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lunes, 13 de enero de 2020

EL ICEBERG DE LA FAMILIA




                                EL "ICEBERG" DE LA FAMILIA



          Os dejo una colaboración con Foro de la familia, con unas pinceladas sobre la misión de la familia. Espero que os guste.


         La grandeza y dignidad de la persona requiere la grandeza de la familia. Algo imposible de exagerar. 


         Gracias al amor recíproco, los padres traemos un hijo a este mundo, y nos convertimos en los primeros y principales educadores suyos. Y esa misión nos capacita para ser verdaderos líderes, dar lo mejor de cada uno, y lograr lo mejor de ellos. Y, lo más necesario en esta entrañable tarea, es quererles de veras por quienes son.




          Se podría decir que "la misión" de la familia es “custodiar el amor”. Nace del amor, el amor es su esencia, y transmite ese amor. 

       Más explícitamente, estimular, acoger, acrecentar y comunicar el amor entre sus componentes: primero entre los esposos, núcleo y origen de ella, y luego con los hijos, fruto de ese amor. 


       
         Hay veces, que vemos niños muy agradables, y pensamos qué suerte han tenido esos padresPero nada más lejos de la realidad. Es cierto que puede haber niños con temperamento tranquilo, con una sonrisa, educados, pero lo habitual es que lo estén aprendiendo de sus padres, de su familia, y haya un trabajo laborioso escondido tras esa conducta que aflora. Como sucede en un iceberg.

            Porque, la persona se construye en la familia. Es donde encuentra ese ambiente saturado de cariño y confianza, donde ve la realidad, y aprende, a través de los ojos de su madre, de su padre, donde percibe cómo se quieren y se tratan entre síY todo eso le llena de confianza y seguridad, ayudándole a construir su personalidad. Ese ambiente deja una huella indeleble en su vida.



            Los niños no suelen salir buenos o malos, sino que se hacen y rehacen en la familia, al saberse queridos de ese modo tan específico y entrañable, simplemente por lo que son: por ser personas, ¡singulares!, ¡únicas!

         La persona se forma en la propia familia, gracias al amor, que le ayuda a forjar su mejor personalidad. No solo en las primeras etapas de la vida, sino también cuanto mayor es su plenitud, y su capacidad de amar. Siempre necesita de la familia. Y nunca está “terminada”, siempre puede aprender, ilusionarse, mejorar.



            Cada persona es un gran regalo: el mayor regalo que podamos imaginar. Por eso, descubrir y tratar a los demás como personas, como seres de aportaciones, como seres relacionales, con sus cualidades específicas, sus fortalezas, y su singular capacidad de pensar en los demás...



         En la familia es donde se aprende lo importante de la vida, con el enfoque adecuado, de las personas que nos quieren. Y donde cada una puede ser ella misma, única, especial, excepcional; y a la vez, ayudar a los demás, con su cariño, sus ideas, su tiempo, sus cualidades cultivadas... Es decirdonde se realiza como persona, amando a los que tiene cerca.






            Lo que vemos en un niño, su amabilidad y sonrisa, sus buenos modales, su mirada chispeante, su ilusión, sus ganas de aprender, el mirar con una mirada nueva…, el ser alegre y generoso, es lo más propio y característico de la persona, y lo que va configurando su personalidad naciente. 


            Pero, lo que no se suele ver, como en el iceberg, son esas acciones continuadas, un trabajo de artesanía, y llenas de amor de los padres, que van guiando su personalidad y aprendizaje a base de cariño, paciencia, de explicar una y otra vez lo que está bien o mal…, de dedicarles el tiempo que cada uno precise, y las formas, de unas pocas normas, importantes y claras, que vayan iluminando y marcando un sendero transitable, y perfilando comportamientoCon comprensión exigente a la vez…, dándoles la necesaria autonomía, y sobre todo, mostrándoles con la vida y el trato a los demás, un modo de ser y de comportarse, propio de una persona. Ayudándoles a lograr su mejor personalidad; pero ¡¡la suya!!, con sus cualidades y talentos.


            Todo ello precisa tiempo y cariño. Para conversar con ellos, sabiendo escuchar, no solo con los oídos sino tambiécon el corazón. Hay que prestarles atención, saber motivarles, con optimismo, con la belleza de unos valores humanos nobles, con nuestra personalidad amable… 





         Así transmitir con coherencia un ideal de vida, que intentamos vivir, que nos aporta un sentido más pleno, aunque a veces fallemos… Y es lo que confiere una personalidad atractiva y estimulante, con belleza interior, capaz de tener en cuenta a los demás, ¡de quererles!


            De ese modo, lo aprenden de veras, y nos imitan con naturalidad. Siempre estamos educando, con nuestra integridad. Como decía la Madre Teresa, no te preocupes si tus hijos no te escuchan…, ¡te están mirando todo el día!” Esto es muy consolador, también con adolescentes.


            Y todo ello se puede concretar planes de acción, entre los dos, con pequeños objetivos, alcanzables, con unos medios específicos para lograrlos, y con una motivación adecuada en cada caso. Así se va configurando un proyecto personal de educación para cada hijo. Atendiendo a sus distintas facultades, como es la inteligencia, sin olvidar el corazón, ni la capacidad de actuar de forma libre. Es decir, con una voluntad entrenada en pequeñas cosas, para aprender a actuar en libertad.





            Así sen capaces de acometer retos que los engrandezcan como personas. Y de esta suerte, aprenden a pensar en los demás, a hacer las tareas de la casa y encargos, por amor, y a demostrar el cariño. Primero en la propia familia, y luego con amigos, en el colegioetc. Se desborda eficaz en otros ámbitos.

       Porque, el fin último de toda educación, es enseñarles y hacerles capaces de amar. Por eso la necesidad de recibir cariño “del bueno”, de que se sientan de veras queridos, y de que perciban cómo se quieren sus padres entre sí. Es lo que les permitirá aprender a amar. Porque, la persona solo crece cuando ama: así va conquistando su plenitud, y es más feliz.
           
     



                                     
                                                                       Mª José Calvo
                                                           Optimistas Educando y Amando
                                                         optimistaseducando.blogspot.com
                                                                       @Mariajoseopt





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lunes, 6 de enero de 2020

FELICES REYES...


                                 FELICES REYES...




Celebrar la fiesta de los Reyes Magos es algo entusiasmante, no solo para los más pequeños de la casa, sino para todos, puesto que infunde alegría y esperanza en los corazones. 

Es preciso mantener la ilusión de los primeros años, para vivir, y para transmitirla a nuestros hijos, sobrinos, nietos… Para ilusionar con algo real, que nos ayuda, y además construir nuestra propia cultura familiar.


Un poema precioso de Miguel de Unamuno: 


"Agranda la puerta, Padre, porque no puedo pasar. 
La hiciste para los niños, yo he crecido a mi pesar. 
Si no me agrandas la puerta, achícame por piedad; 
vuélveme a la edad aquella que vivir es soñar." 



Es como abrir el corazón a algo que ya ocurrió, pero que renovamos cada año. Los Magos de Oriente fueron a Belén siguiendo la Estrella, para adorar al Niño Dios. 

Tuvieron una actitud de escucha, de explorar el firmamento en busca de una señal de lo alto... Aquí el silencio interior es importante y necesario, para dedicar una mirara a nuestro interior, sin el agobio de las tareas que tenemos entre manos en el día a día. Donde resuena nuestra intimidad, todo lo bueno y bello que somos y tenemos..., y lo que podemos llegar a ser, con nuestras cualidades cultivadas, con lucha cotidiana.

Y luego, una vez encontrada esa señal, se pusieron en marcha. Dejaron por un largo tiempo las comodidades de sus hogares... para vivir y hacer real ese sueño. Con una actitud de disponibilidad total en busca del Recién Nacido. Para adorarle.

Y le llevaron presentes: oro, como Rey, incienso, como Dios, y mirra, como hombre. Y nosotros podemos seguir su legado y hacer otro tanto... 


Ellos representan la universalidad del mensaje del Niño Dios a todos los hombres, de cualquier posición, raza y color. Desde la humildad de los pastores, hasta esos personajes sabios, que tenían una inquietud interior por buscar a Dios...



Por eso, sorprendernos y sorprender con detalles de cariño, con la mirada, con esa sonrisa..., y esos regalos. Recuperar la ilusión, porque la ilusión es motivadora: permite que salgan a la luz esas cualidades que llevamos dentro, que a veces, olvidamos y no las desarrollamos. Y es concretar el cariño a los que tenemos alrededor, en la propia familia.


No hace falta gastar mucho, sino poner imaginación y creatividad, pensar en lo que les gustaría, lo que necesitan, y también en las personas que pasan necesidades, quizá no muy lejos de nosotros, con delicadeza y generosidad.





Volviendo a los Reyes Magos de Oriente, nosotros también podemos pensar qué podemos regalar al Niño, como hicieron ellos, contando con María, y José. 

Pueden ser cosas sencillas, no materiales, como un detalle, un agradecimiento, una mirada al Belén, una sonrisa que cuesta, y que por eso vale más, un regalar nuestro tiempo, un dar alegría, un pensar en los demás antes que en uno mismo, un gesto de atención hacia la propia pareja, una oración por alguien que lo necesita, un esfuerzo por saber que las personas valen más que las cosas, un perdón a alguien que nos ha molestado, y un sinfín de ideas que podemos pensar para llevarlas a la práctica. 

Los regalos nos recuerdan que, cada uno somos un regalo para los demás. Nos hacen descubrir el valor infinito de cada persona, que se da a los demás, con un corazón grande.



Hoy podemos regalar también, lo mejor de nosotros: #amor, ternura, #comprensión, #paciencia, #ilusión, calma, #esperanza, #generosidad, perdón, humor, #alegría, #optimismo... Lo mejor de cada uno, lo que no se puede comprar ni vender, el cariño y la #amistad, en especial en familia con los seres queridos. 😉👍🏾✨💚



Asimismo, pedirles que hagan realidad nuestros sueños, que agranden nuestro corazón, que nos acompañen en nuestro caminar, y nos ayuden a encontrar al Niño, y a querer a los demás, en el día a día. 


¡Que la alegría y la paz que encontraron los Reyes Magos, al ver al Salvador del mundo, nos acompañen cada día de nuestra vida!


¡¡Felices Reyes!!🌠🌠🌠




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                                                                             Mª José Calvo
                                                                         optimistas educando
                                                                            @Mariajoseopt



                                                                                

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