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Nuestro mejor proyecto



               NUESRO MEJOR PROYECTO


       Seguro que tenemos en mente algunos sueños e ilusiones. Entre ellos estará el proyecto de nuestra familia. Esa institución natural donde se construye cada persona, por el ambiente de cariño y amor incondicional propio de ella. Permite el buen desarrollo de cada una de ellas... 

       Es lo más esencial, necesario, e importante que tenemos: donde siempre nos gusta volver. Y lo que nos da energía para acometer la vida y querer a los demás, en especial a la propia pareja y a los hijos. El lugar donde se nos quiere de veras, simplemente por ser quienes somos, sin tener que demostrar nada.






      Cada familia surge de su núcleo, el amor de los esposos, que se derrama eficaz hacia los hijos, con ese gran regalo de la vida..., y es el artífice de su maduración.



   El amor suele comenzar con el enamoramiento, con ese deslumbramiento inicial, que nos va desplazando la perspectiva desde el yo hacia el tú. Y es como una energía concentrada: anticipa en cierto modo el futuro, nos permite atisbar la meta a la que podemos llegar y nos hace sentir que somos capaces de lograrlo.

                                                


       Nos saca con elegancia de nuestra aletargada comodidad. Tiende un puente hacia el tú, formando un nosotros mucho más rico y significativo. Y nos une realmente: permite dar y recibir cariño, intercambiar pensamientos, sentimientos, y afectos, adentrarnos en el ser querido, al que también acogemos con gran emoción. 

          Además, nos torna el corazón más cálido y comprensivo, más fácil de “aunar” con el corazón de la persona querida. Con esa elegancia, nos desliga de nuestro yo, nos ayuda a vencer egoísmos y nos encamina hacia el tú, atraídos por su belleza.  

                                   

        Al principio, despunta como una reacción de los sentimientos que se complacen en el bien de la otra persona, y nos empuja a quererla con toda el alma, y a ponernos a su servicio para ayudarle a lograr su plenitud.

        Y es la voluntad la que pronuncia libremente el te quiero, y así, el otro se convierte en nuestro proyecto vital.


        Nuestra vida, entonces, se transforma y toma un rumbo nuevo. No podemos imaginar un universo sin esa persona. Por eso, el amor es ¡el regalo esencialSe nos da sin merecerlo y, gracias a él, todo lo demás cobra sentido y se vuelve entusiasmante...


        Muchas veces, es bueno volver a los inicios de la relación para avivar sentimientos, para re-cordar, volver a poner en el corazón, lo más noble y bueno que tenemos, y cobrar nuevos bríos para seguir construyendo ese amor.

         Amar es elegir el uno al otro, para vivir y convivir, para compartir la existencia entera, con toda su riqueza y sus matices. Se trata de mirar juntos en la misma dirección, hacer que converjan los deseos, los ideales y el pensamiento, unificados por ese cariño. Descubriendo esos brillos del amor en todas las circunstancias de la vida...


                               

        Así, se hace real el ansia de unión de quienes se aman, y realza la propia dignidad de cada uno al sacarnos del “mí mismo” y permitir la apertura en atención al otro.

        Amar, entonces, es aceptar incondicionalmente al otro: afirmarle en su personalidad, acogerle como quien es, con sus diferencias, limitaciones y defectos. Valorarle, y agradecer su existencia. Es decir, vivir para la persona amada.

        Y ese amor desemboca en la entrega. En ella, cada uno ofrece lo mejor de sí al otro, y al darse mejora como persona. Asimismo, al querer bien al otro, buscamos su perfeccionamiento, que consiga su más noble personalidad, es decir, que sea bueno. 

       Formando un solo corazón y una sola alma, porque, como dice san Juan de la Cruz, “más que en el cuerpo al que anima, el alma se encuentra en aquel a quien ama”: reside en él y lo vivifica.


      Por eso es necesario centrarnos en lo esencial: concentrar la energía en intensificar y mejorar el amor, en aquilatarlo, en hacerlo más delicado, real y efusivo. Y siempre contar con el perdón para sanar heridas...





       A través de ese empeño por querer al otro, el amor mejora y se perfecciona. Con esa fuerza, renovada cada día, y potenciada con los sentimientos que nos ayuden, se aprende a pensar más en la persona querida que en nosotros mismos. 

        Entonces, la mirada y el pensamiento se nos van hacia aquel a quien queremos. Y sin exigencias ni pretensiones, con ese cariño que nos descubre sus fortalezas, le animamos a desarrollar su potencialidad y belleza, le mostramos su mejor versión, lo que puede llegar a ser, y le damos energía para dar vida a ese ideal.


       Concretando, para hacer más real este proyecto de dos, trabajando en equipo, y uniendo fortalezas, podemos pensar y anotar cada día unas ideas y detalles para demostrar ese cariño, que vayan construyendo dicho amor y le den destellos de eternidad.




       Espero que te haya gustado, que comentes y compartas con tu familia y amigos. ¡¡Muchas gracias!!




Os dejo el artículo que escribí para la revista #HacerFamilia. ¡Muchas gracias!





               Mª José Calvo
              Médico de Familia
Optimistas Educando y Amando 
optimistaseducando.blogspot.com






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