CULTIVAR LA IMAGINACIÓN I
La imaginación es una capacidad innata propia de la persona que le permite soñar, pensar metas atrayentes, resolver situaciones..., y crear algo único como una obra de arte, según los talentos personales. Conecta con los anhelos del corazón humano... Ayuda a comprender la realidad, también aspectos inmateriales, afectivos, o psicológicos.
Y se puede potenciar y desarrollar. Todas las características personales que nos han sido dadas son a la vez don y tarea: es un regalo, gratuito, que podemos agradecer, desarrollar y hacerla crecer.
La grandeza de la persona hace de ella algo singular y muy valioso. Por naturaleza es creatividad, abundancia, exceso de ser, fecundidad, generosidad. Es tan grande que puede mirar más allá de ella misma y pensar en los demás. Hacer una obra de arte con su vida. Y en ello encuentra su mejor versión, su plenitud, y también su felicidad más auténtica.
La persona se construye como tal en la familia, gracias al ambiente de cariño. Así desarrolla sus facultades, como la inteligencia, la voluntad libre y la afectividad, que requieren su cuidado y educación desde bien pequeños.
Ya lo decía Aristóteles: es importante tener en cuenta los sentimientos, el corazón, no sólo la inteligencia, para vivir como personas. También Pascal lo recuerda en este sentido. La afectividad es importante, más en las personas muy emotivas o sensibles. Toda la realidad la percibimos a través de la afectividad y llega al corazón, entendido como centro y raíz de cada persona. Algo esencial que nos permite querer a los demás y sentirnos queridos.
Y la imaginación, relacionada con la cabeza, la afectividad, las experiencias vividas... Cultivar la imaginación es vital para desarrollarla, para no dejarla en estado "salvaje" y poder usarla en nuestra vida en función de nuestro proyecto vital, integrada con otras facultades, en armonía con otros aspectos como las emociones y los anhelos del corazón. De esta forma todas ellas se alimentan y complementan entre sí.
Por ejemplo, no se puede pensar sin palabras o sin imágenes: ambas están relacionadas en el proceso cerebral del pensamiento. Las palabras contienen pensamientos y son capaces de desplegar mundos posibles... Hay personas más “visuales” en las que esta capacidad es mayor. Otras, conceden más relevancia a las palabras y su significado.
Tampoco se puede tener memoria vital sin pensamientos e imágenes, que además, están teñidos de sentimientos. (Su estrato anatómico cerebral es el sistema límbico, y más en concreto el hipocampo y la amígdala).
La memoria no es un almacén polvoriento de recuerdos, sino algo vivo en continuo cambio, modificada por el pensamiento, el estado afectivo, o por la voluntad, cuando queremos fomentar algunos recuerdos positivos, incluso con nuevas connotaciones, o intentamos cortar los que no merecen la pena... Todo está en continuo cambio.
Por otra parte, el uso inteligente de la imaginación está muy relacionado con la creatividad, tan propia de una persona. Pero también hay que aprender a desarrollarla, a relacionar ideas, conceptos, imágenes bonitas.
Cultivar la imaginación, como expresa el profesor Oliveros F. Otero, y reza el título e un libro suyo, significa “transformarla en una imaginación inteligente”, en cooperación con la voluntad, para desplegarla en un sentido que queramos. También poniendo el corazón, que añade una connotación cálida, coherente con la dignidad de la persona, creada para amar.

De este modo, usarla cordialmente, puesto que la imaginación está en el núcleo de la persona, en lo más íntimo de ella: en el corazón. Es más, el corazón es su lugar propio: donde se puede desarrollar del mejor modo, logrando el máximo de sus posibilidades. Siempre apuntando a lo bello, a lo hermoso, también en lo relacionado con el afecto y cariño a otras personas. Nos ayuda a construir relaciones personales y familiares entrañables, de calidad, y a nutrir esas relaciones, fuente de desarrollo personal.
Ya lo decía J.H. Newman... "el corazón habla al corazón"..., y a él se llega, no tanto a través de la razón, sino mediante la imaginación.
Por eso, además de tener un proyecto personal para cada hijo respecto a la inteligencia, la voluntad, o la afectividad, podemos también pensar cómo hacer para cultivar su imaginación, en cooperación con esas facultades.
Una forma es ayudándoles a pensar por cuenta propia, haciendo buenas preguntas, imaginando cómo resolveríamos una situación urgente, un problema…, y encauzando acontecimientos que les hagan crecer como personas.
También asesorando con buenas lecturas, con armonía y belleza interior, apropiadas no sólo a su edad, sino a su forma de ser, teniendo en cuenta sus cualidades personales, o los valores que queremos fomentar... Que sean alimento para su corazón.
Otra forma de cultivarla es ayudándoles a practicar “el trinomio leer-pensar-escribir”, para lo cual hay que poner imaginación y pensamiento creativo, y plasmarlo en palabras, dibujos, detalles… Cambiar el final de un cuento o de una novela, imaginar historias de héroes... etc.
Y es bueno apoyarse en imágenes atrayentes, en buenas películas, cargadas de valores humanos nobles, en novelas o biografías que ayuden a entender algunos conceptos y valores plasmados, y a personificarlos, para que los hijos lo puedan captar bien. También con nuestro ejemplo y coherencia de vida, ayudando a los demás, demostrando el cariño en la propia familia, creando planes originales y creativos donde aprenden tantas cosas.
En las primeras edades, la curiosidad innata del niño, el asombro, la ilusión por conocer, hacen que le entusiasme todo. Sus ganas de explorar y experimentar alimentan ese entusiasmo… Entonces su cerebro va secretando sustancias neuroplásticas mensajeras que lo nutren y remodelan.
Además, los niños vienen a este planeta con ansias de desarrollar su talento, su creatividad, algo ya inscrito en los genes, como la comunicación y la cooperación. Los genes son capaces de ayudarnos a ser originales y creativos, y a establecer lazos... Es el modo de actuar de la naturaleza humana, de la biología.
Estas capacidades se despliegan cuando el niño disfruta, y permiten un estado mental emocionante, de “flow”, al estar inmerso en una actividad que le apasiona, desconectado del resto. Está feliz descubriendo eso tan increíble para él, disfrutando al máximo. Aprendiendo.
La imagen va muy unida a la creatividad. Es decir, saber relacionar las distintas cosas, y que el resultado sea algo nuevo, bello, atrayente. Y aquí cobra significado la fantasía, tan propia de los niños, que puede seguir creciendo, en cuya mejor acepción significa imaginación creativa. Algo que ilusiona y reconforta y puede crear mundos posibles...
Aquí me gustaría destacar el maravilloso Legendarium de J.R.R. Tolkien, una creación mítica para su querida Inglaterra... que ha llegado hasta los confines del universo. Te lo cuento en algunas pinceladas sobre Tolkien. Como él decía, la fantasía ayuda a recuperar la belleza inicial del mundo creado. Y es "un derecho legítimo del ser humano, pues a través de ella se logra una completa libertad y satisfacción."
Y "derecho" significa tener la posibilidad de desarrollar la propia habilidad personal, haciendo crecer esa capacidad que se nos ha dado, tanto de pensamiento, como de imaginación.
Porque, inventar significa más bien descubrir algo que ya estaba en posibilidad, pero todavía no "revelado" o "desvelado". Cada artista, con su obra de arte, desvela algún aspecto de la realidad, y hace disfrutar con esa belleza. A través de la imaginación podemos crear algo nuevo, inédito, hermoso, con los propios talentos y cualidades. Con ella podemos acceder al ser de las cosas, a su belleza y significado, conocer mejor la realidad, y soñar los anhelos del corazón...
Escribe Tolkien en su libro "Sobre los Cuentos de Hadas": "La mente humana, dotada de los poderes de generalización y abstracción, no sólo ve hierba verde, diferenciándola de otras cosas (y hallándola agradable a la vista), sino que ve que es verde, además de verla como hierba. Qué poderosa, qué estimulante para la misma facultad que lo produjo fue la invención del adjetivo: no hay en fantasía hechizo ni encantamiento más poderoso".
En Tolkien encontramos pinceladas espléndidas de la naturaleza, y hasta de lo espiritual, aunque no explícitamente, y apunta a los deseos y anhelos del corazón humano de belleza y búsqueda de armonía.
Como muestra, una cita de El Señor de los Anillos, Las Dos Torres: "Alrededor, fluía el hilo plateado de un arrollo que salía del valle; sobre la cumbre, todavía muy lejos, vieron un reflejo del sol naciente, un resplandor de oro." Casi se puede percibir esos matices y frescura del arrollo..., el colorido del sol...
Lo característico de la imaginación de una persona, como apunta Oliveros F. Otero, es que está penetrada de inteligencia, si la cultivamos, y en armonía con la voluntad y la afectividad.
Tenemos el poder en nuestras manos de dirigirla hacia algo que nos ayude a desarrollarnos y mejorar como personas. Por eso, fomentar cualidades, sentimientos nobles, por ejemplo en las relaciones personales. Dejar que la belleza arraigue en las obras creativas...
Podemos ir desgranando su relación con las facultades personales, aunque todo ello está intrínsecamente unido y entrelazado en la persona, en su corazón, tan íntimamente conectado con los anhelos de belleza que posee.
1) La inteligencia y el pensamiento
El uso de la imaginación de forma inteligente conecta con la verdad de las cosas, porque la verdad es la adecuación con la realidad. De ahí la importancia de ajustarnos a la realidad, ahora que hay tantas "fugas" y tanto aparentar... Estamos en una sociedad del “postureo” donde importa más poner una foto para que todos vean lo feliz que se es, aunque la realidad sea otra bien distinta. La verdad es luz que ilumina el sendero.
Las capacidades cognitivas que podemos fomentar son muchas. Por ejemplo la curiosidad y el asombro por el mundo que nos rodea..., lleno de sentido y significado.
Dejo una infografía con algunas de ellas, que siempre podemos desarrollar, porque, especialmente en el cerebro, lo que no se usa se atrofia, y las sinapsis o conexiones neuronales desaparecen. De ahí la máxima neurobiológica: "Usa tu cerebro o lo perderás". Y siempre estamos a tiempo de aprender cosas nuevas con ilusión y entusiasmo, que es como el estimulante del cerebro.
Otra de ellas es la lectura, así como el pensamiento crítico y la capacidad de relacionar ideas. Quizá no es más "inteligente" el que sabe más, sino el que lo relaciona y sabe usarlo. El que aprende a filtrar la información que le llega, el que capta la importancia de determinadas cosas, y de otras no, el que sabe priorizar y relacionar cuestiones que, a otra persona le pasan desapercibidas...
Por eso, cada uno es singular, con sus capacidades recibidas, únicas y singulares, que puede desarrollar, enfocándose en cualidades y fortalezas, "esculpiendo" su propio cerebro, como señalara el gran neurólogo y pionero Santiago Ramón y Cajal...
Dejo para otra entrada la relación con la voluntad y el corazón.
También un libro precioso que te recomiendo, de Oliveros F. Otero: "Cultivar la imaginación", y "el mago de las palabras" de E. Segura, fantástico.
2) La voluntad
3) El corazón
Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. ¡Muchas gracias!
1- OBJETIVO: cultivar la imaginación y la creatividad de cada uno en familia.
a) En el colegio: fomentar la curiosidad, y estimular capacidades intelectuales y cognitivas que vimos en otro post, y plasmarlo en esquemas, dibujos, mapas mentales, redacciones, pensamientos...
b) En casa: tiempo para relajarse, para jugar, para tertulias divertidas, lecturas, imaginación para cambiar un final, la música, películas adecuadas, encargos en los que se disfrute, con otros más difíciles, pensar detalles cariño, experimentos, investigar, hacerse buenas preguntas, que estimulan el pensamiento... y otras que se te ocurran. También escribir una carta por correo tradicional para alegrar a alguien. Aquí especialmente se pueden desarrollar habilidades emocionales.
c) Con amigos: juego al aire libre, en la naturaleza, ejercicio, excursiones, subidas al monte, ayudarles en lo que necesiten..., empatía y trabajo en equipo...
3- MOTIVACIÓN
Depende de cada edad. Ver qué motivos tenemos, y buscar motivos más altos, que nos ayuden mejor a conseguirlo. Por ejemplo, hay como tres niveles de motivaciones: del tener, del ser, y más trascendentes, enfocadas en los demás. Podemos tener motivos del primer grupo, pero, combinarlos con alguno más alto que nos dé más sentido a lo que hacemos.
Se trata de desarrollar esta capacidad personal de la imaginación, que nos puede servir para todo en la vida, en especial para fomentar relaciones familiares, para priorizar, para resolver dificultades y problemas, que sin duda nos surgirán…
4- DESARROLLO a lo largo de cada semana.
Se puede hacer un cartel vistoso para anotar ideas, acciones, y luego comentarlo en una tertulia donde disfrutamos con cada logro, y lo pasamos muy bien juntos, recalcando lo positivo de cualquier tema.
Dejo enlaces variados relacionados:
Mª José Calvo
optimistaseducando.blogspot.com
@Mariajoseopt
Enlace URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/11/cultivar-la-imaginacion-i.html
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