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sábado, 30 de noviembre de 2013

DESARROLLO EN NIÑOS PEQUEÑOS: EL PODER DEL CARIÑO Y DE LA FAMILIA I/V

              

                  DESARROLLO TOTAL DEL NIÑO EN EDADES TEMPRANAS.
                                            I/ MARCO FAMILIAR.


            Para  el desarrollo armónico de la persona, desde que nace, debemos atender a todas sus facultades, como pueden ser la inteligencia, la voluntad y la afectividad. También nos tenemos que fijar en los distintos ámbitos personales.

            Ahora nos vamos a referir a esos ámbitos, que los podemos encuadrar en los distintos “marcos del desarrollo. Todos son importantes, y para el desarrollo integral de la persona, debemos atender todos, en armonía, sin que predomine más uno que otro. 

        Algunas ideas que expondré están relacionadas con un libro titulado "El desarrollo total del niño", de Juan Valls Juliá, que me parece muy esclarecedor.


        Educar es una ciencia y un arte. Es difícil, pero vamos a poner entusiasmo, optimismo, ilusión y esfuerzo, porque lo que está en juego es la felicidad de nuestros hijos, y la nuestra.

           De cómo nos manejemos los padres emocionalmente, de cómo nos queramos, depende su felicidad. Porque somos sus modelos, y son como esponjas: lo absorben todo. Y necesitan nuestro cariño para desarrollarse armónicamente. Hay que ir a por todas, con las ideas claras en la mente.









            Vamos a ir analizando los distintos ámbitos de desarrollo, para poder llevarlo a la práctica. 



             Porque lo importante es hacer vida lo que aprendemos, ponerle “ruedas” para que avance. Hacer "planes de acción" concretos, aunque nuestro hijo sea una “cosita” muy pequeña…

                  Los distintos ámbitos son cinco: el familiar, que comprende todo, el antropológico, referente a la persona como tal, el neurológico, el psicológico, y el pedagógico. Y todos se complementan y están entrelazados: si se mejora en uno, también se hace en los otros...




                 MARCO FAMILIAR. 

   
               Cada niño que viene a este planeta necesita de todo el cariño de los padres para poder desarrollarse. Y la familia es algo natural para el hombre, donde puede desarrollarse como tal, y es len la familia donde se realiza, la institución natural más amable y más antigua de la humanidad. Y, ¿por qué es el ámbito adecuado para el desarrollo de la persona? 

               Vamos a escuchar al profesor Viladrich: “La familia es el lugar privilegiado en el que es posible nacer, vivir y morir como persona", con la dignidad que conlleva... También podemos decir que la familia es una comunidad de personas vivificada por el amor. Es donde se nos quiere de forma incondicional. Dejo aquí un enlace sobre construir relaciones familiares verdaderamente humanas.

                Podríamos citar a G. K. Chesterton, con su amplio elenco de posibilidades de la familia, y su forma tan característica de expresarlas.






                       Él insiste en que “la vida no es algo que viene de fuera, sino de dentro. El hogar no es algo pequeño; es el alma de algunas personas la que es raquítica. Es el “mí mismo” el que en su cobardía egoísta es incapaz de aceptar el prodigioso escenario del hogar, con su grandeza de composición épica, trágica, y cómica, que todo ser humano puede protagonizar.”




           Es en la familia donde ocurre lo más importante en la vida de las personas.


                Podríamos decir que la misión de la familia es custodiar el amor. Más gráficamente, su misión es estimular, acrecentar, custodiar, y llevar a su plenitud dicho amor. Primero entre los esposos, que es el origen y la fuente de ese amor, y luego a los hijos, y al resto de la familia.







                               CON LA FUERZA DEL AMOR.

                  El cariño, el amor, es la cualidad y el afecto más importante a la hora de acoger, querer, y educar a nuestros hijos. Porque les da aceptación, seguridad, cariño. Es imprescindible para su desarrollo y maduración.



                       Lo que primero que ve un recién nacido es la mirada amorosa de su madre. Y con ello se siente acogido, valorado, querido… Luego la voz, que ya la conocía desde el seno materno, aunque algo distinta. Con ella también se puede sentir entrañablemente acogido, según el tono, la suavidad, la ternura… 

                     Es lo primero que aprende al llegar a este mundo. Podemos hacer que se sienta querido desde el primer momento, y establecer un vínculo afectivo con él, que le permita desarrollarse como persona. 




                 Es vital crear un ambiente donde las personas son lo importante, y donde se enfatiza lo mejor de cada una. Una familia en la que se resaltan los aspectos positivos de toda relación entre todos, dando importancia al espíritu de ayuda, servicio y colaboración, no tendrá problemas serios en la convivencia. Tampoco a la hora de los inevitables enfados, trifulcas, o celos… entre hermanos, porque todo se arregla con una buena dosis de cariño.


                 Educar es un proceso de responsabilizaron gradual de nuestros hijos. E intentar sacar a la luz, esas cualidades específicas que cada ser humano tenemos, esos anhelos íntimos... Y para ello, debemos tener o desarrollar unas facultades, capacidades, habilidades, que estimulen y hagan florecer dichos talentos. Por ejemplo:  

  •     el optimismo, que estimula la confianza.
  •     la simpatía.
  •     la confianza en sus posibilidades.
  •     el saber comprender, ponernos en su lugar, mostrar empatía.
  •     el cuidar los pequeños detalles.
  •     la exigencia comprensiva.
  •  el percatarnos que cada persona es única, singular, no se la puede comparar con nada ni nadie...

            Sabiendo ver primero, y sobre todo, lo positivo, lo bueno que tiene cada uno, sin encasillar, ni juzgar, ni etiquetar a nadie, tenga la edad que tenga...






POR OTRA PARTE, LOS PADRES SOMOS SUS MODELOS Y EL ESPEJO DONDE SE MIRAN.

              El niño aprende a querer de varias formas. Por el cariño que le tiene su madre, por el cariño que le tiene su padre, y por cómo se quieren entre sí sus padres. Y de esta forma aprenderá a querer.

              También somos sus modelos respecto al comportamiento, lo que decimos, cómo actuamos, qué nos motiva, qué nos apasiona… Nos están mirando todo el día, y lo mimetizan todo. Hasta comprenden las cosas, o saben si está bien o mal, si es bueno o malo, por la expresión de la cara de la madre, o del padre, desde que nacen.
Y somos sus modelos todo el día, aunque estemos cansados, nos duela algo, o estemos muy estresados… etc.



               Y también somos su espejo: donde se miran para ver cómo son, cómo se portan, cómo actúan, porque se ven reflejados en la mirada y en la expresión de la madre primero, y también del padre. Necesitan nuestra mirada para construirse..., para saber sus talentos.

            Para ayudarle a formar su identidad, debemos presentarle los mensajes del exterior con veracidad y de forma positiva. Reflejamos su imagen, y además, él no cuestiona lo que se le refleja. Es nuestra responsabilidad lo que le mostremos, y de ello depende su autoestima.






                              TRATO INDIVIDUAL CON CADA HIJO.


               Cada hijo exige, de forma distinta, todo el amor de los padres. Como cada uno es distinto, la dedicación de sus padres es una labor de artesanía, de filigrana, concreta e irrepetible. Por eso, hay que tratar a cada uno de forma individual, atendiendo a su forma de ser, adecuándonos a sus gustos, ilusiones, a su curiosidad, para que crezca del mejor modo, y podamos descubrir sus cualidades especiales, y potenciarlas.

               Cada uno debe sentirse especialmente amado por su madre y por su padre. Cuando son un poco mayores, en la conversación particular con cada uno de ellos, los padres debemos expresar que les consideramos muy importantes en la familia. Deben saber que hay que hacer las cosas bien y tienen que enseñar a hacerlas a los hermanos pequeños. Que cuando un bebé llora, hay que ver qué le pasa: si le duele algo, está triste, o si quiere jugar. Todo es muy importante, y las personas son mucho más importantes que las cosas...




                Una vez observado el temperamento de cada hijo, su sus características, fortalezas, y sus limitaciones, tenemos que dedicar un espacio de tiempo, entre los dos, con bolígrafo y papel, a estudiar y analizar qué acción educativa tenemos que emprender con él o ella; uno por uno. Pero percibiendo en especial sus fortalezas.

                Es bueno fijar objetivos sencillos y alcanzables, y concretarlos en un plan de acción para poder avanzar.

                El niño, como persona que es, merece  todo nuestro respeto, ya sea en el ámbito del juego, en su estado de ánimo... 

              Cuando tenga un problema, no hace falta resolvérselo rápidamente, sino sugerirle o explicarle lo que puede hacer para solucionarlo él solo. Así, va aprendiendo a resolver sus dificultades, y van adquiriendo destrezas, autonomía, y se van responsabilizando.









                         CÓMO PONER EN PRÁCTICA EL MARCO FAMILIAR.

             Con cariño y dedicación; es decir, estando con ellos, con calma, empleando tiempo, demostrando que les queremos, sonriendo. También estudiando, aprendiendo hacerlo, con  competencia profesional. 


                                         

              Unas claves a tener en cuenta a la hora de hacer "planes de acciónconcretos: 


  • enseñamos con el ejemplo, no sólo con las palabras. También podemos servirnos de cuentos o historias verdaderas para ejemplificar algo...
  • saber escuchar primero.
  • contestar cada pregunta de nuestros hijos.
  • confiar totalmente en ellos.
  • la madre enseña mejor lo que está bien o mal, porque es más afectiva, generalmente. Por eso se marcan unos límites que hay que respetar, y ponemos de moda unos valores universales, basados en principios, que tratamos de vivir.

                               

  • cuando haya que exigir algo, a veces, lo hace mejor el padre. Tiene más imagen de fortaleza, y encarna esos valores. De todas formas, se puede ver en cada caso...
  • preocupación por los demás: descubrir el placer de ayudar.
  • cuidar los detalles: es donde se pone el cariño a los demás, y lo que da ambiente...
  • apoyar sus trabajos cada día, animándoles a que lo hagan bien. Dedicarles interés y tiempo.
  • el “minuto de oro” con cada hijo cuando viene de la guarde o del cole, para ver cómo está, qué le ha pasado, si necesita hablar, o nuestro cariño…
  • cada niño tiene un estilo personal, hay que descubrirlo y respetarlo. Ver qué temperamento tiene para edificar, partiendo de él, y teniendo en cuenta sus fortalezas.
  • serenidad en las relaciones familiares: el stress no ayuda a nada.
  • cuidar las expresiones, el vestido, el tono humano… Esto ayuda a tener confianza y a hacer un ambiente cálido, humano, con buen gusto.
  • si tenemos que hacer una corrección, con mucho cariño, y acabarla con un elogio, y un "tú puedes".
  • y otras muchas que se nos puedan ocurrir, como enseñarles a rezar, desde muy pequeños, no solo para pedir, sino también para dar gracias por tantas cosas buenas que nos da la vida..., empezando por la familia.

                            



            Por eso, en cada familia, lo importante es que todos noten el cariño que les tenemos, ¡que se sientan muy acogidos y queridos! Es la forma en que se pueden desarrollar bien, y aprenderán a querer a los demás.


Espero que les haya gustado el post, y que lo compartan con amigos. ¡Muchas gracias!




                       

                                                                                    Mª José Calvo
                                                                     optimistas educando y amando



https://optimistaseducando.blogspot.com/2013/11/desarrollo-total-en-ninos-pequenos-i.html



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