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miércoles, 7 de noviembre de 2018

5 "TIPS" PARA EDUCAR EN LAS TECNOLOGÍAS



                  
    5 "TIPS" PARA "EDUCAR" EN LAS TECNOLOGÍAS,

                     ¡EN CADA FAMILIA!



     Concretando el post anterior, "Educar en las tecnologías, look up", podemos tener un planning familiar respecto al uso de pantallas, cuidando el desarrollo cerebral de nuestros hijos, en especial de los más pequeños. Lo tratamos en otro post, "las tecnologías y la familia", con ideas sobre cuándo y cómo introducir las pantallas en los niños... (abajo enlace).

      Ahora vamos a ver algunas infografías sobre el tema, que cada familia puede repensar, tomar notas, cambiar, y escribir según su criterio, y las edades de los hijos... Pero teniendo en cuenta que son "pantallas", y que están diseñadas para captar nuestra atención, sin apenas darnos cuenta... Y el cerebro del niño es, por así decirlo, muchísimo más sensible a todos los estímulos, pues no está desarrollado. Y ese desarrollo se realiza, como hemos visto, desde dentro hacia afuera. Las pantallas atrapan su atención, y pueden cortar o retrasar ese buen desarrollo. Con consecuencias para toda su vida... Por eso:



1) Ser conscientes del desarrollo del cerebro, que va como en una onda de maduración, desde zonas más básicas y posteriores, a otras más complejas y anteriores, con funciones superiores, como la corteza frontal. Respetar sus ritmos naturales de crecimiento. Necesitan experiencias perceptivas vividas, movimiento, autonomía, y sobre todo cariño. No querer quemar etapas.









2) Respecto a la edad, tener en cuenta a la Academia de Pediatría...(enlace abajo), muy en especial en menores de dos años. Y luego con unas restricciones y normas concretas, cuidando 4 claves, (otro post que pongo enlace), compaginando con ejercicio al aire libre y juegos..., y cuidando el sueño. Y si es solo el fin de semana, mejor.




3) Acompañarles, explicarles, y mucho diálogo... Que nos cuenten sus preocupaciones, aunque nos parezcan muy "infantiles". Que dejemos lo que estamos haciendo en ese momento para atenderles. Sea lo que sea. ¡Es primordial!




4) Educar en valores y virtudes, también en las tecnologías, ¡es algo que debemos hacer en la propia familia! Dejo unos puntos básicos. Resaltaría la importancia del ambiente familiar, que impregna todo de cariño, y nos ayuda enormemente a ser personas cabales. A fomentar cualidades humanas, y a pensar en los demás. También el modelo que presentamos de uso de pantallas, bloqueando y respetando tiempos juntos, comidas, tertulias..., y mejor todos al mismo tiempo, para disfrutar de la convivencia con quienes más queremos. No quedarnos enganchados: autocontrol personal.




5) Dejo un planning familiar: todos implicados, nos ayudamos, y crecemos. Podéis elaborar uno para vuestra familia en concreto, que será diferente de las otras... Cada una sabe qué se le da mejor, cuáles son sus fortalezas, y qué puntos son más importantes para ella, o más necesarios, para intentar vivirlos. También con las tecnologías.




      Por eso, es muy interesante hacer, por ejemplo con una cartulina coloreada, o con una bandeja, un parking de móviles en casa. Así los podemos "aparcar" en los momentos que señalemos, como comidas, tertulias, o tiempos familiares... 

       Si los niños son muy pequeños, es bueno que no nos vean todo el día mirando el móvil, porque ni siquiera nos damos cuenta, si no queremos transmitirles que eso es lo más importante e interesante de la vida... Cuesta, si estamos acostumbrados, pero ¡merece la pena el esfuerzo...! Podemos entrenarnos poniendo el modo avión en algunos momentos. Y disfrutando de su mirada y su compañía.

      ¿Por qué...? Porque también nos podemos acostumbrar a depender de pantallas, que nos atrapan la atención. Parece que nos facilitan muchas cosas, que ponemos menos esfuerzo, que llegamos a muchos, pero, a la larga, nos habituamos a ello: ¡crean dependencia! Lo trataré a fondo en próximas entradas.



      LO NEGATIVO...

      Las pantallas están diseñadas para atrapar la atención, para dispersar la mente, para enganchar, y crear dependencia. 

     Crean estímulos que producen un pequeño placermediado por nuestro cerebro, cada vez que se interactúa. Es el mecanismo de acción de los "like", o "me gusta". Disfrutamos cuando nos dicen que algo que hemos puesto en la red, gusta a alguien... Parece que nos sube la autoestima, incluso que somos mejores si somos aceptados..., y nos "anima" a poner más... Así están pensadas. 
     Esto se basa en la neurofisiología de algunos neurotransmisores, en especial la dopamina, que veremos. Produce un pequeño placer momentáneo, que tiende a repetirse, y nos exige una interactuación cada vez mayor..., porque sigue la ley de los rendimientos decrecientes, como todo tipo de estímulos. Te lo contaba hace mucho en otro post. Entonces, cada vez se requiere un estímulo mayor para obtener el mismo resultado.

      Las pantallas no ayudan a aprender empatía ni a regular emociones. Y aumentan la impulsividad, y la dependencia de estímulos muy inmediatos, y por tanto, debilitan el autocontrol y la voluntad: ese pequeño componente que debemos entrenar cada día... para acometer metas y retos. Y ¡para vivir! Por eso, fomentan la huída del esfuerzo, y de la capacidad de compromiso..., ¡fundamental para amar a alguien!


       También favorecen la intolerancia y la impaciencia. Las pantallas nos responden de inmediato a lo que les pedimos, no tenemos que relacionarnos con otra persona que puede opinar distinto..., poner mala cara, decir que no... No ofrecen resistencia ni estimulan el espíritu crítico, tan importante par no ir a la deriva. Te lo contaba en "pensamientos sobre pantallas"...

         Y, ¿qué decir del narcisismo?, ¿del "yo", "me", "mi", "conmigo"...? Nos ponen más difícil el pensar en los demás, cosa propia de una persona. Porque está diseñada para atender a los demás, y en ello encuentra su mejor forma de ser, y por tanto la felicidad.

      
     Y, al fin y al cabo, las pantallas nos alejan de la realidad real, de las interacciones personales, de las relaciones humanas, del mirar a los ojos en una conversación, del sentirse acogido y querido por los que tenemos cerca, de la calidez de los afectos... 

    Además, esa dependencia progresiva, puede crear adicción, si lo las usamos de forma saludable, inteligente, y responsable. Si no enseñamos a los hijos a hacerlo de ese modo. Por tanto, como en todo, ¡más vale prevenir, que curar...! Este tema de la adicción lo dejamos para la próxima entrada.

       



              EN POSITIVO...

      Por eso, nos vienen bien algunas actitudes, y un entrenamiento de la voluntad en pequeñas cosas, para adquirir y fortalecer el autocontrol personal. Por ejemplo, aprender a esperar, a superar dificultades...., a controlar emociones y frustraciones, y mil cosas más que podemos aprovechar en el día a día.

  Además, es necesario aprender a retrasar una gratificación inmediata, como dejó claro "el test de la golosina" de W. Mischel. Las diferencias en la capacidad de esperar se ven incluso en bebés, al observar cómo ellos responden cuando los separan de sus madres. Por tanto, ceder a los caprichos de los hijos no es algo intrascendente, sino que deja una huella en la persona. Y los hábitos que se crean en la infancia son fundamentales en la vida del adulto. Por eso, es necesario tener fortaleza y metas valiosas, que nos motiven y ayuden a trabajar por fines más a largo plazo. 


    También es necesario fomentar la concentración y el propio pensamiento. Tiempos en modo concentración, para pensar y enfocarnos en algo concreto que queramos desarrollar. Por ejemplo, leer buenos libros, fuente de imaginación y aprendizaje emocional, tocar la guitarra, aprender un idioma, o, jugar al ajedrez. Con él se adquieren muchas habilidades, como pensamiento crítico, organización, empatía, liderazgo, visión de conjunto, control, programación... etc. También fomentar el pensamiento crítico. Todo está interrelacionado.

          Otra de las cosa que podemos hacer es enseñar a nuestros hijos a superar las incomodidades, el frío y el calor, el aburrimiento..., apostar por retos, y aprender a regular emociones. Y lo hacemos con nuestro comportamiento cotidiano. La familia es la primera escuela emocional. No acostumbrase a tenerlo todo, y para "ya mismo". Hay cosas necesarias, y otras que son caprichos. Pero, incluso en las necesarias, podemos trabajar valores con los hijos, como la moderación, y el pensar en los demás, para no ser tan "blandiblug". Todo esto forja el carácter: el nuestro y el de ellos, nos ayuda a controlar emociones, a ser mejores, y sentirnos mejor, cuando somos más generosos y comprensivos, cuando ayudamos a los demás en lo que necesiten... Descentrarnos un poco de nosotros mismos.





       A la hora de no dejarnos atrapar la atención, es bueno fomentar y permitir la curiosidad y creatividad de los niños, y aprender de ellos. No darles todo hecho ni solucionado. Que construyan sus propios juegos y juguetes, que miren con esa mirada suya tan radiante, con ilusión y con "ojos nuevos"como señala Chesterton, porque descubren el universo entero... Y poner el foco en cosas interesantes de veras. 


        Otro punto para reflexionar es pensar "qué hacer con el tiempo que se nos ha dado..." Te lo contaba en otro post... Plantearnos metas que merezcan la pena, aunque cuesten más esfuerzo. Y luego poner ilusión y una buena motivación para remover energías y llevarlo a la acción. Tenemos un tiempo limitado para hacer lo que debemos hacer, ¡lo importante! Debemos seleccionar bien a qué lo dedicamos, y no "perderlo" atrapados sin rumbo fijo... De ahí la importancia de dedicar unos minutos para pensar y reflexionar cada día, lo que vamos a hacer. Te hablaba en otra entrada de "Islas de silencio" para pensar antes de... 










Dejo algunos enlaces anteriormente comentados y relacionados:

Educar-en-las-tecnologias-look-up (la primera parte de este post)

Las-nuevas-tecnologias-y-la-familia (con ideas sobre maduración cerebral y la Academia...)

- 4 claves-para-educar-en-el-mundo-digital 



Espero que te haya gustado y sido útil alguna idea para concretar un plan de pantallas en tu familia...

¡Gracias por compartir!




                                              Mª José Calvo
                                  optimistas educando y amando


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/11/tips-para-educar-en-las-tecnologias.html



sábado, 3 de noviembre de 2018

¿LEEMOS, O ESCANEAMOS...?




                       
                    PENSAMIENTOS SOBRE PANTALLAS: 
                        ¿LEEMOS, O ESCANEAMOS...?



        Hoy tenemos un autor invitado, Alfonso Aguiló, presidente de la fundación Arenales, y autor de diversos libros, con un pensamiento sobre el mundo digital e internet. Agradezco este post, y bienvenido a este pequeño espacio web saturado de valores familiares y optimismo, para la educación de nuestros hijos... Os dejo con él, con esta historia introductoria tan amena y clarificadora.


          Cerca de Naucratis, en Egipto –cuenta uno de los Diálogos de Platón–, hubo un Dios que se llamaba Teut. Se dice que inventó los números, el cálculo, la geometría, la astronomía, el ajedrez… y también la escritura. El rey Tamus habitaba en Tebas, la gran ciudad del alto Egipto. Teut se presentó al rey y le habló de lo que había inventado, y de lo conveniente que era extenderlo entre los egipcios. El rey le preguntaba por la utilidad de cada invención, y la aprobaba o desaprobaba, dando sus razones en cada caso.


         Cuando llegaron a la escritura, Teut explicó: “esta invención hará a los egipcios más sabios; es un gran remedio contra la dificultad de retener en la memoria”. El rey admitió lo ingenioso del invento, pero puso una objeción: “la escritura no producirá en quienes la conozcan sino el olvido, haciéndoles menospreciar la memoria; y fiados en el auxilio de lo escrito, abandonarán el esmero en conservar los recuerdos”. “Y cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y en su mayor parte no serán más que ignorantes, y falsos sabios insoportables en el manejo de la vida.”


         Nadie dudaba entonces, ni ahora, de que la invención de la escritura fue un enorme avance. Y algo parecido podemos decir hoy respecto a la llegada de la tecnología, que tanto ha cambiado nuestro modo de vivir. Hay mil consecuencias positivas, que todos conocemos, pero sabemos también que hay otras que quizá no lo son tanto. Platón tenía miedo de que el fácil acceso a la lectura disminuyera el interés por tratar en directo con los maestros, con la gente sabia. Y quizá hoy tendría miedo, por ejemplo, de que el fácil acceso a la tecnología disminuya el interés por acercarnos con profundidad a una lectura meditada y sabia.


                                                   




            Cada vez leemos más en internet, con la consiguiente dispersión de temas que atraen nuestro interés. Se ha estudiado bastante cómo los efectos de la tecnología alteran poco a poco los patrones de percepción. Los circuitos cerebrales se adaptan al uso que le damos, y se desarrollan de manera diferente cuando la atención es constantemente reclamada por los saltos que permiten los enlaces, que refuerzan ese tipo de conducta que se hace natural, y con la que perdemos capacidad de una lectura profunda, a la que apenas nos dedicamos. Leemos a saltos, vemos titulares, fotos, vídeos, leemos en diagonal, abrimos innumerables ventanas que casi nunca terminamos. En vez de leer, escaneamos visualmente la pantalla buscando retazos de información relevante. Tendemos a pasar de una cosa a otra sin volver atrás, sin recuperar el hilo con el que veníamos. Y apenas ponemos esfuerzo para recordar, porque lo podemos volver a buscar fácilmente.


           Es verdad que ese tipo de lectura, aunque más errática y superficial, permite la interconexión entre campos que antes estaban aislados. Y permite construir puentes imprevistos. Y nos hace interesarnos por cuestiones que antes no conocíamos. Y empuja nuestra cultura hacia cotas antes inaccesibles. Pero quizá también nos resta capacidad de interpretar los textos y de profundizar en ellos. Y si eso sucede, quizá accedemos a más información pero a menos conocimiento.


               En tiempos de Gutenberg muchos temían que la imprenta impulsara la difusión de errores y mentiras. Y sin duda se difundieron en abundancia. Pero también se democratizó el conocimiento y la posibilidad de acceder a él como nunca antes había ocurrido. Lo nuevo, por definición, tiene consecuencias difíciles de prever. Y la solución no es ponerse a la defensiva, sino aprender a observar y analizar los efectos de esas novedades.





              Tamus advertía a Teut sobre la soberbia de creerse ya sabios y por eso no acudir a la gente sabia. Quizá hoy nos advertiría sobre la soberbia de creer que sabemos mucho cuando quizá hemos leído demasiado en diagonal. El saber no depende demasiado del volumen o la diversidad de lo que hemos consultado. Es ciertamente muy positivo contrastar fuentes diversas, y atender a aproximaciones diferentes sobre un determinado asunto, pero no basta con eso, también necesitamos ejercitarnos en la reflexión, en una lectura más reposada, en una conversación profunda, en el esfuerzo por extraer una opinión más propia, un pensamiento más elaborado y mejor fundado.



       Gracias por este hacernos pensar sobre el uso de la tecnología y la capacidad  de profundizar en los conocimientos... Me recuerda algo que escribí en otro post, sobre el trabajo intelectual profundo, que posibilita la formación de nuevas sinapsis y redes neuronales, relacionando todo en las distintas zonas cerebrales. Y que, posteriormente, se consolida en la memoria a largo plazo, y pasa a ser un conocimiento más profundo..., base de todo aprendizaje y sabiduría. Todo ello gracias a la plasticidad sináptica neuronal.






Enlaces relacionados:

*"Desarrollo cerebral y aprendizaje"

*"Educar", también en las nuevas tecnologías 





Os dejo el blog de Alfonso Aguiló: Interrogantes.net 
Gracias de nuevo por esta aportación.



Espero que os haya gustado, y lo podéis compartir. ¡Muchas gracias!


                                                  Mª José Calvo
                                                      optimistaseducando
                                                          @Mariajoseopt


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/11/leemos-o-escaneamos.html


viernes, 19 de octubre de 2018

EDUCAR EN LAS TECNOLOGÍAS: ¡LOOK UP!




       EDUCAR, ¡TAMBIÉN EN LAS TECNOLOGÍAS...!



       Este post es complemento a otros anteriores sobre tecnologías, "NNTT". Ya hemos tratado el desarrollo y maduración cerebral, y, partiendo de esto, unas directrices para saber cómo y cuándo introducir pantallas en los niños, cuidando cuatro claves imprescindibles, seas muy consciente de ellas, o no tanto, y un planning familiar para guiarles y acompañarles también en este mundo virtual. Y todo ello requiere formación: por nuestra parte, y hacia ellos.







       Dejo este pequeño vídeo para entrar en tema... Con que solo veas el principio, basta para hacerse una idea. Aunque lo más bonito está al final.


¿Queremos de verdad hacer esto en nuestra vida...?






             Dejo enlace: https://youtu.be/j7JzONrbPD0



       No solo por nosotros mismos, sino por nuestros hijos: ¡nos están mirando todo el día...! ¡Y nos copian constantemente!, queramos o no.


       Y conste, que me encanta la tecnología... Quiero dejarlo claro. Es impresionante las cosas tan interesantes que podemos hacer con ella, en este mundo un poco "deshumanizado" a veces. Pero, hay que poner cabeza en ello. Con una metáfora de S. Covey, primero las "piedras grandes", ¡lo importante!, que siempre es la vida real con quienes más queremos, ¡en familia! Y "la mejor red social"... Luego, vendrán las pequeñas piedrecillas que se pueden ir colando entre los resquicios de la grandes. Pero éstas, en un lugar preferente y bien asentadas. Priorizando.



        1) VAMOS CON NUESTROS HIJOS... 

        Un niño pequeño siempre mira, y ve, todo lo que hacen sus padres. Si nos ven con frecuencia mirar al móvil o a la tablet, pensará que eso es interesantísimo. Si nos ven leyendo un libro, pensarán que es algo que quieren hacer... Si ven que disfrutamos relacionándonos con otras personas, que conversamos, que nos interesamos, les encantará y disfrutarán al vernos así... Porque perciben la belleza del rostro de sus padres, de los detalles de cariño, de las miradas...: descubren el mundo a través de nosotros, de nuestra mirada, de nuestra sonrisa acogedora, de nuestro rostro empático, de nuestra actitud, de lo que hacemos. 


        Por tanto, pensar qué queremos mostrar a los hijos: qué legado queremos transmitirles... Porque ellos aprenden de las personas que les quieren, que les cuidan y sonríen, ¡que les abrazan! Les hacen sentirse valorados y queridos, y el cariño es el mejor vehículo para el desarrollo personal y el aprendizaje. Y nos imitan en todo: en la forma de hablar a los demás, en los gestos, en las actuaciones..., en cómo nos controlamos, o no, ante pequeños contratiempos y problemas..., y en cómo sonreímos ¡aunque nos duela el alma, o estemos agotados!


      Por eso, como hemos visto, debemos, no solo guiar a nuestros hijos en este mundo tecnológico y virtual, sino educarles en él, como hacemos en otros muchos otros ámbitos. Por ejemplo, respecto a su inteligencia y formación, y su propio pensamiento crítico, sus hábitos saludables, su entrenamiento en valores hechos vida, el educar su afectividad y su corazón, el atender a los sentimientos, el ayudarles a pensar en los demás..., enseñarles a controlar su propio carácter... etc. Pues aquí también.




     Quizá el "quid" está en integrar el pensamiento y los valores, concretados y vividos, en el uso de estos medios tecnológicos. 




       Necesitamos una brújula, a modo de "estrella polar", que nos oriente en la vida. En la vida de familia, y también en el comportamiento "online". Esto te lo contaba en otro post. (enlace abajo). Y puede ser ese trinomio "verdad, bondad, belleza", que ya señalaran los grandes filósofos clásicos, que va estrechamente interrelacionado. Cada una de esas formas de la realidad nos lleva inevitablemente a las otras dos. 



       La verdad, por ejemplo, es la adecuación de las cosas, y de las personas, a la realidad. Lo que son realmente. Cambiar la realidad que percibimos es una falsedad que no se sostiene. Sin ella vamos perdidos, sin rumbo, y enseguida aparecen los trastornos de personalidad, las patologías, el vacío existencial, precisamente por eso: por perder el contacto con la realidad. Bien lo saben los psicólogos y psiquiatras. Además, la verdad es como un faro que ilumina el pensamiento y el corazón.





      Atenerse a la realidad, e intentar mejorarla: ¡eso sí! También respecto a la realidad personal de cada uno... Luchar por lograr la mejor versión de nosotros mismos, que en eso consiste el bien de esa persona: su mejor forma de ser, ¡lo que está llamada a ser! 






     Y, ¿qué decir de la belleza? Es lo que resplandece por todo ello, por la verdad y el bien que posee, por lo bueno que percibimos. Lo que nos atrae, y captamos en nuestra sensibilidad, afectividad y corazón entrañablemente humano. Los detalles, las sonrisas, el trato afectuoso, la generosidad, la empatía, las miradas... etc. También la armonía de colores en la bóveda celeste, o en un lienzo, un paisaje de alta montaña, un mar en calma, con todo tipo de tonalidades y colores armónicamente enlazados, o una alta mar brava y espeluznante... etc.






      2) INTEGRAR VALORES, ACTITUDES Y VIRTUDES...


     Volviendo a las tecnologías, podemos poner valores, que son pequeñas especificaciones del bien, o de la verdad, y por eso son bellos, también en el uso de las NNTT. Y tratar de vivirlos en familia, nosotros mismos y con nuestros hijos, desde bien pequeños. 



     Por ejemplo, la prudencia, para no fiarnos de quien no procede, y no asumir todo lo que hay en internet; la seguridad y privacidad, para no exponer nuestra intimidad, ni datos personales a cualquiera; la fortaleza, para ser coherente con lo que pensamos, aunque no esté de moda... La sinceridad, base de toda relación, también online, y la responsabilidad, para actuar de ese modo, asumir consecuencias de nuestros actos, y también para ayudar a los demás... La justicia, para no tratar mal a nadie; la empatía, para ser comprensivos con los demás, aunque no los "veamos"... El autocontrol, ¡tan necesario siempre...! 





       La proactividad, para no ser simplemente "consumidores de información", de lo que caiga en nuestras manos, sino crear buena información, con valores, que en el fondo es dar información, y formación, de calidad. Puesto que, como cualquiera puede poner lo que se le ocurra, sensato o no, verídico o no, bien enfocado o no, manipulado o no..., es muy difícil saber acotar, filtrar, y seleccionar lo valioso, de lo que no lo es. Y nuestros hijos, todavía sin mucha formación, y con su cerebro sin desarrollar y madurar plenamente, no pueden hacerlo. Necesitan nuestra guía y consejo, aunque a ellos se les dé mejor acceder a la información que existe, o a aplicaciones concretas de ese momento... 

     También se trata de humanizar un poco las redes, de rodearse de personas que aporten algo valioso, que merezca la pena, y difundirlo lo máximo que podamos y sepamos. Siempre con trato educado y respetuoso, con amabilidad y buen hacer..., ¡como nos gusta en el mundo real!



      3) CADA FAMILIA...

    Cada familia pensará qué valores primordiales está trabajando con sus hijos, y hacerlos extensivos también a este ámbito. Pero hay que actuar desde muy pequeños. Educarles y formarles aquí también. 

     Además es la forma de evitar conductas inapropiadas para una persona, como puede ser el bullyng, el mal trato, el intimidar a un niño o adolescente que no es de su "grupo", o que no tiene la "talla" que ellos quieren..., el sexting... No esperar a la preadolescencia, para decirles que no suban fotos comprometidas, por poner un ejemplo. Y que, además, hacen daño a otras personas. Tienen que cuidar y custodiar su intimidad personal, ¡mucho antes!, para que ni se planteen semejantes cosas... Y que ayuden a sus amigos..., siendo proactivos.

     En concreto, al hablar de la privacidad, es necesario que sepan que su vida personal no se expone sin más en internet. Lo mismo que en el mundo real. Nunca dar datos personales. Y cuidando con quién se comparte... No solo por su seguridad, sino porque la intimidad no se cuenta a todo el mundo... ¡solo en familia, a quienes nos quieren de veras!



      Dejo una info para visualizar algunas directrices, valores y actitudes que podemos vivir, también en el mundo virtual, si queremos de verdad educar a nuestros hijos y formales bien. Porque, como vimos, sin formación estarán desarmados, también en este mundo tecnológico y virtual. 


              ¡Que hagan un uso inteligente, saludable y responsable...!








       Dejo para otra entrada 5 "tips" para pensar en familia, y hacer un plannig conjunto entre todos, que se puede poner en un lugar visible para recordarlo con frecuencia...  



Pongo algunos enlaces anteriormente comentados y relacionados:

-Las-nuevas-tecnologias-y-la-familia  (con ideas de la Academia de Pediatría)

-4 claves-para-educar-en-el-mundo-digital 

-Pensamientos-sobre-pantallas (autor invitado)

-Las-raíces-de-la-educación y la brújula 

-El-tiempo-que-se-nos-ha-dado 

-Silencio para cultivar las distintas facultades personales



         Si te ha gustado, puedes compartir con amigos, y difundir copiando la URL. ¡Muchas gracias!

Mª José Calvo
Optimistas educando y amando
@Mariajoseopt



URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/10/educar-en-las-tecnologias-look-up.html


miércoles, 10 de octubre de 2018

EMOCIONES: ¿CÓMO RESPONDEMOS A ELLAS?





                                           

                      ANTE UNA EMOCIÓN, ¿CÓMO RESPONDEMOS?

                 BASES NEUROLÓGICAS DE UNA RESPUESTA EMOCIONAL


          La afectividad está en la base del comportamiento personal. Es lo que nos hace singulares, especiales, y distintos a los demás. Los sentimientos y emociones nos mueven y conmueven desde el interior de cada uno. Son importantes en la vida, y se aprenden en familia. Desde que nace, cada hijo necesita sentirse querido para su buen desarrollo. 

         La afectividad es propia y específica de cada persona. Es el estado de base que poseemos habitualmente, muy relacionado con los valores preferentes. Los afectos son como ese filtro que todos tenemos para percibir la realidad, que puede tener una tonalidad positiva, animante, con brillo, o, por el contrario, ser oscura, gris, mortecina, triste… Hay que procurar que esa visión sea positiva y alegre, que nos caldee interiormente y aporte color, también a los que nos rodean. Especialmente en familia, ámbito propio del cariño, de las relaciones auténticamente personales, y de la empatía.







        Por otro lado, los afectos y emociones nos ayudan a comprender la realidad, y  a relacionarnos con los demás.

            A la hora de ahondar en los afectos, siempre hay algo detrás de una emoción que vivimos. Tanto si es positiva, como la alegría o la confianza, como si se trata de algo que nos preocupa, como el miedo, la ansiedad, el estres... etc. Descubrir las causas o "detonantes", nos puede ayudar a descifrar y comprender estados emocionales. Y luego poner pensamiento y autocontrol personal cuando se precise.



          De momento, dejo una info con los dos tipos de respuestas emocionales y sus vías. La "respuesta emocional simple" (RES), y la "respuesta emocional compleja" (REC), tan propia del ser humano. En breve, el texto.













Mª José Calvo
@Mariajoseopt
Optimistas Educando y Amando





URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/10/emociones-como-respondemos-ellas.html