Translate

Lograr armonía familiar

Mostrando entradas con la etiqueta comenzar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comenzar. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de diciembre de 2020

NO TE RINDAS...


               ¡NO TE RINDAS...!, RECOMIENZA CON OPTIMISMO



Volvemos de nuevo a la lucha. Más en estas circunstancias... en las que se echa de menos el cariño de las personas cercanas, de amigos, en el trabajo, el colegio y demás relaciones personales. Como dicen unos amigos, "el cariño nos protege".

En familia, cuando hay niños es más fácil organizarse y meterse en la cotidianeidad del hogar y del trabajo para "hacer familia". De todas formas siempre hay que poner ilusión en cada etapa, descubrir esos brillos inusuales en las circunstancias más normales de la vida, que dan relieve y sentido, y contagian entusiasmo. Hay que saber mirar y admirar con asombro y agradecimiento, con ojos “nuevos”, como los niños…, para ver la belleza y humanidad que atesoran las cosas, los momentos, las personas.


Necesitamos una actitud optimista de lucha, de comenzar y recomenzar, porque siempre hay algo que se puede hacer en cualquier situación, por muy mala que parezca... Convertir imposibles en posibles. Hacer buen ambiente, pensar en los demás.




Saber ver lo bueno facilita las relaciones personales y anima a otros, especialmente en familia, fuente y origen de todo lo demás.            
                                      

El optimismo es una forma de ser, de ver la realidad, y de enfocar las cosas. La actitud que tenemos cada uno ante la vida, que se puede aprender y fomentar. Siempre podemos descubrir y paladear las alegrías sencillas que nos salen al encuentro cada día. La alegría de la vida, la belleza de la naturaleza, el trabajo bien hecho, el servicio atento a los demás, el amor sincero, el cariño de los que queremos. 


Y muchos otros motivos para el optimismo y la alegría: la vida familiar, la amistad, el descubrimiento de las cualidades y capacidades personales, y de los demás, el aprecio, la posibilidad de conversar y sentirse comprendidos, el ser útiles para otros... 

También es reconfortante la adquisición de nuevos conocimientos, el estudio, el descubrimiento de nuevas dimensiones, los encuentros, proyectos para el futuro...

Así como emocionarse con una buena lectura, admirar una obra de arte, escuchar música o ver una película. Son pequeños disfrutes que alegran la vida: la nuestra y la de los demás.

  


Por eso es vital fomentar ese optimismo en la propia familia, porque el ambiente de confianza y cariño hacia cada uno es lo que da seguridad ante la vida, a cualquier edad, y ayuda a madurar como personas, ¡con toda la singularidad de cada una! Sentirse queridos, y querer a los demás, lo es todo.


Además, confiar es creer en cada persona, en todo lo bueno y bello que posee, que lucha por salir a la luz. De ese modo lo permitimos, le damos la oportunidad de que lo desarrolle. Por eso es tan necesario aprender a descubrir cualidades y talentos, lo cual es muy fácil con una mirada de cariño. 

          
Con actitud proactiva, como apuntara S. Covey..., haciendo que las cosas "sucedan". 


Si unimos el optimismo con esa actitud positiva de lucha, se puede apuntar a metas valiosas, movilizar energías, y lograr lo mejor de nuestras posibilidades. De esa forma, ir descubriendo el sentido profundo de la vida, como dijera el doctor Frankl, la misión personal de cada uno en este planeta.





En esta línea, un pensamiento animante de Elisabeth Lukas, continuadora de Frankl: "Con una actitud positiva se puede sacar provecho hasta de la situación más amenazadora, mientras que, con una actitud negativa, hasta una estancia en el Paraíso puede resultar insoportable.”

Se trata de ver oportunidades en cada "calamidad"..., no calamidades en cada oportunidad. Por eso, 


                      ¡No te rindas!, cada dificultad es una oportunidad



Dejo un dibujo de un artista y profesor, Antonio Gervás: @dibupills en Instagram, que además transmite una enseñanza llena de buen ánimo y humanidad. Le puedes seguir en su cuenta.



Y un poema que me ha llegado, que desconozco el autor:


"No te rindas" 

No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, 

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.


No te rindas, que la vida es eso,

Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.


No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda, 

Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma, 

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo. 

Porque lo has querido y porque te quiero. 

Porque existe el vino y el amor, es cierto. 

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron, 

Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos. 

Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.


No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento, 

Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo, 

Porque esta es la hora y el mejor momento. 

Porque no estás solo, porque yo te quiero.


Espero que te haya gustado, te anime, y lo puedes compartir con amigos con los botones de redes sociales o, copiando la URL. ¡Gracias por difundir, y feliz re-comienzo!



                                                      Mª José Calvo
                                           Optimistas Educando y Amando
                                                      @Mariajoseopt



Dejo algunos enlaces relacionados:

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/12/no-te-rindas.html                                                                                           

viernes, 21 de septiembre de 2018

DOS RETOS ANTE UN NUEVO CURSO




                                      UN NUEVO CURSO Y DOS RETOS


         
Comienza un nuevo curso y estamos con la batería recargada para acometer y disfrutar de un nuevo año. Cuesta, pero en realidad nuestra vida ordinaria y nuestro trabajo, sea el que sea, es lo que da estabilidad y cohesión en la vida. Lo que hace que podamos levantarnos animosos, y comenzar cada día con ilusión y perseverancia. Teniendo nuestra meta clara. Con más motivo si formamos una familia, pues todo esfuerzo es por ellos. 


           
Aunque tengamos siempre el mismo horario, siempre cabe hacer las cosas “nuevas” cada día con actitud positiva, sabiendo descubrir lo bueno de las situaciones, dejándonos sorprender por tantas cosas bellas que nos salen al encuentro. Desde un nuevo amanecer, la brisa en el rostro, la cara simpática de nuestros hijos, el detalle y cariño de nuestro esposo/a, a la sonrisa de una persona que ni siquiera conocemos... etc.

        
Y cuando digo trabajo, me refiero no sólo a un trabajo remunerado, sino a cualquier actividad que conlleve una responsabilidad. Y puede ser el trabajo del estudiante, de un opositor, y el de una madre o padre que se quedan en casa cuidando a sus hijos, organizando tareas y dirigiendo y cuidando su familia… ejerciendo un buen liderazgo, con servicio atento, por amor, poniendo en juego todos sus talentos...

         
Todos ellos pueden ser ocasión de desarrollo personal, de “realizarse” maravillosamente como persona, y vínculo de unión y relación con los demás. Muy enriquecedor el que se dedica a cuidar a sus hijos, aunque a veces sea poco valorado en la sociedad actual…, que a veces solo presta atención a la utilidad material. Asimismo, fuente de multitud de habilidades personales, incluida la empatía, la comprensión, el buen liderazgo, el trabajo en equipo y la sinergia, el saber priorizar, la resolución de problemas, la resiliencia, etc. Por eso, ser madre, o padre, ¡es un trabajo importante!, realmente importante cabría decir, y además es un "plus"... Hay que descubrir la belleza de lo que no es tan cuantificable, sino que rebosa humanismo y trascendencia. Y hace felices a todos.






    
Unos retos entrañables en familia:


       
1- Aprender a querer

En la propia familia es donde aprendemos a querer. Necesitamos la experiencia de ser amados sin condiciones para aprender a querer a los demás. Por eso es tan importante el cariño que recibimos de nuestros padres en los primeros años de la vida, base de nuestra personalidad.





         
Este es nuestro primer reto a lo largo del año. Demostrar el cariño, ser generosos a la hora de regalar detalles y delicadezas, de plasmar ese amor. Y se resume en tiempo y cariño al fin y al cabo, y nuestra propia persona, dedicada a los seres queridos. Por otra parte, y además, es el principal derecho de los hijos: al cariño recíproco de sus padres, origen de ellos, del cual se "nutren" para crecer como personas. 



       
Esforzarse cada día en amar más y mejor, concretándolo en gestos y detalles, empezando por nuestra pareja, origen y fuente de toda la familia, y siguiendo con nuestros hijos, amigos..., etc. Y todo ello genera felicidad.

      
Además, somos sus modelos. También de amor. Según cómo nos tratemos y queramos, qué gestos y delicadezas tengamos a lo largo del día con la otra persona, qué importancia y prioridad demos al ser querido, así lo aprenderán… Somos su referente, y son como esponjas: lo absorben todo, y ¡nos copiarán!





      
Por eso, en el amor de los padres es necesaria esa actitud positiva de lucha por dar lo mejor de cada uno. Cuidar el amor mutuo cada día, estando pendientes de tener detalles concretos con el otro, para que se sienta de veras querido.

         
Es la única forma de ayudarle a sacar a la luz todo su potencial, que a veces, ni siquiera lo percibe muy conscientemente... Pero ahí estamos para hacérselo notar, porque el cariño permite descubrir toda la maravilla que es, sus cualidades y talentos ocultos, y demostrarlo con obras.


        
Dejo 7 "tips" para cuidar ese amor, desarrollados en un post con ese título. Puedes pensar otros que os gusten más y os ayuden.





        
En familia es donde amamos incondicionalmente, y para eso es necesario separar la persona de su conducta. Es decir, no se va a querer menos porque hayan hecho algo mal, sino que les haremos notar ese gesto que no ha estado a su altura. Y precisamente porque han fallado, debemos demostrar el cariño de forma incondicional. Así, sintiéndose muy queridos, podrán hacer un esfuerzo extra para remontar, e intentarlo de nuevo con más brío y lucha optimista.

   



        
2- Segundo reto: cómo somos y cómo queremos ser

Nuestros hijos también se fijan en cómo somos, qué personalidad y cualidades tenemos, cómo nos relacionamos y cómo tratamos a los demás. Si somos comprensivos y generosos, empáticos, trabajadores, si sabemos sonreír, o si nos quejamos por todo... Por el esfuerzo, por el mal tiempo, por el trabajo… También si somos amables, o si vamos "a lo nuestro"... Y de nuevo, ¡nos copiarán!





Por eso, luchar por ser mejores personas cada día. Cada uno a su modo, con sus características específicas y singulares. De ahí la importancia de acoger a todos con cariño, con esa singularidad propia de cada uno.




Para ello se puede concretar un pequeño objetivo, optimista a la par que realista. Incluso anotarlo y hacer un plan concreto para poder llevarlo a la acción, con empeño y perseverancia. Mejor, con detalles que hacen la vida más agradable a los que tenemos cerca, así se sentirán más valorados y queridos.




   
Muchas veces no lo conseguiremos. Las prisas, el trabajo, cosas pendientes, lo urgente, las tareas de la casa... Parece imposible llegar a todo y estar en todo. Pero, precisamente cuando tenemos más ocupaciones es cuando hay que organizarse mejor para dejar espacios y tiempos con las personas que más queremos. El resto "solo" son tareas... ¡Debemos construir una familia!, que es lo más importante que tenemos entre manos, y lo que nos hará más felices. También a nuestros hijos. Porque les dará una base sólida y coherente donde construir su vida, compuesta de una amalgama de cariño, confianza y optimismo, donde los imposibles se hacen posibles. Como decía aquel brindis...



      
Por eso, aunque no lo logremos a la primera, siempre podemos comenzar y recomenzar las veces que haga falta. Siempre dispuestos a una lucha alegre por mejorar, por quienes queremos infinito.





       
Y aquí enlazamos con otro reto que engloba a los dos.


   
3- Una actitud optimista de lucha, de comenzar y recomenzar, porque siempre hay algo que se puede hacer en cualquier situación. Además, el dar lo mejor de cada uno facilita las relaciones personales y la convivencia en familia y en la propia pareja. 




La actitud, como dice E. Lukas, continuadora de V. Frankl, es fundamental para disfrutar de la vida y no inventar problemas donde no los hay...




    
De esa forma, descubrir esos brillos en las circunstancias más comunes y cotidianas de la vida. Hay que saber mirar con asombro, con ojos “nuevos”, como lo hacen los niños…, para descubrir la belleza que encierra cada situación. 


        
A veces, si es necesario, usar unas “gafas tintadas” para ver lo bueno de los demás, esas cualidades singulares de cada uno, sus buenas actitudes y virtudes, y no tanto los fallos que saltan a la vista...

          
Y así, hacerlo notar, agradecerlo, y poder apoyarse en ello a la hora de hacer un esfuerzo por cultivar un hábito o virtud que se quiera desarrollar. Siempre es mucho más eficaz ser "buscadores de tesoros”que "cazadores de defectos"… Y es la forma de fomentar todo lo bueno de cada persona.





                                                                   
Por ello la necesidad del optimismo en la propia familia, porque el ambiente de confianza y cariño hacia cada uno, es lo que da seguridad ante la vida, a cualquier edad, y ayuda a crecer como persona. También con exigencia comprensiva ante sus encargos y responsabilidades, desde bien pequeños. 

           
Si unimos el optimismo con esa actitud positiva de lucha, podremos "volar" mas alto... Y todo ello nos torna alegres, puesto que la alegría y la paz son la resultante de esa lucha esforzada.


           
Si intentamos dar lo mejor de cada uno seremos mejores, y buenos líderes de nuestros hijos, porque les motivaremos con nuestro cariño y coherencia. Haremos una llamada a lo mejor de ellos. Daremos importancia a lo realmente importante... Y, como consecuencia, tendremos una vida más plena, iluminando un sendero, y enseñándoles a volar alto. Y haremos felices a todos los que nos rodean.




      
Por eso, como le gustara decir a un gran sabio y humanista..., “¡siempre alegres, para alegrar la vida a los que nos rodean!", muy especialmente en pareja, en familia.      




       
Espero que te haya gustado el artículo. Muchas veces sabemos lo que tenemos que hacer, pero no lo concretamos en hechos. Por eso es bueno coger un papel y anotar objetivos con un plan de acción para "hacerlo vida"... Cabeza, corazón y acción.




                                                                            Mª José Calvo
                                                                  Optimistas Educando y Amando




Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:


domingo, 10 de septiembre de 2017

COMENZAR Y RECOMENZAR




                         COMENZAR Y RECOMENZAR…, CON OPTIMISMO



Volvemos de nuevo a la lucha... Cuando hay niños es más fácil organizarse y meterse en la cotidianeidad del hogar y del trabajo. De todas formas, siempre hay que poner ilusión en todos los momentos de la vida para descubrir esos brillos e irisaciones maravillosas en las circunstancias más normales. Hay que saber mirar y admirar con asombro, con ojos “nuevos” como los niños… para ver la belleza y humanidad que atesoran, el cariño por doquier, que si uno no se detiene no lo ve. 






Necesitamos una actitud optimista, de lucha, de comenzar y recomenzar, porque siempre hay algo que se puede hacer en cualquier situación por muy mala que nos parezca. 

Saber ver lo bueno y positivo facilita las relaciones personales, sobre todo en la familia, y en pareja, fuente y origen de todo lo demás.            
                                      
            
Por eso es necesario fomentar el optimismo en la propia familia, porque el ambiente de aceptación, de confianza y cariño hacia cada uno es lo que da seguridad ante la vida, a cualquier edad, y ayuda a crecer como personas, ¡con la propia singularidad de cada uno! Sentirse queridos y aprender a querer a los demás: de eso va la vida... Y rebosa dicha.

             
Además, confiar es creer que hay en el interior de cada persona mucho bueno y bello que lucha por salir. Y de ese modo lo permitimos, le damos la oportunidad de que lo despliegue. También, y especialmente, en la propia pareja. Aprender a descubrir cualidades y talentos del ser querido, lo cual es muy fácil con una mirada de cariño. Pues el amor no es ciego, sino muy clarividente: descubre tesoros escondidos, aquellos que incluso esa persona no es muy consciente. Y, con la fuerza de ese amor le ayudamos a desarrollar.


           
Siempre con optimismo, que es una forma de ser, y de enfocar las cosas. Es la actitud que tenemos ante la vida, que se puede mejorar o aprender. Ser optimista es como ponerse un “filtro” en la mirada que permite ver la belleza de lo bueno, y descubrir lo mejorable para optimizarlo. Sin embargo, no se trata de esperar pacientemente que todo ocurra de forma positiva, sino que intentamos que eso ocurra. Con actitud proactiva, como apunta S. Covey... Y si unimos el optimismo con esa actitud positiva de lucha, podremos apuntar a metas altas, valiosas y nobles, y lograr lo mejor de nuestras posibilidades. Contando con el corazón, que es cariño y suavidad, y da ilusión.




      
Señala Elisabeth Lukas, continuadora del pensamiento de Viktor Frankl, "con una actitud positiva se puede sacar provecho hasta de la situación más amenazadora, mientras que, con una actitud negativa, hasta una estancia en el Paraíso puede resultar insoportable.”

      


Si hiciera falta, ponerse unas “gafas tintadas” para ver lo bueno de los demás, esas cualidades singulares de cada uno, sus fortalezas, sus buenas actitudes y virtualidades... Y no tanto lo que hacen mal. Así hacérselo notar, agradecerlo y que lo pueda fomentar. Apoyarse en ello a la hora de hacer un esfuerzo por cultivar unos hábitos o virtudes que se quieran desarrollar. 

Por eso es mucho más eficaz ser "buscadores de tesoros”, que "cazadores de defectos"… En lo bueno se conoce de veras a las personas. Te lo cuento en el post resaltar lo bueno de los demás. El resto sale solo con dejarse llevar...






También en el amor de pareja. Es necesaria esa actitud de lucha por dar lo mejor de cada uno, pensando en el otro, y cuidar ese amor mutuo cada día. Priorizar la relación. Estar pendiente de quererle tal como es, y tener detalles concretos para que se sienta de veras querido, querida, porque es la única forma de que desarrolle lo mejor de sí. 

Además, el optimismo de óptimos, el apuntar a lo mejor, permite crecer como personas en ese clima de confianza, libertad y cariño que es la familia. Somos seres relacionales, y en ello cada uno encuentra su mejor forma de ser, y su plenitud como persona. Y como consecuencia es feliz.





           
Así iremos mejorando, como el vino en barrica de roble, y seremos buenos líderes de nuestros hijos, porque les motivamos con el cariño, con nuestra vida alegre, generosa, leal, coherente. De este modo tendremos una vida más plena haciendo felices a los que nos rodean: familia, amigos, compañeros... El optimismo es ¡muy contagioso!, y crece cuando se "reparte".

        
Todo ello nos va tornando más alegres y serenos, puesto que la alegría y la paz son la resultante de esa lucha esforzada de cada uno por dar lo mejor de sí. Por eso, “¡siempre alegres, para alegrar la vida a los demás!" Muy en especial en la propia familia.    





              * “Tips” para hacer ambiente optimista


Tanto en la familia, como en otros ámbitos..., porque todos se relacionan y se complementan. Lo que se consigue en la familia es para sembrarlo en otros ambientes. Y viceversa. Así se va logrando sinergia.

Como señala el humanista Tomás Melendo, la persona se "hace" y se "re-hace" en la familia, es donde se la quiere por ella misma, y donde puede a su vez querer a los demás.







1- Caras sonrientes.😁

2- Descubrir lo bueno de los demás.

3- Saber escuchar, comprender, atender a los sentimientos.

4- Pensar qué necesitan, cómo ayudarles. Actitud de servicio.

5- Valorar el esfuerzo y la lucha, no sólo el resultado obtenido.

6- Ante las dificultades, afrontarlas como retos, que no desanimen.

7- Aprender a ser optimistas y resilientes. ¡Siempre hay algo que se puede hacer! 

8- Que nunca falte la alegría y la esperanza. 





         

Y siempre con optimismo, "resello" de este blog, tan importante para descubrir y apuntar a lo mejor..., que da fuerza, ánimo y motivación para luchar por metas altas y nobles. Incluso cambia nuestro cerebro: estimula sustancias mensajeras neuroplásticas, aumenta el flujo sanguíneo en la corteza prefrontal, cambia la epigenética o expresión de los genes… Pone ilusión y entusiasmo en la vida.



Os dejo el artículo publicado en la Revista #HacerFamilia, una de mis favoritas en temas de familia, pareja, educación de los hijos... (también su web).







Dejo algunos enlaces relacionados:








                                              




Comunicar-el-amor: lenguajes del amor 

              
                                           
    
Si te ha gustado lo puedes compartir con amigos copiando la URL. ¡Gracias, y feliz comienzo!



                                                      Mª José Calvo
                                           Optimistas Educando y Amando
                                          


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/09/comenzar-y-recomenzar.html