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martes, 10 de diciembre de 2019

AMAR CON TODO EL SER...

           


                                SE AMA... ¡CON TODO EL SER!


      Qué importante es cuidar y "cultivar" el amor, como un buen jardinero. El amor se alimenta de muchas cosas: de pasión y admiración, de ternura y asombro, de delicadeza, de servicio atento, y también de amistad. La amistad lo hace más consistente y duradero, reafirma la pasión inicial, concretando la unión de los dos, estableciendo lazos fuertes, como dijera el Principito.




Hace falta poner ilusión y empeño en hacer realidad ese sueño, ese proyecto, a lo largo de la vida. Y la ilusión deriva del amor: del sentirnos queridos por esa persona tan especial.

     Amar es pensar en el ser querido, es darse, es gratuidad, es querer regalarle nuestra persona, lo que somos y tenemos, hasta lo más profundo del ser: nuestra intimidad.

      Así, construir "lo nuestro", hacer equipo con esa persona tan querida, con la que queremos compartir la vida entera.



     Pero, para que esa "ecuación" funcione, hay que aprender a comunicar y construir el amor, con delicadeza, en buen momento. Comprendiendo sus estados del alma, mostrando ternura y empatía, usando las "neuronas espejo"..., con detalles cotidianos.





     Amar es un diálogo entre el dar y el recibir. Una corriente de ida y vuelta de pensamientos, afectos, sentimientos, ilusiones, anhelos... Todo entra en ese diálogo. Sin secretos con quien más queremos. Amamos con todo el ser.




     Es necesario mantener la admiración viva, por sus cualidades, por esos talentos que hemos descubierto en la otra persona, por sus virtudes y esfuerzo por ser amable. Percibir sus fortalezas, porque le miramos con cariño, y ese cariño descubre lo mejor del otro. 



      De esa forma, podemos agradecerlas y fomentarlas. Ademas, son el camino hacia su perfección como persona, ¡única y singular! Aquí entra en juego la cabeza, además del corazón.


          El amor no es solo sentimientos... Hay que aprender a amar con todo el ser: con el cuerpo, con la cabeza y el corazón. Con sentimientos y pensamientos hacia la otra persona, con libertad de quererla. Porque, el para qué de la libertad, su mejor uso, donde alcanza el mejor despliegue, es ¡ser capaces de amar! En concreto, a esa persona con la que nos comprometemos, y entregamos en cuerpo y alma.




       Amar ¡con todas las capacidades y facultades personales! No solo con el cuerpo, como puede pasar en ocasiones..., que es lo que salta a la vista, pero no suficiente si queremos un amor auténtico, un amor que perdure...




         ¿Y la voluntad?, ¿qué papel tiene en el amor?

      El sí de la boda se concreta en el compromiso de quererse. Y ese sí se compone de muchos síes a lo largo del día y de los días..., que van construyendo ese amor. Aquí la voluntad libre es la que pone ese punto de ilusión y lucha por lograr esa meta tan apasionante, que, además, nos hace más felices, al poner en primer lugar del corazón al ser querido. 

       Es la capacidad de "querer querer", y demostrarlo con hechos concretos. La voluntad de querer, en primera persona, es el anclaje que da más fuerza al amor, que lo consolida y hace crecer. Cuando todo es fácil, y, cuando cuesta mucho más. Incluso en las pequeñas crisis que se puedan tener... Siempre se puede querer-querer a la otra persona.





       Por otra parte, también es importante aprender a amar con el cuerpo. Aunque no solo con el cuerpo. La maravilla de la sexualidad es un diálogo entre los dos. Hay que saber entregar, y aprender a recibir y acoger al otro. Y es la forma específica de expresar y demostrar el amor, ¡y de hacerlo crecer!, de aquilatarlo, de mejorarlo, pensando en la otra persona, en hacerla feliz, en que se sepa querida. Con muestras de afecto a lo largo del día, y de los días..., con sentimientos exuberantes, o no tanto... Porque, la delicadeza de él, ayuda a ella a ser más comprensiva con él; y, la generosidad de ella, ayuda a él a ser más delicado y atento. Y todo ello estimula los sentimientos de ternura y cariño mutuos.




         Pero, hace falta comunicar el amorLos sentimientos son para compartirlos. Se comunica con todo: con palabras, modos, detalles, miradas, caricias..., esfuerzo y amabilidad.

             Tener en cuenta el lenguaje verbal y el no verbal, que es más claro e instantáneo, y se capta al momento. Asimismo los tipos de lenguaje más frecuentes, que tratamos en otro post, como detalles, regalos, actos de servicio, intimidad... etc. Cada uno valora más unos u otros, y se siente más querido de determinadas formas. Hay que estudiarlo e intentar usar su lenguaje preferido, para que le llegue el mensaje, y lo perciba de forma adecuada.


              Aprender a contemplarse, que es mirarse con cariño. Ver primero lo bueno, lo que une, hablar en positivo. Comunicar con calma, disfrutar de su presencia. Escuchar con el corazón, no solo con los oídos. Comprender sus estados y mostrar empatía. Así, descubrir los valores y talentos invisibles e inmateriales de la otra persona. Sorprendernos de ellos y ser capaces de admirarla. Y, al hacérselos notar, podrá desarrollarlos y lograr su plenitud como persona.





              Por eso, qué importante es pensar en el otro, y ¡hacer equipo! Guerra al individualismo, que despersonaliza y ¡mata al amor! Evitar enfados por naderías, pues erosionan la convivencia y la buena relación. Si uno está cansado, o tenso por algo, el otro pone un poco de calma, y salva la situación. ¡Nunca enfadarse los dos, y menos, al mismo tiempo! 



           Si se presentara un conflicto, es bueno ver, si lo que predomina son sentimientos de estar herido, contrariado, o simplemente cansado, o, si son pensamientos negativos que delatan un problema real que subyace... Así poder abordarlo en un momento de calma, bueno para los dos, desde el cariño.  







       Y siempre, ¡siempre!, acabar con un perdón. Aunque  parezca que no "tenemos la culpa". Cuanto más se quiere a la otra persona, más fácil resulta el perdón. Perdonar denota un corazón grande, capaz de conmoverse con los fallos de la otra persona, y de uno mismo. Incluso aunque no nos lo pidan...: ¡adelantarse!




       Perdonamos, porque le queremos más de lo que pueda fallar. El perdón restaura lo que estaba dañado. Hay que vencer el orgullo, mostrarse comprensivo, disculpando, pero siempre compensa. Porque, ¡también se ama con el perdón! Te lo cuento en otro post. Y permite sanar la relación, salvar todo lo que une, comenzar y recomenzar con ilusión y esperanza.





Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con tu pareja, con amigos, o por las redes sociales. También copiando la URL de abajo. ¡Gracias!






*para amar mejor...


*el amor y el perdón

La confianza en pareja nos da alas

*"¿conciliar...?": "si quieres ¡puedes!", y ¡logras sinergia!

                                                                               



                                                              Mª José Calvo
                                                  Optimistas Educando y Amando                                                                                                                                                                 optimistaseducando.blogspot.com 
                                                             @Mariajoseopt     

                                               

                                                                          
URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2019/12/amar-con-todo-el-ser.html


2 comentarios:

  1. Muy hermoso ,me conmovió mucho la verdad muchas gracias por compartir cosas tan maravillosas muchas bendiciones María José desde Perú un abrazo muy fuerte

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, Rossy, perdona que no lo había visto... Me alegra mucho que te haya gustado.
      Un abrazo también para vosotros,
      Mª José

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