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sábado, 6 de febrero de 2021

"TIPS" SOBRE AUTORIDAD-LIBERTAD


                    
                     "TIPS" EN EL USO DE LA AUTORIDAD 

      UNA FORMA DE LIDERAZGO PARA FOMENTAR SU LIBERTAD


                              
He desdoblado el post sobre la autoridad para que no se haga excesivamente largo. Dejo enlace abajo. Ahora unos "tips" más prácticos para liderar la familia y "ayudar a crecer" a los hijos en libertad, que en eso consiste la autoridad. Seducir con la belleza de los valores auténticamente humanos. Así guiarles en su proceso de maduración y desarrollo como personas. Que aprendan a usar bien su libertad.

La autoridad se podría definir como la fuerza que guía y ayuda a crecer a nuestros hijos, a desarrollarse bien, a llegar a ser las personas singulares que son, con toda su grandeza. Tarea ingente, para la que nos hemos de formar, y hacer vida la belleza de lo que queremos transmitir.

 Como señala un gran pedagogo, Juan José Javaloyes, “los padres no tienen autoridad, sino que, por ser padres, son una autoridad para sus hijos. La autoridad es una manifestación del amor y una forma de servicio. Sin el ejercicio de ésta no se puede educar”. Y educar es enseñar a amar.




    
Pero, debe ser una autoridad-servicio, no un autoritarismo, ni un permisivismo: los dos extremos, que destruyen la autoridad, y hacen familias permisivas o autoritarias. Y siempre, pensando en ellos, en su buen desarrollo, para que consigan lo mejor de su personalidad, su mejor forma de ser. Es decir, buscando su bien.  Es como si se dijera: "lo hago porque te quiero, y es lo mejor para ti". Y ayudarles a pensar por cuenta propia, para que aprendan a usar su libertad.



La autoridad innata de los padres también posibilita el buen liderazgo. Ser líder significa pensar en los demás, guiarles. También en la familia. Te lo cuento en "dirección familiar". Estar atento a lo importante, sin descuidar los detalles. Es un servicio desinteresado a los que más queremos, justo por cariño. Intentar vivir esos valores, basados en principios, que queremos transmitir a nuestros hijos. Y saber hacer una llamada a lo mejor de cada uno. 




 
En el fondo, es una guía para el desarrollo de su creciente libertad. La facultad mayor que posee la persona, que le posibilita querer a los demás. Algo que da sentido a la vida, y nos hace de veras felices.




En esta línea, anoto un comentario del humanista Tomás Melendo de la web Edufamilia:

"Importa mucho que nuestros hijos interioricen y hagan propios los criterios correctos, que aprendan a distinguir claramente lo que está bien y lo que está mal. Y que tengan la fuerza de voluntad y las virtudes imprescindibles para hacer lo bueno y evitar lo malo, aunque les resulte molesto o costoso o tengan que actuar contra corriente respecto a sus amigos y compañeros. De poco serviría que obraran “aparentemente bien” solo porque nosotros los estamos viendo. El motivo por el que quieren lo bueno o evitan lo malo es una de las claves para determinar hasta qué punto pueden considerarse formados y maduros, verdaderamente libres.

       Aunque no resulte sencillo, es sumamente importante que entendamos y les vayamos haciendo comprender que la auténtica libertad consiste en actuar, siempre y en todo, por amor. No solo la verdad, ¡también el amor nos hace libres!"



Todo ello apuesta por una familia armónica, donde hay unas normas importantes, pocas y claras, que buscan el bien de cada uno, y luego se hace ambiente confiado de libertad donde crecen las personas al sentirse queridas y poder a su vez querer. Además con buena autoestima por pensar en los demás.




         Cuando los padres no sabemos ejercer bien la autoridad, por un malentendido respeto a su libertad, por comodidad..., por el todo vale, o por carecer de principios, no podremos guiarles en su desarrollo. Y difícilmente seremos buenos modelos, o incluso buenos líderes. 


Se sentirán inseguros, no crecerán bien. Y se pone en peligro el uso correcto que los hijos puedan hacer de su libertad, pues ven que nos movemos, no por principios y valores, sino por estados de ánimo, o sentimientos cambiantes. No ven un referente claro que les ilumine y dé sentido a la vida. Y sienten que no se les quiere de veras.
  




              8 "TIPS" PARA GANAR AUTORIDAD 


1- Ambiente familiar: crear buen ambiente, confiado y alegre, con tranquilidad y confianza, delicado, saturado de cariño. Con libertad según la edad de los hijos. Fijarse en lo positivo y sonreír siempre ayuda. El cariño de los padres se derrama eficaz en los hijos... Aprenden a tratar a los demás según como se tratan entre sí. Hacer notar lo bueno del otro, prestigiarse el uno al otro.




      2- Puntos básicos: decir las cosas con calma, sin gritar, sin repetir. Aprender a motivar, y valorar el esfuerzo. Desde muy pequeños, que sepan qué les pedimos y cómo hacerlo. Cuanto más difícil, con una sonrisa mayor... También enseñándoles a pensar y a asumir consecuencias de sus actos. Y el ejemplo es vital.


3- Ante algo que está mal hecho, lo mejor es pedirles que lo hagan bien. Nada de “chapuzas”, pero sin humillar o castigar..., sino con cariño y un ¡tú puedes! A veces hay que reprender, pero para que sea algo educativo, la reprensión tiene que ser clara, concreta, sucinta, que no humille, pues si no, hace el efecto contrario. Y cambiar de tema.


4- Exigencia comprensiva en pocas cosas, pero importantes. Como hemos visto, tener unas normas que señalen el camino, y en el resto de cosas dar mucha libertad. Que aprendan a gestionarla bien, dependiendo de cada uno y de su edad.


5- Dando las razones de cada actuación, que eso es formarles, para que comprendan motivos y piensen por ellos mismos. Así se sentirán más libres y podrán entrenar su naciente libertad. La libertad no es solo capacidad de decisión y elección, sino ampliar horizontes en los hijos, cultivar el espíritu, orientarse al bien. Conlleva adquirir autonomía, habilidades, y autodominio personal.

Porque, como señala la doctora María Montessori, dejar que el niño haga lo que quiera cuando todavía no ha desarrollado la capacidad de autocontrol es traicionar la idea de libertad.



6- Reconocer el esfuerzomás que los logros. Simplemente el ponernos alegres ya es motivador; y es una forma de agradecer su esfuerzo. Ellos captan nuestra expresión y nuestros gestos en todo momento, por eso pensar cómo les alentamos a ser mejores, a pensar en los demás.


7- Cuando van creciendo, hay que ir cambiando el mandar por sugerir. Tratarles como si fueran un poco mayores, estimulando lo mejor de ellos. Así se va dando más libertad de pensamiento, y de acción, y aprenden a ser responsables. La libertad debe ir "de la mano" de la responsabilidad. Cada persona responde con sus actuaciones. Por eso, dar la libertad que creamos que pueden gestionar.


       8- Motivar y reconocer las buenas acciones. A veces es bueno reforzar una acción, pero hay que tener en cuenta el nivel de dicha acción. No recompensar el haber estudiado, o el haber cuidado a un hermano, de un nivel alto, con algo material, pues se devalúa dicha acción. Te lo cuento en el post sobre "motivos y motivaciones en familia".

       Y muchas veces, el mejor premio es la alegría de una buena acción, o, el favor que se hace a alguien. También el aprendizaje de algo nuevo... etc. Los motivos de mayor nivel dan más sentido. Por eso, intentar elevar motivos. También es bueno celebrar los encargos o metas cumplidas con una merienda especial, una película comentada, una cena fría, una excursión por el campo...







9- Siempre separando la acción de la persona. El que haya hecho algo mal no significa que sea "malo"... Todos podemos fallar, y más ellos que están aprendiéndolo todo. No etiquetar, ni hacer comparaciones… Cada uno es único, singular, especial, con sus fortalezas y cualidades y su forma de ser. Si ha hecho algo mal, debemos animarle a hacerlo mejor. Con un "tú puedes", sin ponerle la "etiqueta", que hiere y no es cierta...




        
"Planes de acción"

La ventaja de todo ello es que se puede hacer poco a poco, con “planes de acción” concretos. Descubriendo y fomentando sus cualidadespara conseguir hábitos y virtudes que den autonomía y buen hacer. Que desarrollen su personalidad. Te lo cuento en "crecimiento de los hijos".

En ellos marcar algunos objetivos a conseguir. Por ejemplo, ser responsables en sus encargos, estudiar x tiempo cada día, hacer alguna tarea en casa, o en el colegio, cuidar de un hermano pequeño, estar pendiente del abuelo, pensar en los demás, ayudarles, adquirir un hábito… etc.

Y poner unos medios adecuados para cada objetivo, luchando en puntos muy concretos. Y una buena motivación es lo principal. Todo ello en un ambiente alegre y confiado, saturado de cariño, donde es fácil luchar por lo mejor, a cualquier edad. Con optimismo. Siempre haciendo énfasis en lo positivo y en el esfuerzo por luchar, y no tanto en el resultado... Esto te lo cuento en "consiguiendo objetivos".





Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos.


                                                                     Mª José Calvo
                                                           Optimistas Educando y Amando
                                                                     @Mariajoseopt     


       


         Dejo enlaces relacionados con el tema: 






         * "Los encargos"

         Crear ambiente de hogar


 

       
         * Misión de la familia 


         * "Educar-la-libertad-personal" 

        
       
          Lucha-y-felicidad

        * Sinergia en pareja 



                                                                                                                                            

                                                         Mª José Calvo
                                          Optimistas Educando y Amando
                                     
                                                        @mjoseeopt     
      
       

         URL:
           https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/02/tips-para-ganar-autoridad.html

miércoles, 12 de agosto de 2020

MOTIVAR EN FAMILIA: 12 TIPS


                                 
                                FORMAS DE MOTIVAR EN FAMILIA


        Hemos visto un post sobre motivos y motivaciones. Motivo, por ejemplo, es el descubrimiento de un valor. Cuando vemos una persona valiosa, que tiene un atractivo que nos seduce..., y nos gustaría parecernos a ella en ese aspecto. Y es porque lo personifica. 

         Motiva lo positivo, la gratitud, el optimismo, el pensar y ver lo mejor de los demás. Otro campo que nos mueve son los sentimientos y emociones, que nos impelen a la acción..., y en especial el amor, ¡el gran motivador!

      Hay motivos de distintos niveles, y los más altos son los que de veras motivan con más fuerza. Los que trascienden a la persona, los que apuntan a los porqués de las cosas, y miran a los demás. También los "valores de sentido".


     Estos valores de sentido motivan de una forma muy profunda: por ejemplo la libertad, constitutiva de la persona, que va unida a la responsabilidad, y es necesaria para amar; el trabajo bien hecho, y la belleza que encierra, el amor auténtico, que consiste en pensar en el otro, en querer su bien, más que en uno mismo..., etc. Son los que dan más sentido a la vida, y lo que nos sustenta en los momentos difíciles en los que se ve todo más oscuro.





       En familia, ámbito de los valores y la creatividad, y escuela del más rico humanismo, los padres motivan con su cariño y buen hacer. Intentan que sea divertido y alegre convivir y trabajar en su familia. Saben ver lo bueno, intentan comprender y animar a los demás. Seducen y arrastran con la belleza de lo valioso, porque lo hacen atractivo, y lo viven ellos mismos... 

     Esos valores, hechos vida, que son las virtudes, que te cuento en otro post. Así, todos perciben que es posible lograrlo. Virtud, "virtus", significa fuerza: nos dan fuerza y vitalidad para esas acciones, además disfrutando.



       Cada uno, partiendo de sus cualidades y fortaleza singulares, pero todos debemos aprender a pensar con claridad, unificar cabeza y corazón, para querer a los demás. ¡La principal asignatura  de la vida!

    
           



                              12 Tips para motivar en familia

  • 1) Fijarse en lo bueno de los hijos, de la propia pareja..., en sus cualidades y puntos fuerte. Y hacérselos notar para que los desarrollen. Sacar partido a los talentos de cada uno, fomentarlos. Pasando un poco por alto los fallos y defectos, que todos tenemos. Lo bueno apunta a su mejor personalidad.



  •    2) Con sorpresas, ilusiónoptimismo y creatividad.
  •    3) Integrando a todos en la familiapermitiendo que participen con su lista de encargos, según la edad, preguntando su opinión, que puedan tomar decisiones. También organizando tertulias divertidas, en las que disfruten y aprendan un montón de cosas, se sientan acogidos, valorados y queridos... Introduciéndolos en nuestra vida, haciéndoles partícipes de ilusiones y proyectos, también dificultades..., cuando son un poco mayores. Hablando de sentimientos, escuchando, abriéndoles el corazón. 




  •    4) Proponiendo objetivos optimistas, excelentes. Por ejemplo, en vez de pensar cómo "no gritar" a los niños, promover un ambiente alegre, delicado, hablarles con serenidad y cariño, con calma… Y se pueden hacer "planes de acción": buscar cartulinas coloreadas, con dibujos bonitos que les atraigan, y poner pequeños objetivos con ellos. Luego, comentarlos en una tertulia, en la sobremesa, con una pizza en el salón... etc.

  •     5) Crear ambiente de familia, alegre, delicado, con tono humano, y saturado de cariño.  Así es más fácil luchar por dar lo mejor de cada uno, pensando en los demás.





  •    6) Saber contagiar entusiasmo por cosas importantes y valiosas, como las relaciones familiares, la amistad, la lectura y la formación, el pensamiento y sentido crítico, el aprendizaje y la cultura.

  •     7) Con el logro de un pequeño objetivo, o, solucionar un problema. Que aporten ideas suyas para hacer equipo en familia. Confiar en ellos y dejarles hacer...

  •  8) La gratitud es motivadora de por sí. Agradecer los pequeños detalles de cada día, todo lo que tenemos y somos. Y ayudar a fomentarlo.


  •  9) El disfrutar de algo bello, como una excursión por el campo, una puesta de sol, un paisaje de alta montaña, la nieve, una cascada, el canto de los pájaros, el firmamento y las estrellas... También descubrir la belleza de una sonrisa, de un detalle de cariño, el rostro de los hijos, la mirada del esposo/a... Y saber sorprenderse de ello, valorarlo, agradecerlo. Esa es la forma de fomentarlo.

  • 10) El trabajo "bien hecho, que es una obra de arte. Cualquier trabajo en el que se pone detalles y perfección... Y enseñándoles a hacerlo así, a esforzarse por acabar bien lo que empiezan, con ese detalle que les cuesta pero que lo mejora... Como señala N. Grimaldi, el trabajo es el "incógnito" del amor.




  • 11) Contar cuentosleer para todos algo bonito: una poesía, un chiste, disfrutar de buena música, del arte que encierra belleza, películas o vídeos de dibujos bonitos, y adecuados a su edad, libros que alimenten el pensamiento y den calor al corazón... Y, ¿qué hacer con las pantallas?

  • 12) Pantallas y niños pequeños. Lo importante en estas edades sucede en la familia: es donde se aprende todo lo más relevante de la vida. La calidez humana, los afectos, las miradas, las percepciones y experiencias sensoriales, los porqués que tanto les gustan... La tecnología solo es eso: tecnología. Es útil, y nos facilita la vida, pero no en estas edades...  Dejo un enlace sobre Cerebro, tecnología y familia, con el desarrollo cerebral, y cómo influyen las pantallas, por si quieres ampliar. Y otro post sobre "¿niños en el mundo digital?"... Cuidar su cerebro en edades tempranas es vital para su buen desarrollo neurológico. Lo agradecerán toda su vida: cuida su cerebro ahora, y luego cuidará de ellos.
                                                     



Sin olvidar eoptimismo, "resello" de este blog, tan importante para descubrir y apuntar a lo mejor..., que da fuerza, ánimo y motivación para luchar por metas altas y nobles. Incluso cambia nuestro cerebro: estimula sustancias neuroplásticas, aumenta el flujo sanguíneo en la corteza prefrontal, cambia la epigenética o expresión de los genes… Pone ilusión y entusiasmo en la vida.



Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos, en redes, o copiando la URL. ¡Gracias!


                                                                             Mª José Calvo
                                                                  optimistas educando y amando
                                                                             @Mariajoseopt



Dejo algunos enlaces relacionados:



Motivos-y-motivaciones en familia

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/05/motivar.html

miércoles, 24 de enero de 2018

LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS Y EL ICEBERG...

  

                                  EN EDUCACIÓN PASA COMO EN UN ICEBERG...


         
A veces vemos niños muy agradables por la calle, o en el colegio, y pensamos ¡qué suerte han tenido esos padres! Pero nada más lejos de la realidad. Es cierto que puede haber niños con temperamento tranquilo, que saben mirar con calma, con una sonrisa, educados, pero lo habitual es que lo estén aprendiendo de sus padres, de su familia, y haya un trabajo esforzado escondido tras esa conducta.

            
Porque, la persona se construye en la familia. Es donde encuentra ese ambiente saturado de cariño y confianza, donde ve y aprende la realidad a través de los ojos de su madre, de su padre, donde percibe cómo se quieren y se tratan entre sí… etc. Y todo eso le aporta seguridad y le ayuda a crecer y construir su personalidad. Deja una huella indeleble en su vida.

             
Los niños no salen buenos o malos…, sino que se hacen y rehacen en la familia, insisto, al saberse queridos de ese modo tan específico y entrañable, simplemente por lo que son, por ser personas singulares, únicas, y por tanto con esa inefable dignidad.





            
Cada persona es un regalo: el mayor regalo que podamos imaginar. Por eso hay que tratar a los demás como personas, como seres relacionales, de aportaciones, con sus características, cualidades y fortalezas, con su capacidad de pensar en los demás...

        
Por otro lado, los padres somos sus "custodios", y no tanto sus “propietarios” en el sentido de hacer de ellos alguien a nuestro gusto, según nuestras preferencias o intereses… Tenemos que ayudarles a lograr su mejor personalidad, pero ¡¡la suya!!, descubriendo sus talentos, animando y confiando en ellos para que desarrollen ese potencial.






           
Como decía, cada persona se construye en la familia. Es donde aprende lo importante de la vida, con el enfoque adecuado; donde puede ser ella misma, única y singular, y a la vez ayudar a los demás, con cariño, con sus ideas, su tiempo, sus cualidades cultivadas... Por tanto, donde aprende a amar.


          
Resumiendo, lo que vemos en un niño bueno, su amabilidad, su sonrisa, sus buenos modales, su mirada chispeante, su ilusión, sus ganas de aprender, el mirar el mundo con ojos nuevos…, el ser simpático, alegre, o generoso, es lo característico de la persona, y lo que va configurando su personalidad naciente. 

         
Sin embargo, lo que no se suele ver son esas acciones continuadas, como un trabajo de artesanía, llenas de amor de los padres, y maestros cuando van creciendo, que van guiando su personalidad y aprendizaje a base de cariño, paciencia, de explicar una y otra vez lo que está bien o mal…, de unas normas claras que vayan iluminando y marcando un sendero transitable, y encauzando su comportamiento… Con comprensión exigente a la vez…, dándoles la necesaria autonomía, y sobre todo mostrándoles un modo de ser y de comportarse adecuado, propio de una persona.



        
         
Para todo ello se precisa tiempo y cariño para conversar con ellos, sabiendo escuchar, no solo con los oídos sino también con el corazón. Hay que prestarles atención, dedicarles espacios de tiempo, y saber motivarles con la belleza de los valores hechos vida, con nuestra personalidad, y con optimismo. Decía Chesterton con su ingenio: "El niño es un ser capaz de todas las preguntas posibles y muchas de las imposibles"...

Así transmitir con coherencia un ideal de vida, que intentamos vivir, aunque a veces fallemos… Es la forma de seducir con unos valores humanos auténticos, basados en principios, que no pasan de moda, y tratamos de encarnar en nuestra vida. Es lo que confiere una personalidad atractiva y estimulante, con belleza interior.

           

De este modo lo ven personificado en sus padres, y es lo que aprenden e imitan con naturalidad. Siempre estamos educando con el ejemplo y nuestra coherencia e integridad. Como decía la Madre Teresa, “no te preocupes si tus hijos no te escuchan…, ¡te están mirando todo el día!”






           
Todo esto se concreta en pensar entre los dos “planes de acción”, con pequeños objetivos alcanzables, con unos medios específicos para lograrlos, y con una motivación adecuada en cada caso. Así se va configurando un proyecto personal de educación para cada hijo. Atendiendo a sus distintas facultades, como son la inteligencia, sin olvidar el corazón, ni la capacidad de actuar de forma libre. Es decir, con una voluntad entrenada en pequeñas cosas, para que aprendan a actuar en libertad según vayan creciendo.


         
De esta forma serán capaces de acometer los retos que se planteen, si se conjuga con una buena motivación. Y de esta suerte, aprenden a pensar en los demás, a hacer las tareas de la casa y encargos, por amor, y a demostrar el cariño, a preocuparse de todos. Primero en la propia familia, y luego con amigos, en el colegio… etc. Se desborda eficaz en otros ámbitos. 


       
Porque, el fin último de toda educación es enseñarles y hacerles capaces de amar. Por eso la necesidad de recibir cariño del bueno, de que se sientan de veras queridos, y de que vean cómo se quieren sus padres entre sí. Es lo que les permitirá aprender a amar, y como consecuencia serán más felices. 






                  
         AYUDARLES A CONSTRUIR EL EDIFICIO DE SU PERSONALIDAD

       
De modo sucinto se puede decir que, cada hijo, para construirse como persona, con su singularidad y sus fortalezas, precisa unos ingredientes básicos como son el cariño y la confianza, sin los cuales todo resulta en vano. Son como los cimientos imprescindibles. Pero además necesita ver cómo se relacionan sus padres, porque es lo que tiende a imitar… Somos su modelo en todo momento.

        
Y se precisan buenos hábitos operativos, que se transforman en virtudes, al hacerlo con libertad, que vayan forjando su carácter y su forma de actuar. Aprovechando las oportunidades que nos brinda cada día para ir haciendo más reales esas cualidades que posee, o que queremos desarrollar, centradas en unos valores y principios. Son como las piedras o ladrillos para ir construyendo su personalidad.

        
Para realizar esto, necesitamos la autoridad de los padres en el progresivo crecimiento y autonomía de los hijos. Es como una fuerza que guía su desarrollo, para que sean capaces de "abrir caminos" y de transitarlos… Conjugada con la libertad necesaria, según van creciendo: a mayor edad, más libertad para que vayan aprendiendo a ser responsables. Por eso es bueno darles cierta autonomía desde pequeños, para que aprendan a ser responsables. Sin confianza no podrán ser libres y actuar bien.
            
La autoridad no está reñida con el cariño..., ¡¡al contrario!! “Porque te quiero, te animo a lograr lo mejor de ti, a ser bueno”, ¡seduciéndoles con valores hechos vida! Es una autoridad-servicio-por-amor a los hijos, dando la necesaria libertad, progresivamente, para que lo vayan haciendo con libertad responsable. Y siempre, con delicadeza y cariño, poniendo el corazón, confiando en ellos para que lo puedan intentar, y generalmente lograr. Si no, no pasa nada: volvemos a confiar y animar una y otra vez, hasta que lo logren.


             
Y es bueno tener unas normas en familia, pocas, claras y sobre todo importantes, para que sepan lo que está bien o no, y marquen un camino por donde puedan dar sus pasos de forma segura. En el resto de cuestiones, dar mucha libertad.





           
Finalmente, para poner las últimas piedras, hace falta tener unos pequeños objetivos, muy concretos, y exigir en esa línea. Y a la vez, complementado con comprensión..., como señalara Oliveros F. Otero. Es decir, firmes en los objetivos pero flexibles en los modos de alcanzarlos. O, como expresa el profesor José Manuel Mañu, "exigir sin quebrar". Es la forma de ir madurando, de que sean capaces de actuar con libertad responsable.





                 
Todo esfuerzo en este sentido ¡merece la pena! Está en juego la plenitud personal de cada hijo, y la felicidad de toda la familia. Y es lo que nos permitirá estar alegres al luchar por conseguir lo mejor de cada uno, en ese intento de dar lo mejor de uno en la propia familia, y hacer felices a los demás... Además, el que lucha ¡está alegre! porque no da las batallas por perdidas. ¡Siempre se puede mejorar con optimismo!





                                      

                                                   Mª José Calvo
                                        optimistaseducando.blogspot.com

                                                   @Mariajoseopt 





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https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/01/la-educacion-de-los-hijos-y-el-iceberg.html