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viernes, 12 de febrero de 2016

SAN VALENTÍN Y EL AMOR.

  


                                        TODO LO VALIOSO LLEVA SU TIEMPO...


         Con San Valentín, podemos hacer un “parón" para mimar nuestro amor, o para pensar si realmente hemos encontrado a nuestra “media naranja”…

         Porque, ¿qué es enamorarse? Es encontrase uno mismo en la otra persona. Es ver todo lo bueno que el otro encierra en su interior. Es deslumbrarse por ello. Es confiar en la vida que hay en él. Es saber motivarle para que lo desarrolle, y permitirle su mejor realización…

         El enamoramiento es una emoción intensa, que suscita admiración hacia el otro y ejerce una atracción fuerte. Y de ello surge el querer compartir la existencia con esa persona.






         Querer a alguien consiste en una “autoexpropiación” de uno mismo en favor del otro. Es como encontrar un tesoro desmedido, y esa persona capta todo nuestro interés. Y entonces, queremos compartir toda nuestra existencia, en los momentos buenos, y en los menos buenos… Por eso se concreta en el compromiso, porque es la forma de hacer, de ese enamoramiento que surge entre dos, algo estable.

          En un amor maduro no solo hay sentimientos, sino que es preciso poner cabeza en ello, y voluntad para “querer” querer al otro con hechos concretos, con detalles. No basta con estar flotando en sentimientos favorables mientras duren… Hay que trabajar el amor, para que pueda perdurar en el tiempo.






          Y la ilusión por quererle de veras, con hechos, junto con la admiración por el otro, por sus cualidades especiales, por su forma de ser, es lo que mantiene el amor, porque nos fijamos más en la belleza interior de esa persona, no solo en lo que deslumbra a nuestros sentidos.

          Y para eso, hay que pensar en el otro antes que en uno mismo; hay que luchar contra el individualismo y la comodidad que nos acecha especialmente en esta sociedad.

         Entonces, para tener una relación estable, primero hay que luchar por tener una personalidad estable, con belleza interior. Es decir, tener voluntad para hacer lo que la inteligencia nos propone. Si no, con los sentimientos solamente no podemos ser constantes, porque van y vienen… Y el amor necesita de nuestro cuidado y premura constantemente para crecer.

       Porque el amor y la confianza nos permiten modelar nuestra mejor personalidad. Pero antes hay que luchar por conseguir “ser” lo que queremos ser, es decir tener una conducta coherente con buenos hábitos.


         Por eso, el amor es la gran oportunidad de “esculpirnos” a nosotros mismos, porque nos estimula a conseguir lo mejor de que somos capaces, que lo llevamos en nuestro interior...







           Y por otra parte, el amor requiere un trabajo de artesanía, que se plasma en la vida diaria en pequeños detalles que lo expresan, y que mantienen vivo “el fuego” del amor. Es preciso pensar cada día con qué detalles vamos a alegrar la vida a nuestra “media naranja”, y cómo le vamos a expresar nuestro amor.



            Por eso, el amor requiere su tiempo. No se puede devorar al primer destello, porque entonces las aferencias sensoriales de “gustirrinín”, camuflan el verdadero conocimiento de la otra persona, e interfieren en él. 

              La inteligencia se ve nublada por los sentidos y no somos objetivos en analizar la situación, o en discernir si nos gusta o le queremos realmente con todas sus consecuencias. Perdemos la perspectiva. 

              Todo lo bueno lleva su tiempo en madurar: hay que dejarlo crecer, o lo angostamos desde el primer momento.








              Aquí dejo un vídeo sobre la “espera” en el amor. Porque no podemos pretender tener todo al mismo tiempo. Como señala Chesterton, “no se puede al mismo tiempo comerse el pastel, y quedarnos con él”… 

             Las cosas importantes en la vida necesitan tiempo para su maduración. Esta etapa es el momento para conocerse y llegar hasta el fondo del alma, para así ponderar con cabeza, si será nuestro “caballero” o nuestra “princesa”, que nos acompañará y nos querrá toda la vida. Y ¡merece la pena!



                                                                             Mª José Calvo
                                                                  optimistas educando y amando




                                      




viernes, 5 de febrero de 2016

LOS ADOLESCENTES Y SUS ETAPAS II.


             

              


              ETAPAS DE LA ADOLESCENCIA (II/V). "SOLTAR AMARRAS..."



         Ya vimos alguna pincelada general de la adolescencia, en positivo, en un post anterior: ("Características de la adolescencia"). Ahora se trata de profundizar un poco en las distintas etapas, para al conocerlas, y que les podamos comprender mejor, y por tanto, ayudar a madurar. Se puede dividir en tres fases distintas, siguiendo el pensamiento de Remplein.




        1.- Preadolescencia: de 12 a 14 años más o menos. 



      En las chicas suele ser un año antes que en los chicos, por su diferente maduración, y sus niveles distintos de hormonas.



       Se caracteriza por una crisis biológica, con cambios anatomo-fisiológicos e inestabilidad psicomotriz. Tienen que aprender a convivir con su “nuevo cuerpo”. También aumenta el apetito y el cansancio, y todo parece que les cuesta mucho más esfuerzo. También cambia el ritmo del sueño.



         Nace su intimidad y aparece su nuevo “yo”, aunque a veces no saben cómo comportarse.



       Inestabilidad afectiva: muchas veces no saben si están contentos, o tristes, y su estado afectivo es muy lábil: cambia de un momento para otro.



        Cuestionan todo, en especial a los padres. Miran todo "con lupa" para cazar errores e incoherencias, porque empiezan a pensar y quieren comprobar que hacemos lo que decimos; es decir, ven nuestra integridad. Aunque no les guste escuchar, nos están mirando todo el día…





           2.- Adolescencia media: de 15 a 16 años más o menos. En ellas, un año antes.



       Se caracteriza por el descubrimiento del “yo” y de sus capacidades intelectuales. Empiezan a tener un pensamiento más abstracto y analítico, y a pensar por ellos mismos. Juzgan todo y lo critican. A veces, se vuelven un poco quisquillosos e impertinentes. Creen que todo es blanco o negro, bueno o malo, sin matices intermedios.




        También tienen inseguridad, introversión, y timidez. Desconfían de ellos mismos, porque no han madurado todavía, y no saben hacer las cosas...; por eso aparece inconformismo y cierta agresividad. Es una etapa bastante egoísta, si no sabemos canalizar su rebeldía y buscarles retos que les ayuden.




         Cambian la familia por la pandilla de amigos, porque a ellos les pasa lo mismo y se comprenden... Tienen que encontrar su sitio en la pandilla; su opinión la valoran mucho. Quieren reafirmarse.


       Esta etapa es muy importante, porque deben tomar decisiones que influirán en su futuro, como estudios, amigos, aficiones, deporte…



        


         Exploran nuevos sentimientos y les atrae ese mundo y, especialmente, el sexo contrario. También las experiencias al límite, el gusto por el riesgo... Se podría decir que son todo “acelerador”, y poco “freno”, porque los procesos de inhibición y control son más lentos en madurar. Todo ello tiene su origen en el proceso de maduración cerebral, influido enormemente por las hormonas sexuales. Lo tratamos en otra entrada: "Maduración cerebral y afectividad".





          3.- Adolescencia superior o juventud: desde los 17 años en adelante.

         Se caracteriza por su mayor maduración, consiguiendo una personalidad más definida. Aumenta el conocimiento propio, y con ello su identidad.


         Van reconstruyendo su personalidad con sus pensamientos, lo que oyen, lo que ven, nuestro comportamiento… Van cogiendo ideas y formas de todo lo que ven alrededor y lo que van viviendo.

      Aprenden a conjugar la libertad con la responsabilidad: es decir, aprenden a tener una libertad más responsable, no solo entendida como independencia. Van asumiendo las consecuencias de los actos, a base de experiencia y maduración cerebral.

          Tienen más claridad de metas, y por tanto, mayor voluntad o constancia a la hora de ir por ellas.

       En esta fase también integran el sexo y la afectividad, cosa que hasta ahora no habían hecho. Especialmente las chicas, para las que la afectividad es vital, y por eso son muy amigas de sus amigas. Necesitan sentirse valoradas y queridas. A ellos les cuesta más, y suelen buscar más connotaciones sexuales, por lo que ellas deben ser más prudentes en las relaciones de amistad con ellos, porque les afecta enormemente cualquier situación, que a ellas les parece inofensiva...

       Se pueden entregar a ideales nobles: les atrae la idea de hacer algo grande con su vida, y tienen ansias de mejorar el mundo que les rodea. Por eso se suelen comprometen en ello, porque tienen más claridad y capacidad.


                       


        A la hora de ver cómo están nuestros hijos, hay que saber ver primero lo bueno y positivo, que siempre existe, y los porqués de su actuación, para poder comprenderles y como consecuencia ayudarles en el manejo de su vida. 

       Pero sin discursos, con mucha comprensión y cariño, y con nuestra conducta coherente. Muchas veces, basta una mirada o un pequeño gesto de disconformidad, para que se percaten de algo que no va bien, o para ponerles en situación de pensar. No cansarles con largos discursos que ni siquiera se molestan en oír...


      En la primera etapa es bueno estimular la fortaleza y la sobriedad, porque si no, se hacen muy caprichosos y un poco “blandiblug”: se abaten a la primera dificultad. Para ello les puede ayudar el hacer algún deporte.






      Posteriormente, en la adolescencia media, hay que insistir más en el optimismo y la generosidad porque tienden a ver todo muy negro, y a ser  más “egoístas”, a mirarse solo a sí mismos, sin ver lo que ocurre alrededor. Hay que ayudarles a que se preocupen de los demás, y saber encauzarlo.



          Todo ello requiere esfuerzo por nuestra parte, pero ¡¡siempre merece la pena!! Además ¡nos necesitan!, aunque no se quieran dar cuenta, pero desde un "segundo plano"... Ellos son los protagonistas de su vida.



            Espero que les haya gustado, y les haya sido útil esta entrada. Lo pueden compartir con amigos. ¡Muchas gracias!




          Dejo un enlace relacionado con "10 "tips" para ayudar tu hijo adolescente".


     


                                                                          Mª José Calvo
                                                                         @Mariajoseopt
                                                                                                                                                                                 optimistaseducando.blogspot.com