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martes, 17 de diciembre de 2019

CUENTO DE NAVIDAD: "BARTOLO"...




                                                                 "BARTOLO"


Se acercan las fechas navideñas, y escribo este post con un cuento familiar, de hace muchos muchos años..., con una belleza y calidez entrañables. Luego se adaptó para representarlo en el festival de Navidad de Montecastelo. Y Pablo se encargó del resto...: luces, sonido, motivación, alegría..., y ¡mucha ilusión!



Vamos a contar señores
un cuento maravilloso
que ha tiempo sucedió
en aquel portal hermoso
que muchos quisieron ver
hace más de dos mil años
en la cuidad de Belén

Bartolo se llama el cuento
y quienes lo representan
el lector y los pastores
Pascasio y la señora Tecla
un zagal y los pastores
los pastores del portal
y un corderillo muy negro
que al Niño quiso adorar

Stiss… Silencio
¿silencio!, mucha atención
y aprenderéis para siempre 
esta suprema lección




Los pastores bajaban al llano cantando y tocando flautas y rabeles. En el camino estaba la casa de Bartolo con la luz de su lumbre. Bartolo terminaba de cenar patatas con chorizo, cuando llegó a sus oídos el bullicio de los pastores, que cantaban contentos y alegres. Cogió el candil y se asomó a la ventana.

-¿Qué pasa?, ¿qué fiesta es hoy?

-Bartolo, no te has enterado?

-No, no sé nada, ahora me iba a dormir.

-Ha nacido el niño Jesús en el Portal de Belén. Vamos a adorarlo y a llevarle estos regalos al Recién Nacido. 
Tú, ¿qué le vas a llevar…?

Bartolo se rascó la cabeza y contestó:

-Pues le llevaré un corderillo. En la vida hay que sacrificarse, y quizá esa gente del portal no sea tan pobre y me pague con creces el regalo.

Bartolo cogió las llaves del aprisco y, con la bufanda hasta las orejas, se dispuso a ir al corral. Salió a la calle. Un aire helador azotaba su cara. La nieve crujía bajo sus botazas…

Subió la empinada cuesta y llegó a su corral. 
Los ojos de Bartolo se llenaron de orgullo cuando, al abrir la puerta, pudo contemplar su rebaño de corderos blancos. Allí, a un lado, destacaba una mancha negra. Era un corderillo negro al que sus hermanos despreciaban. No le dejaban decir ni "beee”. Le daban topetazos, se reían de él. Y le habían compuesto una canción para burlarse de él. 

Bartolo dijo: a ver, ¿quién de vosotros quiere ir a Belén con el Niño?


Silencio absoluto. Nadie abrió la boca.

Dijo Bartolo,
A ver, tú.

-Soy pequeño todavía. No, no quiero ir.

Y tú, ¿quieres ir al portal?

Mi mamá oveja no me dejará. Soy hijo único. No, no quiero ir.

¿Quieres ir tú?

-Me gustan mucho estas retamas tan fresqueras. No me apetece ir.

Entonces tú, que ya tienes la patita curada.
 ¿Quieres venir con el Niño?

-No, que el Niño me tirará del rabito. No quiero ir.

Me estáis impacientando. Bueno, terminemos pronto. Si entre vosotros hay algún voluntario, que levante la patita.

Todas las patitas quedaron quietas en el suelo, pero el corderillo negro se atrevió a levantar su patita diciendo:

-Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén!

Pues, andando, aunque seas lo peor de mi rebaño. Me da pena tu lana negra.

Ven que te coja de las patas y te ponga sobre mis hombros... Vamos al Portal… Al fin y al cabo, un cordero negro siempre vale menos que uno blanco.

-Bbeee… ¡voy a ver al Niño!, bbeee… ¡quiero ir a Belén!

El rebaño se puso loco de contento, y dando brincos de alegría comenzó a cantar.

Viva lo blanco, muera lo negro…
Viva lo blanco, que es lo que quiero…

Bartolo cerró bien la puerta, y bajaba la cuesta resoplando de frío, con el cordero negro sobre los hombros. Los matorrales estaban vestidos con túnicas blancas. El cielo, gris plomizo, amenazaba con una tormenta de nieve. Se encontró con el tío Pascasio.

-¿Qué hay, compadre…?

Vengo de Belén.

Alí voy yo.

Compadre, ¡qué Niño! Tienes que cerrar los ojos porque , ¡qué luz…!

Y, ¿le llevaste algo de regalo?

Sí, dos palomas y un tarro de miel.

Pues yo voy a llevarle este cordero.

El tío Pascasio dijo, mirando con avaricia el cordero…

Oye, no seas tonto compadre, y véndemelo a mí. El Niño con cualquier otra cosa estará contento. Es el único cordero negro que hay en la comarca, y me gustaría tener un rebaño de corderos negros. Te pago lo que quieras… ¡Cinco veces lo que vale!





La ambición cegó a Bartolo, y dijo anhelante:

¿2000 denarios contantes y sonantes…?

Como éstos… Saca el dinero del bolsillo y se lo da.

El corderillo negro se puso triste… Se le nublaron los ojos y dijo:

Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén!

Bartolo subía la senda llena de guijarros diciendo…

Al Niño le llevaré un conejo. Al fin y al cabo un conejo vale menos que un cordero.

Camino de la majada iba Pascasio cuando se encontró con la señora Tecla.

Compadre, Pascasio, mucho ha madrugado usted hoy.

Sí, fui a Belén a conocer al Recién Nacido ¡qué guapísimo es!

De allí vengo yo. He bailado ante el Niño todas las danzas de mi juventud, y le he llevado un requesón. Pero compadre, ¿qué corderito negro es ese que lleva usted ahí? Es el primero que veo de ese color en esta país, ¡con lo viejecita que soy…!

Mis dineros me ha costado. Ese pícaro de Bartolo me ha sacado 3000 denarios por él.

Pues yo le daría eso, y mucho más. Mi hijo desea tener un rebaño de corderos negros.

Si lo paga usted bien, y me da 5000 denarios, ¡suyo es!

Pues trato hecho.

Y el corderito pasó a las manos sarmentosas de la señora tecla. Humildemente dijo:

Bbeeee… ¡yo quiero ir a Belén!

La señora Tecla lo dejó en su aprisco. Cerró la puerta y se fue pensando… ¡qué alegría tendrá mi hijo cuando venga y lo vea. El corderito negro se quedó temblando de frío, y con un hilito de voz dijo: 

Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén!

De pronto, ¡oh sorpresa! Allí tirada en el suelo, en un rincón, había una piel de lobo. Rápidamente, envolviose en ella y dijo: 

Así nadie me reconocerá. Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén!

Sacó fuerzas de su poca experiencia. Puso dos fieras luces en sus ojos, y de un salto, subió a la pared del corral, dio otro brinco… y, ¡ya era libre! 
Corría, corría, jadeante atravesando barrancos, subiendo senderos orillados de espinos…

Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén! Nadie me reconocerá.

Y meneaba la cola de lobo azotando los tomillos y jaras nevados, y… ¡hala a Belén! Corría, corría… 
Sus pezuñas estaban sangrantes y su cuerpecito temblaba de emoción.
Bbeee… ¡quiero ir a Belén!

Un zagal clamó a lo lejos:
¡Pastores…! ¡pastores! ¡Un lobo ha bajado al llano! ¡devorará nuestras ovejas! 
Pastores… Pastores, ¡vamos a matarlo!

Silbó una piedra, después otra….. El pobre corderito corría bamboleándose. Sintió un agudo dolor en su cabecita y vio cómo la nieve se teñía con su  sangre y corría… corría, con la ilusión de llegar.

Bbeee… ¡quiero ir a Belén!

Por fin a lo lejos vio una luz que salía del Portal, y sacando fuerzas de flaqueza llegó hasta ella. En la cueva bendita había cántaros de luz, melodías celestiales.
Abriéndose paso, con inmenso esfuerzo, entro cayendo casi agonizante en el Pesebre. Un terrible murmullo se oyó.




¡Un lobo!, ¡un lobo ha entrado en el Portal y viene a devorar al Niño!… ¡Qué desfachatez! Matémosle, matémosle a pedradas…

La Virgen se levantó cariñosa. Quitó el disfraz de lobo y apareció el corderito. Lo tomó en sus brazos y al instante sintió un inefable bienestar, y lleno de alegría, dijo:

Bbeee… ¡ya estoy en Belén!, ¡ya estoy en Belén…!



María iba acariciando sus orejillas, su lomo, sus patitas, y… ¡oh prodigio! A cada caricia de la celestial Señora, los vellones negros se volvían blancos. Tan blancos, que irradiaban luz de amanecer y en su lomo apareció inscrito unas letras con el nombre de Jesús. 


Y allí se quedó. Era el íntimo amigo de Jesus. Juntos jugaban por las praderas… y… después… ¿no habéis visto al Niño Jesús con un corderillo muy blanco? Pues ese es el corderillo de Belén, que por el empeño y el esfuerzo que hizo en ir al Portal, acompañó a la Sagrada Familia y alegró al Niño Jesús.

Y… colorín colorado, este cuento se ha terminado.






Espero que te haya gustado, y te animes a contar cuentos navideños alrededor del Belén... Hacer ambiente en familia, preparando esta Navidad, y disfrutando de algo asombroso que quedará en el alma de nuestros hijos... 



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El auténtico significado de la Navidad...

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                                                                             Mª José Calvo
                                                                         optimistas educando
                                                                            @Mariajoseopt




URL:
 https://optimistaseducando.blogspot.com/2019/12/cuento-de-navidad-bartolo.html


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