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lunes, 2 de agosto de 2021

LECCIONES DEL APOLO 13...




                                               EL APOLO 13...



El buen cine nos acerca situaciones de las que podemos disfrutar y aprender... Un gran maestro y pedagogo, Oliveros F. Otero, nos enseñó a utilizar novelas y fragmentos de películas en Orientación Familiar, de pareja, y en la educación de los hijos. Puso en nosotros la inquietud por el trinomio pensar-leer-escribir, e imaginar, para seguir pensando. Nos dejó muchos libros y escritos, entre ellos "Cultivar la imaginación", que recomiendo.



Para ir exponiendo un pensamiento y unas reflexiones, nos puede servir de guía la película "El Apolo 13" de Ron Howard, con Ed Harris y Tom Hanks, de Universal Studios e Imagine Entertainment.


 

          
Jim Lovell, el comandante de la nave “Apolo 13”, muy unido a su esposa Marylin, se entrena para una misión: ir a la Luna con otros dos astronautas. Tienen poco tiempo, y la preparación es intensa. A última hora uno de ellos parece que puede tener un problema médico, y es sustituido por otro. Algo inesperado cuando ya estaban tan compenetrados.


Llegado el día de la cuenta atrás se dirigen a su objetivo: el espacio. En pleno vuelo falla uno de los cinco motores principales, y piensan que es la pega de la misión. Pero no: ¡tendrán muchos más problemas...!


          
En un procedimiento rutinario, desde Houston les mandan remover los tanques de oxígeno. Al hacerlo sucede algo inesperado, y acto seguido se encienden innumerables paneles de alarma. Falla la computadora, el guiado, la energía, la biónica, la unidad giroscópica... Se oye: "Houston, ¡aquí tenemos un problema!"

          
Les invade el desconcierto y el nerviosismo en la nave. También en el control de la misión. Todos se ponen a trabajar para ver cuál es la situación y delimitar el problema: si es un fallo de potencia, de instrumentación, de guiado… o un fallo real de energía.

           
Hasta que, el comandante ve por la ventana que están expulsando algo al exterior: un gas. Pronto se percatan de que el nivel de oxígeno está descendiendo drásticamente. Tienen un escape.  



          
A veces, a nosotros nos puede pasar algo semejante en la vida. Vamos a toda velocidad, perseguimos objetivos que nos deslumbran, parece que hacemos muchas cosas, y de repente nos averiamos en nuestro navegar... Todos tenemos limitaciones, enfermedades, situaciones dolorosas, o simplemente no estamos de buen ánimo… y no "funcionamos" en buenas condiciones.


Es el momento de detenerse para ver la situación, delimitar el problema, entendiendo por problema cualquier situación a mejorar. Ver si necesitamos descansar, cambiar de aires..., o pensar en los demás y ayudar a alguien cercano que sufre.


Pensar “que hacer con el tiempo que se nos ha dado…”, como señalara J. R. Tolkien, reflexionar sobre lo importante de nuestra vida, y repensar las cosas. Replantearnos qué objetivos y metas valen la pena, qué sentido damos a la vida, y qué rumbo debemos tomar... O, si nos hemos desviado de la trayectoria intentar corregir el rumbo.


             
Seguimos con el Apolo. Habiendo visto el problema, desde Houston les quieren dar unas directrices para intentar afrontarlo y darle solución. Pero, parece que se les escapa de las manos. ¡Todo falla!, hasta la computadora de guiado. Sin ella no se puede hacer nada. En la base todos hablan a la vez, cunde el pánico, les puede el pesimismo y el nerviosismo… Entonces interviene el director de la misión con su experiencia y tesón, ejerciendo un buen liderazgo: 


-A ver, ¡de uno en uno…

Para abordar los problemas de forma individual.

-“¡No me digáis lo que falla, sino con qué contamos en la nave!” 
“¿Qué hay que funcione?”  

Viendo el lado positivo de esa realidad tan dramática... Única forma de intentar solucionarla.


Y, "no me importa para qué fue diseñado, sino qué puede hacer."


Dejo un corte de la película de las productoras Imagine Entertainment y Universal Studios:





             
En la vida, a veces nos "aturrullamos", vemos los fallos, lo que no va, debilidades y defectos, y de esa forma todo se ve "negro" y se agrandan los problemas. Es muy necesario no centrarse en lo negativo de las situaciones..., sino en dar una pincelada positiva a la realidad.
            
Da mejor resultado, y es mucho más eficaz, centrarse en lo que tenemos, en las posibilidades, en lo que se puede hacer con lo que nos queda. No mirar hacia atrás y lamentarse, sino hacia delante. Y ponerse en marcha. Descubrir las posibilidades que hay en cada situación. Porque cada dificultad encierra ¡una posibilidad! Aprender a mirar...

            
¡Estamos vivos!, y eso es lo que importa. ¡Tenemos una familia que nos quiere!, y eso es lo que importa. El resto ya se verá, y se abordará cosa por cosa, priorizando.




             
Más adelante van surgiendo múltiples y variados problemas, los cuales el Director de la misión va afrontando uno a uno. Intentando resolverlos, apoyado en sus colaboradores, y sacando lo mejor de cada uno de ellos. Buscando a los ingenieros que diseñaron cada pieza para lograr el mayor rendimiento. Con optimismo, también de óptimos. Nunca con un no, aunque parezca un imposible.


Tiene muchas cualidades y virtudes a imitar, que pueden servir especialmente cuando se está en una situación difícil o dolorosa. Por ejemplo, el intentar crear un clima positivo de superación, estimulante, dando por entendido que todo tiene solución: solo hay que buscarla y encontrarla. Y luego llevarlo a la ación. También el buen ánimo, la tenacidad para no desfallecer, la fortaleza, la resiliencia para no quebrarse a la primera, el optimismo a pesar de todo pronóstico... y la perseverancia hasta el final.


               
Se ve la fuerza que da tener una voluntad bien entrenada, guiada por una idea clara en la mente: ¡no los vamos a perder! Y poner todos los medios para hacer que suceda. La voluntad es la capacidad de hacer que las cosas sucedan, sin depender de gratificaciones inmediatas, y tiene mucho que ver con la corteza prefrontal, que te cuento en otros post, y con idear soluciones.






El director intenta superar esos problemas, -el oxígeno, el CO2, la energía...-, aunar fuerzas, y traerlos a casa. Con empeño y optimismo, sin desanimarse a pesar de lo realmente preocupante de la situación. Es un anclaje fuerte en el éxito de la nueva misión

"¡El fracaso no es una opción!", "¡no los vamos a perder...!"


Esto nos puede servir para pensar, para retomar un camino que nos lleve a una meta valiosa. Actuar con un fin noble en la mente. Centrarnos en lo importante, contar con nuestra familia, con el cariño en pareja, que hace que sea una unidad "viva" donde se quiere a los demás tal cual son. Donde se comparten las penas, dolores y agobios, y de esa forma disminuyen y se aligeran, y además nos sentimos comprendidos y reconfortados. En cambio las alegrías se multiplican. 

La familia, el lugar al que siempre se quiere volver, el ámbito del cariño y la libertad. Sentirse querido da nuevos bríos para afrontar lo que venga, aunque sea un problema difícil de resolver. 



           

Vamos con los astronautas de la nave...

           
De ellos depende en gran parte el éxito de su misión. Forman un equipo, y se han entrenado para congeniar y entenderse. Aunque hubo un cambio de ultima hora, y Jack sustituyó a Kent. 

A raíz de la explosión necesitan poner su ingenio, esfuerzo, y trabajo a prueba, y no desfallecer en el intento. También deben trabajar muy en equipo con un liderazgo conjunto. Confiar unos en otros para ir resolviendo una cadena de problemas que van surgiendo, y seguir con vida.

Plasma muy bien su fuerza ante las dificultades, para mantener el autodominio y el control de la nave, para no desistir y poder llevar a cabo su nueva y más complicada misión: ¡volver a casa sanos y salvos!




Utilizan el Módulo Lunar, el Aquarius, como bote salvavidas, pues en el Odyssey no queda oxígeno. 
Hay un momento que deben apagar la computadora del Módulo de mando para ahorrar energía para la reentrada. Llevan ya mucho tiempo esforzandose, nerviosos, sin dormir, con frío…, y parece que a Jack le sientan mal unas palabras de Fredo. Es como si le echara en cara haber causado la explosión por remover los tanques de oxígeno. 



Aquí interviene el comandante de la nave, Jim, para calmarlos, poniendo una nota de confianza en Jack: “Si a mí me dicen desde Houston que remueva los tanques, ¡yo los remuevo!” ¡No nos vamos a estar enfadando unos con otros, porque así no resolvemos los problemas! Serena el ambiente.

Señores: ¿qué intenciones tienen? Les hace pensar y no dejarse llevar de la situación y del estrés. ¡Yo quiero volver a casa!


Necesitan realizar miles de cosas sin apenas tiempo por falta de oxígeno y energía: una ignición, más adelante otra, sin computadora, usar el vehículo lunar de navío, trabajar en la reentrada, aprovechar al extremo la poca energía que tienen en la nave para poder volver...


            

Otro detalle de Jim, y su buen liderazgo, tiene lugar cuando Fredo está ya muy cansado, con fiebre, congelado, y le da masajes para que entre en calor. Le anima, le dice que falta poco para llegar al Pacifico Sur, abrir la escotilla, ver el cálido sol y llegar al portaaviones… Se preocupa de que no desfallezca, de que no se rinda. Hasta con humor.


Atento a lo importante, sin descuidar los detalles: el malestar de su compañero, incluso en esa situación tan precaria. No pasar de largo ante el dolor ajeno: tratar de confortar en lo posible a quien lo pasa mal.





Hay otra anécdota de Jim, tiempo atrás, cuando iba pilotando un avión de combate en mares del Japón. Tuvo un fallo del motor, y luego se apagaron las luces de la cabina. Más tarde decía con optimismo que las cosas a veces pasan dando vía a una solución. Se quedó a oscuras. Y justo por eso, pudo ver la luminiscencia de las algas marinas que se remueven con el paso de un barco, señalándole el camino a casa. Decía: “Nunca se sabe lo que puede ocurrir para llevarte a casa…” 


              
Tener siempre en el punto de referencia la familia: nuestra misión más importante. Fomentar el cariño entre todos, y así poder sobrellevar mejor cualquier sufrimiento o dificultad que nos depare la vida. Cuando se comparte con los seres queridos, sobre todo en pareja…, une a esas personas y alimenta el amor, con la condición de que se lleve entre los dos. 

        
La felicidad de unos momentos va unida al sufrimiento de otros, por el amor que unifica todo. Es lo que permite llenar de sentido todos los espacios de la vida: también los problemas, contratiempos y dolores. Se puede ser feliz si van cargados de amor, aunque se sufra... porque el amor es el mejor antídoto contra ese sufrimiento. Lo sana, y nos regenera.
          

Hay situaciones aparentemente negativas que nos abren nuevas perspectivas. Si no hubieran pasado no se nos hubieran presentado nunca. Hay que saber percibir algo bueno en cualquier situación, por espantosa que nos pueda parecer a primera vista… Da ánimo para luchar y sobreponerse.




Dejo un pequeño vídeo:

                                   


Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. ¡Muchas gracias!




                                                                             Mª José Calvo
                                                                            @Mariajoseopt
                                                                         optimistas educando




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