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Redescubrir la familia



    EL SENTIDO DE LA FAMILIA Y DEL TRABAJO



        Es preciso darnos cuenta del valor tan grandioso e insustituible de la familia. Es donde se construye cada persona, gracias al ambiente de cariño y al amor que recibe en ella. No solo cuando está más necesitada de atenciones, sino cuanto mayor es su desarrollo y mayor es su calidad humana... Entonces necesita más de la familia para darse a los demás, para quererles. Permite desarrollar la libertad personal, y poder amar. Y es el lugar donde siempre se vuelve...



        Por eso, podemos intentar hacer un buen ambiente de hogar, que nos de su luz y su calor en todas las circunstancias de la vida. La alegría y cariño que rodean a la familia, por esa predisposición por hacer la vida agradable a los que tenemos cerca, en especial en pareja, al ser querido, se derrama eficaz hacia los hijos.



      El hogar es el espacio de la intimidad donde nacen y se desarrollan las verdaderas relaciones humanas, donde surgen vínculos afectivos que estrechan las relaciones. Donde se aprende a vivir la inteligencia emocional en su mejor sentido. Y donde se guardan gratos recuerdos, porque está sumergidos en cariño del bueno..., que nos acompañarán el resto de la vida.


     Por eso, es necesario poner ilusión en pensar unos detalles cada día, para llevarlos a la acción, que acrisolen ese cariño, en especial en la propia pareja, para que el otro se sienta realmente querido. También sabiendo agradecer cualquier pequeño gesto de atención y delicadeza con nosotros. 




        Y, aunque tengamos que salir a trabajar, siempre podemos hacer las cosas “nuevas”, con buen ánimo y actitud positiva, por el bien de nuestra familia. Es lo que nos da ánimos para acometer dificultades, y volver a ese remanso de paz que construimos cada día..., que nos permite re-hacernos como personas. Y volver a salir para rehumanizar otros ambientes...



     Desde el origen de la humanidad, familia y trabajo han estado muy relacionados. La persona necesita de la familia para ser persona, porque precisa ese ambiente de cariño que la envuelve. Y, por otra parte, necesita trabajar para su familia, porque es una forma de sacarla adelante, pero haciendo algo por los demás. También para desarrollarse, para potenciar sus capacidades y habilidades, para adquirir hábitos y virtudes y humanizar un poco más el planeta...


       Como señala un gran filósofo y humanista, Tomás Melendo, “si amar es querer el bien de otra persona, -o de la familia-, trabajar es producir bienes reales por ellos. Por eso, trabajar de este modo es amar dos veces”. O, como expresa  Nicolás Grimaldi, “el trabajo es el incógnito del amor.”


       Un trabajo bien enfocado se hace por las personas a las que queremos, y por las que va destinado. Esta mira es lo que engrandece a cada persona, y lo que permite que crezca y madure como tal. Y también es una forma de servir a los demás. Pero, si solo nos buscamos a nosotros mismos, eso lleva a la frustración, porque no nos llena.



         Por eso, es preciso recuperar el sentido de la familia y del trabajo, en función de esas personas. 






          También el trabajo del hogar, imprescindible para la convivencia, para que cada persona se construya a sí misma, y es la forma de que todos participen, aporten algo personal, se integren, la hagan suya. 





       También donde se aprende lo importante de la vida, a pensar en los demás, a dialogar, a poner detalles de cariño, a acabar bien las tareas, a ayudar al que lo necesite… Es la forma de realizarse como personas, de ser más y mejor persona. 


          Es el ambiente propio de las relaciones verdaderamente humanas, del trabajo en equipo, de la comprensión y la empatía, y donde adquirir buenos hábitos que consoliden en virtudes, y forjen el carácter de cada uno.





          La familia es la escuela del amor, donde se aprende a querer a los demás, en lo concreto, con hechos que lo demuestren…, aunque a veces no “apetezca”. Y donde se puede cultivar la creatividad para hacer que eso suceda¡poniendo el corazón!


          También es en la familia donde se valora el encuentro con otras personas, donde se aprende a mirar a los ojos, a sonreír, a valorar los sentimientos, a estar disponibles, y el lugar propio del sacrificio, que se torna gustoso, por quienes amamos. Es decir, el lugar de los valores auténticamente humanos. Todo ello forma un marco de referencia que queda grabado en el corazón de todos.




           De ahí la importancia de pasar ratos juntos, de hacer comidas reposadas, y tertulias donde todos lo pasen genial, donde se sienten muy queridos, y donde se aprende a fijarse en lo bueno de los demás, a tenerles en cuenta, y a alegrarles el día con mil gestos y detalles. En definitiva, a ser felices pensando en los demás. 




Dejo enlaces de post relacionados:

-El optimismo en familia

-¿Volvemos a la rutina...?

-La misión de la familia 

-El preciso valor del trabajo

-¿conciliar?: "si-quieres-¡puedes!", y además ¡logras sinergia!



También el artículo publicado en la revista "Hacer Familia".








Espero que te haya gustado, y ¡¡muchas gracias por comentar y difundir!!


Mª José Calvo
@Mariajoseopt 

Optimistas Educando y Amando

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/p/sentido-de-la-familia-y-del-trabajo-es.html

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