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viernes, 8 de mayo de 2015

LA CONFIANZA EN PAREJA.

                     


                              CONFIAR ES DAR "ALAS" PARA VOLAR ALTO...



                La confianza nace de la aceptación incondicional de cada persona. En la familia se nos acepta a cada uno, y se nos quiere sin más, por lo que somos. Esta aceptación incondicional de cada uno, es lo que nos da seguridad y confianza… ante la vida. Y hace posible que nos valoremos, a cualquier edad.

                La familia es lo más grande que nos podemos imaginar, porque, a la luz de la confianza y del cariño que nos brindan, nos permite realizarnos como personas. Nos ayuda a mejorar, y nos enseña a querer…

                Porque la relación en pareja se basa en una relación de amistad. Y la amistad es la que abre el camino a la confianza. El amor de amistad es generoso, incondicional, desinteresado. Y al estar rodeado de afecto, hace que sea más entrañable. 


                 Un gran escritor, C. S. Lewis, dice que la amistad “es el don más preciado que la vida nos puede ofrecer”. Y sigue: “La amistad es el instrumento por el que Dios nos revela las bellezas de los demás”… Las que nos enamoraron, y las que nos siguen enamorando.

                  Por eso, se trata de apreciar y valorar al otro en cuanto “otro”, agradeciendo sus cualidades y detalles. Y de confiar en él, para que se pueda realizar. 




                 La confianza nos da libertad para “construirnos” como personas, y para conducirnos en la vida. Para tomar las decisiones adecuadas, para ser más y mejor personas. 
                Para dirigirnos hacia una meta valiosa, con voluntad y perseverancia. Y una meta importante es amar más y mejor al otro. Con un amor de calidad. Ayudarle a alcanzar su plenitud. A ser su mejor versión, y a conseguir su mejor “yo”. 

                  Confiamos en el otro, cuando le presentamos sus mejores actuaciones. Cuando vemos lo mejor, lo más bueno, lo más verdadero, y lo más hermoso. Sus puntos fuertes, sus cualidades específicas en las que sobresale. Porque sabemos que hay mucho bueno y bello en él, que lucha por salir. Y tenemos una visión optimista suya. 

                    Al confiar, permitimos su progreso y su crecimiento personal. Es como mirarle con unas "gafas especiales", para ver sobre todo sus fortalezas. Así le permitimos que  las desarrolle y llegue a su plenitud. 







                     La confianza estimula a dar lo mejor de cada persona. Es como darle “alas” para que se realice. Y también estimula el optimismo en el otro, porque le capacita para ver las posibilidades como retos, y superar los problemas sin desánimos. Con perseverancia en la lucha.




                    Por eso, la confianza y el cariño son como el “horno” donde se “cuece” y sale a la luz la mejor personalidad de cada uno. Porque lo miramos con cariño, y le damos grandes espacios vitales para que se pueda mover.  


                 De esta forma, no intentaremos controlarle, porque lo asfixiaríamos. Sino que lo dejamos libre, sabemos que es valioso, y lo aceptamos tal como es. Esperamos lo mejor de el sin encasillarlo, ni etiquetarlo, ni juzgarlo, ni mostrar rigideces, para que pueda conseguir lo mejor de él/ ella. 

               Y nos damos a conocer, le hacemos partícipe de nuestra intimidad, sin máscaras, sin protección. Y el hará lo mismo si se siente acogido y amado, si hay confianza.






                          Y amar es confiar en el otro, verle capaz de grandes cosas, hacerle ver que tiene un valor incalculable, una belleza intrínseca, una dignidad infinita, y decírselo.

                     Es tratarle mejor de lo que es, para estimularle a conseguir su mejor versión. Y es manifestar la alegría de estar a su lado, con  agradecimiento. 





                     Por eso es importante cuidar el ambiente de hogar, para conseguir ese “microclima" alegre, confiado, delicado, donde crecen las personas al calor del cariño, tengan la edad que tengan.

                     La confianza es la base del cariño. Y al quererle aparecen con nitidez las cualidades específicas que le adornan, esos puntos luminosos de su personalidad, que solo el que bien le quiere sabe descubrir.




                    También nos permite ponernos en las manos del otro, con la seguridad de que es el que más nos ama en este planeta. Saber que tenemos un amigo que no nos defrauda nunca, en el que podemos confiar. 


                     La confianza nos permite asumir riesgos, tomar la iniciativa, y hacer que las cosas sucedan… Una cita de S. Kierkegaard: “Arriesgarse es perder el equilibrio momentáneamente. No arriesgarse es perderse a uno mismo”…



                   Confiar es saber perdonar, es permitir un nuevo comienzo, es creerle mejor de lo que es o de lo que ha hecho…, porque todos somos frágiles, y nos podemos equivocar. Y es de sabios rectificar.




                    La desconfianza genera incomunicación. Los secretos y los rencores son como barreras que separan, cuando no se quieren hablar. Entonces se rehusan esos temas, y se “instala” la incomunicación, el ir cada uno por su lado, como las vías del tren: van juntas, pero no se tocan.





                    Una cita de C. K. Chesterton, respecto al amor en pareja: “Es lo que más necesitado está de un lento desarrollo, de paciencia, de largos plazos de tiempo, de compromiso magnánimo, de modales llenos de amabilidad”… Que solo se consiguen en un clima de confianza y cariño.



                     Una consecuencia de la confianza y del cariño es la felicidad, que aparece en la medida en que nos preocupamos del otro… Es proporcional a nuestra generosidad y entrega, porque en definitiva, eso es “querer”. 



                     La confianza es fuente de paz y de gozo que realimenta los sentimientos positivos de admiración y de entrega hacia el otro. Es una corriente de ida y vuelta sumergida en afecto. Un dar y un recibir siempre positivo que entreteje, embrida, y consolida más nuestro amor.






                Dejo el articulo que escribí para la revista "Hacer Familia":








                                                                                  Mª José Calvo.
                                                                       optimistas educando y amando
                                                                                  @Mariajoseopt




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