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viernes, 17 de noviembre de 2017

LA IMAGINACIÓN Y LOS SUEÑOS II, IDEAS, Y PLAN DE ACCIÓN.



                                               CULTIVAR LA IMAGINACIÓN II.



        Hemos visto la relación de la imaginación con la inteligencia, que se refleja en la creatividad personal (abajo pongo enlace). Ahora vamos con la interacción con otras facultades, como son la voluntad y la afectividad, unificadas en el corazón de cada persona.





        2) Respecto a la voluntad, es la que puede centrar la imaginación en su campo propio: el de los valores auténticos. La voluntad nos ayuda a acometer los sueños, a dirigir un pensamiento, una actuación, y también la imaginación… Para ello es necesaria la atención, que es el cuidado que se pone en algo, el poder concentrarse; claro que está influída por la ilusión, las emociones, y la motivación que tengamos. 

      La voluntad no sale sola; requiere capacidad de esfuerzo, potenciar la motivación, o buscar motivos más altos, y el cultivo de valores y virtudes personales que nos faciliten esas acciones, y, además, nos mejoran como personas.

         Lo propio de la voluntad es tender al bien, que es un principio universal que revela la perfección del ser, es decir, la mejor forma de cada cosa. Es como conectar con la verdad, pero con su mejor forma, la más “buena”.




        Un inciso respecto a valores y virtudes (abajo dejo un enlace). Los valores son pequeñas especificaciones del bien. Cuando se intenta vivirlos se transforman en virtudes, que son actualizaciones de esos valores, y todas ellas son manifestaciones del amor. 

         La virtud es la encarnación de un valor, y es lo máximo a lo que podemos aspirar, porque es la realización de las posibilidades personales. Ya lo conocían los clásicos griegos, y le daban una gran importancia a ser personas virtuosas.

      Ambos, valores y virtudes, nos motivan desde el interior en nuestro actuar, solo que cuando tenemos bien arraigada una virtud, nos facilita de gran forma la manifestación esa acción, e incluso se disfruta más en ello.

         De este modo, la imaginación se puede desplegar muy bien en el campo de los valores, de la confianza, de la comprensión, de la alegría, del optimismo, de la empatía, de los sentimientos y emociones positivas…






           3) Y aquí enlazamos con el corazón, como centro y raíz de la persona. Por eso, la importancia de educar el corazón, porque se consigue una mejora entrañable, en lo más íntimo de cada uno. De ahí la necesidad de cultivar la imaginación, poniendo el corazón, al servicio del amor y de las relaciones interpersonales. Además, es su lugar propio: el corazón, los sentimientos positivos, la comprensión, la capacidad de escucha empática... 




          Por tanto, además de usarla de forma inteligente, y por tanto creativa, de dirigida por la voluntad hacia lo bueno, la podemos enfocar en poner el corazón en ella, en mejorar nuestras relaciones personales en familia: nuestros amores, lo más importante que tenemos que hacer.



       Porque, así como la inteligencia tiende a la verdad de las cosas, y la voluntad a su bien concreto, el corazón tiende más a la belleza: a la belleza de las personas, a la belleza del amor, a la belleza de los detalles, a la belleza de la vida..., que está muy relacionada con la creatividad, con poner inteligencia en la imaginación de cada uno. El bien, la verdad, y la belleza, son tres principios universales que van estrechamente entrelazados.







    Resumiendo, lo propio de la persona es usar la imaginación de forma inteligente, correcta, y cordial; las tres en armonía, complementándose unas con otras, aunque lo más específico es el campo del corazón, y donde nos puede hacer más felices, pensando y queriendo a los demás.












        7 IDEAS PARA CULTIVAR LA IMAGINACIÓN, AL SERVICIO DE LA PERSONA, DE LA FAMILIA, DEL AMOR EN PAREJA, Y DE LA EDUCACIÓN HIJOS.






        1- Usar la inteligencia y el pensamiento, relacionar ideas y cosas concretas, aprender a usar la creatividad en temas que nos apasionen, para luego usarla también en temas importantes.

        2- La ilusión y la motivación: pensar qué motivos nos mueven, y buscar motivaciones más altas que nos ayuden a conseguir algún objetivo o meta valiosa, y poner ilusión en cualquier proyecto por pequeño que parezca...

        3- La calma, el silencio, el juego, que estimulan el pensamiento y la creatividad…, las manualidades, papiroflexia, montar piezas en 3D, decorar, manejar colores mediante pinturas, acuarelas, fotografías, la música... etc.





            4- La naturaleza, fuente de inspiración y armonía de colores, de sonidos, de olores…, de perfección. Un buen ejemplo es Gaudí y sus obras tan impresionantes, a la vez que dotadas de una belleza inusual, modelada en la naturaleza...







                        
        5- El tándem "leer-pensar-escribir-dibujar", mediante cuentos bonitos, buenas novelas, libros de formación en valores familiares, biografías para niños o jóvenes... etc. Y libros de formación, o novelas que ayuden a pensar, y a disfrutar, para los padres.

             



       6- Cultivar el gusto por el buen cine, con valores humanos nobles, que plasma la vida en algunos aspectos, y nos ayuda a ver algunas ideas para llevarlas a la acción…, o comentar comportamientos humanos con los hijos, ayudarles a pensar, a hacerse buenas preguntas... (Matar a un ruiseñor, Sonrisas y lágrimas, Mujercitas, José el de los sueños, El niño del pijama de rayas, Los increíbles, Princesa por sorpresa, Soñando, soñando, patinando, El club de los emperadores, El club de los poetas muertos, especialmente la primera parte, para adolescentes, y un largo etc.)



           7- Algunas ideas creativas para hacer en familia: 

                * Construir una cajita, o cofre, con cartulinas de colores, y ponerla en el salón o un lugar visible para meter papelitos con ideas, con detalles, con buenas acciones... etc., y luego en una tertulia, comentarlo entre todos y pasar un rato agradable, fomentando lo positivo de todos.

                * Hacer un panel de cartón, con distintas texturas, colores, materiales... para los más pequeños, aprender manualidades, o coser botones, pespuntear un dibujo...

                 * Pensar y escribir un enunciado de "misión familiar" entre todos, con la participación de cada uno según la edad, con las fortalezas que tenemos como familia, o unos pequeños objetivos que nos gustaría lograr. se puede hacer con lluvia de ideas...

                     * Contar cada uno lo que ha leído ese día, o esa semana, según edades, o leer en voz alta alguna poesía o chiste, para disfrutar juntos. Incluso cambiar el final de algo a nuestro gusto. También se pueden hacer obras de teatro con distintos personajes...

           *Aprender a hacer "planes de acción" para concretar ideas u objetivos que queremos alcanzar, con unos medios específicos para ello.

                   *Hacer un plan concreto en pareja, pensando detalles, ocasiones, momentos, escapadas.... para alimentar el fuego del amor, porque todo lo que no se cuida, acaba por disminuir y desaparecer.






              Dejo una buena BIBLIOGRAFÍA por si se quiere ampliar: 

              Trilogía del profesor Oliveros F. Otero: Educar la inteligencia, Educar la voluntad y Educar el corazón, de Ediciones internacionales universitarias. También Cultivar imaginación, de la misma editorial.







                                UN "PLAN DE ACCIÓN".


1-OBJETIVO: cultivar la imaginación de cada uno en la familia.


2- MEDIOS:

       a) En el colegio: estimular capacidades intelectuales y cognitivas que vimos en el post anterior, y plasmarlo en esquemas, dibujos, redacciones, pensamientos...


        b) En casa: tiempo para relajarse, para jugar, para tertulias divertidas, lecturas, imaginación para cambiar un final, la música, películas adecuadas, encargos en los que se disfrute, con otros más difíciles, pensar detalles cariño, experimentos, investigar... y otras que se te ocurran. También escribir una carta por correo tradicional para alegrar a alguien. Aquí especialmente se pueden desarrollar habilidades emocionales.



          c) Con amigos: juego al aire libre, en la naturaleza, ejercicio, excursiones, subidas al monte, ayudarles en lo que necesiten..., empatía y trabajo en equipo...





3- MOTIVACIÓN: Depende de cada edad. Ver qué motivos tenemos, y buscar motivos más altos, que nos ayuden mejor a conseguirlo. Por ejemplo, hay como tres niveles de motivaciones: del tener, del ser, y más trascendentes, enfocado en los demás. Podemos tener motivos de los primeros, pero combinarlos con alguno más alto que nos dé más sentido a lo que hacemos.


Se trata de desarrollar esta capacidad personal de la imaginación, que nos puede servir para todo en la vida, en especial para fomentar relaciones familiares, para priorizar, para resolver dificultades y problemas, que sin duda nos surgirán…


4- DESARROLLO a lo largo de cada semana. Se puede hacer un cartel vistoso para anotar ideas, acciones, y luego comentarlo en una tertulia donde disfrutamos con cada logro, y lo pasamos muy bien juntos, recalcando lo positivo de cualquier tema.





Espero que les haya gustado, y lo pueden llevar a la ación, y compartir con amigos. ¡Muchas gracias!




Dejo los enlaces relacionados prometidos, y espero comentarios;))

-Cultivar la imaginación I.


-Educar en valores.




                                                                       Mª José Calvo
                                                            optimistaseducando.blogspot.com
                                                                       @Mariajoseopt


https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/11/imaginacion-ii.html




viernes, 3 de noviembre de 2017

CULTIVAR LA IMAGINACIÓN I.


                          

                              PARA CULTIVAR LA IMAGINACIÓN I/II.



      La imaginación es una capacidad que podemos desarrollar. Todos los dones personales que recibimos son don y tarea: tenemos esa posibilidad, pero hay que desarrollarla.


        La persona puede construirse como tal, gracias a unas facultades, como son la inteligencia, la voluntad, la afectividad, que requieren su educación desde muy pequeños. Ya lo decía Aristóteles: es muy importante tener en cuenta los sentimientos, y no solo la inteligencia, para lograr algún objetivo o meta, porque la afectividad de una persona lo es todo, sobre todo en las personas más emotivas. Toda la realidad la percibimos a través de la afectividad, y nos configura el corazón, entendido como centro y raíz de cada persona.

       Cultivar la imaginación es vital para desarrollarla, para que no esté en estado salvaje, y poder usarla en nuestra vida en función de nuestro proyecto vital, dirigida por el pensamiento y la voluntad, en armonía con otros aspectos, como la afectividad, y para que se complementen. 

       Por ejemplo, no se puede pensar sin imágenes: son necesarias en el proceso intelectual del pensamiento. Hay personas más “visuales”, en las que  esta capacidad está muy desarrollada. Tampoco se puede tener memoria vital sin imágenes, que, por cierto, están teñidas de sentimientos. (Su estrato anatómico es el sistema límbico, y más en concreto el hipocampo.) La memoria no es un almacén polvoriento de recuerdos, sino algo vivo en continuo cambio, modificaba por el pensamiento, el estado afectivo, o por la voluntad, cuando intentamos cortar algunos recuerdos que no queremos tener presentes, o fomentar otros que merecen la pena…

       Por otra parte, el uso inteligente de la imaginación es la creatividad, tan propia de una persona. Pero también hay que aprender a desarrollarla.

       Cultivar la imaginación, como expresa el profesor Oliveros F. Otero, significa “transformarla en una imaginación inteligente”, controlada por la voluntad, para enfocarla en lo correcto, para hacer un buen uso de ella, poniendo el corazón, acorde con un comportamiento coherente, y al servicio de la persona. 



          También es importante usarla cordialmente, puesto que la imaginación está en el núcleo de la persona, en lo más íntimo, en el corazón. Además el corazón es su lugar propio, donde se puede desarrollar del mejor modo, y lograr el máximo de sus posibilidades. Siempre enfocada en lo bueno, en lo positivo, en el afecto y cariño a otras personas. Nos ayuda a construir relaciones interpersonales y familiares.

          Por eso, a la vez que tenemos un proyecto personal para cada hijo respecto a la inteligencia, la voluntad, o la afectividad, podemos también pensar cómo hacer para cultivar su imaginación, en cooperación con esas facultades. 

          Una forma es ayudándoles a pensar por cuenta propia, haciendo buenas preguntas, imaginando cómo resolveríamos una situación conflictiva o urgente…, encauzando acontecimientos que les hagan crecer, asesorando con buenas lecturas apropiadas, acordes, no solo a su edad, sino a su forma de ser, a los valores que queremos fomentar, y a sus fortalezas. Otra forma de cultivarla es ayudándoles a practicar “el trinomio leer-pensar-escribir”, como señala el profesor, para lo cual hay que poner imaginación, y plasmarlo en palabras, dibujos, detalles…






           Y es bueno apoyarnos en imágenes atrayentes, bellas, en buenas películas, cargadas de valores humanos nobles, en novelas o biografías que ayuden a entender algunos conceptos y valores, y a ejemplificarlos, para que los hijos lo puedan captar del mejor modo. También con nuestro ejemplo cultivado del uso de ella para nuestra vida, para ayudar a los demás, para demostrar el cariño, para convivir en la propia familia.

          La imagen va muy unida a la creatividad, que es la capacidad de usar la imaginación de forma inteligente, para relacionar distintas cosas, y que el resultado sea algo original, nuevo y bello. Y aquí cobra significado la fantasía, en cuya mejor acepción significa imaginación creativa.



           Lo característico de la imaginación de una persona, a diferencia de los animales, es que está penetrada de inteligencia, si la cultivamos, y gobernada por la voluntad. Nosotros mismos tenemos el poder en nuestras manos de dirigirla hacia algo que nos ayude, de cortar lo que no va bien, de fomentar lo que alimente los sentimientos positivos, por ejemplo en la relación con otras personas, y en especial en el amor en pareja, origen y fuente de la familia.





         Vamos a ir desgranando su relación con cada una de las facultades personales, aunque todo ello debe estar intrínsecamente unido.


         1- La inteligencia. El uso de la imaginación de forma inteligente conecta con la verdad de las cosas, porque la verdad es la adecuación del pensamiento a la realidad. De ahí la importancia de ajustarnos a la realidad, ahora que hay tantas "fugas" de ella, y tanto aparentar. Estamos en una sociedad del “postureo”, donde importa más poner una foto para que todos vean lo felices que somos, aunque la realidad no sea tan optimista… 

             Pero, cuando se pierde el contacto con la realidad es cuando aparecen los trastornos de personalidad, la patología y la clínica. Por eso es necesario usar la inteligencia para anclarnos en la realidad.

               Las capacidades cognitivas son muchas. Dejo una infografía con algunas de ellas, que siempre podemos desarrollar, porque, especialmente en el cerebro, lo que no se usa se atrofia. Otra de ellas es el pensamiento crítico, y la capacidad de relacionar. Quizá no es más "inteligente" el que sabe más cosas, sino el que las sabe usar, el que aprende a filtrar la información que le llega, el que capta la importancia de algunas cosas y de otras no, el que sabe priorizar y relacionar cuestiones que, a otra persona le pasan desapercibidas... Por eso, cada uno es singular, con sus capacidades recibidas, pero que puede desarrollar, enfocándose en sus fortalezas, "esculpiendo" su cerebro, como señaló Santiago Ramón y Cajal.







              Dejo para otro post el corazón, con algún plan de acción para llevarlo a la práctica.


Espero que les haya gustado, y lo pueden compartir. ¡Muchas gracias!


Dejo un post relacionado, con las capacidades mentales y cómo educar la inteligencia.



                                                                                 Mª José Calvo
                                                                 optimistaseducando.blogspot.com
                                                                                 @Mariajoseopt 



https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/11/cultivar-la-imaginacion-i.html




jueves, 19 de octubre de 2017

EL PRECISO VALOR DEL TRABAJO.




                                           Y, ¿EL TRABAJO...?



         La convivencia familiar se asienta sobre varios pilares. Es importante tener unos valores, basados en principios, en los que construir la vida. También fomentar día a día, el amor en pareja, puesto que es el origen y la fuente de toda la familia. Otro de los pilares es el trabajo.




             El trabajo es necesario para la dignidad de la persona, y nos permite cuidar de nuestra familia, aportar algo singular a los demás, y mejorar personalmente. Es algo imprescindible, pero no debemos hacer de él lo máximo de nuestra vida.


               Hay una películadirigida por Robert Lorenz, con Clint Eastwood, que lo plasma muy bien, y la recomiendo: “Golpe de efecto”. Trata de la vida de una chica, que gira continuamente sobre alcanzar expectativas para hacer real un sueño: ser “socia” de un bufete de abogados. Nunca se ha relacionado mucho con su padre, un “cazatalentos” de beisbol, pero le surge una complicación y le tiene que ayudar. Pasan tiempo juntos, comparten la pasión por ese deporte que conoce desde niña, y todo ello hace que vea la vida con nueva perspectiva. Ve la importancia real de las personas, del trabajo, de la amistad, de ayudar a su padre, de hacer lo correcto… Le ayuda a poner cada cosa en su lugar.


               Es preciso aprender a priorizar, para conceder el tiempo necesario al trabajo, pero dando importancia al tiempo en familia. Una familia no se construye sola: hace falta pensar con claridad, poner creatividad, estar con todos, demostrar el cariño con detalles cada día, en especial al ser querido.

              A veces se está más cómodo en el trabajo, porque quizá no requiere tanto esfuerzo y atención como liderar y atender a la familia. Pero no podemos hacer una hipertrofia del trabajo que invada otros ámbitos, o que no nos deje priorizar, organizarnos, querer a los demás, vivir al fin y al cabo como personas. 


            Señala un gran filósofo y humanista, Tomás Melendo, si amar es querer el bien de otra persona, trabajar es producir bienes reales por los demás. Por eso, trabajar de este modo es amar "dos veces". Un trabajo bien enfocado se hace por las personas a las que va destinado, es decir, la propia familia.


            Porque la persona se realiza en la familia: es donde aprende a querer y a ser querida, a mostrar interés por los sentimientos de los demás, a trabajar en equipo, a ser optimista, organizada, resiliente, empática, comprensiva, delicada… etc.




            Y, por otra parte, en familia, tenemos la responsabilidad de formar a nuestros hijos, para lo cual hace falta ser buenos padres, ejercer un buen liderazgo seduciendo con los valores vividos, y poner nuestras mejores ideas en ello, y llevarlas a la acción. Es uno de nuestros "trabajos", incluso más importante que otros que podamos tener. Por eso, haca falta dedicar tiempo y pensar, por ejemplo, cuál es nuestro "enunciado de misión" en la familia, para que los padres seamos verdaderos líderes, y sepamos arrastrar con nuestro ejemplo, con nuestra mirada, con nuestro cariño. Dejo enlace de dirección familiar, por si se quiere ampliar.




           Pero, en casa, hay momentos que estamos en “modo multitarea”. Queremos atender a todos mientras contestamos un mensaje, respondemos un email… Y como estamos tan inmersos en ello, las conversaciones giran una y otra vez sobre esos aspectos que nos reclaman la atención, pero que no son tan significativos. Hace falta cortar con ese escenario, desconectar, para descansar y alegrar la vida de los que más queremos.

          Nuestra mente no puede estar en multitarea con la misma eficacia que cuando está concentrada en algo. El atender a varios aspectos simultáneamente disminuye la atención, el pensamiento, la capacidad de resolver problemas, el aprendizaje..., porque se sustituye por una alternancia de la atención. Y esto lo notan.




       Muchas veces tenemos un estrés laboral que nos agota, y no nos deja reflexionar, o manifestar sentimientos positivos en casa. Por eso, es necesario “compartimentar” emociones. Si hemos salido del trabajo, no llevar ese estado de preocupaciones, emociones, y tareas pendientes; antes de abrir la puerta de casa, hemos de desentendernos de ello, archivarlo, para dedicarnos a otra cosa. Si no, pasa factura. 


        Nuestro estado emocional se va cargando y saturando de estrés, agobio, incapacidad de atender a todo, y se puede llegar a situaciones límite, con cansancio crónico, pérdida de autoestima, incluso con ansiedad o depresión, falta de concentración, y todo va en detrimento de las relaciones familiares. 



           Por eso, es preciso valorar mucho la familia, priorizar, y hacer que todos se sientan muy queridos, para que puedan desarrollarse bien y dar lo mejor de cada uno. 




          Espero que les haya gustado el post, y que comenten lo que les sugiere, o lo compartan con amigos. Gracias.





            Dejo el artículo publicado en "Hacer Familia"...





Y un enlace relacionado sobre diseñar "Un proyecto familiar"



                                                                      Mª José Calvo
                                                          Optimistas Educando y Amando
                                                                      @Mariajoseopt       

https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/10/el-preciso-valor-del-trabajo.html