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Lograr armonía familiar

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jueves, 11 de septiembre de 2025

PARA VIVIR EL AMOR


 

                            IDEAS PARA VIVIR EL AMOR CADA DÍA



A veces es bueno pararse a pensar con calma y ver hacia dónde vamos. Ver qué queremos hacer con nuestra vida. Reflexionar nuestra vida en familia. Y ajustar el rumbo de nuestra trayectoria...

Vamos a comentar algunas ideas que ayudan a cuidar, construir y fortalecer el amor en pareja. Como todo lo que está vivo, el amor hay que cuidarlo y trabajarlo cada día..., si no, se debilita, y muere... Es el "tesoro" más grande que tenemos, y hay que custodiarlo.

Porque, como decía Katharine Hepburn: "El amor no tiene nada que ver con lo que esperas conseguir, sólo con lo que esperas dar".



Os dejo estas ideas para anclar bien la relación de pareja, para hacer de ella algo extraordinario, que nos dé su fuerza y entusiasmo en todos los momentos de la vida.





* Elige el amor, no sólo cuando te resulte fácil o conveniente. El amor es una decisión, no una simple emoción, que va y viene.

* Responde a la llamada. Cuando tu pareja te busque, siempre responde, escúchale, acógele.

* Acércate. No dejes que la distancia aumente por ir cada uno a lo suyo.

* Seguid saliendo, teniendo citas, momentos disfrutados. El matrimonio no es el fin del romance, es el comienzo de una aventura, de una conexión más profunda y honda. Con miras de eternidad.

* Rodearos de parejas fuertes. Vuestros amigos pueden influir en vuestra relación, para bien o para mal.

Reíd juntos a menudo. Una pareja sin alegría es como una melodía sin armonía.

Formad un equipo unido. Nunca eres tú contra tu pareja, sino ambos contra el problema. Bien unidos para afrontar lo que venga...

* Turnaros para ser la fuerza del otro. Cuando uno flaquea, el otro se convierte en su apoyo. Saber pedir ayuda con sencillez.

* Mantened viva la intimidad. Sin ella, la relación en pareja corre el riesgo de convertirse en una simple amistad. 

Entregaros por completo, no parcialmente. Esta relación nunca es un 50/50, sino que ambos os deis al 100 por 100. Así lograr un amor de más quilates, y una sinergia creciente.

Ofrece siempre lo mejor de ti mismo. Nunca le des a tu pareja los restos de tu energía o de tu amor. Resérvate para cuando estés con el otro, la otra.

* Deja de comparar tu pareja, tu matrimonio, con el de otros. Tu historia es única, y eso es lo que importa. La otra persona es "todo un mundo".

* No pongas el amor en "pausa" o modo avión. Los hijos crecerán y volarán lejos del nido; tu pareja es para siempre. Cuídala. Cuidaros mutuamente.

* Vive con honestidad. Sin secretos ni engaños. Sin compartimentos estanco. La confianza es la base de cualquier relación. Confía, aunque no haga las cosas como tu quisieras. Somos muy distintos. 

* Dile "lo siento" con sinceridad y sencillez. Perdona pronto. Y procura no cargar con el dolor de ayer...

* Practica la paciencia y el autodominio. 

* Las agendas apretadas nunca deben eclipsar el amor. Pon primero lo primero. Luego el resto de tareas.

* Predicad con el ejemplo. Que tus hijos vean cómo es el amor verdadero. Dadles un buen referente que les guíe y les reconforte en la vida.

* Defiende siempre a tu pareja, en público y a puerta cerrada.

* Lleva tu anillo de bodas con orgullo. Es más que una joya; es una promesa para toda la vida. En las buenas, y en las menos buenas.

Rezad o reflexionad juntos. Una conexión espiritual compartida fortalece el vínculo que os une.

Elige la bondad cada día. Cada momento cuenta y suma. Da amor. Derrota al orgullo que destroza y hiere. Y te deja solo.

* Nunca te rindas. Una buena relación no busca la perfección ideal. Piensa que se basa en el compromiso de dos personas imperfectas, que están dispuestas a afrontar los desafíos juntos, a luchar por dar la mejor versión de cada uno, pensando en el otro, y no darse por vencidas en su relación.




Espero que te hayan gustado estos "tips". Sin embargo, se trata de vivir el amor con entusiasmo. Lo importante es llevar a la acción una idea concreta, con cabeza y corazón... Y concretarlo cada día. La consecuencia es que uno es más feliz cuando ama de veras.


Y siempre, partiendo de las cualidades y virtualidades nuestras, y del otro, y ayudándole en lo que necesite. Por eso es tan necesario quererle tal como es, con sus más y sus menos, pero haciendo énfasis en lo bueno. Dibujar su mejor imagen, gracias al cariño. No pretender una imagen idealizada a “mi” modo, con lo que creo que es mejor, sino ¡a su modo, tan singular y propio!, que nos enamora.




¡Gracias! Lo puedes compartir con amigos, o por las redes, copiando la URL de abajo.





                                               Mª José Calvo
                               Optimistas Educando y Amando                                                                                                                                                                                                                                                              optimistaseducando.blogspot.com 
                                                             


domingo, 29 de noviembre de 2020

LOS PILARES DEL AMOR II



LOS "PILARES" DEL AMOR... II



Hablamos mucho del amor, pero, ¿cuál es el fundamento de un amor auténtico?, ¿cuáles son los "pilares" en los que se sustenta para que pueda perdurar y crecer en el tiempo?...

Siguiendo el pensamiento de Gustave Thibon, vamos a seguir con "los 4 pilares" del amor. Así poder cuidarlos en el día a día, para enraizarlo en algo hondo y fiable que aporte estabilidad, y sentido a la vidaCustodiar ese amor como la joya preciosa que es.

Thibon señala: "La unión de los esposos para que sea sana y fecunda debe reposar sobre cuatro cosas: pasión, amistad, sacrificio y oración". Todos íntimamente relacionados.

Hemos visto la pasión y la amistad, (dejo enlace abajo), y vamos con el sacrificio gustoso por el otro...





1- PASIÓN
2- AMISTAD


3- SACRIFICIO

Lo más propio del amor es la entrega y donación de la persona al ser querido. A veces sale sola, cuando los sentimientos empujan con fuerza, y otras cuesta más. Pero, ser conscientes de la gratuidad y la generosidad, de la empatía, y saber acogerle, son fundamentales. 

Es necesario desplazar el centro de interés desde el yo hacia el tú del otro, como tantas veces comentamos. Además, cada persona necesita sentirse acogida para poder darse. Si no, es muy difícil. Conquistar una reciprocidad en el dar y recibir, que da vida al amor. 

Muchas veces la alegría tiene sus raíces en forma de sacrificio gustoso por quien se ama. No es algo contradictorio. Nos sentimos dichosos cuando hacemos algo por la otra persona, cuando la amamos de veras. Tener gestos y detalles de cariño, delicadeza y servicio es propio de los que aman. Y no "cuesta" mucho, precisamente porque el cariño vence dificultades y perezas... Se hace con gusto.


Sin embargo, el “divorcio express” tan de moda, ha hecho que esos valores imprescindibles de la entrega y la generosidad, del sacrificio, hayan caído en picado. A cambio surge la comodidad del propio yo, mirando sólo lo que agrada a uno; el cálculo egoísta del “me apetece”

Así avanza el individualismo, que despersonaliza y nos aleja de los demás. En el amor, hay que "olvidarse" de uno mismo para querer de veras a la otra persona. Es decir, ponerle en el centro del propio corazón. Esto exige sacrificio en ocasiones, pero se vuelve "agradable", y siempre compensa: alimenta ese amor y nos hace más dichosos. El corazón es feliz cuando ama.




Nos recuerda Gustave Thibon, y tantos otros, que la primera condición de la felicidad es no buscarla... Estar dispuesto a renunciar a algo por la otra personaEl amor precisa cambiar la perspectiva hacia el tú del otro, buscando su bien, como ya apuntara Aristóteles. Ayudarle a lograr su plenitud, su mejor personalidad, que estará relacionada con su capacidad de amar.

Para ello primero es necesario aceptarle tal cual es, dejarle ser a fondo quien es, con su modo de ser, y albergarle en el centro del corazón. "Abrazarle" con la fuerza del cariño que todo lo puede.





En muchas ocasiones, es preciso olvidar los propios gustos para atender a la persona querida. Ofrecerle algo que le gusta, le hace ilusión, o necesita. Saber sus anhelos más íntimos, lo que le entusiasma, y su forma de sentirse querido, querida... Su lenguaje del amor favorito. Esto te lo cuento en el post "comunicar el amor". De ese modo los gestos y expresiones del amor le llegarán mejor: en su "idioma".


Cuando se pone cariño parece que no cuesta tanto, porque el hacerle feliz nos llena el alma. Ese sacrificio se torna gustoso. Los enamorados piensan en el ser querido, y no tanto en ellos mismos.





Es necesario liberarse de las “ataduras” sutiles del propio yo,
para que ese amor pueda crecer. 



Señala este autor: "No se puede prestar peor servicio a los hombres que invitarles a ser felices, y no enseñarles al mismo tiempo que no hay auténtica felicidad sin algo de victoria sobre sí mismo y sin sacrificio". 

De ahí la importancia de una voluntad entrenada en el día a día, para tener mayor autodominio y libertad para poder querer efectivamente. 

Tener voluntad es saber controlar los impulsos, los estados afectivos, aplazar gratificaciones instantáneas, y plantearse objetivos valiosos a medio-largo plazo, e intentar conquistarlos.






                                                           


Por otro lado, el amor se nutre de lo cotidiano, de gestos y atenciones y servicios, pero también de los pequeños deberes y dificultades de la vida. Todo alimenta al amor.

Cuando los dolores y sinsabores de la vida se llevan en equipo, unen más y el amor sale fortalecido. De ese modo, no alteran la fuerza del amor. La vida no es de color rosa, y lo aparentemente duro y doloroso también puede alimentar el amor. Lo aquilata. Lo depura de falsos oropeles. Apunta a su esencia. Y une más a esas dos personas.






Vamos con otro de los pilares: lo espiritual y trascendente.



4- ESPIRITUALIDAD


Compartir una vida espiritual sana es un fuerte anclaje. Y un fantástico remedio sanador en cualquier circunstancia, especialmente en momentos más difíciles o críticos. Es algo que realmente une y va estrechando la relación. Además, aporta una motivación más honda, más importante y sólida, y fuerza adicional ante las dificultades y sufrimientos de la vida. 

Porque, la relación se alimenta de lo más material y tangible, pero, también se alimenta de lo espiritual, que está a un nivel superior. Es lo que siempre perdura a pesar del tiempo y de los contratiempos… Incluso se puede crecer en ello, uniendo más y más a esas personas. Con esta luz, fuente de vitalidad, y el paso del tiempo, esa unión de los dos en una "nueva unidad" se hace más real. El amor madura, se pule y se renueva, y cobra "poso", como el buen vino en barrica de roble.

Se trata de descubrir algo que va más allá de lo que "vemos" y "tocamos", o de lo que sentimos. Contar con lo trascendente, que se percibe por la razón y la afectividad, por la estética que decían los clásicos. Descubrir asombrados la belleza de esas realidades tan sorprendentes, que aportan motivos altos y profundos, y nos dan fuerza e ilusión en nuestro actuar cotidiano.

Nos dice Thibon de una forma un tanto poética, "el ruido nos llama sin cesar a la superficie de nosotros mismos y, a causa de la repetición indefinida de ese movimiento centrífugo, nos priva de la sintonía con esos ritmos profundos que hacen de nuestra existencia lago parecido a un cántico."


Necesitamos
 silencio e introspección, estar a solas con nosotros mismos en nuestra propia morada. “Salvar el silencio interior, y todas las voces secretas que no se pueden oír más que en el silencio: la voz de la conciencia, la voz de la sabiduría, y, en el centro mas íntimo la voz de Dios."






La persona es un tanto limitada en la superficie, pero infinita en su profundidad. 
Está llamada a pervivir más allá del tiempo. Tiene anhelos de belleza, de eternidad… Y el amor está implicado en todo ello. Más bien es lo único que vale la pena. Poner una chispa de amor en las situaciones cotidianas de la vida.


Este componente espiritual ayuda a comprender y dar un sentido y propósito más profundo a la vida, como dijera el doctor Viktor Frankl. Y es hallar la trascendencia de nuestras pequeñas acciones, ver la realidad con más relieve y hondura…, como en tres dimensiones. Incluso en circunstancias desoladoras, o de gran sufrimiento, como le sucedió a esta gran persona. Todo lo que hacemos tiene "ecos de eternidad"... 


Siguiendo con Thibon, él hace notar que, el verdadero centro del hombre es su sed de libertad hacia el infinito. Este plano no se encuentra con una visión chata, materialista y miope de la vida...




Sin embargo, a veces es difícil conjugar temas concretos con otros más elevados, como la espiritualidad. Por eso, ante un conflicto entre lo más material y sensible, y lo espiritual, siempre apostar por el amor, que es lo que unifica ambas realidades, y el “todo” del hombre. 

Lo que une la vida más prosaica y cotidiana con la esencia del amor: ese ideal que luchamos por hacerlo real día a día. Lo que estamos llamados a ser. Y donde se ancla ese “germen” de eternidad al que todos aspiramos, que además nos vivifica. 





Para acabar, con paciencia y voluntad entrenada, con empeño en querer, aunque a veces cueste, o cueste infinito, incluso duela, "al final siempre vence el amor, y sale purificado y aquilatado de falsos oropeles. Madura y se hace más hondo y desprendido, de mayor calidad. Un
a fidelidad viva...




Porque, como sugiere Thibon, y muchos otros autores, "el secreto de la perfección esta en hacer las cosas más pequeñas con el amor mas grande". Estamos en este planeta para aprender a amar, y llevarlo a la acción. Y de ello depende nuestra felicidad, y la de toda la familia. Lo cual redundará en círculos concéntricos llevando el "buen olor y buen ambiente" por donde pasemos. 






Si cada uno, cada pareja, cada familia, hace ambiente en la sociedad, será un motor de cambio potente. Porque, recordando a Juan Pablo II, "toda la gran red de las relaciones humanas nace y se regenera continuamente, a partir de la relación con la cual un hombre y una mujer se reconocen hechos el uno para el otro, y deciden unir sus existencias en un único proyecto." Algo de veras entusiasmante y trascendente. Tenemos grandes cosas por hacer... y dependen de nosotros, de nuestro empeño por querer a los que debemos querer.




Espero que te haya gustado, que comentes y compartas con tu familia y amigos.
¡¡Muchas gracias!!




Dejo algunos enlaces relacionados:






Los-cuatro-pilares-del-amor I (primera parte)

  

Educar el corazón 




Pareja: diferencias no son defectos                                                                                                         

                                                         



                                                       Mª José Calvo
                                        Optimistas Educando y Amando 
                                        optimistaseducando.blogspot.com
                                                       @mariajoseopt
                                                      


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/11/los-pilares-del-amor-ii.html

martes, 15 de mayo de 2018

NUESTRO MEJOR PROYECTO




                       NUESTRO MEJOR PROYECTO


       
Todos tenemos en mente algunos proyectos, sueños e ilusiones, metas y retos. Entre ellos estará el proyecto de la familia: esa institución natural donde se construye cada persona, por el ambiente de cariño incondicional propio de ella. Permite el buen desarrollo de cada uno pensando en los demás. En ella se aprende a querer en las situaciones cotidianas de la vida, y se construyen verdaderas relaciones personales, gracias a los afectos que entrelazan a esas personas y dejan una huella en sus corazones.


       
Es lo más esencial, necesario e importante que tenemos: donde siempre nos gusta volver. Y lo que nos da energía para acometer la vida. Tanto al sentirnos queridos, como a poder dar ese cariño con creces y hacerlo crecer. El lugar donde se nos quiere de veras, simplemente por ser quienes somos, sin tener que demostrar nada.


        
Cada familia surge del amor de pareja, que se derrama eficaz hacia los hijos, con ese gran regalo de la vida..., y es el artífice de su buen desarrollo y maduración. Ayuda a forjar la mejor personalidad de cada uno. Amar y ser amados.





      
El amor suele comenzar con el enamoramiento, con ese deslumbramiento inicial que nos va desplazando la perspectiva desde el yo hacia el tú del otro. Y es como una energía concentrada: anticipa en cierto modo el futuro, nos permite atisbar la meta a la que podemos llegar, y nos hace sentir que somos capaces de lograrlo. 

                                               


Nos saca con elegancia de nuestra aletargada individualidad, y tiende un puente hacia el tú, formando un "nosotros" mucho más rico y significativo. Y une realmente: permite dar y recibir cariño, intercambiar pensamientos, sentimientos y afectos, adentrarnos en el ser querido, al que también acogemos con gran emoción y agradecimiento. 

Además, nos torna el corazón más cálido y comprensivo, más generoso y servicial, fácil de “aunar” con el corazón de la persona querida. Con esa elegancia, nos desliga de nuestro yo, ayuda a vencer egoísmos y nos encamina hacia el tú, atraídos por la belleza de su corazón.  

Al principio se nota como una reacción de los sentimientos que se dirigen al bien de la otra persona, y empuja a quererla con toda el alma y a ponerse a su servicio para ayudarle a lograr lo mejor de sí, lo que está llamada a ser.

Y es la voluntad la que pronuncia libremente ese sí quiero, como concentrando todo, y el otro se convierte en el propio proyecto vital. "El" gran proyecto vital.

        


Nuestra vida, entonces, se transforma y toma un rumbo nuevo con el ser querido. No podemos imaginar un universo sin esa persona. Por eso, como ya apuntara Tomás de Aquino, el amor es ¡el regalo esencialSe nos da sin merecerlo, y gracias a él todo lo demás cobra sentido y ¡se vuelve entusiasmante...!


Muchas veces es bueno volver a los inicios de la relación para avivar sentimientos, para re-cordar, es decir, volver a pasar por el corazón lo más noble y bueno que tenemos. De ese modo cobrar nuevos bríos para seguir construyendo y mimando dicho amor.


Amar es elegir el uno al otro, para vivir y convivir, para compartir la existencia entera con toda su riqueza y sus matices. Se trata de mirar juntos en la misma dirección, hacer que converjan los deseos, los ideales y el pensamiento, unificados por ese cariño. Descubriendo esos brillos del amor en todas las circunstancias de la vida. Y agradeciéndolos.


                               


        
Así se hace real el anhelo de unión de quienes se aman, y realza la propia dignidad de cada uno al sacarle del “mí mismo” y permitir la apertura en atención al otro.

Entonces, amar es aceptar incondicionalmente al otro: afirmarle en su personalidad, acogerle como quien es, con sus diferencias, que al principio hacen más gracia, con sus limitaciones, como las nuestras, y los defectos que todos tenemos. Pero, poniendo el énfasis en lo bueno, en sus cualidades singulares. Esas que el amor ayuda a atisbar más claras y nítidas. Valorarle y agradecer hasta su existencia. Vivir para la persona amada: ¡nuestro mejor proyecto!

Y ese amor desemboca en la entrega. En ella cada uno ofrece lo mejor de sí al otro, y al darse mejora como persona. Asimismo, al querer bien al otro, busca su perfeccionamiento, que consiga su más noble personalidad: es decir, que sea bueno. 





       
Formando un solo corazón, una sola alma, porque, como dijera el poeta san Juan de la Cruz, “más que en el cuerpo al que anima el alma se encuentra en aquel a quien ama”: reside en él y lo vivifica desde dentro.


      


Por eso es necesario centrarse en lo esencial: concentrar toda la energía en intensificar y mejorar el amor, en aquilatarlo, en hacerlo más cálido, delicado, real y concreto. Y siempre contar con el perdón, que sana heridas y atiende al corazón.






A través de ese empeño por querer al otro, el amor mejora y se perfecciona. Con esa fuerza renovada cada día, y potenciada con los sentimientos que ayuden en esa dirección, se aprende a pensar más en la persona querida que en uno mismo. 

Entonces, la mirada y el pensamiento se van hacia aquel a quien se quiere. Y sin exigencias ni pretensiones, con ese cariño que nos descubre sus cualidades y fortalezas, le animamos a desarrollar su potencialidad y belleza, le mostramos su mejor versión: lo que puede llegar a ser, y le damos fuerza y cariño para dar vida a ese ideal. Y al sentirse de veras querido, logrará pequeñas metas, y viceversa.


                                                       ***

       
Concretando, para hacer más real este proyecto de dos, trabajando en equipo y uniendo fortalezas, podemos pensar y anotar cada día unas ideas o detalles para demostrar el cariño, que vayan construyendo el amor y le den destellos de eternidad. Porque, el corazón humano está diseñado para amar, y en ello encuentra su plenitud y por tanto la felicidad.





       
Espero que te haya gustado, y puedes compartir con tu familia y amigos. ¡¡Muchas gracias!!


      
Os dejo el artículo publicado en la revista #HacerFamilia, que te recomiendo. 







Y algunos enlaces relacionados con el tema:














                                                                                                                                            

                                                         Mª José Calvo
                                          Optimistas Educando y Amando
                                     
                                                        @mjoseeopt     




                                                          

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/05/nuestro-mejor-proyecto.html