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lunes, 17 de julio de 2017

DISFRUTAR EN CLAVE FAMILIAR




         DISFRUTAR “EN CLAVE” FAMILIAR




      
       Podemos hacer de estos días algo entrañable, aunque estemos con la familia. Pero es importante reservar un espacio de tiempo para estar juntos en pareja y fortalecer el cariño mutuo. Algo que transmitimos a nuestros hijos, porque, en vacaciones también se educa y se forma, aunque no nos demos mucha cuenta... 


      Y es bueno pensar cómo cuidar el amor en pareja, porque, en realidad es el motor de la familia. De él depende que nosotros, y nuestros hijos, estemos contentos y seamos felices. Hay que aprender a priorizar tareas..., y alimentar el amor es una de ellas. Es algo que siempre compensa.




        Descansar implica cambiar de actividad para desconectar y renovarnos tanto física, como interiormente, cargar baterías, pero sin descuidar nuestro cariño y nuestra familia.


     Hay que tener en cuenta que, la calidad del amor mutuo es fundamental a la hora de crear un ambiente de familia, optimista y alegre, donde cada persona es lo importante, y es fácil luchar por dar lo mejor de cada uno. Y es ese amor auténtico el que estrecha las relaciones familiares y nos da su energía y calor para el corazón.





                  


        La familia es el lugar por excelencia de la persona, de su afectividad y creatividad, porque nace del amor. En ella es donde cobra sentido cada persona y su realización. Y surge de su “generador”, que es el amor de los esposos, que se va desbordando hacia los hijos. Y se concreta en muchas cosas: por ejemplo, en hacer que la persona querida sea lo más importante, porque la llevamos en el corazón, porque priorizamos la relación. 

          De esta forma, intentamos tener tiempo para para conectar, para comprenderle y quererle. Y para compartir sentimientos, que es lo que más nos enriquece la vida. Necesitamos un partícipe secreto de nuestra vida, que nos escuche, que nos mire, que nos aconseje, que nos anime… que esté siempre a nuestro lado. Y el otro es ese amigo incondicional con el que queremos compartir nuestra vida, porque le queremos infinito.

       Por eso, en la convivencia nos “descubrimos” como personas, y “descubrimos” a los demás en sus mejores actuaciones. Nos quedamos con lo mejor de cada uno, que es el modo de conocerlos de veras. Porque, lo más “mediocre” sale solo con dejarse llevar, pero, en lo más “valioso” hay que poner pensamiento, intención, ilusión, y deja nuestra huella. 


        Es preciso observar los detalles, el esfuerzo, las cualidades especiales con las que nos alegran la vida, para hacerlas notar, que las desarrollen y las pongan al servicio de los demás. Y perdonar lo que sea preciso: hay que liberar esos rencores, odios, culpas, prejuicios… Como dijo Walt Disney, “la vida es demasiado corta como para no perdonar”; es necesario poner el énfasis en lo bueno, y pasar por alto pequeños defectos que la rutina puede agrandar, sobre todo en pareja.





      Algunas ideas para concretar y hacer “planes de acción”


        1º) Cuidar el amor en pareja




       Alimentar ese amor, a base de pequeños gestos, amabilidad, simpatía, empatía…, para querer con toda el alma, con todo el corazón, “apostándolo” todo, y dándolo todo, por amor. Aprender a compartir ideas, emociones y sentimientos, creencias y espiritualidad, que muchas veces es lo que da más sentido a la vida.

         Porque, "la verdad del amor es que no siempre se siente, sino que se practica". Los sentimientos no acompañan siempre, y hay que poner voluntad en tener gestos y detalles concretos, y demostrar el cariño aunque no sintamos mucho...

          Además, el sentirnos queridos, es lo que permite que maduremos y demos lo mejor que llevamos y somos. Por eso, tenemos que aprender a plasmar el cariño al otro, para que realmente se sienta querido y así estimular lo mejor de él. 

         Por otra parte, el que alguien nos haya prometido compartir un proyecto vital nos ha de animar para conseguir nuestro mejor “yo”, para poder regalárselo. También nos ha de estimular en generosidad y agradecimiento, en empatía, en ilusión, en asombro y admiración, para pasar por alto esos pequeños roces de la vida cotidiana. Puesto que, tenemos una meta más alta en el horizonte: pensando más en el ser querido, en su bien, en que consiga su plenitud como persona singular que es.  Así dejaremos una huella profunda en los que nos rodean.



            2º) Cuidar la familia

  • Cultivar la amistad con cada hijo, conocerlo, ver en qué es bueno, cuales son sus puntos fuerte, qué cualidades tiene o podemos estimular. Pensar qué le gusta, cuáles son sus intereses, para compartir hobbies, música, para hablar de lo importante, a la luz del cariño. 

  • Para que la convivencia sea grata, hace falta la participación de todos, cada cual según su edad. Debemos dar encargos y oportunidades de colaborar, para que aprendan a pensar en los demás, a ayudarles, a darse, y así “construirse” como personas.

  • Además, después de estar todo un curso trabajando objetivos y valores con los hijos, ahora no podemos dejarnos seducir por la horizontal, especialmente con adolescentes. Hace falta seguir luchando por adquirir algunos valores que creamos importantes en este momento, incluso que piensen ellos… Por ejemplo, es bueno tener un horario, un plan de lecturas que les ayuden a pensar, que disfruten y que los formen, algo de deporte…, y algún campamento de confianza, con un ideario en nuestra línea, o, que tomen más contacto con la naturaleza, mediante salidas al monte, excursiones... etc.


  •        Otro punto es fomentar la capacidad de escucha, de comprensión y empatía. Enseñarles a escuchar, con nuestro ejemplo, para que se sientan atendidos, valorados, comprendidos, y así aprendan a hacerlo con los demás.


               Por eso es tan importante educar las emociones desde pequeños, enseñar a dominar los impulsos, a tener autocontrol, hacerles fuertes ante las contrariedades, a pensar por cuenta propia… Y todo sumergido en cariño “del bueno”, porque es el artífice de su valoración, de su realización, de su autoestima y, en definitiva, el que les enseñará a querer en la vida…



        Se trata de atender a las relaciones humanas en familia, para hacer de estos días de descanso una oportunidad de conectar, de demostrar ese cariño con obras, y, de descubrir la dicha de estar juntos. Para esto, hay que aprender a desconectar de “ruidos” y pantallas, de lo accesorio…, que muchas veces no nos deja pensar con claridad, ser creativos, saber admirar y agradecer, mostrar el cariño, y disfrutar de la vida. 





     Pensando en los hijos , en especial en preadolescentes, es necesario tener unas normas claras respecto al tiempo, contenido, y modos de uso de las pantallas, ¡para guiarles también aquí!



        Siempre manteniendo un tono positivo de lucha por dar lo mejor de cada uno, pensando en los demás. Como alguien señaló: “No permitas que nadie se aleje de ti sin una sonrisa”.






Dejo enlaces relacionados: 

-"crear ambiente de hogar"

-¿Conciliar?: "si-quieres-¡puedes!", y además logras sinergia.


-sobre libros y películas por edades

-nuestro-mejor-proyecto (amor de pareja)

Mª José Calvo
@Mariajoseopt 
Optimistas Educando y Amando. 
http://optimistaseducando.blogspot.com/


Esperando que te haya sido útil, y gracias por comentar y compartir.


         


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