Translate

Lograr armonía familiar

sábado, 4 de febrero de 2023

PLASTICIDAD CEREBRAL Y CARÁCTER IV: LA VOLUNTAD



               PLASTICIDAD CEREBRAL Y EDUCACIÓN DEL CARÁCTER IV   

     

Hemos visto en otras entradas los primeros apartados: desarrollo, maduración y aprendizaje personal, hábitos en edades infantiles. Dejo enlaces abajo. Ahora vamos con el siguiente tema: el carácter. 

Conocer los ritmos habituales en los que desarrollan determinadas capacidades y destrezas es bueno para ayudarles a crecer, sin perder de vista la singularidad de cada uno.


1- ¿CÓMO ES EL DESARRROLLO CEREBRAL? 
2- FASES DE MADURACIÓN  
3- ¿MO APRENDEN LOS NIÑOS?, ¿CÓMO SE FORMAN COMO PERSONAS SINGULARES?

4- EDUCACIÓN, HÁBITOS Y PLASTICIDAD CEREBRAL 

5- EL CARÁCTER







5- EDUCAR EL CARÁCTER

Desde el nacimiento, el cerebro está en continuo desarrollo y aprendizaje gracias a su plasticidad tan característica. 


Y se traduce en formación de neuronas y sobre todo sinapsis entre ellas, nuevos caminos, circuitos y redes que conectan y amplían posibilidades y funciones. Y luego, con sus uso frecuente se van haciendo más sólidas y estables...

El cerebro se estimula y cambia, y por tanto aprende, con vivencias y percepciones, con cogniciones, palabras, pensamientos, conversaciones que guardamos en la memoria, y con las acciones. Todo influye, hasta el sueño, donde se fijan muchas vivencias.




* Temperamento y educación

En la educación de nuestros hijos partimos de las características heredadas del temperamento. Pero luego se pueden modelar para conformar su carácter y personalidad concreta.

Las respuestas emocionales de una persona dependen de ese temperamento, y se van configurando en la infancia con la educación. 


La información que recibimos a través de los sentidos pasa por el tálamo hacia el cerebro más emocional, el sistema límbico, y ahí adquiere una tonalidad afectiva positiva o negativa, buena o mala. Cada uno percibe la realidad de una manera singular, personal, según su afectividad. Y eso es lo que permite el aprendizaje de lo que nos gusta y percibimos como bueno. Aquí es importante, como vimos con los hábitos, un referente de los padres sobre lo que es bueno o malo. Dicha afectividad también ayuda a experimentar la dicha de hacer lo correcto y de ayudar a los demás, lo cual hace de retroalimentación positiva. Luego, se integra esa información en distintas áreas y se emite una respuesta. Es la denominada respuesta emocional.


Sin embargo, las respuestas emocionales más primarias se pueden modular y educar. Por ejemplo, mediante el pensamiento o con unos buenos hábitos. Así no ser tan impulsivos, o habituarse a pensar antes de actuar. Es lo propio de la persona, que la diferencia de los animales, y lo que va conformando su carácter. 


Porque, hacia los 7 años, con el pensamiento más lógico y razonado, las respuestas y acciones se hacen más deliberadas, con libertad, se interiorizan y van modelando el carácter de esa persona. De este modo los hábitos se transforman en virtudes, mucho más enraizadas en algo sólido. 




Por otro lado, es bueno plantearse metas altas, tener ideales nobles, aprender a querer a los demás. Eso no “viene” de serie con el temperamento…, aunque sí las características propias de una persona, como son la confianza, el cerebro social y empático, las neuronas espejo... que ayudan precisamente en este cometido, al que nos sentimos inclinados.





Por eso la necesidad de la educación, partiendo de los talentos y características de cada uno, para lograr hábitos y virtudes que aporten autodominio y faciliten el actuar bien, o permitan plantearse retos a más largo plazo. Madurar. También para guiar las respuestas emocionales temperamentales, más impulsivas, poniendo pensamiento. Es decir, pasándolas por la corteza prefrontal, como te cuento en ese artículo. Así, en último término poder querer los demás. 





Pensando en nuestros hijos, muchas veces nos preocupamos de que tengan muchos conocimientos, idiomas, música, y otras actividades y habilidades, sin darnos cuenta de que, el vivir unos valores humanos es imprescindible para conducirse como personas. Y es lo que va formando estructuras sólidas en el cerebro, para asentar otras funciones en el futuro, de forma eficiente. Es como la base donde se sustenta todo lo demás.


Podemos aprovechar esos momentos más sensibles con que nos obsequia la naturaleza en su formación. Además esto se aprende en familia, ámbito por excelencia de las verdaderas relaciones humanas y del cariño incondicional. Y requieren tiempo y cariño, convivencia familiar. Además es lo que nos hace más felices.
             
    
En estas edades se puede aprender a vivir esos valores que ven personificados en sus padres. Hacer atractiva la generosidad, el agradecimiento, la sinceridad, el optimismo, la fortaleza, la empatía, la confianza, el ayudar a los demás, la responsabilidad, el esfuerzo, la resiliencia, la integridad y coherencia personal… aprovechando esos momentos. 




Es decir, hay una predisposición natural en las personas para tener unas cualidades humanas nobles… Pero, los hijos necesitan que se lo mostremos y les demos muchas oportunidades de ensayar y llevarlo a la acción.


De ahí la importancia de crear tiempos para conversar con los hijos de forma distendida, de hacer tertulias entrañables, donde se aprende lo importante de la vida con el enfoque adecuado…, a tener en cuenta a los demás y a alegrarles la vida con gestos y detalles llenos de cariño y ternura.

Estos hábitos y virtudes se pueden trabajar día a día con ellos, para ayudarles a pensar con claridad, a tener voluntad, a preocuparse de los demás… En definitiva, para aprender a amar, que eso es precisamente educar.



Los hijos, al ir creciendo y vivir esos hábitos de forma libre se convierten en virtudes: término griego que significa fuerza. 



* Virtudes

Como apuntaba, nuestros hijos, al ir creciendo y vivir esos hábitos de forma libre e interiorizada, porque quieren hacerlo, se conforman en virtudes concretas. Palabra que significa etimológicamente fuerza. 




Una virtud es un valor personificado, hecho vida, que da fuerza para realizar esa acción del mejor modo, y además disfrutando. Las virtudes nos capacitan para ser buenas personas y obrar bien. Son disposiciones estables que nos ayudan a controlar las emociones más primarias de forma inteligente, buscando el bien. Esas acciones forman circuitos neuronales más estables, cada vez más rápidos y eficientes, interconectados entre sí, que facilitan el obrar en esa línea.









Y sobre esta base de valores vividos, o virtudes, se pueden asentar otros conocimientos y aprendizajes. 


Porque, el cerebro funciona con estructuras y redes neuronales, las cuales se van apoyando unas en otras para adquirir nuevos aprendizajes. Luego es necesario relacionar las distintas cosas en las diferentes zonas cerebrales para su conocimiento más profundo, su recuerdo y evocación. Y tiene mucho que ver la memoria a largo plazo, donde se consolidan las vivencias. No se trata de llenarlo de datos, sino de relacionarlo con lo que ya conoce, en determinada área cerebral, e interconectarlo, y todo sumergido en afectos. Cada vez que se repite una acción o función determinada, los circuitos se van haciendo más pronunciados y fuertes, y facilitan esas acciones.









Posteriormente, en la adolescencia, se produce una una “poda selectiva" de sinapsis que no se utilizan, y una reorganización de circuitos neuronales, quedando las sinapsis más necesarias, según el aprendizaje…, las cualidades de cada uno, los gustos… Y se crean redes neuronales nuevas para adquirir unas funciones superiores, mucho más complejas, según las propias acciones, los intereses, el pensamiento, la motivación, las propias decisiones… En definitiva, según la libertad de cada persona. Teniendo en cuenta que lo que no se usa se pierde.

En esta etapa van descubriendo su personalidad e identidad personal. Es el tiempo de interiorizar y reafirmar hábitos y virtudes, que conformen su carácter y personalidad. Necesitan espacios de reflexión, de silencio interior, y que mostremos confianza. Pero, ellos son los protagonistas y artífices de su desarrollo.





Es buen momento para enseñarles a pensar antes de reaccionar, autocontrol y dominio personal ante ese mundo hiperemocional que les llega, e ir aprendiendo a encauzar su libertad, con responsabilidad ante sus acciones: la “otra cara” de la libertad que tanto les gusta… Entrenarse en integrar cabeza y emociones, para guiar sus respuestas emocionales. Porque en esta fase, el sistema límbico y el mundo emocional están hiperfuncionantes, pero la corteza prefrontal, con sus capacidades de pensamiento analítico, autocontrol, poder de decisión, está por madurar. Se podría decir que son todo acelerador y poco freno. Y los padres debemos ayudarles en este sentido, desde un segundo plano.


Y el aprendizaje no mediofinaliza hasta que la persona, más a allá de la adolescencia, adquiere esas funciones superiores. Todo este proceso puede durar hasta los 25-30 años, o incluso más. De todas formas, siempre el cerebro está en constante cambio y construcción...

Y la ilusión y el entusiasmo tienen mucho que ver: estimulan nuevas sinapsis, incluso ese estado de “flow” del que te he hablado muchas veces.










* Virtudes y caracter


Lo bueno de los hábitos y virtudes es que cada vez que se realiza esa acción, se ejecuta con más perfección, a la vez que con mayor rapidez y disfrutando en ello. Y se va haciendo de forma más automática,  de manera que la corteza cerebral se “desentiende” un poco, y puede ocuparse de otras cosas, como el propio pensamiento o funciones ejecutivas. Dan una facilidad de acción permanente, y un disfrute mayor: es como poner el "piloto automático”.







Por otra parte, esta adquisición de buenos hábitos y virtudes fortalece la voluntad. Así, al entrenarse en pequeñas cosas, serán capaces de acometer muchos retos, poniendo el corazón en ello. También favorece el autodominio para pensar cómo actuar, controlar respuestas emocionales, y ser más responsables. Y todo ello les va capacitando para poder amar. 





Además, las acciones nos van conformando. Toda buena acción nos mejora como personas, y a la vez, nos permite hacer el bien. También sucede lo mismo con las malas acciones… Y es preciso cuidar los hábitos, porque generan conductas, y nos influyen de gran manera en el pensamiento y en nuestra vida, porque van modelando el carácter y la personalidad de cada uno. Y al final, como señala un gran filósofo griego, "somos lo que hacemos cada día"...







* Los padres

Los padres debemos ejercer un buen liderazgo, y orientar y guiar a los hijos en su autonomía y crecimiento. Por eso son necesarias unas normas claras desde pequeños que marquen un camino, que les digan lo que es correcto o no, para darles un referente e ir encauzando su conducta. De esta forma, les damos la seguridad que necesitan.






Siempre con cariño y confianza, pero sin dejar de exigir lo necesario, para que se construyan como personas. Luego ir dando más autonomía y libertad para que aprendan a conducirse por sí mismos. La que puedan gestionar en ese momento, sin hacer o decidir todo por ellos. 



Muchas veces es bueno pararse a pensar cómo nos gustaría que fueran nuestros hijos en un futuro. No solo qué estudios serán más rentables, sino su forma de ser persona, anclada en sus cualidades personales. Y son fundamentales los valores y las virtudes que les vamos enseñado, sobre todo con la coherencia de nuestro ejemplo, para que que luego ellos asuman e interioricen con su propio pensamiento y libertad.


       

Para todo ello es necesario motivar y seducir con la belleza de esos valores hechos vida… Y el amor es el gran motivador, que además transforma las acciones en virtudes.  Por eso el amor es la “forma” de todas las virtudes.


Con una idea genial de Goethe, si tratas a una persona como es, seguirá siendo así, pero si la tratas mejor de lo que es, le ayudas a mejorar… Educar es quererlos un poquito mejor de lo que son en ese momento para estimularles a serlo. Ponerles delante un ideal. 







Mª José Calvo
Médico de Familia
Optimistas Educando y Amando

martes, 24 de enero de 2023

PINCELADAS SOBRE EL CEREBRO



                         PERSONA Y CEREBRO: UNAS PINCELADAS  

          


Escribo algunas ideas sobre el cerebro y el neurodesarrollo que ayudan en la educación y formación de nuestros hijos, sin perder nunca de vista que la persona, cada persona, es un ser corporal espiritual en unión íntima. No se reduce a materia, o neuronas, sino que posee anhelos de belleza y de infinito que apuntan siempre más allá de lo medible y cuantificable. Poseemos una mente, inmaterial, que nos da "alas", capaz de grandes retos, hasta de querer a alguien... Te lo contaré en el post "persona, mente, cerebro".



Algo que la trasciende, y le da una plenitud con más relieve y miras altas que le hacen feliz. Y hacia ello se dirige, a veces incluso sin ser muy consciente, porque estamos creados para ser felices, aunque a veces buscamos esa felicidad donde no se encuentra. 


Esos anhelos de belleza nos marcan el “norte”, apuntan a esa “estrella polar” que nos guía en la vida y da sentido. Te lo cuento en ese post.






* PINCELADAS SOBRE EL CEREBRO 

   


Podemos recordar algunas características y curiosidades cerebrales a modo de pinceladas para tratar de entender un poco sus procesos. El cerebro es la base biológica donde se asientan muchas funciones, que no se reducen a solo materia.



El cerebro comienza a formarse muy pronto, a los 19 días de vida, casi desde la concepción. Comienza el tubo neural, que se desarrollará en el periodo embrionario y fetal. Al nacimiento todavía está inmaduro, y precisa de muchos factores para conformarse. Entre ellos genéticos, hormonales, y el imprescindible cariño y acogida de los padres.



Es un órgano que pesa muy poco, y tiene un alto contenido en agua y lípidos. Sin embargo precisa mucha energía: más del 20 por ciento de la energía total corporal. La consume principalmente en forma de glucosa y oxígeno. Por eso necesita un buen flujo sanguíneo; y sufre o se lesiona en cuanto falla, aunque sea durante poco tiempo.





Posee millones de neuronaslas células básicas que lo conforman. Por poner una cifra, entorno a 86 mil millones, (que ya están hacia la semana 16 del embarazo), y éstas, después del nacimiento, establecen muchas conexiones o sinapsis entre ellas. En total, billones, según si el cerebro está más o menos cultivado. Las sinapsis constituyen pequeños centros de decisión, subordinados y conectados con otras conexiones neuronales.


Estas sinapsis que conectan y relacionan zonas y funciones son muy importantes, son las que permiten el buen funcionamiento cerebral, y gracias a ellas se aprende todo.






Funcionalmente consiste en impulsos eléctricos en movimiento. L. Galvani, a finales del siglo XVIII, descubrió la naturaleza eléctrica del impulso nervioso, que comunica neuronas y transmite la información de unas a otras. También Cajal hizo investigaciones en este sentido, y descubrió la dirección de la transmisión del impulso eléctrico. Pero, la sinapsis tiene un espacio sináptico, en el que no se puede conducir ese impulso, y deben ser unos transmisores químicos los que comuniquen ese espacio para que de nuevo el impulso se genere en la siguiente neurona, y así sucesivamente. Es decir, necesita neurotransmisores en esas sinapsis, que facilitan el paso de la información. De este modo se va modelando el tejido cerebral.


El cerebro es la sede biológica de las facultades mentales que nos definen como personas e individuos, con la propia identidad y la personalidad singular, ¡única!, de cada uno. En el ser humano, la parte más desarrollada es la corteza cerebral, que nos diferencia de las demás especies animales. En ella la información se hace consciente, se capta, y se puede pensar y elaborar respuestas en cada situación concreta.







Los sentidos nos ayudan a percibir el entorno, a través del cerebro, y éste lo integra y unifica con otros datos, obteniendo una interpretación personal del medio en el que nos movemos. Y con ello tienen mucho que ver los sentimientos y afectos, las emociones, que ponen una tonalidad personal. 


También hay estímulos interiores, cognitivos, pensamientos e imaginación, palabras, acciones... etc., que van modelando el cerebro y conectando neuronas gracias a su plasticidad tan grande. Es decir, aprendiendo. 







Las sinapsis neuronales van formando a su vez circuitos y redes muy elaboradas que relacionan y manejan toda la información. Un discípulo de Ramón y Cajal, Lorente de Nó, descubrió en 1944 los "circuitos neuronales recurrentes". El conjunto de todas estas redes se denomina conectoma: algo en constante cambio y movimiento. Cada persona tiene su singular y específico conectoma, que va creando ella misma por la interactuación de muchos factores: el genético, que le es dado en cierto modo, aunque la expresión de los genes depende de cada uno, y del entorno, el ambiente lleno de afecto, experiencias vividas, aprendizajes, relaciones… etc., y todo eso va formando su carácter y personalidad concreta, partiendo de sus cualidades y características temperamentales personales.






En los niños, la curiosidad, el asombro, la ilusión por conocer, hacen que entusiasme todo.


La admiración y la emoción que el mundo despierta es la “chispa” que enciende la atención y la mantiene viva. Las ganas de explorar y experimentar alimentan ese entusiasmo… Entonces el cerebro va secretando neurotransmisores y sustancias neuroplásticas mensajeras que lo nutren y modelan. Con el paso de los años, parece que olvidamos esto: debemos intentar mantenerlo, tener ilusión y entusiasmo por conocer y aprender, por disfrutar de lo que nos gusta, que es lo que aporta bienestar y hace que el cerebro funcione bien, no se "adormezca" y entre en modo pasivo.


Estas capacidades se despliegan cuando uno disfruta, y permiten un estado mental emocionante, de “flow”, al estar inmerso en una actividad que apasiona, desconectado del resto. Uno está feliz descubriendo eso tan increíble que conecta con los anhelos más íntimos.



Además los niños vienen a este planeta con ansias de desarrollar su talento, su creatividad, algo ya inscrito en los genes, como la comunicación y la cooperación. Los genes son capaces de ayudarnos a ser originales y creativos, a establecer lazos... como estudia J. Bauer. Es el modo de actuar de la naturaleza humana. 


Esto también lo confirma Carl Woeseun microbiólogo que estudiaba este tema de las relaciones de los seres vivos.



Hemos visto ideas sobre el doctor Ramón y Cajal, padre de la neurología, pues hizo muchas investigaciones sobre el cerebro “a golpe de" mucho trabajo y de un microscopio sencillo, con arte para dibujar lo que veía y estudiaba, y con la capacidad de vislumbrar lo que no veía. Y con el apoyo de su querida esposa Silveria, fotógrafa, también en este campo… Por ejemplo observó que el cerebro no es una gran red, sino que posee células individuales, aunque comunicadas entre sí por un pequeño espacio: la sinapsis. Vio neuronas y sus muchos tipos diferentes con funciones diversas. 






Descubrió que cada una de ellas se relaciona con otras muchas, pero es independiente: es una célula. También descubrió la forma de transmitir información entre ellas mediante cambios químicos y eléctricos. Es decir, la despolarización y repolarización celular, que propaga el impulso nervioso con la información que procesa.


Como he apuntado, dedujo que la corriente iba desde unas ramificaciones neuronales de entrada, las dendritas, hacia el cuerpo celular, y de ahí hacia otras ramificaciones de salida: los axones. Y todo esto se ha visto que está muy relacionado con sustancias químicas y los canales de calcio y otros iones de la membrana celular.






Y todo ello va formando nuevas sinapsis, reforzando otras..., que consolidan en un aprendizaje. Es decir, aprender consiste en el enriquecimiento de conexiones y aparición de nuevos brotes dendríticos, incluso nuevas terminaciones. Es lo que ya apuntó el gran Ramón y Cajal en su famosa conferencia en Londres en 1884, aunque todavía no se pudo experimentar en ese momento...


Toda la gran red de conexiones cerebrales del conectoma permite diversas capacidades mentales: el lenguaje y la cognición, la memoria y la imaginación, la afectividad… Y al fin y al cabo, la capacidad de pensar por cuenta propia y dirigir la propia vida con libertad interior, partiendo de esos talentos y anhelos personales, apuntando a "metas altas y nobles" como también dijera Cajal.







Por eso, educar tiene mucho que ver con fomentar positivamente la libertad de cada hijo, con pequeños retos desde que va siendo capaz de asumirlos… Para luego ir aplazando los tiempos, retrasando objetivos, y madurando. Y esto precisa mucho tiempo de maduración lenta, de respetar sus tiempos, de ponerse metas que ilusionen.









El cerebro es algo en continuo cambio, desarrollo y adaptación al medio, con procesos de degeneración y regeneración neuronal. Mucho más en algunos periodos del desarrollo, como el primer año de vida, y la adolescencia, en los que la plasticidad es muy grande para albergar funciones cada vez más complejas.







De ahí la relevancia del optimismo, "resello" de este blog, tan importante para descubrir y apuntar a lo mejor..., que da fuerza, ánimo y motivación para luchar por metas que merezcan la pena. Incluso cambia nuestro cerebro: estimula esas sustancias neuroplásticas, aumenta el flujo sanguíneo en la corteza prefrontal, cambia incluso la epigenética o expresión de los genes… Pone ilusión y entusiasmo en la vida. ¡Vale la pena!





Dejo para otro post el desarrollo neurológico, el neurodesarrollo, donde se enraízan todas las capacidades personales que se van desplegando. 



Espero que te haya gustado, y puedes compartir con amigos...




Mª José Calvo
@Mariajoseopt

Optimistas Educando y Amando




Dejo enlaces relacionados:

Plasticidad cerebral y educación I


                                                                   



URL: 
https://optimistaseducando.blogspot.com/2023/01/pinceladas-sobre-el-cerebro.html

domingo, 15 de enero de 2023

SORTEAR DIFICULTADES ECONÓMICAS...




                            SORTEAR LAS DIFICULTADES ECONÓMICAS




La vida en pareja, y por tanto en familia, se construye sobre varios pilares. Es primordial estar enamorados y tener sentimientos de cariño y admiración hacia el otro, así como verse correspondido. También unos valores nobles y valiosos comunes en los que anclar la vida, no solo en las circunstancias favorables, sino también cuando surjan problemas. Otros temas muy amplios de comunicación entre los dos son los hijos, el trabajo profesional de cada uno, y el del hogar. Y quizá el más peliagudo es la cuestión económica, sobre todo cuando hay más dificultades y parece que no se ven más que números rojos… 


Entonces cabe la posibilidad de “echar la culpa” de la situación al otro, o de comparar nóminas, o de olvidar la grandeza da cada persona “per se”, y mirar con mala cara al que no trabaja fuera de casa, bien porque se dedica a su familia, porque se haya quedado sin trabajo…, o cualquier otro motivo.







Pero nunca hay que perder de vista que lo económico es uno de los pilares, pero no el principal. Lo importante es que nos tenemos el uno al otro, y eso debe animar para salir un poco del pesimismo inaceptable que no ayuda a solucionar nada, o de un individualismo egoísta y mal enfocado. 


Si nos metemos en esa “espiral”, reforzamos el problema y cada vez será más difícil salir airosos de ella. Hay que pensar en otros temas y buscar modos  asequibles de pasarlo bien, incluso de replantearnos la vida y reducir gastos sin agobiarse en exceso. Porque hay veces que nos creamos “necesidades” innecesarias por el tipo de vida que uno lleva, por estar al mismo “nivel”, —material—, de los compañeros, por aparentar o lucir marcas, o simplemente porque no nos paramos a pensar si realmente eso nos aporta algo o no, o si nos mejora o no.




Es preciso hacer acopio de sensatez y generosidad para pensar en el otro, y con él o ella, sortear esas dificultades, valorando lo más importante que tenemos y somos, y haciendo un frente unido hacia ellas. “Hacer piña”.


Pero nunca abatirse por “los dineros”, sino conservar el tono humano incluso cuando no tenemos mucho donde elegir…, porque “para ser felices solo se necesita un corazón enamorado”. Y no dejar que las circunstancias emponzoñen en buen humor, la alegría, y el cariño recíproco. Distanciarnos un poco del problema, para que no nos afecte tanto como para renunciar a lo más importante de la vida.







Un pensamiento con calado del escritor C.S. Lewis: “Las dificultades preparan a personas comunes para destinos extraordinarios.” Porque, a veces nos ayudan a madurar, aprendemos con ellas a valorar lo importante, y nos hacen capaces de dar lo mejor de uno, en vistas a algo grande.





Los trabajos, el dinero, las circunstancias, y a veces los sentimientos, van y vienen, pero el amor es el que debe perdurar, y el que nos dará su energía para vivir, para crecer como personas y como familia, y también para sortear los problemas. Y no siempre con sentimientos exaltados, a veces con menos, sin embargo siempre con la voluntad de "querer querer" cada día un poquito mejor a la persona que elegimos, y con la que nos comprometemos a quererla. Y de ese amor nacen los hijos, y se alimentarán en su desarrollo como personas: capaces de querer. Eso es lo importante, y la esencia de la vida.



Recuerdo una película basada en hechos reales, que refleja este tema de forma admirable: “Cinderella man”, dirigida por Ron Howard en 2005, con Russell Crowe y Renée Zellweger como protagonistas.


Ambientada en el mundo del boxeo, pero en realidad es la historia de amor entre dos personas: James y Mae, que hacen que su amor sea lo prioritario, cuando la vida les sonríe, y más si cabe cuando les sobrecogen grandes carencias en la depresión y hambruna americana de 1920.


Él, “Cinderella man”, pelea por un botella de leche para sus hijos. Ella le apoya incondicionalmente en todo: cuando todo va bien, y mucho más cuando no tiene éxito. Ella es la que le anima, le quiere, y no permite que se desmorone en situaciones límite. Forman una sola piña ante las dificultades, y permanecen unidos. Es su gran amor lo que les ayuda a salvar circunstancias que desanimarían a cualquiera. Su cariño y su ternura les dan la fuerza y la energía necesarias.


Incluso no se deja amilanar por la pobreza, y aprovecha esa circunstancia extrema para educar a sus hijos con principios éticos coherentes y nobles, aun en situaciones realmente duras. Pasan hambre. Por ejemplo, hay un momento en el que su hijo mayor coge un embutido de la carnicería, sin que nadie lo vea. Pero su padre le hace ver que eso no está bien, y le insta a que vaya a devolverlo y a pedir perdón.






Entre ellos, alguna frase como: “Eres el campeón de mi corazón”, “si no estamos unidos, hemos fracasado”, o “tú estás muy por encima de ellos”, nos pueden indicar su alto nivel y profunda amistad, cariño y admiración entre los dos, porque saben transmitir su amor el uno al otro en todas esas circunstancias. Algo de veras heroico…, y ¡eso es amar!





Espero que te haya gustado, y puedes compartir con amigos.



Dejo el artículo que escribí para #HacerFamilia...





                                                                     Mª José Calvo
                                                                     @Mariajoseopt
                                                            optimistas educando y amando




Pongo algunos enlaces relacionados:





                                                 









 



URL:

https://optimistaseducando.blogspot.com/2023/01/sortear-dificultades-economicas.html