Optimismo para educar a nuestros hijos, potenciando sus fortalezas, y para afianzar el cariño y la unión en pareja.
miércoles, 8 de marzo de 2017
CUALIDADES DE LA MUJER...
martes, 14 de febrero de 2017
San Valentín...
¿CÓMO ES TU AMOR?, ¿EN QUÉ FASE ESTÁ?
Es preciso hacer real ese amor. Saber compartir algo valioso, agradar, ser amables, luchar por conseguir nuestro mejor "yo", pulir el carácter, pensar en el ser querido, en sus cualidades, ver con sus ojos, pensar qué detalles tener, poner paz en momentos tensos, saber perdonar, porque lo importante es la unidad de los dos, y ¡hacer equipo!...

Es como desplazar el centro de atracción del yo al tú del otro... Pensar primero en la persona amada, ver qué necesita..., y no tanto en el yo, porque eso empequeñece.

https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/02/san-valentin.html
viernes, 10 de febrero de 2017
EL AMOR NO TIENE SOMBRAS
EL AMOR NO TIENE “SOMBRAS”… SI TIENE SOMBRAS, NO ES AMOR
Mª José Calvo
optimistas educando y amando
URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/02/el-amor-no-tiene-sombras-y-si-tiene.html
viernes, 27 de enero de 2017
¿CONCILIAR, INTEGRAR?: SI QUIERES ¡PUEDES!
*El líder está atento a lo importante, sin descuidar los detalles. Enfocarse en lo de veras importante. Algo que a "ellos" se les da muy bien. Respecto a los detalles, la mujer es especial: le gusta estar en ellos, es su forma de ser. A él le gusta más enfocarse en ideales y grandes temas. Lo concreto se lo deja a ella. Pero entre ambos se logra sinergia: estamos diseñados para esa reciprocidad, esencia del amor en pareja.
*El buen líder sabe priorizar, pone atención a cada persona y le presta la ayuda que necesite. Pero solo la precisa, teniendo en cuenta que "toda ayuda innecesaria limita a quien la recibe..."
*Se mueve por valores, basados en principios, que dan coherencia e integridad a su persona. Sabe crear ambiente acogedor y optimista, donde es más fácil luchar por dar lo mejor de cada uno.
*Sabe tomar buenas decisiones, basadas y fundamentadas en el ser: ser persona íntegra y noble. Y no tanto en el actuar, aunque ese actuar suele traslucir el ser. Los motivos de fondo, sus cualidades y distintivo, su persona, es lo que atrae y motiva.
*Confía. Un buen líder genera confianza. La confianza tiene mucho que ver con la buena comunicación y la empatía. Si no, cuesta abrir el corazón y se hace difícil conectar. La empatía se aprende en familia desde pequeños, gracias a esa relación tan estrecha con la madre, con el padre, en la que se desarrolla, haciendo uso de las neuronas espejo.
El de la mujer es curioso y diferente, porque tiene unas capacidades innatas propias, como señala Jutta Burggraf, debidas a su estrecha relación con la vida. Ese estar atenta a acoger a los demás, a priorizar las relaciones personales, a trabajar en equipo, su flexibilidad, la empatía tan propia suya... etc. Todo ello de la mayor importancia. Es su forma de ser, de presentarse en el mundo.
En especial en el trabajo tan importante de la familia, en ese crear ambiente de hogar y velar por cada uno, complementado con el buen liderazgo de él, con sus puntos más específicos. Por ejemplo, velar por lo importante, los grandes ideales, cuidar a las personas queridas, y otros muchos que ponen un toque de éxito global en su vida. No solo en el ámbito del trabajo. Hay que dejarles que pongan más cabeza y corazón en la vida familiar, a su estilo, diferente al nuestro. No sólo resolver tareas, que se les da muy bien. Porque, en el trabajo profesional ya lo hacen con más frecuencia.
Es decir, con lucha personal de cada uno, él y ella, por ser quienes son, con sus puntos característicos y específicos, sus cualidades y fortalezas cultivadas al servicio de la familia, de las relaciones personales, de la amistad. En círculos concéntricos, comenzando por los más cercanos y queridos.
Además, las cualidades que él advierte en su esposa, al intentar hacerlas suyas, las asume con un toque propio, distinto al de ella, y viceversa. Así se amplían posibilidades y se logra una sinergia creciente.
Todo lo que consiguen ambos en la familia, origen y "cuna" de las relaciones personales, lo pueden poner en el ambiente de trabajo y de relaciones, humanizando ese ámbito. Haciendo "familiar", lo que no lo es.
Todos los campos en los que se mueve la persona, junto con el ámbito social y de amistades, se benefician. Se logra sinergia también en esos ambientes. Lo que se aprende en uno se puede volcar en el otro. Por eso, no se trata tanto de "conciliar" o "encajar" horarios, como de aprovechar lo logrado en cada ámbito para utilizarlo en el otro, en especial las cualidades y virtudes desarrolladas que se forjan en la familia. Así "humanizar" las relaciones fuera de ella.















