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Lograr armonía familiar

sábado, 23 de enero de 2021

EL ARTE DE LOS SILENCIOS



                           EL ARTE DE LOS BUENOS SILENCIOS




Se habla mucho del amor, pero, ¿en qué se debe sustentar para que perdure en el tiempo?... Y, ¿cómo cuidar la comunicación de ese amor? 

Mantener fresco el amor, con rica vida interior, precisa hablar en pareja, comunicar el amor, transmitirlo. La palabra es expresión del amor. Si no, la relación se va enfriando y el sentimiento puede acabar por disminuir y desaparecer...


Comunicar es poner lo propio en común, especialmente el cariño. Pero, ¿de qué debemos hablar? Los “pilares” de la comunicación en pareja son variados y diversos. 

Algo importante es compartir pensamientos sobre unos valores compartidos conjuntamente, sobre los hijos, la intimidad, la familia, el trabajo dentro y fuera del hogar… etc.

Pero, también es necesario hablar de sentimientos, de cómo nos afectan las cosas, de lo que nos ilusiona, de lo que llevamos en el corazón, de lo que nos encanta del otro y admiramos, de la alegría de vivir juntos… Porque, el conectar empáticamente es fundamental para fortalecer la amistad y el cariño mutuo. La base de la relación.





De esta forma, se comparte lo esencial que tenemos y somos: nuestra intimidad, hasta lo más profundo. Hace falta sumergirnos en lo más recóndito de nuestro ser para captar y mostrar lo que llevamos dentro. Sin tener la necesidad de hacerlo, pero queriendo compartirlo con la persona que más amamos. De esta forma, surge la ternura por los estados del alma de la otra persona. Incluso por esos pequeños fallos que no logra remontar..., y por ese empeño que pone en querer.

Para ello es necesario pararse, pensar qué vamos a transmitir, e ir a lo importante, lo que une y alimenta el amor. Así alegrar el día al ser querido. Y es bueno dedicar un tiempo para pensar y concretar detalles con la otra persona. Tiempos y espacios para compartir y hablar cada día, para construir "lo nuestro”. Que las tareas del día a día no ocupen todo el espacio. Simplificar y priorizar la relación.






Comunicarse es intercambiar pensamientos y sentimientos, anhelos y alegrías. Se trata de escuchar al otro, también con el corazón, ver más allá de las palabras. Y quizá lo que no se atreve a expresar... 

Saber aportar y hablar, dejando un espacio de silencio para entender, asimilar, que lo pueda hacer suyo, y preguntar o contestar a lo dicho. El silencio es fundamental en la conversación. Escuchar para comprender, y no tanto para contestar...




Tolkien, gran filólogo, con su maravillosa obra de El Señor de los Anillos, dice: “la palabra es la puerta de entrada a la realidad”… Pero la palabra debe estar engastada en el silencio para saborearla, para hacerla nuestra. Por eso, en la comunicación es más importante saber escuchar. Y la verdadera escucha nace del corazón. Captar hasta lo que no se expresa con palabras.


Pero, así como es importante hablar, también es necesario guardar silencio en algunas situaciones. Por ejemplo, cuando uno esta cansado, agobiado, estresado, y no controla mucho lo que dice. O, cuando no se está de acuerdo en algo y nos puede el orgullo.

A veces queremos dejar claro nuestro criterio o nuestra opinión, y es mejor callar pensando en el otro, en escucharle, en dejarle un espacio vital, una “firma” con su modo de pensar.




También cuando creemos tener razón para no humillar… Se trata de tener finura de espíritu, de ser delicado, comprensivo, elegante. Saber amar.


Sin embargo, hay situaciones en las que es preciso hablar o hacer una corrección. Para ello hay que buscar un momento tranquilo, de confianza, y hacerlo con delicadeza y todo el cariño del mundo, porque el otro no es el “enemigo”, sino parte de nuestro corazón. Por eso, nos ha de doler también.


Por otra parte, hay momentos que estamos contrariados, y no queremos escuchar o responder. Entonces hay que poner esfuerzo en hablar, en ser amables, para salvar el cariño, porque es más importante la unidad de los dos que el llevar o no razón. Además, cuando dos discuten ninguno tiene toda la razón… Siempre se puede mejorar en algo, aunque solo sea el tono de voz, para ser amable y hacer de la convivencia algo más grato. 



Por ejemplo, una pareja esta cenando en silencio. Ese silencio puede manifestar una profunda comprensión y empatía, que no necesita palabras que expresar, o un problema de comunicación. Incluso un enfado, un orgullo difícil de vencer... En el primer caso, ese silencio está gritando "te quiero"... En el segundo denota una ruptura y un "no te quiero"... 


Todo esto se transmite por el lenguaje no verbal, por las miradas y expresiones afables y cariñosas, por la sonrisa que nace del corazón, por esa confianza para contar lo que pensamos sin molestar al otro...

Hay que ser finos para captar estos lenguajes y vencer el orgullo. Y, si hace falta, se pide perdón por lo que fuere... Insisto, lo importante es la unidad de los dos, y salvar el cariño mutuo. 






Sentirse enamorados y percibir a lo largo del día ese cariño en mil detalles, como una llamada, un regalo sorpresa, una canción que le gusta y evoca el cariño, un te quiero, un guiño, una caricia... Es decir, detalles de atención para con la otra persona que ayudan a enamorarse cada día un poquito más. Notarla, como un perfume que lo impregna todo, aunque no se la vea...



Por eso, poner en juego el pensamiento y las habilidades emocionales para comprender al otro y hacer crecer el amor mutuo. Y luego, "querer-querer", que es la mejor forma de irlo haciendo más real, con sentimientos exuberantes o sin ellos. Cuando sale solo, y cuando cuesta esfuerzo, pero ¡siempre compensa! Te lo cuento en el post: "Amar con todo el ser". 




      


Para acabar, con palabras de un gran sabio, el que perdona, y el que es perdonado se encuentran en un punto esencial que es la dignidad.

                                                       




Espero que te haya gustado, y que compartas con tu familia y amigos. ¡¡Muchas gracias!!



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:



















                                                                                                                                                                         
                                                         Mª José Calvo
                                          Optimistas Educando y Amando

                                           optimistaseducando.blogspot.com
                                                        @mariajoseopt     



URL:

https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/01/el-arte-de-los-silencios.html

viernes, 15 de enero de 2021

LUCHA, Y SÉ FELIZ



                                 El "TANDEM" LUCHA Y FELICIDAD


Toda nuestra vida es un aprendizaje y una lucha continua por ser mejores. Y el motor de ese aprendizaje es la curiosidad, el asombro, la ilusión, el agradecimiento. Porque, hace falta percatarse de toda la belleza que tenemos delante..., saborearla y agradecerla. Como señala Chesterton, la mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta.

Volvemos a la lucha. Mucho más en estas circunstancias... en las que se echa de menos el cariño de las personas cercanas, de amigos, en el trabajo, el colegio y demás relaciones personales. Pero, como dicen unos amigos, "el cariño nos protege".  Debemos inventar nuevas formas de demostrar ese cariño, puesto que cada persona necesita sentirse querida para ser ella misma, y luego poder mejorar. Y, por otro lado, lo propio de la persona es amar. Para eso ha sido creada cada una. 







Necesitamos una actitud optimista de lucha, de comenzar y recomenzar, porque siempre hay algo que se puede hacer en cualquier situación, por muy mala que parezca... Convertir imposibles en posibles. Hacer buen ambiente, querer a los demás, en círculos concéntricos, desde los más cercanos a cuantos más lleguemos. Incluso con visión trascendente. Como apunta Gustave Thibon, todo lo que no tenga ecos de eternidad es tiempo perdido...






¡Qué importante es la actitud! Un pensamiento de Elisabeth Lukas, continuadora de Viktor Frankl: "Con una actitud positiva se puede sacar provecho hasta de la situación más amenazadora, mientras que, con una actitud negativa, hasta una estancia en el Paraíso puede resultar insoportable.”


Saber ver lo bueno esponja el alma, facilita las relaciones personales, y anima a los demás, especialmente en familia, fuente y origen de todo lo demás.    

Y luego pensar a qué metas podemos apuntar, y concretarlo en pequeños objetivos, alcanzables, que nos animen en la lucha. Con ilusión, y buscando motivos importantes que ayuden a ello, que muevan la voluntad en ese sentido. También poniendo el corazón, con la calidez y fuerza de los sentimientos en esa dirección.

                                


El optimismo es la actitud que tenemos cada uno, que se puede aprender y fomentar. Siempre podemos descubrir y paladear las alegrías sencillas que nos salen al encuentro. La alegría de vivir, la belleza de la naturaleza, el trabajo bien hecho, el servicio atento a los demás, el amor sincero, la vida familiar, la amistad... Son pequeños disfrutes que alegran la vida: la nuestra y la de los demás.

 
Es vital fomentar ese optimismo en la propia familia, porque el ambiente de confianza y libertad hacia cada uno, es lo que da seguridad ante la vida, a cualquier edad, y ayuda a madurar como personas, ¡con toda la singularidad de cada una! Sentirse queridos, y querer a los demás, lo es todo.


Apuntar a metas valiosas, movilizar energías, y lograr lo mejor de nuestras posibilidades. De esa forma, ir descubriendo el sentido profundo de la vida, la misión personal que tenemos cada uno en este planeta.

Un pensamiento de Viktor Frankl, que llega al núcleo de la felicidad: "Yo diría que lo que el ser humano quiere realmente no es la felicidad en sí, sino un fundamento para ser feliz. Una vez sentado ese fundamento, la felicidad o el placer surgen espontáneos". Si nuestra vida está anclada en algo de veras valioso la alegría brotará, y podremos difundirla a quienes nos rodean...




En cuanto a las dificultades, que nos ayudan a salir de la zona de confort, es bueno afrontarlas como retos. Poner ilusión en superarlas y en crecerse ante ellas. Eso siempre anima. ¡Nunca darse por vencidos! Siempre hay algo que se puede hacer para mejorar la situación. 

Y en el caso de que no sea posible, como señalara el doctor Frankl, somos nosotros los que debemos cambiar. Pensar una pequeña cosa que nos ayude, concretarla, incluso con un pan de acción, y luchar por ello. Eso puede hacer la diferencia.


Me viene a la cabeza la escena de "El Señor de los Anillos": "¡Hoy no va a ser ese día!", mis jinetes de Rohan... Hoy lucharemos hasta el final. Lo dice Aragorn al ejército de Rohan. Te lo cuento en otro post sobre Tolkien.

                   
     ¡No te rindas!, cada dificultad encierra una oportunidad de crecimiento





Por eso, párate y piensa qué puedes hacer. Luego concrétalo. Y lucha por ello, con esfuerzo e ilusión. ¡Con esperanza!, que es un rayo de luz que atraviesa nuestra vida: nunca nada está perdido. Luchar hasta el último instante, y ¡justo en ese!, como dijera la gran filósofa Jutta Burggraf.




Esto es lo que nos hace de veras felices: esa lucha esforzada por dar lo mejor de cada uno, aunque suponga sacrificio gustoso por los que queremos. 



El que lucha no da las batallas por perdidas. Pero, si no se lucha, ¡ya se ha perdido! El dolor y las dificultades de la vida, que nos animan a luchar, nos "acrisolan", y son ingredientes de la felicidad. Y el buen humor, para no tomarnos muy en serio, siempre ayuda. Porque, para ser feliz no se precisa una vida cómoda, sino "un corazón enamorado"...





¡No te rindas!, siempre estás a tiempo de comenzar y recomenzar, de aceptar tus fallos y limitaciones, que te hacen sencillo, de pedir perdón las veces que lo necesites, de enterrar tus miedos, apuntar alto y retomar el vuelo. No estás solo, tienes muchas personas que te quieren. Te lo contaba en otro post, que enlazo abajo: "No te rindas".



Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos...

                 ¡Gracias por difundir, y sé muy feliz en tu lucha!😉✌💫💚



                                                      Mª José Calvo
                                           Optimistas Educando y Amando
                                                      @Mariajoseopt



Dejo algunos enlaces relacionados:


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/01/lucha-y-felicidad.html                                                                 

viernes, 8 de enero de 2021

CRECIMIENTO PERSONAL DE LOS HIJOS




UN "GENERADOR" Y UN MODELO PARA LOS HIJOS 



La familia es el origen de todo lo importante, porque nace del amor, y el amor es su meta... El espacio de intimidad donde nacen y se desarrollan las verdaderas relaciones humanas, donde surgen vínculos afectivos que estrechan esas relaciones. El lugar donde se aprende a tratar a los demás, a comprender, a ayudar, a vivir la empatía y la inteligencia emocional en su mejor sentido. Y donde se guardan gratos recuerdos, porque están sumergidos en cariño del bueno..., que nos acompañarán el resto de la vida. Dejan una huella indeleble en cada uno, y en concreto en los hijos.

        
Cada persona crece humanamente con el alimento de la verdad y del bien, que rezuman belleza. Y lo captamos a través de la afectividad. Hay que aprender a descubrir todo lo bueno y bello que nos rodea, para saborearlo y fomentarlo. Y la familia es el ámbito natural específico para ello: el ámbito de la belleza, de los valores vividos, el santuario del amor y de la vida.

       
Para crecer y desarrollarse como persona se necesita un ambiente con varios "factores de crecimiento" imprescindibles, como son el amor, la confianza y la libertad. Te lo cuento en el post: "Factores de crecimiento personal". Muy en especial nuestros hijos, que están por "construirse" como personas más plenas, por formarse. Sabiendo que nunca se acaba uno de formar. Esa es parte de la grandeza personal: su enorme plasticidad neuronal, y su capacidad de mejorar, hasta límites insospechados. Con los motivos adecuados, que dan un sentido profundo a la vida...





      
Este desarrollo personal es siempre desde dentro hacia afuera, como señalara Chesterton, y tantos otros. En los niños, respetando sus ritmos naturales, esos momentos más sensibles en los que aprenden determinadas cosas, si se lo permitimos. 


             


¿Cómo concretar esto en el día a día de nuestra familia? 


Pues fundamentalmente con nuestro ejemplo y cariño. Con la huella que vamos dejando con nuestro actuar: somos sus modelos en todo momento. No dejan de observarnos, y ¡nos "copiarán"!

                 


Por ejemplo, por cómo tratamos a los demás, en especial a la propia pareja, en la buena educación, en el optimismo ante retos y dificultades, en la empatía hacia los sentimientos de los demás, en la responsabilidad, en el uso del tiempo, en el trabajo en equipo en la propia familia, en el buen liderazgo, en detalles de ayuda y servicio..., en la afectividad y la vida interior, que nos dan más fuerza y sentido a la vida, en el espíritu de lucha por mejorar, y un largo etc. 

Luego ellos, con nuestra ayuda, aprenderán a esforzarse para lograr unos buenos hábitos y virtudes, que forjan el carácter y ayudan a los demás. Con voluntad entrenada..., sin hacerlos caprichosos.
   







    El amor de los padres es como una hoguera 
que da su cariño, su calor y su luz, 
a toda la familia. 

            


* Por eso, "el secreto" de la educación no es tanto las miles de ideas que podamos tener, los encargos, los planes de acción, enseñarles a estudiar, ayudarles a esforzarse, a tener voluntad, educar su corazón… aunque también son necesarios, sino, el cariño recíproco de los padres. Que nos queramos de veras, y que ese amor se derrame y trascienda de forma eficaz hacia los hijos. Ellos lo aprenden todo viendo cómo nos tratamos, y cómo tratamos a los demás.





               
Luchar en pareja por lograr un amor de la mejor textura, hondo y fuerte, a la vez que entrañable, que alimente y dé su energía, también a nuestros hijos. incluirles en ese amor, acogerles, abrirles el corazón. No provocarles una vida fría e independiente por nuestro actuar, por no tener tiempo para ellos, o por no atenderles de la forma adecuada en cada momento, dándonos personalmente. 


           

* Por tanto, podemos adivinar cuál es "el derecho" de los hijos... Especialmente a nuestro tiempo y cariño, a nuestra intimidad personal. Al trato afectuoso con ellos, en lo que puedan necesitar. A nuestra exigencia comprensiva en puntos concretos, para que puedan madurar, incluso aunque tengan, o tengamos, que "sufrir" por ello...




                 
Es como decirles: ¡sois muy valiosos!, ¡os queremos infinito...!, y ¡vale la pena esforzarse! Os mostramos y os damos lo mejor que somos y tenemos. La vida es una aventura maravillosa..., ¡ánimo!, y a por ello.







              
Espero que te haya gustado el post, y ¡gracias por compartir!





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                                                  Mª José Calvo
                                   optimistaseducando.blogspot.com
                                                  @Mariajoseopt

                

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/01/crecimiento-personal-de-los-hijos.html