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domingo, 29 de noviembre de 2020

LOS PILARES DEL AMOR II



LOS "PILARES" DEL AMOR... II



Hablamos mucho del amor, pero, ¿cuál es el fundamento de un amor auténtico?, ¿cuáles son los "pilares" en los que se sustenta para que pueda perdurar y crecer en el tiempo?...

Siguiendo el pensamiento de Gustave Thibon, vamos a seguir con "los 4 pilares" del amor. Así poder cuidarlos en el día a día, para enraizarlo en algo hondo y fiable que aporte estabilidad, y sentido a la vidaCustodiar ese amor como la joya preciosa que es.

Thibon señala: "La unión de los esposos para que sea sana y fecunda debe reposar sobre cuatro cosas: pasión, amistad, sacrificio y oración". Todos íntimamente relacionados.

Hemos visto la pasión y la amistad, (dejo enlace abajo), y vamos con el sacrificio gustoso por el otro...





1- PASIÓN
2- AMISTAD


3- SACRIFICIO

Lo más propio del amor es la entrega y donación de la persona al ser querido. A veces sale sola, cuando los sentimientos empujan con fuerza, y otras cuesta más. Pero, ser conscientes de la gratuidad y la generosidad, de la empatía, y saber acogerle, son fundamentales. 

Es necesario desplazar el centro de interés desde el yo hacia el tú del otro, como tantas veces comentamos. Además, cada persona necesita sentirse acogida para poder darse. Si no, es muy difícil. Conquistar una reciprocidad en el dar y recibir, que da vida al amor. 

Muchas veces la alegría tiene sus raíces en forma de sacrificio gustoso por quien se ama. No es algo contradictorio. Nos sentimos dichosos cuando hacemos algo por la otra persona, cuando la amamos de veras. Tener gestos y detalles de cariño, delicadeza y servicio es propio de los que aman. Y no "cuesta" mucho, precisamente porque el cariño vence dificultades y perezas... Se hace con gusto.


Sin embargo, el “divorcio express” tan de moda, ha hecho que esos valores imprescindibles de la entrega y la generosidad, del sacrificio, hayan caído en picado. A cambio surge la comodidad del propio yo, mirando sólo lo que agrada a uno; el cálculo egoísta del “me apetece”

Así avanza el individualismo, que despersonaliza y nos aleja de los demás. En el amor, hay que "olvidarse" de uno mismo para querer de veras a la otra persona. Es decir, ponerle en el centro del propio corazón. Esto exige sacrificio en ocasiones, pero se vuelve "agradable", y siempre compensa: alimenta ese amor y nos hace más dichosos. El corazón es feliz cuando ama.




Nos recuerda Gustave Thibon, y tantos otros, que la primera condición de la felicidad es no buscarla... Estar dispuesto a renunciar a algo por la otra personaEl amor precisa cambiar la perspectiva hacia el tú del otro, buscando su bien, como ya apuntara Aristóteles. Ayudarle a lograr su plenitud, su mejor personalidad, que estará relacionada con su capacidad de amar.

Para ello primero es necesario aceptarle tal cual es, dejarle ser a fondo quien es, con su modo de ser, y albergarle en el centro del corazón. "Abrazarle" con la fuerza del cariño que todo lo puede.





En muchas ocasiones, es preciso olvidar los propios gustos para atender a la persona querida. Ofrecerle algo que le gusta, le hace ilusión, o necesita. Saber sus anhelos más íntimos, lo que le entusiasma, y su forma de sentirse querido, querida... Su lenguaje del amor favorito. Esto te lo cuento en el post "comunicar el amor". De ese modo los gestos y expresiones del amor le llegarán mejor: en su "idioma".


Cuando se pone cariño parece que no cuesta tanto, porque el hacerle feliz nos llena el alma. Ese sacrificio se torna gustoso. Los enamorados piensan en el ser querido, y no tanto en ellos mismos.





Es necesario liberarse de las “ataduras” sutiles del propio yo,
para que ese amor pueda crecer. 



Señala este autor: "No se puede prestar peor servicio a los hombres que invitarles a ser felices, y no enseñarles al mismo tiempo que no hay auténtica felicidad sin algo de victoria sobre sí mismo y sin sacrificio". 

De ahí la importancia de una voluntad entrenada en el día a día, para tener mayor autodominio y libertad para poder querer efectivamente. 

Tener voluntad es saber controlar los impulsos, los estados afectivos, aplazar gratificaciones instantáneas, y plantearse objetivos valiosos a medio-largo plazo, e intentar conquistarlos.






                                                           


Por otro lado, el amor se nutre de lo cotidiano, de gestos y atenciones y servicios, pero también de los pequeños deberes y dificultades de la vida. Todo alimenta al amor.

Cuando los dolores y sinsabores de la vida se llevan en equipo, unen más y el amor sale fortalecido. De ese modo, no alteran la fuerza del amor. La vida no es de color rosa, y lo aparentemente duro y doloroso también puede alimentar el amor. Lo aquilata. Lo depura de falsos oropeles. Apunta a su esencia. Y une más a esas dos personas.






Vamos con otro de los pilares: lo espiritual y trascendente.



4- ESPIRITUALIDAD


Compartir una vida espiritual sana es un fuerte anclaje. Y un fantástico remedio sanador en cualquier circunstancia, especialmente en momentos más difíciles o críticos. Es algo que realmente une y va estrechando la relación. Además, aporta una motivación más honda, más importante y sólida, y fuerza adicional ante las dificultades y sufrimientos de la vida. 

Porque, la relación se alimenta de lo más material y tangible, pero, también se alimenta de lo espiritual, que está a un nivel superior. Es lo que siempre perdura a pesar del tiempo y de los contratiempos… Incluso se puede crecer en ello, uniendo más y más a esas personas. Con esta luz, fuente de vitalidad, y el paso del tiempo, esa unión de los dos en una "nueva unidad" se hace más real. El amor madura, se pule y se renueva, y cobra "poso", como el buen vino en barrica de roble.

Se trata de descubrir algo que va más allá de lo que "vemos" y "tocamos", o de lo que sentimos. Contar con lo trascendente, que se percibe por la razón y la afectividad, por la estética que decían los clásicos. Descubrir asombrados la belleza de esas realidades tan sorprendentes, que aportan motivos altos y profundos, y nos dan fuerza e ilusión en nuestro actuar cotidiano.

Nos dice Thibon de una forma un tanto poética, "el ruido nos llama sin cesar a la superficie de nosotros mismos y, a causa de la repetición indefinida de ese movimiento centrífugo, nos priva de la sintonía con esos ritmos profundos que hacen de nuestra existencia lago parecido a un cántico."


Necesitamos
 silencio e introspección, estar a solas con nosotros mismos en nuestra propia morada. “Salvar el silencio interior, y todas las voces secretas que no se pueden oír más que en el silencio: la voz de la conciencia, la voz de la sabiduría, y, en el centro mas íntimo la voz de Dios."






La persona es un tanto limitada en la superficie, pero infinita en su profundidad. 
Está llamada a pervivir más allá del tiempo. Tiene anhelos de belleza, de eternidad… Y el amor está implicado en todo ello. Más bien es lo único que vale la pena. Poner una chispa de amor en las situaciones cotidianas de la vida.


Este componente espiritual ayuda a comprender y dar un sentido y propósito más profundo a la vida, como dijera el doctor Viktor Frankl. Y es hallar la trascendencia de nuestras pequeñas acciones, ver la realidad con más relieve y hondura…, como en tres dimensiones. Incluso en circunstancias desoladoras, o de gran sufrimiento, como le sucedió a esta gran persona. Todo lo que hacemos tiene "ecos de eternidad"... 


Siguiendo con Thibon, él hace notar que, el verdadero centro del hombre es su sed de libertad hacia el infinito. Este plano no se encuentra con una visión chata, materialista y miope de la vida...




Sin embargo, a veces es difícil conjugar temas concretos con otros más elevados, como la espiritualidad. Por eso, ante un conflicto entre lo más material y sensible, y lo espiritual, siempre apostar por el amor, que es lo que unifica ambas realidades, y el “todo” del hombre. 

Lo que une la vida más prosaica y cotidiana con la esencia del amor: ese ideal que luchamos por hacerlo real día a día. Lo que estamos llamados a ser. Y donde se ancla ese “germen” de eternidad al que todos aspiramos, que además nos vivifica. 





Para acabar, con paciencia y voluntad entrenada, con empeño en querer, aunque a veces cueste, o cueste infinito, incluso duela, "al final siempre vence el amor, y sale purificado y aquilatado de falsos oropeles. Madura y se hace más hondo y desprendido, de mayor calidad. Un
a fidelidad viva...




Porque, como sugiere Thibon, y muchos otros autores, "el secreto de la perfección esta en hacer las cosas más pequeñas con el amor mas grande". Estamos en este planeta para aprender a amar, y llevarlo a la acción. Y de ello depende nuestra felicidad, y la de toda la familia. Lo cual redundará en círculos concéntricos llevando el "buen olor y buen ambiente" por donde pasemos. 






Si cada uno, cada pareja, cada familia, hace ambiente en la sociedad, será un motor de cambio potente. Porque, recordando a Juan Pablo II, "toda la gran red de las relaciones humanas nace y se regenera continuamente, a partir de la relación con la cual un hombre y una mujer se reconocen hechos el uno para el otro, y deciden unir sus existencias en un único proyecto." Algo de veras entusiasmante y trascendente. Tenemos grandes cosas por hacer... y dependen de nosotros, de nuestro empeño por querer a los que debemos querer.




Espero que te haya gustado, que comentes y compartas con tu familia y amigos.
¡¡Muchas gracias!!




Dejo algunos enlaces relacionados:






Los-cuatro-pilares-del-amor I (primera parte)

  

Educar el corazón 




Pareja: diferencias no son defectos                                                                                                         

                                                         



                                                       Mª José Calvo
                                        Optimistas Educando y Amando 
                                        optimistaseducando.blogspot.com
                                                       @mariajoseopt
                                                      


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/11/los-pilares-del-amor-ii.html

martes, 18 de diciembre de 2018

HISTORIA DE UN BELÉN...




                                           HISTORIA DE UN BELEN...

                
Queda poco para los días entrañables de la Navidad. La Navidad es el "nacimiento" del Niño Dios. Algo inimaginable, asombroso. Y lo propio de esta espera es ir poniendo el Belén... Disfrutar con el montaje, poniendo imaginación y creatividad para plasmar el lugar, los detalles, la sorpresa y alegría de los pastores, la generosidad del que lleva un queso, o un poco de miel... Mirando con ojos de niño, que saben asombrarse de todo lo bello.

            
Es un tiempo especial dedicado a ello, para pensar en los demás y alegrarles la vida, preparando el corazón para algo maravilloso. Y para tener detalles de cariño con todos. No hace falta gastar mucho, sino poner ilusión y cariño, sorprender a los que más queremos. Podemos aprovechar la fuerza del belén para estar pendientes de los demás, para mejorar las relaciones en familia.


Os dejo este Belén, y algo sobre cómo se hizo, con una historia bonita y entrañable..., especialmente para nuestros amigos...

                                                                               


                                                                                 
           
Siempre estamos educando y formando a nuestros hijos: nos están mirando todo el día. Vamos dejando una huella y marcando la senda por donde ellos podrán caminar… Podemos enseñarles algo trascendente y valioso, que no pasará con las modas ni con los tiempos, y que siempre recordarán en su corazón. La tradición de generación en generación.
          
Podemos aprender de ellos a ver las cosas con ilusión, con mirada nueva, sabiendo sorprendernos de algo tan hermoso. 

       
Montar el Belén entre toda la familia es algo divertido, estimulante, enriquecedor y creativo, que suscita ilusión, y se aprende miles de cosas. Traer unas piedrecitas, un poco de hierba, unas ramas, unas hojas secas, pajas, corteza de árbol, o lo que se te ocurra. Y unas figuritas. Podemos recortar estrellas de cartulina, o de papel charol, ríos de plata, caminos con serrín o arena… Así pasar un rato a gusto haciendo algo que dejará poso en el alma de los más pequeños.







Luego, una vez montado, se puede hacer un “juego” con los hijos: transformarnos en un personaje de aquella época. Escondernos en el Portal, ir con los pastores a ver al Niño, llevarle un queso, un tarro de miel, algo de ropita, o cantarle una canción. Imaginarnos que podemos estar con la Virgen, o que hablamos con San José… ¿Cómo serían...?, ¿qué les diríamos?, ¿cómo los miraríamos...?



  








Con nuestra inteligencia, imaginación y creatividad, podemos traspasar los límites del tiempo y del espacio y crear nuestra propia historia. Cada uno la nuestra, o ir toda la familia visitar al Niño. Podemos hablar con él, contarle nuestras preocupaciones, alegrías, darle gracias por hacerse uno de nosotros, tan chiquito y entrañable... Hasta podemos acunarle... Ver cómo vino al mundo, para valorar lo que tenemos y ayudar a quienes lo pasan mal.



                  
Pensar cómo se tratarían María y José, con qué cariño, con cuantos detalles y atenciones, aunque no tuvieran apenas medios materiales... Pero sí un espíritu alegre y entregado, generoso y animante. Con cuánto amor cuidarían al Hijo de Dios hecho hombre… Le prepararían una cuna confortable, calentita, le besarían, le mirarían, le sonreirían, le cantarían y le bailarían, y ¡no saldrían de su asombro…!


                    
Por un lado, podemos hablar con ellos. En la imaginación, en la realidad, ¿qué diferencia hay? Para Dios todo es posible. El Belén es como una “app" que nos enseña a rezar con sólo mirarlo. Como una "máquina del tiempo" que nos transporta a otro mundo..., que ayuda a meterse en el Portal de Belén con la Sagrada Familia.

               
Y aprendemos de ellos un sinfín de cosas: a valorar lo importante, a no ser caprichosos, a pensar en los que tenemos cerca, a disfrutar de la alegría del Recién Nacido... ¡A ser felices pensando en los demás!


        
Enseñar a nuestros hijos a esconderse en el Belén, y hablar con esos personajes. Por vía afectiva es como mejor lo entienden: enseñarles a querer al Niño, a ser sus amigos, a pedirle algo y darle gracias por tantísimas cosas, a echarle piropos, a cantarle..., ¡a ser sus amigos!


                  
Además, allí tenemos hecho hombre al mismo Dios. Toda la grandeza que podamos imaginar, hecha algo tan pequeño: un niño indefenso arropado en un pesebre, pero con todo el cariño del mundo. Toda la belleza y esplendor que nos podamos imaginar son poco.

             
Ese ambiente nos puede servir de modelo, y de espejo, para mejorar como personas, para intentar parecernos a ellos, para aprender a amar, a ser buenos esposos y procurar ser unos modelos adecuados para nuestros hijos. También para pedirle su ayuda. Y a su Madre, y a su padre San José. 






        
También es el título de un fantástico libro: “El belén que puso Dios”, de Enrique Monasterio. Ed. Palabra. ¡Precioso! Comienza con el Big Bang, y narra la historia de los personajes del Belén. Porque cada uno tiene su historia...


Al principio Dios quiso poner un belén y creó el universo para adornar la cuna. Y empezó su trabajo. Hizo mares y océanos de papel de plata, y grandes desiertos de arena dorada para los camellos de los Reyes Magos”.
Pensó dónde poner su belén. Y decidió que en Belén. Imaginó las figuras. Y como no tenía prisa les dio una estirpe. Cientos de vidas para crear cada vida; centenares de amores para conseguir el gesto, el tono de voz, la mano extendida en la postura exacta del belén de Dios".

Pensó en su Madre: toda la eternidad soñó con Ella. Añorando sus caricias fue dibujando en los antepasados de María esbozos de esa flor que había de brotar a su tiempo. Igual que un artista que persiguiera la pincelada perfecta, Dios pintó miles de sonrisas en otros labios".



         
Aprender a disfrutar de la alegría inmensa de estar todos juntos en familia en estos días tan entrañables. Hacer las paces y olvidar problemas y diferencias... Unidos por un mismo cariño.



                      Os deseamos con todo cariño… ¡¡FELIZ NAVIDAD!! 

                







Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir. ¡Muchas gracias!
                                                                               



                                                                                 Mª José Calvo
                                                                             optimistas educando
                                                                                 @Mjoseeopt




URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/12/el-belen.html

domingo, 22 de julio de 2018

EL "SECRETO" DE UN AMOR DURADERO...





                                             ¿UN AMOR DURADERO?


       
Cuando se ama a alguien y se está enamorado se quiere compartir la vida entera con esa persona. Ya no se admite un universo sin su presencia. Con ella todo cobra destellos inusuales y se vuelve entusiasmante. La vida se llena de relieve y colorido.

  
Pero, a las parejas más jóvenes les puede costar comprometerse pensando si será posible convivir tantos años juntos, porque parece que muchas parejas fracasan o se rompen. Otras en cambio no.

      
¡Todos queremos tener un amor duradero!, que nos dé sentido a la vida. ¿Cuál es entonces el secreto para lograrlo?



      
En el tema del amor, como en otros muchos, las preguntas se suceden en cascada. ¿Qué es verdaderamente el amor?, ¿es cierto que nos da ánimos y energía para vivir?, ¿cómo se puede querer con un amor auténtico?, ¿puede ese amor ser para siempre? Y otras más: ¿requiere esfuerzo, o sólo sentimientos?, ¿nos puede hacer mejores? ¿y nos hace felices?

Ante todas estas cuestiones no hay que ser pesimista y ver todo negro y difícil, sino luchar por lo que realmente se quiere, y luego poner los medios para que crezca y se desarrolleAquilatar ese cariño, hacerlo más delicado y generoso para que se fortalezca y pueda superar las pruebas y dificultades por las que se atraviesa en la vida. Incluso, pueda resultar fortalecido. Y nuestra actitud es fundamental.

Amar siempre es preferir, dejando de lado otras cosas. Es como toparse con un inmenso tesoro, tan deslumbrante, que todo lo demás pasa a ocupar un lugar muy secundario. 

ese deslumbramiento inicial es luz que ilumina esas cualidades del ser amado, y energía vital que anticipa en cierto modo el futuro. Permite vislumbrar la meta a la que se puede llegar, y hace experimentar la capacidad de alcanzarla. 


El amor tiene el poder de tender un puente hacia el tú del otro, y formar un nosotros mucho más rico y significativo. Une realmente a esas dos personas. Además, torna el corazón más cálido y tierno, más comprensivo y empático, y fácil de aunar con el corazón de la persona querida. 


      
Todo ello apoyado por la voluntad, pues mientras ésta no interviene no hay propiamente amor. Con sólo los sentimientos no se construye un amor. Amar es "querer querer" a la otra persona en todas las circunstancias. Y luego transformarlo en hechos que lo demuestren.

       
El "sí quiero" del amor es un acto libre de la voluntad capaz de transformar al otro en mi proyecto vital, a la vez que me convierto en el suyo. Hacer que converjan las miradas, los deseos, las ilusiones y el pensamiento, unificados por un mismo cariño. 
        
Al hilo, recuerdo unas palabras preciosas de Dante, referidas a Beatriz: "Ella miraba a lo alto, y yo la miraba a ella..."

        
Por eso, para que el amor perdure y se acrisole, es preciso tener buenos apoyos que pervivan en el tiempo, y no desaparezcan o se rompan con el cambio de circunstancias por las que se pueda pasar... Y esos anclajes están relacionados con las distintas facultades personales: ¡todas ellas! Cada una actúa en su campo.





Estar flotando en sentimientos no garantiza la permanencia del amor, sino que es preciso poner cabeza, y ¡voluntad de querer!, con sentimientos favorables o con menos; cuando es fácil, y cuando se atraviesa una tormenta y no se sabe cómo salir... 

          
Además es necesario, como ya señalara Aristóteles, querer el bien de la persona querida: que logre lo mejor de sí, su mejor personalidad, con sus talentos concretos. Lo que puede llegar a ser. Para ello, cambiar la perspectiva del "yo" hacia el "tú"... Centrarse en la otra persona.






     
Vengo de una celebración de las “Bodas de oro” de una pareja que se quiere, y nos regalan un testimonio amable y bien real de que ¡es posible!, como muchas otras. No puedo menos que poner tres ideas. 



* TRES IDEAS PARA CUSTODIAR EL AMOR

        
1- ACEPTARSE EL UNO AL OTRO

    
Significa que cada uno es como es, con sus cualidades especiales, maravillosas, que nos sorprenden, y con las que nos alegra la vida, las cuales debemos fomentar. Y también con sus limitaciones y temperamento heredado, que se puede modelar algo mediante unos buenos hábitos, que forjen un buen carácter. Pero, siempre tendremos la tendencia a ser, cada uno según sus características personales, más impulsivos o más tranquilos, muy cariñosos o no tanto, despistados o atentos, creativos, alegres, muy ordenados o no demasiado… etc.

        
Por eso, no hay que enamorarse solo de su cara bonita, o de sus ganas de comerse el mundo…, sino en especial de su belleza interior, de sus cualidades singulares, de su bondad y alegría..., de su personalidad, que el tiempo no erosiona.

      
Amar y acepar al otro tal como es, sin intentar cambiarlo según nuestra forma de ser. Querer a alguien es "dejarle ser" quien es... Solo siendo quien es, y aceptándolo de ese modo, podrá luchar por lograr su mejor personalidad, pero ¡¡la suya!! 



     

      
Y el amor siempre estimula a dar lo mejor de cada uno, pensando en el ser querido. En regalarle el mejor "yo"... Y nos da alas para volar vuelos de altura.





            
2- COMPARTIR, COMUNICAR EL AMOR
        
En la convivencia es fundamental compartir ilusiones y proyectos, hablar sobre todos los temas, tener en cuenta su punto de vista, comprender sus estados más o menos oportunos…, compartir sentimientos y afectos, admirar lo bueno que tiene y hace… Y, ¡agradecerlo!, para que se sienta querido. Además es la mejor forma de fomentarlo.


         
Llegar al fondo del ser de la otra persona, para conectar, para sintonizar con sus estados más profundos, sus luchas e inquietudes… Es vital hacer equipo, formar una nueva unidad de dos, con un solo corazón. 

        
Para todo ello es fundamental la comunicación. La verbal y la transferencial, la actitud y la empatía... Contando lo que llevamos en el corazón: sin secretos con la persona que más queremos del planeta. Hacerle partícipe de nuestra intimidad. Así el otro se convierte en un amigo incondicional que no falla, que siempre está ahí..., con quien se puede contar, y compartir la vida entera. 




         
Y, en los momentos difíciles, es bueno y necesario poner un poco de sentido del humor. Saber reírse de uno mismo descomplica las cosas y nos hace más sencillos y humildes. El orgullo divide y levanta muros infranqueables que abocan a la soledad. 


       
Cuando dos personas empiezan a ir cada uno por su lado, cuando no convergen, cuando pasan el día trabajando, y con amistades en su propio trabajo, incluso con comidas y viajes "de trabajo", comienzan los problemas. Ya no se tiene en cuenta al otro en algunas decisiones, o simplemente se hace cuando no está… Y se van alejando poco a poco, sin apenas percibirlo.

     
Hay que aprender a converger, pasar ratos juntos disfrutando, compartiendo hobbies y ratos entrañables, de tertulias, de conversar, de ver películas que gusten y comentarlas, de novelas, de salidas al campo o al monte…, una escapada solos el fin de semana… etc. Hay que planear y agendar estos momentos a solas. Priorizar la relación es fundamental.



           
3- EL PODER DEL PERDÓN

Cuando todo va bien es fácil quererse. Pero, a veces, puede haber diferencias de opinión, normales y frecuentes o, limitaciones y defectos que todos tenemos. También problemas o enfermedades que surgen a lo largo de la vida... 

        
Entonces hay que poner más esfuerzo por quererse. Se necesita una dosis extra de cariño y comprensión con la otra persona, para demostrarle que se le quiere, aunque nos haya molestado algún gesto suyo. Aunque no nos lea el pensamiento..., como pretendemos en ocasiones. Incluso aunque tengamos problemas reales de cualquier tipo, o estemos atravesando una crisis o una enfermedad grave…

             
Muchas veces, cuando menos lo merece ¡más nos necesita para remontar...! Hay que ponérselo fácil y luchar por lo que de veras importa: el cariño mutuo y la unidad de dos. Priorizar y alimentar ese amor.




     
Y siempre que se necesite, echar mano del perdón. Saber perdonar pronto cualquier afrenta, disgusto, mal hacer del otro, o, simplemente porque no ha obrado como lo haríamos nosotros… Incluso aunque no nos lo pidan. Quien perdona pone un punto y final a esas acciones menos honorables, y libera de sus consecuencias. 




          
También saber pedir perdón ante cualquier gesto que vemos que ha molestado al otro, aunque no fuera esa nuestra intención. O quizá, porque esperaba algo más de nosotros, y no hemos estado a la altura… Hay que ser finos y delicados para comprender y mostrar empatía, para sintonizar con esa persona tan querida. El perdón sana los corazones.

           
El que es perdonado se siente entrañablemente querido, y le estimula a ser mejor, a tener más detalles de cariño con esa persona. Siente un agradecimiento inmenso. Y el que perdona, con un corazón grande y generoso, se siente libre de ataduras…, y libera al otro de sus efectos. Es el modo de sanar las heridas. Recordar que, ¡solo el amor cura!







            
UNA CUARTA IDEA: MOTIVACIONES TRASCENDENTES






         
Cuando se tienen motivaciones altas, que dan más sentido a la vida, eso da energía para luchar por ser mejores y querer a otro con atenciones, detalles y minucias frecuentes cada día. 
         
Estas motivaciones son como la hoguera que da luz y calor en todas las circunstancia de la vida. De donde sacamos la energía para acometer retos, ayudar a la persona querida, y mantenernos animosos y optimistas en la lucha, a pesar de las dificultades que nos surjan.




        
El amor, con este ingrediente, se hace más hondo y generoso, con más fuerza y de mejor calidad, y se desborda eficaz hacia los hijos y la familia. También hacia los amigos y demás personas a las que podemos ayudar. Y eso nos aporta un sentido de la vida rico y profundo, noble, y ayuda a percibir con menos relieve nuestros propios problemas, que muchas veces agigantamos, al pensar en los demás. 

      
¡Merece la pena poner en juego todo el ser y todas las capacidades para querer a la persona elegida, y compartir la aventura de la vida con ella! Hacer equipo y lograr una sinergia creciente, apoyándose cada uno en el otro, y ayudándose mutuamente a construir ese amor que nos da la vida.


                                                        ***



      
Espero que te haya gustado y que lo compartas con amigos. ¡Muchas gracias!


           
Dejo enlaces relacionados:











                                                              Mª José Calvo
                                                   optimistas educando y amando
                                                              @Mariajoseopt



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https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/07/el-secreto-de-un-amor-duradero.html