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Lograr armonía familiar

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miércoles, 27 de noviembre de 2019

7 "TIPS" PARA CUIDAR EL AMOR



                                                        CUIDAR EL AMOR: 7 "tips"  


El amor es un gran regalo, el mayor regalo que podamos imaginar, pero debe cuidarse y custodiarse para que se desarrolle y crezca. Hay que trabajarlo y comunicarlo. Si no se "riega" con mimo y detalles, se puede ir secando. Incluso morir. Por eso, es vital cada día pensar qué atenciones tener con la persona querida, para alimentar ese amor.

Cada persona desea en el fondo de su alma ser valorada, ser querida. También querer, en esa reciprocidad en que consiste el amor de pareja. Donde uno más uno siempre es uno: un solo equipo, un solo corazón.





Para ello hay que aprender a priorizar la relación. No basta con querer, ni con tener sentimientos exuberantes que hagan volar; hay que expresarlo, agradecerlo, fomentarlo, ¡vivirlo! Cuando apetece y sale solo, y cuando cuesta más...


Es preciso centrarse en lo esencial: pensar primero en el ser querido, ponerlo en el centro del corazón. Cambiar la perspectiva del "yo" al "tú", como señalara J. B. Torelló, para que madure de veras.

Concentrar toda la energía en intensificar y mejorar el amor, en aquilatarlo, en hacerlo más delicado, real y concreto. Y siempre, contar con el poder del perdón para sanar cualquier herida...






                                     
* Ahí van los 7 "tips":






1- Admirar sus cualidades, y hacérselas notar, porque muchas veces el otro puede no ser consciente. A ellos en especial, les gusta sentirse admirados.

2- Lo mío es tuyo. Olvidarse de "lo mío", " lo tuyo"... Todo es "nuestro".

3- Es vital reservar un tiempo juntos de relax, disfrutando. Un café, una minivuelta de paseo..., una película que nos gusta, y luego podemos comentar..., o un buen libro.

4- Hacer equipo. Fomentar el "nosotros". Comprender, ver sus necesidades como propias, mostrar empatía con quien más queremos. Y ayudarle.

5- Apoyarle en lo que necesite. Saber animar o motivar en la dirección correcta, para que pueda lograr su mejor personalidad. Pero ¡la suya!

6- Disfrutar juntos, re-cordar fechas importantes, celebrar momentos inolvidables, poniendo de nuevo el corazón en ello.


7- El corazón se alimenta de los sentidos. La cercanía estimula el sentimiento. Como dice un amigo, para quererse hay que "rozarse"... Mirar a los ojos, y archivar pantallas...




Y el "broche de oro" que integra y une es el perdón. "No dejes que se ponga el sol sin haber pedido perdón". Aunque parezca que uno tiene razón..., que nunca se tiene del todo. Puede bastar un beso, un guiño, una mirada, una caricia..., y es la forma de "reiniciarse" y volver a confiar y querer. Pase lo que pase.





A través de ese empeño por querer al otro, aunque no siempre se consiga, el amor mejora y se perfecciona. Con esa fuerza renovada cada día y potenciada con los sentimientos que ayuden a estar más unidos, se aprende a pensar más en la persona querida que en uno mismo. 


Entonces, la mirada y el pensamiento se van hacia aquel a quien se quiere. Y sin exigencias ni pretensiones, con ese cariño hondo que descubre sus cualidades y fortalezas, se le anima a desarrollar su potencialidad y belleza. Se le muestra su mejor versión, lo que puede llegar a ser, con nuestra ayuda, y se le da energía para dar vida a ese ideal.



Concretando, para hacer más real este proyecto de dos, trabajando en equipo, uniendo fortalezas y logrando sinergia, podemos pensar, incluso anotar cada día unas ideas y detalles que demuestren ese cariño, que vayan construyendo y consolidando dicho amor.

Aquí lo importante es concretar y hacer planes de acción. Si son entre los dos, mejor.




Espero que te haya gustado, que comentes y compartas. ¡¡Muchas gracias!!



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:








             








                                                                                                                                 

 Dejo un artículo publicado en la revista #HacerFamilia. ¡Muchas gracias!




               
Mª José Calvo

Optimistas Educando y Amando 
optimistaseducando.blogspot.com
@mjoseeopt




URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2019/11/7-tips-para-cuidar-el-amor.html


viernes, 27 de enero de 2017

¿CONCILIAR, INTEGRAR?: SI QUIERES ¡PUEDES!



                     
                    LIDERAR ES COSA DE DOS: SI QUIERES, ¡PUEDES! 

                                   Y "CONCILIAR" TAMBIÉN


                                       
Dirigir una familia es cosa de dos. Es importante tener una meta clara en la mente, hablarlo entre los dos, y luego intentar llevarlo a la acción. 

Es necesario trabajar en equipo porque ambos somos muy diferentes: en el modo de ser, en la forma de relacionarnos, en la forma de educar, y también en la forma de llevar la familia. Estamos diseñados el uno para el otro, y nos complementamos. 

De ahí la importancia de aprender a comunicar. Hacer partícipe al otro de los propios sentimientos, anhelos, necesidades, alegrías... Como abrir el corazón y trasvasar el contenido de nuestro interior a la persona querida, la cual nos acoge to toda su riqueza y vitalidad.



De este modo se logra una sinergia creciente, si uno se fija en las cualidades y talentos del otro. Vimos algo sobre liderar una familia y usar la creatividad para ello, y el post "un poco de liderazgo". Dejo enlaces abajo. Ahora podemos refrescar alguna idea.




      

1- Algunos puntos sobre liderazgo en familia


*El líder está atento a lo importante, sin descuidar los detalles. Enfocarse en lo de veras importante. Algo que a "ellos" se les da muy bien. Respecto a los detalles, la mujer es especial: le gusta estar en ellos, es su forma de ser. A él le gusta más enfocarse en ideales y grandes temas. Lo concreto se lo deja a ella. Pero entre ambos se logra sinergia: estamos diseñados para esa reciprocidad, esencia del amor en pareja.






*El buen líder sabe priorizar, pone atención a cada persona y le presta la ayuda que necesite. Pero solo la precisa, teniendo en cuenta que "toda ayuda innecesaria limita a quien la recibe..."

*Se mueve por valores, basados en principios, que dan coherencia e integridad a su persona. Sabe crear ambiente acogedor y optimista, donde es más fácil luchar por dar lo mejor de cada uno.


*Sabe tomar buenas decisiones, basadas y fundamentadas en el ser: ser persona íntegra y noble. Y no tanto en el actuar, aunque ese actuar suele traslucir el ser. Los motivos de fondo, sus cualidades y distintivo, su persona, es lo que atrae y motiva.


*Confía. Un buen líder genera confianza. La confianza tiene mucho que ver con la buena comunicación y la empatía. Si no, cuesta abrir el corazón y se hace difícil conectar. La empatía se aprende en familia desde pequeños, gracias a esa relación tan estrecha con la madre, con el padre, en la que se desarrolla, haciendo uso de las neuronas espejo. 


*También hace una llamada a lo mejor de cada uno, y le da libertad para que lo pueda realizar. Anima y estimula a desarrollar cualidades y talentos.




*Le caracteriza su optimismo, que será contagioso. Ver siempre lo positivo y lo bueno de las personas, de las circunstancias... etc. Es la capacidad de descubrir retos incluso en las dificultades. Todo nos ayuda a crecer como personas. Ya lo decía Frankl: cuando no podemos cambiar una situación, "nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos". 



* Tiene detalles de servicio para alegrar la vida a los demás, muy en especial en familia.




2- El liderazgo en la mujer y en el hombre es distinto

        

El de la mujer es curioso y diferente, porque tiene unas capacidades innatas propias, como señala Jutta Burggraf, debidas a su estrecha relación con la vida. Ese estar atenta a acoger a los demás, a priorizar las relaciones personales, a trabajar en equipo, su flexibilidad, la empatía tan propia suya... etc. Todo ello de la mayor importancia. Es su forma de ser, de presentarse en el mundo.



En especial en el trabajo tan importante de la familia, en ese crear ambiente de hogar y velar por cada uno, complementado con el buen liderazgo de él, con sus puntos más específicos. Por ejemplo, velar por lo importante, los grandes ideales, cuidar a las personas queridas, y otros muchos que ponen un toque de éxito global en su vida. No solo en el ámbito del trabajo. Hay que dejarles que pongan más cabeza y corazón en la vida familiar, a su estilo, diferente al nuestro. No sólo resolver tareas, que se les da muy bien. Porque, en el trabajo profesional ya lo hacen con más frecuencia.


        

Es decir, con lucha personal de cada uno, él y ella, por ser quienes son, con sus puntos característicos y específicos, sus cualidades y fortalezas cultivadas al servicio de la familia, de las relaciones personales, de la amistad. En círculos concéntricos, comenzando por los más cercanos y queridos. 


Además, las cualidades que él advierte en su esposa, al intentar hacerlas suyas, las asume con un toque propio, distinto al de ella, y viceversa. Así se amplían posibilidades y se logra una sinergia creciente.

 

      

Todo lo que consiguen ambos en la familia, origen y "cuna" de las relaciones personales, lo pueden poner en el ambiente de trabajo y de relaciones, humanizando ese ámbito. Haciendo "familiar", lo que no lo es.


       

Todos los campos en los que se mueve la persona, junto con el ámbito social y de amistades, se benefician. Se logra sinergia también en esos ambientes. Lo que se aprende en uno se puede volcar en el otro. Por eso, no se trata tanto de "conciliar" o "encajar" horarios, como de aprovechar lo logrado en cada ámbito para utilizarlo en el otro, en especial las cualidades y virtudes desarrolladas que se forjan en la familia. Así "humanizar" las relaciones fuera de ella. 


      

    
Por tanto, es preciso integrar el trabajo de la familia, el más importante, y el que nos hace más felices, con el "otro" trabajo fuera de ella, si lo tenemos... Y también es cosa de dos, porque nos va a ayudar la persona que más queremos y que más nos quiere del planeta... 



Estar de acuerdo, o ponerse de acuerdo los dos, en los puntos clave. Y mostrarse siempre unidos, especialmente ante los hijos, que nos miran todo l día. Cuando haya diferencias de opinión, saber hablarlo en un momento de tranquilidad, y unificar criterios. Es más importante la unión, el hacer equipo, el escuchar al otro y conectar, que el quedarse en el capricho de hacerlo a "nuestro" modo, o "ganar" esa batalla... 


¡Más vale la unidad de los dos, que llevar o no razón!





            
Y es preciso "hacerlo" cada día, convertirlo en hechos, participar en la marcha de la familia. Ayudar, ser creativo, tener iniciativas pensando en la persona querida, y en la familia.

     
Cuando los hijos se van incorporando, también es necesario implicarlos en lo que puedan hacer, con sus encargos correspondientes desde bien pequeños. La familia es de todos: "quien no participa no se integra". Ellos disfrutan y aprenden, y les ayuda a ser más autónomos, a adquirir habilidades y cualidades, a pensar en los demás. A poner cariño en las tareas y relaciones personales. Y ser más responsables.


                                   

          
Los niños que colaboran con las tareas del hogar tienen más posibilidades de aprender muchas otras habilidades y capacidades únicas e importantes, trabajo en equipo, empatía, ayuda a los demás. En el fondo, es lo que se necesita en la vida para ser feliz, para conseguir lo que uno se propone, con unas metas valiosas. Así, desarrollar los propios talentos y potencialidades, ¡fomentando la singularidad de cada uno en la familia! Poniendo el corazón en quienes más queremos. Dejo unas ideas orientativas de encargos por edades...




             
Además, en familia se aprende a interactuar con otras personas, a tener en cuenta sus estados y sentimientos, a quererlas por sí mismas, por su grandeza y valía, sin tener que demostrar nada. Se nos ayuda en lo que necesitemos..., y se aprende lo importante de la vida a la luz del cariño. Sentirse queridos lo es todo.

También es donde se adquieren habilidades personales, de comunicación..., a resolver problemas, a tener iniciativa y creatividad, imaginación... y en definitiva ¡a querer a los demás! 




            
Abajo dejo un vídeo que me ha gustado, porque el trabajo de la familia es ¡un trabajo en equipo! Hay que contar con las posibilidades y fortalezas de cada uno, hacer piña, y lograr sinergia entre todos. Y eso, un día y otro..., pensando en los demás. Esa capacidad de querer, expresada en obras, es lo que nos hace sentir en plenitud y siempre nos hace más felices. Y lo que hace buen ambiente, ese "factor invisible" que permite luchar por dar lo mejor de cada uno...

          
Por eso, más que conciliar es integrar vida familiar y profesional, logrando sinergia entre los dos ámbitos. 


Los buenos hábitos y virtudes que logramos en familia,
 junto con las cualidades y habilidades que desarrollamos, 
nos pueden servir en el trabajo, 
y viceversa.




              



Ideas que pueden ayudar a priorizar:





Pongo el enlace del vídeo de Familias numerosas de Euskadi: ¡muchas gracias!
(https://m.youtube.com/watch?feature=share&v=MpLihdGDzGAY)






                                        

 Dejo unas palabras de la profesora Nuria Chinchilla, catedrática del IESSE, que me parecen muy acertadas para entender la esencia: 

"Empezamos hablando de conciliación porque la ley hablaba de conciliar trabajo y familia, pero el término conciliar, en español, significa poner de acuerdo a contrarios. Y trabajo y familia no son contrarios, son dos áreas de la vida en las que te desarrollas personal y profesionalmente. 
Por tanto, yo hablo más de integrar, integrar la vida y la empresa".


¡¡Y lograr sinergia!!...


 

                                        Mª José Calvo
                                            optimistas educando y amando
                                           @Mariajoseopt  



Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. ¡Gracias!



       Dejo un artículo en #HacerFamilia, y enlaces relacionados: 








 



 * Las-madres...



                                    
                                                        
URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/01/si-quieres-puedes.html

domingo, 31 de mayo de 2015

SINERGIA EN PAREJA

                                       


                                                  SINERGIA EN PAREJA

El día del "sí quiero" uno se compromete por amor, para amar a la persona elegida. Prometer es decir que estará siempre ahí para el otro, a pesar de las dificultades, contratiempos, o vaivenes sentimentales... 

Crear una familia única, ¡singularísima! Algo maravilloso. Con amor, por amor, para amar. Es decir, hacer crecer ese amor que despunta con el enamoramiento, y pone en marcha esa capacidad latente del corazón de cada uno. Por eso, “la fidelidad a lo largo del tiempo es el nombre del amor”.





Desde ese momento surge un nueva realidad: ya no somos un “yo” y un “tú”, sino un “nosotros”, un nuevo-ser-con-el-otro que cobra vida. Con un entretejerse de ilusiones, anhelos, proyectos, sueños, sentimientos y emociones, amistad, actividades compartidas…, y todo sumergido en cariño del bueno. Dos corazones en uno. Lo cual no es tanto una metáfora bonita, sino esa realidad hecha vida.

La consecuencia de ese amor, ¡la familia!, es la única institución natural, antigua como la vida misma, que tiene dos jefes o líderes al mismo nivel. 

La más amable de las instituciones, donde se aprenden de veras los valores auténticos que ha pervivido a lo largo de la humanidad, dando estabilidad y cohesión a esa familia, y a la sociedad entera. Junto con alegría y esperanza.




       
Por eso, la dirección y liderazgo de la familia es algo muy original, y cada uno aporta su forma concreta y distinta de hacerlo, de percibir la realidad, con su forma de querer al otro, así como de educar a los hijos... 

Porque varón y mujer somos diferentes y recíprocos: cada uno diseñado para el otro. El hombre tiende a lo general, le gustan los grandes ideales, quiere "arreglar" el mundo, y también posee más fortaleza. La mujer en cambio, va más a lo concreto, le gustan los detalles, es más delicada y afectuosa…, le atraen los sentimientos y las personas, es acogedora por naturaleza, pero también es fuerte y perseverante en sentido hondo. 

        
El varón está diseñado para la mujer, y ella para el varón. Y en su unión más profunda, a todos los niveles, alcanzan su plenitud más amplia y personal, anclada en el corazón. En eso consiste la reciprocidad en el amor, y se puede lograr buen "feeling" y sinergia.

Somos seres recíprocos, y por eso nos complementamos: cada uno aporta su forma de amar…, y entre ambos se logra un efecto y eficacia mucho mayor, porque no sólo se suman los componentes, sino que se potencian. Uno entrega al otro algo característico suyo, de lo cual el otro carece. Por eso, a la otra persona debemos quererla tan como es, siendo a fondo quien es, con sus notas propias y distintas. Ya lo decía Platón...


Por tanto, es preciso ver las diferencias para valorarlas, hacer equipo, y crear sinergia con ellas. Aunque no nos gusten de entrada..., o a veces sean muy contrarias a nuestro modo de ser, o de actuar. Pero es algo bueno que tiene el otro. Te lo cuento mejor en "diferencias no son defectos".

Porque, las diferencias son lo específico de cada uno, su modo de ser, y nos complementan y enriquecen, incluso nos pueden unir más... Apreciar esos modos y formas de querer del otro..., tan singulares.





Por tanto, la familia tiene dos “líderes” o "CEO", que se complementan. Uno se puede encargar más de poner de moda unos valores humanos nobles, centrados en principios, y el otro, generalmente la otra, de crear un ambiente de hogar cálido y alegre, donde cada persona es importante, y se siente de veras querida. Así como manejar tensiones, poner delicadeza, tono humano, y buen hacer en las relaciones personales y la convivencia. El ambiente es ese factor "invisible" que rodea a la familia, donde se forjan vínculos estables y se aprende a querer a los demás...

      
En cada familia habrá que hablarlo, y cada pareja se organiza como se le da mejor, pero hablando siempre, comentando, trabajando en equipo, valorando las diferencias para ponerlas al servicio del otro, de los otros, del amor mutuo, y lograr multiplicarlas.




Trabajar juntos es formar “un solo equipo”, sobre todo ante los hijos. Porque muchas veces no estaremos de acuerdo: es imposible, dadas las diferencias de cada uno, pero hay que dedicar tiempo, esfuerzo, energía, e ilusión, para ser flexible y ponerse de acuerdo en lo esencial. Así tratar de vivirlo y transmitirlo a nuestros hijos, porque nos están mirando todo el día…, ¡y nos copiarán! Además, necesitan ver el cariño mutuo entre los padres, y un frente unido ante cualquier tema que les pidamos. Eso les da seguridad para crecer, para apuntar a lo mejor de ellos y afrontar la vida con optimismo. 

Si en algún momento no sabemos cómo actuar, o qué contestarles, un “ya lo pensaremos”, nos da una buena salida. Y hablarlo los dos, hacer un referente único y unido… Muy especialmente en la etapa de la adolescencia: necesitan verlo más claro, y nos ponen a prueba para constatar nuestra coherencia con lo que les decimos, porque están construyendo su personalidad.




1- El primero...

Pero, es bueno tener en mente que la primera persona a la que tenemos que cuidar, querer y mimar es nuestra propia pareja. Porque a los hijos se les quiere sin más, por instinto maternal o paternal: llevan nuestra sangre. Pero el esposo o la esposa no. Es como cuidar "una planta delicada", salvando la distancia: hay que regarla, abonarla, que le dé la luz adecuada… Y por eso esmerarse en cuidar la relación de pareja: lo más importante, y nadie lo hará por nosotros. Si quieres ayudar mejor a tus hijos, ¡quiere primero a tu pareja!




El anteponer los hijos al cariño mutuo pasa factura, puesto que ellos son el fruto, la consecuencia del amor, y de él se alimentarán en su desarrollo. Necesitan sentirse inmersos en ese cariño que les ha dado el regalo de la vida...


Y amar significa que el otro es lo primero en la cabeza y en el corazón, y hacer que así suceda. Aprender a priorizar, porque ¡obras son amores…! Sin estar tan pendientes de mirar con lupa las diferencias y los defectos del otro, ni echárselos en cara, ni mucho menos comentarlos con nadie… 

Saber comprender y disculpar, para así amarlo como necesita ser amado: con su singularidad concreta. Es decir, llevándolo en el corazón, siendo parte de él, porque ya no soy un “yo” en solitario: somos dos en “un solo corazón”, con una sola mente.

Y concretarlo en pequeños gestos y atenciones que alimenten ese cariño cada día... Por ejemplo, un beso antes de salir, un te quiero infinito, te admiro por esto..., confío en ti, estoy orgullosa de lo que has hecho, lo mío siempre es tuyo, ¿que te gustaría?..., me emociona que me mires así..., me encanta estar contigo... Y mil cosas que se te pueden ocurrir, y a él, a ella, sabes que le gustan. Por eso es necesario también tener en cuenta su forma de sentirse querido, su "lenguaje" del amor concreto que le llega mejor. Te lo explico en el post "comunicar el amor".






2- Los hijos...

Por tanto, el “secreto de la educación” está mucho más en el cariño y armonía sincera de los padres, que nace del amor. Somos “el núcleo” de la familia, de donde surge el amor y la alegría, para desbordarse eficaz hacia los hijos y darles vida..., en todos los sentidos. Esa es la forma en que se sentirán de veras queridos, lo cual es "el motor" de su formación y educación. Te cuento algo en "marcos del desarrollo infantil I: la familia".


Y armonía es buscar la unidad en la diversidad, como apuntara G. Thibon. Saber unificar nuestros distintos puntos de vista, ir más allá de las diferencias y pequeñas discrepancias, ponerlas entre paréntesis, para conseguir la “unidad” de todo el ser.
Si no nos ponernos de acuerdo, los hijos se decantarán por uno u otro, según lo que les “convenga”, y puede ser origen de trifulcas y desavenencias en la propia pareja. O mucho peor, que ellos piensen que sus padres no se quieren, o que uno es “el bueno” y el otro “el malo” de la película… Y sufren lo indecible. 


Esto se puede evitar hablando antes, poniéndose de acuerdo en los puntos esenciales o, cediendo algo en nuestra forma de verlo, para unificar criterios. Y siempre, apoyar al otro delante de los hijos. Decirles ya hablaremos o lo pensaremos, en plural... Prestigiarse el uno al otro en todos los aspectos. Amarse: es el camino.



Por eso es tan importante la armonía entre los dos, porque de esa forma se desborda el cariño hacia los hijos, se sienten queridos, y se desarrollan en plenitud: logran lo mejor de sí gracias a ello. Además se les presenta un buen modelo y referente de amor, y tendrán recursos y cariño para aprender a amar: la asignatura más importante de la vida.









           Dejo el artículo que elaboré para Hacer Familia, que te recomiendo.








Puedes comentar y compartir con tu familia y amigos. ¡¡Muchas gracias!!



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:





* "¿Conciliar, o integrar?: si quieres ¡puedes!  








                                                                                                                                                                          
                                                         Mª José Calvo
                                           Optimistas Educando y Amando 
                                           optimistaseducando.blogspot.com
                                                        @mariajoseopt    

                                                                 



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2015/05/sinergia-en-pareja.html