Lograr armonía familiar

TEMAS para el buscador

  • OPTIMISMO
  • FAMILIA
  • SENTIDO DE LA VIDA
  • AMISTAD
  • VALORES
  • LIDERAZGO
  • EDUCACIÓN
  • NEUROEDUCACIÓN
  • CRECIMIENTO PERSONAL
  • EDUCAR POR EDADES
  • MARCOS DEL DESARROLLO INFANTIL
  • PREADOLESCENTES
  • ADOLESCENTES
  • EDUCAR EL CORAZÓN
  • MUJER
  • AMOR EN PAREJA
  • EL PERDÓN
  • EL DOLOR
  • TECNOLOGÍA
  • PELÍCULAS

domingo, 26 de enero de 2020

NEUROEDUCACIÓN Y NEUROBIOLOGÍA....


    


                       NEUROBIOLOGÍA Y NEURONEDUCACIÓN



        
Un tema que me apasiona del que ya he escrito bastantes post. Con éste trato de recopilar y unificar algunos aspectos, que siempre confluyen en la persona. ¡Cada persona!, singular y especial, con unos talentos y virtualidades únicas, que debemos descubrir y ayudar a desarrollar. 

         
Así, forjar cada uno su carácter y personalidad, poniendo sus cualidades al servicio de los demás, y logrando su plenitud como persona. Puesto que, estamos diseñados para los demás, tenemos un cerebro empático y social, y en ello encontramos nuestra realización más plena. Como señalara Viktor Frankl, el sentido de la vida no se encuentra en uno mismo. La persona se transciende a sí misma, mira hacia los otros...


      
La formación y maduración cerebral conforma el estrato anatómico sobre el que se forma la personalidad de cada uno. Esa formación se realiza desde la gestación, y es consecuencia de la multiplicación de células nerviosas y de la formación de ramificaciones y conexiones o sinapsis entre neuronas. Es decir, neurogénesis y nuevas sinapsis neuronales. Su finalidad es capacitar a esa persona para unas funciones y facultades personales, ser capaces de pensar y comprender, de sentir, de actuar con libertad, y poder querer. 

      
Dejo un vídeo precioso de la formación embriológica y neurológica de una persona, por cortesía de @NEUROFACIL (puedes seguirlo en instagram).




       
Todo esto requiere mucho tiempo, y un ambiente afectivo propicio, rico en cariño y experiencias perceptivas sensitivas, emocionales, motoras… donde desarrollarse bien. Interactuar con otras personas. Es decir, ¡la familia!



      
Ese ambiente de acogimiento y cariño de los padres facilita que los genes anti-estres, bloquedados dese el nacimiento, se expresen, y el niño se sienta a gusto, con calma y confianza. Así pueda desarrollarse bien, gracias a la relación con ellos. El cometido de estos genes lo pudo demostrar el neurólogo Michael Meaney de la Universidad McGill de Montreal. El cariño de los padres es fundamental en su desarrollo. Necesita relación, empatía, y sentirse inmerso en su cariño mutuo. Y lo aprende todo en la relación de ellos entre sí.  





      
Se trata de aprovechar los conocimientos sobre el desarrollo y funcionamiento del cerebro, integrados con conocimientos pedagógicos, pediátricos, biológicos, psicológicos..., para ayudar a nuestros hijos en su proceso de desarrollo. Cuidar la maduración de cada uno, permitir su aprendizaje, a su ritmo concreto..., partiendo de sus cualidades y anhelos. Te lo cuento en los marcos del desarrollo infantil. 



       
Respetando sus periodos más sensibles, sus tiempos atencionales pausados, permitiendo su curiosidad y admiración por el mundo que le rodea..., tan grandes en las primeras etapas, y, relacionándose con los demás. Puesto que, somos seres sociales, capaces de relacionarnos, y de pensar, no solo en nosotros mismos, sino también en los demás

          
Y ahí, en las relaciones humanas, es donde encontramos afecto y logramos una mayor plenitud como personas. La persona es, por naturaleza, un ser que muestra confianza y empatía con los demás, abierto a ellos. Una "intimidad abierta". Y como consecuencia de ese "ser" más pleno, uno es y se siente más feliz.



      
Sin duda es importante el estrato anatómico donde se asienta todo aprendizaje para la vida, pero, la persona no se reduce a conexiones neurológicas. Trasciende toda esa realidad. Es mucho más grande que todo ello... Imposible de exagerar la maravilla y dignidad de cada persona. Es necesario lograr una educación ¡personalizada! Es decir, poner en el centro de todo a cada persona, a cada niño, con sus capacidades y talentos específicos. Este término lo acuñó el profesor Víctor García Hoz, hace ya unos cuantos años, pero, es importante tenerlo en mente: ¡cada persona!, ¡cada hijo!




         PLASTICIDAD CEREBRAL Y DESARROLLO HUMANO

      
La plasticidad cerebral es importante a la hora de entender un poco los porqués de la educación, de respetar los ritmos naturales de los niños, de permitir y fomentar su deseo de explorar, su admiración y entusiasmo, su pensamiento. Asimismo, ayudarles a forjar buenos hábitos, guiados por principios, desde pequeños. Todo va modelando y dejando una "huella" profunda en su cerebro. Lo va conformando, a la par que se va perfilando su singular personalidad, anclada en sus cualidades, únicas en el mundo..., que debemos descubrir y ayudar a potenciar. Dejo abajo enlace más amplio.




        
En las primeras etapas todo es maravilloso..., como apunta Chesterton. Ese entusiasmo es fundamental: permite que el niño logre un estado mental  emocionante, de "flujo", o "flow", al estar inmerso en una actividad, desconectando con el exterior, con un disfrute total. Así se estimula la neurogénesis y las conexiones neuronales, y por tanto el aprendizaje. Este término lo introdujo M. Csikszentmihayi, estudiando personas en este estado. 

      
Esto es debido a la producción de neurotransmisores y sustancias neuroplásticas que modelan el tejido neuronal. Igualmente, en etapas posteriores, también es importante para el aprendizaje y para la vida. Saber disfrutar de las cosas, concentrarse en una tarea, usar la imaginación y el pensamiento...






           
Algo que nos preocupa a los padres es cómo ayudar a nuestros hijos en su formación como personas. El conocimiento del cerebro y su maduración, con la adquisición de funciones concretas, nos puede ayudar, puesto que, como acabo de señalar, es la base anatómica para ir construyendo su personalidad. Partiendo de esos talentos específicos, su modo de ser, heredado y temperamental. Puliéndolo, para formar un buen carácter personal, y una personalidad con belleza interior. Interactuando con los demás. Y el mejor artífice de todo ello es el cariño y la alegría del ambiente de familia.  




         
Pero, sabiendo que no todo se reduce a materia. La persona tiene un componente espiritual, además de psíquico, y del somático, no empírico ni medible, no cuantificable, que la trasciende.  Dicha personalidad no está solo en esa "materia". Cada persona tiene algo de inconmensurabilidad y de misterio. No se la puede abarcar y comprehender en su totalidad. Siempre podrá sorprendernos..., porque es un misterioso arcano. 



      
Tiene ansias de grandeza, de sentirse querida, y puede aspirar a metas altas, acordes con su plenitud del “ser”. Además, puede pensar por cuenta propia, y controlar sus respuestas más instintivas, incluso comportarse de forma heroica..., con motivaciones adecuadas. Es algo único en el planeta tierra.


      
Y ese componente espiritual apunta a buscar y encontrar las respuestas esenciales de la vida. Aporta mayor profundidad y relieve, dándonos un sentido eminentemente personal a la vida. Bien lo descubrió Viktor Frankl, con su difícil y dolorosa experiencia, pero, llena de dignidad, dotada de un sentido, que supo encontrar y fomentar en medio de tanto sufrimiento. Lo cual le llevó, no solo a no desesperarse, sino a ayudar a muchas personas, y además, crear la logoterapia. Una antropología que destaca la grandeza de la persona, y el poder curativo de su dimensión más elevada: la espiritual.



       
Cuando una persona es coherente en su actuar, posee paz interior, a pesar de las circunstancia adversas en las que se pueda encontrar. Y esa paz le predispone a ayudar a los demás, logrando una vida más plena, con más sentido. Porque, la persona es un ser responsable, puesto que responde a esa realidad con sus decisiones y su comportamiento. Pero, depende de cada una la forma de responder, y la actitud al respecto. Lo cual es esencial para su felicidad, como señala Elisabet Lukas, continuadora de Frankl.






        
Siguiendo con el tema que nos ocupa, edesarrollo humano se realiza desde las primeras etapas de la vida, favorecido e impulsado por la curiosidad y la capacidad de asombro de los niños, que, como ya señalara Tomás de Aquino, son su "motor" de aprendizaje. La admiración y la emoción que el mundo despierta en ellos es, como dijera Aristóteles, la “chispa” que enciende la atención y la mantiene viva. De esa forma, se alienta el aprendizaje de todo tipo, y facilita ese estado de "flujo", o "flow", en el que el niño disfruta al máximo, como sin esfuerzo, potenciándose la creatividad y el aprendizaje.






        
También son fundamentales los estímulos de la vida cotidiana, en un ambiente saturado de cariño y oportunidades como es la familia. Necesita la relación con los demás para desarrollar empatía, para conectar y aprender. Porque, la persona, como señala el profesor Tomás Melendo, "se hace" y se "re-hace", "se construye" y se "re-construye”, en la familia, ámbito propio de la persona y de las relaciones verdaderamente humanas, que nacen del amor.




            
En ambientes carenciales de afecto la persona no puede desarrollarse, incluso puede morir. Ya se hizo un fatídico experimento. El cariño es vital en las primeras etapas, para que, esos genes antiestres se manifiesten, y el niño pueda estar a gusto y desarrollarse adecuadamente. 


          
El sentirse acogido y valorado, mirado e interpelado, lo es todo. Posteriormente también: cuanto mayor es el desarrollo personal de alguien, más necesita de la familia para ser persona. Es decir, para querer a los demás, puesto que somos "seres de aportaciones", como acuñó el gran pedagogo Oliveros F. Otero.

      


Entonces, nos podemos hacer muchas preguntas... ¿Cómo es el desarrollo cerebral?, ¿qué fases de maduración tiene? Y, ¿cómo aprenden los niños....?, ¿cómo relacionan ideas?, ¿qué papel tienen sus cualidades personales en su carácter...?, ¿y los hábitos?, ¿y la creatividad...? Todo esto lo desarrollamos en diversas entradas. 



Continuará...


¿Te ha gustado...? ¿Me ayudas a difundir? Puedes compartir con amigos o, copiando la URL de abajo. Gracias.




                        
                                                               Mª José Calvo
                                                  Optimistas Educando y Amando                                                                                    @Mariajoseopt                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              optimistaseducando.blogspot.com
                                                             

    
Dejo enlaces a otras entradas muy relacionadas con la neuroeducación, vistos desde otro punto de vista, pero que, como decía, confluyen en la persona: ¡el niño!, ¡cada hijo!, ¡cada persona!, única y singular, con toda su grandeza, sus cualidades y talentos.



1) Plasticidad cerebral:


2) Marcos de desarrollo infantil:

  -Marco neurológico... etc.


3) Imaginación y creatividad:

  - Cultivar la imaginación I


4) Emociones y respuestas emocionales

  -Emociones-cómo-respondemos-a-ellas y cómo controlar respuestas



5) Adolescentes:

  - Cerebro adolescente y afectividad


6) La tecnología y el cerebro: 

La-tecnología-la-familia-y-el cerebro-de-los-niños

                                           

URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/01/neuroeducacion-y-neurobiologia.html

jueves, 23 de enero de 2020

LOS CUATRO PILARES DEL AMOR I




LOS "PILARES" DEL AMOR... I/II


Se habla mucho del amor, pero, ¿cuál es el fundamento de un amor auténtico...?
¿Cuáles son los "pilares" en los que se sustenta?


Quizá el “quid” de un amor genuino y duradero es la actitud de entrega a la persona con la que uno se compromete. ¡Ponerla en efecto en el centro del corazón! Cambiar el foco del yo, hacia el tú del otro. Mirar más allá de lo que "salta" a primera vista...



La persona, como señalara el profesor Oliveros F. Otero, es "un ser de aportaciones", un ser creativo y relacional. Está diseñada para dar. Debido a su grandeza, puede pensar, no solo en ella misma, sino en los demás. Como expresa un gran humanista, el profesor Tomás Melendo,  puede “darse el lujo de desatenderse” para atender a otras personas. Muy en especial en pareja. Porque, está creada para amar, y en ello encuentra su mayor plenitud como persona, y su  felicidad.

La libertad alcanza su mayor despliegue cuando somos capaces de amar. Puede, y debe, fructificar en amor. Con palabras de Guardini, "quien ama camina hacia la libertad", sobre todo de sí mismo..., del yo más egótico que surge una y otra vez. Y es la forma en que cada uno logra su mejor personalidad.


Enamorarse es como encontrar un gran tesoro y quedar fascinados por él. Esa persona nos ilumina el universo entero. Entonces capta todo nuestro interés, y queremos conocerla a fondo, tenerla siempre a nuestro lado, en los momentos buenos, y en los menos buenos… 


Y se concreta en el compromiso: la forma de hacer de ese enamoramiento incipiente algo estable que nos dé su energía y su calor en todas las circunstancias de la vida. El compromiso nos libera de condicionamientos, y nos da libertad para centrarnos en lo importante: ¡quererla de veras!




Siguiendo el pensamiento de un gran autor y filósofo francés, Gustave Thibon, vamos a descubrir los "4 pilares" del amor. Así poder cuidarlos y tenerlos en cuenta en el día a día, para enraizarlo en algo hondo y fiableCustodiar ese amor, y hacerlo crecer. Que nos dé su energía en todas las circunstancias. 

Dice este autor: "La unión de los esposos para que sea sana y fecunda debe reposar sobre cuatro cosas: pasión, amistad, sacrificio y oración". Los cuatro aspectos van estrechamente unidos, pero vamos a analizarlos por separado. El primero que vamos a ver es la pasión.





1- PASIÓN

Es algo importante que salta a la vista, lo primero que sobreviene con el enamoramiento. Hay que tener en cuenta los sentimientos y emociones que ayudan a construir ese amor, a fomentar "lo nuestro". El corazón también se alimenta de los sentidos... La afectividad es vital en la relación de pareja, y hay que cuidarla. Ayuda a quererse más y mejor, si se pone cabeza y corazón. Sentir la dicha de hacerle feliz.



Por eso, hay que tener ilusión por enamorarse cada día de esa persona tan especial. Que la rutina no nos anestesie para redescubrir su belleza, y demostrar que se le quiere, con obras y detalles concretos que "aviven" ese amor. ¡Enamorarle!, y ¡enamorarse!

El amor sabe sorprender y admirar la maravilla de sus cualidades y fortalezas, ¡únicas!, singulares, y motivarle con cariño para que pueda desarrollar toda esa belleza y aspectos positivos que la definen bien. 




Aquí el lenguaje natural y maravilloso del cuerpo es importante, y ayuda a manifestar y hacer crecer ese amor, a fomentarlo, a hacer acopio de buenos momentos que unen, que construyen la relación y la fortalecen. 

Señala Thibon que la sexualidad es la expresión más fuerte de la donación mutua, y símbolo sensible de la unión de almas. Por eso, ese lenguaje del amor comunica un mensaje mucho mayor y de más calado que la mera unión fisiológica. Se necesita conectar con la otra persona. Conectar con su alma. El cuerpo es el "vehículo", pero lo que se transmite es infinitamente mayor y más profundo. Sin embargo, en la persona ambas cosas van íntimamente entrelazadas. Solo se llega a lo más elevado a partir de lo más concreto y efímero.




Entonces, ¿y si el amor no es solo sentimientos y pasión...? En un amor maduro es preciso poner cabeza y voluntad de "querer", para demostrarlo con hechos concretos. Gestos y detalles de atención que personalicen ese amor. Que lo hagan explícito, que fructifiquen en amor.

Para tener una relación estable, con solo los sentimientos no podemos ser constantes, porque van y vienen…, suben y bajan, a veces son como ciclones, que arrasan todo, y otras, desaparecen. Es preciso basar la relación en algo constante, que une de veras: una amistad profunda. El segundo pilar que vamos a tratar.
     



2- AMISTAD 


La amistad es la que "custodia" esa pasión a lo largo de la vida. El instinto, por su naturaleza, busca ser satisfecho. Y la amistad pone esa nota de acercamiento y apertura recíprocaEste mismo autor nos aclara que destruye la soledad interior que afecta a los seres unidos solo por instinto. La amistad los abre el uno al otro. Aunque es un misterio, y parece que nunca se llega a comprender totalmente a la otra persona. Y el amor vive de ese misterio.

Por otro lado, el amor necesita del cuidado y mimo constante para crecerSi no, se puede ir debilitando, agostando, y marchitar. Cuando no se procura amar cada día más y mejor, se acaba amando menos y peor, y luego casi sorprende que se "acabe" el amor...




La amistad es, y debe ser, el “plato fuerte” del amor en pareja: de un amor verdadero, ¡auténtico! y hermoso… Donde se ancla firme esa relación. Es lo que da estabilidad y fuerza, con sentimientos favorables, y también en épocas de pequeñas “crisis”..., en las que el amor debe crecer y madurar. Y ayuda superarlas: les da su "savia" nueva para que se desarrolle: ¡lo nutre con la amistad mutua! 






Escuchemos al Principito: "lo hice mi amigo, y ahora es único en el mundo". El amor personaliza, como apuntara Unamuno. Y, "el tiempo que dedicas a tu "rosa" es lo que la hace única..."



También señala Thibon que, en el verdadero amor el alma envuelve al cuerpo... De ahí la necesidad de cuidar algunos aspectos. Por ejemplo, aprender a admirar y sonreír, ser amable, contagiar alegría, interesarse por sus gustos, ilusiones, preocupaciones, proyectos, dificultades…, estar en los detalles, escuchar con el corazón, mostrar empatía... y miles de cosas más.

Cada día podemos concretar un pequeño plan, una idea, o un gesto de cariño y acercamiento, para conectar con la otra persona, para cuidar el cariño y la amistad y hacerlos crecer. Así lograr un buen hábito que alimente y construya el amor.

Pero, no siempre sale solo...




3- SACRIFICIO 

La esencia del amor está en la entrega de uno mismo al ser querido. Y viceversa. A veces sale sola, y a veces, cuesta más. La gratuidad y la generosidad, la empatía, el saber acogerle, son fundamentales. Cada uno necesita sentirse acogido para poder darse a su vez, para poder querer. Si no, es muy difícil. 







Continuará...


Espero que te haya gustado, que comentes y compartas. ¡¡Muchas gracias!!



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:

                                                       Mª José Calvo
                                        Optimistas Educando y Amando 
                                        optimistaseducando.blogspot.com
                                                       @mariajoseopt




URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/01/los-cuatro-pilares-del-amor.html

lunes, 13 de enero de 2020

EL ICEBERG DE LA FAMILIA




                                EL "ICEBERG" DE LA FAMILIA



          
Os dejo una colaboración, con unas pinceladas sobre la misión de la familia. Espero que os guste.


         
La grandeza y dignidad de la persona requiere la grandeza de la familia. Algo imposible de exagerar. 

        
Gracias al amor recíproco, generoso, desinteresado, incondicional, los padres traemos un hijo a este mundo, y nos convertimos en los primeros y principales educadores suyos. Y esa misión nos capacita para ser verdaderos líderes, dar lo mejor de cada uno, y lograr lo mejor de ellos. Y, lo más necesario en esta entrañable tarea, es quererles de veras por quienes son.




          
Se podría decir que "la misión" de la familia es “custodiar el amor”. Nace del amor, el amor es su esencia, y transmite ese amor. Más explícitamente, estimular, acoger, acrecentar y comunicar el amor entre sus componentes: primero entre los esposos, núcleo y origen de ella, y luego con los hijos, fruto de ese amor. 
     
         
Hay veces que vemos niños muy agradables y pensamos ¡qué suerte han tenido esos padres…! Pero nada más lejos de la realidad. Es cierto que puede haber niños con temperamento tranquilo, con una sonrisa, educados, pero lo habitual es que lo estén aprendiendo de sus padres, de su familia, y haya un trabajo laborioso escondido tras esa conducta que aflora. Como sucede en un iceberg.

            
Porque, la persona se construye en la familia. Es donde encuentra ese ambiente saturado de cariño y confianza, donde ve la realidad, y aprende, a través de los ojos de su madre, de su padre, donde percibe cómo se quieren y se tratan entre síY todo eso le llena de confianza y seguridad, ayudándole a construir su personalidad. Ese ambiente deja una huella indeleble en su vida.



            
Los niños no suelen salir buenos o malos, sino que se hacen y rehacen en la familia, al saberse queridos de ese modo tan específico y entrañable, simplemente por lo que son: por ser personas, ¡singulares!, ¡únicas!

         
La persona se forma en la propia familia, gracias al amor, que le ayuda a forjar su mejor personalidad. No solo en las primeras etapas de la vida, sino también cuanto mayor es su plenitud, y su capacidad de amar. Siempre necesita de la familia. Y nunca está “terminada”, siempre puede aprender, ilusionarse, mejorar.



            
Cada persona es un gran regalo: el mayor regalo que podamos imaginar. Por eso, descubrir y tratar a los demás como personas, como seres de aportaciones, como seres relacionales, con sus cualidades específicas, sus fortalezas, y su singular capacidad de pensar en los demás...



         
En la familia es donde se aprende lo importante de la vida, con el enfoque adecuado, de las personas que nos quieren. Y donde cada una puede ser ella misma, única, especial, excepcional; y a la vez, ayudar a los demás, con su cariño, sus ideas, su tiempo, sus cualidades cultivadas... Es decirdonde se realiza como persona, amando a los que tiene cerca.






            
Lo que vemos en un niño, su amabilidad y sonrisa, sus buenos modales, su mirada chispeante, su ilusión, sus ganas de aprender, el mirar con una mirada nueva…, el ser alegre y generoso, es lo más propio y característico de la persona, y lo que va configurando su personalidad naciente. 


            
Pero, lo que no se suele ver, como en el iceberg, son esas acciones continuadas, un trabajo de artesanía, y llenas de amor de los padres, que van guiando su personalidad y aprendizaje a base de cariño, paciencia, de explicar una y otra vez lo que está bien o mal…, de dedicarles el tiempo que cada uno precise, y las formas, de unas pocas normas, importantes y claras, que vayan iluminando y marcando un sendero transitable, y perfilando comportamientoCon comprensión exigente a la vez…, dándoles la necesaria autonomía, y sobre todo, mostrándoles con la vida y el trato a los demás, un modo de ser y de comportarse, propio de una persona. Ayudándoles a lograr su mejor personalidad; pero ¡¡la suya!!, con sus cualidades y talentos.


            
Todo ello precisa tiempo y cariño. Para conversar con ellos, sabiendo escuchar, no solo con los oídos sino tambiécon el corazón. Hay que prestarles atención, saber motivarles, con optimismo, con la belleza de unos valores humanos nobles, con nuestra personalidad amable… 





         
Así transmitir con coherencia un ideal de vida, que intentamos vivir, que nos aporta un sentido más pleno, aunque a veces fallemos… Y es lo que confiere una personalidad atractiva y estimulante, con belleza interior, capaz de tener en cuenta a los demás, ¡de quererles!


            
De ese modo, lo aprenden de veras, y nos imitan con naturalidad. Siempre estamos educando, con nuestra integridad. Como decía la Madre Teresa, no te preocupes si tus hijos no te escuchan…, ¡te están mirando todo el día!” Esto es muy consolador, también con adolescentes.


            
Y todo ello se puede concretar en planes de acción, entre los dos, con pequeños objetivos, alcanzables, con unos medios específicos para lograrlos, y con una motivación adecuada en cada caso. Así se va configurando un proyecto personal de educación para cada hijo. Atendiendo a sus distintas facultades, como es la inteligencia, sin olvidar el corazón, ni la capacidad de actuar de forma libre. Es decir, con una voluntad entrenada en pequeñas cosas, para aprender a actuar en libertad.




            
Así sen capaces de acometer retos que los engrandezcan como personas. Y de esta suerte, aprenden a pensar en los demás, a hacer las tareas de la casa y encargos, por amor, y a demostrar el cariño. Primero en la propia familia, y luego con amigos, en el colegioetc. Se desborda eficaz en otros ámbitos.

       
Porque, el fin último de toda educación, es enseñarles y hacerles capaces de amar. Por eso la necesidad de recibir cariño “del bueno”, de que se sientan de veras queridos, y de que perciban cómo se quieren sus padres entre sí. Es lo que les permitirá aprender a amar. Porque, la persona solo crece cuando ama: así va conquistando su plenitud, y como consecuencia es más feliz.
           
     



                                     
                                                                       Mª José Calvo
                                                           Optimistas Educando y Amando
                                                         optimistaseducando.blogspot.com
                                                                       @Mariajoseopt





Espero que te haya gustado, y gracias por compartir. Puedes copiar la URL de abajo.

Un dibujo fantástico de Antonio Gervas de su cuenta de Instagram @dibupills:




Dejo algunos enlaces relacionados, por si quieres leer algún tema:



  
NEUROBIOLOGÍA Y NEUROEDUCACIÓN 


*MUJERES QUE HACEN HISTORIA 



                                                            
        
URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/01/el-iceberg-de-la-familia.html