LA CIENCIA: EL ESTUDIO DE LA CREACIÓN
Estás en un blog un tanto científico, pues abordo temas desde el punto de vista médico, aunque adaptado para que sea algo más comprensible y pueda llegar a todos. Pero también con buenas raíces antropológicas, pues el ser humano está en el centro: cada persona, cada familia, su ámbito de desarrollo y creatividad, y fuente de felicidad. Intento una integración del saber científico y humanístico que nos da raíces y alas, y ayuda a descubrir el sentido de la propia vida. Te lo cuento en ese post.
Visto esto, comenzamos con la ciencia, que consiste en el estudio de la materia del Universo y su actividad por parte del ser humano. Y todo eso que existe objetivamente se constata en unos hechos que se repiten... No es un absurdo o algo opinable. Hay que buscar razones suficientes que lo expliquen, decía Einstein. Pero este saber científico no puede explicar todo: se complementa con otros modos de conocer.
La ciencia ayuda a atisbar algo de la belleza indescriptible de la naturaleza y la creación, que se nos ha regalado, puesta ahí para nuestro deleite, algo que nunca acabaremos de comprender del todo.
Con palabras de Gustave Thibon: "La creación ofrece suficiente armonía como para que jamás pueda dudar de Dios, y suficiente caos como para que nunca pueda comprenderlo del todo."
La maravilla de la naturaleza y del cosmos, ese orden y armonía, dentro de su inconmensurabilidad, sólo se explica por un Creador con gran sabiduría y generosidad, por un Ser inteligente, como veremos, por un "Mago", que dice G.K. Chesterton, porque los hechos son "magia" asombrosa. Él se sorprendía del misterio de la naturaleza, de su milagro cotidiano.
Porque, "lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos, un océano. La admirable disposición y armonía del universo no ha podido salir sino del plan de un Ser omnisciente y omnipotente", apuntaba Isaac Newton. Él intuyó en el siglo XVII la gravitación universal. Decía con gran agudeza y humildad que los cuerpos se atraen como si hubiera una fuerza entre ellos..., aunque todavía no se podía demostrar esa fuerza. Y habría muchos descubrimientos por delante que darían nuevas luces...
1- UN GRAN PENSADOR
Empezamos con un gran genio y pensador, G.K. Chesterton, del que te escribo en otros artículos. Después de pasar por épocas de su vida oscuras y agnósticas, y "tocar fondo", percibe que todo es magia, como creía de niño: desde la salida del sol, al florecer de un árbol, el trinar de los pájaros, el rugido de una cascada, el fluir de un riachuelo..., el estar vivo... Y todo eso apunta a un "Mago" que pone orden en el universo.
Había sentido desde niño que los hechos son en realidad milagros de la naturaleza: algo cuasi mágico, sorprendente, y de gran belleza.
Dice entusiasmado: "hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina". "Cada cosa tiene un sello divino, y quien lo descubre es feliz, y da gracias al Creador." Aunque en ese momento era ateo...
Su infancia la recuerda como algo maravilloso y alegre, con los Cuentos de Hadas y con gran asombro ante la realidad. Le abruma la solidez y belleza de cualquier cosa de la Creación. Le parece increíblemente fastuosa, y le sorprende continuamente estar vivo. Es como si fuera algo prodigioso. Pensaba que en el mundo había magia y encantamiento... Vive en admiración permanente, como los niños.
Por ejemplo, refiriéndose a las estrellas, une el saber científico al saber del poeta, o mitopoeta en su caso, para comprenderlo mejor.
Por tanto dirá que una estrella es una estrella, (una bola de fuego que sigue un curso matemático... etc.), pero, escribe en su poema Mitopoeia:
“no ve ninguna estrella quien no las ve ante todo como hebras de plata viva que estallan de pronto para arder como flores bajo una antigua canción cuyo mismísimo eco musical desde hace tiempo persiguen.”
Claro que, para él, que posee una sensibilidad y finura tan grande, es fácil verlo así. Aprendamos a mirar, conquistemos alma de poeta, dejémonos sorprender por tanta belleza que nos sale al encuentro cada día, sin cansarse... Su arte "toca" la belleza, la expande y despliega, y nos la acerca.

Para entender un poco el genoma, el ser humano posee 23 pares de cromosomas, (mitad del padre y mitad de la madre), que están formados por dobles cadenas de ADN, acido desoxirribonucléico, formando hélices, que a su vez están compuestas por muchísimas bases de nucleótidos.
En estas hélices se encuentran los genes, constituidos por la codificación de algunas de esas bases, y son diferentes para cada persona.
Todo esto lo investigó el doctor Collins, y secuenció toda esa información en el ser humano. Tarea inconmensurable, y de mucho trabajo.
Un libro muy interesante de este autor: "¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la Fe", de 2016, explica el genoma humano. Dice que contiene millones de nucleótidos, y está escrito en códigos de 4 letras, G, C, A, T, que se van combinando por pares determinadas. Algo impresionante y sobrecogedor, que ha llevado mucho tiempo investigar, secuenciar, tratar de comprender, y transcribir. Y agradecemos infinito.
Sin embargo, los genes no son determinantes, como se pensaba hace mucho, sino que se expresan o no, de una forma u otra, según el estilo de vida da cada persona. Lo veremos...
Referido a la educación, y a sus alumnos...
"Es preciso sacudir enérgicamente el bosque de neuronas cerebrales adormecidas. Es menester hacerlas vibrar con la emoción de lo nuevo, e infundirles nobles y elevadas inquietudes".
Qué importante es la ilusión y la pasión por lo que a cada uno le motiva… Y elevar motivaciones. En este sentido, apunta esta eminencia:
“No considero tan urgente enseñar el modo técnico de fabricar Ciencia como sugerir el entusiasmo hacia el acto mental de fabricarla. No se hace lo que no se ama y, de ahí cierta exageración intencionada con que presento el placer de descubrir.”
















