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viernes, 10 de enero de 2014

III. MARCO INFANTIL NEUROLÓGICO

                     

                        DESARROLLO INFANTIL 

                                              (de 0 a 6 años)


                               III. MARCO NEUROLÓGICO


      
          Lo que queremos todos los padres es el desarrollo total y armónico de nuestros hijos. Que sean auténticas personas, que lleven el timón de su vida, que sepan pensar en los demás... Para ello debemos atender a todos los aspectos personales, concretados en los marcos de desarrollo infantil, de forma simultánea. Hemos comentado el marco familiar, que engloba todo, y el antropológico: el referente a la persona como tal. 

        Es la base para construir una buena personalidad, partiendo de la singularidad de cada uno, de sus cualidades específicas y fortalezas. También trataremos en otras entradas el marco psicológico, y el pedagógico. Abajo pongo enlaces. 





          En este post vamos a ver cómo es el desarrollarlo del sistema nervioso de una persona, estrato de la formación personal. Cómo maduran las distintas zonas cerebrales, con sus funciones concretas, y cómo podemos aprovechar su conocimiento para el buen crecimiento y desarrollo de sus capacidades. Es decir, la neurobiología y el neurodesarrollo, enfocado en la educación de los hijos.



Lo divido en dos temas, por si quieres elegir:

1) Desarrollo cerebral y maduración neurológica
2) Cómo funciona el cerebro para el aprendizaje




           1) DESARROLLO CEREBRAL


           El desarrollo humano se realiza especialmente en las primeras etapas de la vida, y se hace posible mediante la maduración cerebral, guiada por los genes, y con la interactuación del entorno... La curiosidad, asombro, y admiración del niño, son su principal motor de aprendizaje, con los estímulos y ambiente de familia tan rico y sereno, inmerso en afecto. 

        El cariño que recibe en la propia familia es el artífice de su buena maduración.






          El cerebro es un órgano que no está formado, ni "acabado" en el nacimiento, sino que tarda muchos años en organizar conexiones entre zonas, y madurar. Y siempre se está modelando y cambiando.

           Desde la gestación, su desarrollo es consecuencia de la formación de tejido nervioso, sobre todo de neuronas y células gliales, y de conexiones o sinapsis entre ellas. Estas irán en aumento sobre todo en el primer año de vida, y en años sucesivos. También la adolescencia es crucial, porque hay un aumento muy notable, con una reestructuración del tejido nervioso. 


          Respecto al desarrollo embriológico, el cerebro, y el sistema nervioso, se desarrolla gracias al estímulo de las hormonas placentarias. En las primeras 8 semanas, se realiza en "femenino". Luego, si los genes son XY, es decir, si se trata de un varón se diferencia en este sentido. Si no, sigue su curso. Cada célula del cerebro, como de todo el organismo, está dotada con esa herencia genética: XX o, XY. Posteriormente, cuando ya está más formado, el sistema nervioso controlará el sistema hormonal placentario.



      En las primeras etapas de la vida, el cerebro aumenta de forma anatómica, en especial el tamaño y el grosor de la corteza cerebral. Más adelante, se siguen formando sinapsis entre neuronas, aunque de forma menos notable. El niño adquiere por ello funciones vitales como la deambulación, percibe sensaciones por los diferentes sentidos, el habla, la relación con los demás...




        A partir de la pubertad, hay una reestructuración del tejido nervioso, con una poda selectiva, y crece el número de sinapsis, circuitos, y redes neuronales, que permitirán unas funciones superiores. Por ejemplo el pensamiento, el control de impulsos, la toma de decisiones, el juicio..., tan propios de la persona. En cambio, otras neuronas y sinapsis que no se usan, desaparecen.



        Los genes determinan el patrón y funcionamiento básico de circuitos cerebrales, pero también influyen el ambiente y las hormonas. El entorno tiene mucha importancia en el neurodesarrollo de cada persona, en especial en fases tempranas, e interactúa con la base genética, pudiendo permitir o retrasar la maduración. Es la regulación genética.








         Desde el embarazo aparecen cambios según el ambiente, por la relación con los demás, el cariño de los padres, su sonrisa, su amabilidad, la melodía de su voz, el vínculo de apego... Y posteriormente las propias sensaciones, movimientos, acciones..., que van moldeando el cerebro, gracias a la plasticidad neuronal que posee. 


         Plasticidad neuronal sináptica es la capacidad de formar nuevas sinapsis, base de todo aprendizaje. También nuevos circuitos, conexión de redes más antiguas, nuevas ramificaciones entre axones y dendritas... etc. Todo ello permite el aprendizaje de multitud de cosas, pensamientos, acciones, sentimientos...


     Esta plasticidad es máxima en las primeras etapas, y luego va disminuyendo, excepto en la adolescencia, en que se hace mucho más notable, por un mayor estímulo hormonal. Es la base anatómica de la maduración cerebral en ese momento, y de la formación de la identidad personal.


        Cada persona es única y, se va modelando según la interacción de muchísimos factores, como acabamos de ver. También gracias al ejercicio de su libertad, más en concreto desde los 6-7 años.


           El aprendizaje humano se realiza especialmente en las primeras etapas de la vida, y se produce mediante la curiosidad y el asombro del niño, que, como ya señalara Tomás de Aquino, son su principal "motor" de aprendizaje. También, como apunta Aristóteles, con la capacidad de admiración, base para el conocimiento, y con los estímulos de la vida cotidiana, en un ambiente de cariño, acogedor y rico, donde el niño se siente a gusto. Así se desbloquean los genes antiestres, y se siente seguro.  



       Primero se desarrollan los sentidos, la vista, que todavía tiene que madurar, el oído, el gusto, los olores, en especial de su madre... Y, esa curiosidad innata de los niños, que es la que focaliza la atención y la mantiene... Vital para el aprendizaje, también en fases posteriores. Lo cual supone la creación de neuronas, sobre todo en las primeras etapas de la vida, y siempre, nuevas sinapsis, gracias a esa plasticidad propia del cerebro. Sin embargo, el pensamiento profundo, y el entusiasmo, también pueden producir neurogénesis a cualquier edad. 







         Además, es necesario que el niño tenga un buen modelo para fijarse. El cual somos los padres, porque les queremos, y nos están contemplando todo el día... Y luego, ejecutar esa acción.


           Le gusta repetirla hasta que la asimila y la hace suya. Desde que nace, nos observa atentamente, y aprende intentando imitarnos en todo. Hay que seducir con la belleza de lo bueno y noble, con los valores auténticos humanos, hechos vida.

       
     






            *1- DESDE PEQUEÑOS

       Cuando el niño está en la cuna, con los tiempos de sueño, comidas, higiene, paseos…, y cuando va creciendo, con horarios, rutinas diarias, encargos…, a base de ejecutar unas acciones, se forman múltiples ramificaciones en las neuronas, creando sinapsis entre ellas. Y éstas se ven reforzadas con los estímulos adecuados, que respeten los ritmos naturales lentos de los niños. 


          El periodo más importante en relación con estas sinapsis es hasta los 6-8 años, aunque también se extiende hasta los 12. Es un periodo de “explosión sináptica”, o de formación de innumerables conexiones. 




         Por eso es vital no quemar etapas, dejarle un conocimiento experiencial, que use sus sentidos, que perciba la realidad a través de ellos, y que vaya siendo autónomo cuanto antes, aprendiendo habilidades, interactuando con otras personas...






       Respetar sus ritmos de crecimiento, sus periodos ventana de mayor sensibilidad para adquirir una determinada función... Apoyándonos en la belleza de la familia, de las personas, de los detalles de cariño, de la naturaleza. Dejarles percibir sensaciones, sonidos, colores, texturas, explorar, mirar, comprender, experimentar...



       Y, fomentar el juego, fuente de aprendizaje vital e interacción más importante. Donde aprende todo, a moverse a calibrar, a ensayar, porque le entusiasma, y esas emociones abren la atención y se enfoca en ello. 


      Por otro lado, cuidar las pantallas, buscar vídeos infantiles bonitos, acordes con la realidad del niño, con su naturaleza y su calma, su desarrollo, sus tiempos de descanso y juegos… Que no saturemos sus sentidos. Permitir la atención, la necesidad de aprender desde el interior..., el pensamiento. Sus tiempos atencionales son muy lentos, y hay que cuidarlos para que se desarrollen bien.








       *2- EN LA ADOLESCENCIA

      Posteriormente, aparece una reorganización de la estructura cerebral, con una “poda selectiva” de  ramificaciones que no se usan, y, un reforzamiento de otras sinapsis, y nuevas conexiones, resultando mucho más eficaces. También según las cualidades y gustos, las emociones, los intereses,  el aprendizaje, las motivaciones… En definitiva, según la afectividad y libertad de cada persona. Posibilitan la maduración del pensamiento, el autocontrol, el manejo de emociones, la capacidad de decisión... etc.

      Asimismo, se completa la maduración del sistema nervioso, que se inició en etapas anteriores, con la envoltura de las fibras nerviosas con vainas de mielina. Se forma alrededor de los axones o terminaciones neuronales. Así se conduce mejor el impulso nervioso con una información concreta, y se relacionan las distintas zonas.








          *3- DESARROLLO Y MADURACIÓN

    El desarrollo y maduración neuronal coprende hasta los 18 años aproximadamente, aunque hasta los 25-30, o incluso más, no se completa, con lo más complejo y característico de la persona. 

          Lo primero en madurar, a nivel cerebral, son las zonas que coordinan más el movimiento. También zonas sensoriales y su relación con otras áreas. Más tarde la zona emocional y cognitiva, con el sistema límbico, (de "limbus"), por donde pasan las aferencias que llegan al cerebro con la información del exterior. Posteriormente madura la corteza cerebral, en especial la corteza frontal.

           Y, lo último en desarrollarse y madurar es la corteza prefrontal y sus conexiones con otras áreas, con el pensamiento propiamente dicho, control de impulsos, la resolución de problemas, la toma de decisiones, el juicio… etc. Lo más propio y específico de una persona.







         Se podría decir que la maduración del cerebro aparece en una onda desde atrás, hacia adelante y hacia arriba. Desde las capas más básicas o “primarias”, pero vitales, hacia las más complejas y propias del ser humano.


          En las chicas, se suele desarrollar antes la zona cerebral del lenguaje, que suele estar en el hemisferio izquierdo, con sus dos zonas: sensitiva y motora. Y en los chicos, cobra más relevancia la zona viso-espacial, situada sobre todo en la zona parietal del hemisferio derecho. Esto es en general, aunque puede haber excepciones.


         De todas formas, el cerebro adolescente no ha terminado de madurar. Está en pleno cambio y reestructuración. El control de emociones y la toma de decisiones son todavía inmaduras, sin las sinapsis adecuadas. No podemos pedirles que se comporten como un adulto. Por otra parte, no podemos dejarles solos frente a situaciones que les desborden: debemos seguir acompañándoles, aunque en un segundo plano. Enseñándoles a usar su pensamiento y libertad, a ensayar respuestas a situaciones que puedan ocurrir. Saber decir un "no" a tiempo a algunos comportamientos o pretensiones que les harán daño. Más tarde lo agradecerán.






         Podemos aprovechar este conocimiento neurológico para ayudar en su buena maduración, para permitir las sinapsis adecuadas que les van a ayudar durante toda la vida. Cuida tu cerebro, y él cuidará de ti. Porque, las acciones van creando hábitos, con sus correspondientes refuerzos sinápticos, y éstos modelan el carácter, ¡singular!, y acabarán forjando la personalidad. 


           Dejo aquí un enlace sobre "las raíces de la educación y los hábitos, por si te interesa ampliar.








            2) CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO PARA EL APRENDIZAJE

           Como hemos visto, es necesario dejar aflorar el interés y la curiosidad del niño: que pueda admirar y sorprenderse de las cosas. Imaginar, usar su creatividad, crear juegos y jugar... No se trata de estimular sin control, sino adecuarlo a la realidad, explicándole lo que ve, lo que oye, lo que toca, lo que escucha, lo que le llama la atención... etc. Enseñarle siempre de acuerdo a su edad, porque su cerebro estará preparado para ello. Y todo sumergido en cariño.



       La curiosidad "abre" las ventanas de la atención, y es cuando un niño, o no tan niño, muestra interés por algo, se puede enfocar en ello, y como consecuencia aprende, ¡porque disfruta! La afectividad y las emociones tienen mucho que ver.




          En el desarrollo del niño aparecen unos periodos más sensibles, en los que aprende de forma natural determinadas funciones innatas, hábitos, o valores. Están relacionados con los periodos críticos, en los cuales aprende esas habilidades o comportamientos con suma facilidad, porque tienen la base anatómica cerebral madura para ello. Y le entusiasma. Así, los incorpora para toda su vida..., puesto que su cerebro ya está preparado. 


          Hay algunos que son innatos, y suceden siempre en todas las personas; y otros que requieren más intencionalidad o esfuerzo, o son más culturales.

         Pueden ser, la deambulación, el orden, el habla, el control de esfínteres, la alegría, la gratitud, la valentía, la empatía, y la adquisición de muchas habilidades. Gracias a los encargos que les ponemos, y, a la libertad de dejarles hacer lo que necesitan hacer... 

        
    Por ejemplo, el orden, prácticamente desde que nacen hasta los 4 años, con esos hábitos antropológicos de sueño, comidas, paseos, higiene..., que vimos en el marco antropológico. El habla o lenguaje, de 0 a 6 años, el movimiento, desde los primeros meses al año, la sensibilidad fina, hasta los 4 años, el control de esfínteres a los 1,5-4 años, la socialización de 2 a 6 años, el conocimiento de la naturaleza... Pero, estos datos son orientativos: cada niño madura a su ritmo. Y otros culturales.



 Un poco más adelante, hasta los 9 años aproximadamente, la sinceridad, la generosidad, la fortaleza, la amistad... Y posteriormente la responsabilidad, el esfuerzo..., el plantearse metas, el trato con los demás... Todos ellos hasta los 12 años. 



Por eso es bueno trabajar esos hábitos en estas edades tan provechosas... 

       Se nota que el niño está en ese momento concreto, porque se concentra en algo, y le gusta repetirlo hasta que lo consigue. Para ello debemos crear un ambiente donde esté a gusto, con serenidad, con libertad de elegir y hacer algo que le atrae más...


       Lo que más le gusta a un niño es moverse libremente. Cuantas más oportunidades de movimiento tenga, mejor. Y cuanto más sentidos emplee, con oportunidades de experimentar, mejor conocerá el mundo que le rodea y mejor desarrollará sus capacidades, gracias a esa plasticidad neuronal


           Por ejemplo, para explicarles cualquier cosa, como una hoja de un árbol, hay que enseñarles hojas distintas, que las vean, que las toquen, que las huelan, que vayan al campo a cogerlas, que las dibujen, las coloreen, que vean las distintas formas que pueden tener… etc. Es la manera en que lo pueden captar mejor, porque relacionan todo ello en su cerebro. Cada aspecto se integra en unas zonas distintas, que luego hay que relacionar, gracias  a la inteligencia.


      Es decisivo dar amplia oportunidad de conocimiento experiencial, sobre todo antes de los 6-8 años. También de relación con otras personas, en especial la interactuación con los padres. En ella capta una resonancia, y aprende a diferenciar el yo del tú del otro. Es la "edad de oro" para el aprendizaje de muchas cosas.






         Ese aprendizaje puede ser de distintos tipos: motor, sensitivo, intelectual, afectivo, emocional… Y es necesario que se integren las distintas formas en su cerebro, y que se sienta de veras querido: participar del amor de sus padres. Algo vital para su buen desarrollo, y fuente de seguridad y estabilidad emocional. 


           a) El proceso de aprendizaje motor, que es básico para el niño, y sucede en fases muy tempranas. Pasa por unas etapas progresivas. Es importante atender cada etapa, dedicarles tiempo para jugar con ellos, hacerlo de forma divertida, amable, positiva, alegrándonos de lo que logre. Dándoles muchas oportunidades, y dejándoles autonomía para que elijan lo que más les atrae, que estará relacionado con el periodo sensitivo en el que se encuentre...


            Ese aprendizaje puede consistir en dejarle libertad de movimiento, para que vaya explorando, conociéndose, midiendo distancias, grabando programas premotores que usará toda su vida... 

          También ejercicio físico, como nadar, o, cuando son un poco mayores, montar en bicicletapatinaresquiar o cualquier otro deporte. 

          Por ejemplo, sabemos que la edad ideal para la marcha es en torno al año. El desarrollo del equilibrio sucede de tres a cinco años: aquí podemos patinar, esquiar, hacer bicicleta… y lo aprenderá con mucha facilidad, recordándolo toda su vida.

           En esta etapa de la vida es bueno enseñarles la mayor autonomía en las necesidades propias, que aprendan a valerse por sí mismos cuanto antes.


          b) El aprendizaje sensitivo se fomenta con una salida al campo, que pueda experimentar, percibir sensaciones... También jugar con arcilla, o plastilina, hacer construcciones, legos, material en 3D, modelar con barro... Y, escuchar buena música. Por ejemplo, la clásica del Barroco: Vivaldi, Mozart, Tschaikowsky,  Beethoven… etc., o cualquier otra.  Estimula la sensibilidad, la afectividad, el buen gusto, despierta aptitudes hacia los idiomas, la creatividad, despeja la mente… Esto es bueno hacerlo desde el embarazo, y posteriormente también. 


        Y es aconsejable que conozca el entorno con el máximo de sentidos. En esto, también las manualidades nos pueden ayudar mucho, el teatro, hacer juegos de magia, inventar juegos con cintas, telas, cartulinas... Y salidas a la naturaleza, a una granja, al monte, a la playa, ver puestas de sol, amanecer, nubes, nieve... son ideales también. 





             c) El momento del descubrimiento del "yo", diferente al tú, suele ser hasta los cuatro años. Es buen momento para interactuar, desde muy pequeños. La resonancia que producen las relaciones personales es vital para el buen desarrollo. El yo se construye gracias al tú

             Enseñarle a relacionarse con los demás. Que puede pensar en los demás y jugar con ellos... Es bueno que relacione regalar algo suyo, con sentirse mejor, con la alegría de ayudar a los demás. Para eso debemos dar ejemplo. Sin obligarles a ello...: seduciendo con la belleza de ser generosos.


            d) El juego es vital desde que nace: para un bebé todo es juego. Todo lo aprende por la vía afectiva, por el juego. Tiene un pensamiento mágico. Entorno a los cuatro años, que ya su cerebro está algo más maduro, comienza el juego simbólico, y más tarde, como a los siete años, junto con un razonamiento más claro, el juego de reglas.


          En la vida del niño todo es juego, o se transforma en juego: aprende jugando, juega aprendiendo, disfruta jugando. La vida es juego, y mediante el juego lo aprende todo. Además le permite soñar, disfrutar, imaginar, resolver problemas, relacionarse, captar sentimientos... etc. (si quieres ampliar dejo enlace abajo sobre el juego)






           e) En cuanto al desarrollo intelectual y afectivo, pasan por distintas etapas. Desde que nacen aprenden imitando, captando la globalidad de las cosas, y no tanto los detalles. A ello nos referiremos en otro de los marcos del desarrollo, con los paseos disfrutando y aprendiendo… Todo capta su interés y siente curiosidad por la realidad que le rodea, si se lo permitimos. 

          Su aprendizaje es muy perceptivo y experiencial. Luego debe integrar esas experiencias en las distintas zonas cerebrales. Y está muy relacionado con la memoria y la afectividad, que tiñe todo ello, y lo guarda en la memoria a largo plazo.

            Por eso, es bueno el juego al aire libre, las excursiones, la naturaleza, los paseos por el parque con ellos..., sin dejar de explicarles las cosas que ven, y por supuesto, todo lo que preguntan, adaptado a su edad. Y es fundamental la relación con otros niños, pues enriquece más que cualquier otra cosa. Todo ello va creando conexiones o sinapsis neuronales, y fijándose en la memoria, empapado de sentimientos.

          En este sentido, es importante enseñarles a manejar sentimientos desde pequeños, a tener en cuenta a los demás. No hacerlos en centro del universo, sino ayudarles a pensar en los otros... Siempre cabeza y corazón.







            DESARROLLO ARMÓNICO 

          En definitiva, para su desarrollo armónico hay que aprovechar todas las oportunidades que se nos presenten en el día a día, atendiendo a los diferentes marcos de desarrollo. Que, en realidad, son los distintos aspectos de la persona, que van entremezclados. Si se mejora en uno, se hace también en los otros. Parece complejo, pero no lo es, porque tenemos un "sexto sentido" para ello. Educar tiene parte de ciencia, y parte de arte, y requiere siempre cariño. Un trabajo de artesanía.

         Por otra parte, ese cariño es lo que nos permite ver las cualidades de cada uno, para fomentarlas. Así lograr su mejor personalidad, en un clima de confianza, del cual su manifestación habitual es la sonrisa. Sentirse queridos es lo que les posibilita madurar como personas.


          También podemos hablar entre los dos, concretar objetivos y realizar planes de acción, para que no se queden solo en buenas intenciones... (En otra entrada: "consiguiendo objetivos").

           Y disfrutar al máximo del mayor regalo que podemos tener: cada hijo que viene a este planeta. ¡Cómo agradecen que se les mire a los ojos, que se les escuche, que se les acompañe en sus juegos, en sus actividades, en sus trabajos…! 

          Hace falta levantar la mirada de las pantallas, que muchas veces nos atrapan, para mirarles a los ojos. Es como si nos dijeran: 

          “Si te importo, ¡acompáñame!, ¡préstame atención!”

                      "Yo" me construyo gracias al "tú"

 

          Siempre merece la pena el esfuerzo y el tiempo dedicado a ellos. Es nuestra mayor empresa, la que nos dará más felicidad, y lo que asentará las bases de la felicidad en nuestros hijos.






          Espero que te haya gustado, y lo compartas con amigos. ¡Muchas gracias!




           Dejo enlaces relacionados, sobre 


         
                                                                                                                 Mª José Calvo
                                                                    optimistas educando y amando
                                                                                 @Mariajoseopt




URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2014/01/marco-neurologico-un-poco-de-neurologia.html

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