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domingo, 21 de abril de 2013

LIDERAR LA FAMILIA CON UNA META CLARA... I



UNA FAMILIA EXCELENTE

DIRECCIÓN DE LA FAMILIA (I/III)




           ¿Qué podemos hacer los padres, para dirigir este proyecto que es la familia...?

            Podemos comenzar profundizando un poco en el concepto de familia. Una buena definición: "El lugar natural privilegiado en el que es posible nacer, vivir, y morir como persona", con la inefable dignidad que supone. Es del profesor P. J.  Viladrich. En ella se nos quiere por lo que somos, no por cómo somos, lo que tenemos o "valemos" en esta sociedad tan materialista..., sino por ser personas. Seres creativos, de aportaciones, capaces de amar a los demás.

           Como padres nos preocupamos de la formación personal de cada uno y, como directores, fomentamos la mejora personal y familiar, y la armonía entre todos los miembros, para que la familia esté unida, forme "una piña", y pueda ser optimista y alegre. Y en ese ambiente, dar lo mejor de cada una.

          Optimista, también, en el sentido de óptimos, de excelencia, porque solo lo mejor es lo más propio de la persona... De este modo, buscaremos ser "optimistas", en las relaciones familiares, y especialmente, en el cariño en pareja…, origen y fuente de los demás amores familiares.









        Dirigir la familia es atender a lo importante: a cada persona, y a sus relaciones verdaderamente humanas que se fraguan en ella. También cuidar los detalles que entretejen la convivencia diaria...

            En cada hogar hay gran diversidad, pero también debe haber unidad. Diversidad, por los caracteres de cada persona, edades de los hijos, intereses, gustos..., etc. Y la unidad se ve en la convivencia, gracias al cariño que hay entre todos, que unifica todo. Y, gracias a una manifestación de ese cariño, que es la autoridad de los padres. Que sirve para guiar el crecimiento y maduración de cada hijo, para orientar su creciente autonomía, y luego darle "alas" para que pueda volar alto... Y, con esa libertad incipiente, sea capaz de amar. 

             Al conjugar la unidad y la diversidad en cada familia, se logra y se muestra la armonía familiar, y la armonía de amores familiares, que surgen del amor principal, el de la propia pareja.



      La primera originalidad de la familia es que tiene dos "jefes" o "líderes" al mismo nivel


        Dos personas, él y ella, unidos el día de la Boda, para quererse y realizar un proyecto vital. De esa manera se forma una "nueva unidad" de dos: un equipo. Aunque a veces no estemos de acuerdo en todo, podemos hablarlo y hacer un frente único, sobre todo ante los hijos. Para que tengan un referente claro. Es decir, hay que "hacer equipo", y la ventaja de ello es que logramos sinergia positiva. Esas cualidades y puntos fuerte, esas ideas, no solo se suman, sino que se multiplican...






            La madre, que puede ser la "directora del hogar" y, el padre, que podríamos llamarle "el jefe", o "líder" de la familia, forman un solo equipo y cada uno aporta su forma de dirigir, o de relacionarse, pero entre ambos se logra algo mucho mejor, sabiendo unificar criterios. Ambos se complementan, por las diferencias intrínsecas de ambos, y porque cada uno tiene unas capacidades y cualidades distintas, que las pone al servicio del otro, y así se obtiene esa sinergia. En todos los ámbitos: pensamientos, planes, proyectos, o acciones, porque cada uno apoya la iniciativa del otro...





          Por eso, uno se puede encargar más de poner de moda unos valores, centrados en principios, que sean importantes y que no pasen de moda... Y el otro, o la otra, generalmente, se puede encargar más de crear ambiente de hogar, de estar en los detalles, de manejar sentimientos y emociones y reducir tensiones. 



           Para hacerlo más gráfico, podemos hacerlo con una metáfora: la familia la podemos comparar a una "nave espacial", con rumbo a una meta concreta. Todos a bordo, con un plan de vuelo específico, una misión conjunta, y unos objetivos a corto plazo que vamos poniendo, según las edades de los hijos y las etapas de la vida...







            Y con una retroalimentación, para no desviarnos del rumbo fijado..., porque las tormentas y turbulencias nos sacarán del camino muchas veces, pero si mantenemos el norte claro, podemos "realinear" la trayectoria cuando sea preciso. Lo importante es tener un punto fijo en el espacio, para volver a la ruta. Por ejemplo, "un enunciado de misión familiar"... 






         La dirección familiar, como señala el profesor Oliveros F. Otero, es bueno que sea participativa, y con objetivos claros, para que todos contribuyan y la hagan "suya". Vamos por partes: 



          1º) La dirección de la familia es participativa por tener dos directores, o mejor, líderes, que han de trabajar en equipo sinérgico a ser posible. De esta forma cada capacidad o cualidad específica de cada uno, se pone al servicio de los demás, y entre los dos se logra sinergia positiva.





          Para ello podemos: 

 *Valorar las diferencias entre ambos, para tener más posibilidades a la hora de actuar.

 *Construir sobre los puntos fuertes de cada persona de la familia, de nuestro cónyuge y de los hijos, para suplir los puntos débiles...

 *Trabajar en los momentos mejores de cada uno.

                 
         También es participativa, en cuanto que no se trata tanto de hacer, sino de enseñar a hacer. Nuestros hijos aprenden todo, porque nos están mirando todo el día: somos sus modelos. Y tenemos que enseñarles con el ejemplo, y explicándoles las cosas según su edad. Que sepan lo que esperamos de ellos, y cómo hacerlo.


         Porque, los hijos tienen el derecho y el deber de participar en el progreso familiar. Y así van adquiriendo capacidades, habilidades, aptitudes y posteriormente responsabilidades. La familia la sacamos adelante entre todos, no solo entre los padres, que muchas veces lo haríamos más rápido y mejor. Pero es preciso que aprendan, que se integren y puedan volar. Toda ayuda innecesaria es una limitación para quien la recibe.









       2º) La dirección de una familia también debe ser con unos objetivos, ya que los padres necesitamos tener clara la meta de la familia, esa misión insustituible, para saber hacia dónde encaminarnos, y luego plantear objetivos y hacer partícipes a los hijos en el logro de todo ello. No es algo que salga solo, sino que hay que poner nuestras mejores ideas y recursos en ello, hablarlo, usar la imaginación y la creatividad, y luego llevarlo a la acción. 





          Para ello hay que dedicar tiempo a pensar qué tipo de familia queremos ser, hacia dónde la queremos orientar, cómo nos queremos tratar, cómo queremos que sean nuestros hijos, qué valores podemos transmitir… Es decir, cual va a ser nuestro "norte", nuestra misión, para orientarnos. Y pensar, no solo en lo inmediato, sino también a medio o largo plazo. Esto se puede concretar en un lema familiar, en el que cada uno contribuye con sus ideas o preferencias..., incluso cuando los hijos son pequeños.


      Estas ideas y objetivos se pueden concretar en "planes de acción", para tratar de llevarlos a la práctica y hacerlos realidad. Para que no queden en sueños nunca realizados. Así, el conjunto de planes va perfilando un proyecto personal, o familiar, y va marcando el camino, la ruta a seguir.




       Por tanto, dirigir una familia quiere decir que cada hijo sabe lo que se espera de él, que está motivado positivamente para lograrlo, y que en todo momento conoce qué está haciendo bien, o mal, con todo nuestro cariño.


       Para ello nos podemos apoyar en los encargos que ponemos a nuestros hijos, incluso de muy pequeños. Desde traer los pañales para el hermanito, hasta cuidarle o leerle cuentos, poner la mesa,  regar las plantas, cuidar el coche, atender a los abuelos, arreglos, o planear las vacaciones... según la edad que tengan. Y con adolescentes, apoyarnos más en ellos: darles más responsabilidades y no tratarlos como niños, como si no fueran capaces de grandes cosas por los demás... Son los segundos responsables de la familia.


       Cuando son pequeños, primero habrá que hacer las cosas con ellos para enseñarles. Luego lo van haciendo solos hasta adquirir un hábito, y así van aprendiendo diversas habilidades y destrezas, y se van haciendo responsables de su pequeño encargo, y de pensar en los demás. Además aprenden a poner cariño en cada tarea, en cada encargo, a cuidar los detalles, y a preocuparse de los demás para hacerles la vida más agradable. 

         Por eso, ¡¡siempre alegres para alegrar a los que más queremos...!!

  
                         




                                                                          Mª José Calvo
                                                                optimistas educando y amando
                                                                          @Mariajoseopt


       Espero que les haya sido útil el post, y que lo compartan con amigos. ¡Gracias!




Dejo enlaces relacionados con el tema: 

¿Sabemos ejercer bien la autoridad...?

* "Los encargos" 



* ¿conciliar...?: "si-quieres-¡puedes!", y además logras sinergia







URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2013/04/direccion-de-la-familia-los-padres.html 




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