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jueves, 29 de diciembre de 2016

DÍAS DE FAMILIA...



                                   HACER AMBIENTE NAVIDEÑO...



         En estos días de Navidad, en los que estamos más en familia, podemos crear un ambiente especial en casa, que además perdure durante todo el nuevo año...


                        





         Podemos hacer largas sobremesas o tertulias, cantando villancicos, contando historias familiares, o viendo buenas películas... También es momento para descansar y leer algo que nos guste y alimente el pensamiento y el corazón... 

         Se puede planear unas lecturas, desconectando un poco de las nuevas tecnologías y de pantallas, sobre todo cuidando a los más pequeños... 

       Para niños, son buenos, por ejemplo, los libros de Beatrix Potter, o El libro de la familia, o El libro de las virtudes, de W. Benett, o alguno clásico como Heidi, Platero, El Principito..., incluso La historia interminable de Michael Ende. También de aventuras como Los cinco, Los Hollister, libros de Mark Twain, o cómics de Tintín... En editorial Palabra hay muchos libros, por edades, con valores concretos para fomentar, como la amistad, la generosidad, la autoestima, la resiliencia, la responsabilidad... etc 

       También se pueden regalar biografías juveniles de personas valiosas..., como El mago de las palabras, sobre J. R. Tolkien..., y otros muchos. Endrina y el secreto del peregrino, sobre el Camino de Santiago...





        Y para adolescentes, por ejemplo, "Aquel verano" de Miguel Aranguren, o "Vigo es Vivaldi" de J. R. Ayllón... "Mujercitas", siempre entusiasma. También "Las Crónicas de Narnia"..., La Ciudadela, El Esbirro, Desde un tren africano, Una chabola en Bilbao, La vida sale al encuentro, El diario de Ana Frank, alguno de Julio Verne, El Principito..., Harry Potter y la piedra filosofal, Los tres mosqueteros...

      Para algo mayores, alguno de Cornelia Funke, como Corazón de tinta..., Eragon, de Crhistopher Paolini..., Ewilan de Pierre Botero, La casa encantada de Dickens, Crónicas de Dragon Lance, de Margaret W. Tracy, Elliot Tomclyde, de Joaquin Londaiz y Crónicas de la Atlántida..., La ladrona de libros, Las aventuras de Sherlock Holmes, El Señor de los Anillos, Momo de Michael Ende... y un largo etc.





       También "La Reina sin nombre", de María Gudín, novela histórica en tiempos de los godos, para jóvenes y adultos, pues siempre atrae por su belleza; o su nuevo libro, "Mar abierta", ambientada en el siglo XVII, en una mar infestada de piratas, y muchos otros, como El despertar de la señorita Prim, Dulce hogar, de Ed. Palabra, La victoria del sol, El planeta privilegiado...

           En plan formación familiar, por ejemplo Los siete hábitos de las familias altamente efectivas, de S. Covey, de Ed. Palabra, es un buen libro. También toda la colección de Hacer Familia, por edades de los hijos, o sobre amor y pareja... Otro que muy bueno, para padres de adolescentes, de Stenson, Cómo tratar a los adolescentes..., y para padres de hijas es muy bueno, Padres fuertes, hijas felices, de una pediatra: Meg Meeker.



                            
            Pensando en películas, por ejemplo, una muy propia de este tiempo es "Qué bello es vivir", de Frank Capra. Es un canto a la vida, y transmite el valor de la familia, el cariño de todos, la importancia de las personas queridas... más allá de las circunstancias y de las dificultades que podamos tener.





               Dejo un corte muy simpático, y otro muy emocionante...



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         Otra película desenfadada, para ver en familia, puede ser "Solo en casa". Trata de la aventura de un niño que se queda solo en su casa, y cómo debe madurar y responsabilizarse ante los peligros que le acechan... Es divertida, para reírse un poco. 












         También hay otra apropiada por el ambiente de familia, por su delicadeza, su formación, y repleta de valores humanos nobles. Es "Mujercitas", adaptación de la misma novela, de Louisa May Alcott. Toca temas importantes como la amistad, la familia, el cariño, la enfermedad, la educación, el perdón, la responsabilidad, el amor, la vida...



       Además, se puede aprovechar para hablar con los hijos sobre temas que de otro modo no se nos ocurren, o nos cuesta más... 

     El cine es una forma de ver situaciones humanas, y nos puede ayudar a pensar algunas cosas, a hacer ver lo correcto, a dar formación, a establecer un diálogo con los hijos, en familia, a enseñar a ser críticos con lo que elegimos, o lo que transmite cada película... etc.



Algunas ideas más para ver en familia, dependiendo de las edades de los hijos:


  • Los increíbles
  • Del revés, Inside Out.


  • Enredados, de Disney.


  • Mientras dormías
  • Ana y el rey (adolescentes)
  • Australia (el valor de la familia, de la persona, de lo correcto...)
  • Bella (la empatía, la vida...)
  • Los míos, los tuyos, los nuestros (una gran familia)


  • Vive como quieras (divertida y familiar)
  • Harry Potter (amistad)
  • El Señor de los Anillos: La comunidad del Anillo.




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  • Adivina quién viene esta noche a cenar...
  • Historias de Philadelphia (simpática)
  • Spiderman 2. (responsabilidad)
  • Matrix (la realidad, la misión de cada uno...)
  • Men in black
  • El último regalo (valores importantes en la vida)
  • Gattaca (para pensar...)
  • Up (amor auténtico...)
  • Juno (para adolescentes, la sexualidad en su marco apropiado..., la vida...)
  • Independence day
  • Star Wars
  • ...

Espero que hayan sido útiles las sugerencias del post, 
y os deseamos una

             ¡¡muy Feliz Navidad!!, y un año nuevo lleno de cosas buenas...



                                                                                                                                                                                                Mª José Calvo
                                                        optimistas educando






martes, 20 de diciembre de 2016

¿QUÉ SIGNIFICA LA NAVIDAD...?



                    ¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO AUTÉNTICO DE LA NAVIDAD...?


          Unos esposos buscan posada..., un Niño nace en Belén, en una noche estrellada, unos Ángeles anuncian su llegada, unos pastores van a adorarlo..., unos Magos de Oriente emprenden un viaje... No es algo que sucede con frecuencia. Podemos pararnos un momento para repensar la Navidad, para sorprendernos, para disfrutar, mirándolo con ojos "nuevos", con ojos de niño...

   

     

                          EL BELÉN QUE PUSO DIOS...


            Ya queda menos para la Navidad, y lo propio de esta espera es ir montando el Belén. Podemos  aprovechar su fuerza para estar pendientes de los demás, para mejorar las relaciones familiares. Es un tiempo especial dedicado a pensar en los otros, para alegrarles la vida, para tener detalles de cariño. No es imprescindible gastar mucho dinero, sino gastar ilusión, sorprender con imaginación y cariño, especialmente con los que más queremos. También con los que sufren en muchos sitios...


                  Pensar que siempre estamos formando a nuestros hijos: nos están mirando todo el día. Vamos dejando una huella, y marcando la senda por donde ellos podrán pasar… Vamos a enseñarles algo trascendentealgo valioso, que no pasa con las modas, ni con los tiempos, y que siempre recordarán. De esta forma pasará de generación en generación.



          Para empezar, podemos aprender de ellos a ver las cosas con ilusión, sabiendo sorprendernos de lo importante y de lo bello. Podemos intentar poner el Belén entre toda la familia. Es algo divertido, estimulante, enriquecedor, creativo: hace falta traer unas piedrecitas, un poco de hierba, unas ramas, unas hojas secas, pajas,  cortezas de árbol,  lo que se nos ocurra. Y unas figuritas; también pueden ser de plastelina, o de arcilla… Podemos recortar estrellas de cartulina, o de papel charol, ríos de plata, caminitos de serrín… Así pasar un rato entrañable y divertido haciendo algo muy importante.









         Cuando ya lo tengamos montado, podemos hacer un “juego” con nuestros hijos, y transformarnos  en un personaje de aquella época. Escondernos en el portal, ir con los pastores a ver al Niño, llevarle un queso, un tarro de miel, algo de ropita, o cantarle una canción. Imaginarnos que podemos estar con su Madre, o que hablamos con San José… ¿Qué les diríamos?






      Con nuestra inteligencia, creatividad, e imaginación, podemos traspasar los límites del tiempo y del espacio, y crear nuestra propia historia. Cada uno, la nuestra, o ir toda la familia visitar al Niño. Podemos hablar con el Niño, contarle nuestras preocupaciones, alegrías..., y luego escucharle, pues habla directo al corazón.


       Pensar cómo se tratarían María y José, con qué cariño, con cuantos detalles, aunque no tuvieran nada material... pero sí un espíritu entregado, generoso, alegre, animante. Con cuánto amor cuidarían al Hijo de Dios hecho hombre… Le prepararían una cuna confortable, calentita, le besarían, le mirarían, le sonreirían, le cantarían, le bailarían, ¡no saldrían de su asombro!



                    Por un lado, podemos hablar con ellos, en la imaginación, en la realidad, ¿qué diferencia hay? Para Dios todo es posible. El Belén es como una “app que nos enseña a rezar” sólo con mirarlo, o una "máquina especial", que nos transporta a otro mundo..., que nos ayuda a meternos en el portal, en sus vidas reales.

                 Y aprendemos de ellos un sinfín de cosas: a valorar lo importante, a no ser caprichosos, a pensar primero en los demás, a disfrutar de la alegría del Recién Nacido..., en medio de la pobreza.

        Podemos enseñar a nuestros hijos a esconderse en el Belén y hablar con esos personajes.... También, ayudarles a querer al Niño, a tener detalles con Él, a ser muy amigos suyos, a pedirle cosas, a darle las gracias, a decirle frases cariñosas, a cantarle..., por vía afectiva, que es como mejor lo entienden. 




               Y por otro lado, allí tenemos, hecho Hombre, al mismo Dios. Toda la grandeza, hecha algo muy pequeño, toda la belleza que nos podamos imaginar, condensada en un niño..., y todo el esplendor de lo verdadero y bueno. 





             Nos puede servir de modelo para intentar mejorar como personas, para parecernos un poco a Él, para aprender a amar, a ser buenos esposos y procurar ser buenos modelos de nuestros hijos. También para pedirle ayuda ante nuestra "poquedad", y a su Madre, y a su padre San José.






                    "El Belén que puso Dios" también es el título de un precioso libro de Enrique Monasterio, de Ed. Palabra, que comienza con el Big-Bang..., y nos cuenta la historia de cada personaje del belén. Puede ser bonito para leer estos días.




                   Dejo un link de un vídeo sobre los preparativos navideños, el tiempo, y el mejor regalo...

https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=169629370171053&id=100013719733348


                 Y saber disfrutar de la alegría inmensa de estar todos juntos, en familia, en esta fecha tan entrañable.



                      Os deseamos de todo corazón, una

                                       ¡¡MUY FELIZ NAVIDAD!! 





         Os dejo un Niño con "historia...", y un vídeo genial con la música de Leonard Cohen.

                                                                          
                            
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                                                                                 Mª José Calvo
                                                                                 optimistas educando




                            

miércoles, 14 de diciembre de 2016

4 CLAVES PARA EDUCAR EN EL MUNDO DIGITAL... II/II




                 
CUATRO CLAVES 
PARA EDUCAR EN EL MUNDO DIGITAL.




     Las nuevas tecnologías pueden aportar muchos beneficios, si aprovechamos las oportunidades que encierran, pero cuidando el desarrollo cerebral y personal de nuestros hijos. Tenemos que guiarles en el uso adecuado de ellas, como hacemos en otros ámbitos. Para ello, cuatro claves.


      Hemos visto cómo se realiza el aprendizaje humano y el desarrollo cerebral, y cuándo introducir a los hijos en el mundo digital sin entorpecer su maduración. Hay que ser cuidadosos en este tema.





     Pero no se trata tanto de conocer las aplicaciones concretas de este momento, que cambiarán con rapidez, sino de tener unas directrices en el uso y manejo de las NNTT, y saber acompañarles en ese mundo virtual: que seamos un referente para ellos, también aquí. Para eso hay que aprender, navegar, “fuchiquear”…, que no nos pille en “off”.



       1ª Clave: 4 "COORDENADAS" para no perdernos, que nos ayudan a situarnos. Son cuatro puntos que nos dan la situación exacta: tiempo, lugar, compañía, y contenidos. Las tres primeras se refieren a los modos, y la más importante, si cabe, es vigilar los contenidos, para que sean positivos y acordes a la edad de los niños. Por eso, la formación es vital, porque sin ella nuestros hijos están desarmados ante el mundo digital.






  • El tiempo es algo que debemos organizar según cada edad, y según qué días. Que sepan que el tiempo lo establecemos nosotros, y no ellos, para que cuando quieran más independencia, lo tengan claro. Esto evitará que sean niños “abducidos”…, o que se conviertan en adolescentes enganchados al móvil, o incluso que se convierta en una "prolongación" de su brazo..., porque los estímulos de las pantallas, y el tipo de luz, enganchan, atrapan la atención, y pueden crear adicción.


  • El lugar es importante: tiene que ser un lugar común donde pueda estar alguien de la familia, no en su habitación… donde se puede aislar, y no controlamos. Nunca poner una pantalla u ordenador en la habitación de los niños, o no tan niños... Y si es necesario, siempre puertas abiertas.



  • Compañía: hay que estar con ellos, para acompañar, dirigir, orientar…, hablar, comentar. Así poder aprender con ellos y disfrutar juntos. Es como decirles: te dedico mi tiempo, mi cariño…, eres más importante que las tareas que tengo que hacer…” A veces, somos padres enganchados al móvil, y hay que ser conscientes de que vale más un abrazo, una sonrisa, un mirar a los ojos de las personas que más queremos, que ver las fotos de los “amigos” en las redes sociales… Además nos observan todo el día, y nos copiarán.



  • Y el contenido es de vital importancia. Pensar qué vamos a presentar a nuestros hijos, de acuerdo a la edad de cada uno. Respetar sus ritmos, su inocencia…, no querer quemar etapas antes de tiempo. Porque lo que tiene este mundo virtual es que hay una ingente cantidad de información, pero sin un filtro que seleccione. Por eso, debemos ser los padres los que lo pongamos, y luego enseñar a ser críticos con toda la información. No todo lo que hay en la red es cierto, ni correcto… Y ellos no saben cómo seleccionar: su cerebro no ha madurado todavía. Por eso, acompañar, hablar con ellos, guiar, que pregunten todo lo que no entiendan. De todas formas, hay que darles criterios claros, especialmente cuando van siendo algo mayores, y en vistas a la adolescencia.






      2ª Clave: algo muy necesario es proteger la identidad digital de los hijos y de la familia en la red, y cuidar la seguridad. Y no solo controlar, sino hacérselo comprender también, para que cuando sean mayores lo tengan claro, por el peligro inherente de la red. Las contraseñas no se dicen, no se dan datos privados... etc. Por ejemplo, se puede hacer una nube familiar para compras, correos familiares, cosas de los niños...


         A este respecto, Jose Luis Orihuela, periodista y experto en esta materia, aconseja no regalar un móvil a los hijos antes de los 12 años. El que muchos ya lo puedan tener no es argumento pedagógico, ni en cuanto a su seguridad. 


     Dejo un enlace de una entrevista a J. L. Orihuela: EDUCAR EN LAS REDES SOCIALES



       Otro dato: para tener un perfil en las redes sociales es preciso ser mayor de 14 años. Hace falta un mínimo grado de madurez personal, basada en la madurez cerebral de cada niño, o adolescente, para dejarles un "smartfhone", o exponerlos a internet y sus potenciales peligros. Y hace falta ser críticos con toda la información que puede llegar.




       3ª Clave: igual que hay un tiempo de conexión, y según qué días, es necesario que haya otro tiempo de ejercicio físico, al aire libre, en el parque, en el campo…, con amigos, con hermanos. La “vida real” es mucho más rica para cada uno, y las personas también enriquecen más que cualquier pantalla. 







          Al hilo de este tema, un neuropsicólogo clínico, Nacho Calderón, nos advierte de la mucha patología que ve en su consulta debido al mal uso de las nuevas tecnologías, y de la poca implicación de algunos padres. Por ejemplo, se ve falta de socialización en los niños, incremento del déficit de atención, problemas del sueño, bajo rendimiento escolar, aumento de la agresividad... Por eso toda precaución es necesaria a la hora de ayudar a nuestros hijos en este mundo virtual.


Dejo el enlace de Nacho Calderón.





         4ª Clave: bloquear” algunos tiempos en familia, como las comidas, el rato de ocio juntos, las tertulias... para poder hablar, y cuidar el amor en pareja. Se puede usar el “modo avión”, para no estar pendientes de cosas realmente menos importantes que la relación con los que más queremos.



        Por ejemplo, es importante cada día dedicar tiempo en familia para convivir juntos, para hacer tertulias divertidas, hablar de nuestras cosas, interesarnos por los demás, tener detalles, atender a los sentimientos, contar anécdotas e historias familiares..., lo bueno de los otros..., organizar encargos, y disfrutar de la familia. Dejo un enlace sobre cuidar las relaciones familiares.




        Algo también muy recomendable son las “islas de silencio”, para descansar, para pensar, para conocernos, y de esta forma poder priorizar el tiempo en familia, y por tanto, educar mejor a los hijos. El silencio es algo muy necesario en la vida de cada uno, y para asentar lo que vamos conociendo y pensando.







         Resumiendo, hace falta moderar el uso de las NNTT, para que no invadan la vida familiar hasta tal punto que la comunicación se vea afectada. Porque, el aumento del uso de pantallas va en detrimento del tiempo en familia, de la relación con nuestro esposo/a, o con los hijos. La tecnología debe estar al servicio de la persona, y no al contrario. Por eso, es buena en cuanto que nos ayuda; si no, se entorpecen las relaciones personales.




         Por eso, hace falta aprovechar las posibilidades que nos ofrece este medio digital, pero saber priorizar en cada momento. 

         Y es bueno buscar alternativas de tiempo libre, al aire libre, en el campo, con amigos... Otra idea puede ser organizar videoforum en familia, o con familias amigas, incluso poner fragmentos de películas, para hablar con los hijos sobre un tema que interese…, atendiendo a cada edad. 


     También los clubes juveniles son de gran ayuda, puesto que no solo adquieren algunas habilidades, sino que ven valores humanos, amistad, espíritu de servicio, de colaboración... en personas de su edad, y aprenden a relacionarse, a tener en cuenta a los demás, a mostrar empatía, a trabajar en equipo... etc.





         Respecto a la TV, cuidar especialmente los programas que les ponemos. A veces, ante la duda, es mejor sentarnos con ellos para ver lo que ven, o poder hablarlo, según cada edad. Incluso es mejor poner vídeos conocidos, o ver programas concretos, seleccionados previamente, en el ordenador... 

      Y muchas veces es necesario quitar la publicidad, porque aunque confiamos en que es un espacio infantil, algunos grupos acceden a ella para poner mensajes de sus ideologías, y pueden ir en contra de la naturaleza y ritmos de los niños.


       Dejo un enlace sobre guiar a los hijos en el mundo digital...




               Y, A LA HORA DE ESTUDIAR...


     Algunas ideas para hijos un poco mayores, para mejorar el rendimiento: 

1- Antes del estudio: organiza el tiempo y asignaturas. Fuera pantallas y demás distracciones: solo lo estrictamente necesario.


2- Usa el cerebro: piensa, comprende, relaciona, haz esquemas, escribe, toma notas, consulta..., aprende. Se trata de relacionar ideas, conocimientos, de usar las distintas zonas cerebrales para optimizar el aprendizaje, el pensamiento analítico y sintético, la memoria a largo plazo...


3- Cuando acabes cambia de actividad: sal a la calle con amigos, haz deporte, arreglos en casa, encargos, lee algo interesante, preocúpate de los demás...






      Dejo un enlace sobre estimular la inteligencia en niños de estas edades.





    Es pero que les haya gustado, y lo pueden compartir con amigos. ¡Muchas gracias!



    
                                                                            Mª José Calvo
                                                                  optimistas educando y amando
                                                                            @Mariajoseopt












sábado, 26 de noviembre de 2016

LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS Y LA FAMILIA I/II.


  
                               
                    EL DESARROLLO DE LA PERSONA.


        Al hilo de una conferencia sobre las nuevas tecnologías, dejo unas "pinceladas" sobre este tema tan actual, para reflexionar un poco sobre sus posibilidades y limitaciones, y poder optimizar el uso de ellas.




        El desarrollo humano se realiza especialmente en las primeras etapas de la vida, favorecido por la capacidad de asombro de los niños, por su curiosidad, puesto que son su "motor" de aprendizaje. 




       También con los estímulos de la vida cotidiana, en un ambiente saturado de cariño, como es la familia. Por eso, la persona "se hace", "se construye",  en la familia, ámbito propio del amor y de las relaciones humanas.



      DESARRROLLO CEREBRAL.

      La formación del cerebro se realiza desde la gestación, y es consecuencia de la multiplicación de neuronas y la formación de conexiones o sinapsis entre ellas. Los genes determinan el patrón y funcionamiento básico de circuitos cerebrales, pero también influyen las hormonas, sobre todo en la adolescencia, donde hay una elevación muy considerable en sangre. 

     Ya desde el embarazo, aparecen cambios según el entorno, la relación con los demás, el sonido de la voz, y más tarde por el ambiente, la familia, por la impresión que nos causan las situaciones..., el propio comportamiento, que van moldeando el cerebro de cada persona. 



      Cuando el niño ya está en la cuna, con los tiempos de sueño, comidas, higiene, paseos…, hay un crecimiento neuronal, y se forman múltiples ramificaciones en ellas. Y cuando va creciendo, con horarios, rutinas diarias, hábitos, situaciones familiares…, a base de ejecutar unas acciones, sucede lo mismo: hay una gran explosión de ramificaciones. 

                    



      Por eso, hace falta acompañarles en su crecimiento, ir guiando su aprendizaje, respetando sus ritmos naturales, y ayudarles a descubrir el mundo, insisto, en un ambiente inmerso en cariño como lo es cada familia. 

      El periodo más importante para ello es hasta los 12 años, que es un periodo de formación de innumerables sinapsis. 


    Es necesario dejarles conocer las cosas, aprender desde el "interior" de su persona, acercarse a la naturaleza, apoyarnos en la belleza, contar con sus ritmos de crecimiento, su tranquilidad, su inocencia, sus tiempos de descanso, de juegos, para que vayan conociendo el mundo, interiorizándolo, y relacionándose con los demás. Porque siempre miran todo con "ojos nuevos"... Es preciso no darles todo hecho, no saturarles los sentidos, no interferir en su proceso natural de desarrollo.




      A nivel de lóbulos cerebrales, lo primero en madurar son las zonas que coordinan más el movimiento. Por eso, les encanta moverse, y es muy necesario. Posteriormente, las zonas sensoriales, con el conocimiento experiencial, y más tarde la zona cognitiva y emocional, por el sistema límbico, donde se capata la realidad teñida de sentimientos. 
      Lo último en madurar es la corteza prefrontal, lo más específico de una persona, con sus conexiones, base anatómica del pensamiento propiamente dicho, control de impulsos, la voluntad, la toma de decisiones, el juicio, la planificación… etc. Y esto se finaliza más o menos a los 25 años. Dejo un enlace sobre el marco neurológico en edades infantiles.

                                  


            Por eso, el cerebro adolescente no ha terminado de madurar: son todo emociones, pero el control de ellas, la toma de decisiones…, es todavía inmadura. No podemos dejarles solos ante algunas situaciones, aunque ellos crean ser "mayores".





    Podemos aprovechar este conocimiento del desarrollo neurológico en la educación de los hijos, en su maduración, para favorecer las sinapsis adecuadas que le van a ayudar durante toda su vida. Porque las acciones del día a día, crean hábitos, con sus correspondientes sinapsis y conexiones entre zonas, y estos hábitos modelan el carácter de cada persona, con sus singulares fortalezas también, si las sabemos descubrir y estimular.

       
                                     




             CÓMO APRENDEMOS.

           Se trata de dejar que los niños puedan sorprenderse de las cosas que ven, de la realidad, permitir su curiosidad por lo que le rodea, dejar volar la imaginación, la creatividad, y enseñarles lo que está bien o mal, de acuerdo a cada edad, respetando sus ritmos. Y siempre, guiados por el sentimiento de saberse queridos.






              La "edad de oro” para el aprendizaje sucede antes de los 8 años. Lo que más le gusta a un niño es moverse libremente. Cuantas más oportunidades tenga de movimiento, de conocimiento experiencial, de ejercicio físico, mejor. Y cuantos más sentidos emplee, mejor conocerá el mundo que le rodea y mejor desarrollará sus capacidades, gracias a esa fase sensitiva de la maduración cerebral. 



                            
          También podemos enseñarles a tener hábitos saludables, porque en estas edades surgen los periodos críticos o sensitivos, en los cuales es muy fácil adquirir unos valores humanos, como el orden, la sinceridad, atender a los sentimientos, pensar en los demás, la empatía, el valor del esfuerzo, de la voluntad, la resiliencia, la generosidad, la responsabilidad... etc. Y es muy importante la relación con otras personas, no solo de la familia, sino también con amigos, porque un amigo es mucho más enriquecedor que cualquier juguete… Siempre, insisto de nuevo, sabiéndose muy queridos. El cariño que les demos es el artífice de su buen desarrollo, y base de su afectividad, y por tanto de su personalidad.
     

                              
         Por otra parte, desde que nace, el juego es muy importante en su vida. Todo lo aprende por vía afectiva, mediante el juego. Para él, todo es juego, o se transforma en juego: aprende jugando, juega aprendiendo, juega con su madre..., disfruta jugando. La vida es juego, y mediante el juego aprende las reglas de la vida. Además, el juego estimula el desarrollo cerebral, la imaginación, y la creatividad. Por ejemplo, mediante el juego simbólico el niño aprende muchas habilidades, relaciona distintas cosas en su cerebro, aprende por distintas vías sensoriales o motoras, también resolución de problemas, empatía con otros niños, acepta reglas... etc. Para el niño es vital el juego: es la vida misma... Dejo un enlace del marco de desarrollo pedagógico
         



               EL MUNDO DIGITAL Y LA FAMILIA.

       Estamos en una época en la que las nuevas tecnologías, NNTT, son un medio imprescindible en la vida. Pero hemos tenido la "suerte" de educarnos en un mundo analógico, y así poder descubrir sus posibilidades, y sus limitaciones y peligros. Nuestros hijos ya son "nativos digitales", que no significa que tengan superpoderes para comprender este mundo... y, si no orientamos su introducción en el mundo virtual, ellos no podrán hacerlo. Por eso, hace falta conocerlo para guiarles, también en las nuevas tecnologías. Que no nos pille en modo “off”, que no los dejemos "huérfanos digitales"...


        Hace poco leí un artículo de un científico y psiquiatra, Manfred Spitzer, que me gustó especialmente, porque tiene mucho sentido común, y hace reflexionar sobre el uso de este medio tecnológico.


          Habla de la importancia del aprendizaje personal, de la figura de los padres, y del maestro, para estructurar el conocimiento, de la capacidad de la inteligencia que se concreta en establecer relaciones neuronales entre esas redes cerebrales… Y del retraso del aprendizaje que pueden producir las pantallas, si no las usamos del modo correcto, especialmente en los niños y adolescentes. 

        La educación de una persona siempre será de tipo analógico. Hace falta aprender en familia lo importante de la vida, interactuar con los demás, atender a los sentimientos, mirar a los ojos, sentirse querido, saber sorprender, imaginar, hacerlo atractivo… Hay que poner inteligencia emocional en las relaciones humanas. Y de esta forma, con cariño, y sabiendo hacerlo interesante, se puede enseñar a leer, a escribir, a tomar notas, trabajar en clase con el profesor, estudiar… etc. 

     



                CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO.

        Porque el cerebro no funciona como un ordenador, con una capacidad de almacenamiento concreta. No se trata de llenarlo de cosas… 

        El cerebro aprende estableciendo relaciones entre las distintas zonas, en base a lo ya asimilado, y tienen mucho que ver las emociones. Cuanto más sabemos, mejor aprenderemos otras cosas nuevas, porque tenemos dónde asentarlo y relacionarlo. Y si nos gusta, si nos emociona, mucho mejor.

        No es un almacén de datos, sino que los procesa, y se basa en la conexión de redes neuronales, que relacionan la información que manejan. Por ejemplo, la interconexión entre las distintas zonas sensoriales, la zona cognitiva, la emocional, la motora... Por eso, ser inteligente es saber relacionar distintas cosas en el pensamiento. También hay diferentes tipos de inteligencia, como señala H. Gardner, y cada persona es un mundo diferente. No se la puede archivar o etiquetar...


      Pero hace falta tener una base experiencial para aprender y construir el conocimiento propio. Y los niños necesitan una persona que vaya estructurando su aprendizaje, que primero son los padres, y luego los maestros y profesores, ayudados de los padres también. Es un trabajo en equipo... Y no solo "enseñar" materias, sino hacerlo atractivo, que el niño quiera aprender, que le motive desde su interior, porque le interesa, le gusta, y disfruta. De esta manera, no le cuesta ningún esfuerzo, y asimila lo que le entusiasma.



        Además, el cerebro, no solo maneja datos de la realidad, sino imágenes, recuerdos, y sobre todo sentimientos y emociones. Toda la realidad está teñida de sentimientos, y la conocemos a través de nuestra sensibilidad y afectividad. Es lo que facilita el aprendizaje y la relación con los demás. Y por otro lado, la sensibilidad de la madre, o del padre, es lo que establece un vínculo con los hijos, mediante el cual, se sienten aceptados y queridos... Y de ese modo, notan seguridad y confianza para desarrollarse, para madurar, para ser ellos mismos.




      


                                             

         El niño aprende cuando lo nuevo lo interioriza sobre lo que ya sabe, cuando lo relaciona con ello, y cuando establece un vínculo afectivo. Si no, no puede aprender. Y los padres, o el profesor, van dando estructuras sobre las cuales construir lo que se debe aprender. También es preciso hacerlo ilusionante, para motivarle, y que pueda asimilarlo porque disfruta.



      Volviendo a la tecnología, cuando la mente está ya un poco estructurada se puede introducir el mundo digital, con algunas premisas. Pero antes, lo que puede hacer es retrasar el desarrollo y la maduración cerebral del niño. 

        Con este medio, parece que se captan muchas cosas, pero la memoria se bloquea por exceso de estímulos, y no se retiene la información, en la memoria a largo plazo, ni se aprende por tanto.


        Inger Enkvist, experta sueca en educación, ya lo afirmaba hace muchos años, antes del boom de la tecnología. Las habilidades digitales son más bien un tipo de aprendizaje profesional, que se puede adquirir, o perfeccionar, en cualquier momento de la vida, pero no ayuda especialmente al desarrollo intelectual, ni a la capacidad de pensamiento del niño. 



     Entonces, ¿cuándo y cómo introducir al niño en ese mundo virtual? 

      La "Academia Americana de Pediatría" hizo unas recomendaciones sobre este punto, dirigidas a los gobiernos, colegios... etc. Y se supone, que los padres debemos ser un poco más cautos en ello. Por ejemplo, aconseja no usar tabletas en niños, antes de los dos años; y luego con algunas condiciones, respecto al tiempo, y respetando la vida familiar, comidas y sueño. Están muy preocupados por la cantidad de tiempo que los menores están delante de alguna pantalla. Aunque reconocen su potencial, pocos contenidos cumplen con los requisitos de producir efectos positivos. Por eso, la implicación de los padres es vital.

                                   






         Otro dato: a los cinco años se pueden usar pantallas un máximo de una hora diaria, pero con contenidos adecuados, y con unas normas concretas que encaucen su uso. Y mejor el fin de semana... Siempre guiado por los padres.

         Para los mayores de seis años, hay que establecer un plan concreto en familia, con un tiempo de ejercicio, y un cuidado del sueño. Esto significa no usarlas dos horas antes de acostarse. Por eso, cada familia es la protagonista y debe establecer su plan, pero con sentido común, estando muy atentos para respetar sus ritmos naturales, su desarrollo cerebral y también a los peligros de la red

        Porque, lo mismo que tenemos un proyecto educativo con cada hijo, respecto a la adquisición de unos hábitos, un conocimiento, un entrenamiento de su voluntad, un atender a los sentimientos..., también debemos pensar cómo queremos presentarle el mundo virtual, qué queremos enseñarle de él, cómo manejar datos, cómo acceder a información fiable, cómo tamizar esa información... etc. Ya se ve que es una gran tarea, pero merece la pena todo esfuerzo.




        Los pediatras también alertan por la frecuencia de “calmar” a los niños con pantallas, para que nos dejen tranquilos… No es bueno para ellos, puesto que interfiere con el buen desarrollo cerebral, se habitúan, y cada vez requieren estímulos mayores, por la "ley de rendimientos decrecientes". Además, el juego social es mucho más enriquecedor que el digital, y fuente de adquisición de habilidades y destrezas, creatividad, además de interacción personal con el consiguiente aprendizaje emocional y empatía. 

                                   
                  

        Por eso, es preciso saber unas claves para usar las NNTT, ya que pueden aportar muchos beneficios, si aprovechamos las oportunidades que encierran, cuidando el desarrollo de nuestros hijos. Tenemos que guiarles en el uso adecuado de ellas. 




      Ya conociendo un poco cómo se realiza el aprendizaje humano y el desarrollo cerebral, dejamos para otra entrada las NNTT y las "pantallas digitales", de forma práctica, con CUATRO CLAVES PARA EDUCAR EN EL MUNDO DIGITAL.






   Espero que les haya gustado el post, y lo pueden difundir con amigos... Muchas gracias.




                                                                   Mª José Cavo
                                                              optimistaseducando
                                                                  @Mariajoseopt