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viernes, 17 de marzo de 2017

DESARROLLO CEREBRAL Y EDUCACIÓN I/III

  

           
                            DESARROLLO CEREBRAL Y EDUCACIÓN I
                                       
                                     

El conocimiento de la maduración cerebral nos puede ayudar en la formación de nuestros hijos, puesto que es el sustrato anatómico para el aprendizaje, y por tanto para ir construyendo su carácter y personalidad, partiendo de sus cualidades singulares y temperamento. El cerebro es un órgano que no está "acabado" en el nacimiento, sino que tarda muchos años en "formarse" y madurar, y siempre está adaptándose, remodelándose, aprendiendo. 




Desde la gestación, el desarrollo del cerebro es consecuencia de la formación de tejido nervioso, sobre todo de neuronas y células gliales. Y posteriormente, también de conexiones o sinapsis entre las neuronas. Se formarán muy especialmente en el primer año de vida, y en años sucesivos. En la adolescencia hay un aumento muy notable de plasticidad y nuevas sinapsis, junto con una reestructuración del tejido nervioso para albergar unas funciones superiores de la persona. 



En las primeras etapas el cerebro aumenta de forma anatómica, en especial el tamaño y el grosor de la corteza cerebral. Más adelante se siguen formando muchas sinapsis, aunque de forma menos notable, y esas conexiones forman redes neuronales. Las mayores posibilidades del aprendizaje se realizan gracias a estas conexiones. Ya lo intuyó Ramón y Cajal.

A partir de la pubertad hay una reestructuración de circuitos neuronales, y crece el número de sinapsis y redes, que permitirán las funciones superiores, como son el pensamiento analítico, la toma de decisiones, el autocontrol, el juicio, la empatía... etc. Veremos cada etapa.


Los genes determinan el patrón y funcionamiento básico de circuitos cerebrales, pero influyen muchos factores como el estilo de vida, o las hormonas, sobre todo en la adolescencia, debido al súbito ascenso en sangre estimulado por la adenohipófisis. El entorno y el ambiente de familia tienen mucha influencia en el desarrollo de cada persona, en especial en estas fases tan tempranas necesitadas de cariño. Lo cual interactúa con la base genética, pudiendo reforzar la maduración o retrasarla... Y la epigenética...





Desde el embarazo aparecen cambios según el ambiente, 
el cariño de los padres, su sonrisa, su amabilidad, el vínculo de apego, la relación con los demás... Y posteriormente por las propias acciones, con un componente sensitivo, experiencial, perceptivo, motor, propioceptivo... etc., que van moldeando el cerebro gracias a la gran plasticidad neuronal que posee.

Esta plasticidad es máxima en las primeras etapas, luego va disminuyendo con la edad, excepto en la adolescencia, que se hace mucho más notable, y posibilita la maduración cerebral, el aprendizaje, y la formación de la identidad de cada persona, con su singularidad tan característica. Cada cerebro es único, como la persona, anclado en sus cualidades, gustos, anhelos...




*Aprendizaje

        
El desarrollo humano se realiza especialmente en las primeras etapas de la vida, gracias a la maduración cerebral, y favorecido por la curiosidad y la capacidad de asombro de los niños.




Como señalaran los clásicos griegos, junto con Tomás de Aquino, son su "motor" interno de aprendizaje. Y la forma en que se "despierta" la atención y aprende. El aprendizaje y la maduración van estrechamente unidos.

 
Aristóteles señalaba que el saber empieza por la admiración, por hallarse ante algo que es, pero que uno no sabe muy bien cómo ni porqué ha llegado a ser... Eso origina la contemplación, ese percibir la belleza de la realidad.


La admiración en los niños es como la "chispa" que enciende la atención, para enfocarse en lo que le atrae, y así aprende. También es vital para descubrir y comprender conocimientos en fases posteriores.
       
     






* Desarrollo

Lo primero que se desarrolla es la percepción de los sentidos: la vista, que todavía tiene que madurar, el oído, el gusto, los olores, en especial el de su madre... Junto con la capacidad de motora, que irá perfeccionando poco a poco, mediante la repetición de movimientos, experimentos, como tirar un juguete para ver qué pasa, mover una silla, coger un objeto, jugar con la boca para hacer "sonidos"... etc.

Desde que nace, el niño nos observa atentamente, y aprende intentando imitarnos en todo. Además, le gusta repetir una acción hasta asimilarla y hacerla suya. Por eso es necesario que tenga un buen modelo en quien fijarse. 

En estas etapas necesita mucho cariño: sentirse querido de veras... Ese sentirse querido lo es todo: su desarrollo depende de ello. Se ha visto que en ambientes carenciales no se puede desarrollar, ni siquiera físicamente. 

También es importante que vean la belleza de los valores auténticos, hechos vida. 

         



Sinapsis

Cuando está en la cuna, con los tiempos de sueño, comidas, higiene, paseos…, y cuando va creciendo, con horarios, rutinas, encargos, tareas..., a base de ejecutar unas acciones, se forman múltiples ramificaciones, creando sinapsis entre ellas a una gran velocidad... Y éstas se ven reforzadas con los estímulos adecuados, según sus ritmos naturales, y con sus propios movimientos, con las percepciones sensoriales, la capacidad de comunicarse y el lenguaje, y con la relación con los demás..., especialmente guiada por el cariño y la afectividad.






1) Primeros años

El periodo más importante en relación con las sinapsis neuronales es desde el nacimiento a los 3 años. Y luego hasta los 7-8 años. Es un periodo de “explosión” o de formación de innumerables sinapsis.

Más tarde, también se forman más sinapsis, dependiendo de lo que el niño ve, experimenta, percibe, hace, y aprende, especialmente en su familia y entorno. Y luego en el colegio.

Es el momento de desarrollar unas habilidades innatas, en esos periodos críticos del neurodesarrollo, como la percepción sensorial, la deambulación, el habla, y otras más culturales, como buenos hábitos, gracias a vivir en familia unos valores humanos nobles, como el orden, la empatía, el cariño, la alegría, la sinceridad, el esfuerzo, la responsabilidad..., el pensar en los demás. Algo tan específico de las personas.




También ayuda a la maduración la envoltura de las fibras nerviosas, en concreto de los axones, con vainas de mielina, que aíslan esas terminaciones. De esta manera, el impulso nervioso se transmite con mucha más eficacia. Y la sustancia gris inicial pasa a ser sustancia blanca, mucho más  rápida en conducir los impulsos, y por tanto la información, de una zonas a otras.


En estos primeros años es vital dejarle desarrollar esa capacidad de la curiosidad y la admiración por la vida, y un ambiente de familia sereno y rico en afectividad. No querer adelantar etapas, pues su cerebro no estará preparado para ello. 

Respetar sus ritmos naturales de maduración y crecimiento, esas ventanas o periodos más sensibles en los que se aprende algo de forma natural, porque el cerebro está preparado. Apoyarnos en el cariño, en la belleza de la familia, de las personas, de la naturaleza. 


Por tanto es importante en edades tempranas cuidar el uso de pantallas..., porque los tiempos atenciones del niño son muy lentos, y su cerebro debe desarrollarse desde su interior, no al revés. 

La tecnología atrapa. Y suele haber un exceso de luz, movimiento y sonido que desconcierta a los pequeños, secuestrando su atención y anulando la capacidad de pensar y conocer desde su interior. Así como poder interactuar con las personas descubriendo afectos y emociones. El cerebro emocional en los niños es muy relevante, y captan todo inmerso en afecto.

         




También es fundamental que vaya aprendiendo a ser autónomo cuanto antes, adquiriendo habilidades y destrezas, teniendo en cuenta sus intereses, dejándole elegir algo que le atrae, tomar pequeñas decisiones, y relacionándose con los demás. 

            "El primer instinto del niño es actuar por sí solo, sin ayuda de nadie
 y su primer acto de independencia es defenderse de los que intentan ayudarlo",                                          dice la doctora M. Montessori.






2) Etapa infantil

Se van formando nuevas sinapsis, y se refuerzan las que más se usan. La edad de oro para el aprendizaje sucede antes de los 6-8 años. Lo que más le gusta a un niño es moverse libremente, ver, tocar, sentir. Cuantas más oportunidades de movimiento, vivencias y conocimiento experiencial tenga, mejor. Cuantos más sentidos emplee, mejor conocerá el mundo que le rodea y mejor desarrollará sus capacidades, gracias a la fase sensitiva y motora de la maduración cerebral. 

Algo necesario e imprescindible es el juego. Mediante él puede ensayar cosas, ver lo que funciona, aprender y percibir sensaciones, ver cómo se mueven los objetos, cuánto pesan, cómo trepar y moverse... Dirigir su aprendizaje en cosas que le gustan más, en sus habilidades, que es lo más específico suyo, y lo que le motiva a seguir aprendiendo cosas nuevas. También actitudes y aptitudes..., cosas prácticas para la vida, no sólo conocimientos. 

Además del ejercicio físico y las salidas a la naturaleza, la música, también favorece el buen desarrollo de las distintas zonas cerebrales.






Dejo una idea del gran doctor Santiago Ramón y Cajal, padre de la neurología, muy motivadora. Infundir nobles y elevadas inquietudes...






        

Más tarde, gracias a la adquisición del lenguaje, hasta los 4-6 años, puede relacionarse mejor con los demás y conocer el ambiente que le rodea.

Porque captamos la realidad por los sentidos, pero cada uno la percibe de una forma un tanto singular, según su afectividad. El sustrato anatómico es el sistema límbico y sus conexiones. Éste recibe la información desde vías aferentes de los sentidos externos, o internos, y procesa esa información. También conecta con otras áreas sensoriales, de asociación, premotoras y motoras de la corteza cerebral, para dar una respuesta, bien de aprendizaje o motora.



       
*Un inciso: procesamiento de percepciones, base del conocimiento


Los estímulos que recibimos del exterior llegan al cerebro por vías aferentes, se procesan, y pasan por el tálamo, centro sensitivo primario, hacia el sistema límbico (limbus), donde se captan con una tonalidad positiva o negativa; agradable o desagradable. Se tiñe de sentimientos.

En esto consiste la afectividad de cada persona: la forma específica de ser afectado por los acontecimientos. Por eso, los sentimientos y emociones son muy importantes: nos personifican, nos hacen singulares y también humanos.

De ahí, se forman conexiones sinápicas con zonas superiores corticales más específicas. Esto permite procesar la información para elaborar respuestas personales adaptadas a cada circunstancia. 

Posteriormente, a partir de esas experiencias perceptivas, se van formando las ideas y conceptos. Y al engarzarlos, se va construyendo el pensamiento y el razonamiento. Por eso la importancia de las percepciones y de la imaginación en el propio pensamiento y aprendizaje. La imaginación es vital, fuente de conocimiento de la realidad, y base de la creatividad.




3) Pubertad y adolescencia

Posteriormente se produce una poda selectiva y un remodelado de la estructura cerebral, con una reorganización de circuitos y redes neuronales. Se pone en marcha por el ascenso de las hormonas sexuales en sangre, por estímulo de la adenohipófisis. Este proceso estimula la maduración cerebral, que se prolonga hasta los 25-30 años.


Es típica de esta edad la gran variabilidad afectiva y emocional. Eso significa que el sistema límbico, y en concreto la amígdala, están en pleno desarrollo y muy activos. Los adolescentes son muy impresionables, y ven las emociones con gran fuerza y con miles de colores. Y tienen que aprender a estabilizarse a la par que va madurando la corteza frontal. Para ello es bueno hablar con ellos, sobre todo escucharles, comprenderles, estimular y fomentar conductas exploradoras y comportamientos adecuados para que vayan aprendiendo a pensar, a controlarse, a reflexionar. A visualizar con la imaginación un posible comportamiento en situaciones que se les puedan plantear por ejemplo.


Lo más característico de la adolescencia es lpoda selectiva de ramificaciones que no se utilizan, y el reforzamiento de algunos circuitos y sinapsis ya establecidos, que se usan más, resultando mucho más eficaces. En ello ayuda el recubrimiento de los axones con esas bandas de mielina. 

Y la creación de nuevos circuitos para asentar unas funciones superiores, como el pensamiento analítico, el control de impulsos, las funciones ejecutivas..., la comprensión y la empatía. Y dependiendo de las cualidades y gustos personales, de la afectividad y emociones, de los intereses y motivaciones… En definitiva, según la libertad y características singulares de cada persona.


La gran ventaja de esta etapa es que poseen gran plasticidad sináptica, que es lo que posibilita todo tipo de aprendizaje. Y hay que aprovecharla. Nunca tendrán esa capacidad tan grande, aunque siempre se pueden aprender cosas nuevas con ilusión renovada y entusiasmo. Hasta en edades muy avanzadas... Te lo cuento en ese post.

 
Todos esos circuitos límbicos y corticales, junto con su experiencia, su capacidad analítica y de decisión, memoria biográfica, emociones, intervienen en la formación de su identidad personal.

       







            
4) Marudez

El mayor desarrollo y maduración neuronal se realiza en estas etapas, acabando con el cortex prefrontal, y las funciones específicas que hemos comentado, que en el adolescente todavía están sin madurar totalmente.

Dejo una infografía sobre las distintas zonas, a grandes rasgos, con sus respectivas funciones. Teniendo en cuenta que la maduración sucede como en una onda, desde zonas posteriores a anteriores, y desde abajo hacia arriba..., acabando en la corteza prefrontal.







Sin embargo, además de las cualidades y fortalezas de cada uno,
 todos necesitamos madurar para:

 pensar con claridad, 
 armonizar cabeza y corazón, 
y aprender a querer a los demás.




Madurar es forjar una buena personalidad. En la infancia hay mucha afectividad, todo está sumergido en cariño, y según van creciendo los hijos hay que potenciar el propio pensamiento, sin olvidar nunca el corazón. Desarrollar la razón para reflexionar por cuenta propia, y la voluntad libre, que nos distinguen como personas. Al final de la etapa adolescente, integrar cabeza y corazón, pensamiento y emociones. Que sea el pensamiento quien guíe al corazón y a las emociones, y sea un referente en el actuar de cada uno. "En tu interior pensarás lo que te dice el corazón".








             
                                                           

                                                                         

                                                                              Mª José Calvo
                                                               Optimistas Educando y Amando
                                                                             @Mariajoseopt




URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/03/desarrollo-y-maduracion-cerebral.html

miércoles, 8 de marzo de 2017

CUALIDADES DE LA MUJER...




 VALOR Y CUALIDADES DE LA MUJER...


          Cada persona es alguien muy valioso, independientemente de que sea hombre o mujer, de sus capacidades, de su forma de ser..

        Pero hoy le toca a la mujer. Ella posee unas cualidades especiales, específicas, como por ejemplo tratar de ser delicada, amable, elegante, fuerte, acogedora, estar en los detalles, llevar a todos en su corazón... 

      Es propio de la mujer acoger, ser como “una casa” donde los demás van a descansar, a encontrar cariño, calor de hogar, a recargar energías... Porque tiene mucha sensibilidad frente a las necesidades de los demás. Se da cuenta de los posibles conflictos interiores y los comprende…, sabe mostrar el amor en detalles. Y no olvida que las personas son más importantes que las cosas.







           Dejo este vídeo que me ha gustado, para felicitar a cada una por ser como es..., ¡un regalo!, ¡una maravilla!






       Y, si además forma una familia, y es madre, adquiere unas capacidades y habilidades extraordinarias... Porque la mujer tiene una relación muy intensa con la vida. Por eso, "ser madre es un plus". (Lo mejor está al final)





        Y siempre, "detrás de un gran hombre, hay una gran mujer...", y viceversa. 

           Esas diferencias entre los dos son las que nos atraen, nos enriquecen y complementan eficazmente. Y manifiestan la reciprocidad de ambos. Y justo en esas diferencias es donde descubrimos cada uno lo más específico nuestro, ya que lo vamos percibiendo al ver esos rasgos del otro, diferentes a los de uno mismo, sobre todo en el ámbito psicológico y espiritual. 


          Por eso, en las relaciones de pareja, hace falta fijarse especialmente en lo bueno del otro, y tener en cuenta las diferencias, lo específico del otro, para valorarlo, hacer equipo, y lograr sinergia. Especialmente en familia, ámbito propio de estas habilidades.









                                                                            Mª José Calvo
optimistas educando y amando
    


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/03/cualidades-de-la-mujer.html



martes, 14 de febrero de 2017

San Valentín...



                                   
                             ¿CÓMO ES TU AMOR?, ¿EN QUÉ FASE ESTÁ?




       Querer a alguien lleva su tiempo. Primero aparece el enamoramiento, en el que vemos toda esa riqueza del otro, esos puntos luminosos que nos encandilan..., y queremos compartir toda la vida con él, con ella. Todo se vuelve entusiasmante...






         Luego se presenta la fase de maduración del amor, en la que hay que hacer real ese destello del enamoramiento, que permite ver lo que podemos conseguir, si lo trabajamos día a día. Con sentimientos favorables, o con menos...






        En un amor maduro no sólo hay sentimientos, sino que es preciso poner cabeza y voluntad para “querer-querer" al otro con hechos concretos, con gestos y detalles pensados. No basta con estar flotando en sentimientos mientras duren… Hay que trabajar el amor para que pueda perdurar en el tiempo.



       Es preciso hacer real ese amor. Saber compartir algo valioso, agradar, ser amables, luchar por conseguir nuestro mejor "yo", pulir el carácter, pensar en el ser querido, en sus cualidades, ver con sus ojos, pensar qué detalles tener, poner paz en momentos tensos, saber perdonar, porque lo importante es la unidad de los dos, y ¡hacer equipo!...




        Es como desplazar el centro de atracción del yo al tú del otro... Pensar primero en la persona amada, ver qué necesita..., y no tanto en el yo, porque eso empequeñece.



        Por eso, un gran pensador y humanista, Tomás Melendo, señala que "querer a una persona es facilitar que ame", porque, al final sólo se es feliz en la medida en que uno ama, y se deja amar de la forma en que el otro lo hace...




          El día del "sí quiero", nos unimos a la persona querida, para vivir "en-amor-dados". Es decir, para darnos, para descubrir y suscitar lo mejor de la otra persona, con la fuerza del amor. Y ese suscitar lo mejor de ella sólo se consigue a la luz del cariño. Es la forma de ayudarle a lograr su plenitud, y por tanto que sea feliz.

     

      Podemos pensar un plan especial para disfrutar con la persona querida, y luego, intentar que todos los días sean especiales: hacer de lo cotidiano algo extraordinario, por los detalles concretos de cada día, que reavivar ese amor.





         Un pensamiento de Chesterton hacia Frances: "amarte es descubrir que la alegría tiene nombre"...



            Dejo un vídeo que me ha gustado de #soyamante. Para llegar lejos hay que ir despacio..., para que el amor pueda madurar y entretejerse.



                                           



Dejo enlaces relacionados:




                                                       Mª José Calvo
                                                          optimistas educando y amando
                                                      @Mariajoseopt






URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/02/san-valentin.html

viernes, 10 de febrero de 2017

EL AMOR NO TIENE SOMBRAS




         EL AMOR NO TIENE “SOMBRAS”… SI TIENE SOMBRAS, NO ES AMOR



          
Refloto un post que escribí a propósito de algunas sombras..., con algunas ideas clave. 


          
Leía en un tuit: “La sexualidad es tan bella que no se merece nada menos que estar protegida por el amor.” Me pareció muy acertado, porque la sexualidad es un bello misterio donde el amor personaliza.

             
Es algo tan grande, tan bello, tan bueno, que solo cobra su sentido en el marco apropiado: el amor mutuo entre dos personas que se quieren de veras.




            
Y, ¿qué es el amor...? 

          
Amar es “ser especial” para el otro y viceversa. Es descubrir la singularidad de la persona amada. Es confiar, y saber que hay mucho bueno y bello en él, o ella, que lucha por salir. Y es darle la oportunidad de que lo exprese, ¡permitírselo!, ayudarle a lograrlo.

            
Es hacerle descubrir que es muy valorado y único, digno de atención. Hacerle ver su valor incalculable y su belleza, y el sentido de su existencia. Y también es manifestar al otro la alegría de estar a su lado, de apoyarle, de ayudarle a conseguir su mejor versión, lo que está llamado a ser.




          
Amar es desear el bien del otro, como dijera Aristóteles, alegrarse de su felicidad. Es “tener hambre juntos, no devorarse el uno al otro”...




         
El amor es una relación entre dos personas de igual dignidad. Un diálogo entre el dar y el recibir entre dos que se quieren. Una corriente de ida y vuelta, un acoger y un ser acogidos por el ser querido.

          
Y la base de la relación es el respeto y el cariño. Porque le consideramos muy valioso, una persona concreta y singularísima, ¡digna de ser querida!


             
Por eso, cada uno ama y es feliz en la medida en que se preocupa del otro, de hacerlo feliz, y por tanto, de procurar su realización como persona concreta, su mejor versión. No se trata de someterlo, sino de reafirmarlo en su persona. Y solo queriéndolo tal cual es, y sintiéndose muy querido, podremos ayudarle a lograr lo mejor de él, de ella.




           
Un inciso. El universo se rige por unas leyes naturales, que las seguimos sin apenas darnos cuenta, porque están impresas en nuestra naturaleza. Son saludables, buenas, ecológicas, y nos hacen felices. 

             
Pero el hombre es libre, a veces, en vez de orientarse por ellas y caminar hacia una meta valiosa y digna, que en eso consiste la libertad, se aparta de su naturaleza, la “rompe”, y se encamina hacia algo sin sentido… que le atrapa, y le produce un estado de vacío y tristeza, de infelicidad. A veces incluso sin ser demasiado consciente... Todo lo que se hace en contra de la naturaleza pasa factura.


             
Y, ¿qué decir de la sexualidad? Para que una relación sea sana, la unión debe realizarse en todas sus dimensiones: afectiva, emocional, corporal, intelectual y espiritual. Afecta a toda la persona, y llega hasta las "profundidades" de cada uno. No se puede banalizar. Hace falta muchas horas de "sofá", de conversar y comprender, de conectar con esa persona..., para entregar la intimidad.


             
En esos momentos es importante el cariño y la ternura, para que el otro se sienta de veras querido. Cuando permitimos que el otro sea lo primero, somos más felices: es la prueba de que queremos de verdad.


                
Y el placer es uno de los elementos de la experiencia sexual, pero no es el centro. Si dejamos que lo sea, se convierte en una trampa. La sexualidad, cuando se la reduce a placer de receptor epidérmico, periférico, de “gustirrinín”, pierde su sentido. Y no nos hace felices.


             
Vacía de sentido al acto más importante y creativo de unión entre dos personas que se quieren. ¡A lo más entrañable! Y, al perder su significado nos quita parte del sentido de la vida. Uno acaba obsesionado, desilusionado, aburrido… y no es felices. Deja un regusto amargo.





               
Aquí debería terminar el post, pero en vistas de algunas “sombras” que hay por el ambiente, quería comentar alguna idea. Cuando no se da primacía al amor, y se piensa en la sexualidad a secas, se la saca de su marco apropiado, y entonces nos podemos rebajar y “animalizar” un poco… Dejo un vídeo bonito de soyamante.org. ¡Gracias!




                
Y el dolor, ¿cómo enfocarlo? Porque el amor, a veces conlleva dolor, pero es un dolor “sano” que me viene dado. Y ante él, primero hay que poner todos los medios humanos para tratarlo, para que desaparezca. Si no lo podemos erradicar, lo mejor es sobrellevarlo entre los dos, compartirlo juntos. De esa manera nos puede unir más.

                 
Pero nunca es sano buscar el dolor por el dolor, y mucho menos hacer de la belleza de la sexualidad, un problema, o algo patológico. Así se prescinde del amor y de la dignidad de cada persona.



             

 Dejo enlaces relacionados: 


Nuestro-mejor-proyecto (amor de pareja)













                                                                                Mª José Calvo

                                                                     optimistas educando y amando



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/02/el-amor-no-tiene-sombras-y-si-tiene.html