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viernes, 17 de septiembre de 2021

UN MAPA DEL CAMINO



                                         UN MAPA DEL CAMINO  


Siempre es buen momento para detenerse y pensar nuestras metas. Te contaba en otro post, "dos retos para el nuevo curso", algunas ideas para vivir en familia con los hijos. Lo enlazo abajo.


Ahora te quiero hablar del mapa y la brújula, que también he mencionado en alguna entrada. En la vida necesitamos tener claro hacia dónde queremos ir. Un mapa nos es imprescindible para no acabar perdidos entre tantos asuntos irrelevantes, y tareas pendientes, que a veces nos hacen despistar o perder el rumbo hacia lo importante.  

Por ejemplo, pensar qué tipo de persona quiero ser, con qué cualidades, cómo me gustaría que fuera mi familia, con qué aspectos necesarios para una buena convivencia..., si pongo a mi esposo, esposa, en primer lugar, si tengo tiempo real para ellos, uno a uno, si cuido el corazón, cómo valoro los sentimientos, la amistad, si les encamino para que aprendan a amar en cosas concretas... etc. Cada uno puede repensar más ideas que crea importantes, incluso anotarlas.




También se necesita una brújula para orientarse, y un referente al que mirar cuando no se vean las estrellas, o todo se vuelva algo oscuro... Que nos guíe un norte real, no un espejismo evanescente, pues todos aspiramos a ser felices, aunque no siempre buscamos esa felicidad donde se encuentra. Te lo cuento en "el sentido de la vida", con ideas nada menos que del doctor Viktor Frankl. 

Y luego, plantearse metas valiosas, nobles, que nos engrandecen como personas, e ir a por ellas, con ilusión, lucha y optimismo, poniendo el corazón, que es suavidad, en especial pensando en las personas que queremos.





          

1- Un mapa del camino

Hace falta saber dónde están las altas montañas, los senderos y riberas de los ríos, las pendientes, los terrenos farragosos..., los precipicios. Y hacia dónde queremos ir, para trazar una ruta.

De ahí la necesidad de tener unas normas razonables y justas en familia para señalar caminosNo muchas, pero sí importantes y claras. Que todos sepamos que están ahí y nos ayuden siempre, más si cabe en momentos de duda, o en las encrucijadas de la vida, para tomar una dirección u otra. 

Por ejemplo, que ayuden a descubrir causas nobles, pensar en los demás y tratarlos de acuerdo a su dignidad, a hacer buen ambiente, a regalar detalles de cariño, a sonreír aunque a veces duela el alma, a no dejarse llevar de impulsos sin pensar previamente, a insistir en algo necesario aunque cueste... Y, como dice aquel refrán, si quieres llegar lejos ve acompañado. Mucho más en familia, donde se nos quiere por quienes somos, donde "la afectividad construye". Te lo cuento en ese post.



              
De esa forma, poder hacer, no tanto lo que “apetece” en cada momento, sino lo que "debemos" hacer. Eso sí, poniendo el corazón. Se trata de conquistar mayor libertad para conducirse mejor en la vida. Aprender a acometer lo que nos proponemos, esos ideales a los que queremos dar vida, y afrontar las contrariedades, derrotas o frustraciones que surjan, que nos ayudan a pelear por lo que anhelamos y a sacar lo mejor de uno mismo. Con la idea clara en la mente. 






Para ello, algo muy necesario es adquirir autodominio personal. Llevar el timón de la propia vida. Te lo cuento en el post "autogobierno personal". Imprescindible para aprender a amar: la principal tarea de la vida. Tanto en pareja, como con los hijos... En concreto con adolescentes, en los que es vital ese aprendizaje para no dejarse arrastrar por los mil estímulos que surgen cada día... Teniendo en cuenta que, su cerebro no ha madurado: está en plena reestructuración, y debemos ayudarles desde un segundo plano. Te lo cuento en "10 tips con adolescentes".




Todo nos puede ayudar a ser mejores y a querer a los demás si sabemos aprovecharlo. A veces, la vida nos golpea como las olas en los acantilados, pero hay que intentar aprovechar lo bueno que nos depara. El sufrimiento forma parte de la vida, y hay que descubrir el lado positivo de él. Lo desarrollo en: "¿qué hacer con el sufrimiento?", con ideas de C. S. Lewis.

               




               
2- Una brújula 

Una "estrella polar" que nos oriente en el camino: ese "trinomio" bondad-verdad-belleza que ya conocían los clásicos, que te cuento en el post "una estrella polar", que nos ilumina y atrae por su belleza, y con el que podemos enfocar nuestra conducta. También puedes leer ideas en este sentido en el post "¿la belleza nos salvará?"

Este referente nos da luz para distinguir lo que está bien o mal, lo correcto o incorrecto..., y conecta con nuestra voz interior, sagrada, que es la conciencia. Y así poder actuar de forma íntegra y coherente con unos principios, no según el viento que sople o el estado de ánimo... Y enseñarlo a los hijos. 





Es decir, conocer la realidad objetiva de las cosas, usar la inteligencia y el pensamiento, la razón y el sentido común. Decía Aristóteles: conocer es captar la realidad. Hacer una lectura correcta de ella. Y, ante los hechos nefastos, fatídicos, de los campos de concentración nazis, repetía Hanna Arendt una máxima que estuvo ausente en ellos: ¡párate y piensa!




Y hacer el bien, que es la mejor forma de la realidad. Orientar la libertad hacia el bien, que la hace más libre, capaz de amar, y conquistar la mejor versión de cada uno. Lo bueno nos atrae. Todos tenemos anhelos de bondad, estamos creados para algo grande que debemos descubrir. Albergamos ansias de infinito, de libertad. Apuntamos a grandes sueños. Como refiere G. Thibon, el verdadero centro del hombre es la libertad hacia el infinito. Es decir, dar alas a esa libertad hacia la belleza de lo bueno.



Y, como consecuencia de todo ello, disfrutar de la belleza de lo bueno, de la nobleza de corazón, de ser comprensivo y generoso... En concreto en las relaciones familiares, de amistad. La clave está en la belleza. Ya lo decía Platón. Ahí interviene la inteligencia y la afectividad. Descubrir la belleza de... un abrazo, una sonrisa, un detalle, una delicadeza, la empatía de las personas, así como la satisfacción de poder ayudar a quien lo necesite, también con nuestro trabajo, que, como señala Grimaldi, es "el incógnito del amor". Con él creamos bienes para los demás, de una forma delicada, pero real, sin imponernos. Te lo cuento en el post "trabajar disfrutando".

                   

 
Una frase para pensar, o colocar en un lugar visible de casa, a modo de eslogan: “el bien conlleva el premio, y encierra belleza". Es la alegría de hacer las cosas bien, de pensar en los demás, de descubrir esa belleza que atesoran... Disfrutar de lo bueno, de lo bien hecho, cada uno a su nivel. Desde los pequeños encargos de los niños, a mayores responsabilidades, o, al trabajo profesional, tanto fuera de casa como del propio hogar. Que sea "una obra de arte". Lo cual dejará una huella en quien lo realiza, con ecos de eternidad, y en quienes lo perciban, con esa belleza que transmite. 






               
3- Una cuerda

Porque, muchas veces caemos, fallamos, nos equivocamos, o no estamos a la altura, y necesitamos ayuda para salir del "pozo"... A veces las apariencias engañan y caemos por un terreno resbaladizo..., o no tenemos el suficiente autocontrol para hacer lo que debemos, o cortar con algo que nos daña. 

Por eso es importante reconocer cualquier fallo, y aprender a pedir perdón, sobre todo a las personas que más queremos. "Reiniciarse". Sanar heridas y malentendidos. Y perdonar lo que nos duela, nos lo pidan o no. No vivir amargados por el rencor, que envenenan el alma. El amor cura y reconstruye si somos humildes y apartamos el orgullo que a veces nos "ciega". Con rencores no se puede amar, y sin amor, nada vale, ni reconforta. Ni siquiera nos hace felices. Te lo cuento en el post "las heridas del amor", y en "descubriendo a los demás en sus mejores actuaciones". Afirma Nelson Mandela: el perdón libera el alma, por eso es un arma tan poderosa.







           
* Y pasar a la acción

Qué importante es luchar por lo que queremos, por hacerlo vida, aprender a motivarse y motivar con ilusión y optimismo. Afrontar esas metas como retos que nos estimulan a sacar lo mejor de cada uno. Te dejo ideas en el post "lucha y resiliencia".


 


Motivo es el descubrimiento de un valor, que nos deslumbra. Cuando vemos una persona que destaca en una cualidad o talento, y nos gustaría parecernos en eso... También puede considerarse el conjunto de motivos que me animan a la acción. Todo lo que nos ayuda en esa línea. También el cariño de las personas cercanas, que es el mayor motivador. Cuando uno se siente de veras querido es capaz de darlo todo y lograr lo mejor de sí.

Hay varios niveles de motivación. Lo desarrollo en "motivos y motivaciones". Es bueno intentar hacer las cosas, no solo por una recompensa externa, material, sino por el beneficio intrínseco de esa acción. Incluso por ayudar a los demás, que es la mayor fuente de satisfacción. 



De esa manera, aprender a elevar motivos. También porque aporta coherencia de vida, lo cual nos da un sentido mas hondo y nos hace dichosos. Todas nuestras acciones repercuten en los demás, como bien nos dejó claro Viktor Frankl con su vida de sufrimiento, pero llena de dignidad y trascendencia. Pudo ayudar a mucha gente en los barracones, a pesar de no tener ni lo suficiente para vivir. Incluso lo regalaba a personas que sufrían... Y eso le daba una fuerza interior increíble.


        
Para todo ello se necesita una voluntad entrenada. Luchar por lo mejor de cada uno, por ideales y metas valiosas, no es algo que "salga" solo, sino que hace falta adquirir hábitos cotidianos que den facilidad en el obrar en esa dirección. Precisa entrenarse en pequeñas cosas, junto con ilusión y empeño por encumbrar una meta que nos llene. Cada uno la nuestra.





Sin olvidar el optimismo, "resello" de este blog, tan importante para descubrir y apuntar a lo mejor..., que da fuerza, ánimo y motivación para luchar por metas altas y nobles. Incluso cambia nuestro cerebro: estimula sustancias neuroplásticas, aumenta el flujo sanguíneo en la corteza prefrontal, cambia la epigenética o expresión de los genes… Pone ilusión y entusiasmo en la vida.






* En familia: tiempo y cariño

Por eso, en familia, dedicar nuestro maravilloso tiempo, y nuestra intimidad personal, a los que más queremos. Es nuestra mayor empresa, y donde cada uno aprende a amar y ser amado. Y un trabajo para la eternidad

Decía Chesterton con su ingenio: "El niño es un ser capaz de todas las preguntas posibles y muchas de las imposibles"...

Dejarles claro con nuestro actuar que nos importan, y mucho, que se sientan muy queridos. Lo cual aporta una sana autoestima, les ayuda a aprender a querer, y los hace auténticamente felices. Puedes leer "el iceberg de la familia", "el cariño construye familia"...


                       Exigencia + cariño + tiempo = familia unida y feliz

        




Alguna pincelada sobre cualidades y virtudes a fomentar

La familia es la verdadera escuela emocional y de virtudes que tenemos. Donde se aprende todo. Por ejemplo, la empatía y la amabilidad, para conectar con los demás, el servicio atento, la alegría, que hace buen ambiente, descubriendo la dicha de estar unidos y de alegrar, fortaleza para no sucumbir, para llevar a cabo lo que tenemos que hacer en cada momento, saber contagiar ilusión, optimismo y esperanza... 

La confianza, que es como "el horno" donde se cuece la mejor personalidad de cada uno... Atener al corazón, fomentar buenos sentimientos.

La generosidad y la alegría y satisfacción de ayudar a los demás. También para aceptar ayudas, que a veces cuesta más.

El pensamiento y la responsabilidad de sacar adelante encargos y tareas, y para ayudar según la edad y cualidades de cada uno... 

También la resiliencia: acometer un objetivo y no quebrarse al primer contratiempo. Y la perseverancia en los retos que pensamos y queremos afrontar... Y muchas otras que puedes descubrir tú, y trazar un plan de acción concreto para desarrollarlas.








Espero que te haya sido útil y lo puedes compartir, también copiando la URL de abajo. ¡Muchas gracias!


       
Dejo enlaces relacionados:









                                                                   



                                                                            Mª José Calvo
                                                              optimistaseducando.blogspot.com
                                                                            @Mjoseeopt     



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/09/un-mapa-del-camino.html

lunes, 4 de mayo de 2020

UNA ESTRELLA POLAR...



                                     UNA ESTRELLA POLAR


Estos momentos difíciles que vivimos nos pueden ayudarnos a repensar algunas cosas... Ver hacia dónde nos dirigimos, pensar qué es importante, y qué queremos de veras, para "realinear" el rumbo en lo que sea preciso, apuntando a una meta valiosa. 

En las encrucijadas de la vida buscamos un referente para guiarnos, unos principios que nos den luz y claridad en nuestro actuar. Los problemas surgen cuando no se piensa y se da el mismo valor a cualquier cosa... Los porqués de las cosas apuntan a una meta, y nos dan una orientación, unas coordenadas hacia ella. 

La falta de pensamiento y de reflexión olvida y vacía los principios de contenido, y ya no nos auxilian en nuestro navegar. Acabamos a merced "del viento que sople"... Ya insistía Hanna Arendt: ¡párate y piensa!




En la vida necesitamos un referente claro, un "norte" que nos oriente e ilumine, y una "brújula" que señale el norte verdadero. Que nos ayude a construirnos como personas, desde nuestra singularidad, a ser mejores, a madurar, a alcanzar cada uno su plenitud, orientándonos con nuestra misión, que tiene mucho que ver con los demás. 
La vida se vertebra alrededor del amor, porque tenemos unas necesidades afectivas, necesitamos sentirnos amados, y ser capaces de amar. Eso es clave.

Ya lo decía el doctor Viktor Frankl, con su trayectoria vital llena de sufrimiento, pero con dignidad y gran libertad interior. Lo que más motiva en situaciones difíciles es el sentido de la vida: eso que nos da un propósito concreto y singular, que, o lo hacemos nosotros, o se quedará sin hacer. 

La búsqueda de la verdad apunta a realidades bellas que nos trascienden, que señalan a los demás, como nos transmitió Frankl. A lo trascendente, a los misterios.

La verdad es un pilar fundamental para construir relaciones personales. Hace ambiente de confianza, transmite valores auténticos, especialmente a los hijos, encaminándoles a desarrollar el sentido de lo correcto e incorrecto; ayuda a ver los propios sentimientos en verdad, desde lo que son, y a aceptar los errores... etc. Citando a Ortega, "la verdad es la única necesidad incondicional del hombre". Y la bondad, tan unida a ella.



También para orientar el talento de cada persona, esas cualidades y fortalezas que la caracterizan... Muy importante en el proyecto familiar, -te lo contaba en otro artículo-, en el cariño en pareja, en la educación de los hijos... etc.






Dejo unos puntos a modo de índice:

1) La familia
2) Cada persona
3) Una estrella polar que nos guíe
4) Nuestra vida
5) Cabeza y corazón


1) LA FAMILIA

El ámbito natural, propio de la persona, donde se puede realizar todo esto es la familia: el lugar del amor incondicional. Toda persona necesita recibir cariño para ser ella misma, para hacerse y re-hacerse cada día. Y por otro lado, también necesita amar a los demás para ser auténtica persona. Cuando ama se siente más plena y realizada, y logra lo mejor de su personalidad, sin buscarlo. Es una consecuencia de centrase en lo importante. 

La conciencia de la misión personal nos da fuerza para acometerla del mejor modo, y nos transforma en auténticos líderes. Porque, el liderazgo empieza en uno mismo. Poner cabeza y corazón, autodominio personal y señorío, apuntar a metas que nos engrandezcan como personas, pensando en los otros: poniendo el corazón.




De esta forma, seducir con la belleza de los valores hechos vida, concretados en gestos cotidianos, en un ambiente saturado de cariño, como es la familia. 

Descubrir y estimular lo mejor de cada persona, la belleza quizá oculta en ella. Así fomentarla, y que la pueda poner al servicio de los demás. Lo cual hará que se sienta más plena, porque somos seres sociales, seres relacionales: tenemos un cerebro empático y social, y necesitamos de los demás.

La familia es el lugar propio del amor, donde se da y se recibe cariño sin pasar factura. Donde la libertad y el amor florecen..., como expresa G. K. Chesterton, y donde cada uno nos sentimos de veras queridos.






        
Es preciso que cada persona se construya a sí misma, partiendo de su singularidad: de su temperamento y cualidades personales, y desarrolle lo mejor de sus posibilidades. Ir modelando el carácter, fomentar la libertad y creatividad: que conquiste lo mejor de su personalidad, pero ¡la suya! 

La persona es un misterioso arcano, y siempre puede sorprendernos, y buscar la excelencia y el optimismo de óptimos... Hasta puede ser heroica cuando tiene los motivos adecuados. Ser auténticos héroes.


Pero, a los hijos, es necesario darles todo el cariño y apoyo, y encaminarlos hacia ello. Iluminar un sendero, dar raíces fuertes y alas para que pueda volar alto y abrazar la maravilla, y el riesgo, de su libertad. Es preciso ser un buen modelo y referente, confiar, y ¡dar muchas oportunidades de hacerlo vida!





Se trata de hacer atractivos esos valores humanos nobles que no pasan de moda, personificándolos. Puesto que, las personas, como el buen vino, si luchamos por mejorar, vamos conquistando nuestra mejor personalidad. Vivir
 esos valores, hacerlos hábitos y virtudes personales, al tiempo que intentamos que todos en la familia se sientan muy queridos.





Educar no se parece en nada a domesticar, porque se trata de personas, con inteligencia y corazón, libres y creativas, llamadas a una relación de amor y felicidad con brillos de eternidad. 

No consiste en enseñar unos hábitos sin más, ni mucho menos unos pocos buenos modales, sino de enseñar a usar su inteligencia, a ser críticos, a no aceptar las cosas sin pensamiento propioa llevar el timón de su vida teniendo en cuenta a los demás... Saber comprender, que es abrazar con el corazón. Así serán auténticamente libres, y por tanto podrán amar.       




2) PERSONAS LIBRES... ¡CAPACES DE AMAR!

Formar personas capaces de quererSer libre es tener señorío sobre uno mismo. No depender de apetencias y deseos, de impulsos y necesidades, de recompensas inmediatas, ni sólo materiales, de faltas de carácter... Tampoco reaccionar según el viento que sople. 

Ser "dueños" de sí mismos para poder pilotar la vida, y orientarse hacia una meta valiosa. Cada uno la suya: su misión concreta en este planeta... Algo único por lo que luchar en el tiempo que tenemos.




A veces parece que es más libre el que tiene muchas opciones de elección. Pero en realidad, aunque sólo tenga una, si es la correcta, no se precisa más. Si nos aproximamos al objetivo es que vamos bien encaminados. Te lo contaba en "fomentar la libertad". Por eso, el para qué de la libertad, su mayor y principal fin, es poder amar. Una persona que ama se siente más plena y realizada. Dichosa. Y ¡es libre! Por eso, es necesario fomentar la libertad de los hijos en la dirección adecuada, con metas que les gusten y reten, y les hagan madurar, ¡que tomen el control de su vida!


El ser humano 
es un ser relacional, está hecho para los demás. Como expresa el profesor O. F. Otero, es "un ser de aportaciones”. Estamos diseñados para relacionarnos, para amar, para compartir esa efusividad y plenitud del ser de cada uno. También para recibir, sobre todo
 en función de poder dar más y mejor... Es lo que nos hace más felices.





Porque, la felicidad, con palabras
 de Soren Kierkegaard, es "una puerta" que se abre hacia fuera. ¡Hacia los demás!

Si intentamos perseguir esa felicidad a toda costa, como también señala Frankl, no la alcanzamos; pero, si nos olvidamos de ella y pensamos en los que nos rodean, nos viene dada. Es como una gratificación o recompensa cuando vamos en la dirección adecuada: cuando nos descentramos de nosotros mismos y de nuestro "yo", tan chato a veces, poniendo el centro de atención en los otros. La persona es tan grande, como señala T. Melendo, que "puede darse el lujo de desatenderse" para atender a los otros.




3) UNA ESTRELLA POLAR...


A la hora de encontrar un sentido y enfocarnos a la acción, podemos pensar: ¿cuál es mi misión en este planeta? ¿Cuál es mi estrella polar?Y, ¿qué "brújula" utilizar que nos sirva de norte y de guía? 


Un gran científico, Werner Heisenberg, Nobel de Física, señala un pensamiento muy relevante aplicable en la vida de cada uno:


"Donde no quedan ideales rectores que apunten al camino, la escala de valores desaparece y con ella el significado de nuestras acciones y sufrimientos, y al final sólo se extiende negación y desesperación... La religión es por eso la base de la ética y la ética la presuposición de la vida".



        

Los tres grandes valores existenciales, que ya conocían los grandes filósofos griegos: la Belleza, el Bien, la Verdad, son un referente que ilumina el camino..., y nos puede ayudar. Para así descubrir los propios talentos, y lo que estamos llamados a ser, especialmente cuando otras luces fallan.

Son tres conceptos interconectados. El modo más directo de acceder a ellos es a través de la belleza. Descubrir la belleza de lo auténtico, de lo bueno, de lo noble y valioso. Vivir en la belleza. Y no sólo detectar algo bello, sino generar cosas bellas, hermosas. Cuando se está a gusto, la bondad habla por sí misma, y nos descubre lo verdadero... Te cuento algo en: "¿La belleza nos salvará?".




Es decir, descubrir la verdad sobre nosotros mismos, lo que somos y lo que podemos llegar a ser... Quizá la clave está en ver la realidad tal como es, como señalara Aristóteles. No engañarse con apariencias y relativismos que despersonalizan y confunden, y nos desvían del rumbo. Descubrir la grandeza de cada persona, sus cualidades y su misión: personal, familiar... etc. Citando a Ortega, "la verdad es la única necesidad incondicional del hombre".


La verdad nos lleva como de la mano hacia el bien, porque el bien es su mejor forma, la más plena. Por tanto, partir de la verdad, de la realidad de cada uno, y luchar por mejorar, apoyándose en esas cualidades personales propias de cada uno. Buscar lo que "se abre" hacia los demás.

Entonces, ¿ser o hacer...? Una persona buena realiza buenas acciones; y, cuando hacemos algo bueno, nos tornamos mejores personas. Ambos aspectos se realimentan. Se trata de hacerlo real en cada ocasión que nos brinda la vida. En la relación en pareja, con los hijos, con los amigos... Eso es querer de veras.


Y como consecuencia, esa belleza que irradian ambas. Todo acto bueno es hermoso, aunque no siempre nos demos cuenta a primera vista. Hace falta cultivar la mirada, capacidad de admirar, sorprenderse de lo bello que nos sale al encuentro, y de lo que podemos crear..., para saborearlo, agradecerlo y fomentarlo. Descubrir la belleza escondida en una sonrisa, en un detalle de atención..., en un regalo, en una conversación entrañable, en un paseo con una persona querida, en un paisaje, en la lluvia fina... etc. Y generar belleza, disfrutando de ello.

Estos tres grandes valores son aspectos de la misma realidad, que van muy entrelazados. Es lo que nos puede dar luz y perspectiva. Por eso, la verdad es bella, y la bondad también, iluminan nuestro sendero, y el universo entero.

Es más, la belleza y sus manifestaciones son el camino para hacer que florezcan de nuevo la verdad y la bondad.



4) NUESTRA VIDA

En el paso del "ser", al "mejor ser", está el quid de la mejora personal, y de nuestra vida entera. Descubrir nuestra potencialidad, talentos y fortalezas, la misión personal, y las cualidades de las personas que nos rodean, para desarrollarlas

Buscando motivos que ayuden a luchar por dar lo mejor de cada uno. Esa capacidad de amar que se nos ha regalado, gracias al tesoro de la libertad personal.




Cada uno somos como "una piedra preciosa" por pulir, con unas cualidades insospechadas y diferentes a cualquier otra. Debemos descubrirlas y desarrollarlas, y hacer un mundo mejor con ellas. También ayudar a los hijos... Siendo "a fondo" quienes somos, y aceptando a cada uno como es, apuntar a lo mejor.

Cada persona es única, singular, especial, ¡irrepetible! Y alberga una luz en su interior capaz de iluminar un mundo entero. ¡No la desperdiciemos...! Hagámosla brillar, dar luz y calidez a cuantos nos rodean.



5) CABEZA Y CORAZÓN

Por otra parte, integrar cabeza y corazónPensar con claridad: sobre lo que es conveniente o no, lo verdadero o falso, lo bueno o malo. Ver lo que nos encamina a nuestra meta... Y poner el corazón: disfrutar de la dicha de hacer lo correcto..., de ser amable, generoso, alegre... sobre todo en familia con los seres queridos.

Para ello necesitamos movilizar energías, y entrenar la voluntad en pequeñas cosas. Puntos en los que luchar, que nos vayan aproximando hacia donde queremos ir: una meta. Además, cuando mejoramos en algún aspecto, otros también salen a la luz, pues todo está muy relacionado. Es el principio de armonía.


También calibrando los sentimientos: intentando fomentar los mejores, los más nobles, los que ayudan a ser más empáticos, comprensivos, serviciales. Además aportan más sentido e ilusión a la vida. Y desechar los que no merecen la pena, o nos hacen peores personas: más egoístas, iracundas, envidiosas, "gruñonas"... etc. 

Tenemos la libertad interior de elegir cómo actuar, cómo responder, cómo tratar a los demás. Con corazón.



         

Platón tenía como referencia la belleza. Descubrir la belleza escondida en las situaciones cotidianas, que nos guía a modo de estrella. Fomentar la sensibilidad para apreciar lo bueno y lo bello que se oculta tras el velo de lo cotidiano, y que nos toca a nosotros descubrir... Por eso dirá: "Cuidar el alma, si se quiere que la cabeza y el resto del cuerpo funcionen correctamente". 
     
Este clásico sostenía que, hay que diferenciar qué placeres y qué dolores convienen o no, para aceptarlos o rechazarlos, usando el pensamiento. No todo sufrimiento es estéril: al contrario. 

Por eso es tan importante la calma y la serenidad, las “islas de silencio” y la paz interior para pensar. Ese "parón" nos puede ayudar a poner orden en las prioridades, a descubrir y valorar lo que de veras importa. Ahí entran las personas queridas, la familia, los amigos..., esos principios universales inscritos en nuestro corazón, que avalan el obrar humano auténticamente humano... 






Debemos ponderar las cosas. Las dificultades, como apuntara C. S. Lewis, suelen hacer personas extraordinarias, si cada uno lucha por sacar a la luz lo mejor de sí. Si no nos "acomodamos" en el yo-me-mi, y salimos hacia el tú... Lo cual va dejando un poso de madurez y sentido.


    
Y siempre, ¡fomentando la libertad personal! Es decir, saber tomar las decisiones necesarias para orientar la vida hacia una meta valiosa. Apuntando a la cima, a esa misión personal específica, que debemos acometer en primera persona.

El hombre libre, y auténtico líder, es el que toma la iniciativa: el que hace que las cosas -importantes- sucedan. Se trata de ser proactivos, como señala Stephen Covey, de luchar por cualquier reto, meta, sueño, misión, poniendo el corazón. 





Espero que te haya gustado, y que lo compartas con amigos. ¡Muchas gracias!




Dejo algunos enlaces relacionados: 





 * Caracter y personalidad



                                                                
                                                                               Mª José Calvo
                                                                   optimistaseducando.blogspot.com
                                                                               @Mjoseeopt


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/05/una-estrella-polar.html