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domingo, 19 de octubre de 2014

EL APOLO 13 Y EL DOLOR

                              

                                                EL APOLO 13 Y EL DOLOR


          Este post lo escribo pensando en una amiga, que en este momento tiene el sufrimiento como compañero de viaje. Aunque, en realidad, todos lo llevamos de una forma u otra, puesto que el dolor es parte de la vida. Tarde o temprano llega, y no se puede evadir... Pero ¿cómo afrontarlo para que no nos "rompa"...?



          También forma parte del amor, porque no se puede amar sin sufrir. Aunque, sí se puede sufrir sin amar... Forman ese binomio del amor y del dolor: las dos caras de la misma moneda.




          Pero, para que no nos quiebre, hay que saber afrontarlo, e intentar darle sentido. Aprender a descubrir lo que nos puede aportar esa nueva dimensión de la vida. 



        Para ir exponiendo un pensamiento, nos puede servir de guía una película: "El Apolo 13" de Ron Howard, con Ed Harris y Tom Hanks en el reparto, 
de la productora Imagine Entertainment.


          Jim Lovell, el comandante de la nave “Apolo 13”, muy unido a su esposa Marylin, se entrena para una misión: ir a la Luna con otros dos astronautas. Llegado el día de la cuenta atrás se dirigen a su objetivo: el espacio. En pleno vuelo falla uno de los cinco motores, y piensan que es la pega de la misión. Pero no: ¡tendrán muchos más problemas...!


          En un procedimiento rutinario, desde Houston les mandan remover los tanques de oxígeno. Al hacerlo se provoca una explosión, y acto seguido se encienden innumerables paneles de alarma. Falla la computadora, el guiado, la energía, la biónica...


          Les invade el desconcierto y el nerviosismo en la nave. También en el control de la misión. Todos se ponen a trabajar para ver cuál es la situación y delimitar el problema: si es un fallo de potencia, de instrumentación, de guiado… 


           Hasta que, el comandante Jim Lovel ve por la ventana que están expulsando algo al exterior: un gas. Acto seguido se percatan de que el nivel de oxígeno está descendiendo drásticamente.    



          A veces, a nosotros nos puede pasar algo parecido en la vida. Vamos a toda velocidad, perseguimos objetivos que nos deslumbran, y, de repente, "explotamos" en nuestro navegar..., o nos averiamos. Todos tenemos limitaciones y enfermamos, o surge una situación dolorosa, o simplemente no estamos de buen ánimo…, y no funcionamos en buenas condiciones.


      Es el momento de detenerse para ver la situación, el problema, entendiendo por problema, como señala el profesor Oliveros F. Otero, cualquier situación a mejorar. 


        Pensar “que hacer con el tiempo que se nos ha dado…”, reflexionar sobre qué es importante, repensar las cosas, replantearnos qué objetivos y metas valen la pena, ver qué sentido damos a la vida, qué rumbo debemos tomar... 





             Habiendo visto el problema, desde Houston les dan unas directrices para intentar afrontarlo. Pero, parece que se les escapa de las manos. ¡Todo falla!, hasta la computadora de guiado. En la base, todos hablan a la vez, cunde el pánico, les puede el pesimismo y el nerviosismo… Entonces interviene el director de la misión, ejerciendo su buen liderazgo. 

-A ver, ¡de uno en uno…

Abordando los problemas de forma individual.

-“¡No me digáis lo que falla, sino con qué contamos en la nave!” 
“¿Qué hay que funcione?”  

Viendo el lado positivo de esa realidad tan dramática... Única forma de solucionarla.


Dejo un corte de la película de la productora Imagine Entertainment:





              A nosotros nos puede pasar un poco lo mismo. Nos "aturrullamos", vemos los fallos, lo que no va, lo que no conseguimos, nuestras limitaciones y defectos, y de esa forma, vamos agrandando el problema. Es preciso no centrarse en lo negativo de las situaciones..., dar una pincelada positiva.


            Da mejor resultado, y es mucho más eficaz, centrarse en lo que tenemos, en las posibilidades, en lo positivo, y en lo que se puede hacer con lo que nos queda. No mirar hacia atrás y lamentarse, sino hacia delante. Descubrir las posibilidades que hay en cada situación. Una dificultad, una posibilidad.


             ¡Estamos vivos, y eso es lo que importa! ¡Tenemos una familia que nos quiere, y eso es lo que importa! El resto, ya se abordará, cosa por cosa, priorizando.



             Más adelante van surgiendo múltiples problemas, los cuales, el Director de la misión, va afrontando de uno en uno. Intentando resolverlos, apoyado en sus colaboradores, y sacando lo mejor de cada uno de ellos. Con optimismo, también de óptimos.



             Tiene muchas virtudes a imitar, especialmente cuando se está en una situación dolorosa. Por ejemplo, la tenacidad para no desfallecer, la fortaleza, la resiliencia para no quebrarse, el optimismo a pesar de todo pronóstico... El intentar crear un clima positivo de superación, animante, dando por entendido que todo tiene solución: solo hay que buscarla y encontrarla. Y llevarla a la ación. La perseverancia hasta el final...


               Vemos la fuerza que da tener una voluntad bien entrenada, guiada por una idea clara en la mente: ¡no los vamos a perder!





             Como se ve bien, el Director es un anclaje fuerte en el éxito de la nueva misión: traerlos a casa.



         Esto nos puede servir para pensar, para retomar un camino que nos lleve a una meta valiosa. Centrarnos en lo importante, en nuestra familia, y en el cariño que hace que sea una unidad viva, donde se nos quiere tal cual somos. Donde podemos compartir las penas, dolores y agobios, y de esa forma parece que disminuyen y se aligeran, y además nos sentimos comprendidos. En cambio, las alegrías se multiplican. Porque, la familia es el lugar al que siempre se quiere volver, el ámbito del cariño y la libertad.




¡Vamos con los astronautas de la nave!

           De ellos depende en gran parte el éxito de su misión. Forman un equipo, y se han entrenado para estar bien compenetrados. Aunque hubo un cambio de ultima hora, y Jack sustituyó a Kent por razones médicas. 


        A raíz de la explosión, necesitan poner su ingenio, esfuerzo y trabajo a prueba, y no desfallecer en el intento. También deben trabajar en equipo.

          Confiar unos en otros, para ir resolviendo una cadena de problemas que van surgiendo, y llevar a cabo su nueva y más importante misión: seguir con vida para poder volver a casa…



         Hay un momento que deben apagar la computadora para ahorrar energía, y poder llevar a cabo la reentrada. Llevan ya mucho tiempo esforzandose, nerviosos, sin dormir, con frío…, y parece que a Jack le sientan mal las palabras de otro astronauta: Fredo. Es como si le echara en cara haber causado la explosión, por remover los tanques de oxígeno. 

         Aquí interviene el comandante de la nave, Jim, para calmarlos, poniendo una nota de confianza en Jack: “Si a mí me dicen desde Houston que remueva los tanques, ¡yo los remuevo!” 
¡No nos vamos a estar enfadando unos con otros, porque así, no resolvemos los problemas! Y serena el ambiente. 

         Señores: ¿qué intenciones tienen? Les hace pensar y no dejarse llevar del estrés o del sufrimiento. ¡Yo quiero volver a casa!



             Otro detalle de Jim, y su buen liderazgo, tiene lugar cuando Fredo está ya muy cansado, con fiebre, congelado, y le da masajes para que entre en calor. Le anima, le dice que falta poco para llegar al Pacifico Sur, abrir la escotilla, ver el cálido sol y llegar al portaaviones… Se preocupa de que no desfallezca, de que no se rinda. 


           Atento a lo importante, sin descuidar los detalles: el malestar de su compañero, incluso en esa situación tan precaria. No se puede pasar de largo ante el dolor ajeno: hay que tratar de confortar en lo posible a quien sufre.





             Hay una anécdota del comandante, Jim, tiempo atrás, cuando iba pilotando un avión de combate en mares del Japón. Tuvo un fallo del motor, y más tarde se le apagaron las luces de la cabina. Luego, decía con optimismo, que las cosas a veces pasan dando vía a una solución. Y justo por eso, pudo ver la luminiscencia de las algas marinas que se remueven con el paso de un barco, señalándole el camino a casa. Decía: “Nunca se sabe lo que puede ocurrir para traerte a casa…” 


              Tener siempre en el punto de referencia la familia: nuestra misión más importante. Fomentar el cariño entre todos, y así poder sobrellevar mejor el dolor. Cuando se comparte con los seres queridos, sobre todo en pareja…, une a esas personas, y alimenta el amor, siempre que se lleve entre los dos. 





        La felicidad de unos momentos va unida al sufrimiento de otros, por el amor que unifica todo. Es lo que permite llenar de sentido todos los espacios de la vida: también las dificultades y dolores. Se puede ser feliz si van cargados de amor, aunque se sufra...



          Hay veces que Dios permite situaciones aparentemente negativas, que nos abren nuevas perspectivas. Si no hubieran pasado, no se nos hubieran presentado nunca. Hay que saber sacar siempre lo bueno de cualquier situación, por espantosa que nos pueda parecer… "Cuando se cierra un puerta, siempre se abre una ventana".


        Señala Jesús Urteaga: “Aquí, todos los acontecimientos luminosos tienen sombras. Y no hay dolor que no encierre un contento en sus entrañas…” Van estrechamente unidos, y nos pueden dar fortaleza en las situaciones difíciles. 



        Por eso, debemos esforzarnos en ser lo más felices que podamos, mientras estemos en este planeta, sabiendo aprender lo que nos enseña la vida, y el sufrimiento que nos sale al encuentro, para intentar contagiar alegría y optimismo a nuestro alrededor, incluso en situaciones dolorosas...





                                                                                    


Espero que te haya gustado, y puedes compartir con amigos. ¡Gracias!



Dejo algunos enlaces relacionados:


*¿Cómo-enfocar-el-dolor?, con ideas de C S Lewis

 Lucha-personal-y-resiliencia 


  


 * 7-tips-para-cuidar-el-amor 

 * Los 4 pilares del amor 
                                               
                                           


                                                                        Mª José Calvo.
                                                              optimistas educando y amando
                                                                        @Mariajoseopt


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2014/10/el-apolo-13-y-el-dolor.html


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