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viernes, 5 de febrero de 2016

LOS ADOLESCENTES Y SUS ETAPAS II


             
      

                                ETAPAS DE LA ADOLESCENCIA (II/V) 

                                           "
SOLTAR AMARRAS"




         Vimos alguna pincelada general de la adolescencia, en positivo, en el post anterior: "características de la adolescencia". Ahora se trata de profundizar un poco en las distintas etapas, para comprenderles mejor y por tanto, ayudarles a lograr su mejor personalidad. 

       La adolescencia se puede dividir en tres fases distintas, siguiendo en parte el pensamiento de Remplein.




        1.- Preadolescencia: de 9-10 a 12-13 años más o menos, aunque cada vez se inicia más precozmente... En las chicas suele ser un año antes que en los chicos por su diferente maduración, y, sus niveles distintos de hormonas en sangre.



       Se caracteriza por una crisis biológica, con cambios anatomo-fisiológicos e inestabilidad psicomotriz. Tienen que aprender a convivir con su “nuevo cuerpo”. También aumenta el apetito y el cansancio, y todo parece que les cuesta mucho más esfuerzo. Cambia el ritmo del sueño, la melatonina se secreta más tarde, con lo que el sueño se retrasa... Además, su cerebro se reorganiza y sufre grandes cambios para adquirir nuevas funciones superiores.



         En estas etapas descubren su intimidad y su identidad, aunque a veces no se reconocen, ni saben cómo comportarse.





        Inestabilidad afectiva: muchas veces no saben si están contentos o tristes, y su estado afectivo es muy lábil: cambia de un momento para otro, y les afectan muchas cosas de forma exagerada. Y es debido a su sistema límbico que está madurando, y 
se encuentra exaltado e hiperfuncionante por influencia de las hormonas en sangre. Valoran mucho la recompensa de situaciones emocionales al límite, sin tener tanto en cuenta lo razonable. Les gusta el riesgo y la aventura. 


       Cuestionan todo, en especial a los padres. Miran "con lupa" para cazar errores e incoherencias, porque empiezan a pensar por cuenta propia y quieren comprobar si hacemos lo que pensamos y les decimos. Es decir, ven nuestra integridad y coherencia, o la falta de ellas. Aunque no les gusta escuchar, nos están mirando todo el día… Por eso, lo importante es el modelo que les presentamos, más que los discursos que no escuchan... Para un adolescente, como dice un amigo, "más de tres palabras son excesivas..."





           2.- Adolescencia media: de 13 a 15-16 años más o menos. En ellas, un año antes.



       Se caracteriza por el descubrimiento de su identidad y de sus capacidades intelectuales. Empiezan a tener un pensamiento más abstracto y analítico y a pensar por ellos mismos. Juzgan todo y lo critican. A veces, se vuelven un poco quisquillosos y algo impertinentes. Creen que todo es blanco o negro, bueno o malo, sin matices intermedios.




        También tienen inseguridad, introversión y timidez. Desconfían de ellos mismos, porque no han madurado todavía y no saben muy bien cómo hacer las cosas, si podrán hacerlas, y, cómo comportarse. Sobre todo cuando la pandilla está expectante... Por eso puede aparecer cierto inconformismo y agresividad. Es una etapa un poco "egoísta", porque están creciendo hacia adentro. El mundo para ellos es "su" mundo. Hay que aprender a canalizar su rebeldía, y buscarles retos que les ayuden a madurar, y a pensar en los demás.




         Cambian la familia por la pandilla de amigos, porque a ellos les ocurre exactamente lo mismo, que son unos "incomprendidos", y se apoyan... Por otro lado, tienen que encontrar su sitio en la pandilla, y la opinión que tienen de ellos la valoran mucho. Quieren reafirmarse por su inseguridad.


       Esta etapa es muy importante porque deben tomar decisiones que influirán en su futuro, como estudios, amigos, aficiones, deporte… Pero ellos no ven en futuro todavía.



        


         Exploran nuevos sentimientos y emociones, y les atrae ese mundo, especialmente el sexo contrario. También las experiencias al límite y el riesgo... Se podría decir que son todo “acelerador” y poco “freno”, porque las emociones están hiperfuncionantes, y, los procesos de inhibición y control cerebrales son más lentos en madurar. Todo ello tiene que ver con el proceso de maduración cerebral, que comienza desde zonas posteriores y más primarias, a zonas superiores y anteriores, donde está el lóbulo frontal y el cortex prefrontal. Lo trataremos en otra entrada: "Maduración cerebral y afectividad".




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          3.- Adolescencia superior o juventud: desde los 16-17 años en adelante.



         Se caracteriza por su mayor maduración, consiguiendo una personalidad más definida. Aumenta el conocimiento propio, el pensamiento analítico y crítico, más autocontrol personal, y con todo ello se perfila su singular identidad.




         Van reconstruyendo su personalidad con sus pensamientos, lo que oyen, lo que ven, del mundo virtual, de nuestro comportamiento… Van cogiendo ideas y formas de todo lo que ven a su alrededor y de experiencias de lo que van viviendo.



      Aprenden a conjugar la libertad con la responsabilidad. Es decir, aprenden a tener una libertad más responsable, no solo entendida como independencia, sino que van asumiendo las consecuencias de los actos, a base de vivencias, esfuerzo y maduración cerebral, y aprendiendo a ser consecuentes.



          Tienen más claridad de metas, y también adquieren mayor voluntad y constancia a la hora de acometerlas y de enfocarse a la acción. Les gustan los retos.



       En esta fase también integran el sexo y la afectividad, cosa que hasta ahora no habían hecho. Especialmente las chicas, para las que la afectividad es vital, y por eso son muy amigas de sus amigas. Necesitan sentirse valoradas y queridas. A ellos les cuesta más, y suelen buscar más connotaciones sexuales. Por eso, ellas deben ser más prudentes en las relaciones de amistad con ellos, porque les afecta mucho cualquier situación que a ellas les pueda parecer inofensiva... 



       Se pueden entregar a ideales nobles: les atrae la idea de hacer algo grande con su vida, y tienen ansias de mejorar el mundo que les rodea. Por eso se pueden comprometer en ello, porque valoran mucho la coherencia personal, y tienen más claridad de ideas y capacidad de lucha.





                     





        Es necesario ver cómo están nuestros hijos, por qué momento están atravesando, y los porqués de su actuación, para poder conocerles bien, comprenderles, y, como consecuencia poder ayudarles en el manejo de su vida. Y es vital descubrir primero lo bueno y positivo, que ¡siempre existe!, sus cualidades singulares y fortalezas, para que las pueda desarrollar. 



       Con comprensión y cariño, y con nuestra conducta coherente. Muchas veces, basta una mirada o un pequeño gesto de disconformidad, para que se percaten de algo que no va bien, o, para ponerles en situación de pensar. ¡No cansarles con largos discursos que ni siquiera se molestan en oír...! 





          ¿QUÉ PODEMOS FOMENTAR EN CADA ETAPA...?


      Siempre en positivo: tratar de captar todo lo bueno que tienen, para hacérselo notar, y que lo puedan desarrollar mejor, cada uno a su estilo.

     En la primera etapa es bueno estimular la fortaleza y la moderación, porque si no, se hacen más caprichosos y un poco “blandi-blug”: se abaten a la primera dificultad. Para ello les puede ayudar salidas al monte, el hacer algún deporte para entrenar su fortaleza y su voluntad, y también para pensar en el equipo... Y ayudarles a tener autocontrol personal en sus caprichos, a la hora de ayudar a los demás... etc.






      Posteriormente, en la adolescencia media, hay que insistir más en el optimismo y la generosidad porque tienden a ver todo negro, y a ser más “egoístas”; a mirarse solo a sí mismos sin ver lo que ocurre a su alrededor. Hay que ayudarles a que se preocupen de los demás, y saber encauzarlo. Por ejemplo, les puede gustar ayudar a los amigos, o, en algún tipo de voluntariado... 

    En esta etapa tienen que saber, porque se lo habremos explicado, que la sexualidad está al servicio del amor, porque, hasta que no maduran un poco lo ven disociado. Más adelante lo integran y comprenden mejor.




          Todo ello requiere paciencia y esfuerzo por nuestra parte, saber estar, sin discursos, dando confianza y libertad para que aprendan a ser responsables, y a pilotar su vida.

        ¡Siempre merece la pena el apoyarles y guiarles en esta nueva etapa! Además nos necesitan, aunque no se quieran dar cuenta, o no lo reconozcan, para poner un punto de pensamiento y control, ya que su corteza frontal está inmadura, pero desde un "segundo plano"... 




                            ¡¡Ellos son los protagonistas de su vida!!





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   Dejo enlaces relacionados:




- maduración cerebral y afectividad 

                                                                       
 - pantallas-y-dependencia 





                                                                       @Mariajoseopt

                                                                        Mª José Calvo                                                                                  optimistaseducando.blogspot.com



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