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miércoles, 14 de enero de 2026

EL ARTE DE CONVERSAR

 

                                     EL ARTE DE CONVERSAR      


Qué importante es comunicarse con otras personas, conectar, no estar aislado. Algo que todos anhelamos. Mediante la conversación nos relacionamos con otros, hacemos amigos y compartimos intereses, gustos, proyectos. A veces nuestro mundo interior de ideas y sentimientos... De ese modo animamos y recibimos ayuda. Nos sentimos valorados y compartimos vivencias. 


Conversar es crear "algo vivo" entre dos, o varias personas. Intercambiar pensamientos, experiencias, anhelos, alegrías e incertidumbres, y sueños. ¡Ilusiones! 

Sin embargo, no todo se comparte con cualquiera: es necesario pensar qué vamos a compartir, y con quién.

También cuidar las formas de comunicación, tanto verbal como no verbal, y los lugares para conversar. Crear ambientes donde poder expresar pensamientos o aspectos que cuestan más..., mostrar interés, mirar a los ojos, y escuchar más allá de las palabras. 

Es decir, escuchar con el corazón, pensar qué tema es importante hablar en una situación... Hacer que la otra persona se encuentre a gusto, sienta confianza y pueda abrir su interior si lo desea.


Y siempre tener en cuenta las formas diferentes de ser y de comunicar de mujeres y varones. La mujer, en general, necesita contar sus experiencias y sentimientos más que los varones. A ellos les cuesta hablar de estos temas..., porque no los viven tan intensos, ni son tan minuciosos a la hora de explicar las cosas. Algo que a ella sí le gusta. Además de esto, cada uno tiene un estilo propio y diferente de ser, de compartir..., y hay que respetarlo y potenciarlo. Valorar las diferencias, que enriquecen.

      




* Aportar y recibir

Para comunicar y conectar son necesarios los dos aspectos: saber aportar y saber recibir con aprecio. 

En primer lugar escuchar, acoger al otro, para luego hablar. Es uno de "los siete hábitos" de S. Covey. No siempre hay que contestar y dar consejos. Quizá esa persona sólo quiera explayarse o volcar lo que le preocupa. Aprender a escuchar para aliviar. E intentar empatizar, ponerse en su lugar: comprenderla, también sus sentimientos y dificultades, y "contagiarse" de alguna forma de ello. Hacerse cargo de sus necesidades concretas. 

Con otras palabras: aprender a escuchar antes de hablar, para comprender y acoger primero, y luego ser comprendidos. Poner el "foco" de atención en la otra persona.
 




            
Pero, a veces cuesta hablar, y no resulta sencillo según circunstancias, o, si el otro no está muy receptivo... Y nadie puede abrirse si no hay otra persona que le acoja. Por eso, aprender a escuchar con generosidad, intentando comprender, también con la mirada. Sin comentarios un tanto triviales, o que puedan herir. Cuidar los modos de hablar, y estar siempre dispuesto a rectificar, a poner un perdón cuando sea preciso. Más vale la buena relación, que llevar "la razón". Ser sencillos, aprender el arte de rectificar...



* Calma

Muchas veces es necesario comunicar lo que tenemos en la cabeza y en el corazón, principalmente con amigos, en familia... Y eso necesita espacios de calma.

Dejarse llevar de las prisas y el estrés, que parecen instaurarse en la vida actual, no favorece la comunicación ni la empatía. Hace que tengamos un trato superficial, que no comprendamos los estados de la otra persona. 

Y es una pena, porque esa empatía, delicadeza y confianza es lo que da fuerza en una relación, y hace sentirse valorados, tenidos en cuenta, y en definitiva queridos. En las relaciones personales lo pequeño es siempre grande. 


De ahí la importancia de cuidarlo con los niños, y enseñarles esa comprensión y empatía, esa cordialidad humana, y los deseos del corazón de conectar con otras personas. Algo que ya viene predispuesto en la naturaleza humana y en los genes, en la biología de cada persona. Parece increíble, pero cierto.

Además, el cerebro, la mente, "funciona" mejor con las relaciones llenas de afecto. La falta de ese ambiente impide su buen desarrollo. En este sentido, son importantes las relaciones que se "tejen" con amistad y trato auténticamente humano. Especialmente en la infancia.

En ellas se secretan neurotransmisores y sustancias mensajeras neuroplásticas del bienestar que nutren el cerebro y favorecen la plasticidad neuronal, base de ese desarrollo y aprendizaje humano. Te lo explico mejor en otros artículos.






* Conocerse

Todo ello ayuda a la introspección, a "estar" con uno mismo, a descubrir pensamientos, ideas y convicciones quizá algo ocultas, y a conocerse. 

La persona posee un espacio íntimo, con silencio interior, donde está en su propia “casa”, donde se “posee” en el origen, como apunta la gran filósofa y pedagoga Jutta Burggraf. Recuperemos esos espacios íntimos vitales para cada persona.


Ahí puede ser libre, pensar por cuenta propia, ser ella misma. No condicionada... Porque, lo interior construye, nos mejora y da libertad. Y se pueden pensar metas nobles a las que aspirar, y apuntar a lo que cada una está llamada a ser, partiendo de las cualidades singulares. Somos más, mucho más, de lo que se muestra al exterior. 








* Conversar cara a cara: el acto más humano

Por tanto es importante escuchar de veras lo que el otro quiere decir, para que se sienta acogido. Con calma, sin prisas. Dejar espacios de silencio para que se pueda abrir.

Sherry Turkle, profesora del MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts, en su libro "En defensa de la conversación", apunta: "La conversación cara a cara es el acto más humano, y más humanizador que podemos realizar". Sobre esta idea podemos profundizar un poco.


Cito de su libro: "Cuando estamos plenamente presentes ante otro, aprendemos a escuchar. Es así como desarrollamos la capacidad de sentir empatía; éste es el modo de experimentar el gozo de ser escuchados, de ser comprendidos. 

Además, la conversación impulsa la introspección, esa conversación con nosotros mismos que constituye la piedra angular de nuestro desarrollo temprano y que continúa durante toda nuestra vida."


Sin embargo, el uso tan frecuente de pantallas dificulta el pensamiento reposado, el sentir con el otro, el estar y conversar con calma, escuchando. Estos dispositivos "roban" la atención y la sacan del ámbito real en el que uno está, a veces casi sin apenas darse cuenta..., a "golpes" de gratificaciones instantáneas. Y acabamos distraídos,  atrapados, sin capacidad de centrarnos o de pensar o leer en profundidad... Y menos de comprender, o aprender. Un tanto "anestesiados" por tanto bombardeo de todo tipo, buscando nuevas sensaciones que nos hagan "sentir bien"... 



La empatía y la delicadeza se aprenden desde pequeños, en la convivencia familiar: en las miradas, sonrisas y conversaciones con quienes nos quieren y queremos. Donde uno se siente importante y querido.

Esa comprensión y sintonía, junto con toda la afectividad, son necesarias en la capacidad de amar, tan relevante en el ser humano. Lo cual revierte en felicidad: quien ama de veras es muy feliz, aunque al principio le cueste, pero quien se mira sólo a sí mismo acaba frustrado y desengañado, vacío... Y generalmente solo.


En efecto, la conversación en familia o con amigos es el principal medio para conectar con los seres queridos, y para educar y formar a los hijos, pues en las conversaciones familiares se aprende que lo más importante no es compartir información, sino nutrir esas relaciones. Esa es la clave: ¡nutrir esas relaciones personales!


Sin embargo, esa omnipresencia de pantallas dificulta las conversaciones, corta el propio pensamiento, y cualquier acercamiento... Nos distrae y dispersa la mente de lo más relevante que son las personas cercanas, a quienes debemos mostrar ese cariño y atención de forma exquisita. Cuidemos esas relaciones y el encuentro con las personas queridas.








Espero que te haya gustado, y puedes comentar y compartir con amigos. ¡Muchas gracias!




Dejo enlaces relacionados:





 


                        

                                               

                                                              
Mª José Calvo                                                              
@Mjoseeopt                                               
optimistaseducando.blogspot.com




URL:

https://optimistaseducando.blogspot.com/2026/01/el-arte-de-conversar.html

viernes, 9 de febrero de 2024

ÉTICA Y PENSAMIENTO


                                 UN POCO DE ÉTICA Y PENSAMIENTO



Nos podemos preguntar: ¿para qué sirve la ética?



Al hilo de algún libro de J. R. Ayllón, experto en historia, literatura, antropología, ética, y muchas otras cuestiones, que te recomiendo, como Ética actualizada, o Desfile de modelos, dejo unas reflexiones que nos pueden ayudar a pensar sobre estos temas tan esenciales, que nos "tocan" de cerca, debido a la grandeza y dignidad de la persona.


Todo el mundo coincide en aceptar que: "lo que no te gustaría que te hicieran a ti, no lo hagas a los demás". Puede ser una regla ética básica para una sana convivencia. No somos "renglones sueltos", sino que tenemos un cerebro empático y social, necesitamos de las buenas relaciones personales con los demás. 






* La persona... 


Su dignidad es tan alta que, por sí misma, gracias a la libertad, puede alcanzar su plenitud como persona.


Porque, la persona es un ser libre: tiene la capacidad de ser protagonista de su propia vida, escribe la gran humanista y pedagoga Jutta Burggraf. Y con ella puede lograr lo mejor de sí..., o ir por otros derroteros. Libertad es "el arte de escoger bien".







La ética sirve para orientar "el timón" de la propia vida, para usar bien la libertad, de forma responsable, digna. Acorde a la persona. Y la responsabilidad es "la otra cara" de la libertad. Cada uno responde con sus actuaciones y con su vida a lo que de verdad importa. 



Por otro lado, la libertad humana no es estática, sino que, como señala Melendo, va cambiando con la vida. Según cómo la utilicemos puede crecer o disminuir, y depende del uso anterior que hayamos hecho de ella. No es una conquista sino que se va actualizando en cada momento. Por eso requiere poner pensamiento reflexivo, aprender a decidir. Los actos humanos tienen consecuencias, por tanto ser responsable con lo que uno hace, piensa, dice... Es la forma de madurar.







* Y ¿qué hace que una vida sea buena, o lograda, que decían los clásicos?


Con palabras de Ayllón: "la ética es una brújula para elegir el bien y no acabar mal; para respetarse a sí mismo y a los demás, y diseñar un mundo habitable. Hacemos honor a nuestra condición de sujetos sujetando nuestros actos. Vivir es convivir". Por eso el autodominio da mayor libertad.


Hay acciones que perfeccionan nuestra naturaleza y nos capacitan para actuar mejor, de acuerdo a nuestra grandeza como personas.


Los griegos de la Grecia clásica ya se planteaban estos temas. Para ellos era muy importante la razón. 


Por ejemplo Homero, siglo VIII a C., con la Odisea. La vida es una aventura llena de obstáculos, pero todo se puede solucionar cuando hay virtud. Y la virtud es un tipo de conducta que pone en juego la inteligencia práctica, la prudencia, el respeto a las leyes, el esfuerzo sacrificado o fortaleza, y el autocontrol para no dejarse llevar sin control por los placeres. Es el primero que habla de estos comportamientos que hacen de una vida algo digno, imitable.


O Sócrates, siglo V a C., el "tábano de Atenas", que siempre buscaba la verdad, y hacía pensar; o un poco más tarde Platón, y Aristóteles, con la Ética a Nicómaco. 


En ella contempla ideas que ya había estudiado Platón sobre cómo vivir bien, tanto de pensamiento como de acción. Algo que ha llegado hasta nosotros, pues la cultura de occidente está basada en las tres grandes civilizaciones que nos han precedido. Decía que cualquiera puede enfadarse..., pero hacerlo de forma adecuada, con la intensidad correcta, eso no es fácil. Y por ejemplo, algunas ideas sobre la inteligencia emocional de nuestros días, bien entendida, ya estaban presentes en los griegos. 






Somos "seres relacionales", y en ello cada uno encuentra la mayor realización personal, y felicidad, muy relacionada con la capacidad de amar, de "querer el bien para el otro", que decía Aristóteles...







* Pero, ¿en qué consiste ese bien?


Dice Ayllón: "Lo que te pide el bien es lo que naturalmente conviene, lo que objetivamente nos enriquece o perfecciona. Y eso te lo marca tu conciencia." 


Si la verdad es la adecuación y conocimiento de la realidad, el bien es lo que enriquece y perfecciona. Y ambos reflejan belleza. Estos tres aspectos están íntimamente relacionados: unos llevan a otros, se "arrastran" entre sí formando una unidad.



Y la conciencia forma parte de la estructura psicológica de la persona. No es algo accesorio. Es una facultad personal de la inteligencia para distinguir lo que está bien o mal. Un juicio de valor. Está relacionada con la inteligencia y la razón, que poseen muchas facetas, como la razón estética, la matemática, la lingüística, la musical, la científica... Y la que reconoce el bien es la razón moral, que es muy relevante porque afecta al núcleo de la dignidad de la persona.


Por tanto, formar bien la conciencia es "hacer una lectura correcta de la realidad". Lo cual conecta con la verdad, con esa adecuación con la realidad, y con el bien, que también responde a lo que las cosas son, con lo mejor de ellas. No es algo arbitrario ni subjetivo.








Con claridad de conciencia pudo hacer lo correcto y convertirse en un héroe el Gran Canciller Tomás Moro... Era la máxima autoridad después del Rey Enrique VIII, pero, por seguir su conciencia no cedió ante una petición del Rey que no era correcta, y además implicaba a otras personas. Mantuvo una gran coherencia de vida, hasta la muerte.


Se refleja muy bien en una película: "Un hombre para la eternidad", dirigida por Fred Zinnemann. 


Siempre estaba alegre, con buen humor. Tenía un familia maravillosa, y todos los que lo conocían estaban admirados de su forma de ser tan amable y generosa. Al final decía: soy como los que nada tienen, y todo lo poseen. Moro dejó una huella profunda en la historia, y ayudó a otros muchos con esa coherencia y vida ejemplar.




El tema de la conciencia también se ve muy bien en Shakespeare, por ejemplo en su obra La tragedia de Hamlet, y en Dostoievski, en Crimen y castigo, con el problema del bien y el mal y esa búsqueda de Dios que le caracteriza. 


Por ejemplo, en Hamlet, nos dice que la vida se ve zarandeada "por esos mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne". Te animo a leer o investigar.




* La bondad...


La base de un cerebro sano, de una vida sana, es la bondad. Ya lo sabía Ludwing van Beethoven: "el único signo de superioridad que conozco es la bondad." Y a pesar de sus muchas dificultades, se entrega a escribir la Novena Sinfonía: una Oda a la alegría y a la esperanza.



Para los clásicos griegos la regla de oro de las actuaciones humanas consistía en hacer el bien y evitar el mal. Luego, como era muy amplio lo concretaron un poco más: no se puede hacer un mal para conseguir un bien. Y finalmente pensaron: "no hagas lo que no quieres que te hagan a ti", como apunto en la introducción del tema. Algo muy interesante, sobre lo cual se puede establecer una civilización.


Y luego hay que hacerlo..., que no se quede sólo en ideas bonitas o sentimientos de mejora. En este contexto, las buenas acciones, consolidadas en hábitos y virtudes, son "las líneas maestras de la conducta humana".



Sin embargo, respecto a la bondad, no hay peligro de poner un "exceso" de bondad, apunta C. S. Lewis, pues es la dirección correcta.





El bien no siempre es placentero, a veces es arduo, y a veces se tarda en lograr. La mayoría de las veces conseguir algo importante requiere sacrificio, pero compensa. Si se busca el placer a toda costa, se convierte en una trampa, y tenemos el hedonismo, que no nos "llena". No confundir el bien con el placer, tan omnipresente en nuestra sociedad...



Por otro lado, "a la ética le interesan los sentimientos, porque la acción brota en su campo, y porque no son neutrales: los hay buenos y malos. Unos incitan a obrar correctamente, y otros de mala manera. Así que será preciso tomar precauciones contra los sentimientos inconvenientes, pero será mejor política cultivar los adecuados." 


Siempre cabeza y corazón, en armonía, como ya señalaran Platón, Aristóteles... Debemos educar y cultivar la cabeza y el corazón. Teniendo en cuenta que, "el corazón habla al corazón", acuñó otro de los grandes: J. H. Newman. Y tiene mucho que ver con la imaginación, algo directo al corazón.





Por tanto cuidar el mundo interior, los sentimientos y afectos que nacen y crecen en el corazón... Te lo cuento en el post "en el corazón crece lo que se cultiva". Y la imaginación, que podemos y debemos cultivar.

Además, ayuda a comprender las realidades que no podemos ver, tocar, medir... Pensamientos y sentimientos, retos y sueños. La imaginación alza la realidad, la "real-iza", la "levanta", para poder contemplarla. Por lo tanto es un medio de conocimiento. Y la fantasía, tan importante en el ser humano, que ayuda a recuperar la belleza inicial del mundo creado..., señala J. R. R. Tolkien.






Como decía Albert Einstein, "si todo te da igual estas haciendo mal las cuentas. El relativismo es un problema: nos deja sin referencias." La ética nos las hace visibles, nos da referentes, y permite lograr lo mejor de uno y de los demás. Hace un mundo habitable.



Los griegos utilizaban el teatro para educar y cultivar a las personas de la polis. Por ejemplo, representan tragedias con problemas grandes para valorar comportamientos humanos. Así hacerles frente con dignidad y elegancia, sin perder los papeles. Se ven las posibilidades de la libertad humana en situaciones difíciles en las que está en juego la propia vida. Y la oposición de leyes humanas y divinas...


En este sentido, una obra de teatro, y un libro de Sófocles, siglo V a. C., que recomienda J.R. Ayllón es "Antígona": una tragedia entretenida, muy bien pensada, que ayuda a entender pensamientos y acciones humanas, emociones y sentimientos, y a educarlos. Es decir, a alegrase con las cosas buenas, que nos perfeccionan, y a entristecerse con lo sucio, poco noble, ruin, deleznable, o perjudicial. Además, toca el tema del dolor, y hace a los ciudadanos más comprensivos y más compasivos.



                                                        ***




Para acabar, un pensamiento de un científico reciente, Werner Heisenberg, Nobel de Física, y uno de los pioneros de la mecánica cuántica:


"Donde no quedan ideales rectores que apunten al camino, la escala de valores desaparece y con ella el significado de nuestras acciones y sufrimientos, y al final sólo se extiende negación y desesperación... La religión es por eso la base de la ética y la ética la presuposición de la vida", de una vida digna, genuinamente humana.

Porque, "el primer trago de la copa de las ciencias naturales te hará ateo, pero en el fondo de la copa Dios te está esperando."







Espero que te haya gustado, y que comentes o compartas con amigos. ¡Muchas gracias!



                                                    Mª José Calvo
                                     optimistaseducando.blogspot.com
                                                    @Mjoseeopt



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