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martes, 21 de diciembre de 2021

¡QUE OS QUERÁIS!...



                                             ¡QUE OS QUERÁIS!

     

En estos días, qué importante es hacer buen ambiente en familia, con tono humano alegre y optimista, y sentido del humor, que lleva a ver todo lo bueno de los demás, incluso en circunstancias adversas. Con mirada optimista todo se puede afrontar. Así los problemas se relativizan, cobran su verdadero valor, y permite una buena convivencia.  

Y todos necesitamos sentirnos queridos. El ambiente de cariño, de confianza y libertad, facilita luchar por lo mejor de cada uno. Te lo contaba en el post "el arte de la convivencia".


Somos seres familiares. La familia es lo más valioso que tenemos y necesitamos. El ámbito donde cada uno se construye como persona, en ese entramado de las relaciones auténticamente personales sumergidas en cariño. A cada uno se le valora y quiere por quien es.   

En ella despliega su más hondo sentido cada persona, y su afectividad, al sentirse de veras querida y poder querer a los demás. Porque, las personas son lo más importante, y la relación con ellas también. Debemos poner el corazón en ello.


Por eso es bueno apostar por una dinámica familiar en la que cada uno pueda dar lo mejor de sí, pensando en los demás. De esa forma se aprende a querer, algo vital: la "misión" más importante de la vida, y la que nos hace más felices.

           
Un pensamiento de gran calado del genial G. K. Chesterton: "El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen… no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia."





Amor en la pareja


*1) Priorizar
       
El amor de pareja es el origen y núcleo de la familia. Es necesario aprender a priorizar la relación: hacer que el otro sea lo más importante, porque lo llevamos en el corazón, y así lo decidimos. Descentrarse de uno mismo para poner al ser querido en el centro de pensamientos y afectos. Y esto, renovarlo cada día con ilusión. Como dice Jose Pedro Manglano, el amor es como el pan: hay que estrenarlo cada día. El de ayer se ha quedado duro.

Mimar la relación, cuidarla, protegerla, custodiarla, que pueda mejorar con el tiempo como un buen vino en barrica de roble... Uno se casa para querer al otro, para ayudarle a conquistar lo mejor de sí, a la luz del cariño. Tener este pensamiento en el punto de mira facilita la relación y la hace crecer como la espuma.


       
* 2) Talentos

Además, el amor es clarividente: permite ver las cualidades y talentos del otro, en los que es especial, y toda esa grandeza a la que puede llegar si lo desarrolla. De esa forma le podremos ayudar, con la fuerza del cariño, a trabajarlo con ilusión y deportividad. Y viceversa... Sin desanimarse ni rendirse a las dificultades del camino, que siempre habrá, pero nos ayudan a pelear por lo que queremos y valoramos.

Por tanto, descubrir fortalezas y cualidades para desarrollarlas. Teniendo una actitud optimista y esperanzada ante la vida. Apuntar a lo mejor con esperanza: esa luz que siempre atraviesa nuestra vida. Porque, el sol siempre cabalga por encima de las nubes... nos transmite J.R.R. Tolkien con su legendarium y su vida. 





Querer significa pensar en la otra persona, mirarle a los ojos, buscar tiempo para hablar y conectar, para divertirse, para hacer cosas juntos… Ver lo que necesita, lo que le alegra, sonriendo aunque no apetezca siempre, o el corazón esté frío... Se trata de desplazar el centro de atención del yo al tú, como señalara J. B. Torelló.


Sin embargo, la convivencia se hace difícil si no se concreta ese querer, si no se trabaja, si uno se deja llevar por apetencias del propio "yo", tan egótico muchas veces. 

Se trata de poner al ser querido en el centro de la vida, y de los afectos, teniendo un alma generosa, cediendo, aprendiendo a contemplarlo… Buscando su bien, como ya apuntara Aristóteles. Es decir, que sea bueno: que sea cada día un poquito mejor. De ahí la necesidad de aceptarle primero tal como es, haciendo énfasis en sus virtualidades y capacidades singulares, que apuntan a su mejor personalidad. Así podrá desarrollar ese potencial, ayudado del cariño que le otorgamos.

Un pensamiento del gran Juan Pablo II: "El amor es mirar al otro, no para servirse de él, sino para servirlo." 


       

      

* 3) Sentimientos y afectividad

Por eso, se necesita tiempo para estar juntos, para comprender y sintonizar, para compartir sentimientos, que es lo que nos enriquece la vida. Seleccionando los mejores y más nobles, para agradecerlos y fomentarlos, y desechando los que no merecen la pena o nos hacen peores personas. Enfados, individualismos, malas contestaciones...

      
De esta forma, el otro se convierte en ese amigo incondicional con el que se quiere compartir la existencia entera, porque se le quiere infinito. Es el que nos ayuda a dar lo mejor de uno, y nos colorea todo el universo.


Muchas veces la alegría hunde sus raíces en forma de sacrificio gustoso por quienes amamos. Es lo que nos hace felices, y lo que convierte una casa en un “hogar” cálido donde todos están a gusto. Donde se tienen ganas de volver, porque se respira paz y alegría, detalles concretos de cariño.

  


Cuando amamos nos sentimos como arrastrados por una fuerza trascendente, 
pero no nos sentimos prisioneros, sino libres, 
dueños de nuestro destino.

Respondemos a la llamada, a lo que podemos llegar a ser
gracias al amor.
 



* 4) Conversaciones y ternura

Como hemos mencionado, la convivencia se alimenta de conversaciones, que son la forma de intercambiar intimidades. Son un diálogo de pensamientos y afectos... Escuchar primero, para comprender el mundo interior de la persona querida. 

También es bueno pensar qué tema o asunto se habla en cada situación, mirando las necesidades del otro, de los otros. Compartir lo que se tiene en la cabeza y en el corazón que enriquezca la relación. Muchas veces significa hablar con el corazón. Y descubrir la magia de conectar: que mi mundo sea su mundo, y viceversa; es decir: "nuestro mundo". Guerra a "lo mío" y "lo tuyo", que desune; desde el día del sí quiero, lo mío es tuyo, y viceversa.





El dejarse llevar de las prisas no favorece la comunicación ni la empatía. El trato se hace superficial, no se comprende de veras los estados del alma del otro. Y la ternura es lo propio del amor, lo que da fuerza: hace sentirse entrañablemente querido, querida. Porque, para dos que se aman lo pequeño es siempre grande. 


Es preciso descubrir la importancia de los detalles en las relaciones personales. De ese modo, como señalara Oliveros F. Otero, nos descubrimos como personas, y también descubrimos a los demás en sus mejores actuaciones. Nos quedamos con lo mejor de cada uno, que es la forma de conocerlos bien. Te lo cuento en "los detalles del amor", y "descubriendo a Mr. Banks".

         

* 5) El perdón

Y, en cualquier relación, es fundamental aprender a perdonar lo que sea necesario. Como señalara la gran filósofa y pedagoga Jutta Burggraf, todos somos vulnerables y muchas veces necesitamos más cariño del que podemos merecer… El perdón sana las heridas, pone un punto y final a lo menos honorable. Así podemos apostar por un nuevo comienzo, con ilusión renovada.

Hay que liberar esos rencores, culpas, agravios, prejuicios, murmuraciones... Walt Disney decía que “la vida es demasiado corta como para no perdonar.” 




Sin embargo, el amor, por el camino del capricho y del “me apetece” se hace egoísta, y se va carcomiendo y destruyendo poco a poco. El tiempo que no compartimos, el detalle que no tenemos, el beso que no damos..., la ayuda que no prestamos... 


                                     Las pequeñas cosas construyen,
                               pero las indelicadezas corroen el amor







Por eso, el primero que pide disculpas es el más valiente, y el que quiere amar. El primero que perdona es el más comprensivo y generoso. Y el que olvida pronto se siente feliz. ¡Siempre compensa!, y ayuda al otro a sentirse querido.

Así se puede restaurar la paz, y llegar al fondo del alma de la persona que nos ilumina la vida, conectar, y descubrir la dicha de caminar juntos en esa gran aventura para los dos.






* 6) Alimentar el amor: empatía y paciencia


Luchar por una comunicación empática, mirar a los ojos, compartir ideas, sentimientos, alegría por cualquier proyecto, cosas positivas, trabajo en equipo…, ayuda y detalles concretos. Porque, "obras son amores..."

Aquí es importante la comprensión y las neuronas espejo para ver los estados afectivos de la otra persona, sus alegrías y dificultades. Así, ponerse a su disposición en lo que pueda necesitar. Tener un alma grande, generosa, capaz de querer, sobre todo a quien uno se compromete en querer, en ese proyecto vital entusiasmante.

Poner empeño en alimentar ese "fuego" del amor con pequeños detalles cotidianos: que se acreciente día a día. No dejar que las ventiscas del invierno lo apaguen...

Lo que no se cuida y se "alienta" se va consumiendo con el pasar de los días. En este planeta, todo lo importante, lo que vale la pena, necesita paciencia y esfuerzo, hay que cuidarlo y custodiarlo. Mucho más el amor, algo tan hondo y frágil, pero vital, puesto que aporta trascendencia a nuestras acciones y a la vida entera. Y nos da ecos de eternidad.
 




* La vida se reduce a quererse, a cuidarse

Cada hogar, saturado de cariño, puede ser un remanso de paz y serenidad. Por encima de las contrariedades de la vida, y de las diferencias personales, que enriquecen a la familia, se tiene que percibir ese cariño hondo y sincero, transformador, base de las relaciones familiares.


En la propia pareja, cada uno es diferente, tiene sus gustos y aficiones; a veces su carácter y su genio, y sus defectos... Pero también cosas agradables y simpáticas, cualidades y fortalezas. Hay que poner el énfasis en todo lo bueno.  Al otro siempre se le puede querer por miles de motivos: por la grandeza de ser persona, por sus cualidades y su cariño, incluso por sus debilidades... Lo cual muestra y hace florecer la ternura y la comprensión. Acercamiento y cariño, ayuda eficaz.





Quizá habrá en alguna ocasión disgustos o peleas, pero no permitir que el cariño se lesione y se vaya horadando, sino cuidarlo para que crezca en compresión. Mantener a raya el propio orgullo, que envenena el alma, entrenarse en calmarse en los pequeños enfados, y pedir perdón, aunque se crea llevar "razón". Hará buen ambiente, aporta cariño y regenera la relación. 

Más vale la unidad de los dos, que el "ganar" una pelea y herir al otro. Puedes ampliar en el post "las heridas del amor".

Si cada uno se centra en pulir su propio carácter, en conquistar pequeños objetivos que hagan la vida más agradable a los demás, y no en intentar "cambiar" al otro, todo mejora y se hace más llevadero. Saber disculpar siempre, dejar una salida honrosa..., y centrarse en mejorar uno mismo.





Cuando hay amor auténtico, generoso, desinteresado, ese amor anula y supera lo que parece contrariar o es motivo de diferencias. Incluso hace que esas diferencias se conviertan en fortalezas, al hacer equipo. Puedes leer: "¿conciliar, integrar?, si quieres ¡puedes!" Y se logra sinergia.


De ahí la importancia de la lucha por tener autodominio personal y voluntad entrenada, para no destruir la paz del hogar y el cariño mutuo. El dejarse llevar de la impulsividad no ayuda, sino que empeora las cosas. En algunas situaciones es mejor poner tiempo y espacio para calmarse y calmar la tensión. Esperar. Y luego dar un toque positivo.


Se necesita fuerza para controlar el carácter, las faltas de generosidad, críticas interiores, enfados o impertinencias en ocasiones..., los caprichos egoístas, el individualismo, teniendo en cuenta y priorizando los gustos del otro. Tener un corazón generoso. No perder el control y ofender a la persona que más se quiere del planeta. Si no, el alma se acostumbra a la mediocridad, que sepulta el amor. Lo desarrollo en "el cariño construye familia".


Por eso, entrenarse en disculpar, en comprender, en esperar, en tener paciencia, decir las cosas en positivo... Descubrir la satisfacción y dicha del sacrificio gustoso por quienes amamos. Y un poco de sentido del humor alivia en situaciones difíciles. 




Pero a veces somos débiles y fallamos. Cuando uno falla, es el otro el que toma el timón y serena la situación. Y al contrario. No dejarlo a merced de los vientos. ¡Nunca enfadarse los dos a la vez! y perder el control de la nave.

Que no se quiebre el afecto con la persona más importante de nuestra vida. Reanudar la intimidad con una sonrisa, que todo lo facilita. Y puede ser el punto de partida para ir hacia adelante, bien unidos, disfrutando. Apuntando a la meta y "misión" de nuestra vida. 





Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. ¡¡Muchas gracias!!


                                                                    

Pongo algunos enlaces relacionados:













                                                                                                                                            

                                                         Mª José Calvo
                                          Optimistas Educando y Amando
                                     
                                                        @mjoseeopt     

  
                                                                

URL del post: 
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/12/que-os-querais.html

miércoles, 8 de julio de 2020

BUEN FEELING EN PAREJA

 


                                                DOS ASPECTOS DEL BUEN AMOR

        
Qué importante es cuidar el amor, como un buen "jardinero" cuida su jardín. El amor es lago vivo que, si no se riega y se alimenta constantemente, se puede ir debilitando, secando y marchitando. Y acaba por morir. Por ejemplo, con atenciones y admiración, con ternura, con asombro y agradecimiento, con delicadeza y servicio gustoso, con amistad y perdón...

          
La amistad lo hace más hondo y duradero, acompaña a la pasión inicial a lo largo de la vida, concretando  y solidificando la unión de los dos: estableciendo lazos fuertes, como dijera El Principito.



Hay que poner ilusión para hacer realidad ese proyecto a lo largo de los días. Y la ilusión deriva del amor: del querer de veras, y del sentirse querido por la otra persona. El sí quiero es el punto de partida para ir amando más y mejor, de manera que se vaya aprendiendo a amar de forma excelente. Es decir, poniendo al ser querido en el centro del corazón. 

      
Amar es pensar primero en el otro, es darse, es entrega y gratuidad... Y es querer regalarle la propia persona, hasta lo más profundo del ser: nuestra intimidad. Y también acoger: "dejarle ser" quien es, como diría Julian Marías, con sus cualidades, no intentar cambiarlo, y acoger lo que nos entrega.



    
      
Así, hacer real esa unión de dos personas en el amor. Construir "lo nuestro", hacer equipo con esa persona tan especial, con la que uno quiere compartir la vida entera. Saber que, en ese equipo, si tú ganas, yo gano.



     
En el amor hay que cuidar los dos aspectos de la relación. Entregar, y entregarse, y acoger a la persona querida. En esto consiste la reciprocidad del amor. Cada uno se entrega al otro, que le acoge. Si no hay quien le acoja, no podrá darse... Por eso estar atentos, no cortar iniciativas. Y no es menos amor el acoger, sino que precisa más finura..., dejarle el protagonismo al otro.

      
Amar es como un diálogo entre el dar y el recibir. Una corriente de ida y vuelta de pensamientos, afectos, sentimientos, ilusiones, anhelos, esperanzas... Todo entra en ese diálogo: sin secretos con quien más se quiere en este planeta.

     
Por eso es necesario establecer una relación fluyente entre los dos: dar y recibir. Ver sus cualidades singulares, ¡únicas!, mantener la admiración viva por esos talentos que hemos descubierto en la otra persona, por ese esfuerzo que pone en ser amable y en querer... Percibir sus fortalezas y todo lo bueno que posee, porque, al mirarle con cariño, se descubre lo mejor del otro. Y eso enamora. 
      

De esta forma se puede agradecer, y fomentar. Ademas, sus cualidades propias son el camino hacia su perfección como persona: hacia su plenitud. Quererle tan cual es, y animarle a desarrollar todo ese potencial... Ahí se forja la felicidad. Y no tanto en sentirse "a gustito"... Y nos ponemos a su servicio para ayudarle a conquistarlo... Aquí entra en juego la cabeza, además del corazón, y todo nuestro ser: el cariño convertido en obras. 

Si la mirada se vacía de cariño, sólo se verán diferencias, manías y defectos... Salta la alarma... Y el remedio sanador siempre es aumentar la dosis de cariño, aunque a veces duela. 




   
* Cuatro ideas para un buen "feeling" en pareja




       
1- Ser empático y ama-ble, en la forma más propia de la expresión. Es decir, dejarse querer, ser agradables de amar, ponérselo fácil a la otra persona. Y tener empatía, tan propia de la persona: usar las "neuronas espejo"... Como señala Melendo, ¡facilitar el amor!

       
Aprender a "provocar" amor. Procurar ser una persona que pueda ser amada, que intenta pensar en el otro antes que en sí misma. Que le facilite la tarea. Así estimular su amor, y enamorarle. 

      
Y se manifiesta de mil maneras. Por ejemplo, poniéndose atractivo para que el otro disfrute, reflejando la belleza personal por esas cualidades y virtudes que se lucha por adquirir... Es la forma de hacer más estimulante y grata la convivencia, y de mantener viva la sensualidad y el cariño. Cuidando los sentidos, que alimentan los afectos y el amor.

       
Otra forma, relacionada más con el carácter de cada uno, se traduce en cuidar la delicadeza en el trato, las formas, la sonrisa, las contestaciones..., que también construyen esa amabilidad personal.

        
Cada uno tiene la tarea de estimular el amor del otro, suscitar su amor, siendde veras muy amable... Como en la época del noviazgo.





        
 2- Entregarse y acoger a la persona querida 

     
Cada uno se da en la medida en que va a ser acogido... Por eso, entregar y acoger van muy entrelazados, y hay que cuidar ambos aspectos en el amor.

    
La sociedad actual es muy individualista, muchas personas son autosuficientes: no quieren depender de alguien, o, viven encerradas en sí mismas pensando que así serán más felices. Y el amor es gratuidad, efusividad, entrega. Requiere pensar en el otro. Y la generosidad es una cualidad imprescindible, de la que depende el éxito de la vida en pareja. Con personalidades inmaduras el amor no llega a su plenitud, más bien no da la talla... Y es una pena, porque engañarse en amores, como señala Kierkegaard, no tiene recompensa, ni presente, ni futura.


       
La clave para ser feliz es darle prioridad al túEl único modo de "quererme bien", como tanto se dice, pero no siempre bien enfocado, es estando pendiente del otro. Apunta Mark Twain: "la mejor manera de alegrarte es intentar alegrar a alguien". Muy en especial a la persona querida. Es decir: "Salir del vivir para mí, y alcanzar el vivir para ti", que dijera J. B. Torelló.




       
3- Una aventura para dos

       
El día del "sí quiero" es el punto de partida de la aventura: amar más y mejor al ser querido. Así mejorar como persona, pensando en el otro. Cualquier esfuerzo es nada cuando se está enamorado, y si se hace por amor, todo compensa. Y ¡compensa de veras...!


     
Con el tiempo, el "yo" puede surgir una y otra vez, y hay que estar atento a centrar la mirada y el corazón en la persona querida. Que el propio ego no invada la relación, para que el amor sea el gran vencedor. El "yo-me-mi-conmigo" reiterados, tan en boga, asfixian el amor.

     
Ser conscientes de que, lo que no se hace por amor, no sirve, no construye, o incluso puede hacer daño. Ya que, en el amor sólo se "tiene" lo que se da... Y, sólo el amor une; si no une, no es amor. Parece un poco paradójico, pero así es.


     
Por tanto, hay que cuidar y trabajar el amor día a día, con rectitud de intención, poniendo a esa persona tan querida en primer plano. Pensar pequeñas cosas que aporten, necesite, le gusten, y hacerlas operativas. Enfocarse en el otro, en quererle, en ayudarle a lograr su mejor versión. Admirando sus cualidades y fortalezas, y valorando su empeño en querer. Todo ello es algo que une.




      
Además, la felicidad no se logra persiguiéndola, ni pensando en el propio yo, sino que, como hemos visto muchas veces, y señala este gran humanista, Tomás Melendo, es directamente proporcional a lo que uno es capaz de amar a los demás, y en concreto al ser querido. Es la consecuencia de crecer como persona, que a su vez deriva de aprender a amar con un amor incondicional, con un amor maduro.


      
         
Es preciso empeñarse en cada momento por comunicar el amor, demostrar ese cariño con los pequeños gestos y atenciones. Enamorarle y enamorarse cada día más de esa persona tan querida.
  
     
         
4- Tiempo y cariño, "querer-querer" 

     
Cuidar el tiempo juntos para disfrutar de su compañía. Cada día un rato para conversar y "estar" simplemente con el otro, para disfrutarle. Cada semana, buscar una tarde libre para los dos, un café, una excursión, una salida, una cena... Usar la creatividad y concretar.




   
Y siempre, pensar cada día unos detalles hacia la otra persona que demuestren ese cariño, que vayan construyendo y consolidando dicho amor. Para ello, pensarlo, buscar el momento, apuntarlo en la agenda, porque si no, se suele "evaporar" con las tareas del día a día. Hacer que las cosas importantes sucedan, como señalara Stephen Covey.
   
Aprender a ser romántico, no tener miedo de mostrar ternura y afectividad rica, ni a demostrar los sentimientos. El corazón se alimenta de los sentimientos, y hacen crecer el amor. Experimentar la dicha de hacer feliz al otro, ¡saborearlo! Es otra forma de crecer en el amor.



          
Hacer atractivo el enamorarse cada día más de la otra persona. Si no se cuida y se trabaja, con el tiempo puede desaparecer ese cariño y ese estado tan entrañable. Es nuestra misión, y responsabilidad, enamorarnos cada día más, y enamorar a la otra persona. 

Poner en juego la inteligencia y las habilidades emocionales para hacer crecer el amor recíproco. Y "querer-querer": la mejor forma de hacerlo real, con grandes sentimientos, o sin ellos; cuando sale solo, y cuando cuesta un poco más esfuerzo, pero ¡siempre compensa! Te lo contaba en otro artículo: "Amar con todo el ser". 





      
Espero que te haya gustado, que comentes y compartas con tu familia y amigos. ¡¡Muchas gracias!!



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                                                         Mª José Calvo
                                           Optimistas Educando y Amando 
                                           optimistaseducando.blogspot.com
                                                        @mariajoseopt     



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