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jueves, 30 de julio de 2020

CONTROLAR LA AFECTIVIDAD EN PAREJA

  
                            
                   APRENDER AUTOCONTROL EMOCIONAL EN EL AMOR


         Los afectos son necesarios e importantes para vivir como auténticas personas… Nos caldean interiormente, y nos colorean la vida. La nuestra, y la de los demás. Expresar los sentimientos, conocerse, compartir estados de ánimo... conectar con la persona querida. Algo que nos hace dichosos.

        Sin embargo, es necesario pasar ese mundo emocional por el filtro del pensamiento y la razón para crear de veras "lazos" con quienes tenemos cerca. Especialmente en pareja, origen y fuente de la familia. 


          Controlar no significa reprimir, sino disfrutar y estimular los afectos que vayan en la dirección de quererse más y mejor. 





      Hemos visto en otras entradas la base fisiológica de las respuestas emocionales en cualquier relación humana. Dejo enlace abajo. Este conocimiento nos es de inestimable ayuda para intentar poner cabeza y autocontrol personal, con una perspectiva acorde con la grandeza de la persona. Que "el director de la orquesta" sea la cabeza. Sobre todo, para cuidar la relación con quienes más queremos, con quien más queremos.


           Cuidando las relaciones familiares se construye un ambiente cálido y humano, donde cada persona puede crecer, y dar lo mejor de ella, en ese entorno de confianza y libertad. La confianza y el cariño se amalgaman con la libertad personal, base esencial para la formación de cada persona… Donde se aprende a querer a los demás, algo necesario para tener una vida lograda, y por tanto ser feliz, haciendo felices a los demás.




     En las relaciones familiares, y en especial de pareja, que tratamos aquí, es necesario hacer énfasis en lo bueno y positivo. Cambiar el chip si no se está acostumbrado. Lo negativo salta a la vista, y no requiere mucho esfuerzo; pero lo bueno necesita intencionalidad para realizarlo, y autodominio y voluntad para acometerlo. También es importante ser optimista de óptimos, como ya te he contado muchas veces, aprender a percibir lo bueno para estimularlo, hacer ambiente positivo de confianza, apuntar a metas valiosas.  


    Ponerse unas “gafas tintadas”, si hiciera falta, para descubrir todo lo bueno de la persona querida, y agradecerlo. Y es la forma de fomentarlo. 

   Cuando resaltamos lo mejor de los demás les descubrimos como personas. Lo malo sale solo con dejarse llevar…, y no es específico de ella. No la singulariza. En lo bueno se conoce mejor a cada persona. Y en especial a la propia pareja, cuyas cualidades y puntos luminosos advertimos con nitidez al enamorarnos, y se redescubren con una mirada de cariño. Y sirven de guía a la hora de quererle y desarrollar su mejor personalidad. Además, con ellos nos alegra la vida.







1- Afectos que alimenten el amor...

     Para alimentar el amor recíproco, además de tener gestos y detalles concretos que construyan, alimenten y reaviven ese amor, es necesario manejar y seleccionar sentimientos. Fomentar los positivos, como alegrías, satisfacciones, celebraciones, dificultades superadas, logros y esfuerzo… y, controlar los que no merecen la pena, dañan al amor, o nos empeoran como personas. Que suelen coincidir... Y aquí es de inestimable ayuda la voluntad entrenada y el autocontrol personal.




   En el arte de construir una relación es fundamental saber expresar los sentimientos, porque es la forma en que nos conocemos mejor, compartimos afectos, estados de ánimo y emociones, y conectamos con el otro, con los otros. Los afectos nos enriquecen la vida, pero hay que saber menejarlos.

    Y es bueno conocer las diferencias emocionales entre el hombre y la mujer, para no malinterpretar algunas cosas del otro. La mujer necesita hablar de sentimientos, y también recibir muestras sensibles de cariño: para ella son vitales. En cambio, al varón le gusta más manejar ideas o hechos más “neutrales”, y necesita saberse admirado. Y, a veces, también desconectar. Por eso hay que ver con los ojos del otro, y cuidar esos aspectos en las relaciones humanas, y mucho más en pareja.



     Respecto a la emotividad en pareja, un punto importante es evitar discusiones innecesarias… La crítica, el desprecio, la murmuración, las caras encendidas... se contagian al otro y empeoran la situación. Hay sentimientos negativos que destruyen la relación: son como “virus letales”, que invaden todo, lesionando los corazones anidando en el interior. Van erosionando y corroyendo la relación.



2- Controlar respuestas emocionales

       Por eso es necesario pensar cómo es nuestra respuesta emocional ante un encuentro, conversación..., en familia, o en otros ámbitos. Enlace abajo. Vimos que, lo más específico de la persona es la respuesta emocional compleja (REC), en la que el pensamiento precede al sentimiento y guía su respuesta. De esta forma, entre un estímulo y su respuesta tenemos un momento para pensar cómo responder





     En eso consiste la libertad interior: en la capacidad y posibilidad de responder de forma inteligente y pensada, de no de dejarse llevar de un impulso sin más…, como sucede en los animales. De pensar cómo queremos responder, y cómo queremos tratar a la otra persona.

       Pero, hay momentos tensos, en los que se da una respuesta emocional rápida o simple (RES), impulsados, y como “engullidos”, por una emoción. Es como un arrebato sentimental, un "cortocircuito" límbico que se salta la corteza cerebral. Entonces no se piensa previamente, sino que uno se deja llevar automáticamente de ese impulso que no llega al cortex, donde se pasa por el filtro de la razón y del autocontrol.



3- ¡Con libertad interior! 

      Es la posibilidad y capacidad de poner pensamiento y razón ante cualquier circunstancia que nos toque vivir, para responder proactivamente, de forma reflexiva y ¡personal!, en el sentido más hondo de la palabra.


     Señala Viktor Frankl que, "cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos"

      Siempre podemos “detener el tiempo” un instante, descubrir el sentido de nuestra vida, los porqués de nuestras actuaciones, y tener la libertad interior de elegir cómo responder a esas circunstancias. Por eso señala que, cuando se tiene un “porqué” se puede soportar cualquier “cómo”.





      Por tanto, es importante racionalizar y controlar cada respuesta, que es lo propio de una persona. Es preciso aprender a comunicar lo que llevamos en la cabeza y el corazón, con delicadeza y diplomacia, con respeto y cariño, y expresar los sentimientos con serenidad. Fomentando y haciendo énfasis en todo lo bueno, e intentando suavizar descontentos. Y si no es el momento o ambiente adecuado, mejor guardar silencio. Para todo ello es fundamental el autocontrol personal, que, por otra parte, nos posibilita esa libertad interior.





4- El orgullo...

      El mayor enemigo de las relaciones en pareja es el propio “yo” más egótico y el orgullo… Hay situaciones en las que la disparidad de opiniones suscita emociones encontradas y, si uno se deja llevar de esos sentimientos encrespados se desemboca en una “espiral emotiva” donde se anula el pensamiento y se interpretan todos los intentos del otro en negativo. 

      Los sentimientos negativos, y más las emociones negativas, nublan la razón y debilitan la voluntad y el autocontrol. ¡Hay que mantenerlas a raya.

   Si prosigue esa dinámica, se puede desembocar en un “secuestro emocional” por circuitos reverberantes límbicos. Con la consiguiente pérdida de la razón, y también del contacto con la realidad. De ahí a la clínica, a los trastornos de personalidad, y a la patología, solo hay un paso… Y muchas veces todo por orgullo, por no saber mostrar comprensión y humildad. Por no ceder... Ser conscientes de que siempre vale más la unidad de los dos que el "llevar la razón"...



        Por ejemplo, señala Ugo Borghello en uno de sus libros: “Para que él vea los hondos sufrimientos de su mujer, que ve insatisfechas sus expectativas, tienen que producirse señales atronadoras”. Y, un defecto en la mujer es que, cuando no se siente escuchada, le resulta fácil criticar o “atacar” a la persona del marido… 

        Esto es debido a esa primacía de la amígdala(la parte emocional del sistema límbico), que “salta" las conexiones con la corteza cerebral (la zona racional y de control).



       Por eso es necesario aprender a calmarse, y calmar al otro. Tener en cuenta su forma de ser. Cuando uno está más irascible, o más cansado, es necesario que el otro tengan más control, ponga un detalle de serenidad y acercamiento, y tienda un “puente”. ¡Mostrar empatía rápidamente! Saber mirar a los ojos y comprender a esa persona. 

       Y tener autodominio personal para hablar sin atacar, con cariño, o por lo menos con respeto, hasta que vuelvan a serenarse los ánimos y retornen sentimientos positivos al corazón. Incluso cambiar de escenario, si fuera preciso, para calmarse. Es una de las habilidades que se desarrollan con la llamada "inteligencia emocional", que ya Platón y Aristóteles descubrieran: esa sinergia entre la cabeza y el corazón.





En otra entrada 5 "tips" para un autocontrol de emociones. Espero que te haya gustado, y ¡¡gracias por compartir!!




Dejo enlaces relacionados sobre: 

   








* "¿Conciliar?", o ¿integrar?: "si quieres ¡puedes!"  














                                                                         Mª José Calvo
                                                           optimistaseducando.blogspot.com
                                                                         @Mariajoseopt


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/07/control-emocional-en-pareja.html

domingo, 26 de julio de 2020

LOS ABUELOS...


                               LOS ABUELOS, RAÍCES DE LA FAMILIA




Los abuelos son una riqueza para cada familia. No solo por ser personas, con toda su grandeza, sino también por ser las raíces de la familia. Fuente de sabiduría y enriquecimiento para toda la sociedad, pues personifican valores humanos nobles. Custodios de los nobles ideales hogareños y tradiciones familiares.





Transmiten valores, que son pequeñas especificaciones del bien y de la verdad. Se basan en principios universales, que no pasan de moda. Y, al vivirlos, se transforman en virtudes, que son lo perfectivo del ser: lo que nos hace mejores personas. Todo lo bueno es bello, y nos atrae con su belleza. 



Como señala Benedicto XVI, son maestros de sabiduría y valentía, que transmiten a las generaciones futuras los frutos de su madura experiencia humana y espiritual. 


Los abuelos también son modelos de lucha, y fuente cálida de sentimientos y afectos. Por ejemplo, por la belleza de transmitir esos valores humanos nobles, como la generosidad y la empatía, saber sonreír, alegrar, trabajar bien, ser íntegro y responsable, pensar en los demás..., aunque muchas veces tengan limitaciones o enfermedades... Todos ellos nos dan su cariño y nos hacen sentir bien.


Nos aportan con su vida un buen sistema de guiado, centrado en el amor auténtico, que quiere el bien para el otro, para los otros. Y el trabajo bien hecho, por amor...






Ayudan a desarrollar cada uno lo que está llamado a ser. En especial a los nietos... A descubrir cualidades y talentos, y la misión personal. Lo cual da un sentido más hondo a la vida, sobre todo por los motivos trascendentes: los de mayor nivel, que dan energía y auténticos motivos para luchar por dar lo mejor de cada uno. A disfrutar de lo bueno y noble.



Cuidando la afectividad, que es un motor cálido de nuestras acciones, poniendo el corazón en la relación con ellos. Por eso, qué importante es mostrar agradecimiento y cariño. Como señala M. A. Martí, la misión de los afectos es mostrar "la alegría del encuentro". Poner ternura en la relación con ellos, en especial si pasan por una etapa difícil por el aislamiento..., que a todos nos "deshumaniza" un poco. Buscar nuevas formas de expresar afectos. No quedarse cada uno en su solitaria y vacía individualidad.





Valorar la presencia y el papel de los abuelos: que nunca sean ignorados o excluidos, sino que siempre encuentren respeto y amor. Ayudémosles a vivir serenamente y a sentirse acogidos y queridos durante todos los años de su vida. Cuidarles, acompañarles. Que sean nexo de unión para la familia.





Algunas virtudes que nos transmiten



Por ejemplo, la comprensión y la amabilidad, la confianza, base de todo lo demás, el optimismo, vital para apuntar a lo mejor, el perdón, tan necesario en las relaciones personales, la alegría, tan importante en la convivencia, la lucha y la resiliencia... etc. 

Y, la más importante, el cariño a los demás, los detalles y el servicio desinteresado, el ayudarles en lo que necesiten. Esto los cualifica como nobles y buenos. ¡Aprendamos de ellos!








  Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con ellos. ¡Gracias!



                                                                                                            Mª José Calvo
                                                                  optimistas educando y amando
                                                                             @Mariajoseopt



Dejo enlaces enlaces variados relacionados:











URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/07/los-abuelos.html                                             

miércoles, 8 de julio de 2020

BUEN FEELING EN PAREJA

 

                        RECIPROCIDAD: LOS DOS ASPECTOS DEL AMOR


         Qué importante es cuidar el amor, como un buen "jardinero". El amor es lago vivo que, si no se riega y se alimenta, se puede ir secando, debilitando y marchitando. Por ejemplo, con admiración y ternura, con asombro, con delicadeza, con servicio atento, con perdón, y también con amistad. 

           La amistad lo hace más sólido y duradero, acompaña a la pasión inicial a lo largo de la vida, concretando la unión de los dos, estableciendo lazos, como dijera El Principito.




Hay que poner ilusión para hacer realidad ese proyecto a lo largo de la vida. Y la ilusión deriva del amor: del sentirse querido por la otra persona. El sí quiero es el punto de partida para ir amando más y mejor, de manera que se vaya aprendiendo a amar cada vez mejor. Poner al ser querido en el centro del corazón. 

       Amar es pensar primero en el otro, es darse, es entrega y gratuidad... Y es querer regalarle nuestra persona, hasta lo más profundo del ser: nuestra intimidad. Y también acoger: "dejarle ser" quien es, como diría Julian Marías.




    
      Así, hacer real esa unión de dos en el amor. Construir "lo nuestro", hacer equipo con esa persona tan especial, con la que queremos compartir la vida entera.




     En el amor hay que cuidar los dos aspectos de la relación. Entregar, y entregarse, y acoger a la persona querida. Cada uno se entrega al otro, que le acoge. Si no hay quien le acoja, no podrá darse... Y no es menos amor el acoger, sino que precisa más finura... En esto consiste la reciprocidad.



    Amar es un diálogo entre el dar y el recibir. Una corriente de ida y vuelta de pensamientos, afectos, sentimientos, ilusiones, anhelos... Todo entra en ese diálogo: sin secretos con quien más se quiere.


     Por eso, es necesario establecer una relación fluyente entre los dos: dar y recibir. Ver sus cualidades singulares, ¡únicas!, mantener la admiración viva por esos talentos que hemos descubierto en la otra persona, por ese esfuerzo que pone en ser amable y querer... Percibir sus fortalezas y todo lo bueno que posee, porque, al mirarle con cariño, se ve lo mejor del otro. Y eso enamora.


      De esa forma, se puede agradecer y fomentar. Ademas, sus cualidades son el camino hacia su perfección como persona: hacia su plenitud personal. Ahí se forja la felicidad. Y nos ponemos a su servicio para ayudarle a lograrlo... Aquí entra en juego la cabeza, además del corazón. Y el cariño convertido en obras. 






   Cuatro ideas para un buen "feeling" en pareja




       1- Ser empático y ama-ble, en la forma más propia de la expresión. Es decir, dejarse querer, ser agradables de amar, ponérselo fácil a la otra persona. Y tener empatía, tan propia de la persona: usar las "neuronas espejo"... ¡Facilitar el amor!

       Aprender a "provocar" amor. Procurar ser una persona que pueda ser amada, que intenta pensar en el otro antes que en sí misma. Que le facilite la tarea. Así estimular su amor, y enamorarle. 

      Y se manifiesta de mil maneras. Por ejemplo, poniéndose atractivo para que el otro disfrute, reflejando la belleza personal por esas cualidades y virtudes que se lucha por adquirir... Es la forma de hacer más estimulante y grata la convivencia, y de mantener viva la sensualidad y el cariño. Cuidando los sentidos, que alimentan los afectos y el amor.

       Otra forma, relacionada más con el carácter de cada uno, se traduce en cuidar la delicadeza en el trato, las formas, la sonrisa, las contestaciones..., que también construyen esa amabilidad personal.

        Cada uno tiene la tarea de estimular el amor del otro, suscitar su amor, siendo muy amable... Como en la época del noviazgo.






         2- Entregarse y acoger a la persona querida 

     Cada uno se da en la medida en que va a ser acogido... Por eso, entregar y acoger van muy entrelazados, y hay que cuidar ambos aspectos en el amor.

    La sociedad actual es muy individualista, muchas personas son autosuficientes: no quieren depender de alguien, o, viven encerradas en sí mismas. Y el amor es gratuidad, efusividad, entrega. Requiere pensar en el otro. Y la generosidad es una cualidad imprescindible, de la que depende el éxito de la vida en pareja. Con personalidades inmaduras el amor no llega a su plenitud, más bien no da la talla... Y es una pena, porque engañarse en amores, como señala Kierkegaard, no tiene recompensa, ni presente ni futura.


       La clave para ser feliz es darle prioridad al túEl único modo de "quererme bien", como tanto se dice, pero no siempre bien enfocado, es estando pendiente del otro. Como señala Mark Twain, "la mejor manera de alegrarte es intentar alegrar a alguien". Muy en especial a la persona querida. "Salir del vivir para mí, y alcanzar el vivir para ti", que diría Torelló.





       3- Una aventura para dos

       El día del "sí quiero" es el punto de partida de la aventura: amar más y mejor al ser querido. Así, mejorar como persona, pensando en el otro. Cualquier esfuerzo es nada cuando se está enamorado, y, si se hace por amor, todo compensa. Y ¡compensa de veras...!


     Con el tiempo, el "yo" puede surgir con frecuencia, y hay que estar atento a centrar la mirada y el corazón en la otra persona. Que el propio ego no invada la relación, para que el amor sea el gran vencedor. El "yo-me-mi-conmigo" reiterados asfixian el amor.

     Ser conscientes de que, lo que no se hace por amor, no sirve, no construye, o incluso puede hacer daño. Ya que, en el amor, solo se "tiene" lo que se da... Y, solo el amor une; si no une, no es amor. Parece un poco paradójico, pero así es.


     Por tanto, hay que cuidar y trabajar el amor día a día, con rectitud de intención, poniendo a esa persona tan querida en primer plano. Pensar pequeñas cosas que unen y hacerlas operativas. Enfocarse en ella, en quererla, en ayudarle a lograr su mejor versión. Admirando sus cualidades y fortalezas, y valorando su empeño en querer.




      Además, la felicidad no se logra persiguiéndola, ni pensando en el propio yo, sino que, como hemos visto muchas veces, y señala el gran filósofo Tomás Melendo, es directamente proporcional a lo que uno es capaz de amar a los demás, y en concreto al ser querido. Es la consecuencia de crecer como persona, que a su vez deriva de aprender a amar con un amor incondicional, con un amor maduro.


      

         Por eso, es necesario empeñarse en cada momento por comunicar el amor, demostrar ese cariño. Enamorarle y enamorarse cada día más de esa persona tan querida.
  

     

         4- Tiempo y cariño, "querer-querer" 

     Cuidar el tiempo juntos para disfrutar de su compañía. Cada día un rato para conversar y "estar" simplemente. Cada semana, buscar una tarde libre para los dos, un café, una excursión, una cena romántica... Usar la creatividad y concretar.


   Y siempre, pensar cada día unos detalles de atención hacia la otra persona que demuestren ese cariño, que vayan construyendo y consolidando dicho amor. Para ello, pensarlo, buscar el momento, apuntarlo en la agenda, porque si no, se suele "evaporar" con las tareas del día. Hacer que las cosas importantes sucedan, como señala S. Covey.


    Aprender a ser romántico, no tener miedo de mostrar ternura y afectividad rica, ni a demostrar los sentimientos. El corazón se alimenta de los sentimientos, y hacen crecer el amor. Experimentar la dicha de hacer feliz al otro, ¡saborearlo! Es otra forma de crecer en el amor.





           Hacer atractivo el enamorarse cada día más de la otra persona. Si no se cuida y se trabaja, con el tiempo puede desaparecer ese estado tan entrañable. Es nuestra misión y responsabilidad: enamorarnos cada día, y, enamorar a la otra persona. Poner en juego la inteligencia y las habilidades emocionales para hacer crecer el amor mutuo. Y "querer-querer": la mejor forma de hacerlo real, con sentimientos exaltados, o sin ellos; cuando sale solo, y cuando cuesta más esfuerzo, pero ¡siempre compensa! Te lo contaba en otro post: "Amar con todo el ser". Dejo enlace abajo.




      Espero que te haya gustado, que comentes y compartas con tu familia y amigos. ¡¡Muchas gracias!!



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:


La confianza  

* "¿Conciliar?", o ¿integrar?: "si quieres ¡puedes!"  





  

                   
                                                                                                                                                                             
                                                                   Mª José Calvo
                                           Optimistas Educando y Amando 
                                           optimistaseducando.blogspot.com
                                                        @mariajoseopt     



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http://optimistaseducando.blogspot.com/2020/07/buen-feeling-en-pareja.html