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sábado, 20 de mayo de 2023

COMO ES LA FAMILIA, ASÍ ES LA SOCIEDAD




                     COMO ES LA FAMILIA ASÍ ES LA SOCIEDAD

   

Escribo este post a raíz de una conferencia del Profesor Tomás Melendo en el Congreso Mundial de las Familias, en México 2022. Y os dejo enlace al vídeo para que lo disfrutéis... Gracias Profesor por tantas ideas fantásticas para llevarlas a la acción, que además llenan el corazón y nos hacen felices.



La familia no es una invención del hombre, sino algo esencial al ser humano: lo requiere nuestra naturaleza. Nacemos en ella, nos sentimos queridos, nos desarrollamos gracias al amor de nuestros padres..., y nos podemos relacionar con otras personas en un ambiente acogedor, de cariño, que alegra y reconforta el corazón.

En ella se “construye” cada persona, se forja, y se la quiere sin más por ser quien es. Se le da un amor incondicional, y a su vez aprende a querer a los demás: algo muy necesario para poder desarrollarse como personas, cada uno con sus talentos, y ser de veras felices.


Es en la familia donde ocurre lo más prodigioso de la vida de las personas, el "santuario del amor". ¿Cómo no cuidarla?, ¿cómo no intentar que alcance lo máximo de sus posibilidades?, ¿cómo no trabajar con optimismo por su excelencia, pensando en esas personas tan queridas…?

Una idea con gran calado: lcalidad de las relaciones humanas, de todas ellas, depende de la calidad de las relaciones en cada familia, y muy en especial en cada pareja, que conforma, que da forma y entraña al ambiente de esa familia. El "factor invisible" que refería Tomás Alvira... Lo cual redunda en otros ambientes. De ahí la importancia de cuidar cada uno su propio amor, su propia familia.


Con palabras del gran Juan Pablo II: "Toda la gran red de las relaciones humanas nace y se regenera continuamente de la que se establece entre un varón y una mujer que se han descubiertos hechos el uno para el otro y deciden unir sus vidas en un único proyecto".




Algo profundo con consecuencias grandes... La clave de la familia, y de las relaciones que le circundan, está en la pareja, en cada matrimonio. Si quieres mejorar la educación de tus hijos, céntrate en querer más y mejor a tu esposa, esposo. De ese amor se alimentan los hijos y les da energía para desarrollarse sanamente.


Por eso, "si quieres cambiar mundo, ve a casa y ama a tu familia"... decía la Madre Teresa. Concreta en tu familia.





Siguiendo con G.K. Chesterton, y su amplio elenco de posibilidades sobre la familia, y su forma tan simpática y genial de expresarlas:


“La vida no es algo que viene de fuera, sino de dentro. El hogar no es algo pequeño; es el alma de algunas personas la que es raquítica. 

Es el “mí mismo” el que en su cobardía egoísta es incapaz de aceptar el prodigioso escenario del hogar, con su grandeza de composición épica, trágica, y cómica, que todo ser humano puede protagonizar.”







A veces se habla del ambiente, pensando que influye negativamente en la familia; cierto, pero lo importante es el influjo de crecimiento, que es de dentro hacia afuera... Todo lo vivo crece de esta forma. Siempre podemos hacer algo que trascienda en los demás. No actuar siempre reaccionando, sino aportando, siendo proactivos, creando buen ambiente por donde nos movemos, ayudando en lo que podamos a los amigos y conocidos.



La familia tiene mucho que proponer: lo único realmente importante, que es el amor. Ya lo decía el doctor Viktor Frankl con su vida y su experiencia tan dura, pero llena de significado, de dignidad y preocupación por los demás, "el amor es la meta más alta y esencial a la que puede aspirar el ser humano"... Cada uno en sus circunstancias puede dar relieve y significado a su vida, destellos de eternidad.






Por tanto, podemos convertir nuestro hogar en un lugar entrañable donde se tienen ganas de volver, sin "echar culpas" al ambiente o las circunstancias... Insisto, el hogar y la familia se construyen desde su núcleo vital: el amor recíproco de los esposos que se derrama en los hijos, y trasciende en otros ambientes en ondas concéntricas.


Escribe Chesterton: "¿Quién me impide a mí convertir mi hogar en un lugar delicioso donde se está deseando volver para respirar el oxígeno de la libertad?" Esa es la clave: la libertad del ser humano de saber amar a los que debe amar.


Porque, con otra idea de Juan Pablo II, “como es la familia, así es la sociedad, porque así es el hombre”. Cada persona, algo tan grande y preciado en sí mismo, con valor casi infinito, se proyecta en la familia: hace familia, y ésta conforma la sociedad entera...


Además, en cada matrimonio, en cada pareja, y con cada nueva vida, es como si renaciera la humanidad. La familia es la clave y la solución de la nueva civilización. Pensar qué puedo y tengo que hacer yo en mi familia para lograr lo que está llamada a ser, y además cambiar la sociedad...


Poner ilusión cada día para concretar detalles de cariño y atención a los que amamos, y terminar esa jornada más enamorado de la persona querida es una buena meta. Sin esperar a recibirlo primero, ¡anticipándose a ser el primero!






La calidad de cualquier relación humana, de la amistad, en el trabajo..., depende del amor que se ponga en ella. Las buenas relaciones personales nos vivifican, el cerebro se siente a gusto y secreta sustancias neuroplásticas que ayudan a pensar y a ser proactivos y crear a su vez buen ambiente alrededor.

Y entre todas las instituciones, sólo hay una “pensada” para generar y mejorar el amor: la familia. Cada matrimonio tiene una dimensión de mejora universal. Por eso también tiene mucho sentido el casarse. Te dejo un post enlazado sobre: ¿vale la pena casarse?





Resumiendo, lo más grande que puedo hacer por la humanidad es empeñarme en amar más y mejor a la persona querida, con la que me comprometo a querer y ayudar a ser cada día un poquito mejor y por tanto más feliz. Ese es el auténtico termómetro de la felicidad, que se encuentra cuando no se la "persigue"...






Dejo enlace del vídeo tan interesante del profesor Melendo para que disfrutéis:







Espero que te haya gustado y lo puedes compartir con amigos... ¡¡Gracias!!




                                                                               Mª José Calvo
                                                                         optimistas educando
                                                                              @Mariajoseopt 




 Algunos enlaces relacionados: 










 * Descansar-en-familia                       

                                                                                                                    
                                                                        

URL: 
https://optimistaseducando.blogspot.com/2023/05/como-es-la-familia-asi-es-la-sociedad.html

miércoles, 12 de abril de 2023

ADOLESCENTES Y AFECTIVIDAD: CONSTRUYENDO SU PERSONALIDAD IV



  CONSTRUYENDO SU PERSONALIDAD IV: ADOLESCENTES Y AFECTIVIDAD
                                             

      
Hemos visto que tener un hijo adolescente es como convivir con una persona un poco explosiva e inconstante, pero noble, que busca coherencia y referentes a su alrededor. 

Es bueno pensar: ¿qué le está sucediendo en su interior?, ¿por qué esos cambios tan drásticos y ese comportamiento...?

Les estamos formando desde que son pequeños a base de intentar poner buenos cimientos... Descubrimos sus cualidades singulares y ayudamos a que las desarrolle, le ayudamos a aprender mil cosas, pero llega un momento en que destruye todo eso para volver a reconstruirlo a su manera, desde su interior, a su modo y estilo personal, con sus talentos. Quiere ser "dueño de sí", artífice de su vida: intenta ser él mismo, ella misma..., busca su voz interior, su intimidad. Y en esa reconstrucción emplea ideas y modos que va viendo e interiorizando. Dejo enlace abajo.



la afectividad cobra un lugar preferente. La persona está diseñada con un corazón para amar: lo más humano, que coincide con los anhelos de lo más íntimo del ser... La afectividad es muy importante: es un complemento a nuestras facultades, como son la razón y la voluntad libre, y un refuerzo de nuestras capacidades. Ayuda a desarrollar mejor esa libertad de amar con un disfrute mayor. Sentimientos y emociones que construyen la amistad y el amor.

        
Pensar en los demás, y poder ayudarles, aunque a veces suponga interés concreto y esfuerzo, nos hace mejores personas. Además hace sentir la dicha de hacer lo correcto. Pero, en esta etapa de la adolescencia, la base anatómica de la afectividad no está del todo funcionante, sino que se encuentra en pleno cambio y reajuste. Y algunas zonas cerebrales están por construir.




Lo típico de esta edad, debido a esos grandes cambios cerebrales, es la exaltación de
sentimientos, y sobre todo la inestabilidad afectiva y emocional. No perciben ni controlan bien sus sentimientos y estados de ánimo, no saben cómo sentirse en ocasiones, y tienen muchos altibajos emocionales. 

      
El sistema límbico, estrato anatómico fundamental de la afectividad y las emociones, está hiperfuncionante por la elevación de hormonas en sangre. Tienen gusto por emociones fuertes, por probarlo todo, por el riesgo… porque valoran mucho la recompensa emocional que les produce con liberación de dopamina y otros neurotransmisores en esas situaciones. En cambio, muchas veces no saben esperar recompensas con objetivos a más largo plazo, o comprender a los demás y mostrar empatía, y tienen que ir aprendiendo.

Parte de su cerebro no ha madurado: en concreto la corteza prefrontal, que es lo último en hacerlo debido a su complejidad. Sede del pensamiento abstracto y analítico, el control de impulsos y la voluntad, la toma de decisiones, la empatía… Dejo abajo enlace sobre maduración cerebral y afectividad en estas edades.


Por tanto, son todo emociones vividas al momento, y al máximo, sin un control que racionalice y modere bien sus experiencias y vivencias. Lo mismo están efusivos como se hunden en el más profundo abismo por algo aparentemente insignificante… Dan primacía a las emociones sobre lo racional: las ven excitantes y con mucho colorido. Y les gusta la recompensa que les producen. 



       
Su cerebro está aprendiendo a manejarse, pero el control y el pensamiento no están apenas operativos. Tienen que ir aprendiendo a manejarse, controlando y modulando emociones, aplazando recompensas... 
Por eso dan prioridad a los estímulos e impulsos, al “me apetece” y a lo instintivo, sobre lo lógico y razonable…  Y debemos conocerles para ayudarles, desde un segundo plano, a fomentar sus cualidades, a que reflexionen antes de..., a tomar decisiones, a pensar en los demás, etc.


       
El comportamiento adolescente, e incluso el de algunas personas poco maduras, está guiado sólo por emociones, y es poco racional. No son capaces de integrar pensamiento y afectividad; cabeza y corazón. No ponderan antes las cosas, y pueden caer en un emotivismo exagerado. Y todos los "ismos" despersonalizan. Cuando solo se tienen como referencia los sentimientos, que son necesarios, pero no el pensamiento y las razones, se va instaurando un relativismo que confunde, por no tener referentes estables que guíen e iluminen la vida, incluso por perder contacto con la realidad objetiva.

     
Ellos tampoco comprenden muchas veces los sentimientos de los demás, ni muestran empatía... Y esto se agrava con las pantallas que despersonalizan las relaciones auténticamente personales: "cara a cara". Deben aprender todas estas habilidades para forjar su personalidad. Ayudémosles.

        
Por tanto, ir dando progresivamente libertad, la que puedan manejar en cada momento, para que aprendan a pilotar su vida y ser responsables. Y por otra parte, no podemos dejarles solos frente a situaciones que les desborden, aunque a ellos les gusten las situaciones de riesgo al límite, o crean ser ya “maduros”.


La libertad debe ir “de la mano” de la responsabilidad: darles oportunidades para que aprendan a ser cada vez más responsables. Tienen que ir entrenándose en pensar y reflexionar, en controlar y controlarse, en tomar la iniciativa.




Necesitan que les ayudemos a aprovechar sus enormes posibilidades para construirse y mejorar como personas. A descubrir su gran capacidad de aprender, sus cualidades singulares, y la energía que hay en su interior que lucha por salir… Haciendo énfasis en sus fortalezas y talentos, en lo bueno que tienen, y en el esfuerzo que ponen por ser mejores, por ayudar a los demás. Y no tanto en lo que hacen mal, pues están todavía aprendiendo, o simplemente nos "choca" de su conducta.

Podemos aprovechar para plantearnos las preguntas que ellos se plantean, así podremos dar, más que discursos, vida hecha realidad. Modelos que atraen. Referentes vivos de cómo relacionarse, cómo tratar a los demás, cómo cuidar a los amigos... Darles luz y calidez de corazón, y así puedan confiar y abrirse cuando lo necesiten. Y relaciones de amistad sanas. Dejo una cita de C.S. Lewis:



         
      
Por lo tanto, fijarse en lo bueno es la mejor forma de que lo fomenten y lo pongan al servicio de los demás. ¡Que se preocupen de ayudar! Primero en casa, en la propia familia, y también a los amigos, compañeros, o voluntariados y personas que lo necesiten. Eso le entusiasma y se crecen.





      
       
Para ir madurando necesitan silencio interior para reflexionar y conocerse. Y tienen que aprender a entrenar la voluntad, a retrasar gratificaciones, a adquirir autodominio... 

Por eso, en el día a día, entrenarse en pequeñas cosas, hábitos y virtudes que veremos, muy relacionadas con la afectividad, que dan facilidad para obrar en esa dirección..., y además disfrutando.


Y aprender a pasar las emociones, tan fluctuantes, por el filtro de la inteligencia. Así poder modularlas: fomentarlas o controlarlas, según lo que proceda en ese momento, y ponerlas al servicio de una meta valiosa y noble, como apuntara Cajal. Por ejemplo, encaminándose a la amistad y el amor. 





     
1- La amistad

Merece especial mención la amistad, algo que necesitan para desarrollarse plenamente como personas, y donde pueden ejercer hábitos y virtudes que les ayudan a madurar, a pensar en los demás. Algo que necesitarán para aprender a querer a la persona elegida cuando llegue su momento. 

Más adelante podrán integrar amor y sexualidad, pues en las primeras etapas están disociados por su inmadurez cerebral.


Una cita de Ramón y Cajal animante: "La jovialidad de los amigos constituye el mejor antídoto contra los desengaños del mundo. Invirtiendo el viejo refrán, debiéramos decir: «quien bien te quiera te hará reír»". ¡Siempre en positivo, con optimismo!

Si quieres leer, en el post "la afectividad construye relaciones". 







Con palabras de Tolstoy:

 "De igual modo que una vela enciende a otra, así llegan a brillar miles de ellas;
así enciende un corazón a otro, y se iluminan miles de corazones."





             


2- Cabeza y corazón: inteligencia emocional





Por lo tanto, aprovechar las ocasiones cotidianas para entrenarse en pequeñas cosas... Dejo unas habilidades, cualidades y virtudes muy relacionadas con la afectividad y el corazón para ir desarrollando y haciéndolas vida en familia desde bien pequeños. 

                                         




      
Por ejemplo la comprensión y la empatía, el saber mirar a los ojos y ponerse en su lugar..., la generosidad para prestar una ayuda aunque no se pida, el perdón, que sana heridas, la perseverancia en metas valiosas, en atender a las personas y a los amigos, la resiliencia para no abatirse con las dificultades. El trabajo en equipo y las tareas y encargos donde se pone el corazón. La gratitud, tan necesaria para hacer buen ambiente... Y muchas otras posibilidades que pienses en tus circunstancias.


Y más adelante la integridad y el buen liderazgo, que suponen armonía personal y autodominio para llevar el timón de la propia vida y poder ayudar a los demás. 





Esta madurez la van consiguiendo mediante una lucha personalPero ¡ellos son los protagonistas! 

Con voluntad entrenada en pequeñas cosas cotidianas, y todo nuestro cariño y apoyo como padres…, pero desde un segundo plano. Con escucha atenta y comprensión desde el corazón, con coherencia y empatía. Y algunas veces, con nuestro consejo conciso y concreto, y siempre nuestro referente. 




Si hay dificultades, con dejar pasar el tiempo no se arreglan las cosas: hay que ser proactivos y hacer que “las cosas sucedan”..., como señala S. Covey, encauzando acontecimientos y vivencias desde pequeños, planificando, vislumbrando metas valiosas que les llenen y les ayuden, animando con optimismo de óptimos, confiando siempre en ellos.

Y saber que, cuanto menos lo merezca, ¡más nos necesitará para remontar...!


Si nos paramos a pensar, muchos aportes en la mejora del mundo los han realizado personas jóvenes, con energía vital, que saben saltar del "mí-mismo" hacia los demás y usan su inteligencia y sus capacidades y talentos en esa línea...  desinteresadamente, en servicio de todos. Valorarlo, verles capaces, ¡confiar!

       
           

3- Madurar y prepararse para el amor

Por otra parte, todos tenemos que aprender a usar la cabeza y armonizarla con el corazón para poder querer.




Enamorarse es fácil, sin embargo, para querer de veras a alguien y mantener fresco ese cariño hace falta reflexionar, ver si hay temas importantes que unen a las dos personas, además de los sentimientos... Así pensar si la voluntad debe tomar las riendas e ir construyendo esa amistad o relación, o no merece la pena por no ser la persona adecuada en ese caso, o por motivos diversos. Pensar con la cabeza bien "fría" si es la persona conveniente para un proyecto vital entusiasmante. 


En caso afirmativo, ese periodo de tiempo de relación para conocerse no es un juego ni un pasatiempo. Está en juego la felicidad y la grandeza de cada persona. Y a las persona no se las "prueba" como si se tratara de un menú... 


      
Es necesario profundizar esa amistad, descentrase un poco del yo-me-mi-conmigo, para pensar más en el tú de la otra persona, en sus cualidades y talentos, en su bien, es decir, en su mejor personalidad. 

Implica autodominio y madurez personal. Los amores no sobreviven con personalidades inmaduras. Y esa relación se basa más en la generosidad y la empatía, que en la propia satisfacción del "yo" y el narcisismo, tan de boga con las pantallas...





       
la sexualidad, tan desenfocada en ocasiones, forma parte de la afectividad de cada persona, y hay que encuadrarla en su marco específico: un amor auténtico, para siempre, que pervive en el tiempo y sortea las vicisitudes de la vida. Es algo tan grande y maravilloso que no merece menos que estar protegida por el amor.

Como expresa Chesterton, el sexo puede ser usado con seriedad para construir algo, o con frivolidad para echarlo todo a perder... Te lo cuento en: adolescentes y sexualidad.






Por lo tanto, educar el corazón es educar la afectividad para aprender a amar. Descubrir el sentido del amor y de la sexualidad en su contexto específico: un amor auténtico, llamado a crecer y vivir por siempre. No mientras me apetezca, ni mucho menos para el fin de semana...



Resumiendo, la afectividad ayuda a amar.

Amar a una persona es ayudarle a desarrollar todo lo bueno que posee,
 procurar su bien, su mejor personalidad.

 Consiste más en dar que en recibir,
 y tiene mucho que ver con un corazón grande.

La madurez afectiva se traduce en capacidad de amar.





Espero que te haya sido útil, y que lo compartas si te ha gustado... ¡¡Gracias!!




                                                                         Mª José Calvo
                                                                    optimistas educando
                                                                        @Mariajoseopt 

         


Dejo enlaces relacionados: 


*  Adolescentes: "construyendo-su-personalidad" I








Alegría-y-buen-humorcon ideas de C. S. Lewis  
 

                        

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2023/04/adolescentes-y-afectividad-construyendo.html