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viernes, 1 de abril de 2016

CULTIVAR LAS FACULTADES PERSONALES.



                           CULTIVAR LAS FACULTADES PERSONALES.



       ¿Qué somos las personas? O mejor, ¿quiénes somos las personas? Porque somos algo singular, profundo, artístico, bello, grande, sobre todo si luchamos por conseguir nuestra mejor personalidad. 







            Cada uno estamos diseñados con unas cualidades especiales en las que destacamos. Solo hay que saber mirar. Y estamos hechos para los demás, para las relaciones humanas, especialmente en familia. La persona es algo tan grande, que se construye en la familia: es donde se "hace" y se "rehace". Por eso, la persona es el lugar propio de lo creativo, de lo arriesgado, y hasta de lo heroico, si tenemos las motivaciones adecuadas...








      Además, cada persona tiene distintas facultades que están interrelacionadas, que le permiten pensar por cuenta propia, acometer lo que se propone, y lograr su mejor personalidad.

             A grandes rasgos, se puede decir que son el pensamiento y la voluntad, pero también tiene gran influencia la afectividad, puesto que percibimos la realidad a través de ella, y los sentimientos nos mueven con fuerza. Por eso, al educar a nuestros hijos, debemos conseguir que haya armonía entre ellas, para que cada aspecto actúe en su campo, y no invada el terreno de los otros. 

            Por ejemplo, integrar percepciones, sensaciones, y estados afectivos, con el pensamiento, la imaginación, la memoria... También con la voluntad, a través de la motivación, la ilusión, el asombro ante tantas cosas bellas de la realidad… Es lo que "mueve" nuestro interior, a la hora de hacer un esfuerzo para lograr cualquier cosa que podamos querer.

              Es preciso atender a todas esas facetas: no solo prestar atención a la inteligencia, que parece que es más importante... Sin voluntad no seremos capaces de acometer proyectos; y sin afectos es imposible vivir: todo nos influye de una forma concreta. 

           Por eso, la necesidad de la inteligencia para marcar un rumbo, para pensar antes de dejarnos llevar de un estímulo o impulso. Eso es necesario que comprendan nuestros hijos, para que puedan madurar. Y luego hay que "hacerlo"..., con voluntad entrenada; pero si los sentimientos acompañan, es más fácil.







1. A la hora de cultivar las distintas facultades de cada persona, una idea básica es alimentar la inteligencia con criterios claros, verdaderos, que se ajusten a la realidad. 




          También con lecturas que realimenten el propio pensamiento. Porque hace falta tener un norte en la vida que nos oriente, que lo podemos llamar "trinomio Verdad-Bien-Belleza", que son distintos aspectos de la misma realidad, y siempre van juntos. La verdad, por ejemplo, es la adecuación de algo con la realidad. El bien es la mejor forma de esa realidad. Y la belleza es el esplendor de ambas: de la verdad y del bien, que nos atrae, capta nuestra atención, y tiene mucho que ver con la afectividad.







      Ser inteligente es no dejarse seducir por ideas manipuladas, o que no son reales objetivamente. También tener un criterio claro para tamizar la información que nos llega. Porque, a veces, puede haber otras luces que nos deslumbran, pero que se desvanecen pronto y no sirven de guía… 



       Y es preciso integrar cabeza y corazón, tener en cuenta los sentimientos, en ese arte de las relaciones humanas, especialmente en familia, lugar propio de ellas, y donde se aprende a interactuar con los demás, a tener en cuenta sus sentimientos, sus limitaciones, sus preocupaciones...


            Aquí dejo un enlace respecto a la educación de la inteligencia, y del cambio y maduración cerebral con el desarrollo de los hijos.









2. Para educar la voluntad, y poder apoyarnos en ella, debemos adquirir hábitos operativos buenos concretos, basados en los valores importantes que tengamos en la familia: los que no pasan de moda y se transmiten de generación en generación. Que también están relacionados con dicho trinomio, porque son pequeñas especificaciones del bien, o de la verdad objetiva sobre las cosas, y las personas, y sus relaciones humanas. Consiste en tener un ideal de vida, y llevarlo a la práctica, con voluntad, guiados por una jerarquía de valores.



Por tanto, se trata de conseguir hábitos buenos, que se trasformen en virtudes cuando cada hijo los lleva a cabo con libertad personal, porque quiere, que es la mejor razón para hacerlo. 



       Por ejemplo, pueden ser: la integridad, la honestidad, el decir la verdad aunque cueste, el ser coherentes, el respeto, la empatía, la amistad, la justicia, el ser responsable, que es la otra cara de la libertad: una libertad responsable… etc. Hace falta trabajar cada aspecto que veamos, y encontrar oportunidades de plasmarlo en la vida cotidiana. 




         Tener voluntad significa plantearnos unos pequeños objetivos asequibles, e intentar alcanzarlos. Y así tener la costumbre de vencernos en cosas pequeñas, y ser capaces de aplazar una recompensa, para adquirir autodominio, para ser capaces de "pilotar" nuestra vida.



       También es preciso que los padres vayamos por delante de ellos, porque somos sus modelos, y nos imitarán en lo que hacemos… 


         Aquí dejo dos enlaces, sobre la educación de la voluntad, y sobre las sinapsis neuronales, base de los hábitos que podemos adquirir.







3. Y, ¿qué decir de la afectividad

  La afectividad es el motor de nuestras acciones, sobre todo en las personas más emotivas. La forma más frecuente de ser afectados es a través de los sentimientos. Y muchas veces se capta por la belleza, que es el resplandor del bien y de la verdad. Pero es preciso educar los afectos, modelar las respuestas emocionales innatas, poner pensamiento antes de reaccionar… 

Esto se hace especialmente en familia, porque es el mejor ámbito para ello. Aquí es donde se nos acepta y se nos quiere por lo que somos, una persona, y no por cómo somos, por lo que tenemos, o lo que hacemos… Y nuestros hijos necesitan el “calor de hogar”, en especial para su educación afectiva. El sentirse queridos es el artífice de su aceptación y valoración.

      Y la familia aporta ese clima necesario para que cada persona se construya", porque es una "escuela" de virtudes, y pueda salir a la sociedad, "humanizando" el mundo... 








También será preciso que, recibiendo antes nuestro cariño, aprendan a querer a los demás. Primero en familia, luego a sus amigos, y finalmente prepararles para el amor. Que no se reduce a dar información, sino que es formación, porque todo cobra su auténtico sentido en el marco del amor; cosa obvia, pero que a veces se olvida.




Porque el amor consiste más en dar que en recibir; en estar pendiente del otro, en preocuparse más del él, de ella, que de nosotros mismos. Puesto que la persona es “un ser de aportaciones”: se realiza dando, y sobre todo dando amor, en ese diálogo del dar y recibir que es el amor de pareja.. 



Y nuestros hijos, para aprender a amar, también necesitan un modelo de amor que es el cariño que se tienen sus padres. Y lo copiarán, porque nos miran todo el día… 

Para esta entrañable labor de educar su afectividad, hay que estar presentes, y hablar con ellos desde muy pequeños, con cariño, con confianza, con claridad, con verdad, de forma gradual, partiendo de lo que saben o entienden, sin posponer, y siempre que pregunten. Si no lo hacen, sacando el tema con oportunidad, planeando las cosas. 
       
        Aquí dejo el enlace sobre la formación afectiva, que se trató en otra entrada.


          Es bueno saber animar, y alegrar a todos, especialmente en familia, ámbito propio de la persona y de las relaciones humanas.



Y para todo ello, hace falta "islas de silencio"para conocerse, para pensar, para interiorizar esos valores, para pilotar la propia vida..., para ser proactivos y planear las cosas que previamente hemos pensado.




     Espero que les haya gustado, y lo pueden compartir con amigos. Gracias.




                                                                                Mª José Calvo
                                                                     optimistas educando y amando


https://optimistaseducando.blogspot.com/2016/04/personalidad-iii-facultades-personales.html





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