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sábado, 20 de febrero de 2021

TOLKIEN Y SU LEGENDARIUM I

 

                            TOLKIEN Y SU "LEGENDARIUM"... I


       

J. R. R. Tolkien es uno de los grandes escritores con inmensa creatividad que inventó un universo legendario para su querida Inglaterra, a partir de la sonoridad de las palabras. Poeta, filólogo, lingüista, y profesor universitario, conocido por sus obras El Silmarillion y El Señor de los Anillos. A raíz de su cumpleaños escribo este post que vengo repensando desde hace largos años... 



Voy a comentar ideas fantásticas, algunas de las cuales ya he mencionado en otros post, pero me parecen muy enriquecedoras y dignas de repensar y agrupar, para animar a profundizar y disfrutar del impresionante universo de Tolkien, con sus muchos mapas, lunas, runas, razas, historias y lenguajes inventados... Entre éstos destaca el Quenya y el Sindarin que hablan los Elfos. Él va creando su mundo dese las palabras, que esconden e iluminan historias.

El texto más largo en Quenya, que deriva del finés, es el conocido poema Namárië, que pronuncia la Dama Galadriel en la despedida de Frodo, cuando se va del Reino de Lothlórien. Un adiós, sabiendo que ya no lo volverá a ver. Ella le anima al ver su corazón apesadumbrado: "Ser el portador del anillo implica estar solo"... "lo que tú no hagas, nadie lo hará por ti". Lo veremos en la primera pincelada.





* Unas pinceladas 


Quiero escribir algunas pinceladas de El Señor de los Anillos, pero primero un poco de su biografía para situarnos en el ambiente y en su vida..., algo importante para entender su obra de arte. También dejo bibliografía para leer y ampliar. Para empezar un libro fantástico del que se aprende mucho: "el mago de las palabras", de Eduardo Segura, en Magisterio Casals.




* Un poco de su biografía


Sus padres, Arthur y Mabel, se fueron a Sudáfrica por negocios. Se casaron y vivían allí, muy lejos de Inglaterra, por cuestiones del trabajo de Arthur en la banca. Prometía muchos beneficios. Allí nació John Ronald en 1892 y poco después Hilary. El clima casi desértico no iba muy bien al pequeño Ronald, y echaban de menos el campo de su tierra. Así que en 1895 decidieron que su madre se volviera a Birmingham con los pequeños en espera de ultimar algunas cosas su marido, y se reuniera con ellos. Pero él enferma y pronto fallece inesperadamente, sin dar tiempo a que ella llegue a cuidarlo, sin familia, a miles de kilómetros.



Mucho dolor. Ella se sobrepuso y siguió hacia delante. Tenía a la familia Tolkien y a la suya que les apoyaron. Eran cristianos de la rama anglicana. Mabel, una mujer muy culta, les educó con mucho cariño y dedicación, y con las ideas claras. Sabía idiomas, latín, música, botánica, le gustaba la naturaleza y el arte. Ella misma se encargó de su formación.


Vivieron cuatro años en una casa en el campo, con escenas rurales que Tolkien recuerda con afecto, y le ayudarán a crear la Comarca. Luego fueron a vivir a una zona más céntrica e industrializada, en Birmingham, que no le gustaba mucho, con trenes y ajetreo de la ciudad. Aunque jugaban entre los vagones y le cautivaba el sonido de las palabras que tenían, en idiomas desconocidos para él. 


Más tarde, Mabel busca formación para ella y sus hijos, y se cambian cerca de una iglesia católica: el Oratorio que fundó el cardenal Newman. Allí encontrarían un sacerdote que les ayudó siempre: el Padre Francis Xavier Morgan.


Mabel logró que sus hijos asistieran a la King Edward School, que tenía gran prestigio, aunque con mucho esfuerzo económico. Pero su familia pronto les retira el apoyo económico. Posteriormente, por ese motivo los inscribe en la escuela del mismo Oratorio, llevada por los sacerdotes católicos. Pronto John Ronald aprende mucho y destaca, consiguiendo una beca que le permite acudir de nuevo a la King Edward School.


Caminaba bastante para coger el tren por las mañanas, y cuando venía del colegio, por la tarde-noche, su hermano Hilary le esperaba con un farol encendido... Algo que se le quedaría muy grabado, y le sirvió para dar vida a los elfos.


Su madre tenía diabetes y salud muy frágil. Entonces no había tratamiento. Cae enferma y pasa un tiempo en el hospital. Cuando se va recuperando, el Padre Francis les busca un lugar en el campo para descansar ese verano. Los niños lo pasan muy bien en plena naturaleza, arboles para trepar, un río en el que navegan montados en barriles, campos de setas, un molinero lleno de polvo blanco... Y el Padre Francis con su perro animándoles. Ahí se inventan historias y disfrutan como en los años en los que vivían en el campo.


En otoño ella está peor y muere pronto. Era 1904. Los niños con 12 y 10 años se quedan solos. Más dolor para ellos... Se hace cargo este sacerdote amigo de la familia, párroco del Oratorio. Él era de origen español, y había apoyado a su madre tras su conversión al catolicismo, pues sufrió incomprensión de familiares quedándose sin el apoyo económico. Algo que les influiría en muchas cosas.


Ella era de alma sensible y valoraba mucho la formación espiritual de sus hijos. Tenía la certeza de que todo es pasajero, que no se gana ninguna batalla de forma definitiva, pero hay que perseverar. Y nunca rendirse.


Cuando estuvo enferma, el padre Francis cuidó a los pequeños. Ahora será su tutor, y se excederá en cuidados... Les ayuda y se ocupa de la formación de los dos hermanos. Fuma en pipa de cerezo, lo cual le traería buenos recuerdos a Ronald. Le enseña el español, puesto que le atraen los idiomas, y lo usaría después para crear el Naffarin, de las primeras lenguas inventadas. Más tarde le cautivaría el Gótico por su sonoridad.



Al principio fueron a vivir con una tía, pero los niños no eran muy felices. Se tuvieron que cambiar de casa varias veces, y al final a un nuevo alojamiento de una persona conocida que alquila habitaciones. Allí vivía otra inquilina: una chica un poco mayor que él: Edith Bratttambién huérfana. Tocaba bien el piano y animaba las reuniones. Pronto se hacen amigos y se va enamorando de ella. En 1909 se declaran y comienzan un noviazgo. Eran felices y congeniaban. Ella era anglicana devota, y con el tiempo se convertiría al catolicismo.


Sin embargo, con el enamoramiento Ronald estaba disperso, y se dio cuenta el Padre Francis. Tuvo que posponer su relación tres años, hasta los 21, por mandato suyo. Debía centrarse en sus estudios: tenía un examen de ingreso para Oxford y de ello dependía su futuro. Así que asintió, aunque un poco desesperado. Decía que estaba deprimido y en la tiniebla. Luego lo agradecería. Con esa larga prohibición surge un amor más fuerte. 


Por esa época, 1911, forma un club de debate con tres amigos de la King Edward School, con los que compartía su gusto por la literatura medieval, el T. C., B. S., ya que solían tomar el té en ese local. Querían cambiar el mundo, y se propusieron hacer algo grande: iluminarlo con una luz nueva. Los cuatro juntos eran capaces de mucha creatividad... 





En verano va a Suiza, y de ahí concibe la idea de las montañas nevadas, para luego imaginar el paso de Caradhras y la avalancha de nieve, pues les sucedió algo semejante en la ascensión, con unas piedras que se desprendieron. Compra unas postales en las que aparece un anciano con barba y sombrero que representa el espíritu de la montaña, y le ayudará a crear a Gandalf. 



En su vida universitaria crea otro club de debate, y en verano va a una zona costera de Cornualles que le inspira. Escribe el poema de "Viaje de Eärendel: la Estella de la Tarde". A partir de ahí en un futuro inventará más idiomas y luego historias que le den vida. Trabajará como filólogo, en sentido inverso. Y aparecerá en el futuro Silmarillion. Eärendil será un medioelfo que pide perdón a los Valar en nombre de Elfos y Hombres, por sus acciones deleznables. Y logra su ayuda. De él descenderán personajes del Señor de los Anillos.



Ronald, cuando ya había cumplido los tan esperados 21 años, escribe una carta a Edith. Pasan una tarde entrañable juntos, y reanudan su relación. Él está entusiasmado y feliz. Esa prueba hizo madurar su amor. 


Pero pronto estalla la I Guerra Mundial y se precipitan los planes. Quiere acabar sus estudios antes de acudir a la guerra. Quiere ser profesor universitario... Y deciden casarse antes de partir, pues el futuro era muy incierto y peligroso. Corría el año 1916. 


Los dos tenían carácter fuerte y discutían con frecuencia. Pero fueron conscientes de que su amor debía pasar por encima de los defectos del otro, si quería llegar a ser algo estable, duradero y real.



Muchos de sus mejores amigos mueren en la batalla, en concreto Gilson, y después Smith, del T. C., B. S. Smith le escribió una carta de despedida días anteriores a su muerte, animándole a continuar lo que se propusieron, si él ya no podía hacerlo. Esto le estimuló a reponerse del duro golpe y empezar a escribir su mitología.



Era muy imaginativo y sensible, y anotaba ideas en las mismas trincheras de la guerra... Año 1917. Le servía para evadirse de tanto sufrimiento... Aunque también truncó su creación. Luego los agruparía en El libro de los Cuentos Perdidos, que sería el futuro Silmarillion. 


Enfermó de fiebre de las trincheras, como muchos de los soldados, y tuvo que regresar a Inglaterra. En el hospital escribe La caída de Gondolin, que la incorporará al Silmarillion, con idiomas inventados. Se va reponiendo con Edith, aunque no se recupera del todo. Dan paseos juntos por un bosque cercano. Allí se inspira en la mayor aventura romántica de su obra: la de Lúthien y Beren que te cuento en otro post. 


La historia de Beren y Lúthien refleja su amor por Edith y los paseos por el bosque con ella. Bailes y canciones bellas mientras él la dibujaba. Todo impregnado de romanticismo. Lúthien Tinúviel es una Dama élfica, hija del Rey elfo Elwë, llamado Thingol, y una Maia: Melian. Renunciará a su inmortalidad para compartir su amor con Beren. Este tema de la mortalidad siempre está en el fondo de su obra. Y juntos, para poder unirse para siempre, realizan una hazaña contra el Señor Oscuro: recuperan una de las joyas o Silmarils que robó Morghot, con la Luz de los Árboles de Valinor. Una joya muy preciada creada por Fëanor.


El trasfondo es su historia de amor con Edith, de la que estuvo muy enamorado siempre. Era más fuerte que un sentimiento: era un amor verdadero, cuidado día a día, con sacrificio y renuncia cuando era necesario, lo cual hizo que durara toda su vida. Construyen una gran familia con cuatro hijos, en medio de muchas dificultades. Incluida la muerte, la gran guerra, las dificultades económicas que le envolvieron desde su infancia...




La guerra les deja un poso de sufrimiento y dolor grande que reflejaría en Mordor y "la ciénaga de los muertos". Pero tenía claro que
la vida es un don maravilloso, y

 “el amanecer es siempre una esperanza para el hombre.”




Trabajó en la Universidad de Oxford, luego en la de Leeds durante seis años, como lector y lexicógrafo. Y como profesor de Lengua inglesa. Más tarde vuelve a Oxford y ocupa una vacante de profesor de anglosajón. Ahí nacerá su cuarta hija, y conocerá a su querido amigo C. S. Lewis en 1926. 


En 1930 escribe el Hobbit, que en principio era para sus hijos. Pero hasta 1937 no se publica.


Y más tarde acababa el Silmarillion, aunque luego lo reescribiría de nuevo porque era muy perfeccionista, y su obra crecía en su imaginación. Por eso hacía muchas versiones. Pero los editores no lo leen..., y le piden una continuación al Hobbit: entonces escribe El Señor de los Anillos.





En los veranos van a un pueblecito costero, dedicando mucho tiempo en familia. Paseaba con Edith y sus hijos. Contaba maravillosos cuentos inventados, y los ilustraba con dibujos muy elaborados. Así escribió el Hobbit. También en Navidad cuentos de Papa Noel, con mil detalles que los convertían en "reales"... Cuando se dormían escribía las historias. En alguna de sus casas, pues se cambiaron repetidas veces, bajaba al garaje, acondicionado como despacho de trabajo, y escribía, pintaba, inventaba... 


Otras veces se movía con su máquina de escribir en cualquier sitio. Con Christopher en especial, disfrutaba mucho de todo su mundo imaginario, porque desde pequeño estuvo delicado y estudiaba en casa con un tutor. Su padre se encargaba de enseñarle muchas cosas, entre ellas su mundo legendario. Creció inmerso en él, y también le gustaría la filología. Y fue quien publicó su mayor obra: El Silmarillion, tras la muerte de su padre.



Por esos años, 1926, conoce a C. S. Lewis que también irá a Oxford. Ambos se harán muy amigos y se influirán decisivamente. Organizan un grupo de debate literario: Los Inklings, con otros profesores y amigos. Pasaban ratos de tertulia animada y verdadera amistad. Todos eran sencillos y allí se criticaba todo lo que exponían, para bien o para mal. Jack, como le llamaban sus amigos, le escuchaba y animaba a escribir y a publicar su obra, que en principio era solo para sus hijos. Sabía de la grandeza y luminosidad de ella. Él fue en ocasiones su único público, que le estimulaba a seguir trabajando y mejorar continuamente su obra. Algo que Tolkien siempre agradecería.


También tenían amistad con otros profesores y escritores, como O. Barfield, Ch. Wiliams, y el propio Christopher Tolkien, con los que compartían su amistad, lecturas de sus escritos y debates. Christopher les leía los nuevos capítulos y versiones del Señor de los Anillos. A veces daban paseos por el campo y se reunían a conversar con una cerveza, o una copa de licor, alrededor de una buena chimenea. Momentos de amistad entrañables. De ahí el escrito de Lewis sobre la amistad, en su libro "Los cuatro amores". El afecto los unía y los rescataba de tanto sufrimiento.



También inventa cuentos para sus hijos, como Roverandom, y un personaje entrañable: Tom Bombadil, que le apasiona la naturaleza: se comunica con ella, mediante poesías y las canciones. También lo incorporará al Señor de los Anillos.



Con C. S. Lewis, se propuso escribir dos historias: una, de viaje en el espacio, que escribió su amigo, y otra, de viaje en el tiempo, que asumió él. Jack editó 7 libros sobre el espacio en poco tiempo, pero a él le costaba más, quizá por su meticulosidad, además del poco tiempo que le quedaba con su familia y los compromisos del trabajo. 



Eran grandes amigos, y más tarde diría a sus hijos que tenía ideas lewisificadas... Y a Lewis le sucedería otro tanto. En este género literario de Fantasía que cultivaban coinciden con G. K. Chesterton, del que surgió el pensamiento de la "filosofía de los cuentos de hadas"..., y del que aprendieron y compartían su valoración mitopoética. Te lo cuento en otra entrada sobre ese autor: "Chesterton y el asombro". Valoraban en mucho los mitos: algo más verdadero que muchas realidades.



Y será profesor universitario de Lengua y Literatura inglesa en el Merton College de Oxford.



Ronald conversaba con Jack sobre los mitos y las historias, que a los dos les unía. Decía Jack que el mito es la llave maestra para entender la realidad. Que los mitos, aunque no sean reales, reflejan una parte de verdad. Algo muy importante para Tolkien, lo cual fue aclarando muchas cosas en la mente de su amigo, y le ayudó a discernir asuntos importantes en su vida. 



Chesterton tuvo mucha influencia en los dos autores, en sus obras y a nivel personal. Tolkien leía encantado a Chesterton desde su infancia, pero C. S. Lewis lo conocería por sus libros en las trincheras de la guerra, cuando todavía era ateo. Y ayudado de Ronald y sus conversaciones, se acercaría al cristianismo "cautivado por la alegría". Te lo cuento en el post "alegría y buen humor".




                                                       * * *



Vamos hacia atrás. En 1917, en las trincheras, empieza el futuro Silmarillion, y en 1920, cuando Ronald estaba corrigiendo exámenes, anotó en una esquina de uno de ellos, que estaba en blanco, algo que le vino a la mente: "En un agujero del suelo vivía un hobbit". Y así comienza la historia de una criatura pequeña y entrañable...: "El Hobbit". Pronto surgen muchas preguntas que exigen respuestas... ¿Qué es un hobbit? Y va desarrollando la historia, partiendo de las palabras, que se publicaría más tarde al gustarle al hijo de un editor. Pero él no tenía la sensación de inventar nada, sino que era algo que ya estaba ahí y se le iba desvelando y creciendo...





Posteriormente seguía trabajando el Silmarillion, pero, como he comentado, la editorial ni siquiera lo leyó. Aunque sí le pidieron una continuación del Hobbit. Por lo que siguió escribiendo El Señor de los Anillos, que en realidad era más bien continuación del Silmarillion y los "Días Antiguos" de las Primeras Edades, del origen del mundo y la historia de los Hijos de Ilúvatar: Elfos y Hombres, y los Silmarils.


Dejó apuntes, mapas, runas, lunas, poesías, dibujos, canciones... algunos sin acabar, con muchas revisiones y diversas versiones de lo que escribía según iban creciendo en su imaginación. 


Toda esa belleza la disfrutaba con su hijo Christopher, que le animaba a seguir en ello. Su obra ilumina y da esplendor a la realidad... Te animo a adentrarte en ella y ver qué te dice...







Continuará...



Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. Muchas gracias.




                                                                             Mª José Calvo
                                                                            @Mariajoseopt
                                                                         optimistas educando




Dejo algunos enlaces relacionados:  


 
 

  

 
 * ¡No-te-rindas


Alegría-y-buen-humorcon ideas de C. S. Lewis 





 
Poema-navideno-de-Tolkien                                                                 

 
URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/02/tolkien-y-su-legendarium-i.html

3 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho. Escrito y expuesto con sencillez, llega al fondo del alma. ¡Un millón de gracias... y sigue adelante! Un fuerte abrazo, Tomás Melendo.

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  2. Muchas gracias, Tomás. Es un honor tenerte por aquí también, y gracias por los ánimos. Seguiremos... Un gran abrazo para toda la familia, Mª José.

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  3. Aprovecho para deciros su web, de temas familiares también, que recomiendo por propia experiencia: www.edufamilia.com

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