bien, por la Belleza, pero hay que esforzarse en “hacerlo”. Y siempre compensa. Podemos sembrar paz y alegría a nuestro alrededor.
Siguiendo con la maravillosa mitología de Tolkien, en “El Señor de los Anillos”, en la película de Peter Jackson hay un diálogo entre Frodo y Sam en un momento en el que está abatido por tanto sufrimiento y tanta carga, y quiere desistir ante el ataque inminente de los Nazgûl…
Sam: - “ ¡No se rinda, señor Frodo!”
Frodo: Le mira y le dice: -¿Y tú por qué luchas?
Y Sam le contesta: -¡Porque reine el bien en este mundo! ¿Se puede luchar por eso, no?
Le infunde ánimo a Frodo para volver a la lucha contra el enemigo, para no rendirse nunca y destruir el Anillo que ansía el poder y dominar otras voluntades..., y corrompe el corazón.
¿Por qué?
Porque, siguiendo con la obra de Tolkien, una idea que señala Gandalf y que puede indicar el camino a seguir... Y puede reconfortar ante tanto sufrimiento repartido por el mundo, ante tanta vida superficial y sin sentido, ante el vacío existencial.
Una conversación entre la Dama Galadriel y Gandalf acerca del mal que va cobrando forma en Dol Guldur:
- “¿Por qué el Mediano?”
Y Gandalf le responde:
-“No lo sé… Saruman cree que sólo un gran poder puede contener al mal.
Pero yo "he descubierto que son las pequeñas acciones cotidianas de la gente común las que mantienen a raya la oscuridad, los pequeños actos de bondad y amor"…
-¿Por qué Bilbo Bolsón? Tal vez porque tengo miedo y él me infunde coraje…
Hay algo bueno en este mundo y vale la pena luchar por él, nos asegura nuestro autor. Y, "en cada momento lo que cuenta es lo que estamos haciendo, y no lo que planeamos hacer"... escribe en una de sus Cartas del epistolario, en Ed. Minotauro.
Se trata de poner ilusión y cariño en las pequeñas cosas cotidianas aunque parezcan insignificantes, hacer algo grande en la vida, aunque no esté uno en el “escaparate”, o sus acciones sean aparentemente muy pequeñas. Una vida quizá "escondida" que deja "poso" y es fructífera. Nos dice Tolkien: "No hay nada malo en celebrar una vida sencilla"... Al contrario.
El cariño es lo que nos da su energía para vivir y luchar, lo que anima y motiva, y da esplendor a cuanto hacemos… Y engrandece a cada persona. Porque nos ayuda a salir del yo, a pensar en las personas a las que queremos, que eso es amar. Así puedan lograr su mejor personalidad, y por tanto ser felices. Puesto que la felicidad es proporcional a la capacidad de amar de cada uno, expresada en obras.
De este modo todo cobra más relieve, porque con el “toque” del amor las acciones rebosan trascendencia, y además nos hacen dichosos.
Por eso, Gandalf, que posee "un fuego secreto" interior, que caldea los corazones, es como si nos dijera: ánimo, cuidaos, manteneos en el camino, conservad el ánimo, apuntad a las estrellas, esperad siempre lo mejor...
Espero que te haya gustado y lo puedes compartir con amigos. ¡Muchas gracias!
Dejo algunos enlaces relacionados:
Mª José Calvo
optimistas educando
@Mjoseeopt
URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/04/solo-tu-puedes-decidir-que-hacer-con-el.html
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