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viernes, 25 de mayo de 2018

CRECIMIENTO PERSONAL

     

                CRECIMIENTO PERSONAL:
             "FACTORES DE CRECIMIENTO"



            La grandeza de la persona hace de ella algo singular y muy valioso. Por naturaleza, la persona es creatividad, abundancia, exceso de ser, fecundidad, generosidad. Es tan grande, que puede mirar más allá de ella misma para ayudara a los demás. Y en ello encuentra su mejor versión, y su plenitud, y también su felicidad más plena.

         La familia es el espacio de intimidad donde nacen y se desarrollan las verdaderas relaciones humanas, donde surgen vínculos afectivos que estrechan las relaciones. Donde se aprende a vivir la inteligencia emocional en su mejor sentido. Y donde se guardan gratos recuerdos, porque están sumergidos en cariño del bueno..., que nos acompañarán el resto de la vida.

        Cada persona crece humanamente con el alimento de la verdad y del bien, que rezuman belleza. Y la familia es el ámbito natural para ello.

        Por otro lado, cada persona es y hace familia. Necesita darse a los demás para ser una persona cabal. Puesto que es un ser relacional.       


       Para crecer y desarrollarse bien, una persona necesita un ambiente con varios factores imprescindibles..., como el amor, la confianza y la libertad. Y muy en especial nuestros hijos, que están por "construirse" como personas más plenas, por formarse. 

     Y el desarrollo personal es siempre desde dentro hacia afuera, respetando los ritmos naturales de los niños, esos momentos más sensibles en los que aprenden determinadas cosas. 


           * Uno de estos factores es la confianzaLa confianza aporta seguridad: sin ella no se puede ser uno mismo, ni desarrollar lo mejor que hay en el interior de cada persona. Y confiar es ¡permitirlo...! Y esto, a cualquier edad.




               * Otro factor vital es el amor. Es necesario
descubrir las cualidades singulares y especiales de una persona, sus fortalezas, sus anhelos más profundos, aquello en lo que destaca..., para hacérselo notar y que lo pueda desarrollar.  Y solo el buen amor es capaz de percibir toda esa riqueza y grandeza de cada uno... Cada persona necesita ¡ser mirada con cariño!, para descubrir  y desarrollar toda su maravilla y potencialidades. Una flor, y mucho más una persona, se marchita si no es "regada" con la mirada de cariño...



              Para ello es fundamental el silencio interior para conocerse, y conocer a los demás, para descubrir esos talentos personales..., agradecerlos, sonreír, y hacerlos crecer.
                     


               * El otro factor es la libertad. Si no se tiene libertad, no se puede volar. Aunque, a los hijos, el primer día no les vamos a soltar donde se pueden hacer daño... Educar es un proceso gradual de autonomía y libertad, que conlleva autodominio, para aprender a ser responsable. Y, en último término, aprender a amar a los demás. 







               Para ello vamos dando pequeños encargos, gestiones, colaboraciones, y vamos confiando más y más en ellos, para seguir dando otras responsabilidades mayores según la edad. Se trata de ir enseñando a "manejar el timón", y "soltando amarras", para que puedan pilotar su vida. Dándoles referentes, iluminando el sendero, estando ahí para lo que necesiten...




              Es decir, a mayor confianza y libertad, mayor responsabilidad por parte de ellos. Porque, de alguna forma, estimulamos su comportamiento libre y responsable cuando los creemos capaces de algo grande. Y, a mayor responsabilidad, mayor libertad, para que puedan apostar por grandes ideales y retos más valiosos. Siempre esperar lo mejor de ellos, y animarles a que vuelen alto...





            Resumiendo, el factor quizá más importante e imprescindible para crecer y madurar, es el amor. En concreto, y para los hijos, el amor mutuo de los padres, que se derrama eficaz hacia ellos, y es el artífice de su formación y maduración como personas singulares.





             La confianza y el cariño son como “el horno” donde se "cuece" su mejor personalidad. Así, les permitimos realizarse, porque les damos nuestro "calor", y ese amor descubre toda la riqueza interior, y les permite lograr lo mejor de sus posibilidades y cualidades, al sentirse tan entrañablemente queridos.





           Si enlazamos todo esto que vamos viendo, tenemos una confiada libertad responsable, que es necesaria para aprender a querer a los demás. Es decir, para poner el corazón en lo que realmente vale la pena, en quienes tenemos cerca en familia, y debemos querer. 


          Por eso, para que una persona se forme y se "construya" necesita recibir todo el cariño de los padres, muy especialmente en la infancia. También a cualquier edad... Por otra parte, para mejorar, necesita darse a sí misma: cada persona crece según cómo ama... 

       El amor es el modo de ser y de hacer todo lo que estamos llamados a ser: nuestra mejor personalidad. El que ama mucho y bien se desarrolla mejor, logra más su plenitud como persona, y, como consecuencia, es más feliz. 

              




        

           UN "GENERADOR" Y UN MODELO: 
                   el amor de los padres

                Y, ¿cómo vamos a concretar esto en el día a día de nuestra familia? Pues fundamentalmente con nuestro ejemplo y cariño. Con la huella que vamos dejando con nuestro actuar: somos sus modelos en todo momento. No dejan de observarnos, y nos "copiarán"...

                 Por ejemplo, en el trato a los demás, en especial en la propia pareja, en la educación y los buenos modales, en el optimismo ante dificultades, en la empatía hacia los sentimientos de todos, en la responsabilidad, en el uso del tiempo, en el trabajo en equipo en la propia familia, en el buen liderazgo, en detalles de servicio..., en la afectividad y la vida espiritual, que nos dan más sentido a la vida, en el espíritu de lucha por mejorar, y un largo etc.
   

                El amor de los padres es como una hoguera que da su cariño, su calor y su luz, a todo el que se acerca a ella, en especial la propia familia. 

               Por eso, "el secreto" de la educación no es tanto las miles de ideas que podamos tener, los encargos, los planes de acción, enseñarles a estudiar, ayudarles a esforzarse, a tener voluntad, que hagan actividades, o educar su corazón… aunque son necesarios, sino, más bien, el cariño de los padres, que nos queramos de veras, y que ese amor se derrame y trascienda más allá de nosotros, de forma eficaz hacia los hijos. 



               Luchar en pareja por lograr un amor auténtico, que alimente y de su energía también a nuestros hijos. incluirles en ese amor, acogerles, y no provocarles una vida fría e independiente por nuestro actuar, por no tener tiempo para ellos, o por no atenderles de la forma adecuada en cada momento, dándonos personalmente. 


            Consecuentemente, "el derecho" de los hijos es únicamente a nuestro tiempo y cariño, a nuestra intimidad personal. Al trato afectuoso con ellos, en lo que puedan necesitar. A nuestra exigencia comprensiva en puntos concretos, para que puedan madurar, incluso aunque tengan, o tengamos,  que "sufrir" por ello...



                 Es como decirles: ¡sois muy valiosos!, ¡os queremos infinito...!, y ¡vale la pena esforzarse! ¡Es una aventura maravillosa!





               Espero que te haya gustado el post, y ¡gracias por compartir!



Dejo enlaces relacionados:

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carácter y personalidad 

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- "el "derecho" de los hijos"


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                                                  Mª José Calvo
                                optimistaseducando.blogspot.com
                                                  @Mariajoseopt

                


https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/05/crecimiento-personal.html                 





martes, 15 de mayo de 2018

NUESTRO MEJOR PROYECTO




                      NUESRO MEJOR PROYECTO


      Hoy es el día internacional de la familia. La familia es una institución natural donde se construye cada persona gracias al ambiente de cariño y amor incondicional propio de ella. Permite el buen desarrollo de cada uno... Es lo más esencial, necesario e importante que tenemos; donde siempre nos gusta volver. Y lo que nos da energía para acometer la vida y querer a los demás, en especial a la propia pareja y a los hijos. Dejo una cita del genial G. K. Chesterton:




       Seguro que tenemos en mente algunos sueños e ilusiones. Entre ellos estará el proyecto de nuestra familia, pues es lugar donde se nos quiere de veras, simplemente por ser quienes somos, y es el motor de nuestra vida. 



      Cada familia surge de su núcleo, el amor de los esposos, que se derrama eficaz hacia los hijos, con ese gran regalo de la vida..., y es el artífice de su maduración.



   El amor suele comenzar con el enamoramiento, con ese deslumbramiento inicial, que nos va desplazando la perspectiva desde el yo hacia el tú. Y es como una energía concentrada: anticipa en cierto modo el futuro, nos permite atisbar la meta a la que podemos llegar y nos hace sentir que somos capaces de lograrlo.


                                                



       Nos saca con elegancia de nuestra aletargada comodidad. Tiende un puente hacia el tú, formando un nosotros mucho más rico y significativo. Y nos une realmente: permite dar y recibir cariño, intercambiar pensamientos, sentimientos, y afectos, adentrarnos en el ser querido, al que también acogemos con gran emoción. 

          Además, nos torna el corazón más cálido y comprensivo, más fácil de “aunar” con el corazón de la persona querida. Con esa elegancia, nos desliga de nuestro yo, nos ayuda a vencer egoísmos y nos encamina hacia el tú, atraídos por su belleza.  

                                   

        Al principio, despunta como una reacción de los sentimientos que se complacen en el bien de la otra persona, y nos empuja a quererla con toda el alma, y a ponernos a su servicio para ayudarle a lograr su plenitud.

        Y es la voluntad la que pronuncia libremente el te quiero, y así, el otro se convierte en nuestro proyecto vital.

        Nuestra vida entonces se transforma, toma un rumbo nuevo. No podemos imaginar un universo sin esa persona. Por eso, el amor es ¡el regalo esencial! Se nos da sin merecerlo y, gracias a él, todo lo demás cobra sentido y se vuelve entusiasmante. 

        Muchas veces es bueno volver a los inicios de la relación para avivar sentimientos, para re-cordar, volver a poner en el corazón, lo más noble y bueno que tenemos, y cobrar nuevos bríos para seguir construyendo ese amor.

         Amar es elegir el uno al otro, para vivir y convivir, para compartir la existencia entera, con toda su riqueza y matices. Se trata de mirar juntos en la misma dirección, hacer que converjan los deseos, los ideales y el pensamiento, unificados por ese cariño. Descubriendo esos brillos del amor en todas las circunstancias de la vida...


                               

        Así, se hace real el ansia de unión de quienes se aman, y realza la propia dignidad de cada uno al sacarnos del “mí mismo” y permitir la apertura en atención al otro.

        Entonces, amar es aceptar incondicionalmente al otro: afirmarle en su personalidad, acogerle como quien es, con sus diferencias, limitaciones y defectos. Valorarle, y agradecer su existencia. Es decir, vivir para la persona amada.

        Y ese amor desemboca en la entrega. En ella, cada uno ofrece lo mejor de sí al otro, y al darse mejora como persona. Asimismo, al querer bien al otro, buscamos su perfeccionamiento, que consiga su más noble personalidad, es decir, que sea bueno. 

       Formando un solo corazón y una sola alma, porque, como dice san Juan de la Cruz, “más que en el cuerpo al que anima, el alma se encuentra en aquel a quien ama”: reside en él y lo vivifica.


      Por eso es necesario centrarnos en lo esencial: concentrar la energía en intensificar y mejorar el amor, en aquilatarlo, en hacerlo más delicado, real y efusivo. Y siempre contar con el perdón para sanar heridas...




       A través de ese empeño por querer al otro, el amor mejora y se perfecciona. Con esa fuerza, renovada cada día, y potenciada con los sentimientos que nos ayuden, se aprende a pensar más en la persona querida que en nosotros mismos. 

        Entonces, la mirada y el pensamiento se nos van hacia aquel a quien queremos. Y sin exigencias ni pretensiones, con ese cariño, que nos descubre sus fortalezas, le animamos a desarrollar su potencialidad y belleza, le mostramos su mejor versión, lo que puede llegar a ser, y le damos energía para dar vida a ese ideal.


       Concretando, para hacer más real este proyecto de dos, trabajando en equipo, uniendo fortalezas, podemos pensar y anotar cada día unas ideas y detalles para demostrar ese cariño, que vayan construyendo dicho amor y le den destellos de eternidad.




       Espero que te haya gustado, que comentes y compartas con tu familia y amigos. ¡¡Muchas gracias!!



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:


Os dejo el artículo que escribí para la revista #HacerFamilia. ¡Muchas gracias!



               Mª José Calvo
              Médico de Familia
Optimistas Educando y Amando 
optimistaseducando.blogspot.com





URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/05/nuestro-mejor-proyecto.html


viernes, 4 de mayo de 2018

LA MARAVILLA DE LAS MADRES...



LAS MADRES...



      Este post lo dedico en especial a las mujeres que son madres, o que lo van a ser próximamente. Y en especial para una amiga muy querida...



     Estamos en una sociedad donde ser madre, a veces, se cree que es una opción personal, o un derecho que se reclama, o algo incompatible con un trabajo..., pero la maternidad es algo mucho más profundo, interesante, maravilloso, y además fuente de felicidad. Hay que descubrir su sentido más profundo, y base de la familia.


    La mujer es el lugar donde se puede concebir una nueva vida, porque está preparada de forma natural para ello. Ella acoge a cada nueva persona, le da su calor y su alimento, su ternura y cariño sin límites... 


     La mujer tiene unas cualidades especiales para este fin. Es amable, empática, cariñosa, acogedora... etc. Le encanta darse a otras personas, está en los detalles, cuida y mima las relaciones personales en la familia...


    Por otro lado, ese hijo, un foco nuevo de vida fuera de ella, un ser que puede pensar por cuenta propia, que puede querer a los demás..., ¡algo increíble y entusiasmante! Es un regalo maravilloso, imposible de exagerar. Ser responsables ante ese don es algo muy necesario.

    


        Ser madre, además, es el trabajo más importante y relevante del mundo: ¡un trabajo para la eternidad...!  

       Nunca tiene fin, y siempre pervive a pesar del paso del tiempo. Lo sembrado dará su fruto aunque a veces no lo veamos.

        Es lo que forma nuevas generaciones de personas verdaderamente humanas, capaces de ser comprensivas, amables, responsables, creativas, de pensar en los demás, y de saber quererles... 


         Tenemos una gran suerte y una gran responsabilidad, porque todo lo importante se aprende y sucede en la familia. Una madre no manda a los niños al colegio, hasta que es demasiado tarde para que aprendan lo esencial. Ella ya se ha encargado de eso...




         Pero, a veces, actuamos esperando ver un aplauso por parte de los demás... y no siempre ocurre. Más bien es donde pasamos más desapercibidas, pero es lo que permite que no seamos unas engreídas, o unas superwoman... Todo esfuerzo merece la pena, y ¡nada de lo que hagamos o digamos se pierde! Además los hijos nos están mirando todo el día, y nos copiarán.


          A este respecto, dejo un vídeo que siempre me ha gustado mucho...







            La mujer posee esas cualidades que la hacen especial, diferente, única, entrañable. Y es debido a la relación tan intensa que tiene con la vida... Es como una "casa" acogedora, donde todos tienen cabida, y se ve muy en especial en la maternidad.







         Primero acoge al esposo, y después, a cada hijo que viene a este planeta, consecuencia del amor recíproco, que se derrama y concreta en el hijo: síntesis real del amor de los padres. Y no solo en el patrimonio genético, en el que aportan exactamente la mitad cada uno, sino en todos los demás aspectos. Aunque cada persona es "singular, única, e insustituible", como señala Miguel de Unamuno. No se la puede comparar con nada ni con nadie.







        La maternidad afecta a la madre en las profundidades de su ser. También cambia su cerebro, lo hace más empático y comprensivo, más tierno, le capacita para ser sensible especialmente con ese hijo, y también con las personas con las que se relaciona. Y tienen mucho que ver las hormonas que se segregan durante el embarazo, cuyo efecto prosigue después del parto..., momento en el que le es muy necesario, y gracias a él se da el apego natural.




      Una cita del genial G. K. Chesterton, respecto  al "trabajo" de la mujer-madre"En el hogar, una mujer puede ser decoradora, cuentacuentos, diseñadora de moda, experta en cocina, profesora... Más que una profesión lo que desarrollan son veinte aficiones y todos sus talentos. Por eso no se hace estrecha de mente, sino creativa y libre." 

    


       Pero, a pesar de ello, la misión de la mujer no es la "funcionalidad", sino poner armonía en el mundo... Y en especial, en la propia familia, con esos hijos, con ese marido tan querido.





     Estar pendiente de todas estas cosas, y de una "personita" concreta, confiere capacidades únicas a esa mujer, y no tiene nada que envidiar a las que no lo hacen. Por ejemplo, saber priorizar, mostrar empatía y comprensión, delicadeza, cuidar las relaciones personales, los detalles, crear ambiente acogedor, trabajo en equipo, estimular lo mejor de cada uno, capacidades de liderazgo, resolución de problemas, lograr sinergia entre todas las personas y todos los ámbitos... etc., etc. 

              Por eso, ser madre ¡es "un plus" enorme y valiosísimo!




                              ¡¡Feliz día a las mujeres-madre!!

                                Y en especial a #LaMásGuapa

                                Gracias a ellas ¡existimos!


Acabo con una frase de G. K. Chesterton sobre la familia, en la cual, el padre también es insustituible y especial. Diferente y ¡¡valiosísimo!! No hay madre sin padre...







             Espero que te haya gustado el post y lo compartas con amigos...






                                                                      Mª José Calvo

                                                                     @Mariajoseopt  
                                                        optimistaseducando.blogstpot.com 



Dejo enlaces relacionados:

*¿Conciliar...? "si-quieres-puedes", ¡y logras sinergia!












URL del post: 
https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/05/las-madres.html