Lograr armonía familiar

TEMAS para el buscador

  • OPTIMISMO
  • FAMILIA
  • VALORES
  • LIDERAZGO
  • EDUCACIÓN
  • PERSONA
  • NEURODESARROLLO
  • EDUCAR POR EDADES
  • MARCOS DEL DESARROLLO PEDIÁTRICO
  • PREADOLESCENTES
  • CORAZÓN
  • MUJER
  • AMOR EN PAREJA
  • ADOLESCENTES
  • EL PERDÓN
  • EL DOLOR
  • PELÍCULAS
  • TIC Y TECNOLOGÍAS
  • NAVIDAD

Tecnologías I


                           

   MADURACIÓN PERSONAL Y TECNOLOGÍAS I


        Para abordar bien el tema de la tecnología vamos a hacer una introducción con varios apartados. Pongo a modo de índice, por si te interesa más alguno de ellos...

1- Desarrollo cerebral
2- Cómo aprenden los niños
3- El mundo digital y la familia

En otra página:
4- Cómo funciona el cerebro
5- Claves para introducir la tecnología


      El desarrollo humano se realiza especialmente en las primeras etapas de la vida, gracias a la maduración cerebral, y favorecido por la curiosidad y capacidad de asombro de los niños, puesto que son, como ya señalara Tomás de Aquino, su "motor" interno de aprendizaje. Y la forma en que se abre la "compuerta" de la atención, porque se sienten atraídos por ello y disfrutan.

        Aristóteles ya señalaba que el saber empieza por la admiración, por hallarse ante algo que es, pero que uno no sabe muy bien cómo ni porqué ha llegado a ser... Eso origina la contemplación.







       El buen desarrollo también precisa de los estímulos de la vida cotidiana, en un ambiente saturado de cariño, como es la familia. Por eso, la persona "se hace", "se construye" y, "se re-construye", en la familia: ámbito propio del amor y de las relaciones verdaderamente humanas.

       Para comprender un poco el desarrollo fisiológico del sistema nervioso...



      1- DESARRROLLO CEREBRAL

      La formación del cerebro se realiza desde la gestación, y es consecuencia de la multiplicación de neuronas y la formación de conexiones o sinapsis entre ellas. Los genes determinan el patrón y funcionamiento básico de circuitos cerebrales, pero también influye el ambiente y las hormonas, desde la gestación. Y especialmente en la adolescencia, en la que hay una elevación muy considerable en sangre. 
        Todo este desarrollo y modelaje se realiza gracias a la plasticidad cerebral que posee la persona, única en este planeta. Y es la capacidad de formar nuevas sinapsis.

     Ya desde el embarazo aparecen cambios según el entorno, la relación con los demás, el ambiente, el sonido de las voces, la alegría de sus padres, el cariño e ilusión que percibe..., que van moldeando el cerebro del bebé. Más tarde, por todo lo que percibe y experimenta, y las propias acciones y comportamiento.



      Cuando el niño ya está en la cuna, con los tiempos de sueño, comidas, higiene y paseos…, hay un crecimiento neuronal, y sobre todo se forman múltiples ramificaciones o sinapsis en las mismas. Es un periodo de "explosión sináptica". Cuando va creciendo, con horarios, rutinas diarias, hábitos, y situaciones familiares…, a base de ejecutar unas acciones, sucede lo mismo: hay una gran formación de sinapsis. 
             



      Hace falta acompañarles en su crecimiento, ir guiando su aprendizaje, respetando sus ritmos naturales de desarrollo, esos "periodos ventana" en los que se adquieren determinadas funciones, su impresionabilidad e inocencia... etc. Y ayudarles a descubrir el mundo, en un ambiente inmerso en cariño. Siempre el protagonista es el niño: es bueno dejarle cierta autonomía para que vaya descubriendo lo que le gusta, experimentando con lo que necesita en cada "periodo" en el que está preparado para hacerlo..., porque lo aprenderá entusiasmado, su naturaleza "lo pide", y  sin apenas esfuerzo.





      La etapa de desarrollo más importante para ello es hasta los 6-8 años, aunque se puede extender hasta los 12. Es un periodo de aprendizaje y de formación de innumerables sinapsis. 


    Es necesario dejarles conocer las cosas, aprender desde el "interior" de su persona, acercarse a la naturaleza para que vayan conociendo el mundo que les rodea, y también relacionándose con otras personas. Necesitan aprenderlo "todo".

    Siempre miran todo con "ojos nuevos"... Es preciso no darles todo hecho ni solucionado; dejarles un poco a su propio ritmo de conocimiento.




      A nivel de lóbulos cerebrales, lo primero en madurar son las zonas motoras, que coordinan más el movimiento, y las zonas sensoriales. Por eso les encanta moverse, percibir, tocar, oler, escuchar, y es muy necesario. Más tarde, con la capacidad del lenguaje, madura la zona cognitiva y emocional, con parte de la corteza cerebral, y el sistema límbico. Más tarde el resto de corteza, en especial la corteza frontal.

      Lo último en madurar es la zona prefrontal, en el lóbulo frontal: lo más específico de cada persona, con sus conexiones con diversas áreas, como emocionales, de percepción, sensitivas, motoras, de asociación... Es la base del pensamiento crítico, control de impulsos, la toma de decisiones, el juicio y planificación… etc. Esto no se completa hasta los 25-30 años.






            Por eso, el cerebro adolescente (dejo enlace), no ha terminado de madurar: son todo emociones vividas a tope, pero el control de ellas, y la toma de decisiones…, es todavía inmadura. No podemos dejarles solos ante algunas situaciones, aunque ellos crean ser "mayores".


       Podemos aprovechar este conocimiento del desarrollo neurológico en la educación de los hijos, en su maduración, para favorecer las sinapsis adecuadas que le van a ayudar durante toda su vida. 
           Porque las acciones del día a día crean hábitos, con sus correspondientes sinapsis entre zonas, y estos hábitos se hacen virtudes, y modelan el carácter de cada persona. Con sus singulares fortalezas también, si las sabemos descubrir, valorar y estimular.


                                     


             2- CÓMO APRENDEN LOS NIÑOS

           Se trata de dejar que puedan sorprenderse de las cosas que ven, que oyen, que tocan, que experimentan... De la realidad que les rodea, y de las relaciones personales. Permitir su curiosidad, dejar volar la imaginación y la creatividad, y enseñarles lo importante de la vida, de acuerdo a cada edad, en el seno de la familia. Y siempre, guiados por el sentimiento de saberse queridos.






              La "edad de oro” para el aprendizaje sucede antes de los ocho años. Lo que más le gusta a un niño es moverse libremente, y cuantas más oportunidades de movimiento, de conocimiento experiencial, y de ejercicio físico tenga, mejor. Y cuantos más sentidos emplee, mejor conocerá el mundo que le rodea y mejor desarrollará sus capacidades, gracias a esa fase motora y sensitiva de la maduración cerebral. También con la capacidad del lenguaje, que permite conocer mejor y relacionarse con otras personas.


                            


          También podemos enseñarles a tener hábitos saludables, porque en estas edades existen unos periodos críticos o sensitivos, en los cuales es muy fácil adquirir unas funciones innatas, y unos valores humanos, como el orden, la confianza, la cortesía, el respeto, la veracidad, la generosidad, atender a los sentimientos, pensar en los demás, la empatía, la gratitud, el valor del esfuerzo, de la voluntad, la resiliencia, la responsabilidad... etc. Para ello nos podemos ayudar del trato en familia, y de los encargos y responsabilidades que les damos desde muy pequeños.



             Y es muy necesaria la relación con otras personas, no solo de la familia, sino también con amigos, porque un amigo es mucho más enriquecedor que cualquier juguete. Y mucho más que cualquier pantalla… Siempre, insisto, sabiéndose muy queridos. El cariño que les demostremos es el artífice de su buen desarrollo. Y es el modo en que aprenden a querer a  los demás.
     
                           
         Por otra parte, el juego es esencial en su vida, desde que nace. Todo lo aprende por vía afectivamediante el juego. Para él, todo es juego, o se transforma en juego: aprende jugando, con la mirada de su madre, con los objetos que toca, con su propia boca, o sus manos..., juega aprendiendo, disfruta jugando. 

      Además, el juego estimula el desarrollo cerebral, la imaginación y creatividad, la toma de decisiones, la resolución de problemas, la comprensión y empatía... Por ejemplo, mediante el juego simbólico, el niño aprende muchas habilidades, relaciona distintas cosas en su cerebro, aprende por distintas vías sensoriales o motoras... También a pensar y a resolver problemas, conoce los sentimientos de otras personas, incluso les puede ayudar, acepta reglas... etc. Para el niño es vital el juego: es la forma de captar la realidad. Dejo un enlace del marco de desarrollo pedagógico



      Más adelante, cuando son algo mayores, es necesario que utilicen bien su cerebro, que aprendan a pensar por cuenta propia, que realicen un trabajo intelectual a fondo, para aprender. Todo ello es posible gracias a la plasticidad cerebral. 

        Cuanto mejor se trabaja un tema, más zonas se relacionan y conectan entre sí, y mejor quedará grabado. Primero, en la memoria de trabajo o de corto plazo, y luego, en la de largo plazo o término. Así se hace más permanente ese aprendizaje. Y las sinapsis que se usan más acaban reforzadas; las que no, desaparecen.
       




               3- EL MUNDO DIGITAL Y LA FAMILIA

    Estamos en una época en la cual las tecnologías son un medio imprescindible que nos facilita la vida. Pero hemos tenido la "suerte" de educarnos en un mundo analógico, y así poder descubrir sus posibilidades y limitaciones. Nuestros hijos son "nativos digitales", y, si no les orientamos, ellos no podrán hacerlo. Por eso, hace falta conocerlo bien para guiarles, también en las nuevas tecnologías. Que no nos pille en modo “off”; ¡que no les dejemos "huérfanos digitales"...! 


        Hace tiempo leí un artículo de un neurocientífico y psiquiatra, Manfred Spitzer, que me gustó especialmente, porque hace reflexionar sobre el uso de este medio tecnológico.

          Habla de la importancia del aprendizaje personal, de la figura de los padres, y del maestro, para estructurar el conocimiento; de la capacidad de la inteligencia, y del retraso del aprendizaje que pueden producir las pantallas, si no las usamos de forma saludable, y responsable, especialmente en los niños más pequeños.

        La educación de una persona siempre será de tipo analógico. Hace falta aprender en familia lo importante de la vida, interactuar con los demás, atender a los sentimientos, sentirse querido, experimentar, ensayar movimientos, percibir... Y saber sorprender, imaginar, ilusionar, seducir con la belleza de unos valores hechos vida… Hay que poner inteligencia emocional en las relaciones humanas. Las pantallas no saben de emociones y sentimientos... Y de esta forma, con cariño, y sabiendo hacerlo interesante, podemos enseñarles lo más necesario e importante de la vida... También a leer y escribir, a tomar notas, a trabajar en clase con el profesor, a estudiar, a analizar y sintetizar, a tamizar y filtrar la información, y a estimular el propio pensamiento… etc. 

     






         Pongo en otra página los dos puntos siguientes.


       Espero que te haya sido útil, y lo puedes compartir con los botones de redes sociales, o mediante la URL. ¡Muchas gracias!



                                                                               Mª José Calvo
                                                                   optimistas educando y amando
                                                                               @Mariajoseopt

         

URL:
http://optimistaseducando.blogspot.com/p/tic.html



No hay comentarios:

Publicar un comentario

El blog se nutre de los comentarios...: ¡gracias por comentar!