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viernes, 17 de septiembre de 2021

UN MAPA DEL CAMINO



                                         UN MAPA DEL CAMINO  


Comienza un nuevo curso, y es buen momento para detenerse y pensar nuestras metas. Te contaba en otro post, "dos retos para el nuevo curso", algunas ideas para vivir en familia con los hijos. Lo enlazo abajo.


Ahora te quiero hablar del mapa y la brújula, que también he mencionado en otras entradas. En la vida necesitamos ver claro hacia dónde queremos ir. Un mapa nos es imprescindible para no acabar perdidos entre tantos asuntos irrelevantes, que nos nos llevan a ningún sitio, o que nos hacen perder el rumbo hacia lo importante.  

Por ejemplo, qué tipo de persona quiero ser, con qué cualidades, cómo me gustaría que fuera mi familia, con qué aspectos necesarios para una buena convivencia..., si pongo a mi esposo, esposa, en primer lugar, si tengo tiempo real para mi familia, uno a uno, si les ayudo para que aprendan a amar en cosas concretas, cómo valoro los sentimientos, la amistad... etc. Cada uno puede repensar más ideas.




También una brújula para orientarse. Un referente al que mirar cuando no se vean las estrellas, o todo se vuelva oscuro... Que nos guíe un norte real, no un espejismo de felicidad, pues todos aspiramos a ser felices, aunque no siempre la buscamos donde se encuentra. Te lo cuento en "el sentido de la vida", con ideas nada menos que del doctor Frankl. 

Y luego, plantearse metas valiosas, nobles, que nos engrandecen como personas, e ir a por ellas, con ilusión, lucha, y optimismo, poniendo todo el corazón, en especial pensando en las personas que queremos.





          

1- Un mapa del camino

Hace falta saber dónde están las altas montañas, los senderos y riberas de los ríos, las pendientes, los terrenos farragosos..., los precipicios. Y hacia dónde queremos ir, para trazar una ruta.

De ahí la necesidad de tener unas normas razonables y justas en familia para señalar caminosNo muchas, pero sí importantes y claras. Que todos sepamos que están ahí y nos ayuden siempre, y más si cabe en un momento de duda, para tomar una dirección u otra. 

Por ejemplo, a descubrir causas nobles, pensar en los demás y tratarlos de acuerdo a su dignidad de personas, a hacer buen ambiente, a regalar detalles de cariño, a sonreír, aunque a veces nos duela el alma, a no dejarse llevar de impulsos sin pensar previamente, a insistir en algo necesario aunque cueste... Y, como dice aquel refrán, si quieres llegar lejos ve acompañado. Mucho más en familia, donde se nos quiere por quienes somos, donde "la afectividad construye". Te lo cuento en ese post.



              
De esa forma, poder hacer, no tanto lo que “apetece” en cada momento, sino lo que "debemos" hacer. Eso sí, poniendo el corazón. Se trata de conquistar mayor libertad para conducirse mejor en la vida. Aprender a acometer lo que nos proponemos, esos ideales que queremos dar vida, y afrontar las contrariedades, derrotas o frustraciones que surjan, que nos ayudan a pelear por lo que queremos y a sacar lo mejor de uno mismo. Con la idea clara en la mente. 





Para ello, algo muy necesario es adquirir autocontrol personal. Llevar el timón de la propia vida. Te lo cuento en el post "autogobierno personal". Imprescindible para aprender a amar: la principal tarea de la vida. Tanto en pareja, como con los hijos, en concreto con adolescentes, en los que es vital ese aprendizaje para no dejarse arrastrar por apetencias poco razonables, pues su cerebro no ha madurado, y modas imperantes. Te lo cuento en "10 tips con adolescentes".



Todo nos puede ayudar a ser mejores y a querer a los demás, si sabemos aprovecharlo. A veces, la vida nos golpea como las olas en los acantilados, pero hay que saber aprovechar lo bueno que nos depara. El sufrimiento forma parte de la vida, y hay que descubrir el lado positivo de él. Lo desarrollo en el post sobre "el amor y el dolor", y en "¿qué hacer con el sufrimiento?", con ideas de C. S. Lewis.

               




               
2- Una brújula 

Una "estrella polar" que nos oriente en el camino: ese "trinomio" bondad-verdad-belleza que ya conocían los clásicos, que te cuento en el post "una estrella polar", que nos ilumina y atrae por su belleza, y con el que podemos enfocar nuestra conducta. También puedes leer ideas en este sentido en el post "¿la belleza nos salvará?"

Este referente nos da luz para distinguir lo que está bien o mal, lo correcto o incorrecto..., y conecta con nuestra voz interior, sagrada, que es la conciencia. Y así poder actuar de forma íntegra y coherente con unos principios, no por el viento que sople o el estado de ánimo... Y luego enseñarlo a los hijos. 





Es decir, conocer la realidad objetiva de las cosas, usar la inteligencia y el pensamiento, la razón y el sentido común. Decía Aristóteles: conocer es captar la realidad. Y, ante los hechos nefastos, fatídicos, de los campos de concentración nazis, repetía Hanna Arendt una máxima que estuvo ausente: ¡párate y piensa!, con otro post de ese título.




Y hacer el bien, que es la mejor forma de la realidad. Orientar la libertad hacia el bien, que la hace más libre, capaz de amar, y conquistar la mejor versión de cada uno. Lo bueno nos atrae. Todos tenemos anhelos de bondad, estamos creados para algo grande que debemos descubrir. Albergamos ansias de infinito, de libertad. Apuntamos a grandes sueños. Como refiere G. Thibon, el verdadero centro del hombre es la libertad hacia el infinito. Es decir, dar alas a esa libertad hacia el bien.



Y, como consecuencia de todo ello, disfrutar de la belleza de lo bueno, de la nobleza de corazón, de ser comprensivo y generoso... En concreto en las relaciones familiares, de amistad. La clave está en la belleza. Ya lo decía Platón. Ahí interviene la inteligencia y la afectividad. Descubrir la belleza de... un abrazo, una sonrisa, un detalle, una delicadeza, la empatía de las personas, así como la satisfacción de poder ayudar a quien lo necesite, también con nuestro trabajo, que, como señala Grimaldi, es "el incógnito del amor". Con él creamos bienes para los demás, de una forma delicada, pero real, sin imponernos. Te lo cuento en el post "trabajar disfrutando".

                   

 
Una frase para pensar, o colocar en un lugar visible de casa, a modo de eslogan: “el bien conlleva el premio, y encierra belleza". Es la alegría de hacer las cosas bien, de pensar en los demás, de descubrir esa belleza que atesoran... Disfrutar de lo bueno, de lo bien hecho, cada uno a su nivel. Desde los pequeños encargos de los niños, a mayores responsabilidades, o, al trabajo profesional, tanto fuera de casa como del propio hogar. Que sea "una obra de arte". Lo cual dejará una huella en quien lo realiza, con ecos de eternidad, y en quienes lo perciban, con esa belleza que transmite. 






               
3- Y una cuerda

Porque, muchas veces caemos, fallamos, nos equivocamos, o no estamos a la altura, y necesitamos ayuda para salir del "pozo"... A veces las apariencias engañan y caemos por un terreno resbaladizo..., o no tenemos el suficiente autocontrol para hacer lo que debemos, o cortar con algo que nos daña. 

Por eso es importante reconocer cualquier fallo, y aprender a pedir perdón, sobre todo a las personas que más queremos. "Reiniciarse". Sanar heridas y malentendidos. Y perdonar lo que nos duela, nos lo pidan o no. No vivir amargados por el rencor, que envenenan el alma. El amor cura y reconstruye si somos humildes y apartamos el orgullo que a veces nos "ciega". Con rencores no se puede amar, y sin amor, nada vale, ni reconforta. Ni siquiera nos hace felices. Te lo cuento en el post "las heridas del amor", y en "descubriendo a los demás en sus mejores actuaciones". Afirma Nelson Mandela: el perdón libera el alma, por eso es un arma tan poderosa.








           
Y luego, pasar a la acción

Qué importante es luchar por lo que queremos, por hacerlo vida, aprender a motivarse y motivar con ilusión y optimismo. Afrontar esas metas como retos que nos estimulan a sacar lo mejor de cada uno. Te dejo ideas en el post "lucha y resiliencia".


 


Motivo es el descubrimiento de un valor, que nos deslumbra. Cuando vemos una persona que destaca en una cualidad, y nos gustaría parecernos en eso... También puede considerarse el conjunto de motivos que me animan a la acción. Todo lo que nos ayuda en esa línea. También el cariño de las personas cercanas, que es el mayor motivador. Cuando uno se siente de veras querido es capaz de darlo todo y lograr lo mejor de sí.

Hay varios niveles de motivación. Lo desarrollo en "motivos y motivaciones". Es bueno intentar hacer las cosas, no solo por una recompensa externa, material, sino por el beneficio intrínseco de esa acción. Incluso por ayudar a los demás, que es la mayor fuente de satisfacción. 



De esa manera, aprender a elevar motivos. También porque aporta coherencia de vida, lo cual nos da un sentido mas hondo y nos hace dichosos. Todas nuestras acciones repercuten en los demás, como bien nos dejó claro Viktor Frankl con su vida de sufrimiento, pero llena de dignidad y trascendencia. Pudo ayudar a mucha gente en los barracones, a pesar de no tener ni lo suficiente para vivir. Incluso lo regalaba a personas que sufrían... Y eso le daba una fuerza interior increíble.


        
Para todo ello se necesita una voluntad entrenada. Luchar por lo mejor de cada uno, por ideales y metas valiosas, no es algo que "salga" solo, sino que hace falta adquirir hábitos cotidianos que den facilidad en el obrar en esa dirección. Precisa entrenarse en pequeñas cosas, junto con ilusión y empeño por encumbrar una meta que nos llene. Cada uno la nuestra.








En familia: tiempo y cariño

Por eso, en familia, dedicar nuestro maravilloso tiempo, y nuestra intimidad personal, a los que más queremos. Es nuestra mayor empresa, y donde cada uno aprende a amar y ser amado. Y un trabajo para la eternidad. Dejarles claro con nuestro actuar que nos importan, y mucho, que se sientan muy queridos. Lo cual aporta una sana autoestima, les ayuda a aprender a querer, y los hace auténticamente felices. Puedes leer "el iceberg de la familia", "el cariño construye familia"...



                       Exigencia + cariño + tiempo = familia unida y feliz

        




Algunas cualidades y virtudes que se pueden fomentar

Además, la familia es la verdadera escuela emocional y de virtudes que tenemos. Donde se aprende todo. Por ejemplo, la empatía y la amabilidad, para conectar con los demás, el servicio atento, la alegría, que hace buen ambiente, descubriendo la dicha de estar unidos y de alegrar, fortaleza para no sucumbir, para llevar a cabo lo que tenemos que hacer en cada momento, saber contagiar ilusión, optimismo y esperanza... 

La confianza, que es como "el horno" donde se cuece la mejor personalidad de cada uno...

La generosidad y la satisfacción de ayudar a los demás. También para aceptar ayudas, que a veces cuesta más.

El pensamiento y la responsabilidad de sacar adelante encargos y tareas, y para ayudar según la edad y cualidades de cada uno... 

También la resiliencia: acometer un objetivo y no quebrarse al primer contratiempo. Y la perseverancia en los retos que pensamos y queremos afrontar... Y muchas otras que puedes descubrir tú, y trazar un plan de acción concreto para desarrollarlas.







Espero que te haya sido útil y lo compartas, también copiando la URL de abajo. ¡Muchas gracias!


       
Dejo enlaces relacionados:



                                                                            Mª José Calvo
                                                              optimistaseducando.blogspot.com
                                                                            @Mariajoseopt     



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