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miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL BELÉN Y LA NAVIDAD

                                           


                                                   EL BELÉN QUE PUSO DIOS.



                Este post es especial para felicitaros la Navidad. Podemos aprovechar la fuerza del belén para mejorar las relaciones familiares. Es un tiempo especial dedicado a ello. Para pensar en los demás, para alegrarles la vida, para tener detalles de cariño. No hace falta gastar mucho dinero, sino gastar ilusión, imaginación, y cariño. Sobe todo con los que más queremos.

                 Pensar que siempre estamos educando: siempre nos están mirando, siempre vamos dejando una senda por donde ellos pasarán… Vamos a enseñarles algo trascendente, algo valioso, que no pasa con las modas, ni con los tiempos.

              Y vamos a aprender de nuestros hijos a ver las cosas con ilusión, sabiendo sorprendernos de las cosas importantes y bellas. Podemos intentar poner un Belén entre toda la familia. Es algo divertido, estimulante, enriquecedor, creativo. Hace falta traer unas piedrecitas, un poco de hierba, unas ramas, unas hojas secas, pajas,  cortezas de árbol,  lo que se nos ocurra. Y unas figuritas. O hacerlas de plastelina, o de arcilla… Podemos recortar estrellas de cartulina, ríos de papel de plata, caminitos de serrín… 

                   Cuando ya lo tengamos montado, podemos hacer un “juego” con nuestros hijos. Transformarnos  en un personaje de aquella época.  Escondernos en el portal, ir con los pastores a ver al Niño, llevarle un queso, un tarro de miel, o algo de ropita, cantarle una canción. Imaginarnos que podemos estar con la Virgen, o que hablamos con San José… ¿Qué les diríamos?
                   Con nuestra inteligencia, nuestra creatividad y nuestra imaginación, podemos traspasar los límites del tiempo y del espacio y crear nuestra propia historia, o ir toda la familia visitar al Niño.

                    Pensar cómo se tratarían María y José, con qué cariño, con cuantos detalles, aunque no tuvieran nada material. Con cuánto amor cuidarían al Hijo de Dios hecho hombre… Le prepararían una cuna confortable, calentita, le besarían, le mirarían, le cantarían, le bailarían, no saldrían de su asombro…

                    Por un lado, podemos hablar con ellos: en la imaginación, en la realidad, ¿Qué diferencia hay? Para Dios todo es posible. El Belén es como una “app que nos enseña a rezar” sólo con mirarlo. Podemos enseñar a nuestros hijos a hacerlo de esta forma: metiéndonos en el belén. También, por vía afectiva que es como mejor lo entienden... 

                   Por otro lado, allí tenemos hecho realidad, hecho hombre, al mismo Dios: toda la belleza que nos podamos imaginar, toda la verdad y todo el bien. Nos puede servir de norte en la vida, y de modelo, para mejorar como personas, para intentar parecernos a El, para aprender a amar y ser buenos ejemplos para nuestros hijos. y pedirle ayuda, también a su madre la Virgen y a su padre san José. 




                    También es el título de un gran libro: “El belén que puso Dios”,  de Enrique Monasterio. Precioso: comienza con el Big-bang, para llegar a Belén...

             Y disfrutar de la alegría inmensa de estar todos juntos en estos días entrañables.

                Os deseamos con todo cariño…

                           ¡¡FELIZ NAVIDAD!! Y FELIZ AÑO NUEVO










                                                                                  

           







                                                                                        Mª José Calvo


                                                                                     optimistas educando
































miércoles, 11 de diciembre de 2013

II. MARCO ANTROPOLÓGICO. UN POCO DE MEDICINA.

                                     


                                             II. MARCO ANTROPOLÓGICO.


           Ya vimos que para el desarrollo integral de nuestros hijos, debemos atender todos los marcos de desarrollo, de forma simultánea. El primero que vimos es el marco familiar, en el que se engloban los otros.





             Hoy vamos a ver cómo es el aprendizaje humano, y cómo desarrollarlo, desde el punto de vista antropológico, de la persona. 





         Para ello, es importante la figura de apego, que es bueno que sea la madre, o el padre. Muy importante saber acoger al bebé, acariciarle, sonreírle, quererle... Que se encuentre muy a gusto en casa. Atenderle en sus llantos, porque muchas veces lloran por algo, que no saben expresar, pero que les agobia..., a pesar de que podamos estar muy cansados. 






            Los niños aprenden todo de las personas que les quieren: sus padres. Y lo hacen gracias al sentirse queridos. Además, la formación del sistema nervioso está en pleno desarrollo en esas edades tan tempranas. 

           Ya decía Tomás de Aquino, que el asombro y la curiosidad que sienten los niños es el principal motor del aprendizaje. Y es algo que nace desde su interior. Por eso es bueno dejar que los niños vean, toquen, huelan, oigan, observen... el mundo que les rodea, para que salga a la luz esa curiosidad, y les permita investigar, pensar, comprender el mundo con ojos nuevos... Y es importante que vean la naturaleza, el campo, un amanecer, un bosque, las estrellas, las hojas en otoño, el crepitar de la nieve, una granja de animales... etc.






         El aprendizaje humano va con la naturaleza de la persona, y no hay que confundirlo con el "aprendizaje precoz", en el que se intenta violentar su naturaleza, a base de estímulos constantes y repetidos, para conseguir algo para lo que todavía no están preparados... Hace mucho que la Academia de Pediatría lo ha rechazado, por considerar al niño un ente muy pasivo, sin motivación interior, gustos, o iniciativa. Además fomenta una conducta reactiva más que proactiva.



           El aprendizaje oportuno se realiza con los estímulos de la vida del niño.  Y esa curiosidad innata facilita la atención, porque le atrae y emociona, y disfruta. Además, debe haber un modelo adecuado para fijarse, y que pueda realizar esa acción hasta que la asimila. El modelo siempre somos los padres: hay que ser conscientes que los niños están todo el día mirándonos, y nos copiarán. Por eso necesitan oportunidades de acción en familia, para aprender ciertas habilidades, poder ser autónomos, adquirir hábitos saludables... etc.

    



            Existen periodos críticos, en los que es más fácil aprender algo, especialmente en edades tempranas. Por ejemplo:

1.- Movimientos motores como la marcha (entre los 10-15 meses), y el equilibrio (3-5 años).

2.- Relacionado con la inteligencia: por ejemplo el habla, o el aprendizaje de nuevos idiomas (primeros años), la música (embarazo-4 años), las matemáticas (7 años )… Es preciso hablar con ellos, y enseñarles lo importante de la vida, antes de que vean algo sin el enfoque deseado.

Por ejemplo, el conocimiento del “yo” se desarrolla más o menos de 2 a 4 años. Es cuando se dan cuenta de su identidad, de que son independientes y distintos de los demás. Por eso, a los 3 años suele ser la edad del "no", porque quieren reafirmarse ante los padres.      


3.- Con la voluntad: referentes al comportamiento, o vivir algunos valores como: 

           El orden, desde que nacen, lo aprenden con mucha facilidad; luego hay que seguir en ello. Además es lo que da estabilidad a la vida.

           La sinceridad hay que trabajarla antes de los 9 años: es la edad ideal para hacer atractiva esa virtud. Además si somos buen modelo, si hay un ambiente en casa propicio, lo verán más claro y no les costará apenas. Y luego seguir con ello.

           La obediencia: que tengan el hábito de obedecer desde bien pequeños, porque lo que les decimos es por su bien, se lo explicamos  a su nivel, y para enseñarles algunas cosas. Por eso es necesario marcar unas normas claras, por ejemplo, para que sepan lo que está bien o no, para aprender a ser autónomos, para ponerse en el lugar del otro, para comprender y ayudar... etc. También hay que darles razones de ello, para que actúen con inteligencia, con criterio, pensando antes de hacer algo, dependiendo de su edad.

             Otras, como la generosidad, la gratitud, la empatía, la laboriosidad, el esfuerzo, la resiliencia, el trabajo en equipo, que lo verán en nuestras actuaciones coherentes.


           El juego, con sus diversas etapas y modos (simbólico, de reglas...) Es cuando realmente vive y disfruta el niño, y donde aprende las reglas de la vida.


4.- Con la afectividad y las nuevas sensaciones. El niño aprende por sentirse querido. Y todo lo asimila en función de ello, incluidas las nuevas sensaciones, como las salidas al campo, una puesta de sol, ver cómo llueve, pisar un charco, ver caer las hojas en otoño, rezar a su Madre del cielo, hablar con el Niño Jesús, mostrar empatía con sus hermanos, aceptar un problema o falta de salud de alguien..., el misterio de la muerte de un ser querido... y muchas más cosas que debemos enseñarles.

                          
                     


                      
        
             EL APRENDIZAJE HUMANO Y EL DESARROLLO CEREBRAL.

             Desde la gestación, la formación  del cerebro es una consecuencia de las conexiones o sinapsis que se efectúan en las neuronas. Los genes determinan el patrón y funcionamiento básico de circuitos cerebrales. 







             Pero desde el embarazo, aparecen cambios según el entorno. Se llevan a cabo, al recibir los estímulos adecuados en el momento oportuno. La relación con otras personas, su cariño, el vínculo de apego, y hasta el propio comportamiento van moldeando nuestro cerebro, gracias a la plasticidad neuronal que posee. También influyen las hormonas





                                                  


           Cuando están en la cuna, con los horarios de sueño, comidas, higiene, paseos… y cuando van creciendo, con horarios también, rutinas diarias, encargos…, a base de interiorizar las acciones, las neuronas se multiplican y crean sinapsis neuronales, haciendo múltiples ramificaciones. Estas, se ven reforzadas con las acciones correspondientes en el momento adecuado.


         El periodo más importante, en relación con las  sinapsis neuronales, es hasta los 12 años. Es un periodo de “explosión” o de formación de innumerables conexiones. No es bueno que haya poca estimulación, ni que la haya en exceso, porque a veces nuestros hijos están sobreestimulados sensorialmente con respecto a pantallas, a música estridente, a videojuegos… incluso con excesivos cambios de imagen, y con dibujos no muy bonitos precisamente.

         Es aconsejable respetar sus ritmos de crecimiento, la naturaleza del niño, y no fomentar la violencia sin darnos cuenta. Por algo la Academia de Pediatría desaconseja pantallas en niños pequeños. Y luego, con algunas condiciones, como cuidar los contenidos, el tiempo de exposición, el acompañamiento de los padres, unas normas que delimitan un modo de uso... etc.



          El patrón de desarrollo y maduración neuronal se realiza hasta los 18 años aproximadamente, aunque hasta los 25 no es total. Lo primero en madurar son los lóbulos que coordinan el movimiento. Posteriormente las zonas sensoriales, y más tarde, la zona cognitiva y emocional, con el sistema límbico. Y lo último es la corteza prefrontal, con el pensamiento propiamente dicho, la toma de decisiones, y el juicio: lo más cualificado de la persona.

             
                                                 


                     El marco antropológico.  

             Se refiere a la persona humana, con la dignidad que implica. Cada persona es un mundo, tenga la edad que tenga. Es preciso prestar atención a lo importante: a la vida, al amor, a la felicidad, a los valores, a los sentimientos, al cariño de los padres… Valorar cada familia, escuela del más rico humanismo.

             Anoto un comentario de Tomás Melendo sobre el ambiente de familia para un recién nacido: "Pienso que es una idea profundísima, ya expuesta por Tomás de Aquino, al menos de dos formas. Por un lado, sostiene que la misma causa que ha dado origen a una realidad (en este caso, el amor mutuo de los padres), ha de ser también la causa de su desarrollo. En otro lugar, de manera más figurada: una vez que el niño deja el útero materno, necesita de otro líquido amniótico y de otro útero, que es el que forman sus padres, queriéndose entre sí." Necesita sentirse inmerso en el cariño de los padres para desarrollarse bien.



              El recién nacido necesita todo nuestro cariño, toda nuestra atención, pero tenemos que darle seguridad a base de un horario establecido, además de darle cariño, para tener todo "bajo control", como en la NASA...


              Nos podemos apoyar en sus cuatro hábitos básicos. El cuidado de estos hábitos debe ser constante desde que nace el niño. Es lo que nos permite tener un mínimo de paz familiar, y lo que en definitiva hace que podamos educarle, desde pequeño, para que se sienta realmente acogido y querido.


1.- COMIDAS: 

              Los recién nacidos deben tener un horario establecido de tomas. Aunque al principio, veamos más o menos cada cuánto tienen hambre, pero suele ser cada 3 horas. Así, van adquiriendo un sentido del tiempo, del orden, del día y de la noche. 

              Además de comer, se establece una relación afectiva con la madre impresionante, que le va a dar seguridad, y cariño durante su crecimiento. El contacto físico con ella es de primordial importancia para su buen desarrollo. Y en esto consiste la figura de apego del principal cuidador, que le va dando seguridad y confianza según va creciendo...

              La lactancia materna, a ser posible, es lo que mejor le viene al niño. Además de contener todos los nutrieres necesarios, aporta inmunoglobulinas, en concreto la Ig A, que le ayuda contra las infecciones, y les fortalece su sistema inmune. También debe hacer tomas por la noche, porque no es bueno dejarle tanto tiempo sin el aporte de glucosa y nutrientes. Además, así se estimula la producción materna de leche. Dejo una infografía de la Clínica Universidad de Navarra, que me ha gustado.





              El niño un poco mayor debe comer a su hora, de todo, y en un tiempo dado. La alimentación ha de ser completa y correcta, no caprichosa. Y no tener que depender de la televisión o de pantallas para ello.

            Así se establecen las bases de la nutrición futura. Una buena proporción de principios inmediatos, para una dieta equilibrada, cuando empiezan a comer, puede ser: 50% de hidratos de carbono, 35% de grasas, y 15% de proteínas, según la edad. Y no abusar de comida rápida, sino de la rica "dieta mediterránea". Consiste en una dieta a base de legumbres, verduras, pescados, frutas, y las frituras en aceite de oliva virgen. Así tenemos su poder antioxidante, rico en fibra, reductor del colesterol, y bajas grasas saturadas. Además el aceite de oliva virgen, es rico en ácidos grasos como el ácido oleico, que ayuda en el metabolismo de los lípidos. 




2.- SUEÑO: 

              Los bebés necesitan dormir prácticamente todo el tiempo, y más por la noche. Es bueno acostumbrarlos a tener el ambiente oscuro y en silencio por la noche, y claro por el día.

             Los niños algo mayores deben tener sus horas fijas de acostarse, de levantarse, y de siesta.

              También es importante tener su propia cama (no la de sus padres…) El tiempo de sueño es importante: es cuando se sintetizan los neurotransmisores que se van a utilizar al día siguiente. Y cuando se secreta alguna hormona, como la del crecimiento: la GH.



3.- ORDEN: 

            El orden en los horarios es fundamental. Permite organizarnos, y no dejar paso a la improvisación. Además es lo que da seguridad a los niños pequeños.

En niños mayores, es necesario para que sepan qué tienen que hacer en cada momento, y no depender del capricho de los adultos. 

Es importante la comida, el sueño, dar paseos diarios por el parque, jugar con ellos… 

También hay que enseñarle el respeto a las personas y a las cosas: por este orden. Que no deben hacer o decir lo que no les gustaría que les hicieran a ellos..., pensando en los demás.



4.- HIGIENE: 

             Es importante mantenerlos limpios y secos: lo agradecen, lloran menos, y se acostumbran a ello.

             Empieza por el control de esfínteres, en el momento preciso, y continúa con el aseo personal, lavarse los dientes... 

               Y los mayores, que vayan aprendiendo a asearse, a ducharse, a lavarse los dientes, a comer saludable, a hacer ejercicio…





               Para conseguirlo, cada familia tendrá su propio estilo, pero lo mejor es empezar cuanto antes, aprovechando las oportunidades del día a día, con estrategia y buen humor. Contando también con la ayuda de los hermanos "mayores".  



                 Dejo algo que puso un buen pediatra en la puerta de su consulta, para resaltar, que lo mejor no son las técnicas, sino la figura de la madre..., o del padre, su sentido común, y su cariño.





             Y saber disfrutar de la alegría de contar con cada nuevo hijo: es el mayor regalo que podemos imaginar, y cualquier esfuerzo vale la pena. Además, cuando son varios hermanos, se educan "solos": es mucho más fácil. Pero debemos aprender a disfrutar con ello, dejar volar el corazón, sin descuidar nunca a la persona que más queremos.




            Espero que les haya gustado, y que lo compartan con amigos. ¡¡Muchas gracias!!

Dejo enlaces con otros marcos del desarrollo: neurológico, psicológico y pedagógico.




                                                                           Mª José Calvo
                                                                 optimistas educando y amando




https://optimistaseducando.blogspot.com/2013/12/marco-antropologico-un-poco-de-medicina.html





sábado, 30 de noviembre de 2013

DESARROLLO EN NIÑOS PEQUEÑOS: EL PODER DEL CARIÑO Y DE LA FAMILIA I/V

              

                  DESARROLLO TOTAL DEL NIÑO EN EDADES TEMPRANAS.
                                            I/ MARCO FAMILIAR.


            Para  el desarrollo armónico de la persona, desde que nace, debemos atender a todas sus facultades, como pueden ser la inteligencia, la voluntad y la afectividad. También nos tenemos que fijar en los distintos ámbitos personales.

            Ahora nos vamos a referir a esos ámbitos, que los podemos encuadrar en los distintos “marcos del desarrollo. Todos son importantes, y para el desarrollo integral de la persona, debemos atender todos, en armonía, sin que predomine más uno que otro. 

        Algunas ideas que expondré están relacionadas con un libro titulado "El desarrollo total del niño", de Juan Valls Juliá, que me parece muy esclarecedor.


        Educar es una ciencia y un arte. Es difícil, pero vamos a poner entusiasmo, optimismo, ilusión y esfuerzo, porque lo que está en juego es la felicidad de nuestros hijos, y la nuestra.

           De cómo nos manejemos los padres emocionalmente, de cómo nos queramos, depende su felicidad. Porque somos sus modelos, y son como esponjas: lo absorben todo. Y necesitan nuestro cariño para desarrollarse armónicamente. Hay que ir a por todas, con las ideas claras en la mente.









            Vamos a ir analizando los distintos ámbitos de desarrollo, para poder llevarlo a la práctica. 



             Porque lo importante es hacer vida lo que aprendemos, ponerle “ruedas” para que avance. Hacer "planes de acción" concretos, aunque nuestro hijo sea una “cosita” muy pequeña…

                  Los distintos ámbitos son cinco: el familiar, que comprende todo, el antropológico, referente a la persona como tal, el neurológico, el psicológico, y el pedagógico. Y todos se complementan y están entrelazados: si se mejora en uno, también se hace en los otros...




                 MARCO FAMILIAR. 

   
               Cada niño que viene a este planeta necesita de todo el cariño de los padres para poder desarrollarse. Y la familia es algo natural para el hombre, donde puede desarrollarse como tal, y es len la familia donde se realiza, la institución natural más amable y más antigua de la humanidad. Y, ¿por qué es el ámbito adecuado para el desarrollo de la persona? 

               Vamos a escuchar al profesor Viladrich: “La familia es el lugar privilegiado en el que es posible nacer, vivir y morir como persona", con la dignidad que conlleva... También podemos decir que la familia es una comunidad de personas vivificada por el amor. Es donde se nos quiere de forma incondicional. Dejo aquí un enlace sobre construir relaciones familiares verdaderamente humanas.

                Podríamos citar a G. K. Chesterton, con su amplio elenco de posibilidades de la familia, y su forma tan característica de expresarlas.






                       Él insiste en que “la vida no es algo que viene de fuera, sino de dentro. El hogar no es algo pequeño; es el alma de algunas personas la que es raquítica. Es el “mí mismo” el que en su cobardía egoísta es incapaz de aceptar el prodigioso escenario del hogar, con su grandeza de composición épica, trágica, y cómica, que todo ser humano puede protagonizar.”




           Es en la familia donde ocurre lo más importante en la vida de las personas.


                Podríamos decir que la misión de la familia es custodiar el amor. Más gráficamente, su misión es estimular, acrecentar, custodiar, y llevar a su plenitud dicho amor. Primero entre los esposos, que es el origen y la fuente de ese amor, y luego a los hijos, y al resto de la familia.







                               CON LA FUERZA DEL AMOR.

                  El cariño, el amor, es la cualidad y el afecto más importante a la hora de acoger, querer, y educar a nuestros hijos. Porque les da aceptación, seguridad, cariño. Es imprescindible para su desarrollo y maduración.



                       Lo que primero que ve un recién nacido es la mirada amorosa de su madre. Y con ello se siente acogido, valorado, querido… Luego la voz, que ya la conocía desde el seno materno, aunque algo distinta. Con ella también se puede sentir entrañablemente acogido, según el tono, la suavidad, la ternura… 

                     Es lo primero que aprende al llegar a este mundo. Podemos hacer que se sienta querido desde el primer momento, y establecer un vínculo afectivo con él, que le permita desarrollarse como persona. 




                 Es vital crear un ambiente donde las personas son lo importante, y donde se enfatiza lo mejor de cada una. Una familia en la que se resaltan los aspectos positivos de toda relación entre todos, dando importancia al espíritu de ayuda, servicio y colaboración, no tendrá problemas serios en la convivencia. Tampoco a la hora de los inevitables enfados, trifulcas, o celos… entre hermanos, porque todo se arregla con una buena dosis de cariño.


                 Educar es un proceso de responsabilizaron gradual de nuestros hijos. E intentar sacar a la luz, esas cualidades específicas que cada ser humano tenemos, esos anhelos íntimos... Y para ello, debemos tener o desarrollar unas facultades, capacidades, habilidades, que estimulen y hagan florecer dichos talentos. Por ejemplo:  

  •     el optimismo, que estimula la confianza.
  •     la simpatía.
  •     la confianza en sus posibilidades.
  •     el saber comprender, ponernos en su lugar, mostrar empatía.
  •     el cuidar los pequeños detalles.
  •     la exigencia comprensiva.
  •  el percatarnos que cada persona es única, singular, no se la puede comparar con nada ni nadie...

            Sabiendo ver primero, y sobre todo, lo positivo, lo bueno que tiene cada uno, sin encasillar, ni juzgar, ni etiquetar a nadie, tenga la edad que tenga...






POR OTRA PARTE, LOS PADRES SOMOS SUS MODELOS Y EL ESPEJO DONDE SE MIRAN.

              El niño aprende a querer de varias formas. Por el cariño que le tiene su madre, por el cariño que le tiene su padre, y por cómo se quieren entre sí sus padres. Y de esta forma aprenderá a querer.

              También somos sus modelos respecto al comportamiento, lo que decimos, cómo actuamos, qué nos motiva, qué nos apasiona… Nos están mirando todo el día, y lo mimetizan todo. Hasta comprenden las cosas, o saben si está bien o mal, si es bueno o malo, por la expresión de la cara de la madre, o del padre, desde que nacen.
Y somos sus modelos todo el día, aunque estemos cansados, nos duela algo, o estemos muy estresados… etc.



               Y también somos su espejo: donde se miran para ver cómo son, cómo se portan, cómo actúan, porque se ven reflejados en la mirada y en la expresión de la madre primero, y también del padre. Necesitan nuestra mirada para construirse..., para saber sus talentos.

            Para ayudarle a formar su identidad, debemos presentarle los mensajes del exterior con veracidad y de forma positiva. Reflejamos su imagen, y además, él no cuestiona lo que se le refleja. Es nuestra responsabilidad lo que le mostremos, y de ello depende su autoestima.






                              TRATO INDIVIDUAL CON CADA HIJO.


               Cada hijo exige, de forma distinta, todo el amor de los padres. Como cada uno es distinto, la dedicación de sus padres es una labor de artesanía, de filigrana, concreta e irrepetible. Por eso, hay que tratar a cada uno de forma individual, atendiendo a su forma de ser, adecuándonos a sus gustos, ilusiones, a su curiosidad, para que crezca del mejor modo, y podamos descubrir sus cualidades especiales, y potenciarlas.

               Cada uno debe sentirse especialmente amado por su madre y por su padre. Cuando son un poco mayores, en la conversación particular con cada uno de ellos, los padres debemos expresar que les consideramos muy importantes en la familia. Deben saber que hay que hacer las cosas bien y tienen que enseñar a hacerlas a los hermanos pequeños. Que cuando un bebé llora, hay que ver qué le pasa: si le duele algo, está triste, o si quiere jugar. Todo es muy importante, y las personas son mucho más importantes que las cosas...




                Una vez observado el temperamento de cada hijo, su sus características, fortalezas, y sus limitaciones, tenemos que dedicar un espacio de tiempo, entre los dos, con bolígrafo y papel, a estudiar y analizar qué acción educativa tenemos que emprender con él o ella; uno por uno. Pero percibiendo en especial sus fortalezas.

                Es bueno fijar objetivos sencillos y alcanzables, y concretarlos en un plan de acción para poder avanzar.

                El niño, como persona que es, merece  todo nuestro respeto, ya sea en el ámbito del juego, en su estado de ánimo... 

              Cuando tenga un problema, no hace falta resolvérselo rápidamente, sino sugerirle o explicarle lo que puede hacer para solucionarlo él solo. Así, va aprendiendo a resolver sus dificultades, y van adquiriendo destrezas, autonomía, y se van responsabilizando.









                         CÓMO PONER EN PRÁCTICA EL MARCO FAMILIAR.

             Con cariño y dedicación; es decir, estando con ellos, con calma, empleando tiempo, demostrando que les queremos, sonriendo. También estudiando, aprendiendo hacerlo, con  competencia profesional. 


                                         

              Unas claves a tener en cuenta a la hora de hacer "planes de acciónconcretos: 


  • enseñamos con el ejemplo, no sólo con las palabras. También podemos servirnos de cuentos o historias verdaderas para ejemplificar algo...
  • saber escuchar primero.
  • contestar cada pregunta de nuestros hijos.
  • confiar totalmente en ellos.
  • la madre enseña mejor lo que está bien o mal, porque es más afectiva, generalmente. Por eso se marcan unos límites que hay que respetar, y ponemos de moda unos valores universales, basados en principios, que tratamos de vivir.

                               

  • cuando haya que exigir algo, a veces, lo hace mejor el padre. Tiene más imagen de fortaleza, y encarna esos valores. De todas formas, se puede ver en cada caso...
  • preocupación por los demás: descubrir el placer de ayudar.
  • cuidar los detalles: es donde se pone el cariño a los demás, y lo que da ambiente...
  • apoyar sus trabajos cada día, animándoles a que lo hagan bien. Dedicarles interés y tiempo.
  • el “minuto de oro” con cada hijo cuando viene de la guarde o del cole, para ver cómo está, qué le ha pasado, si necesita hablar, o nuestro cariño…
  • cada niño tiene un estilo personal, hay que descubrirlo y respetarlo. Ver qué temperamento tiene para edificar, partiendo de él, y teniendo en cuenta sus fortalezas.
  • serenidad en las relaciones familiares: el stress no ayuda a nada.
  • cuidar las expresiones, el vestido, el tono humano… Esto ayuda a tener confianza y a hacer un ambiente cálido, humano, con buen gusto.
  • si tenemos que hacer una corrección, con mucho cariño, y acabarla con un elogio, y un "tú puedes".
  • y otras muchas que se nos puedan ocurrir, como enseñarles a rezar, desde muy pequeños, no solo para pedir, sino también para dar gracias por tantas cosas buenas que nos da la vida..., empezando por la familia.

                            



            Por eso, en cada familia, lo importante es que todos noten el cariño que les tenemos, ¡que se sientan muy acogidos y queridos! Es la forma en que se pueden desarrollar bien, y aprenderán a querer a los demás.


Espero que les haya gustado el post, y que lo compartan con amigos. ¡Muchas gracias!




                       

                                                                                    Mª José Calvo
                                                                     optimistas educando y amando



https://optimistaseducando.blogspot.com/2013/11/desarrollo-total-en-ninos-pequenos-i.html